martes, 31 de mayo de 2011

XX Edizione- Premio Lirico Internazionale Mario Tiberini


Su idea di Andrea Gamurrini, il Premio Lirico Internazionale Mario Tiberini, giunto alla ventesima  edizione, si inserisce nel nuovo festival MUSICAMARE di Cattolica, organizzato dall'Associazione Cattolica per la Tanzania presieduta dal dott. Maurizio Lugli e dall'Associazione Musicale Mario Tiberini presieduta dalla Prof. Giosetta Guerra, con lo scopo di raccogliere fondi per la costruzione di una scuola in Tanzania. Quattro gala di  beneficenza di altissimo livello, ma accessibili al pubblico di ogni  genere, ospiteranno gli artisti più quotati del panorama lirico internazionale: il 26, 27, 30 giugno 2011 al Teatro della Regina di  Cattolica (RN) e il 16 luglio al Teatro Tiberini di San Lorenzo in Campo (PU). Il 26 giugno il grande soprano greco DIMITRA THEODOSSIOU offrirà un programma vasto ed accattivante accompagnata dal pianista Simone Savina e dal Coro della Regina di Cattolica, diretto da Gilberto Del Chierico; il 27 il coro più famoso d'Italia e il più rappresentativo dell'Italia risorgimentale, il CORO DEL TEATRO REGIO DI PARMA, diretto da Martino Faggiani, ripercorrerà le pagine più significative del melodramma dell'800; il 30 giugno ci sarà spazio per il barocco con un quintetto dei  famosi SOLISTI VENETI, diretti dal grande CLAUDIO SCIMONE, e per il  belcanto col noto mezzosoprano SONIA GANASSI e il tenore pesarese ENRICO  GIOVAGNOLI, sosia di Mario Tiberini, accompagnati al pianoforte da Donatella Dorsi; il 16 luglio sarà la volta di un programma tra il serio e il faceto con le voci della famiglia Alaimo, Simone zio, Nicola nipote e Silvia Tortolani moglie di Nicola, accompagnati al pianoforte da Mirca Rosciani. Tutti gli artisti saranno premiati col Tiberini d'oro o d'argento, in base alla loro fama e la Theodossiou verrà incoronata REGINA DEL MELODRAMMA ITALIANO. Il 27 alle ore 11 ci sarà una conferenza nel ridotto del Teatro di Cattolica, per illustrare l'operato dell'Associazione Cattolica per la Tanzania e per presentare l'aspetto patriottico del tenore Mario Tiberini. Partecipare sarà un piacevolissimo arricchimento culturale per tutti. Prenotazioni (anche per eventuale hotel) allo IAT di Cattolica (0541966697) e al 3333416088 (Associazione Musicale)






Charlie Haden Quartet West - Stresa Festival 2011

Foto: Charlie Haden Quartet West

Renzo Bellardone

STRESAFESTIVAL 2011. Palazzo dei Congressi –Stresa 29 maggio 2011 ore 17,30. CHARLIE HADEN QUARTET WEST. Anche per i non amanti del jazz ed i suoi detrattori sarebbe impossibile non apprezzare le eleganti interpretazioni di questo storico gruppo capeggiato dal ‘mostro sacro’ Charlie Haden. Un concerto in bilico tra il jazz ed il sinfonico con una gran voglia di arie d’opera: questa è l’aleggiante atmosfera che ha invaso il Palacongressi di Stresa e pervaso il pubblico. I quattro solisti sono di eccezionale bravura e la grande esperienza del palcoscenico la trasmettono con ogni nota, ogni gesto, ogni intervento parlato o musicale. Alan Broadbent al pianoforte è il filo conduttore raffinato e delicato che con timbrica limpida e ricca di comunicabilità trasporta l’ascoltatore nei cieli virtuali della cinematografia holliwoodiana; Alla batteria Rodney Green che da abilissimo batterista non ha bisogno di picchiare sui piatti o dar fiato ‘alla grancassa’, ma gli è bastante sfiorare lo strumento con rari ma puntuali accenni di vigore per imprimere forza all’anima dell’esecuzione. Al sassofono Ernie Watts interviene con misura alla fine di ogni brano solistico ed è subito America, quell’America che l’Italia ha cominciato a conoscere attraverso i films degli anni ’40-50, quelli che rappresentavano la fine di una guerra e la costruzione di una società nuova, con ricerche artistiche nuove, un mondo ancora lontano per gli italiani. Charlie Haden sfiora le corde del contrabbasso con la stessa gioia e delicatezza con cui si può sfiorare la persona amata, traendo suoni caldi ed armonici che delineano la qualità dell’intero concerto. Discreti e raffinati gli strumenti non si sovrastano mai e pur essendo singolarmente protagonisti si amalgamano in un unicum gradevolissimo di accenti sentimentali e tinte pastello con pochissimi tratti di colore acceso. I novanta minuti senza intervallo sono trascorsi alla velocità di una nota nello spazio, lasciando un buon sapore ed una sensazione di serenità  La musica vince sempre!

lunes, 30 de mayo de 2011

Tosquísima la Tosca de Puccini en Bellas Artes de México

Fotos cortesía: INBA

José Noe Mercado

Saber que Wolfgang Amadeus Mozart y Giacomo Puccini son los compositores operísticos que más se programan en el mundo, según estadísticas de Operabase, puede suponer el equívoco de que no hay nada más sencillo y exitoso que presentar obras de sus respectivos catálogos. Puesto que el arrastre que generan dichos títulos en un público casi siempre conservador no exenta la necesaria capacidad para llevar a la escena una reinterpretación fresca, propositiva y que aporte como versión al ser reproducida. Ejemplo de ello es la Tosca de Puccini con la que la Compañía Nacional de Ópera (CNO) continúa su temporada 2011, pues no sólo la falta de una programación imaginativa y que guste del riesgo de la propuesta innovadora es evidente, sino también el escaso talento para cocinar un refrito. Con funciones 15, 17, 19, 22, 24 y 26 de mayo en el Teatro del Palacio de Bellas Artes y alternando dos elencos, la CNO recurrió de nuevo a la producción de Tosca concebida por el Festival de San Luis Potosí en 2007, repuesta ya en Bellas Artes en 2008. Esta vez, sin embargo, el esplendor original ciertamente sobrevalorado en su momento de este montaje que cuenta con escenografía de Ricardo Legorreta, fue ensombrecido por modificaciones innecesarias y fallidas. En el estreno, la función fue condenada por dos factores principales. Primero por la dirección escénica de Raúl Falcó, plagada de movimientos clichés, incapaz de configurar una lectura rica o consecuente de los personajes, caricaturizándolos incluso como en el caso del Barón Scarpia, malo, malísimo desde que sale a escena, conectándole combos a Cavaradossi, practicándoles el bullying a sus esbirros o interrumpiendo el clímax del “Vissi d’arte” al volver de colocarse una suerte de bata o negligé. Lo bueno para Falcó es que si como ex director de la CNO es tristemente célebre, ahora como regista difícilmente alguien se acordará de él.  Descontando la iluminación ordinaria y brusca de César Guerra, el segundo aspecto que condicionó esta Tosca fue la apresurada lectura musical del croata Niksa Bareza, ya que dificultó las respiraciones canoras de los solistas, indispensables para la construcción dramática del fraseo y de los mismos personajes y su estado emocional.
Su ejecución plana y sin matices al frente del Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes tuvo menos puntuación que la de un adolescente en Twitter y se quedó a años luz de recrear las sensuales atmósferas puccinianas llevadas al paroxismo por directores como Victor de Sabata en cuya imagen sonora puede incluso respirarse el exquisito y embriagante perfume de Floria Tosca. El rol protagónico fue encarnado por la soprano Bertha Granados, con un instrumento de gran peso dramático, pero de una frialdad histriónica que no transmitió la carga de sentimientos que debería ir desplegando su personaje.  Por su parte, en la función de estreno del segundo elenco, mucho más solvente y apasionada se mostró en este rol Eugenia Garza, quien exhibió un dominio pleno de sus recursos vocales y aderezó de un temperamento adecuadamente divo a Tosca. Este tipo de papeles le sienta muy bien a su voz y a su misma personalidad. El Cavaradossi del tenor Diego Torre contó con una voz oscura, potente, aunque proyectada más a semejanza de un rayo láser y no como una luz expansiva que bañara al público. Su fraseo no es particularmente refinado ni hábil para convencer de las transiciones anímicas de su personaje, pero aún así es preferible en ese aspecto a su alternante José Luis Duval, ya que si bien suele tener reconocimiento de seguridad en el rubro vocal, lo que nadie pone en tela de juicio, poco más aporta a una interpretación gélida e histriónicamente exangüe que canta indistintamente su amor por Tosca que su odio por Scarpia.  El barítono Juan Orozco interpretó a Scarpia sin buscar contrastes en su poderosa voz. Emite siempre a todo volumen, lo que le lleva a perder afinación y color: a construir un canto monótono, estridente y sin gusto. Muy distinto fue el desempeño de Genaro Sulvarán, cuyo instrumento es usado con mayor control, de la misma manera en que busca mayor intención expresiva en su parado escénico. El bajo Charles Oppenheim, quien en 2006 fuera criticado por no tener suficiente carrera o estudios musicales como para debutar en este recinto, para sorpresa de muchos regresó esta vez convertido en uno de los cantantes más activos de México para interpretar el personaje del Sacristán. En buena parte del primer acto fue inaudible y sólo hacia el final logró rebotar la voz en la escenografía. Ahora se le escucha más seguro respecto de aquel 2006, aunque su voz sigue presentando pobreza de brillo sobre todo en su registro alto. Su desempeño actoral es resuelto, pero empañado por manierismos y bufonerías fetiches que le imprime a todo personaje que interpreta, y que no presentó en su turno Arturo López Castillo, quien sufrió iguales problemas para hacerse escuchar. Es rescatable la oportunidad de que cantantes jóvenes como los barítonos Óscar Velázquez, Roberto Aznar y Ricardo López o el tenor Víctor Campos puedan subir a escena para acumular experiencia a través de partiquinos. No obstante, el resultado integral de esta Tosca es sin duda superlativo: por sus fallas de hilvanado sobre todo con la cúpula omnipresente ya en total descuadre en el tercer acto y la general carencia de refinamiento interpretativo, por su nula propuesta y lo pegoteada de la producción, simplemente fue tosquísima.

viernes, 27 de mayo de 2011

Enrico Rava Tribe featuring Gianluca Petrella - Stresa Festival 2011

Foto: Enrico Rava -copyright Angelo Palombini
Renzo Bellardone
21 maggio 2011- villa Pallavicino Stresa ore 17,30. Enrico Rava, tromba, Gianluca Petrella, trombone,Giovanni Guidi, pianoforte,Gabriele Evangelisti, contrabbasso, Fabrizio Sferra, batteria. Nella scenografia naturale del parco di Villa Pallavicino a Stresa, il 50° anno del festival proposto dalle Settimane Musicali di Stresa e del Lago Maggiore esordisce con il primo vagito attraverso il suono della tromba del grande jazzista Enrico Rava. Novanta minuti di musica studiata, provata,sincopata, contaminata, improvvisata. Da professionisti di alto livello e come nella migliore tradizione jazzistica, ogni interprete ha avuto il suo momento da solista, ricreando l’atmosfera nera del più profondo jazz, ottimo Gianluca Petrella con il trombone silenziato, così come quella più scanzonata seppur intimizzata , della tromba di Rava; molto interessante la conversazione musicale tra i due strumenti. L’ensemble offre un suono molto pulito, senza sbavature che raggiunge armonicamente la melodia del classico blues. Giovanni Guidi vola sulla tastiera del pianoforte con sicurezza ed agilità, non usando solo le dita singolarmente, ma anche raggruppate a tre o quattro, usando piuttosto i polsi, il palmo o il solo indice sinistro come per la singola nota che ha chiuso il concerto. Gabriele Evangelisti suona simbioticamente il contrabbasso come se fosse una estensione del suo corpo e del suo ‘io’ divenendo un tutt’uno con esso in un complesso coinvolgimento emotivo; la batteria molto misurata ed addirittura avvolgente è affidata alle abili bacchette di Fabrizio Sferra. Il concerto si è risolto in un percorso ideale tra la New York vissuta per un decennio da Rava e l’Italia che ha riconosciuto Petrella quale miglior jazzista nel 2005,dove le caratteristiche ‘blue note’ alternate a progressioni armoniche inconsuete sono risultate le ritmate protagoniste su una tavolozza di colori di multiformi tonalità. Il pensiero musicale si è coniugato con il pensiero del sentimento. La Musica vince sempre!

jueves, 26 de mayo de 2011

Tugan Sokhiev dirigió a la Orchestre National du Capitole de Toulouse en Turín

Foto: Pasquale Juzzolino - Lingotto Torino

Massimo Viazzo

Un programa popular fue presentado dentro de la temporada de conciertos de Lingotto de Turín.  En la primera parte el solista estadounidense Nicholas Angelich, a la carga con uno de los iconos de la música de piano culta, el Concierto para piano y orquesta n.2 de Sergei Rachmaninov, delineó una técnica digital nítida, mostrando brillantez para afrontar los pasajes más vertiginosos así como atletismo en las partes en las que era requerido el pulso. Al mismo tiempo, no convenció con su tímbrica avara de colores y un poco comprimida por lo que el cantabile resultó poco seductor y también el fraseo se resintió dando la impresión por momentos de tener poca profundidad y en general escasa propensión a ampliarse. A su vez, Tugan Sokhiev pudo controlar a la sólida agrupación transalpina, la Orchestre National du Capitole de Toulouse obteniendo una interpretación vital y suficientemente variada. Sokhiev confirmó esta actitud también cuando afrontó la Sinfonía n. 5 de Tchaikovsky verdaderamente un poco fragorosa. La gema de la ejecución, el segundo movimiento, Andante cantábile con alcuna licencia, fue hecha con calor y conmoción. En tal sentido, parecieron elocuentes las exposiciones temáticas de parte del corno y las maderas. El director nacido en Ossezia supo imprimir a la entera sinfonía un cierto paso narrativo que apuntaba a la movilidad dinámica y agógica, obteniendo así, pero sobretodo de las cuerdas, un sonido corpóreo y de color oscuro. Un público muy satisfecho fue premiado al final con dos obras fuera de programa de Tchaikovsky y Bizet.  También Nicholas Angelich había ofrecido dos bises (Chopin y Rachmaninov) al final de la primera parte.

Espíritu de Gustav Mahler renace en concierto de la Sinfónica de Chile

Foto: Francisco Rettig
Johnny Teperman
Como parte de los homenajes al Centenario de la muerte del gran compositor y director de orquesta austríaco Gustav Mahler, la Orquesta Sinfónica de Chile interpretó la Sinfonía nº 6 llamada “Trágica”, bajo la dirección del Maestro chileno Francisco Rettig, especialista en su obra.  El 18 de mayo pasado, se conmemoró en el mundo entero el Centenario de la Muerte de uno de los más grandes sinfonistas de la historia de la música, el compositor austríaco Gustav Mahler. Por este motivo, la Orquesta Sinfónica de Chile ha dedicado su Temporada 2011 a su memoria con la programación de sus principales obras, en el Teatro Universidad de Chile,, entre ellas la ya citada Sinfonía nº 6. Rettig es un músico chileno especialista en este autor. El legado musical del gran compositor y director austriaco marca la cumbre de la evolución de la sinfonía romántica ya que Mahler ejerció influencia en compositores del siglo XX como los austriacos Arnold Schönberg y Alban Berg. En su música, especialmente en la Sexta Sinfonía y en los Kindertotenlieder, Mahler reflejó un atormentado espíritu que lo persiguió siempre no obstante alcanzó la realización profesional como un músico admirado y respetado de su época y amorosa con su joven esposa Alma. Centenario de Mahler. Este año el mundo conmemora el Centenario de la muerte de Gustav Mahler, compositor que volcó en sus partituras su vida, sus emociones, miedos, angustias y también su felicidad, que nació un 7 de julio de 1860 en Kaliste, Bohemia, actual República Checa, en el seno de una humilde familia judía., siendo el segundo de quince hijos, nueve de los cuales murieron durante la infancia.  La interpretación de la Sexta Sinfonía "Trágica" fue realmente ipresionante y la conducción de Rettig, brillante.  El legado musical del gran compositor y director austriaco marca la cumbre de la evolución de la sinfonía romántica ya que Mahler ejerció influencia en compositores del siglo XX como los austriacos Arnold Schönberg y Alban Berg. En su música, especialmente en la Sexta Sinfonía y en los Kindertotenlieder, Mahler reflejó un atormentado espíritu que lo persiguió siempre no obstante alcanzó la realización profesional como un músico admirado y respetado de su época y amoroso con su joven esposa Alma.

martes, 24 de mayo de 2011

From Mary Poppins to Magnolia Hawks-- Broadway star Ashley Brown to debut at Lyric Opera of Chicago in Lyric Opera premiere/new production of Show Boat

Soprano Ashley Brown, who originated the title role of the musical Mary Poppins on Broadway in 2006, will debut at Lyric Opera of Chicago as Magnolia Hawks in the company premiere of the classic American musical, Show Boat, Lyric’s general director William Mason announced today. Brown, who received Outer Critics Circle, Drama League, and Drama Desk nominations for best actress for Mary Poppins, also portrayed the airborne English nanny throughout the U. S. (including performances at Chicago’s Cadillac Theatre in 2009). She recently completed that tour in Los Angeles, where she earned a 2010 Garland Award for “Best Performance in a Musical.” Brown is now back on Broadway in her signature role through mid-July. She has also portrayed the leading role of Belle in Beauty and the Beast on Broadway and starred in the national tour of Disney’s On the Record jukebox musical. Brown has performed with many of the major orchestras in the U. S. including the Boston Pops (Keith Lockhart), the New York Philharmonic (Marvin Hamlisch), the Hollywood Bowl Orchestra (John Mauceri) at Disney Hall, the Pittsburgh Symphony opposite Shirley Jones (Marvin Hamlisch), the New York Pops (Steven Reineke) at Carnegie Hall (three times), the Fort Worth Symphony, the Cincinnati Pops (Erich Kunzel), the Indianapolis Symphony (Jack Everly three times), and the BBC orchestra opposite Josh Groban.  The New York Times cited Brown’s “sweet, melting ‘Somewhere Over the Rainbow’” as the “standout moment” in her most recent Carnegie Hall performance. The Cleveland Plain Dealer described Brown as “thrilling…astonishing…leave us much to remember.” And of Brown’s most recent solo concert with the Indianapolis Symphony, the Indianapolis Performing Arts Examiner declared her “sensational…the presence of a star who could one day join the ranks of White Way legends.” Brown earned her BFA degree in musical theater at Cincinnati College-Conservatory of Music.

Lyric Opera Premiere / New Production

SHOW BOAT / Jerome Kern (music) and Oscar Hammerstein II (book and lyrics)  (in English with projected English texts) 12 performances beginning at 7:30 p.m., except for matinees at 2:00 p.m.  Feb. 12 (mat), 13, 17, 18, 22, 25, 28, Mar. 1 (mat), 2 (mat), 7 (mat), 9, 17  Premiered on Broadway in 1927, Show Boat contains some of the best-loved songs of the 20th century, including “Old Man River,” “Bill,” “Can’t Help Lovin’ Dat Man,” and “You Are Love.” One of the most captivating visions of theatrical life ever presented on the American stage, this work blazed a trail for shows bridging the gap between opera and musical theater. Kern and Hammerstein were able to integrate songs into the drama as none of their musical-theater predecessors had done. The show boat of the title is the Cotton Blossom, depicted from 1880 up to the1920s. Magnolia Hawks (soprano Ashley Brown, debut), the daughter of Captain Andy (baritone Ross Lehman, debut) and his wife Parthy (mezzo-soprano Cindy Gold, debut), has a fine life on the show boat her parents operate, thanks to the affection of her friends – the stevedore Joe (bass Morris Robinson, debut), the cook Queenie (soprano Angela Renée Simpson, debut), the acting company’s leading lady, Julie La Verne (soprano Alyson Cambridge) and supporting cast members Ellie (soprano Erica Mac, debut) and Frank (baritone Bernie Yvon). Sheriff Vallon (John Lister, debut) learns that Julie, a mulatto, is illegally married to a white man, the company’s leading actor Steve Baker (James Farruggio, debut). After the couple leaves the show boat, their roles are given to Magnolia and a rakish gambler, Gaylord Ravenal (baritone Nathan Gunn). The two marry – despite Parthy’s objections – and settle in Chicago, where Ravenal’s luck runs out. Deeply ashamed, he leaves his wife and their daughter Kim (TBA). When Julie, now singing at Chicago’s Trocadero Club, overhears Magnolia auditioning there, she purposely sacrifices her position so that it can be Magnolia’s. On New Year’s Eve at the Trocadero, Magnolia sings and becomes a star.  Additional cast members include Brian McCaskill/debut, Renée Matthews/debut, and Tony DiFalco.  The production team includes stage director Francesca Zambello and conductor John DeMain, set designer Peter J. Davison, costume designer Paul Tazewell, lighting designer Mark McCullough, sound designer Mark Grey, and choreographer Michele Lynch (debut).

El pianista Jean-Yves Thibaudet encantó en su concierto en la RAI de Turín

Foto: William Eddis dirigiendo a la Orchestra Nazionale della RAI de Turín. Crédito: RAI de Torino.

Massimo Viazzo

Jean-Yves Thibaudet es un pianista muy elegante y de un toque muy refinado que lo hace un verdadero mago del color.  Su Gershwin, presentado en el Auditorium Toscanini de la RAI de Turín conquistó al público por su timbre aperlado, por la cristalina nitidez de su línea melódica, la sapiencia del rubato y su impulso rítmico.  El vinculo con la tradición de la música culta europea a la cual Gershwin veía con admiración (en esta velada en particular en el Concierto en Fa fue Ravel quien se asomaba por aquí y por allá) fue emergiendo con gran naturaleza en un juego caleidoscópico muy estimulante. Las Variaciones para piano y orquesta sobre el estándar “I got Rhytm” fluyeron con contagiosa energía, y mas aun gracias a la ejecución de la muy dúctil Orchestra Nazionale della RAI.  El director William Eddins prefirió sonidos “gruesos”y sin cuidado en las ornamentaciones (y esto creo un contraste con la extrema precisión de Jean-Yves Thibaudet, que se despedío del publico turines con una Pavane raveliana, el bis de reflejos dorados y de diáfana poesia) privilegió una aproximación mas física hacia las piezas interpretadas.  La Jazz Suite n. 2 de Shostakovich fue tan americaniza que pareció ella misma una emanación de la música de las bandas militares estadounidenses, tan divertida y entretenida,  como vistosa, y verdadera de música en-plein-air. Finalmente, la ejecución de Harlem de Duke Ellington fue rutilante fragorosa,  un tourbillon rítmico que exaltó a la orquesta a transformarse por esta ocasión en una verdadera Big Band ante el entusiasmo del publico.

Król Roger de Karol Szymanowsky en el Teatro Real de Madrid


Fotos: Javier del Real

Ramón Jacques

Król Roger (Rey Krol) la opera del compositor polaco Karol Szymanowski, basada en Las Bacantes de Eurípides, que combina elementos de la opera y el oratorio con importantes partes corales y cuya premier se realizó  en Varsovia en 1926, se estrenó en el escenario del Teatro Real de Madrid de la mano de su director artístico Gerard Mortier y la misma producción escénica con la que esta obra fue presentada en el 2009 en la Opera de Paris. El regista polaco Krzysztof Warlikowski, se valió de un  montaje situado en un tiempo moderno para contar una historia del siglo XII, con la que le dio fluidez a una obra que se realizó sin intervalos, pero que no estuvo exenta de polémica por su irracional concepción y simbología sobre la escena –al mas puro estilo del regieteather- como la trasmisión de escenas eróticas en pantallas sobre el escenario, el uso de drogas, una piscina en el centro del proscenio con personajes que nadaban lentamente, personajes semidesnudos y otros con cabezas de Mickey Mouse, lo que provocó sorpresa, indignación e irritación en un publico dividido que respondió con consentimiento, o los mas conservadores con desaprobación y abucheos. De cualquier manera, se puede afirmar que se trató de un espectáculo de alto nivel musical, con la prueba de la inspirada y uniforme Orquesta Sinfónica de Madrid, que del foso hizo fluir la refinada orquestación, cargada de cautivadoras y fascinantes melodías, evocadoras de estilos musicales tan variados como: Strauss, Ravel y Schoenberg, el impresionismo de Debussy o la música oriental. Bajo la rigurosa conducción del director ingles Paul Daniel, la tensión y el dramatismo contenidos en la trama se mantuvieron en todo momento. El sólido elenco vocal contó con la presencia del barítono polaco Mariusz Kwiecien, de convincente desempeño escénico como Roger II y una voz opulenta y rica en expresividad. La soprano Olga Pasichnyk mostró una grande compenetración vocal y escénica con el personaje de Roxana, del que es su mejor intérprete en la actualidad, y la ejecución de su bellísima y seductora canción de cuna Kolysanka Roksany  tan llena de arabescos y de notable cualidad timbrica y color vocal fue el vértice de la función. Stefan Margita creó un fuerte y combativo Edrisi con su potente y pareja voz de tenor; y el tenor Will Hartmann dio vida al Pastor con penetrante esmalte  vocal.  Correctos en sus intervenciones estuvieron el bajo Wojtek Smilek como el Arzobispo, la contralto Jadwiga  Rappé  como la diaconisa,, así como el coro del Teatro Real, particularmente en la escena de la misa en la catedral al inicio del primer acto.

lunes, 23 de mayo de 2011

Thibaudet incanta alla RAI di Torino

Foto: Jean Yves Thibaudet -copyright Decca Kasskara

Massimo Viazzo

Jean-Yves Thibaudet è un pianista molto elegante, dal tocco raffinatissimo, un vero mago del colore. Il suo Gershwin, presentato qui all’Auditorium Toscanini della RAI di Torino, ha conquistato il pubblico per la timbrica perlata, la nitidezza cristallina della linea melodica, la sapienza del rubato, lo slancio ritmico. I legami con la tradizione della musica colta europea alla quale Gershwin guardava con ammirazione (questa sera nel Concerto in Fa, in particolare, era Ravel ad occhieggiare qua e là) sono così emersi con grande naturalezza in un  gioco caleidoscopico di rimandi molto stimolante. Le Variazioni per pianoforte e orchestra sullo standard “I got Rhythm” fluivano poi con un’energia contagiosa, anche grazie alla prova duttilissima dell’Orchestra Nazionale della RAI. Il direttore William Eddins preferiva suoni “grassi”, non badando a rifiniture (e questo creava un contrasto con l’accuratezza estrema di Jean-Yves Thibaudet, che si congedava dal pubblico torinese con una Pavane raveliana, il bis, dai riflessi dorati e di diafana poesia) e privilegiando un approccio più fisico verso i brani eseguiti. La Jazz Suite n. 2 di Shostakovich veniva talmente americanizzata da sembrare essa stessa un’emanazione della musica delle bande militari statunitensi, per un’esecuzione divertente e divertita, chiassosa, vera e propria musica en-plein-air. Rutilante e fragorosa, infine, la resa di Harlem di Duke Ellington, un tourbillon ritmico che ha esaltato l’orchestra trasformatasi per l’occasione in una vera Big Band. Pubblico entusiasta alla fine!

El Teatro Municipal de las Condes de Santiago ofrece una estupenda version del musical "Cabaret>


Johnny Teperman   -Foto:  Cabaret

Con los protagonistas Daniela Lhorente como Sally Bowles; Matías Oviedo en el rol de Cliff Bradshaw; y Francisco Medina como el Maestro de Ceremonias, triunfa plenamente en el Teatro Municipal de Las Condes de Santiago, desde hace un mes, la obra musical por excelencia “Cabaret”. La producción está basada en el libro de Joe Masteroff, con música escrita por John Kander y letra de Fred Ebb, la que, a partir del año 1966 fue un gran éxito en las tablas y en el cine y la más representada desde 1944, con más de mil funciones y la versión del cine con Liza Minelli.  A partir del 29 de abril, el Teatro Municipal de Las Condes ha llevado a escena, a “Cabaret”, siendo el segundo en su género que estrena el recinto, y luego del gran éxito de “My Fair Lady”, por la empresa de Enrique Inda "Inda, Goycolea y y Asociados, que anteriormente llevó al Teatro Municipal, santiaguino la también famosa “El Hombre de la Mancha”, también con mucho éxito. “Cabaret” conmueve y alegra al público y es un desafío importante para los actores, que tienen que cantar y bailar: "Sin duda, es un gran espectáculo y que estamos orgullosos de presentar", señala el alcalde de Las Condes, Francisco de la Maza. En 1966 “Cabaret, el musical” debutó en el Teatro Broadhurst de Nueva York, en una puesta en escena que condujo Harold Prince. Se convirtió en un éxito y la temporada se extendió por más de cinco años. La obra recibió 8 premios Tony: al mejor musical, mejor música, letra de las canciones, director, coreógrafo, escenografía, vestuario, actor de reparto y actriz de reparto. Llevado a escena en la alicaída Alemania de los años 30, “Cabaret” es el musical que más presentaciones ha tenido en el mundo. La historia se desarrolla dentro del Kit Kat Club, un cabaret de Berlín en el cual brilla la joven inglesa Sally Bowles y el singular maestro de ceremonias más conocido como “Emecé”. En medio de un clima que se ve invadido por el miedo y la represión, tanto Sally como Emecé intentan mostrar alegría al público, procurando que al menos un momento, la gente olvide lo que está sucediendo en Alemania.  Es en este ambiente donde ocurren y se deslizan las historias de Cliff Bradshaw (Matías Oviedo), un joven escritor estadounidense que llega a Berlín para crear una novela inspirada en el acontecer de esa ciudad, la de Fräulein Kost (Lorene Prieto), prostituta que se gana la vida seduciendo a marineros, o la de Fräulein Schneider (Cecilia Cucurella), dueña de una pensión y amiga de Herr Schultz (Humberto Gallardo), comerciante judío que experimenta en carne propia la persecución reinante.  “Cabaret, el musical”, muy bien dirigido por el español Jesús Codina, deja traslucir las sensaciones de un pueblo entrando en un momento crítico y un lugar en el que se pretende evadir toda realidad, disfrutando de la vida con una increíble ironía. Considerado un clásico de su género desde que se estrenó en Estados Unidos en 1966, bajo la dirección de Harold Prince y con una permanencia de cinco años en cartelera, “Cabaret” ha tenido interpretaciones en escenarios de España, Inglaterra y Buenos Aires, entre otros, además de la conocida versión cinematográfica dirigida por Bob Fosse, en 1972, y protagonizada por Liza Minelli y el comediante Joel Gray, cuya sorprendente actuación y su brillante actuación como cantante y bailarín, han tenido con el paso del tiempo un recuerdo de su consagración, en la tambien muy aplaudida versión del no muy conocido actor nacional Francisco Medina, quien a poco andar, se ha convertido en la presente versión chilena, en el favorito del público que asiste -con gran entusiasmo- hasta ahora, al Teatro Municipal de Las Condes. La obra ha significado el premio al esfuerzo, reconocido en especial por su director Codina, admirado por lo que hacen músicos, cantantes, actores y bailarines, principalmente el trío de protagonistas, Daniel Lhorente, Matías Oviedo y Francisco Medina.

sábado, 21 de mayo de 2011

Moskva Cheryomushki opereta de Dmitri Shostakovich presentada por la compañía Long Beach Opera

Fotos: Keith Ian Polakoff

Ramón Jacques 
La compañía Long Beach Opera de California, el segundo teatro en importancia de la ciudad de Los Ángeles realizó el estreno local de la rara y poco conocida opereta en tres actos de Dmitri Shostakovich: Moskva, Cheryomushki, con libreto de dos reconocidos humoristas rusos de la época Vladimir Mass y Mikhail Chervinsky. Cheryomushki, el titulo como mejor se conoce la obra y a la vez el nombre de un conocido suburbio de Moscu repleto de viviendas construidas y subsidiadas por el gobierno ruso, tuvo su estreno mundial en la capital rusa el 24 de enero de 1959. Dicha composición fue la única incursión del prolífico compositor, principalmente conocido por sus sinfonías y sus cuartetos de cuerdas, en el género de la música ligera y la comedia musical, ya que la trama aborda de manera satírica y cómica el problema de la escasez, de la burocracia y las dificultades para obtener una vivienda en Rusia en la era de Nikita S. Khrushchev. La atractiva y vivaz orquestación contiene influencias de diversos estilos musicales, notablemente de la música romántica y de la música popular rusa, de compositores como Tchaikovsky y Lehár, mezclándola con algunos pasajes de música sombría y por momentos atonal. El director austriaco Andreas Mitisek, titular de la compañía, dirigió de manera correcta a la orquesta manteniendo siempre la energía y la dinámica contenida en la partitura. La puesta escénica, austera y de pocos elementos como una grúa mecánica, carteles en ruso y vestuarios de los años 50, permitió libertad en los movimientos sobre la escena de los solistas y el coro. Afortunadamente, la dirección escénica de Isabel Milenski, que propuso situaciones divertidas, no incurrió en la sobreactuación ni en la forzada e innecesaria comicidad. Entre los solistas se puede destacar el desempeño actoral y la oscura tonalidad de la mezzosoprano Peabody Southwell, en el papel de Masha; la brillante línea de canto de la soprano Valerie Vinzant, como Lidochka; y la simpática y exuberante Vava de la soprano Susan Hanson. Finalmente, se debe mencionar que Orango, la opera satírica inconclusa que Shostakovich comenzó a componer en 1932, y cuya partitura para piano del prologo y libreto fueron descubiertos en el 2006 por Irina la tercera esposa del compositor, fue ya reconstruida y orquestada por el compositor ingles Gerard Mc Burney. El estreno mundial de esta obra esta previsto para realizarse en California, en diciembre del 2011 por la  Filarmónica de Los Ángeles (Los Angeles Philarmonic) que será conducida por Esa Pekka Salonen con puesta escenica de Peter Sellars.


Gustavo Dudamel dirige Ein Deutsches Requiem di Brahms

Foto: Mathew Imaging

Ramón Jacques

Gustavo Dudamel è tornato sul podio della Los Angeles per dirigere un progetto denominato “Brahms Unbound” che prevede durante vari concerti l’interpretazione del ciclo completo delle opere sinfoniche di Johannes Brahms alternate a lavori di compositori contemporanei. Così il concerto è iniziato con la prima esecuzione locale di Beautiful Passing del compositore statinutense Steven Mackey (1956) creato nell’ottobre del 2008 dalla violinista Leila Josefowicz (dedicataria del brano) con la BBC Philarmonic. Il pezzo di carattere moderno, atonale ma carente di brillantezzza e suggestione, manifestava un contrasto nel dialogo che si levava fra la densa ed energica orchestrazione e la sottigliezza e soavità del violino, che anche in questa occasione era suonato dalla Josefowicz, violino che prendeva il sopravvento su un’orchestra fuori controllo e lasciata al suo destino. Il momento più alto del concerto è giunto nella seconda parte del programma con una emozionante esecuzione di orchestra, coro e solisti del commovente Ein Deutsches Requiem op. 45 di Brahms  Risaltava la prova di una orchestra mai estatica, caricata di drammaticità ed energia particolarmente nelle sezioni degli ottoni e delle percussioni. Così come fondamentale è stato l’apporto del Coro Los Angeles Master Chorale diretto da Grant Gershon. Come solista Matthias Goerne ha cantato la sua parte con opulenza vocale e calda tonalità baritonale e lo splendido soprano Christine Schäfer ha catturato con la sua commovente ed angelica interpretazione di vocalità cristallina e luminosa. Gustavo Dudamel ha condotto l’orchestra con mano ferma e precisa, però in modo routinario e senza entusiasmo e senza soprattutto la contagiosa energia con la quale dirigeva questa orchestra quando aveva assunto l’incarico di direttore titolare appena un anno e mezzo fa.

La Partenope, o la Rosmira fedele - Murcia, Spagna

Fotos: Murcia Lírica
Ramón Jacques-  La Partenope, o la Rosmira fedele, il dramma in musica che Leonardo Vinci (1690-1730) compose per il Carnevale di Venezia del 1725, è stata l’opera scelta per concludere la stagione di Murcia-Lirica nell’Auditorium al Palazzo dei Congressi di Murcia, Spagna. Si tratta di una produzione finanziata dall’INAEM, il Ministero della Cultura spagnolo, per presentare per la prima volta in epoca moderna un’opera dimenticata da quasi 300 anni e che contiene forti vincoli storici tra la Spagna e Napoli, dato che il suo testo originale elaborato dal poeta Silvio Stampiglia (1664-1725) fu dedicato alla viceregina spagnola di Napoli Maria de las Nieves Téllez-Girón y Sandoval, duchessa di Medinaceli. La messa in scena ha debuttato nella città di León nel marzo 2009 e da allora è stata allestita da vari teatri spagnoli, così come dal Teatro San Carlo di Napoli, teatro in cui questo lavoro fu creato, e si è aggiudicato il riconoscimento come miglior produzione operistica del 2010 e come prototipo di allestimento del periodo barocco in Spagna nell’edizione del premio lirico del Teatro Campoamor di Oviedo. Per tale motivo questa produzione sarà pubblicata in DVD dall’italiana Dynamic. Il regista argentino Gustavo Tambascio, ideatore del progetto, ha offerto uno spettacolo elegante e suggestivo, fedele all’epoca dell’azione e ai luoghi dove si sviluppava la vicenda, con cura del minimo dettaglio nell’aspetto e nel movimento dei personaggi, dei ballerini, dei guerrieri e dei figuranti sopra la scena. Le scene di Ricardo Sánchez Cuerda fatte da teli dipinti (con la tecnica del trompe l’oeil), con palazzi, vulcani e l’iconografia dell’epoca, hanno creato differenti prospettive, spazi, ed effetti ottici molto belli. La scena era completata dai fastosi costumi di Jesús Ruiz e da una ricca gamma di colori grazie ad un’ottimo uso delle luci. Tra gli atti dell’opera di Vinci si sono intercalati intermezzi del compositore napoletano Domenico Sarro (1679-1744), seguendo la tradizione di alternare agli atti di un’opera seria con dei ed eroi passaggi più caricati da comicità e spontaneità. Tali intermezzi sono stati realizzati dal divertito e comico tenore e attore Pino di Vittorio che interpretava Eurille, il personaggio en travesti dei una nobile spagnola, e dal baritono Borja Quiza come Beltramme, i quali hanno cantato oltre alla musica di Sarro, “la copla sevillana (canzone sivilliano) La Zarzamora e un fandango di Josè de Nebra, il celebre compositore spagnolo del XVIII secolo. Il solido cast di specialisti del canto barocco presentava il soprano Sonia Prina che ha dato vita ad una Partenope intensa, cantata con timbro caldo e robusto, agilissima in ognuna delle sue esigenti Arie.  Il soprano Maria Grazia Schiavo ha trasmesso l’intensità e la passione del personaggio di Rosmira, nella sua parte scenica e con un timbro brillante e cristallino, precisa negli acuti e nella coloratura, particolarmente nella sua Aria di baule “Vuol tornare alla sua sponda”. Maria Ercolano ha dato vita ad un Arsace commovente ed espressivo, con voce sfumata e ben timbrata. La figura del principe Emilio si è arricchita per la presenza elegante e carismatica, e per la voce di timbrica brunita, del mezzosoprano Eufemia Tufano. Il tenore Stefano Ferrari è stato corretto nel ruolo del principe Armindo. A fronte della compatta e duttile orchestra barroca I Turchini il suo direttore Antonio Florio ha mostrato entusiasmo e consapevolezza stilistica del repertorio della Scuola Napoletana estraendo musicalità dalle accattivanti melodie contenute nella partitura.

Luisa Fernanda al Teatro de la Zarzuela di Madrid

Foto: Jesús Alcántara – Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Ramón Jacques

Al Teatro de la Zarzuela di Madrid è andata in scena la Luisa Fernanda, uno dei titoli più popolari ed esemplari di zarzuela, il teatro lirico spagnolo.  Questa commedia lirica in tre atti del compositore mardileno Federico Moreno Torroba (1891-1982), creata il 26 marzo 1932 per il Teatro Calderón di Madrid, è ambientata verso la metà del XIX secolo, al tempo del regno di Isabella II e  possiede una trama dove la commedia del triangolo amoroso di inganni e tradimenti si fonde con intrighi politici. Luisa Fernanda è un'opera strettamente legata alla carriera di Placido Domingo, che per moltissimi anni ha interpretato il ruolo tenorile di Javier Moreno (e di recente quello baritonale di Vidal Hernando), rendendo popolare la nota romanza romanza “De este apacible rincón de Madrid” che fa parte del programma di molti suoi recital. Nonostante quest'opera sia stata rappresentata in grandi teatri internazionali come l'Opera di Los Angeles, l'Opera di Washington e il Teatro Arcimboldi di Milano, tra i tanti, non ha mai raggiunto la popolarità che ha in Spagna e nei paesi ispanofoni americani, dove ha raggiunto addirittura le diecimila rappresentazioni.  Regista di quest'edizione era Luis Olmos,  attuale direttore artistico del teatro, che ha realizzato scenografie virtuali con immagini animate su schermi fissi sulla scena, creando così una cornice agile e piacevole, unitamente a una buona illuminazione e ai coloriti costumi d'epoca.  L'Orquesta de la Comunidad de Madrid era diretta con entusiasmo e sicurezza da Cristóbal Soler, che ha estratto i marcati accenti iberici della partitura adottando tempi adeguati, creando una sorta di simbiosi tra l'orchestra e l'ampio cast vocale, il coro, i danzatori e gli attori.  Tre solidi cast vocali si alternavano in questa produzione, formati da artisti che, oltre ad avere una certa familiarità col genere della zarzuela, provenivano anche da carriere liriche di tutto riguardo, o che, come nel caso del soprano Cristina Gallardo-Domas, erano alla prima esperienza nella zarzuela.  Abbiamo assistito a due dei cast annunciati: il ruolo della protagonista è stato interpretato dai soprani  Amparo Navarro e Ana Ibarra, ottime da entrambi i punti di vista, vocale e scenico. Il ruolo del colonnello Javier Moreno, fidanzato di Luisa Fernanda, è stato cantato da Alex Vicens, di gradevole vocalità lirica, e da  Enrique Ferrer, con voce più robusta e ferma. Vidal Hernando, il possidente dell'Estremadura pretendente di Luisa Fernanda, è stato affidato al caldo timbro baritonale di Carlos Bergasal; il personaggio della volubile e seducente  Duchessa Carolina, è stato allietato dall'eleganza e dalla brillante linea vocale del soprano Yolanda Auyanet, molto nota nei teatri d'Italia, e dalla grazia e disinvoltura scenica e dal timbro colorito di Maria Rey-Joly. Il resto del cast, con gli attori e il coro diretto da Antonio Fauró, ha contribuito al successo dello spettacolo.

Sinfonia Varsovia nel Palazzo di Bellas Artes a Città del Messico

Foto: Krzstof Penderecki

Ramón Jacques

Interessante e suggestivo è stato il concerto tenuto dell'Orchestra Sinfonia Varsovia nel Palazzo di Bellas Artes a Città del Messico, sotto la bacchetta del suo direttore artistico, il celebre compositore e direttore d'orchestra polacco Krzsztof Penderecki (attualmente il titolare dell'orchestra è il direttore francese Marc Minkowski). Il programma, incentrato su opere di compositori polacchi del XX sec., includeva anche una vibrante esecuzione dei quattro movimenti di Souvenir de Florence op. 90 di Pyotr Ilyich Tchaikovsky, un bellissimo lavoro per orchestra d'archi, il momento più alto della serata, dal quale promanavano inconfondibili melodie e ritmi popolari russi, nei quali l'ensemble polacco mostrava un'ammirevole precisione, omogeneità, nitidezza nel suono, che fluiva con dinamismo e gaiezza, nell'Allegro moderato, e con romanticismo e finezza, nel lento Adagio cantabile e con moto. Questo lavoro contrastava col più tranquillo Concerto per archi del compositore e violinista Grażyna Bacewicz (1909-1969) , lavoro riflessivo e neoclassico in tre movimenti, di ottima fattura, ma che suonava in alcuni passaggi un po' monotono. Dello stesso Penderecki, tratte dal suo ampio catalogo, si sono ascoltate due brevi composizioni: l'Agnus dei per orchestra d'archi (1994) e la Ciaccona per archi (2005) dedicata a papa Giovanni Paolo II, opera di carattere malinconico e religioso, con alcuni passaggi lugubri, nei quali il musicista fondeva abilmente elementi più moderni e attuali che distinguono le sue opere, e che rimandano alla musica del suo paese. Infine, di Henryk Mikolaj Górecki (1933-2010) si sono potuti ascoltare Tre Pezzi in stile antico, brani ricchi armonicamente, evocanti tempi passati, probabilmente con riferimenti alla polifonia medievale. Puntuale e brillante la leggerezza e l'equilibrio con i quali si sono interpretate queste opere sotto la bacchetta scrupolosa e sicura di Penderecki, che riusciva a calibrare sempre i tempi e i colori strumentali, per far emergere musica che pareva conoscere e dominare profondamente

jueves, 19 de mayo de 2011

La vida de Bárbara de Braganza, la reina melómana actualizada


Foto: Bárbara de Braganza
Alicia Perris
El 19 de mayo se presentó en la Librería Oletum de Valladolid, con la participación del premio Miguel Delibes de Narrativa, José Ignacio García, la biografía Bárbara de Braganza, escrita por Macarena Márquez, madrileña afincada en Valladolid (Eila Editores). Esta consorte real, que había nacido en Lisboa el 4 de diciembre de 1711 y falleció en Madrid el 27 de agosto de 1758, había contraído matrimonio con Fernando VI, entonces príncipe de Asturias, el segundo Borbón que ocupaba la corona de España, desde el cambio dinástico que siguió a la muerte de Carlos II, el hechizado. Es más que probable que no se haya hecho justicia a esta princesa, políglota, agradable y melómana, para quien Domenico Scarlatti compuso más de 550 sonatas. Su esposo accede al trono en 1746 y ella siguió dedicada a la difusión y el disfrute de la buena música, convirtiéndose además en protectora y amiga del famoso castrato italiano Carlo Broschi, conocido como Farinelli.  Es por su inspiración que se construyó el Convento de las Salesas Reales de Madrid, que guarda sus restos y donde con cierta frecuencia se le rinden diferentes homenajes. Falleció en Aranjuez y su marido el rey no le sobrevivió mucho tiempo.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Gustavo Dudamel dirigió el Réquiem Alemán de Brahms con la Filarmónica de Los Ángeles.


Foto crédito: Lawrence K. Ho - Gustavo Dudamel y Leila Josefowicz
Ramón Jacques
El director venezolano Gustavo Dudamel regresó al podio de la orquesta  Orquesta Filarmónica de Los Ángeles (Los Angeles Philharmonic) para dirigir el proyecto denominado “Brahms Unbound” que prevé durante varios conciertos, la interpretación del ciclo completo de obras sinfónicas de Johannes Brahms, alternándolas con obras de compositores contemporáneos. Así, el concierto comenzó con la primera ejecución local, de Beautiful Passing, del compositor estadounidense Steven Mackey (1956), que fue estrenada en octubre del 2008 por la BBC Philharmonic y la violinista Leila Josefowicz, a quien le fue dedicada por el autor. La pieza de carácter moderno, atonal pero carente de brillo y sugestión, contrasta el dialogo que se lleva cabo entre la densa y enérgica orquestación, con la sutileza y suavidad del violín, en la que al final el violín, que fue bien interpretado en esta ocasión por la propia Josefowicz, toma el control y guía a la descontrolada orquesta a su destino. El momento mas alto del concierto llegó en la segunda parte del programa con la emocionante ejecución de la orquesta, el coro y los solistas del magnánimo Ein deutsches Requiem, Op 45 de Brahms. Resaltó la prueba de una orquesta, nunca estática, cargada de dramatismo y energía, particularmente en su sección de metales y percusiones; así como el fundamental aporte del coro Los Angeles Master Chorale, dirigido por Grant Gershon. Como solista, Matthias Goerne, cantó su parte con opulencia y calida tonalidad baritonal; y la espléndida soprano Christine Schäfer cautivó con su conmovedora y angelical interpretación de cristalina y luminosa vocalidad. Gustavo Dudamel, condujo a la orquesta con mano firme y precisa, pero de manera rutinaria y sin el entusiasmo y la contagiosa energía con la que solía dirigir a esta orquesta cuando asumió su cargo de director titular hace apenas un año y medio.





martes, 17 de mayo de 2011

Luisa Fernanda en el Teatro de la Zarzuela de Madrid

Foto: Ana Ibarra como Luisa Fernanda y Alex Vicens.  Crédito: Jesús Alcántara / Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Ramón Jacques

El Teatro de la Zarzuela de Madrid presentó en su escenario Luisa Fernanda, uno de los títulos más populares y emblemáticos de la zarzuela, el género lírico español. Esta comedia lírica en tres actos del compositor madrileño Federico Moreno Torroba (1891-1982) que fue estrenada el 26 de marzo de 1932 en el teatro Calderón de Madrid, contiene una trama que además de transcurrir a mediados del siglo XIX en tiempos del reinado de Isabel II, combina la comedia con un triangulo amoroso de engaños y decepciones en medio de un contexto de intrigas políticas. Luisa Fernanda es una obra estrechamente vinculada a la carrera de Placido Domingo, quien durante muchos años ha interpretado el papel para tenor de Javier Moreno (y recientemente el papel para barítono de Vidal Hernando) y ha hecho popular la conocida romanza de este personaje “De este apacible rincón de Madrid” que ha cantado en la mayoría de sus conciertos. A pesar de que la obra ha sido representada en importantes escenarios internacionales como: la Opera de Los Ángeles, la Opera de Washington y el Teatro Arcimboldi de Milán, entre otros, nunca ha logrado alcanzar la popularidad que tiene en España y en los países hispanoparlantes de América, donde se calcula que se han realizado mas de diez mil funciones. La propuesta escénica para esta reposición del regista Luis Olmos, actual director del teatro, consistió de escenografias virtuales con imágenes animadas transmitidas en unos paneles fijos sobre el escenario, que crearon un marco visual muy ágil y estético, considerando además la correcta iluminación y sobretodo los elegantes y coloridos vestuarios de la época. Dirigiendo con entusiasmo y mano segura a la Orquesta de la Comunidad de Madrid, Cristóbal Soler, extrajo los marcados acentos españoles contenidos en la partitura con adecuados tiempos, dando la impresión de crear una simbiosis entre la orquesta y el amplió grupo de cantantes, coristas, bailarines y actores sobre el escenario. Desde el punto de vista vocal, se tuvo el acierto de conjuntar tres sólidos elencos de cantantes que además de contar con experiencia en el genero, han desarrollado importantes carreras en la lírica, o en el caso de la soprano Cristina Gallardo-Domâs, quien cantó su primera zarzuela. De dos elencos presenciados, el papel principal fue interpretado por las sopranos Amparo Navarro y Ana Ibarra, quienes cumplieron de manera óptima con el papel tanto en su actuación como en su desempeño vocal. El papel de Javier Moreno, el coronel novio de Luisa Fernanda, fue interpretado por el tenor Alex Vicens, de grata vocalidad lírica, y por Enrique Ferrer, quien mostró una voz robusta y firme. Como Vidal Hernando, el hacendado de Extremadura que pretende a Luisa Fernanda, Carlos Bergasa cantó con calido timbre baritonal; y el personaje de la voluble y seductora Duquesa Carolina, se benefició de la elegancia y brillante línea vocal de la soprano Yolanda Auyanet, de amplia carrera en teatros italianos, y de la gracia y desenvoltura escénica así como de la colorida tonalidad en el timbre de Maria Rey-Joly. El resto de los solistas, actores y el coro dirigido por Antonio Fauró aportó su parte al éxito del espectáculo.




Carmen en el Teatro Real con la Compañía de Antonio Gades

Foto: Antonio Gades / Carmen


Alicia Perris

ANTONIO GADES TODAVÍA ALIENTA EN LA ELEGANCIA Y EL EROS DE SU COMPAÑÍA



Teatro Real. Compañía Antonio Gades. Directora artística: Stella Arauzo. Carmen. Ballet inspirado en la obra homónima de Prosper Mérimée. Estreno absoluto en el Théâtre de Paris el 17 de mayo de 1983. Argumento, coreografía y dirección Antonio Gades y Carlos Saura. Música: Antonio Gades, Antonio Solera, Ricardo Freire, Georges Bizet (Carmen), Manuel Penella (El gato montés) y José Ortega Heredia/Federico García Lorca (Verde que te quiero verde). Reparto: Vanesa Vento, Carmen. Ángel Gil, Don José. Jairo Rodríguez, torero. Joaquín Mulero, marido y cuerpo de baile. Viernes 13 de mayo de 2011.


Antonio Gades fue uno de los grandes bailarines españoles y un coreógrafo único, con un espíritu universalista y cosmopolita, a pesar de su cultivo cuidadoso de lo típicamente hispano. Ahora pervive en la Fundación que lleva su nombre y en el esfuerzo de unos artistas que siguen fieles a su capacidad de trabajo y a su talento. Cumpliría ya 75 años y el Teatro Real no ha querido desaprovechar la oportunidad de rendirle un homenaje, merecido recuerdo para quien alentara ballets como Bodas de sangre, Suite flamenca, Fuenteovejuna y Carmen. Las representaciones están arropadas con otros eventos como charlas, documentales, exposiciones y la grabación en DVD y 3D de las representaciones. “Todo por el genio”, piensan en el Real. Habiendo visto bailar a Gades en su día con cristina Hoyos , con aquel ritmo y ese sentimiento tan suyos que impregnaban la música y la danza de duende, podía temerse que el ballet ahora recordado no estuviese a la altura de lo que fue en el pasado. Pero el sonido de las palmas, el taconeo, la cadencia de la mujer enamorada y el espíritu macho y recio de los hombres que sucesivamente la pretenden, traen los ecos de antiguos fulgores conocidos. Carmen es la tercera composición del coreógrafo, que vio la luz dos años después de Bodas de sangre, en una colaboración genial que unió el portentoso ahínco del cineasta Carlos Saura y Gades en otro proyecto impresionante. Pero también se traduce en la apropiación, legítima, de la tradición cultural española, de una figura que se ha convertido en arquetípica, quintaesencia de la mujer que lucha por su libertad y no quiere nunca por mandato. El amor dura lo que dura y es soñador y volátil. Y la protagonista borda esas emociones profundas, raciales y femeninas con una entrega y un arrebato conmovedores. “Carmen se la llevó Merimée a Francia, pero nosotros la hemos vuelto a traer a España…Es curioso que este personaje, la española por antonomasia…sea una invención francesa”, explicaba Gades de su obra. Y también: “Hice Carmen porque no me gustaba esa imagen estereotipada y falsa que tiene… Fue una incomprendida que en 1837, cuando se escribió la obra, escandalizó a los puritanos y a los que no podían ver que ella representaba la verdadera emancipación de la mujer”. Genial la Carmen de Vanesa Vento y el Don José de Ángel Gil. Correcto el torero que recuerda una de las aficiones más populares de España, aunque no compartida por todos, porque algunos pensamos que no puede –no debe- haber fiesta en una ceremonia ni en ritual de muerte. No hay animal más bello, y el toro es uno de ellos, que el animal vivo. A pesar de la difusión de este espectáculo taurino en el corazón del ballet, Carmen va más allá de las fronteras de una plaza de toros para convertirse en un estudio psicológico del ser humano y sus afanes amorosos. La condición de la mujer y su erotismo, desbordan la música, las letras que cantan cada función los gitanos que acompañan con palmas y bailes. Todos, unos bailarines prodigiosos, disciplinados, rigurosos, pero apasionados, a la altura. No desentona nada. Las primeras escenas de la obra, un cuerpo de baile que hace de un calentamiento inicial una trayectoria poética que va en un crescendo poderoso hasta el final de novela, lleno de fuerza. Enorme danza ésta, plena de sobresaltos y quejíos. La muerte y el amor de nuevo juntos, relampagueando como el acero de los cuchillos, buscando un hueco para herir. Para completar el ceremonial. Para llevar a cabo el sacrificio. El público aplaudió mucho y bien y la Compañía de Antonio Gades, siempre presente en el recuerdo, se arrancó con unas propinas que redondearon un espectáculo de lujo. Inesperado regalo para los sentidos y para el alma. Un homenaje obligado y agradecido para el Maestro.

viernes, 13 de mayo de 2011

Parténope de Leonardo Vinci en Murcia, España.

Fotos: Eufemia Tufano (Emilio); Maria Grazia Schiavo (Rosmira) y Sonia Prina (Parténope). Cortesía: Murcia- Lírica.
Ramón Jacques

Parténope o La Rosmira Fedele, el drama para música que Leonardo Vinci (1690-1730) compusiera para los carnavales de Venecia de 1725, fue la obra elegida para concluir la temporada de Murcia-Lírica en el Auditorio y Palacio de Congresos de Murcia, España. Se trata de la producción escénica que el INAEM-Ministerio de Cultura de España financió para presentar por primera vez en época moderna, una opera olvidada durante casi 300 años y que contiene fuertes vínculos históricos entre España y Nápoles, ya que su texto original elaborado por el poeta romano Silvio Stampiglia (1664-1725) fue dedicado a la virreina española de Nápoles María de las Nieves Téllez-Girón y Sandoval, duquesa de Medinaceli. La puesta escénica que se estrenó en la ciudad de León en marzo del 2009, y que ha sido escenificada desde entonces en diversos teatros españoles, así como en el venerable Teatro San Carlos de Nápoles, donde esta obra solía representarse, fue premiada a la mejor producción de opera del 2010 en España en la edición de los Premios Líricos del  Teatro Campoamor de Oviedo, por considerársele como un prototipo del gran espectáculo lírico del periodo barroco.  Por tal motivo, esta función fue grabada en vivo para ser editada próximamente en DVD por el sello Dynamic. El director de escena argentino Gustavo Tambascio, creador del concepto, ofreció un sugestivo y elegante espectáculo, fiel al tiempo y lugar donde se desarrolla la trama, cuidado hasta el más mínimo detalle tanto en apariencia y postura, como en los lentos y precisos movimientos de cada uno de los personajes, bailarines, guerreros y figurantes sobre la escena.
Las escenografías de Ricardo Sánchez Cuerda  de telones pintados (con la técnica pictórica del trompe l'œil)  con palacios, volcanes e iconografía de la época, crearon diferentes perspectivas, espacios y efectos ópticos muy gratos. La escena fue complementada por los fastuosos y admirables vestuarios de Jesús Ruiz y por una rica gama de colores en la iluminación. Entre los actos de la opera de Vinci, se intercalaron dos intermedios del compositor napolitano Domenico Sarro (1679-1744), siguiendo la tradición de alternar los actos de la opera seria de héroes y dioses con pasajes cargados de comicidad y espontaneidad. Dichos intermedios correspondieron al divertido y cómico tenor y actor Pino de Vittorio quien interpreto a Eurille, el personaje en travesti de una noble española, y junto al barítono Borja Quiza como Beltramme, cantaron, además de la música de Sarro, la copla sevillana La Zarzamora y un fandango de José de Nebra, el celebre compositor español del siglo XVIII. El sólido elenco vocal de especialistas en canto barroco, contó con la presencia de la contralto Sonia Prina quien dio vida a una distinguida e intensa Parténope que cantó con un timbre calido y robusto, muy ágil y dinámica en cada una de sus exigentes arias. La soprano Maria Grazia Schiavo, logro transmitir la intensidad y la pasión requerida por el personaje de Rosmira, en su actuación y con su brillante y cristalina voz, muy precisa en los agudos y la coloratura particularmente en su aria de baúl Vuol tornare alla sua sponda”. Maria Ercolano, creó un expresivo y conmovedor Arsace, de colorida y matizada línea de canto en su voz de soprano.  La figura del príncipe Emilio se enriqueció de la elegante y distinguida presencia y la radiante tonalidad oscura en el canto de la mezzosoprano  Eufemia Tufano. El tenor Stefano Ferrari estuvo correcto en el papel del príncipe Armindo. Al frente de una compacta y dúctil orquesta I Turchini, su director Antonio Florio, mostró entusiasmo y conocimiento del estilo de la escuela de opera napolitana y extrajo la musicalidad y las gratas melodías contenidas en la partitura.

martes, 10 de mayo de 2011

Turandot di Puccini - Teatro alla Scala, Milano.

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano

Roberta Pedrotti


Il teatro è un luogo profondamente giusto: quali che siano i motivi, di merito o meno, che portano gli artisti ad esibirsi sarà sempre e solo l'effettiva qualità e capacità a parlare sul palcoscenico. Non è un luogo egualmente democratico, poiché le gerarchie sono rigorose e perché in genere si riconosce sempre una personalità intorno alla quale verte l'intera produzione. Questa dovrebbe coincidere con la sintonia fra regista e concertatore, cui spetta d'imprimano unità d'intenti e coerenza d'intenzioni a tutta la compagnia. Più raro, e a rischio di un assieme sbilanciato, il protagonismo assoluto di un divo, che comunque dovrebbe sempre rientrare in un disegno comune secondo sotto la guida dei responsabili e coordinatori della lettura scenica e musicale anche in considerazione delle caratteristiche dei singoli artisti. Nel caso di questa Turandot scaligera, purtroppo, è proprio una guida forte e sicura che è venuta a mancare a causa dell'alternanza sul podio fra Valery Gergiev e Daniele Callegari, l'uno responsabile delle otto recite di aprile, sostenute dopo aver presenziato a pochissime prove, l'altro in cartellone per le quattro date di maggio. Ascoltando proprio la seconda rappresentazione affidata al direttore milanese l'impressione nettissima è stata proprio quella di una Turandot senza personalità, una Turandot che in realtà non appartiene a nessun concertatore, forse proprio perché ne ha avuti troppi. L'impronta più tardoromantica che novecentesca ci fa riconoscere la predilezione di Callegari per il repertorio italiano verdiano e postverdiano, ma purtroppo l'idea è solo abbozzata e la sensazione resta quella di una produzione di routine nella quale la principale preoccupazione resta quella di arrivare al termine senza troppi problemi. Qualche incidente di percorso si verifica (per esempio in “Non piangere Liù” orchestra e tenore prendono strade diverse), ma soprattutto una partitura di tale ricchezza e complessità è risolta in un tono di generale uniformità dove non spiccano gli interventi delle maschere, privi della necessaria verve ficcante, né altrove si effonde il necessario abbandono espressivo. Così una pagina forse non abbastanza apprezzata, ma in realtà splendido esempio della nostra cultura operistica nei primi decenni del XX secolo, il duettone finale di Alfano, risulta la più penalizzata: “O fiore mattutino” è staccato con un tempo rapido piuttosto sbrigativo e intonata con eguale indifferenza e mancanza di sensualità da Stuart Neill; affidato a Lise Lindstrom il Primo pianto è tutto spigoli e asprezza. Lo sciogliersi all'amore della Principessa di gelo dovrebbe essere il nodo fondamentale dell'opera, quello stesso che Puccini non riuscì a risolvere – e chissà se l'avrebbe fatto se fosse vissuto qualche anno in più; purtroppo invece vengono qui al pettine tutti i problemi di questa produzione e il duetto scivola nella totale assenza di emozioni. La Lindstrom, che peraltro ha bella presenza scenica ed è visivamente una Turandot ideale, assai convincente anche come attrice, vanta una buona facilità in acuto, per natura sicuro e penetrante, d'un metallo la cui freddezza ben s'attaglia al ruolo, ma non è altrettanto solida nel centro e nel grave, dove ricorre facilmente al parlato (“La speranza che delude sempre”, che dovrebbe invece esser icastico e terribile), e soprattutto incontra difficoltà con ogni frase legata, vuoi nel citato Primo pianto, vuoi in “Principi che a lunghe carovane”, risolvendo in una linea dura e frastagliata una parte concepita per una cantante di solidissime basi belcantistiche come la grande Rosa Raisa e affidata nei primi tempi soprattutto a grandi voci di scuola e di stile italiano.
Allo stesso modo Calaf esigerebbe maggiore morbidezza, maggiore varietà espressiva e dinamica di quelle esibite da Stuart Neill, tenore robusto che affronta ogni nota con forza (giusto gli acuti estremi della parte risultano un po' stretti e spinta proprio a causa di quest'emissione): lo fa con sicurezza, ma pensiamo che cantare significhi anche legare e fraseggiare, la voce inoltre ha corpo ma poca punta e poco squillo. La migliore in campo risulta così la giovane Maija Kovalevska, buon timbro e buona emissione nei centri, cui si consiglia soprattutto di lavorare sulle dinamiche e sulla mezzavoce per evitare che le arie di Liù scivolino nella monotonia di un unico mezzoforte. Ci delude invece il terzetto delle maschere, che pure allinea nomi che dovrebbero esser di garanzia (Angelo Veccia Ping, Luca Casalin Pang e Carlo Bosi Pong), ma nei fatti passa piuttosto inosservato senza rivelare né la brillantezza né la maliosa nostalgia di cui i Ministri sono portatori. Completano il cast il Timur di Marco Spotti, l'Altoum di Antonello Ceron, le ancelle di Maria Blasi e Barbara Lavarian, il principe di Persia di Jaeheui Kwon. Per tutti vale poi l'osservazione della scarsa proiezione delle voci, spesso sovrastate dall'orchestra o comunque in difficoltà a correre in sala, cui facevano eccezione praticamente solo la Kovalevska e gli acuti della Lindstrom. Purtroppo della Scala dopo il restauro non si è potuta apprezzare troppo l'acustica, l'orchestra, già naturalmente privilegiata, era spesso sovrastante e in molti casi abbiamo riscontrato limiti tecnici negli interpreti in palcoscenico. Non aiutava nemmeno l'allestimento di Giorgio Barberio Corsetti (coadiuvato da Cristian Taraborrelli per le scene e i costumi), sia perché dal punto di vista acustico il palcoscenico aperto con quinte parallele al boccascena risulta decisamente dispersivo (senza inconvenienti estetici sarebbe bastato cercare di inclinare le quinte per avere almeno un abbozzo di cassa di risonanza), sia perché sotto il profilo drammaturgico non era retto da un'idea forte che desse allo spettacolo quell'identità che il podio non è riuscito a dargli. L'opera è un sogno di Calaf, che troviamo accoccolato in proscenio al levar del sipario e lì lasciamo al suo calare. Oltre questo il nulla.
Un nulla popolato da abili funamboli, da tre mimi servi e doppi di Ping Pong e Pang (presenza ingombranti e stucchevoli, a dire il vero, per la coreografia di Ricky Sim), da proiezioni in chroma key (ormai marchio di fabbrica di Barberio Corsetti in collaborazione con Pierrick Sorin, anche a rischio di ripetitività) che hanno un effetto surreale da cartone animato o da technicolor anni '50 poco intonato con l'impianto ligneo di una scena piuttosto sobria, cui avrebbe giovato un più attento disegno luci (qui firmate da Frabrice Kebour). Soprattutto nel terzo atto, quando il palcoscenico resta praticamente sempre nudo sarebbe stato necessario pensare a qualche effetto luminoso per dare un'anima a questa azione. Invece, una volta riconosciuto, nei primi due atti, un abile uso dello spazio, con il continuo saliscendi di ponti mobili a creare e dissolvere gli ambienti, non resta nulla da dire della recitazione, decisamente trascurata, con cadute risibili come la scena degli enigmi, dove i commenti dei dignitari e le strette di mano di Calaf al popolo che lo sostiene ricordano immagini da reality show. Allora però si abbia il coraggio di fare una Turandot decisamente, ironicamente “televisiva” e postmoderna, non una Turandot tradizionale nell'impianto (alcuni costumi son davvero belli) senza però sapere alla fine che strada imboccare. Un dato però è confortante e dovrebbe far riflettere: il teatro è pieno all'inverosimile, il pubblico assai eterogeneo con molte presenze giovani. È una recita dedicata alle famiglie e agli under 30, è una pomeridiana domenicale, prova significante che non solo la politica di promozione funziona, ma anche che la Scala dovrebbe venire incontro al pubblico e programmare regolarmente, come tutti gli altri grandi teatri, recite pomeridiane nei fine settimana.