jueves, 30 de diciembre de 2010

Manon de Massenet en el Palau de les Arts en Valencia

Foto cedida por Departamento de Prensa del Palau de Les Arts Reina Sofía

Mercedes Rodríguez

Una Manon que no hay que olvidar, porque apenas quedó nada para recordar. El Maestro Lorin Maazel canceló por encontrarse indispuesto, dividiéndose las funciones entre Patrick Fournillier y Jordi Bernàcer, quien estuvo al frente el pasado día 21. Una dirección bastante monótona y aburrida sin nada que destacar. Y esa fue la tónica general de la velada, que transcurrió sin pena ni gloria, sin un solo instante que merezca la pena revivir. Todo fue plano: las voces, la dirección, la escena. No hubo calidad en el elenco vocal, salvándose solamente el tenor Vittorio Grigolo que encarnó al Caballero Des Grieux y, aunque manifestó un canto brusco, demostró al menos intención y arrojo que fueron de agradecer. La Manon de Ailyn Pérez careció del empaque vocal necesario, con un caudal escaso y una voz de una fragilidad extrema. El Lescaut de Artur Rucinski fue correcto pero sin brillo vocal. En cuanto a los papeles de menos peso, haciendo un análisis proporcional, la calidad fue mayor. Así fue en el caso del bajo Raymond Aceto como Conde Des Grieux, el Guillout de Monfontaine del tenor Emilio Sánchez, el Señor de Brétigny del barítono Andrea Porta, y el trío de Poussette, Javotte y Rosette, que interpretaron la soprano Ilona Mataradze y las mezzosopranos Ekaterina Metlova y Natalia Lunar. Tanto Ilona Mataradze como Natalia Lunar, pertenecen al Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo. En cuanto a la puesta en escena de Vincent Paterson, para gustos, pero tanta influencia “hollywoodiense” no contribuyó a un enriquecimiento de la trama argumental, por no mencionar el movimiento escénico que fue bastante inadecuado o inexistente.

L'Elisir d'Amore en la Opera de Oviedo

Foto: Cedida por Fundacion Ópera de Oviedo - Carlos pictures

Mercedes Rodríguez

Extraordinario debut en la Ópera de Oviedo del tenor Mikeldi Atxalandabaso como Nemorino y del barítono Luis Cansino en el rol de Dulcamara. La Temporada de Ópera de Oviedo, muy cuidadosa siempre en la elección de sus producciones y de los elencos acertó de pleno con el cast elegido para la penúltima función de L´elisir d´amore. La joven cordobesa Auxiliadora Toledano interpretó una Adina delicada, excesivamente dulce, pero con voz segura aunque no de gran alcance, y de gusto refinado. La otra soprano protagonista, Marta Ubieta, marcó una Giannetta de voz potente, convincente y que no pasó desapercibida. Pero sin duda, fueron los papeles masculinos de Nemorino y Dulcamara los que se llevaron la mayor y merecida ovación de la noche, con la interpretación del dúo “Dottore, perdonate…”, donde el empaste vocal y la interacción entre ambos tanto en el aspecto musical como en la actuación, hicieron las delicias de los presentes. El número conmovedor de la velada nos lo proporcionó el tenor Mikeldi Atxalandabaso con la interpretación de la archiconocida “Una furtiva lagrima”, poniendo de manifiesto una línea de canto de gran exquisitez, un fiato extraordinario, y una carga emocional en cada una de las frases que consiguió arrancar las lágrimas de más de uno. La parte divertida vino de la mano del barítono Luis Cansino, que se desenvolvió con soltura gracias a la consistencia de su registro vocal que, junto a la inteligencia empleada en el fraseo, consiguió que el difícil papel de Dulcamara resultara “fácil” y llegara a los espectadores, con quienes estableció una gran complicidad. La puesta en escena de Daniel Slater fue luminosa, divertida, jugando con planos inclinados y perspectivas, lo que dio gran dinamismo a la acción. La dirección musical de José Miguel Pérez Sierra estuvo por debajo de lo deseado, con tempi lentos en ocasiones, y falta de juego con las dinámicas en el tratamiento general de la orquesta.

Stabat Mater di Pergolesi - Salle Pleyel, Parigi

Foto: Anna Caterina Antonacci - copyright Pascal Victor
Ramón Jacques

All’interno del ciclo musicale 2010-2011 denominato “Le Grandi Voci” (Les grandes voix) che si realizza nei diversi teatri della città di Parigi e che ragruppa grandi interpreti della vocalità di oggi, sia in concerti che in recitali, ecco questo interessante Gala di musica religiosa con due opere di rara esecuzione eseguite da The English Concert, celebre ensemble di virtuosi che suonano strumenti antichi. Il luogo scelto per l’occasione è stato l’antica ed enorme sala da concerti Pleyel, che per le sue dimensioni non sembrerebbe essere lo scenario più adatto per questo tipo di repertorio, ipotesi smentita dal pubblico entusiasta e appassionato alla fine che ha apprezzato e applaudito a lungo gli interpreti All’inizio del concerto si è ascoltato il mottetto solistico Salve Regina in Fa maggiore di Nicola Porpora (1686-1768), compositore gloria della scuola napoletana, maestro dei castrati Farinelli e Caffarelli, e contemporaneo di Bach e Handel, che fu suo rivale durante un soggiorno a Londra e le cui opere non hanno la diffusione che meritano. Dopo l’ampia introduzione adagio per archi con il quale iniziava questo lavoro è emerso il canto elegante del soprano Anna Caterina Antonacci, che ha mostrato un buon registro acuto; splendida nei piani e nell’ ornamentazione, ha saputo raggiungere un raro equilibrio tra melodia e significato drammatico. Poi, di Antonio Vivaldi è stato eseguito il sereno e gioioso Nisi Dominus in sol minore RV 608, restituito dalla sottile e opulenta voce di scura tonalità del contralto Sara Mingardo, che ha mostrato la raffinatezza, la scorrevolezza e la competenza tecnica in una repertorio che sembra adattarsi di più alle sue qualità vocali che quello operistico. La freschezza e la facilità delle voci della Mingardo e dell’Antonacci si riuniva e completava nella vibrante, commovente interpretazione dello Stabat Mater in fa minore, capolavoro del compositore Giovanni Battista Pergolesi. La direzione musicale di Harry Bicket, all’organo nei primi due pezzi, era sensibile e tranquilla, ma prudente e un po’ carente di dinamismo. A sua volta, l’orchestra mostrava un’agile e leggera sezione degli archi, brillante nelle parti per violino solo, ma nel complesso si è trattato di una performance un po’ meccanica, rigida, ad un livello un po’ inferiore a quello, elevato, esibito dalle due cantanti italiane.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Die Walküre en el Teatro alla Scala

Fotos: Brescia e Amisano, Teatro alla Scala

Massimo Viazzo
La segunda cita del Anillo “scaligero” dio justo en el blanco con un espectáculo muy sugestivo ideado por Guy Cassiers, para la apertura de la temporada 2010-2011 del Teatro alla Scala de Milán. El uso de la tecnología, que es una peculiaridad en el arte de Cassiers, se transformó en un potente medio para entrar a las profundidades de la mente humana. Proyecciones, sombras, silhouette, globos que giraban, lanzas que caían de lo alto, líneas de rojo sanguíneo, equipos que distorsionaban la visión hacia un arte contemporáneo: todo ello contribuyó a hacer esta Walküre mas estimulante (aunque nunca invasiva) desde el punto de vista sensorial. Para Cassiers, Die Walküre es una opera nocturna, y no obstante que los ambientes estuvieron frecuentemente oscuros, la vista de los personajes estuvo siempre en primer plano y bien iluminada por las luces que fueron maniobradas con maestría por Enrico Bagnoli. Superlativo fue el éxito musical de un Daniel Barenboim en estado de gracia. Su visión tan lírica, casi “tristaniana” de la opera convenció del todo, coadyuvado por una orquesta que se encontró en optima forma (¡que suavidad de las cuerdas!) El elenco pareció ser uno de los mejores que se pueden escuchar hoy en día. Nina Stemme fue una deslumbrante Brünnhilde, de voz firme, segura, pero también expresiva y conmovedora en su largo dúo del tercer acto con Wotan, interpretado por un robusto y enérgico Vitalij Kowaljow, quien sustituyó en esta producción al previsto René Pape. Waltraud Meier no deja de sorprender, y su Sieglinde ¡nos ha conmovido una vez más! Si bien es cierto que la voz de la cantante alemana no pareció estar siempre impecable en el registro más agudo, la artista es invaluable por presencia escénica y carisma dramático. Muy bien estuvo Ekaterina Gubanova, una Fricka de mucha autoridad y de voz bien proyectada, mientras que Simon O’Neill fue un Siegmund de voz clara, de una correcta línea, que en general fue muy capaz. Al final, debe mencionarse que John Tomlinson se dedicó a marcar vocalmente la parte de Hunding a causa de una grave disminución en su voz, que fue anunciada desde la primera función. Se trato de un gran éxito con ovaciones para todos.

Die Walküre al Teatro alla Scala di Milano per l’apertura della stagione 2010-2011.

Fotos: Brescia e Amisano, Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

La seconda puntata del Ring scaligero centra in pieno l’obiettivo. Spettacolo molto suggestivo quello allestito da Guy Cassiers al Teatro alla Scala di Milano per l’apertura della stagione 2010-2011. L’uso della tecnologia, peculiarità dell’arte di Cassiers, si trasforma in un potente mezzo per scandagliare le profondità della mente umana. Proiezioni, ombre, silhouette, globi girevoli, lance che calano dall’alto, strisce rosso sangue, installazioni che strizzano l’occhio all’arte contemporanea: tutto contribuiva a rendere questa Walküre molto stimolante (ma mai invasiva) dal punto di vista visuale. Per Cassiers Die Walküre è un’opera notturna. E nonostante gli ambienti fossero spesso scuri, i volti tormentati dei personaggi erano sempre in primo piano ben illuminati dalle luci manovrate con maestria da Enrico Bagnoli. Superlativo l’esito musicale con un Daniel Barenboim in stato di grazia. La sua visione così lirica, intimistica, quasi “tristaniana” dell’opera ha convinto tutti coadiuvato da un’orchestra in ottima forma (che morbidezza gli archi!). E il cast è parso uno dei migliori che oggi si possano ascoltare. Nina Stemme è stata una Brünnhilde smagliante, dalla voce ferma, sicura, ma anche espressiva e toccante nel suo lungo duetto del terzo atto con Wotan, un robusto ed energico Vitalij Kowaljow, subentrante all’inizio di questa produzione al previsto René Pape. Waltraud Meier non finisce di stupire. La sua Sieglinde ancora una volta ha commosso! Certo, la voce della cantante tedesca non è parsa sempre impeccabile nel registro più acuto, ma l’artista è impagabile per presenza scenica e carisma drammatico. Molto brava Ekaterina Gubanova, una Fricka autorevole dalla voce ben proiettata mentre Simon O’Neill era un Siegmund di voce chiara, di linea corretta e buona tenuta complessiva. Ricordo, infine, che John Tomlinson ha soltanto accennato la parte di Hunding a causa di un grave abbassamento di voce annunciato prima della recita. Grande successo ed ovazioni per tutti.

Itzhak Perlman en Chile: Una visita amable.

Foto- Itzhak Perlman

Johnny Teperman A.

Celfin Capital presentó, por primera vez en Chile al gran violinista israelí-estadounidense Itzhak Perlman, uno de los más importantes del mundo, quien hacia finales del 2010 vino a deleitarnos con su arte, junto a la orquesta Filarmónica Ciudad de Praga, dirigida por el músico estadounidense Nic Raine, agrupación con magníficos profesores, especialistas en música de cine y el apoyo del
Coro de la Universidad de Chile, conducido por Hugo Villarroel. Las ilustres visitas estuvieron en un gran escenario, el Parque Bicentenario de Vitacura. para ofrecernos dos presentaciones a pleno aire libre, en tardes muy frescas que llamaban a abrigarse, con asistencia de 10 mil aficionados a la buena música cada una, Interpretando clásicos como “La Lista de Schindler”, “Lo que el Viento se Llevó” o “África Mía”. Entre los favoritos del público estuvieronademás, los temas de las bandas sonoras de las cintas "Perfume de mujer" y de "Casablanca".

Para muchos comentaristas, estos fueron dos conciertos amables de Perlman y los suyos, que -expresaban- "si lo vivido con Ennio Morricone hace dos años servía de invitación, la de esta ocasión, prometía ser una jornada memorable. Y lo fue. Más que encantar, Itzhak Perlman y la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Praga, acompañados por músicos de la Orquesta de Cámara de Chile, literalmente hechizaron a los asistentes a los dos conciertos programados del violinista israelí y sus acompañantes.

El espectáculo empezó ya bien oscuro el día, con la orquesta checa interpretando la banda sonora de películas como "Doctor Zhivago" y "Lo que el viento se llevó". Luego, hizo su aparición Perlman, con aplausos como bienvenida. De muy buen ánimo, el israelí presentó cada uno de los siete temas que interpretó en un orden distinto al que estaba originalmente planeado. Comenzó con la canción central de "África mía" y terminó con "Por una cabeza", de "Perfume de mujer". El tango de Gardel y "As time goes by", de la película "Casablanca", fueron los puntos más altos de su presentación y los que más emocionaron al público. La iniciativa fue organizada por la Fundación Beethoven; patrocinada por el Consejo de la Cultura y las Artes y la embajada de la República Checa.

La actividad en el Parque Bicentenario comenzó temprano. Alrededor de las 13 horas, Perlman subió al escenario junto a los músicos checos y chilenos para el primer y único ensayo del violinista previo al evento principal. Ante decenas de curiosos, miembros del staff e invitados, el músico se entendió sin problemas con el director de la orquesta, el británico Nic Raine. No importó el ruido normal de una ciudad al mediodía: los espectadores enmudecieron cuando las primeras melodías comenzaron a salir de su Stradivarius fabricado el año 1714.

En el segundo concierto, la música se volvió solemne, con la presencia del Presidente Sebastián Piñera, quien señaló que '' Perlman hoy ha dado una clase magistral. Es increíble cómo adapta al violín piezas hechas para otros instrumentos". Otros comentarios expresarion, "es un privilegio que los hayan traído a Chile. Estoy conmovida, no he parado de llorar. Es que Perlman toca con tanta sensibilidad" . "uno sabía a lo que venía, pero verlo es mucho más estupendo de como lo imaginé. Fantástico".'


Perlman, quien conquistó al público chileno por su amabilidad y sencillez, nació en Terl Aviv, hace 65 años. Esta considerado como uno de los mejores y más famosos violinistas de la segunda mitad del siglo XX. Contrajo poliomielitis a los cuatro años de edad, viéndose más adelante en la necesidad de utilizar muletas para poder desplazarse, y por ello toca el violín sentado. Estudió en la Acdemia de Música de Tel Aviv, antes de mudarse a los Estados Unidos, donde se presentó a la audiencia norteamericana en el programa de Ed Sullivan en 1958. A los 13 años ingresó en la Julliard School, en la que estudió con Ivan Galamian y Dorothy DeLay. Debutó en el Carnegie Hall como solista en 1963. En 1964 ganó la preciada Leventritt Competition, con lo que empezaría una prominente carrera.

Ha realizado giras de presentaciones por todo el mundo y ha grado con sellos de todos los países y ha sido ejecutante de solos con importantes agrupaciones musicales de todo el orbe. Perlman toca un violín Stradivarius de 1714, el cual fue propiedad de otros grande de las cuardas: el incomparable Yehudi Menuhin. Aparte de su labor como intérprete, a veces, con su colega Pinchas Zukerman, Perlman tiene una importante carrera de enseñanza y da clases privadas y clases magistrales de violín y música de cámara alrededor del mundo. Actualmente ocupa la posición que antes tenía su maestra Dorothy DeLay (ya fallecida), en la escuela de música Juiillard. Itzhak Perlman reside en Nueva York con su esposa Toby, quien también es violinista profesional. Tienen cinco hijos: Noah, Navah, Leora, Rami (quien pertenece a la banda de rock Something for Rockets) y Ariella. En 1995 él y su esposa fundaron el Perlman Music Program en Shelter Island, Nueva York, con el que ofrece cursos de residencia de verano a músicos jóvenes que estudian música de cámara.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Entrevista a la soprano Alessandra Marianelli

Fotos: Alessandra Marianelli; Roberto Ricci - Teatro Regio de Parma

Renzo Bellardone

La joven soprano italiana Alessandra Marianelli comenzó sus estudios de canto en el año 2000 con Maria Billeri y se preparó musicalmente con Pieralba Soroga, a la par de estudiar en el conservatorio Pietro Mascagni de Livorno. Con tan solo quince años ganó el segundo lugar del Concorso Internazionale “Cascinalirica”. Debutó en el 2002 como Barbarina en Le Nozze di Figaro de Mozart e una producción entre el Teatro Verdi de Pisa, el Politeama Pratese y el Teatro de Rinnovati de Siena. A partir de ahí se ha presentado en diversos teatros como: Verdi de Pisa, Giglio de Lucca, Goldoni de Livorno, con la Orchestra Regionale Toscana en Florencia, Pisa, Empoli, en el Festival de Jesi, Teatro Carlo Felice de Genova, Teatro Comunale de Florencia, Opera de Roma, Teatro Filarmónica de Verona, Festival Mozart de la Coruña y Teatro Real de Madrid y ABAO de Bilbao en España, Lugo di Romagna, Comunale de Bolonia, La Moneda de Bruselas, Teatro Regio de Turín, Festival de Aix en Provence y el Festival de Stresa entre otros, donde ha interpretado una gran cantidad de papeles del repertorio de soprano lírica como: La Serva Padrona, Zerlina en Don Giovanni, Ilia en Idomeneo, L’Incoronazione di Poppea, Susanna en Le Nozze di Figaro, Orfeo y Euridice de Gluck, Oscar en Un Ballo in Maschera, La Sonnambula, Tytiana en Midsummer Night’s dream, Misa en do mayor de Mozart, por mencionar algunos. En esta breve entrevista, Alessandra nos habla sobre su éxito profesional y la manera como ha llevado hasta hoy su prolífica carrera.

Sus recientes apariciones en el Festival de Stresa en Idomeneo, con la St. Paul Chamber Orchestra de Minnesota en Don Giovanni y en el Teatro Regio de Turín en Boris Godunov, nos dan una idea de sus compromisos y sus capacidades vocales.

Claramente me ilusiona el hecho de tener reacciones tan positivas a mis presentaciones vocales, porque se trata de una respuesta a todos los sacrificios que como cantante he tenido que hacer para llegar a presentarme sobre un escenario y a los años de estudio que, en lo que a mi respecta, he llevado a cabo desde los quince años de edad. No por ello debe uno sentarte en sus laureles, si no que al contrario, los reconocimientos son un incentivo para seguir adelante, y continuar estudiando musicalmente y preparándome vocalmente para acercarme siempre mas a la idea musical, que por fuerza de las cosas, no he aun alcanzado pero que es un total y continuo devenir. Para hacer esto y para mejorarme, se requieren de muchos sacrificios y de mucho trabajo, que en mi caso se traducen ya una experiencia de mas de diez años.

Siendo aun muy joven y ya conocida en todo el mundo ¿Cómo responde a tanto éxito con tan poca edad?

Obviamente me alegra que me hablen de éxito, porque yo siempre he pensando que el canto, antes que otra cosa, es una pasión que gradualmente se ha ido transformando en un trabajo, y por este motivo, sin negar claramente las satisfacciones que da esta profesión, mi pensamiento esta siempre y a pesar de todo, en el cantar y trabajar de la manera mas profesional que pueda prescindiendo del éxito que de ello puede derivarse.

En pocos años se ha afirmado en papeles prestigiosos que durante los años han sido redescubiertos por autenticas “estrellas” de la lírica. ¿Cómo ha proyectado o como quisiera que fuera su futuro artístico?

Espero sinceramente y firmemente que mi futuro artístico sea ante todo longevo y cada vez siempre mas rico con nuevos y estimulantes papeles desde el punto de vista musical, vocal y actoral, y en consecuencia de ello, madurar para ser siempre mas conocedora de lo que cantaré e interpretaré. Espero que después pueda darme a conocer en los teatros en los que aun no he tenido la posibilidad y el placer de cantar.

A propósito de sus recientes representaciones en el papel de Ilia en Idomeneo bajo la dirección de Gianandrea Noseda ¿Podría contarnos sustancialmente cuales afinidades y diferencias existen entre Alessandre e Ilia?

Si debiera hacer una comparación entre Alessandra y el personaje de Ilia en Idomeneo, seguramente diría que muchos de los valores encarnados en esta joven heroína pertenecen seguramente también a mi modo de ser, sobretodo en valores como la fidelidad, la lealtad y el amor. Obviamente la vida real no es una opera, un mundo en el que cada aspecto se agranda y se lleva al extremo (ve el sacrificio de la propia vida para salvar a la persona amada) de acuerdo a las reglas fundamentales del melodrama, y por este motivo, seguramente Alessandra es una persona mas concreta y racional.

Gracias Alessandra, también por tu significativa y reciente caracterización de tu personaje en el Boris Godunov de Turín.

Dido y Eneas de Purcell en el festival Boston Early Music Festival de Boston.

Fotos: Yulia Van Doren (Belinda), Laura Pudwell (Dido), Douglas Williams (Eneas) copyright - André Costantini.

Lloyd Schwarz
Henry Purcell fue siempre un afortunado, ya que aunque parte de la música de la partitura original de su única obra totalmente cantada, Dido y Eneas (1688) se encuentra extraviada, lo que aun queda de ella es una de las mayores glorias de la música. Una abigarrado drama de una hora de longitud basado en la Eneida de Virgilio, sobre el encuentro entre Troya, escapando de la caída de su ciudad, con la reina de Cartago. Purcell agregó una hechicera mala, que con su grupo de brujas prometió la caída y ruina de Dido. En esta obra no hay una sola nota desperdiciada, y ciento setenta años mas tarde, Berlioz compuso una obra épica basada en el mismo tema, y Mark Morris adaptó uno de sus mas conmovedores bailables a la opera de Purcell, en la que el mismo interpretó a Dido y a la hechicera, demostrando el impulso destructivo inherente en cada persona.
Dido es la tercera producción consecutiva que el festival Boston Early Music Festival hace de alguna opera de cámara, y sus directores musicales Paul O’Dette y Stephen Stubbs, le agregaron mas música de Purcell, principalmente de bailables, con el fin de rellenar las partes en las que el libreto original señala que debe existir música. Sin embargo, esta lección de las prácticas de interpretación del siglo 17 no hace más que disminuir su dramatismo. Yo personalmente lamentó el haber tenido que escuchar más música, después del profundamente conmovedor lamento coral, que se canta al final por Dido. La malicia de la hechicera de Mark Morris fue cómica y peligrosa. El director de escena Gilbert Blin nos ofreció únicamente la comedia, y tanto el tenor Jason McStoots como el coro de brujas se dedicaron a provocar risas fáciles, en vez de dedicarse a cantar. La mezzosoprano canadiense Laura Pudwell mostró una rígida majestuosidad como Dido y no tuvo ni la voz ni la profundidad emocional para interpretar el aria final de Dido “When I am laid in Earth”, que es una especie de "Liebestod" proto-wagneriano barroco.

Como Eneas, Douglas Williams mostró un sólido centro vocal pero sonó un poco tenso en los extremos de su voz. Eneas es una especie de enigma, y el énfasis de Blin en los movimientos y gesticulación barroca no le ayudó a Williams a encontrar el centro del personaje. Como Belinda, la soprano rusa-americana Yulia Van Doren, mostró una bella y animada voz, pero su ejecución vocal inhibió considerablemente su dicción. Ni los fastuosos vestuarios ni los delicados bailes barrocos parecieron compensar lo extensa que fue la función. La orquesta del festival BEMF contó con un grupo de destacados intérpretes como O’Dette y Stubbs, en el laúd y la guitarra, Robert Mealy, Cynthia Miller Freivogel, Laura Jeppesen, y Phoebe Carai, en las impresionantes cuerdas, y Avi Stein en el clavecín. El coro tuvo su mejor momento en el bis, del vigoroso himno de Purcell de King Arthur.

Intervista a Alessandra Marianelli (soprano)

Foto: Alessandra Marianelli- Un Giorno di Regno -Roberto Ricci - Teatro Regio di Parma
Renzo Bellardone
Alessandra Marianelli (soprano) inizia lo studìo del canto nel 2000 con il soprano Maria Billeri e cura la preparazione musicale con la professoressa Pieralba Soroga. Frequenta anche il conservatorio '"P.Mascagni" di Livorno e nel 2001, a soli quindici anni, vince il secondo premio al concorso internazionale "Cascinalirica". Debutta nel 2002 come Barbarina nelle Nozze di Figaro di Mozart ai teatri Verdi di Pisa, Politeama Pratese e Teatro dei Rinnovati di Siena. Interpreta Belle Hélène al Verdi di Pisa e al Giglio di Lucca. Partecipa a Prato nella Messa in Do Minore K.427 di Mozart e nel Sogno di una notte di mezza estate di Mendelssohn, partitura che esegue anche e a Firenze con l'Orchestra Regionale della Toscana. Selezionata nella stagione 2003/2004 dal Laboratorio "CittàLirica Opera Studio" per Midsummer Night' s Dream di Britten, debutta il ruolo nei teatri Verdi di Pisa, Giglio di Lucca e Goldoni di Livorno. Nell 2004 canta il Requiem di Fauré al Politeama Pratese ed interpreta Peer Gynt di Grieg con l'Orchestra Regionale Toscana a Firenze, Pisa, Empoli. Nel giugno 2004 ottiene il secondo premio al concorso "Spiros Argiris" di Sarzana. Partecipa al Festival di Jesi con La serva padrona, canta nel Parsifal al Carlo Felice di Genova, va a Siena con la Messa in Do Maggiore di Mozart, e debutta al Comunale di Firenze nel Don Carlos diretta da Zubin Mehta. Canta ne La serva padrona a Lugo di Romagna, ne La Sonnambula a Bilbao, nella IX Sinfonia di Beethoven e Le Nozze di Figaro al Festival di Stresa, in Serva padrona al Comunale di Bologna, in Gianni Schicchi a Jesi e Fermo, Zerlina del Don Giovanni all'Opera di Roma, al Filarmonico di Verona ed a Reggio Emilia, Incoronazione di Poppea al Festival Mozart de La Coruña, Falstaff alla Monnaie di Bruxelles, il Flauto Magico e Requiem di Mozart al Festival di Stresa, il Don Giovanni a Treviso, Fermo e Jesi, il Falstaff a Pisa, Livorno, Lucca e Ravenna. Orfeo ed Euridice a Madrid, Un Giorno di Regno a Parma, Boris Godunov a Torino etc.

Correndo da Stresa dopo ”Idomeneo” al Minnesota per “Don Giovanni” dà la misura dei suoi impegni e delle sue capacità vocali. Seppur giovanissima è conosciuta ormai in tutto il mondo: come reagisce una ragazza così giovane a tanto successo?

Chiaramente sono lusingata dal fatto di avere riscontri positivi alle mie performance vocali perché si tratta di una risposta a tutti i sacrifici che un cantante deve fare per arrivare ad esibirsi su un palcoscenico e agli anni di studio che, per quanto mi riguarda, ho ormai intrapreso dall’età di 15 anni. Non per questo è giusto adagiarsi sugli allori, ma, al contrario, le conferme sono un incentivo ad andare avanti, a continuare a studiare musicalmente e vocalmente per avvicinarmi sempre di più a quell’ideale musicale che, per forza di cose, non ho ancora raggiunto ma che è in totale e continuo divenire. Per fare questo, per migliorarsi, ci vogliono molti sacrifici e molto impegno, che, nel mio caso, rappresentano un’esperienza ormai quasi decennale.

Una cantante giovane come lei, come reagisce a tanto successo?

Ovviamente sono felice che voi mi parliate di successo, ma io ho sempre pensato al canto, in primo luogo, come a una passione che poi gradualmente si è trasformata in lavoro e per questo motivo, senza chiaramente trascurare le soddisfazioni di questo mestiere, il primo pensiero è sempre e comunque il cantare e lavorare nel più professionale dei modi, a prescindere dal successo che può derivarne.

In pochissimi anni si è affermata in ruoli prestigiosi che negli anni sono stati ricoperti da autentiche “star” della lirica: come ha progettato o come vorrebbe che fosse il suo futuro artistico ???

Spero sinceramente e vivamente che il mio futuro artistico sia innanzitutto longevo e poi sempre più ricco di nuovi ruoli stimolanti dal punto di vista musicale, vocale e attoriale e,di conseguenza a questo, maturare e essere sempre più consapevole di ciò che andrò a cantare e interpretare. Spero poi di riuscire a farmi conoscere nei teatri in cui non ho ancora avuto la possibilità e il piacere di cantare.

Ha piacere di raccontarci come si è trovata nei panni di Ilia (Idomeneo) a Stresa con la direzione del Maestro Gianandrea Noseda, in buona sostanza quali affinità o quali diversità ci sono tra Alessandra ed Ilia??

Se dovessi fare un parallelismo tra Alessandra e il personaggio di Ilia nell’Idomeneo sicuramente direi che molti dei valori incarnati da questa giovane eroina appartengono sicuramente anche al mio modo di essere, valori come la fedeltà, la lealtà e l’amore. Ovviamente la vita reale non è un’opera,mondo in cui ogni aspetto viene esasperato ed estremizzato (vedi il sacrificio della propria vita per salvare l’amato) secondo le regole fondamentali del melodramma e quindi, proprio per questo motivo, sicuramente Alessandra è un persona più concreta e razionale.

Grazie Alessandra anche per la significativa caratterizzazione del suo personaggio a Torino nel “Boris Godunov”

domingo, 26 de diciembre de 2010

Anna Caterina Antonacci y Sara Mingardo en el Stabat Mater de Pergolesi en la Salle Pleyel de Paris

Foto: Anna Caterina Antonacci -copyright: Pascal Victor

Ramón Jacques
Como parte del ciclo de conciertos denominado “Les grandes voix” (las grandes voces) que se realiza en diversos teatros de la ciudad de Paris y que agrupa a destacados interpretes vocales de la actualidad, tanto en concierto como en recital, se realizó esta interesante gala de música religiosa con dos obras de rara ejecución, por The English Concert, conocida agrupación de instrumentos de época y dos sobresalientes solistas. El recinto elegido para la ocasión fue la antigua y enorme sala de conciertos Pleyel, que por sus dimensiones no es quizás el escenario mas apto para este tipo de repertorio, pero que aun así, lució repleta por un satisfecho y entusiasta público que reconoció y aplaudió largamente a los intérpretes. Primero se escuchó el motete para solista Salve Regina en fa mayor de Nicola Porpora (1686-1768), compositor gloria de la escuela napolitana, maestro de los castrados Farinelli y Caffarelli y contemporáneo de Bach y de Handel, de quien fue rival durante su estancia en Londres, pero cuyas obras no tienen el reconocimiento que merecen. Después de la amplia introducción adagio para cuerdas con la que da inició esta obra, emergió el elegante canto de la soprano Anna Caterina Antonacci, quien mostró un registro agudo desplegado, espléndido en los pianos y las ornamentaciones, con las que alcanzó el raro equilibro entre la melodía y el dramatismo contenidos en la pieza. De Antonio Vivaldi (1678-1741) se ejecutó el sereno y jubiloso Nisi Dominus en sol menor RV 608, que contó con la sutil, opulenta y oscura tonalidad en la voz de la contralto Sara Mingardo, quien mostró refinamiento, suavidad y maestría técnica, en un repertorio que parece adaptarse mas a sus cualidades vocales que el operístico. La frescura y soltura, de las voces de Antonacci y Mingardo se conjuntó y se complementó en la conmovedora y vibrante interpretación que se escuchó del Stabat Mater en fa menor, obra maestra del compositor Giovanni Battista Pergolesi. La dirección musical de Harry Bicket, desde el órgano en las dos primeras piezas, fue sensible y pausada, pero cauta y en algunos pasajes carente de dinamismo. A su vez, la orquesta que mostró una ágil y liviana sección de cuerdas, sobretodo en sus brillante partes para violín solista, tuvo un desempeño que en términos generales fue un poco mecánico, rigido y en un nivel linferior en relación al memorable nivel exhibido por las solistas.

El Cascanueces - Teatro Municipal de Santiago de Chile

Foto: Teatro Municipal de Santiago

Johnny Teperman

El "Ballet Cascanueces", el clásico de la Navidad que encanta a los espectadores de todas las edades retornó a la semana de cierre de la temporada 2010 del Teatro Municipal. Ballet en dos actos, basado en un narración de Alejandro Dumas, sobre el cuento de E.T. Hoffmann, "El Cascanueces y el Rey de los Ratones". Música de Piotr Ilich Tchaikovsky, escrita en 1891-92. Ballet de Santiago, cuya directora artística es Marcia Haydée, acompañado por la Orquesta Filarmónica de Santiago, conducida por José Luis Domínguez. Coreografía de Jaime Pinto, basada en la puesta en escena por Marius Petipa y encargada por el director de los Teatros Imperiales Iván Vsevolozhski en 1891. Asistente de montaje: Marcela Goicoechea. Escenografía y vestuario: Pablo Núñez. Iluminación: Ricardo Castro. Escuela de Ballet del Teatro Municipal, que dirige Patricio Gutiérrez. Elenco.- Solistas principales: Luis Ortigoza, Primer Bailarín Estrella; Natalia Berríos, Andreza Randisek, Maite Ramírez, Primeras Bailarina; Rodrigo Guzmán, José Manuel Ghiso, Primeros Bailarines; y César Morales, bailarín invitado que es el Primer Bailarín del Royal Ballet de Birmingham. Otros solistas: los niños Naomi Escobar y el pequeño Franz Valdés, Lidia Olmos, Gabriel Bucher, Monserrat López, Lucas Alarcón, Elizabet Espinoza y Carlos Inostroza. La obra se presentó en seis ocasiones en el Teatro Municipal y también se ofreció en funciones gratuitas al aire libre en la Plaza de la Constitución de Santiago (10 mil personas) y se puso en escena en las Ruinas de Huanchaca de Antofagasta (20 mil personas), El ballet "Cascanueces" ha sido calificado como el más completo de su género, pues reúne la fantasía de la historia, una hermosa música, la intervención de una gran orquesta y un numeroso elenco de bailarines, incluidos alrededor de 40 niños de la Escuela de Ballet del Teatro Municipal. Todo este conjunto atrajo a multitudes a sus representaciones. Y junto al deleite de grandes y chicos, pudo apreciarse la gran calidad técnica y el talento de los intérpretes, quienes incluso se dieron el tiempo en el intermedio para salir en masa y con sus trajes y máscaras a saludar a los asistentes y a tomarse fotografías con los niños (cerca de la mitad del público). "Cascanueces" se ha convertido en una tradición navideña. En diciembre, es la obra más representada en los principales escenarios de todo el mundo. Basada en la narración de Alexandre Dumas -que éste adaptó, a su vez, del cuento “Cascanueces y el Rey Ratón”, de E. T. Hoffmann-, su primera presentación se realizó en el Teatro Maryinsky de San Petersburgo (actual Kirov) el 6 de diciembre de 1892, con la coreografía de Lev Ivanov. La obra gira en torno a la Navidad de Clara y su hermano Fritz, quienes junto con recibir regalos, realizan un viaje inolvidable por un mundo de fantasía con atractivos personajes.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Alcina di Handel - Parigi

Foto: Anja Harteros (Alcina)- Reuters

Ramón Jacques

Alcina di Handel. Parigi. Solo tre giorni dalla superba rappresentazione scenica dell’Alcina di Haendel all’Opera di Vienna (teatro poco abituato al repertorio barocco) che contava la presenza in buca dell’orchestra barocca Les Musiciens du Louvre-Grenoble sotto la bacchetta del direttore titolare Marc Minkowski, del suo coro e di un solido cast vocale, la compagnia si trasferiva nel tempio parigino della musica barocca, il Théatre des Champs Elysées, per offrire una emozionate esecuzione in forma di concerto di questa opera seria. Alcina è forse la più alta espressione del catalogo haendeliano, per la varietà musicale delle sue arie e la caratterizzazione psicologica dei personaggi e della sua tragica eroina. Per tanto, pochi movimenti accompagnavano la serie delle arie di bravura. Niente di meglio per interpretare il ruolo della protagonista del soprano Anja Harteros, che oggi si è indubbiamente appropriata del personaggio per presenza scenica, ambizione drammaturgica, timbrica sontuosa ed elegante, e un fraseggio morbidissimo e plasmato in ogni aria, soprattutto in “Dì, cor mio” e “Sì, son quella”. Il mezzosoprano Vesselina Kasarova ha cantato un buon Ruggiero, contrastato e ricco di sfumature, dominando con ammirabile agilità la parte, ma con una gestualità un po’ forzata nei movimenti e nell’aspetto. Il soprano argentino Verónica Cangemi ha deliziato per la purezza vocale manifestata nella sua celebre aria “Tornami a vagheggiar” e per il candore con cui ha interpretato il personaggio di Morgana. Kristina Hammarström ha realizzato con espressività e drammaticità il suo Bradamante, ma si sono notate alcune difficoltà a controllare la tessitura che compromettevano così l’emissione. Convincente la partecipazione del tenore Benjamin Bruns come Oronte e quella del basso Luca Tittoto come Melisso. Una simpatica curiosità è stata la presenza come Oberto di Shintaro Nakajima membro quattordicenne dei Wiener Sängerknaben. Sotto la direzione di Mark Minkowksi l’orchestra ha offerto una esecuzione luminosa, con suono corposo, omogeneo e una sensazione di leggerezza che proveniva dagli archi, dal cello e dal basso continuo.

martes, 21 de diciembre de 2010

Ballet Nacional Chileno reestrena obra "Noche Bach"

Foto: Noche Bach

Johnny Teperman A.

Santiago de Chile. Premio de la Asociación de Periodistas de Espectaculos, Apes 2005, “Noche Bach”, una de las principales coreografías del artista rumano-francés Gigi Caciuleanu montada por el Ballet Nacional Chileno, EL BANCH, fue vuelta a presentar y con gran éxito, en siete funciones de fin de año 2010 en esta capital. Se nos viene al recuerdo que su estreno mundial se realizó con gran éxito el 2005, con motivo del 60º Aniversario de la principal compañía de danza contemporánea del país. Ahora retornó al Teatro de la Universidad de Chile, refrescada por Caciuleanu, con un nuevo vestuario, mucha sensualidad y una técnica tremendamente difícil que permitió apreciar el alto nivel de los bailarines de EL BANCH. Basada en los Conciertos Brandemburgueses Nº 5 y Nº 3 y Motete BWV 227 "Jesu, meine freude" del gran compositor alemán Johann Sebastian Bach la obra tuvo gran llegada a los nuevos aficionados chilenos, en especial a quienes vibran con expresiones de danza contemporánea tan buenas como ésta. Caciuleanu afirma que percibe la música de Johann Sebastián Bach como una matemática sensual, un arte absoluto, universal e intemporal, una sensualidad matemática encantada y anclada en lo más profundo de los parámetros del ser humano. La coreografía de Caciuleanu desarrolla la idea de un engranaje donde los bailarines y sus movimientos son ensambles de carne y hueso, vibrantes de energía y emoción. “La vida es un combate eléctrico entre fuerzas opuestas, entre peso e ingravidez, entre negativo y positivo, entre inercia y movimiento. La coreografía, a imagen del teatro de nuestras existencias, es un engranaje de cuerpos, un conjunto de personalidades, un mecanismo donde los bailarines representan los engranes a la vez abstractos y creativos”, manifiesta.

CONCIERTOS Y CÁNTICO

El director artístico y destacado coreógrafo de EL BANCH explicó que la obra se dividió en dos partes: La primera, “Conciertos”, expresada coreográficamente como un engranaje de cuerpos, un conjunto de personalidades, un mecanismo del cual los bailarines son los elementos conscientes y creativos. “Si imaginamos la coreografía como si fuera el interior de un reloj, los bailarines serían los piñones… Con movimientos imaginados como series de números a la vez precisos y poéticos. Regidos, como lo es a menudo, por la misma música, por la rigurosa y equilibrada cifra ‘ocho’…”, explica. La segunda es “Cántico”, donde la danza, como el canto, es una prolongación natural del cuerpo humano, un coro de bailarines. “La danza de las voces y el canto de los cuerpos, impulsos y energía, en una comunión orgánica, ambos concentrados en un solo pensamiento, dedicado a la vida con sus múltiples facetas. Tanto carnal, como manifestación social. En una pieza de teatro coreográfico y espiritual. Un cántico bailado, inspirado por el omnipresente Ser Supremo, el único capaz de conectar lo que es celosamente (estrictamente) personal con el infinito universal, lo objetivo con lo subjetivo, lo astral con lo biológico”, expresa Gigi Caciuleanu. En la primera parte “Conciertos” participaron los bailarines Carola Alvear, Kana Nakao, César Sepúlveda, Vivian Romo, Alex Gauna, Carolina Bravo, Natalia Schonffeldt, Paola Moret, Jorge Carreño, Juan Alberto Pérez, Josselyn Morrison, Gonzalo Venegas, Mauricio Cáceres, Cristián Contreras y Luis Baeza en solos, duetos, tercetos, cuartetos y quintetos y en la segunda parte “Cántico” , toda la compañía.

ELOGIOS DE LA CRÍTICA

“Noche Bach” no solamente se llevó el Premio Apes el año 2005 sino además obtuvo excelentes críticas como la publicada en Revista Ercilla por Italo Passalacqua. En ella expresó que: “…Sin duda ‘Noche Bach’ representa un apreciado lujo en el repertorio del Ballet Nacional Chileno, un montaje de nivel internacional que retrata el grado superior de este cuerpo de baile, preparado para asumir desafíos complicados y de proyección máxima…” Claudia Ramírez escribió en el diario "La Tercera“…los bailarines introducen toda su fuerza para cumplir con la estructura en la que los sumerge Caciuleanu, asentando sus interpretaciones para cumplir con el rigor y la dureza, la sensualidad y la delicadeza, las emociones y el chispeante vigor …”.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Alcina de Handel en Teatro de los Campos Eliseos de Paris

Foto: Anja Harteros en la producción escénica de Viena. Cortesía: Théatre des Champs Elysées

Ramón Jacques

Tan solo unos días después de las exitosas representaciones escénicas de Alcina de Handel que se realizaron en la Opera de Viena (teatro poco habituado a representar operas barrocas) y que contaron con la presencia en el foso de la orquesta barroca Les Musiciens du Louvre, bajo la dirección de su titular Marc Minkowski, su coro y un sólido elenco vocal, la compañía se trasladó al templo de la música barroca en Paris, el Théatre des Champs Elysées para ofrecer una emocionante y envolvente ejecución en concierto de esta opera seria. Alcina es quizás la más alta expresión del repertorio handeliano, por la variedad musical de sus arias y la caracterización psicológica de sus personajes y de su trágica heroína. Por ello, hubo mucha actuación en escena acompañada de una amena y placentera sucesión de arias de bravura. Nadie mejor para interpretar el personaje principal de esta obra que la soprano Anja Harteros, quien se ha apropiado del personaje de Alcina en la actualidad, por presencia escénica, ambición dramatúrgica, su elegante y suntuoso timbre, y un fraseo repleto de sutiles pianisimos que dejo plasmadas en cada una de sus arias, notoriamente en « Di, cor mio » y « Si, son quella ». La mezzosoprano Vesselina Kasarova cantó con buen gusto un Ruggero contrastado y rico en matices, dominando con admirable agilidad sus arias, pero con una forzada gestualidad en sus movimientos y su semblante. La soprano argentina Verónica Cangemi agradó por la pureza de su voz, en su conocida aria « Tornami a vagheggiar » y por el candor con el que interpretó al personaje de Morgana. Kristina Hammarström actuó con expresividad y dramatismo a Bradamente, pero se le notó cierta incomodidad en la tesitura lo que por momentos comprometió su emisión. Convincente fue la participación del tenor Benjamin Bruns como Oronte, y la del bajo Luca Tittoto como Meliso. Una simpática curiosidad fue la presencia de Shintaro Nakajima, de 14 años de edad y miembro del Wiener Sängerknaben (Niños Cantores de Viena) quien cantó el papel de Oberto para soprano. Bajo la dirección de Minkowski, la orquesta ofreció una luminosa ejecución musical, con un sonido denso, uniforme, y una escalofriante sensación de ligereza que emanó de la sección de cuerdas, el chelo, y el bajo continuo.

L'Italiana in Algeri - Opera di Losanna

Foto: Anna Bonitatibus (mezzosoprano) Marc Vanappelghem

Ramón Jacques

L'aspettativa che si era generata intorno a queste rappresentazioni proposte dall'Opera di Losanna è stata largamente ricompensata da un pubblico spontaneo ed entusiasta alla prima recita di questo capolavoro musicale: una accoglienza inverosimile, mai avevo assistito a qualcosa del genere. Lo spettacolo in questione era una cooproduzione internazionale tra teatri di varie latitudini come il Teatro Municipal de Chile, i teatri spagnoli ABAO di Bilbao e l'Opera di Oviedo e questo teatro svizzero. La creazione di Emilio Sagi, con l'usuale team di lavoro, consisteva di pochi elementi scenici evocanti l'ambiente arabeggiante in cui si svolge la trama, concentrandosi sui costumi e sull'illuminazione per esaltarne i colori e la luminosità, ma soprattutto la giocosità e l'effervescenza rossiniana. In questo modo Sagi ha potuto realizzare una lettura divertente, con movimenti calcolati, catalizzando l'attenzione del pubblico. Un punto di forza di questa produzione è stato senza dubbio il cast vocale, capitanato dall'Isabella di Anna Bonitatibus, artista specialista nel canto rossiniano, la quale ha fatto sfoggio di tutte le qualità richieste dal personaggio: calore, agilità, timbro e colore omogeneo... Già dalla cavatina "Cruda sorte" si vedeva tutta la malizia e l'effervescenza dell'eroina rossiniana, una delle sue donne più "terribili" e nell'aria "Pensa alla patria" era in stato di grazia. Lindoro era il tenore Lawrence Brownlee, dalla voce uniforme e gradevole di timbro, disinvolta nelle agilità, il quale ha curato con perizia ogni suo intervento. Generosa e divertente è stata la prova vocale e scenica del Mustafà di Luciano di Pasquale, ed ugual sicurezza ha mostrato il Taddeo di Riccardo Novaro così come il resto del cast. Non resta che menzionare la positiva partecipazione del coro e l'apporto dell'Orchestre de Chambre de Lausanne la quale, sotto la bacchetta di Ottavio Dantone, ha offerto un suono compatto, in linea con la dinamica e la musicalità richesta dalla partitura.

Fidelio di Beethoven - Palacio de Bellas Artes, Città del Messico

Fotos: INBA

Ramón Jacques
Città del Messico. Fidelio di Beethoven. Il Palacio de Bellas Artes, la scena lirica più importante del Messico, ha riaperto le sue porte dopo due anni di chiusura per restauri con il Fidelio di Beethoven, che mancava da questo teatro dal 1983. Con questa riapertura si spera in una più ampia attività che inizierà con Rusalka nei primi mesi del 2011 Per la parte visiva il regista Mauricio García Lozano ha sviluppato i diversi temi della vicenda come la differenza di opinioni e di pensiero, la repressione, l'abuso di potere, il dolore, la libertà con un numeroso gruppo di attori in perpetuo movimento sulla scena, dove si sono trasformati, successivamente, in prigionieri. Tutto ciò, in certo qual modo polemico, con uso di ironie, sarcasmi e con momenti di spietatezza Anche se talvolta, in particolare in relazione alle violenze e alle repressioni dei militari, erano caricate in modo esagerato.

La scenografia, ideata da Jorge Ballina, era ambientata in un'imprecisata modernità, trasportando lo spettatore fino nelle profondità di un'oscura e angosciante prigione sotterranea, per mezzo di una scena che in modo meccanico una sorta di bunker, dal disegno geometrico ed equilibrato. I costumi militari e civili di Jerildy Bosch contribuivano a dare un aspetto umano agli attori e ai cantanti, e la illuminazione di Jesús Hernández, particolarmente nell'ouverture e nel finale riusciva a creare stimolanti immagini per il pubblico. Per quanto riguarda il cast vocale, il soprano russo Elena Nebera, Leonora, ha adattato il suo sonoro e bel timbro scuro alle esigenze del personaggio, con una chiarezza, sicurezza e una bella linea di canto. Il ruolo è stato anche affidato alla voce di Mónica Guillén Chávez, soprano messicana che ha mostrato una voce sfumata, espressiva e calda nell’accento e nella proiezione. Entrambi i cantanti hanno eseguito correttamente la loro parte, senza esagerare il carattere. Come Florestan, il leggendario tenore messicano Francisco Araiza, eminente cantante nato in questo teatro, ha dispiegato la sua grande esperienza per estrarre l'anima del personaggio e cantare la sua difficile aria, con passione. Nel suo canto si poteva percepire l’inconfondibile timbro mozartiano che ha ancora lucentezza e freschezza.

Da parte sua, il basso spagnolo Rubén Amoretti ha dato vita a un Pizarro despota e autoritario, con un'autorevolezza artistica e una vocalità dal timbro vigoroso e robusto. Corretto è stato il tenore Emilio Pons, un Jaquino musicale e Maria Alejandres come Marzelline, un soprano dal timbro brillante e suave, chiarezza nell'emissione e buon disimpegno artistico. A sua volta il basso Guillermo Ruiz (Don Fernando) ha sostenuto una prova non più che discreta per la difficoltà ad udire la sua voce. Il basso-baritono tedesco Carsten Wittmoser è stato un convincente interprete che ha dato nobiltà e umanità al personaggio di Rocco, con un canto e un'interpretazione efficaci. In seguito ad un duro lavoro effettuato sulla partitura si può affermare che l’Orchestra del Teatro Bellas Artes ha suonato meglò che in altre occasioni. L'esuberante orchestrazione è stata messa in risalto con equilibrio da Niksa Bareza: come pure la scelta dei tempi, lenta all'inizio, e con qualche sfasatura, ha suonato molto musicale e gradevole durante il resto della recita. Il coro ha dato un buon apporto alla rappresentazione e il suo livello generale è aumentato dall’arrivo del nuovo direttore catalano Xavier Ribes.

Joshua Bell y la Chamber Orchestra of Europa en Turin, Italia

Foto: Pasquale Juzzolino - Lingotto Musica

Massimo Viazzo
Poder escuchar en vivo a Joshua Bell es antes que todo una experiencia estética. El extremo lirismo de la línea melódica, el candor casi púdico en la conducción del fraseo y por ultimo, un sonido de timbre bellísimo (Bell toca un esplendido Gibson ex-Huberman Stradivarius de 1713) contribuyeron a hacer que este artista estadounidense fuera siempre reconocible. La ejecución de una de las piedras angulares del repertorio, el Concierto para violín y orquesta en re mayor de Tchaikovsky, no podía más que confirmar lo que se veía venir, una intima expresividad libre de sentimentalismos que acarició frecuentemente un tono crepuscular (como por ejemplo la exposición del segundo tema del Allegro moderato inicial) de suave seducción. Pero Bell es ya un virtuoso de raza, y aunque no tenia necesidad de exhibirlo, en su pirotécnico bis de vértigo sobre las variaciones al Yankee doodle elaboradas por Henry Vieuxtemps, con sus armónicos tan seguros y muy entonados, siempre estuvo ahí para demostrarlo. La muy atenta conducción de Vladimir Jurowski no se limitó a coadyuvar la representación, si no que buscando un constante dialogo con el solista logró hacer emerger líneas secretas y melodías escondidas, en la constante búsqueda por crear un estimulante dialogo. Jurowski es un director que ama las proporciones, por lo que el concierto de Tchaikovski sonó menos “ruso” de lo normal, y no por ello, los valores meramente musicales de la partitura fueron a menos. Magnifico fue su control de la agógica y de la dinámica, también en las paginas schubertianas del programa. De modo particular es digna de mencionarse la muy detallada y muy cuidada ejecución de los planos sonoros en la Sinfonía 3 en re mayor de Franz Schubert. Al final una grande ovación a la chispeante Cenicienta rossiniana regalada al jubiloso publico del Lingotto. La próxima cita será el 15 de febrero con Martha Argerich y Misha Maisky.

El Teatro Municipal de Santiago ofrece un "Lago de los Cisnes" de alto vuelo

Fotos: Patricio Melo - Teatro Municipal de Santiago
Johnny Teperman
El clásico ballet “El Lago de los Cisnes” regresó a fines de noviembreal Teatro Municipal de Santiago, con una nueva versión, del Ballet de Santiago, con una coreografía de su directora artística, la brasileña Marcia Haydée, que se constituyó en un estreno absoluto para el país. La obra llegó al escenario de Agustinas con San Antonio, el viernes26 de noviembre y comprendió un total de siete presentaciones. Cuatrode ellas fueron en vivo, con la Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por el chileno José Luis Domínguez y otras tres, con apoyo decinta magnetofónica. La leyenda de la mujer-cisne del folclor ruso, con música de Piotr I.Tchaikovski, fue interpretada por Alain Honorez, primer bailarín del Royal Ballet de Flanders, para quien fuera creado el papel de Rothbarten esta oportunidad, convirténdose en la mejor figura del elenco principal. También destacaron, Luis Ortigoza, Bailarín Estrella del Teatro Municipal de Santiago y Natalia Berríos, primera bailarina del Ballet de Santiago en un primer elenco, y por César Morales, primer bailarín del Royal Ballet de Birmingham, junto a la brasileña Andreza Randisek, primera bailarina del Ballet de Santiago y el bailarín bosnio Miroslav Pejic, en el segundo elenco.

Las presentaciones en Santiago destacaron a los bailarines, todos situados cerca de la excelencia técnica y con figuras de brillo comoel belga Alain Honorez. En esta versión, nunca antes vista en Chile, los roles masculinos tuvieron un mayor protagonismo. Luis Ortigoza, interpretó, en la culminación de lo clásico, al Príncipe Sigfrido,esta vez inspirado en el mítico Rey Luis II de Baviera, primo de la emperatriz Sissi, y un enamorado de los cisnes; mientras que Alain Honorez fue su archirival, el malvado Rothbart, que nos ofreció un ballet más de esta época y nos señaló a un hombre practicamente convertido en cisne y la presencia de un final sorpresivo. Las dos parejas protagónicas se lucieron plenamente, tanto en los duos como en los solos, en un primer plano de gran dominio técnico, talento y sensibilidad. Las palmas pues, para Luis Ortigoza-Natalia Berríos y César Morales, Andreza Randisek. La escenografía y vestuario de Pablo Núñez, la iluminación, de José Luis Fiorruccio y la dirección musical de José Luis Domínguez,estuvieron en un elevado primer plano permanente. También debemos resaltar a las figuras secundarias que ofrecieronescenas elegantes de un animado preciosismo. Un voto de distinción pues, para José Luis Ghiso, Patricio Melo, Francisca Moya, Lidia Olmos, Elizabeth Espinoza, Rodrigo Guzmán, Esdras Hernádez, María Lovero, Carlos Inostroza, Monserrat López. Nicolás Caudullo, Ingrid Fuschloger y Deborah Oribe.

Chamber Orchestra of Europe - Lingotto Musica, Torino

Foto: Pasquale Juzzolino - Lingotto Musica
Massimo Viazzo
Ascoltare Joshua Bell dal vivo è prima di tutto un’esperienza estetica. L’estremo lirismo della linea melodica, un candore quasi pudico nella conduzione del fraseggio e, non ultimo, un suono timbricamente bellissimo (Bell suona su uno splendido Gibson ex-Huberman Stradivarius del 1713) contribuiscono a rendere l’artista americano sempre riconoscibile. L’esecuzione di uno dei capisaldi del repertorio, il Concerto per violino e orchestra in re maggiore di Čajkovskij, non poteva che confermare l’attitudine a perseguire un’espressività intima scevra da sentimentalismo che accarezzava spesso un tono crepuscolare (l’esposizione del secondo tema dell’Allegro moderato iniziale, ad esempio) di morbida seduzione. Ma Bell è pur un virtuoso di razza anche se non ha bisogno di esibirlo: il pirotecnico bis, le vorticose variazioni su Yankee Doodle elaborata da Henry Vieuxtemps, con quegli armonici così sicuri ed intonatissimi, era pur sempre lì a dimostrarlo. La bacchetta attentissima di Vladimir Jurowski non si è limitata a coadiuvare la performance, ma, cercando un costante dialogo con il solista, è riuscita a far emergere linee segrete, controcanti nascosti, alla costante ricerca di uno stimolante colloquio. Jurowski è un direttore che ama le proporzioni e quindi il concerto čajkovskijano è forse suonato meno “russo” del consueto, ma non per questo i valori meramente musicali della partitura sono venuti meno. Superbo controllo dell’agogica e della dinamica anche nelle pagine schubertiane in programma, in particolar modo degna di nota la dettagliatissima (e sorvegliatissima) resa dei piani sonori nella Sinfonia n. 3 in re maggiore di Franz Schubert. Grandi ovazioni alla fine e una scoppiettante Cenerentola rossiniana regalata al pubblico festante del Lingotto. Prossimo appuntamento il 15 febbraio con Martha Argerich e Misha Maisky.

Las Variaciones de Goldberg en la constelación del Ballet de Zurich - Teatro Real de Madrid

Foto: Javier del Real
Alicia Perris
12 de diciembre de 2010, 21 horas. Variaciones Goldberg. Ballet de Zurich. Director de escena y coréografo: Heinz Spoerli. Música. Johann Sebastián Bach. Escenografía y figurinista: Keso Dekker. Iluminador: Jan Thomas Hofstra. Pianista: Alexey Botvinov. Teatro Real.

“…Si para el compositor la “finalidad” de su música consiste en su capacidad de crear un orden autónomo entre el ser humano y el tiempo, así el coréografo entiende como “finalidad” del ballet un orden paralelo entre el ser humano y el espacio. De este modo, la música y la danza configuran la cabeza de Jano de una estética que se pondrá de manifiesto del modo más puro en el ballet musical atemático”. (Dietrich Steinbeck/ Traducción de Gabriel Menéndez Torrellas).

Encargadas en 1742 por el conde von Keyserlingk para acompasar sus noches sin sueño, esta obra lleva el nombre de su clavicordista, Johann Gottlieb Goldberg. Un tema y 30 variaciones conforman estas Variaciones Goldberg de Bach, coreografiada por vez primera por Jerome Robbins en 1971 para el New York City Ballet. Con este trabajo musical se ejercitaba Hannibal Lecter en sus horas libres florentinas, entre asesinato y asesinato, mientras la partitura, matemática como una maquinaria perfecta, le organizaba en su cerebro bien afinado, la estrategia delictiva. En esta ocasión, el Teatro Real, da la oportunidad al espectador, de contar con una puesta basada en el virtuosismo de los bailarines, en grupos de dos, tres, cuatro y en un despliegue coral, aderezado con maillots de colores escogidos con cuidado, una escenografía austera de telones que suben y bajan y una iluminación que enmarca como un guante el espectáculo. La música, en vivo, interpretada por Alexei Botvinov, saca todo el partido a una partitura que se ha convertido en objeto de culto para muchos. Ni destaca, ni se pierde, ocupa un lugar notable pero justo en un escenario atravesado por la precisión y la delicadeza de unos bailarines que más que moverse, se deslizan sin ruido, como evanescentes, delante de un público que sigue fascinado, la perfección de sus evoluciones. Son varios días de danza con una coreografía imaginada por Heinz Spoerli, que dirige la compañía desde 1996 y cuenta con algo más de un siglo de trayectoria.
Spoerli ha reinterpretado en esos años varios ballets tan conocidos como Don Quijote, Coppelia o El lago de los cisnes, utilizando compositores de la talla de Berio, Ravel, Brahms o Mozart. Como un círculo perfecto, el ballet se abre y se cierra con el elenco al completo, aunque podría haberse gozado aún más del conjunto desplegado en su totalidad, ya que la armonía y el ajuste que demuestran son sorprendentes. Variaciones casi zen de música y coreografías, el baile aquí inaugura espacios de emoción y armonía. Suiza es un país pequeño, pero que alberga varias compañías de danza, entre ellas el inefable Ballet de Lausanne que fundara Maurice Béjart, siempre añorado y recordado por sus increíbles creaciones y performances irrepetibles. El domingo 12 hubo dos funciones en el Teatro Real y la última, a las nueve de la noche, preparó para el disfrute y el descanso antes del comienzo de la semana laboral a un público dispuesto, muy distinto del que acompaña los espectáculos de ópera del coliseo madrileño, pero igual de curioso y entregado.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Croatian National Ballet Theatre-Split al Teatro la Fenice di Senigallia, Italia

Foto: SENIGALLIA – Teatro La Fenice - LO SCHIACCIANOCI
(Presentato da Luigi Pignotti)

Di
Giosetta Guerra

Per l’annuale appuntamento col balletto, il Teatro La Fenice di Senigallia ha ospitato sabato e domenica 4 e 5 dicembre 2010 il Croatian National Ballet Theatre-Split, che con la direzione di Almira Osmanovich ha messo in scena una delle più belle fiabe di Natale, Lo Schiaccianoci con la musica registrata di Piotr Ilich Chaikovskij. La storia è nota: il mago Drosselmeyer durante una festa pre-natalizia a casa del borgomastro di Norimberga, il benestante Sthalbaum, dona a Clara, figlia del borgomastro, uno schiaccianoci di legno a forma di soldatino. Clara si addormenta stringendolo tra le braccia e nel sogno il soldatino si trasforma in un coraggioso principe, che sconfigge le paure di Clara, materializzate nell’oscura orda dei topi, e accompagna la bambina in un mondo di fate, di giochi e di dolciumi. Il romantico viaggio di Clara si conclude al suo risveglio e lo Schiaccianoci torna ad essere un giocattolo. Numerosi i bambini, anche piccolissimi, in palcoscenico: alcuni come ospiti del ballo iniziale, altri nei simpatici costumi dei topi. Tutti si muovono in modo appropriato, anche se non eseguono passi di danza. Gli ospiti della festa fanno movenze di danza, ma non ballano sulle punte, non hanno nemmeno le scarpette, e neanche il mago, pur avendo la sinuosità e la postura del ballerino; ballano invece sulle punte Clara e le ballerine che si muovono nel sogno. Per essere la figlia di un benestante Clara indossa un abito bianco semi lungo alquanto modesto, le signore che partecipano alla festa hanno costumi più colorati ma piuttosto semplici. Il secondo atto è più scintillante del primo, sia per i bellissimi i costumi delle danzatrici, sia per l’atmosfera onirica prodotta anche dalle luci di Zoran Mihanovic, sia per la musica delle note danze, presentate come una successione di numeri chiusi. Incisiva la realizzazione del sogno popolato di topi e di soldati. Per la danza dei fiocchi di neve ballerine in tutù bianco semi lungo disegnano suggestive coreografie di fila e figure d’insieme in un quadro d’intenso biancore, volteggiando con leggerezza sulle punte con sinuosi ports de bras e grand jetés en l’air; nella danza della Fata Confetto assistiamo al pas des deux della fata con un magnifico tutù rosato corto e rigido e del principe, lei con sicurezza e flessibilità si prodiga in una serie di piroettes, arabesques, assemblés, developpés, lui si lancia in brisés volés e fouettés; la danza dei fiori, sottolineata del suono morbido e caldo del clarino, è caratterizzata dal delicato cromatismo dei costumi, dei magnifici tutù corti e fluttuanti composti di leggere foglie pastello e dalla grazia delle ballerine costantemente sulle punte; vivaci nei colori i costumi della danza dei cosacchi e della danza araba, eseguite con estrema abilità. Le coreografie di Bozicz Lisak sono riprese dalla versione originale di Marius Ivanovič Petipa. Le scenografie, ideate da Dinka Jeričević, sono in entrambi gli atti abbastanza semplici. I costumi sono opera di Barbara Bourek. Molti bambini tra gli spettatori, provenienti anche da Fano, dove sono attive due scuole di danza.

"Senza respiro" musica e imagenes de las peliculas de Hitchcock en el Teatro Salieri de Legnano, Verona - Italia

Foto: Teatro Verdi di Legnano
Massimo Crispi
Legnago (Verona), Teatro Salieri. "Senza respiro. Musica per immagini - La musica dei film di Hitchcock" Ese fue el título del espectáculo que Stefano Masi ofreció el pasado sábado 4 diciembre el Teatro Salieri de Legnago. Este espectáculo formó parte de un ciclo dedicado al cine dentro de la interesante y variada temporada de música del Salieri, y sigue siendo un espectáculo longevo. Estrenado en 2006 en Milán, su éxito se debe sin dudas a su original concepción y desarrollo, sin dejar de ser extremamente comunicativo. Sobre todo, gracias a la elección y a la sucesión de las imágenes seleccionadas y reconstruidas ad hoc por el autor y regista Stefano Masi, cuyo espectáculo ofrece una ancha galería de los tics, las situaciones, los sujetos y temas que Hitchcock desarrolló en su producción cinematográfica. Así Masi puso en evidencia un inusual paralelo entre artes como la arquitectura, pintura y escultura del pasado y del presente con obras del regista inglés: Alfred Hitchcock, que por si no lo sabe casi nadie, también era un experto historiador de arte. Estos temas no son separados, y viven como si tuvieran vida propia: y son como partes de un inmenso mosaico poético que cada vez se componen de nuevo, siempre distinto y siempre igual, en la obra cinematográfica del director. Esa lectura de Masi evidenció como Hitchcock inventó un nuevo lenguaje cinematográfico pasando también por una interpretación del exterminado archivo iconográfico de la historia del arte. Todo ello sucede mientras una grande y verdadera orquesta sinfónica ofreció las emociones de las bandas sonoras de sus películas, sobre todo las de Bernard Hermann y Miklos Rosza. Así los soberbios perfiles de Kim Novak, Ingrid Bergman, Joan Fontaine, Eve Marie Saint, Grace Kelly, Vera Miles y de otros infinitos iconos femeninos que aparecen en sus películas, se desarrollan a lado de las fuentes originales que seguramente inspiraron el director, que en ellos vio sus modernas mujeres: aquí estuvieron los retratos femeninos de Pollaiolo, Rossetti, Knopff, Monet y las pesadillas de Salvador Dalí y René Magritte mientras Gregory Peck cayó en su pesadilla personal y Cary Grant huyó al desierto perseguido por un avión desconocido, y Tippi Hedren hizo lo propio por espantosos cuervos negros... Se vieron en la pantalla, las imágenes de tantas de sus películas, más o menos conocidas, aun algunas del periodo del cine mudo, que ya contienen el material temático que en sus thrillers sonoros posteriores encontraron su adecuado desarrollo. La Orchestra della Fondazione Verdi di Milano, con el director Antonio Ballista (que no estuvo siempre al nivel adecuado de la situación, sobre todo en los des coordinados y desafinados maullidos de los violines de "Psycho", faltando también una exactitud rítmica), ofreció una lectura un poco de rutina, de vez en cuando bajo el tiempo real, de las preciadas suites sinfónicas de las bandas sonoras de "Psycho", "Vertigo", "North by Northwest", "Marnie", "Spellbound". Delicioso cameo fue la célebre "Marcha fúnebre por una marioneta" de Charles Gounod, que fue utilizada como banda sonora de los cortometrajes para la televisión "Alfred Hitchcock presenta", y que, en la realización del video de Masi se convirtió en un divertido homenaje-retrato-collage de todas las apariciones de director inglés en sus mismas películas. En ese caso la orquesta ofreció una buena ejecución, evidenciando el carácter humorístico-grotesco de la obra y del humor inglés del Hitchcock. Las animaciones, muy divertidas también, las realizó Cartobaleno y el montaje fue de Luca De Sensi. El éxito estuvo de todas formas, asegurado, porque hoy no es tan frecuente ver imágenes tan lindas, con actores tan buenos y capaces, y tan magistralmente dirigidos, en una gran pantalla y con música en vivo con gran orquesta. La secuencia final de besos mientras se escuchaba "Spellbound", donde afortunadamente la orquesta estuvo más cómoda, fue tan entusiasmante que el público aplaudió sonoramente y no quiso levantarse e irse, porque estaba contento del evento, como sorprendido de un espectáculo tan fino, articulado, y convencedor. Sin embargo la Orchestra della Fondazione Verdi di Milano desdeñó hacer aun un bis, dejando cierta amargura entre el público. Pecado de soberbia, porque un éxito como este en un teatro provincial "totalmente vendido", sobre todo en estos periodos donde la música y la cultura son como fantasmas que desaparecen, es algo que hay que cultivar, cuidar, privilegiar para preparar un mejor porvenir. Para ello, es necesaria una visión, y esa parece ser hoy el verdadero fantasma, a todos los niveles.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Fidelio de Beethoven en la reapertura del Palacio de Bellas Artes de México

Fotos crédito: INBA - Elena Nebera (Leonore) - Francisco Araiza (Florestan)
Ramón Jacques
Después de dos años de permanecer cerrado por renovaciones, el Palacio de Bellas Artes, el escenario lírico más importante de México reabrió sus puertas y lo hizo con una producción de Fidelio de Beethoven, obra que no había sido representada sobre este escenario desde 1983. Desde el punto de vista escénico, la trama se situó en una época moderna, trasladando al espectador hasta las profundidades de una oscura y sombría prisión subterránea, una especie de búnker de equilibrado diseño y trazos geométricos, ideado por Jorge Ballina. En su dirección escénica, el regista Mauricio García Lozano abordó los diversos temas que comprende esta historia como: la diversidad de pensamiento, la opresión, el abuso de poder, el dolor y la libertad, y lo hizo con un extenso grupo de actores en constante movimiento sobre el escenario, que se convirtieron posteriormente en prisioneros; y mediante el uso de ironías, sarcasmos y por momentos con escenas despiadadas y violentas. Los vestuarios militares y civiles de Jerildy Bosch y la brillante iluminación de Jesús Hernández, particularmente durante la obertura y la escena final, humanizaron a los actores y cantantes y crearon llamativas imágenes para la visión.

En lo vocal, el papel de Leonore fue cantado por la soprano rusa Elena Nebera, quien adaptó su profuso y oscuro timbre a las exigencias del papel, desplegando claridad en su canto, seguridad y una optima línea, tanto para articular el texto como para emitir agudos y pianos. Como Florestan el legendario tenor mexicano Francisco Araiza, eminente cantante surgido de este teatro, mostró su vasta experiencia para sacar adelante su personaje y su difícil aria, desplegando convicción y un canto fresco de inconfundible y grata tonalidad. El bajo-barítono alemán Carsten Wittmoser es un espléndido intérprete que supo conferirle nobleza y señorío al personaje de Rocco, eficaz en su canto y en su línea interpretativa. Por su parte, el bajo barítono Rubén Amoretti creó un autoritario y déspota Pizarro, con aplomo artístico y notable calidad vocal de vigoroso y robusto timbre. El tenor Emilio Pons, interpretó su papel de Jaquino con musicalidad y solvencia artística. Correctos estuvieron los demás cantantes del elenco. Destacado fue el aporte y la participación del coro, bajo la segura mano de su director Xavier Ribes. La exuberante orquestación fue resaltada con entusiasmo y equilibrio por el director Niksa Bareza, cuya elección de tiempos fue lenta al inicio, pero intensa y lucida el resto de la función.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Conciertos de la Orquesta Sinfónica de Boston

Fotos: Stu Rosner
Lloyd Schwarz
La Orquesta Sinfónica de Boston celebró otro bicentenario, el de Robert Schumann (quien nació solo tres meses después que Chopin), con tres programas dedicados a interpretar sus cuatro sinfonías, y con otra celebridad, el pianista brasileño Nelson Freire, quien ejecutó el único concierto para piano de Schumann. El director invitado de ochenta y tres años de edad Kurt Masur dirigió enérgicas, aunque cromáticas y mono dinámicas (todas en mezzaforte) ejecuciones. Las sinfonías de Schumman con su gruesa textura orquesta, en verdad se benefician de tener primeros y segundos violines en lados opuestos del escenario – como se acomodaban en el tiempo de Schumann y como acostumbra hacerlo James Levine. Masur mantuvo ambas secciones juntas, y así, la primera (primavera) de Schumann y la cuarta, y la crucial interacción en el concierto, sonaron golpeadas y pesadas. Freire, que normalmente es un elocuente intérprete de exquisito tono, sonó extrañamente poco comunicativo, y más apagado que poético.

La orquesta también incluyó un programa de mucha imaginación con Rafael Frühbeck de Burgos quien condujo una suite del oratorio de Manuel de Falla La Atlàntida, una fascinante y austera partitura que tuvo momentos de extraordinario canto, en catalán, por parte de la soprano Alexandra Coku, como la reina Isabel, la mezzo Nathalie Stutzman como Pirene (reina de los pirineos), el barítono Philip Cutlip como el narrador, y el niño soprano Ryan Williams (como el joven Colon), y con el sobresaliente trabajo del espectacular coro Tanglewood Festival Chorus. Una semana antes David Robertson condujo la sinfonía de Doctor Atomic de John Adams, una orquestación de pasajes de su controvertida opera. La mejor musica en la sinfónica resulta ser la mejor de la opera – cuando Oppenheimer canta el soneto “Batter my heart” de John Donne- y un brillante solo de trompeta (el profundamente musical Thomas Rolfs).

Tanto los músicos como el público parecieron apreciar más los pasajes más banales. A Brahms no le fue tan bien bajo la dirección de Frühbeck (Sinfonía 2) y con Robertson (Sinfonía Trágica). La siniestra suite del Milagroso Mandarin de Bartók, una especialidad de esta orquesta, estuvo mejor y solo tuvo una reacción dividida con el frío Nicolas Hodges, un especialista de música contemporánea, en el concierto para piano 2 de Prokofiev. El pianista Christian Zacharias dirigiendo dos sinfonías de Haydn, la gran 95 y la elegante 80 (que esta orquesta solo había ejecutado una vez en 1944), y desde el piano, dos relativamente oscuros conciertos de Mozart, el 15 y el 16, quienes cuelgan sobre la fascinante serie de grandes conciertos de Mozart. Estas ejecuciones fueron bien articuladas, con chispa, y para una orquesta de instrumentos modernos, relativamente ligeras.