martes, 30 de marzo de 2010

Entrevista con la pianista Cornelia Herrmann

©Nancy Horowitz; Ariette Armella / FMX

Ramón Jacques

Originaria de Salzburgo en Austria, la pianista Cornelia Herrmann es una brillante intérprete heredera de una larga tradición musical. Sus formación musical la obtuvo en Salzburgo, Viena
y Budapest, además de ser discípula de Alexander Lonquich, Murray Perahia y de András Schiff. Después de recibir premios en importantes concursos internacionales de piano, inició su carrera profesional debutando en la edición del 2002 del Festival de Salzburgo, para después realizar una gira por España con la Camerata Salzburg bajo la conducción de Sir Roger Norrington. Ha sido solista de diversas orquestas, entre las cuales se pueden mencionar: la NHK Symphony Orchestra bajo la dirección de James Judd, la Salzburg Mozarteum Orchestra en el festival KKL de Lucerna, y la Orquesta Sinfónica Tirolesa bajo la dirección de Sir Neville Marriner, en la inauguración del temporada de conciertos de Innsbruck. Se ha presentado también en: Zurich Tonhalle, Victoria Hall de Ginebra, Large Festival Hall en Salzburgo, Brucknerhaus en Linz, Museo de Arte de Tel Aviv, Suntory Hall de Tokio, Vienna Musikverein y Vienna Konzerthaus, y en ciudades tan diversas como: Estambul, Leipzig, Stuttgart, Tokio, Washington, Boston y México. En esta breve entrevista, Cornelia nos amplia mas detalles más sobre sus interés musicales y sobre su prolífica y aun prometedora carrera.

¿Cómo nació tu interés en convertirte en pianista profesional?

Mis padres son ambos músicos y tocan en la orquesta Mozarteum Orchester en Salzburgo. Yo comencé a tocar el piano cuando tenía cuatro años de edad. Siempre ha habido música en mi casa, así que más que decidir en convertirme en pianista crecí dentro de la vida de músico de manera natural.

Personalmente ganaste varios concursos internacionales de piano, ¿Qué tan relevante consideras que pueden ser estos concursos para un artista joven?

Yo creo que para un joven artista los concursos de piano pueden ser muy útiles de diferentes maneras. Como tiene uno que prepararse para un objetivo importante, la preparación puede hacerse mucho mas intensa de lo normal. Además, creo que es importante poder escuchar a otra gente que es buena y talentosa y por ultimo, si se tiene la suerte de ganar un concurso, se abren posibilidades para tocar en muchos conciertos.

¿Qué le aportó a tu carrera el poder haberte preparado y trabajado al lado de pianistas como Murray Perahia y András Schiff?

El Maestro Perahia posee una visión muy profunda para analizar a Heinrich Schenker la cual supo transmitirme en sus clases maestras. András Schiff tiene una perfecta economía en los movimientos de sus manos y una mente increíble. Creo que nada mas con observarlo, uno puede aprender mucho y de una manera increíble. He trabajado con el en varias ocasiones y siempre ha sido muy alentador e inspirador.

¿Cuáles son los compositores y las obras o conciertos por los cuales sientes una cercana relación?
Siempre he sentido una conexión muy fuerte por la música de Bach. Tal vez porque Bach siempre ha estado muy presente en mi casa con mi familia. El pasado mes de enero toqué el concierto numero uno de Brahms, el cual es una de mis piezas favoritas. Schumann es otro compositor que admiro mucho.

¿Qué pianistas del pasado o del presente admiras o tomas como referencia?

Durante un periodo de tiempo compré todos los CDs y videos de Glenn Gould, ya que admiraba su individualidad, su originalidad, y su habilidad de escuchar diferentes voces al mismo tiempo, lo cual hace que su estilo polifónico de tocar sea tan maravilloso. Ahora escucho con mucha frecuencia a los pianistas de la “era-dorada” como: Cortot, Rubinstein, Arrau…Me encanta el sonido y atmosfera que ellos crean y la forma tan natural de hacer música sin poner mucho énfasis en la “técnica”. Entre los pianistas de la joven generación, me gusta mucho Alexander Lonquich.
¿Existe algún concierto o situación que te haya sucedido en una sala de concierto que sobresalga en tu memoria?

Si, en una ocasión estaba tocando un concierto en la universidad. En el público solo había estudiantes y no parecían estar muy interesados en la música clásica. Así que decidí dirigir algunas palabras antes del inicio del concierto con la esperanza de llamar su atención. Las palabras que dije, las había leído en los libros de teatro de Peter Brooks. Inesperadamente se creó una atmosfera de atención en la sala, la cual me hizo tocar aun mejor. La experiencia me demostró cuanto puede un público influenciar y apoyar una presentación.

¿Qué te espera en tu futuro inmediato en cuanto a proyectos, compromisos, grabaciones o sueños se refiere?

Tengo diversos proyectos de música de cámara en Viena, y voy a tocar los conciertos de piano de Mozart KV. 271 y KV 466 en Salzburgo. También viajaré a Japón para dar algunos recitales en un programa de Schumann y Chopin. Estoy planeando una grabación solista con obras de Bach, que siempre ha sido mi sueño.

Interview with Cornelia Herrmann (pianist)

Photos: ©Gabriela Brandenstein; Ariette Armella / FMX
Ramón Jacques

Born in Salzburg Austria, pianist Cornelia Herrmann is a bright and alluring performer who studied in Salzburg, Vienna and Budapest, and attended master classes with Alexander Lonquich, Murray Perahia and András Schiff. She received accolades at important piano competitions and since her début at the 2002 Salzburg Festival, she has toured Spain with the Camerata Salzburg and Sir Roger Norrington, and has played as a soloist with the NHK Symphony Orchestra under James Judd, the Salzburg Mozarteum Orchestra in the KKL Lucerne, and opened the Innsbruck concert season with the Tyrolean Symphony Orchestra under Sir Neville Marriner, among many others. She has performed at the Zurich Tonhalle, Victoria Hall in Geneva, Large Festival Hall in Salzburg, Brucknerhaus in Linz, Museum of Art in Tel Aviv, Suntory Hall in Tokyo, Vienna Musikverein and Vienna Konzerthaus, and in Istanbul, Leipzig, Stuttgart, Tokyo, Washington, Boston and Mexico. In this brief interview Cornelia reveals interesting facts and more insight into her prolific, yet still promising career.
How did you become interested in pursuing a career as a pianist?
My parents are both musicians playing in the Mozarteum Orchestra in Salzburg. I started playing the piano when I was 4 years old. There has always been music in the house and rather than deciding to become a pianist I grew into the life of a musician very naturally.
You won several international competitions, how relevant do you think piano competitions are to a young artist´s career?
I think that for a young artist piano competitions can be very helpful in several ways. You do have an important goal to practise for which can make preparation much more intense. I also think it is important to listen to other good and talented people and last but not least if you are lucky to win a competition it opens you possibilities to play many concerts.
What composers and pieces do you feel a closely related to?
I have always felt a strong connection to Bach\'s music. Maybe because in my family Bach has always been very present. Last January I have played Brahms 1st concerto which is one of my favorite pieces. Schumann is another composer who I admire very much.
What did you gain from working and studying with Murray Perahia, András Schiff?
Mr. Perahia has a very deep insight into the analysis of Heinrich Schenker which he conveyed to me in his Master Class. András Schiff has got a perfect economy within the movements of his hands and an unbelievable mind. I think that by only observing him playing, one can learn incredibly much. I have worked with him several times and it was always very inspiring and encouraging. What are the composers and pieces, concertos to which you feel a close related to? I have always felt a strong connection to Bach\'s music. Maybe because in my family Bach has always been very present. Last January I have played Brahms 1st concerto which is one of my favorite pieces. Schumann is another composer who I admire very much.

Are there any pianists from the past or the present, that you admire?

For a certain time I would buy every CD or Video of Glenn Gould. I admired his individuality, his originality, his ability of hearing different voices at the same time which makes his polyphonic playing so wonderful. Now I am still very often listening to the pianists of the \'Golden Age\' - Cortot, Rubinstein, Arrau... I love the sound and atmosphere they create and the natural music-making without putting too much emphasis on \'technique\'. From the younger generation I like very much Alexander Lonquich.
Is there a concert or a situation that has occurred to you in a concert hall that stands out in your memory?
Once I was playing a concert at a university. Only students were in the audience and they were not very much interested in classical music. So I decided to say a few words before starting to play hoping to awake their attention. (I said some words which I had read in Peter Brooks’s books on theater). And suddenly there was a very attentive atmosphere in the hall which made me play even better. That experience showed me how much the audience can influence and support a performance.
What are your future projects, recordings, concerts or dreams?
I have several chamber music projects when I get back to Vienna and I am going to play Mozart piano concertos KV 271 and KV 466 in Salzburg. I will also be in Japan to play recitals with a Schumann/Chopin program. I am planning a solo recording with works by Bach which has always been my dream!

Ariadne auf Naxos en Boston

Foto: Jeffrey Dunn / Boston Lyric Opera © 2010
Lloyd Schwartz (The Phoenix)
La Boston Lyric Opera presentó Ariadne auf Naxos, opera que surgió de la tercera colaboración entre Richard Strauss y Hugo von Hofmannsthal, y lo hizo con la encantadora producción del 2004, de la Opera Nacional de Gales. Ariadne fue compuesta originalmente en 1912 como una opera aumentada a la comédie-balle tLe bourgeois gentilhomme de Molière con nueva música de Strauss, pero como el autor quedo, en 1916 reescribió la obra en un acto, precedida de un elaborado prologo acerca de un neurótico compositor que trataba de montar una opera para un millonario, quien había invitado también un grupo de commedia dell'arte para divertir. El insulto al arte se agravó cuando el mayordomo anunció que debido a unos fuegos artificiales, la opera y la comedia debía llevarse a cabo simultáneamente. Esto fue un recurso para unir diversión con la profunda naturaleza de la música, y para crear una síntesis que incorporaba todas las contradicciones de la vida y el arte.

El director Neil Armfield mantuvo el tono cómico serio de la obra. Su concepción incluyó la puesta escénica moderna y una misteriosa y nebulosa Naxos, con cortinas rotas por las cuales se asomaban los interpretes de la comedia. Al final Bacchus descendió de un pasillo para rescatar a Ariadne y convertirla en una constelación de brillantes luces. El elenco tuvo buenos cantantes como la Ariadne de Marjorie Owens, quien mostró potencia vocal y fue una divertida prima donna. En la opera reaccionó con molestia por las interrupciones de los comediantes. El tenor Brandon Jovanovich hizo el papel de Bacchuss con incansable y fuerte voz de cálido y rico tono. El compositor es un personaje más complejo y la soprano polaca Edyta Kulczak transmitió delicados matices de pasión e ingenuidad. Como Zerbinetta, la soprano coloratura Rachele Gilmore, encantó y demostró ser una hábil y adorable comediante. La orquesta tocó con nervio y profundidad bajo la dirección de Erik Nielsen. Hubiera sido ideal que agregara mas energía rítmica al dueto entre Ariadne y Bacchus de casi media hora de duración, para dar a la hermosa pero estática música de Strauss un poco mas de gracia.

lunes, 29 de marzo de 2010

Myrthen de Schumann intepretado por la mezzosoprano Gigliola Bonora, en el Teatro Comunal de Ferrara, Italia

Fotos: Gigliola Bonora (mezzosoprano), Andrea Ambrosini (piano) Ridotto Teatro Comunale di Ferrara.
Athos Tromboni
Aquí esta el concierto que no se esperaba: Gigliola Bonora, mezzosoprano, presentó en el Ridotto (espacio reducido) del teatro comunal de Ferrara la ejecución integral de Myrthen op. 25 de Robert Schumann, recopilación significativa de Lieder, que esta privada de la homogeneidad propia de los otros ciclos fechados en 1840, entre los cuales están: Liederkreis op. 24 y op. 39, Frauenliebe und -leben op.42 y el Dichterliebe op.48, en los que la amalgama poética (o significado íntimo) esta asegurado por la palabra escrita de un autor único como: Joseph von Eichendorff en el op.39, Adalbert von Chamisso en el op.42 y Heinrich Heine e el op.24 y el op.48).

En Myrthen los autores son diversos, como diverso es el estilo de la poesía, y esto influencia la naturaleza musical e individual de cada composición. Schumman vivía emotivamente su relación con la palabra, tanto así, que en mas de una ocasión demostró que al disminuir el elemento personal y subjetivo que acompañaba los textos, se enfriaba en el la inspiración musical, así, su inventiva se relacionaba inevitablemente con los textos elegidos para Myrthen y su “sentir” alcanzó la excelencia sobretodo cuando musicalizó las estrofas de Heine (su poeta preferido, del cual musicalizó 42 textos) y de Friedrich Rückert (otro poeta en la línea de Schumann con 27 textos musicalizados). Pero quisiéramos ir mas allá de los datos históricos y estadísticos, tan importantes para hacer lucir sus contenidos, y permaneciendo en el álveo literario no podemos callar el hecho que Schumann, cuando aun no sabia si su vida de artista era de literato o de músico, escribía sus propios pensamientos con la conciencia de una doble personalidad, confiándole a Schumann / Florestano su propia naturaleza ardiente y fantástica, y a Schumann / Eusebio la dulce, contemplativa y soñadora: y en aquellos personajes deposito también el credo estético del compositor. Así, Florestano escribió “Si al menos los cantantes alemanes creyeran de niños que no serian vistos cuando tuvieran los ojos cerrados, y en vez de ello se escondieran en silencio detrás de unos folios de música, pudiendo observar mas atentamente sus caras, entonces notarían cuanta diferencia existe entre los cantantes alemanes y los italianos, a los que he visto cantar en la Academia de Milán, y que al lanzar miradas tan bellas, temía que pudieran arrancar imprevistamente la pasión artística. Exagero, pero me gustaría leer en los ojos alemanes algo de la situación dramática, algo de la alegría y del dolor que esta en la música, ya que un bello cantó que sale de una cara de mármol hace dudar de su íntima bondad: intento decir esto solo de manera general”.

He aquí un credo estético fundamentalmente para Schumann, el de la importancia de la actitud para ofrecer el canto, un credo que el compositor nunca desatendió. Myrthen (consiente Schumann o no) fue la ocasión para hacer de ese credo una tesis comprobada, ya que vista la diferencia de las poesías, los cambios de humores y de ritmos, la variedad de las emociones, la sustancial des homogeneidad de las literaturas: existe la necesidad de las interpretaciones cambiantes y la consecuencia, entre los ciclos de Lieder, que Myrthen sea el mas difícil para involucrarse, sobretodo para el publico de sangre latina.

Gigliola Bonora, en el espacio Ridotto del Comunal, interpretó con justa intensidad emotiva todo el ciclo (presentado a los espectadores con una rica y estimulante introducción del musicólogo Alberto Cantù), y logró obtener al máximo, como lo definimos con un aforismo al inicio de esta recensión: el concierto que no se esperaba. Para acompañar a la mezzosoprano estuvo el pianista Andrea Ambrosini, con sus años a cuestas, atento, bravo, generoso en la elaboración del sonido del piano y en el de los justos colores que alcanzaron con sensible coherencia la cambiante expresividad del canto.

Esta ocasión da para otra consideración critica mas: a Gigliola Bonora nunca le ha agradado confiarse al repertorio fácil y popular, una vez listadas sus valiosas peculiaridades de encantadora cantante como: voz dulce, aterciopelada, con la dinámica requerida a una mezzosoprano de coloratura, y con una entonación absoluta. Hablamos del repertorio fácil no el sentido técnico si no en el sentido efectista del término. Los Orfeos, las Azucenas, las Dalillas o las Cármenes, aun adecuándose a su vocalidad como intérprete, no la han seducido. Más bien ha optado por un repertorio en el que refinamiento y el elitismo eran la línea que guiaba sus elecciones artísticas. Por lo que, como ha sucedido una vez mas con ella, después de este Myrthen parecería que la cantante esta poseída y no quiere liberarse, de una suerte de auto lesión artística, que le ha ganado una estima incondicional aunque muy inferior a su merito. Lo que ha sucedido bastante con ella (y aquí lo desvelamos como si nuestra suposición fuera en el fondo una verdad indiscutible) es que sus elecciones han siempre sido perpetradas por el deseo de profundizar, de ahondar, de interiorizar, del dominio de una situación que va hasta los confines musicales para hacerse concepción estética, y son, por Bonora, realizados un ejemplo de externalización del contenido con el espíritu con el que fueron colocados en las partituras de los músicos o sobre los folios de las cartas poéticas que sirvieron de estrofas a la música. Como una especie de resultado filológico, personal, meticuloso, y casi maniático, no tanto de los modos como si de los mundos interpretados por su canto. Esta es una razón más que ha hecho madurar de manera inequívoca un concierto que no se esperaba. Concierto concluido con el ofrecimiento de dos bises, en los que se reinterpretaron el primero y el ultimo Lied del ciclo Widmung n.1 e Zum Schluss n.26, dos peticiones, de las obras mas bellas jamás musicalizadas, dos Lieder absolutos, que con los precedentes Was will die einsame Träne n.21 y Du bist wie eine Blume n.24 intensamente ejecutados, constituyen el alma doliente de Myrthen op. 25, y no es por casualidad que siendo textos de Rückert y de Heine, sean capaces de mover los afectos mas intrigantes de Florestano.

domingo, 28 de marzo de 2010

Don Giovanni de Mozart en Ancona, Italia

Fotos: Don Giovanni- Teatro delle Muse di Ancona

Giosetta Guerra


Se presentó en el Teatro delle Muse de Ancona la hermosa producción escénica de Don Giovanni que Pier Luigi Pizzi ideó para la temporada 2009 del festival de opera de Macerata

La caja escénica, construida en perspectiva, mantuvo solo los espejos sobre una de las paredes y las cortinas, que se abrían, se cerraban, y se cruzan para cubrir los diferentes ambientes y para aumentar la profundidad de la escena, no fueron más rojas sino marrón. Se colocó también el ingenioso espacio abierto en la parte baja del escenario, donde se escondían quienes no querían ser vistos y hacia el que fue tragado y arrastrado Don Giovanni por unas hambrientas erinias desnudas. El inmobiliario fue el mismo: una gran cama blanca casi omnipresente, un diván y sillones de la época, una mesa, algunos bancos y un mantel rojo: en lo que fue simbolismo y no descríptivismo, y esencialidad sin redundancia. Una producción pulida, estilizada, clara (para la compresión) y aunque frecuentemente estuvo en penumbra, resulto ligera, elegante y de pocos colores. En suma, agradable.

La dirección escénica jugó siempre con el erotismo jocoso y liviano del dúo Don Giovanni- Leporello, con su prestancia física frecuentemente medio desnuda, con la fragilidad de los sentimientos, el desenfreno de la juventud y el misterio que rodea el final de los hechos. Los personajes y sus intérpretes fueron todos jóvenes.

La mayor parte de los artistas cantaron en las representaciones en Macerata. El buen bajo Andrea Concetti, como Leporello, la soprano griega Myrtò Papatanasiu como Donna Anna, las soprano Carmela Remigio como Donna Elvira y Manuela Bisceglie como Zerlina, y el bajo William Corrò (Masetto). Concetti, que estuvo extraordinario escénicamente y vocalmente, tiene un cuerpo ágil y una mina de oro en la garganta (su bella voz oscura es rica en armónicos, pareja y vibrante, de color especial en la tesitura grave, sonora y musical en toda la gama, y la interpretación es muy cuidada en cada gesto). Corrò es bajo joven de hermoso timbre y muy creíble como Masetto. La Remigio cantó bien con un justo acento, buena producción vocal, dicción no siempre clara, pero de preciosa voz y vibrante, de medio espesor, y apropiada interpretación. La Papatanasiu, posee una voz afilada, pareja y con buen peso, que utilizó predominantemente sobre el fuerte o el medio fuerte, y logró dominarla con largos y emocionantes filados, y bellos sonidos sostenidos a todo lo largo, agilidad en los trinos, aunque su dicción podría perfeccionarse. La Bisceglie es un soprano de voz fresca que pudo expresar la tinta mozartiana. Una mejora respecto a la versión de Macerata fue la elección del Comendador, interpretado por el optimo bajo profundo Gudjon Oskarsson, de poderosa voz, amplia y de gran peso, grato color, muy sonora en cada registo, y correcta emisión, y con el Don Ottavio interpretado por Saimir Pirgu, un tenor de bello y preciso timbre, de robusta grana vocal y al mismo tiempo dúctil, casi un baritenor por el cuerpo y el peso de la voz que sabe dominar con suavidad y delicados medios (“Alla sua pace”), capaz de emitir extensos fiatos, y mantener sonidos en agudo y en grave con excelsa masa de voz, tenue y de justo acento (“Il mio tesoro intanto” fue de manual).

Comparado con Macerata, se empeoró confiando el papel protagonista de Don Giovanni a un cantante que en la práctica no habíamos escuchado cantar. El barítono americano Nmon Ford, un hermoso joven de color y robusto físico, de movimientos felinos y sonrisa cautivante, quien presentó un Don Giovanni provocador y sensual, pero poco agradable desde el perfil vocal, su voz no se escuchó y el sonido fue inconsistente, ya que su canto fue en voz baja, sin una línea de canto, y aunque en ocasiones emitió un volumen mas consistente o una frase mas timbrada, la voz por ahora resultó opaca y con un intenso vibrado que la hace tremulante. Sin volumen, sin espesor, y sin color, es igual a no tener un Don Giovanni. Aun así se le otorgó el Premio Corelli 2010.

Guiando a la Orchestra Regionale delle Marche y a la Orchestra fiati di Ancona, el director Asher Fisch inició con tiempos lentos y sin ritmo, para después ir creciendo en color y equilibrio, hasta hacer salir la tinta mozartiana. Los movimientos coreográficos fueron de Roberto Pizzuto y la iluminación de Sergio Rossi. El espectáculo fue del gusto del público.

sábado, 27 de marzo de 2010

Don Giovanni - Teatro delle Muse di Ancona

Foto: Don Giovanni - Teatro delle Muse, Ancona

Ancona, Teatro delle Muse: Don Giovanni edizione Macerata.

Giosetta Guerra

Approda al teatro delle Muse di Ancona il bell’allestimento di Don Giovanni che Pier Luigi Pizzi aveva ideato per la stagione maceratese 2009. La scatola scenica, costruita in prospettiva, mantiene gli specchi solo su una parete e i sipari, che si aprono e si chiudono anche incrociandosi per il cambio veloce e nascosto degli ambienti o che si posizionano per aumentare la profondità della scena, non sono rossi ma marrone. Ricreato anche il geniale spazio aperto nel sottopalco per celare o far scivolare le persone che non vogliono mostrarsi e per inghiottire Don Giovanni trascinato e dilaniato da fameliche Erinni nude. Gli arredi sono gli stessi: un grande letto bianco quasi onnipresente, un divanetto e delle poltroncine d’epoca, una tavola, alcuni sgabelli e…un mantello rosso: simbolismo e non descrittivismo, essenzialità e non ridondanza. Un allestimento pulito, stilizzato, chiaro (per la comprensione) anche se spesso in penombra, leggero, elegante, con pochi colori decisi, insomma PIACEVOLE.

La regia gioca sempre sull’erotismo giocoso e scanzonato del duo Don Giovanni- Leporello e sulla loro prestanza fisica spesso messa a nudo, sulla fragilità dei sentimenti, sulle intemperanze della gioventù e sul mistero che circonda la finale resa dei conti. I personaggi sono tutti giovani e così gli interpreti. La maggior parte degli artisti sono quelli che avevano cantato a Macerata: il bravissimo basso marchigiano Andrea Concetti nel ruolo di Leporello, il soprano greco Myrtò Papatanasiu in quello di Donna Anna, i soprani Carmela Remigio come Donna Elvira e Manuela Bisceglie per Zerlina, il basso William Corrò (Masetto). Concetti, straordinario sia scenicamente che vocalmente, ha le molle in corpo e una miniera d’oro in gola (bella voce scura ricca di armonici, estesa e vibrante, dal colore speciale nella tessitura grave, sonora e musicale in tutta la gamma, interpretazione curata in ogni gesto). Corrò è un giovane basso dal bel timbro e molto credibile nei panni di Masetto. La Remigio canta bene con giusto accento, buona messa di voce, dizione non sempre chiara, la voce è bella e vibrante, di medio spessore, l’interpretazione appropriata. La Papatanasiu ha voce tagliente, estesa, di buon peso e la usa prevalentemente sul forte o sul mezzoforte, ma riesce anche a piegarla a lunghi ed estasianti filati, a bellissimi suoni tenuti a lungo, all’agilità dei trilli, la dizione è da perfezionare. La Bisceglie è un soprano dalla voce fresca che riesce ad esprimere la tinta mozartiana.

Un miglioramento c’è stato nella scelta del Commendatore, interpretato dall’ottimo basso profondo Gudjon Oskarsson (voce poderosa, ampia, di grande peso, di bellissimo colore, sonorissima in ogni registro, emissione correttissima) e di Don Ottavio, interpretato da Saimir Pirgu, un tenore dal timbro bello e deciso, dalla grana vocale robusta e nel contempo duttile, quasi un baritenore per la corposità e il peso della voce, che sa anche piegarsi a morbidezze e delicate mezze voci (“Alla sua pace”), capace di fiati lunghissimi, tenuta dei suoni in acuto e in grave, eccelse messe di voce e smorzature e giusto accento (“Il mio tesoro intanto” da manuale).

Un peggioramento invece c’è stato nell’affidare il ruolo protagonista di Don Giovanni ad un cantante che in pratica non abbiamo sentito cantare. Il baritono americano Nmon Ford, un bellissimo ragazzo di colore dal fisico aitante, dalle movenze feline e dal sorriso accattivante, ha presentato un Don Giovanni stuzzicante e sensuale, ma spiazzante sotto il profilo vocale, la sua voce non l’abbiamo sentita: il suono è inconsistente, il canto è solo accennato sottovoce, non c’è una linea di canto, talvolta esce un volume più consistente o una frase più timbrata, ma allora la voce risulta opaca e con un vibrato intenso che la rende tremolante. No volume, no spessore, no colore = no Don Giovanni. Eppure gli è stato conferito il Premio Corelli 2010. Boh!

Alla guida dell’Orchestra Regionale delle Marche e dell’Orchestra fiati di Ancona, il direttore Asher Fisch ha tenuto inizialmente tempi lenti, senza ritmo, poi il colore è cresciuto e così l’equilibrio, fino a far uscire la tinta mozartiana. I movimenti coreografici sono di Roberto Pizzuto, le luci di Sergio Rossi. Lo spettacolo ha riscosso il gradimento del pubblico.

"Alla luna" grabación del ensamble de musica antigua italiano La Selva

Fotos: Marília Vargas (soprano), porta del CD "Alla luna" y Michele Carreca (tiorba)- La Selva

La Selva florece alumbrada por la Luna

Massimo Crispi

Alla luna es el primer proyecto discográfico del ensamble La Selva, y es el fruto de una colaboración con el Centro Parchi Storici e Cultura Scientifica del Comune de Parma. La ocasión de esa grabación ha sido la edición del Festival “Concerti al Casinetto” 2009.

El repertorio de este CD esta inspirado en los “Scherzi e Canzonette a una, due e tre voci” de Biagio Marini, compositor de Brescia que estuvo activo en las más importantes ciudades musicales de su época como fueron: Brescia, Venecia y Parma, en la cual fue compositor de la corte de los Duques Farnese. Esta obra fue editada en Parma por Anteo Viotti en 1622 y los demás fragmentos del CD son de autores que operaron o que de alguna manera estuvieron involucrados con en el Ducado de Parma durante el mismo período histórico. La grabación de este CD inicia la colección “Concerti al Casinetto”, que intenta recopilar lo mejor de las producciones de cada año de ese ciclo que se realizó en el Palazzetto Sanvitale. “Alla luna” toma su título de una de las canzonettas de Marini interpretadas en el programa. Del CD “Alla Luna” se realizó la banda sonora de la película de arte "Rafael" de Luciano Emmer.

La operación resultó ser muy interesante, ante todo, por el estupendo repertorio, y por los frescos arreglos elaborados por el ensamble. No existe aburrimiento filológico como pudiera ocurrir en ocasiones similares. La transliteración de códigos antiguos a la música viva ofrece mucho espacio para la improvisación, como la retórica poética barroca exige, y el bajo continuo que los músicos de La Selva desarrollaron, aquí se desvela en efectos y ornamentos, eligiendo tiempos y ritmos que en cada fragmento, son uno más emocionante que el anterior, y son de inspiración arcadia, sentimental en las vocales, y de gran virtuosismo en los instrumentales.


La Luna, “Madre d’ombre e di timori” (“madre de sombras y temores” primer verso de la canzonetta que da su titulo al CD), ilumina, inspira y protege desde el cielo a La Selva, prominente grupo de música antigua, de ideas muy cautivantes. Michele Carreca es el ingenioso líder del ensamble y dirige y coordina todo desde su puesto con la tiorba, además de: Gianni La Marca, viola de gamba; Francesco Tomasi, guitarra barroca y laúd; Carolina Pace, flautas; y Marília Vargas, soprano.
La música en esta deliciosa antología parmesana es en su mayoría de Biagio Marini, pero se incluyen también: dos madrigales de Claudio Monteverdi; la bella “Toccata VI” de Alessandro Piccinini, con una expresiva y virtuosa ejecución de Carreca; la “Canzona detta la Tromboncina” de Girolamo Frescobaldi, donde La Marca muestra toda su sabiduría instrumental e interpretativa; muchos fragmentos, folias, fantasías, “spiritilli” y suaves melodías, brillantemente napolitanas de Andrea Falconieri, además de que en las obras de Marini, Carolina Pace nos guía como el flautista mágico de los hermanos Grimm, y como si fuéramos niños hipnotizados por el sonido límpido y virtuosamente impecable de sus flautas.

La magnífica passacaille de Tarquinio Merula, una de las más fascinantes que creo haber conocido, “Folle è ben che si crede”, fue cantada por una voz grata y rica como la de la soprano Marília Vargas, que aquí canta en una mezcla harmoniosa con la flauta de Carolina Pace. La inspirada melancolía de la pieza nos lleva a una dimensión suspendida, que quisiéramos que nunca terminara, quizás por la fascinación de las passacailles, o por ese bajo obstinado que pudiera continuar indefinidamente. Merula es un autor que afortunadamente se esta redescubriendo y que merecería mucha más atención por sus osadas armonías y por su inusual tratamiento de la línea vocal.

La presencia de Marília Vargas en este CD es una agradable sorpresa, sin quitarles nada a los otros músicos, y los fragmentos de Claudio Monteverdi, Barbara Strozzi, Biagio Marini que le fueron encomendados son absolutamente notables y emocionantes. En “Et è pur dunque vero”, de Monteverdi, el dialogo entre la soprano y la flauta dramatiza con eficacia el madrigal que habla del infausto amor por la bella Lidia quien no lo corresponde, con un texto muy elegante con sabor petrarquista y anónimo. Los conmovedores acentos de los versos son muy bien recitados por Vargas, quien se perdió en un variado arcoíris de intenciones. “Sì dolce è ‘l tormento”, otra pieza de Monteverdi, de mínima “pobreza”, y de sencillas líneas vocales y del bajo, es una de las más difíciles de interpretar, y la elegida unión entre la voz y la viola da gamba en algunas frases de la melodía pone el acento sobre la languidez del amante herido y complacido del amoroso sufrimiento, tan bien escrito en el texto de Milanuzzi. Lleno de espíritu es el despertar del “Amor dormiglione”, canzonetta de Barbara Strozzi y la vivacidad rítmica llena de emiolas en el fragmento de Marini “Con le stelle in Ciel che mai” esta muy bien expresada por la voz y los instrumentos, aunque, solo si se quieren encontrar pelos en la sopa, algunas frases pueden resultar demasiado centrales para la voz de la Vargas que se siente más cómoda en los registros más agudos. “Novello Cupido”, de Biagio Marini, con su simple y airosa estructura ternaria, se abre con la voz de la flauta enunciando la melodía que la soprano canta enseguida, valorizando su carácter ligero y popular.
La soprano brasileña Vargas, de amplio y variado repertorio que abarca desde el antiguo hasta el moderno, estudió en la Schola Cantorum de Basilea, como Carolina Pace, y canta con ensambles de música antigua como La Capilla Reial de Catalunya de Jordi Savall, con quien cantó en “L’Orfeo” monteverdiano, Les Flamboyants, la Orchestra of the Age of Enlightenment y otros. Este CD con La Selva será una preciosa perla más para su collar.
Al final el trabajo que Michele Carreca realizó y coordinó, ha resultado ser un ganador, añadiendo vivacidad y frescura a las interpretaciones de estas músicas, que en su mayoría, ya fueron grabadas por otros ensambles. Se le desea a La Selva que continúe con su colección y con otros eventos aún más ricos y notorios que este, así como se le desea una larga vida al Festival del Comune di Parma “Concerti al Casinetto”.

El CD está disponible en el sitio web:

viernes, 26 de marzo de 2010

La Selva fiorisce rischiarata dalla Luna

Foto: Copertina Alla luna, Marília Vargas (soprano), La Selva.

Massimo Crispi


Alla luna è il primo progetto discografico dell’ensemble La Selva, frutto di una collaborazione col Centro Parchi Storici e Cultura Scientifica del Comune di Parma. L’occasione è stata la VI edizione della rassegna “Concerti al Casinetto” 2009. La Selva si occupa dal 2008 della direzione artistica del festival.

Il repertorio è ispirato agli “Scherzi e Canzonette a una, due e tre voci” di Biagio Marini, autore bresciano che operò nelle città musicali più prestigiose della sua epoca, da Brescia, a Venezia, a Parma, dove fu compositore di corte dei Duchi Farnese. Quest’opera fu pubblicata a Parma da Anteo Viotti nel 1622 e gli altri brani del CD sono di autori attivi o che hanno avuto a che fare col Ducato di Parma nello stesso periodo storico. L’incisione di questo CD inaugura la collana “Concerti al Casinetto”, coll’intento di collezionare anno per anno il meglio dalle produzioni del ciclo che ha luogo al Palazzetto Sanvitale. La dedica “Alla luna” viene dal titolo di una delle canzonette di Marini presenti nel programma. Dal cd “Alla Luna” è stata realizzata la colonna sonora del film d'arte "Raffaello" di Luciano Emmer.

L’operazione è assai interessante, sia per il repertorio, stupendo, sia per i freschi arrangiamenti scelti dal gruppo. Non c’è noia filologica e basta, come potrebbe facilmente accadere in simili occasioni. La traslitterazione di antichi codici in musica viva offre grande spazio all’improvvisazione, come la poetica barocca esige, e quindi il basso continuo sviluppato dai musicisti de La Selva si sbizzarrisce in effetti e ornamentazioni, nella scelta dei tempi e dei brani, uno più ammaliante dell’altro, tutti di ispirazione arcadica e sentimentale quelli vocali, di grande impegno virtuosistico quelli strumentali.

La Luna, “Madre d’ombre e di timori” (primo verso della canzonetta che dà il titolo al CD), illumina, ispira e protegge dall’alto La Selva, gruppo emergente di musica antica con delle idee davvero accattivanti. Michele Carreca è l’ingegnoso leader dell’ensemble e dirige e coordina tutto dalla sua tiorba: Gianni La Marca, viola da gamba; Francesco Tomasi, chitarra barocca e liuto; Carolina Pace, flauti dolci; Marília Vargas, soprano.

Le musiche di questa deliziosa antologia parmigiana sono principalmente di Biagio Marini, come si è detto, ma comprendono anche: due madrigali di Claudio Monteverdi; la bella “Toccata VI” di Alessandro Piccinini, in una espressiva e virtuosa esecuzione di Carreca; la “Canzona detta la Tromboncina” di Girolamo Frescobaldi, dove La Marca dispiega tutta la sua sapienza strumentale e interpretativa; un sacco di brani, follie, fantasie, spiritilli e suavi melodie, brillantemente partenopei di Andrea Falconieri, oltre a quelli di Marini, naturalmente, dove Carolina Pace ci trascina come il pifferaio magico dei Grimm, come fossimo tutti bimbi ipnotizzati dal suono limpido e dal virtuosismo impeccabile dei suoi flauti.

La magnifica passacaglia di Tarquinio Merula, una delle più affascinanti che io conosca, “Folle è ben che si crede”, è finalmente eseguita da una voce ascoltabile e ricca come quella di Marília Vargas, qui in un armonioso mélange col flauto della Pace. La struggente malinconia del brano ci trascina in una dimensione sospesa, si vorrebbe che non finisse mai, e forse è proprio il fascino delle passacaglie, col basso ostinato che potrebbe continuare all’infinito. Merula è un autore che per fortuna si sta riscoprendo e che meriterebbe molta più attenzione per le sue bizzarrie armoniche e per l’insolito trattamento della linea vocale.


La presenza di Marília Vargas in questo CD è davvero una bella sorpresa, senza nulla togliere agli altri, e i brani di Claudio Monteverdi, Barbara Strozzi, Biagio Marini a lei affidati sono assolutamente degni di nota ed emozionanti. In “Et è pur dunque vero”, di Monteverdi, il dialogo del soprano e del flauto drammatizza efficacemente il madrigale, che narra di un infausto amore non corrisposto dalla bella Lidia, in un testo elegantissimo dal sapore petrarchesco d’anonimo seicentesco. Gli accenti patetici dei versi sono ben resi dalla Vargas, che si abbandona a una variegata tavolozza coloristica d’ottima qualità. “Sì dolce è ‘l tormento”, ancora di Monteverdi, nella povertà minimale della semplice linea vocale e del basso è una delle più difficili da rendere interpretativamente, e la scelta di accoppiare la viola da gamba alla voce in alcune frasi nella linea melodica accentua il languore dell’amante ferito ma compiaciuto dell’amorosa sofferenza, così ben reso dal testo del Milanuzzi. Spiritoso è il risveglio dell’ “Amor dormiglione”, canzonetta di Barbara Strozzi e la vivacità ritmica tutta piena di hemiolie del brano di Marini “Con le stelle in Ciel che mai” è ben assecondata dalla voce e dagli strumenti, anche se, proprio per cercare il pelo nell’uovo, alcune frasi sono forse un po’ troppo centrali per la voce della Vargas che veleggia più a suo agio in tessiture leggermente più acute. “Novello Cupido”, sempre di Biagio Marini, dalla semplice e aerea struttura ternaria, si apre colla voce del flauto che enuncia la melodia che sarà subito dopo ripresa dal soprano, che ne valorizzerà il carattere leggiadro e popolaresco.


La Vargas, soprano brasiliano dal repertorio assai vasto e vario che va dall’antico al moderno, ha studiato alla Schola Cantorum di Basilea, così come Carolina Pace, e collabora anche con gruppi di musica antica come La Capilla Reial de Catalunya di Jordi Savall, con cui ha cantato “L’Orfeo” monteverdiano, Les Flamboyants, l’Orchestra of the Age of Enlightenment e vari altri. Il CD registrato con La Selva sarà una perla preziosa aggiunta al suo collier.

Il lavoro svolto e coordinato da Michele Carreca si è rivelato alla fine vincente, aggiungendo una nota di freschezza e vivacità alle interpretazioni di queste musiche in buona parte già disponibili in registrazioni di altri gruppi e auguriamo a La Selva di proseguire la sua collana con altri eventi ricchi e pregevoli quanto e magari anche più di questo, così come auguriamo longevità alla rassegna del Comune di Parma “Concerti al Casinetto”.

Il CD è disponibile sul sito:


http://www.ensemblelaselva.it/CD_1.htm


Video:


http://www.youtube.com/watch?v=XnoRyrLexrM


http://www.youtube.com/watch?v=G6Wf6FpeBQE

jueves, 25 de marzo de 2010

Los amores del poeta de Robert Schumann con el tenor Christoph Genz en el fmx Festival de México

Fotos: Christoph Genz (tenor), Cornelia Herrmann (pianista) - Benedicte Desrus / FMX – Festival de México

Ramón Jacques

En el Salón de Recepciones del Museo Nacional de Arte de México, del Antiguo Palacio de Comunicaciones, edificio creado por el arquitecto italiano Silvio Contri en 1904, el fmx-Festival de México ofreció un recital de canciones alemanas de concierto o lieder del compositor Robert Schumann, en el bicentenario de su nacimiento. El programa incluyó el ciclo de canciones Dichterliebe (Los Amores del Poeta) op. 48, sobre poemas de Heinrich Heine (1797-1856), y del amplio catalogo de canciones del compositor alemán se eligió también una selección de tres lieder como: Die Lotosblume (Flor de loto) un fragmento de Myrthen, op. 25, Belsatzar (Belsasar) op. 57 y Abends am Strande (Noche a orillas del mar) fragmento de Romanzen und Balladen, op. 45; y para concluir una secuencia de nueve lieder op. 24, con canciones, todas basadas en poemas del propio Heine.


La interpretación correspondió al tenor alemán Christoph Genz, quien cantó el ciclo con elegancia, expresividad y un claro y uniforme timbre de grato color. Genz supo plasmar en cada línea, y transmitir, diversos sentimientos y estados de animo que se desprenden de cada poema como: la tristeza, la melancolía, la pasión, la amargura, el dolor y por momentos alegría, en particular, en la muy dinámica Ein Jüngling liebt ein Mädchen (un chico ama a una chica) que posee ciertos tintes mozartianos reminiscentes de la Flauta Mágica. En la secuencia de tres lieders, la voz del tenor fue prodiga en una ejecución de carácter íntimo, y en el ciclo de nueve canciones, se caracterizó por ser mas extrovertida, rítmica y comunicativa. El piano fue interpretado por la austriaca Cornelia Herrmann, quien más que acompañar y crear un exuberante marco musical, supo complementarse a la voz con profusas interpretaciones de mini obras pianísticas cargadas de sentimentalismo, y burbujeante emoción.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Recital di brani pianistici di Frédéric Chopin in Messico - Cornelia Herrmann (pianista)

Fotos: Cornelia Herrmann recital en el fmx- Festival de México. Crédito Ariette Armella / FMX

Ramón Jacques
Il programa musicale della ventiseiesima edizione del FMX- Festival de México, ha offerto un recital di brani pianistici di Frédéric Chopin, nel suo bicentenario dalla nascita. Il concerto, che ha avuto luogo nell’Auditorio Gustavo Baz de la Antigua Escuela de Medicina nel centro storico di Città del Messico, edificio del 1732 progettato dall’architetto Pedro de Arrieta e che in origine fu sede della Santa Inquisizione e successivamente prigione, è stato rischiarato dalla radiante presenza della pianista austriaca Cornelia Herrmann. L’artista ha illuminato il teatro colla sua esecuzione della Ballata no. 3 in la maggiore op.47 e della Ballata no. 2 in fa maggiore op. 38, brani dal carattere lirico-epico molto noti e che appartengono al ciclo di quattro ballate composte dall’autore polacco. La Herrmann si è dimostrata interprete affine e sensibile allo stile raffinato di ogni pezzo, facendone risaltare la melodia, la dinamica e la ricerca coloristica e timbrica nella prima, la delicatezza e l’agilità nella seconda.

Nello Scherzo n. 1 in si minore Op. 20 e nello Scherzo n. 2 in si bemolle minore Op. 31, la Herrmann ha accentuato il contrasto dei differenti stati d’animo di ogni pezzo, esprimendo perfettamente la vasta tavolozza di colori che passano attraverso la tensione, l’energia e l’impeto, per concludere con una tenue e commovente soavità. Il programma includeva anche l’interpretazione del Preludio in re bemolle maggiore op 28 n. 15, lenta e malinconica, e del Grande Valzer brillante no. 18, vivace e cadenzata. Infine, i momenti più felici ed emozionanti della serata sono stati l’Improvviso in mi bemolle maggiore op. 29, per la brillantezza, la dinamica e la generosa espressività elargite dalla pianista e il Notturno in mi minore op. 72 n. 1, dove Cornelia Herrmann ha mostrato agio, fantasia ed eleganza, accarezzando letteralmente le note più calme e sottili del brano.


Musica para piano de Chopin en el fmx Festival de México con la pianista Cornelia Herrmann

Fotos: Cornelia Herrmann recital en el fmx- Festival de México. Crédito Ariette Armella / FMX

Ramón Jacques
La oferta musical de la edición 26 del fmx- Festival de México, incluyó un programa de música para piano de Frédéric Chopin, en conmemoración del bicentenario del natalicio de este compositor romántico. El recital, que se realizó en el Auditorio Gustavo Baz de la Antigua Escuela de Medicina del centro de la ciudad de México, edificio construido en 1732 por el arquitecto Pedro de Arrieta y que originalmente albergó la sede de la Santa Inquisición y una prisión, contó con la radiante presencia de la pianista austriaca Cornelia Herrmann, quien alumbró el teatro con su ejecución de la Balada no. 3 en la mayor op.47, para continuar con la Balada no. 2 en fa mayor op. 38, obras de carácter lírico-épico muy conocidas y pertenecientes al catalogo de cuatro baladas compuestas por el autor, y en las que se exhibió como una interprete afín y sensible al refinado estilo y a la confección de cada pieza, resaltando la melodía, la dinámica y la búsqueda de colores y timbres en la primera, y la delicadeza y la agilidad de la segunda.

En el Scherzo n. 1 en si menor Op. 20 y en el Scherzo n. 2 en si bemol menor, Op. 31, contrastó los diferentes estados de ánimo contenidos en ambas piezas, expresando su vasta tonalidad de coloraciones que pasan por la tensión, la energía y el ímpetu, para concluir con tenue y conmovedora suavidad. Adémas, el programa incluyó la interpretación del Preludio en re bemol mayor, op 28 n.15 que fue lento y melancólico, y la del Grande Valse brillante no. 18, que fue alegre y cadenciosa. Al final, los momentos mas gratos y emocionantes de la velada correspondieron al Improptu en mi bemol mayor, op 29, por el lucimiento, la dinámica y la generosa expresividad con la que sonó; y también al Nocturno en mi menor, op. 72 n.1 en el que Cornelia Herrmann tocó con soltura, imaginación y elegancia con la que literalmente acarició las notas más pausadas y sutiles de la pieza.

http://www.corneliaherrmann.com/

martes, 23 de marzo de 2010

La Sinfónica Simón Bolívar se despidió de Lucerna bajo la dirección del genial Diego Matheuz

Fotos: SJVSB y Diego Matheuz. Teatro KKL, Festival de Lucerna, Suiza. 22-03-2010.Fotos: Nohely Oliveros. FESNOJIV
Prensa Fesnojiv
En la conclusión de sus presentaciones como orquesta residente invitada del Festival Internacional de Lucerna, este 22 de marzo la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y su director Diego Matheuz fueron ovacionados por un público regocijado, que premió una lectura vigorosa de la Sinfonía nº 10 de Dmitri Shostakóvich y se extasió en el disfrute de una de sus composiciones favoritas: el gran Concierto para violín y orquesta de Beethoven, tocado con esplendidez por el virtuoso solista alemán Kolja Blacher, con el barquisimetano Matheuz como ocupante del podio.


Integrante de una saga de músicos virtuosos, incubados en el seno de El Sistema creado hace ya 35 años por el maestro José Antonio Abreu, Diego Matheuz, con tan solo 25 años de edad, en cuyo devenir ha cultivado también la ejecución del violín, extrajo de la sinfónica venezolana un sonido brillante, extraordinariamente nítido, como supo apreciar -y valorar- el entendido público que agotó las casi dos mil localidades del Concert Hall de esta ciudad. Fue un digno y espectacular final a un cuarteto de actuaciones que jerarquizó, aún más, el consolidado prestigio de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, conceptuada como una de las formaciones musicales más pulcras y homogéneas de América, y a la altura de las mejores del planeta. Estoy muy feliz por esta maravillosa oportunidad. Cierro este festival de la excelencia, también llamado Festival de Pascua, con la seguridad que la Bolívar realizó un trabajo impecable. Llegué a Lucerna, en la madrugada, procedente de Italia. Pero ha valido la pena el inmenso honor que ha significado dirigir en este festival, después que lo han hecho los maestros Abbado y Dudamel”, precisó Matheuz.

Convertido en una referencia excitante de la contemporaneidad, Diego Matheuz mostró ante el público suizo los argumentos que hicieron posible su debut, hace dos años, con la famosa Orquesta Mozart de Bolonia, así como las razones que lo llevaron hasta la Sinfónica romana de la Academia Santa Cecilia, en cuyo plantel sustituyó nada menos que a un director titular de la categoría de Antonio Pappano.

Las cualidades de Matheuz, advertidas por los suizos, dejaron gratísimo sabor en los paladares exquisitos, que ahora, luego del éxito alcanzado en un festival internacional de tanta envergadura, avalan la contratación del larense por la Filarmónica de Israel, cuyo estrado ocupará próximamente, al igual que el de la orquesta de Radio Netherlands. Matheuz no solamente encauzó con conocimiento a la Sinfónica Simón Bolívar en la exigente obra de Shostakóvich, sino que, además, supo y pudo dosificar el desempeño de Blacher, posibilitando a partir del podio la línea romántica, continuamente matizada, del solista. Desde todas las butacas de la espléndida sala, el soberano suizo festejó, casi siempre de pie, la madurez juvenil de uno de los talentos más prometedores de América Latina, así como la diáfana actuación de una orquesta venezolana ubicada en la cima de su consagración.

Christian Vásquez brindó un gozo sonoro inagotable al frente de la Sinfónica Simón Bolivar en Lucerna


Fotos: SJVSB, Christian Vásquez. Sala KKL. Festival de Lucerna, Suiza 21-03-2010. Fotos Nohely Oliveros. FESNOJIV
Prensa Fesnojiv
Llegó y triunfó en el denominado “festival musical de la excelencia”, exhibiendo las múltiples facetas del talento y la sabiduría. Al frente de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, Christian Vásquez -caraqueño nacido en 1984, alumno aventajado del maestro José Antonio Abreu- demostró que los sonidos organizados, vertidos con vitalidad y elegancia, constituyen el mejor antídoto para instantes de decaimiento.

Exaltado en el sistema orquestal venezolano como uno de los más prometedores directores, Vásquez propició estallidos de euforia al debutar en Suiza como conductor de una masa sinfónica que, en días precedentes, cautivó a los melómanos suizos bajo la égida de Claudio Abbado y Gustavo Dudamel. El joven virtuoso, lejos de amilanarse frente al reto, asumió el compromiso sucesoral con disposición y solvencia.
De manera inusual el intendente del Festival, Michael Haeflige, hizo de maestro de ceremonia para presentar a Vásquez. “Este es un evento especial. Aquí se encuentran lo mejor de los casi 300 mil estudiantes de El Sistema. Han volado durante muchas horas para estar presentes y conectar a estas familias y niños que hoy están aquí, con la alegría... Hoy tendrán la mejor mañana que se puedan imaginar”, y así fue, dijo uno de los asistentes que se confesó ser fiel seguidor de la obra de Abreu en cada uno de los festivales a los que asiste.

Antes de subir al podio estaba asustado, pues sólo tuve una hora para ensayar, pues me encontraba fuera de Venezuela. Pero al comenzar a dirigir me llene de tanta emoción que me dispuse a regalarle a Lucerna el sonido de la Bolívar. Entregué mi alma y mi corazón” Sostuvo Cristian Vásquez, joven director de la Sinfónica Juvenil de Aragua.
Es el mismo director que ocupó el podio de la Filarmónica de Radio France, hace dos años, en la interpretación de El pájaro de fuego de Igor Stravinsky-recordaron los entendidos oyentes de Lucerna. Ahora, con la madurez de la experiencia, aunada a las sapientes enseñanzas acertadamente aquilatadas, Christian Vásquez es capaz de alternar, sin desmerecer en lo más mínimo, con las mejores batutas del orbe. Así lo puso de manifiesto en el penúltimo concierto ofrecido por la Sinfónica Simón Bolívar con localidades agotadas en el Concert Hall de esta ciudad, en donde se han dado cita los musicólogos más exigentes de Europa.

Una chispeante obertura (la escrita por Gioaquino Rossini para su ópera Guillermo Tell), cuya interpretación se convirtió en un bálsamo para el más anquilosado repertorio sinfónico, generando bravos y prolongados aplausos de un público en verdad sorprendido, por el estimulante juego descriptivo que posibilitó el todavía incipiente director. El acoplamiento, la perfecta simbiosis de dinámica y belleza tímbrica posibilitada por Vásquez, dejó claramente establecida la heredad de un sistema que cuenta con incipientes individualidades, poseedoras de una capacidad irreprochable.

Asistente del maestro Mariss Jansons en la Bamberg Symphoniker de Alemania, Christian Vásquez ratificó su buen gusto y solvencia al dar a conocer su versión de las danzas del ballet La Estancia, del argentino Alberto Ginastera, uno de los representantes más notables de la cantera musical latinoamericana, y más tarde cautivó a sus oyentes con Santa Cruz de Pacairigua del venezolano Evencio Castellanos, un poema sinfónico de resonancias folklóricas que consiguió poner al público de pie.

El rítmico Danzón 2 de otro autor de América Latina, el mexicano Arturo Márquez, sería la antesala a la brillante conclusión de un concierto que refrendó las aptitudes de una orquesta ejemplar e hizo posible el descubrimiento de un joven director admirable, en este concierto familiar al que asistieron 1.800 personas, muchos de los cuales eran niños que bailaron, cabalgaron en los asientos, movían los brazos buscando estrellas en los cabezos de algunos abuelos y corrieron para atrapar las chaquetas del tricolor venezolano que los jóvenes músicos obsequiaron. La música latinoamericana, savia y esencia de los artistas criollos, también estuvo presente con bises de locura. El público olvidó su proverbial sobriedad y, al compás de mambos y otros ritmos tropicales, con los sinfonistas bailando sobre el escenario y jugando con sus respectivos instrumentos, se contagió de esa gran fiesta de la emoción y el desenfreno. Delirio total y absoluto en una sala casi siempre ganada por la circunspección. Gran triunfo del sistema orquestal venezolano en la hermosa villa de inmensos lagos y montañas imponentes.

Iván Fischer dirigió a su Budapest Festival Orchestra en Turín, Italia


Foto: Iván Fischer, Budapest Festival Orchestra -Associazione Lingotto Musica, Pasquale Juzzolino

Massimo Viazzo

¡Fue enérgico, alegre y brillante el Beethoven de Iván Fischer! Quien conoce el estilo del director húngaro, quien se presentó en concierto en el Auditorio del Lingotto de Turín con su asombrosa creatura que es la Budapest Festival Orchestra fundada por el mismo hace veintiocho años, no esperaba una lectura suya tan mesurada, y mucho menos relajada. Fischer afrontó la partitura con desbordante carisma, lucidez en la visión estructural, fantasía en el fraseo, inagotable vigor rítmico, el todo sostenido por una refinada técnica directoral que le permitió evitar imperfecciones en los ataques o en los cierres, que estuvieron siempre milimétricamente precisos. Así, y al final de sus primeros movimientos de batuta en la Obertura de La Creaturas de Prometeo (única pieza que permanece en el repertorio corriente de la música compuesta para el ballet de Salvatore Viganò) nos dimos cuenta que el Beethoven de esta velada habló una lengua directa, franca, sin hipocresías o psicologías. Fue un Beethoven inmediato, abierto, de contagiosa luminosidad, nunca frenético y donde la incesante labor de las partes internas giró hasta llegar al vértigo. Así finalmente se pudo escuchar una Sinfonía n.4 en si bemol mayor, frecuentemente considerada como una “hermana” menor, plena de joie de vivre y de exuberancia. También en el Concierto en sol mayor se encontró una definición de amplio respiro sinfónico con la orquesta– una Budapest Festival Orchestra que fue muy dúctil y compacta, y que nunca se limitó al mero acompañamiento. Es difícil sentir un segundo tema de Allegro moderato inicial (cuando viene anunciado en la tonalidad del re menor de la sola orquesta) tan parlante y por un momento tan electrizante. Por el contrario, la prueba del pianista canadiense de setenta y dos años Anton Kuerti, fue apreciable por su intima búsqueda, su hermoso cantábile y su delicadeza en el tocar, pero no logró convencer a pleno en su aproximación técnica, que de un todo sumado fue demasiado “digital”

Il trionfo di Iván Fischer - Budapest Festival Orchestra, Lingotto - Torino

Foto: Anton Kuerti- Budapest Festival Orchestra- Iván Fischer - Associazione Lingotto Musica, Pasquale Juzzolino

Massimo Viazzo

E’ energico, gioioso, brillante il Beethoven di Iván Fischer. Chi conosce lo stile del direttore ungherese – in concerto all’Auditorium del Lingotto con la sua strabiliante creatura, quella Budapest Festival Orchestra da lui fondata ventotto anni fa – non si aspettava certo una lettura misurata, né tantomeno rilassata. Fischer affronta le partiture con carisma debordante, lucidità nella visione strutturale, fantasia di fraseggio, inesauribile vigoria ritmica, il tutto sostenuto da una rifinita tecnica direttoriale che gli permette di evitare sbavature negli attacchi o nelle chiusure, sempre millimetricamente precisi. Così fin dalle prime battute dell’Ouverture da Le creature di Prometeo (unico brano rimasto nel repertorio corrente delle musiche composte per il balletto di Salvatore Viganò) ci accorgiamo che il Beethoven di questa sera parla una lingua diretta, schietta, senza ipocrisie o psicologismi. E’ un Beethoven immediato, aperto, di solarità contagiosa, mai frenetico e il lavorio incessante delle parti interne lo rende turbinoso da rasentare la vertigine. E così finalmente si è potuta ascoltare una Sinfonia n. 4 in si bemolle maggiore, spesso considerata alla stregua di una “sorella” minore, sprizzante joie de vivre ed esuberanza. E anche il Concerto in sol maggiore ha trovato una definizione a più ampio respiro sinfonico con l’orchestra – una Budapest Festival Orchestra duttilissima e compatta – che non si è mai limitata al mero accompagnamento. E’ difficile sentire un secondo tema dell’Allegro moderato iniziale (quando viene enunciato nella tonalità di re minore dalla sola orchestra) così parlante e ad un tempo elettrizzante. Per contro la prova del settantaduenne pianista canadese di origine austriaca Anton Kuerti pur apprezzabile per scavo intimo, bel cantabile e delicatezza di tocco, non è riuscita convincere appieno per un approccio tecnico, tutto sommato, troppo “digitale”.

lunes, 22 de marzo de 2010

Concorso Città di Bologna 2010

Progetto Cultura Teatro Guardassoni
IV Concorso internazionale & Stage d’approfondimento interpretativo
Per giovani cantanti lirici
Città di Bologna 2010

progetto debutto operistico
Un palcoscenico per giovani talenti
Audizioni eliminatorie 4, 5, 6 giugno 2010
Stage 7-11 giugno 2010
Concerto finale e proclamazione dei vincitori 12 giugno 2010

Direttore artistico e docente principale Cinzia FORTE
Direttore scientifico e docente Roberta PEDROTTI
Docente di arte scenica Davide LIVERMORE

Presidente della giuria finale Giuseppe SABBATINI (tenore e direttore d’orchestra)

Giuria finale

Marco BEGHELLI (musicologo e critico musicale, docente dell’Università di Bologna); Cristiano CREMONINI (tenore e scenografo, presidente del Teatro Guardassoni); Cinzia FORTE (soprano, direttore artistico del concorso e delle attività musicale del Teatro Guardassoni, docente dello stage); Maria Pia JACOBONI (musicologa e cembalista, rappresentante dell’Associazione Clavicembalistica Bolognese e del Centro Studi Farinelli); Davide LIVERMORE (tenore e regista, docente dello stage); Fulvio MACCIARDI (direttore area artistica Teatro Comunale di Bologna); Piero MIOLI (musicologo e critico musicale, docente del Conservatorio G.B Martini di Bologna, consigliere d’arte della R. Accademia Filarmonica di Bologna); Luigi PAGLIARINI (direttore d’orchestra, direttore musicale del Teatro Guardassoni); Roberta PEDROTTI (musicologa e critico musicale, direttore scientifico del concorso, docente dello stage e vicepresidente del Teatro Guardassoni); Carlo VITALI (musicologo e critico musicale, in rappresentanza del centro Studi Farinelli)

Giunto alla IV edizione, il Concorso Città di Bologna conferma il suo scopo principale: sostenere, formare e valorizzare i nuovi talenti con un percorso il più possibile completo. I vincitori, i finalisti ed eventuali altri concorrenti idonei saranno infatti chiamati a debuttare sulla scena con una produzione operistica nella splendida cornice del Teatro Guardassoni di Bologna, del Teatro del Popolo di Concordia (MO) e del Teatro D’Antona Biagi di Castel Maggiore (BO).
Altri concerti e iniziative saranno programmati per esaltare al meglio le caratteristiche vocali di ciascuno, con particolare attenzione anche al repertorio Barocco.

Tutti i finalisti seguiranno uno stage d’approfondimento interpretativo completamente gratuito e potranno usufruire anche di alloggi messi a disposizione senza alcuna spesa aggiuntiva.
La quota d’iscrizione è di 70 euro e sono ammessi cantanti d’ogni registro e nazionalità, purché non in carriera in ruoli protagonistici nei più importanti teatri e istituzioni musicali.
Le domande d’iscrizione potranno essere inviate fino al 22 maggio per posta cartacea, al 27 maggio per posta elettronica.

Ulteriori informazioni e aggiornamenti:
Blog ufficiale
http://concorsocittadibologna.blogfree.net,
Tel. 338 4310725 o 328 6653500
E mail
robertapedrotti@hotmail.com o info@teatroguardassoni.com

Con il patrocinio di:

Consulado Honorario de Mexico; Bologna Città della Musica – Unesco; Comune di Bologna Provincia di Bologna; Regione Emilia Romagna; Città di Castel Maggiore;
Comune di Concordia sulla Secchia
Camera di commercio, industria, agricoltura e artigianato di Bologna; Ascom Bologna
UNCALM (Unione Nazionale Circoli e Associazioni Lirico Musicali)

In collaborazione con:
Teatro Comunale di Bologna; Lions Club Bologna; CNA Bologna; Alpacom; NovArt
Centro Studi Farinelli; Associazione La Fenice di Amandola (AP)
Hotel Guercino; Bologna Inn; Nuovo Hotel del Porto


Con il contributo speciale di:
Consulado Honorario de Mexico; Coop Adriatica; Lions Club; Dismeco s.r.l.; Ergap
Odonto Ceramic Center; Link Pharm

domingo, 21 de marzo de 2010

Gustavo Dudamel dirigió a la Sinfónica Simon Bolivar en Lucerna, Suiza

SJVSB,Gustavo Dudamel, Sala KKL, Festival de Lucerna,Suiza. 20-03-2010 Fotos: Nohely Oliveros FESNOJIV

Prensa Fesnojiv

Un despliegue de garra, talento y fuerza sonora caracterizó el concierto que, bajo la dirección de Gustavo Dudamel -cuya sola presencia sobre el podio generó aplausos que se prolongaron durante varios minutos-, ofreció a sala llena la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en la segunda jornada del Festival de Lucerna en Suiza, que esta considerado como uno de los más importantes en el mundo de música clásica.

Fiesta, delirio colectivo, celebración clamorosa, fueron algunos de los calificativos utilizados por los cronistas suizos para describir el desempeño de las individualidades artísticas venezolanas en sus presentaciones de años anteriores, lo que suscitó un interés superlativo al punto de que las 1840 localidades de la sala de conciertos, fueron adquiridas con casi dos meses de antelación a lo que consideraron aquí como “un exito”.

Al igual que en ocasiones precedentes, el público europeo recibió a Gustavo Dudamel como “la nueva estrella en el firmamento de la música” , y como si fuera una radiante luminaria del pop, le tributaron el homenaje de la más rendida admiración. Más de 10 minutos de ovación y el público de pie, premio la conducción del maestro venezolano.


El programa interpretado fue gratificante y ambicioso e incluyó el poema sinfónico Francesca da Rimini Op. 32 de Tchaikovsky, y la majestuosa Sinfonía Alpina de Richard Strauss. Este programa, que afrontó la juvenirl orquesta venezolana, mereció encendidos vítores de unos melómanos habituados a escuchar los sonidos más trabajados y estilizados del mundo.

“Esta es una formación orquestal de gran calibre”, expresó un experimentado profesor suizo, justificando la emotividad de la velada y la atmósfera de complacencia que se advirtió durante todo su desarrollo. La conocedora audiencia de Lucerna dio rienda suelta a su entusiasmo –y al fervor que generó la Sinfónica Simón Bolívar y su carismático director- no sin antes mostrarse silenciosamente embelesada durante la ejecución, al igual que si se encontrara frente a la exactitud de un encefalograma clínico, pero a conciencia de la salud de los protagonistas, que terminaron seduciéndolos al conjuro de su sonoridad y gracias a la milimétrica dosificación de sus alientos.

“Él viene de Sudamérica, de un país como Venezuela, comprometido con el arte como arma efectiva de desarrollo social” señaló sobre Gustavo Dudamel el maestro suizo Charles Dutoit, quien canalizó durante algún tiempo las aptitudes interpretativas de la notable pianista Martha Argerich, otra de las grandes fanáticas del movimiento orquestal venezolano.

Luego de cosechar ovaciones con la Francesca da Rimini, obra en la que habita una reposada y a veces sólida vitalidad, Dudamel y sus dirigidos obsequiaron una versión de la Sinfonía Alpina de extraordinaria belleza sonora, exenta del ceremonioso amaneramiento que cultivan algunos de los directores sinfónicos más notables.

Delirio total y absoluto en una sala casi siempre ganada por la circunspección. Gran triunfo del sistema orquestal venezolano en la hermosa villa de inmensos lagos y montañas imponentes. Como bien lo indicó el Maestro Dudamel: “El que una orquesta juvenil como la nuestra sea la invitada de honor en este magno evento, representa lo mucho que hemos crecido como movimiento musical. Claro que somos un proyecto social, pero sin dudas la simbiosis entre lo artístico y nuestra responsabilidad con el colectivo nos ponen en un lugar muy importante en el mapa musical."