miércoles, 30 de noviembre de 2011

El cartero en los tiempos del mail - Il postino en el Teatro Juárez de Guanajuato México

Fotos: Opera de Bellas Artes

José Noé Mercado

Función del 27 de octubre de 2011. Varios factores se combinaron para que una ópera de Daniel Catán se escenificara finalmente en México con la dignidad propia de una obra y un compositor con tanto reconocimiento internacional en el panorama lírico de nuestros días. Tristemente, el más decisivo fue el fallecimiento de Catán y una especie de deuda músico-cultural que el sector operístico mexicano tenía que pagar tarde o temprano. Il postino, su última ópera, fue estrenada en nuestro país con funciones los pasados 13 y 16 de octubre en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, presentando la producción original de su estreno mundial llevado al cabo en Los Ángeles, en septiembre de 2010. Se trató de una reproducción entre la Compañía Nacional de Ópera y el 39 Festival Internacional Cervantino, en cuyo marco también se ofrecieron dos funciones, los pasados 27 y 29 de octubre, en el Teatro Juárez de la ciudad de Guanajuato. La diferencia más importante respecto de su estreno mundial fue el elenco que cantó en México, no en todo momento solvente y con varios aspectos técnico-vocales criticables en algunos de sus integrantes. No obstante, las circunstancias derivadas de la ausencia física de Daniel Catán envolvieron estas presentaciones con un aire nostálgico y, sea como fuera, celebratorio. La puesta en escena estuvo firmada por Ron Daniels y de ella debe destacarse la claridad de su trazo, el dinamismo fusionado entre los cantantes y la escenografía de Riccardo Hernández, así como la integración armónica de todos los elementos visuales. El uso de la multimedia se realizó con acierto, en el sentido de que ayudó a desenvolver la trama coherentemente. Hernández se encargó también del diseño de un vestuario que sintonizó con la época en que se ubica la historia y con el concepto mismo de la producción. 
El rol de Pablo Neruda que originalmente fuera compuesto para Plácido Domingo, quien efectivamente lo estrenó en Los Ángeles, fue interpretado en México por Vicente Ombuena, un tenor sin mucha particularidad, más allá de cierta guturalidad y estrangulamiento en su zona aguda. Mario Ruoppolo fue encomendado al tenor Israel Lozano, quien en buena parte de su canto se escuchó calante, con handicap en contra ante una orquestación que lo fatigaba y a la que no pudo sobreponerse, manteniéndose siempre al borde del quiebre canoro. En mejores condiciones, con un canto de mayor lirismo, la soprano Amanda Squitieri abordó el rol de Beatrice Russo. Al conocer bien su parte desde el estreno, esta cantante sacó el mejor partido posible a su personaje. Matilde Neruda fue interpretada por la soprano chilena Cristina Gallardo-Domás, cuya emisión a estas alturas de su destacada trayectoria internacional ya acusa un vibrato abierto y que condiciona parte de su musicalidad y la naturalidad de su arte canoro. El barítono José Adán Pérez abordó el personaje de Giorgio y vocalmente lo hizo de una manera satisfactoria. Es destacable la Donna Rosa de la mezzosoprano Grace Echauri, de entre los numerosos partiquinos que intervienen en la obra. Al frente del Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes se contó con la batuta concertadora de Israel Gursky, que conforme fueron avanzando las funciones logró un ascendente rendimiento musical del conjunto.  La obra en sí es también nostálgica, no sólo en la trama sino también en cuanto a la época que evocan sus personajes. El libreto armado por el propio Catán, basándose en la obra de Antonio Skármeta Ardiente paciencia y en su adaptación fílmica Il postino (El cartero de Neruda), es por momentos una sucesión de escenas desprovistas de drama, pequeños momentos de dulcísimo romanticismo, instantes de involuntaria hilaridad acompañados de una música linda, bien orquestada, de una ternura irrechazable, de un bagaje lírico y cinematográfico notorio, de un lenguaje mexicano emigrado. Il postino no es una ópera despreciable y a decir verdad tampoco totalmente aburrida, sólo que quizás no representa al mejor Catán, al del lirismo poderoso e incontenible de Florencia en el Amazonas, tal vez. Está obra es, para decirlo de alguna forma, una suerte de cartero en los tiempos del mail.





Butterfly, la renegada en el Palacio de Bellas Artes

Fotos: Opera de Bellas Artes
 
José Noé Mercado

Texto correspondiente a las funciones del 22 y 25 Madama Butterfly de Giacomo Puccini ocupa el octavo lugar entre las óperas que más se representan actualmente a nivel mundial. Superado su fracaso inicial en Milán, en 1904, esta obra que cuenta con libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa se impuso como una de las más gustadas del catálogo lírico y es llevada a la escena una y otra vez en todo el planeta, hasta convertirla en una trillada y escasamente novedosa muestra del anquilosamiento y conformismo estético que padecen algunos sectores operísticos. Ello, en fusión con la modorra propia de la Compañía Nacional de Ópera (CNO), agazapada en fórmulas de programación y conformación de elencos sin mayor destello desde hace tiempo, hace una obviedad que again, one more time, se recurriera a Butterfly para presentarla en una nueva producción en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, con funciones los pasados 18, 20, 22 y 25 de septiembre. El principal interés de este montaje, surgido por una aparente relectura de la directora de escena y diseñadora de escenografía Juliana Faesler a la historia de la renegada japonesa Cio-Cio San, en el fondo terminó por diluirse porque más que una reinterpretación válida, polémica o incluso escandalosa, ofreció una inocultable especulación a la trama, al libreto y a la esencia (in)moral del personaje de Pinkerton.  De turista sexual en Japón (¿alguien duda que eso es Pinkerton, antes que oficial de la marina norteamericana?: “un teniente cachondo y medio pervertido”, califica Octavio Sosa en el programa de mano), traspatio de sus correrías donde contrae un matrimonio banal y embaraza a la gringófila y boba Butterfly con engaños amorosos de por medio, al final pasa a ser un viejo en silla de ruedas, atormentado por su actuar en aquella aventura de juventud, lo que alivia suicidándose de un tiro. Esto último, por cierto ya reniego de Faesler a lo firmado por Puccini, empequeñece el harakiri de Butterfly con el que buscó recuperar su honor y el final intenso y dramático con el que cierra la obra. A Pinkerton lo ennoblece, le crea sentimientos moralmente correctos y lo redime. Las sopranos Violeta Dávalos y Maribel Salazar alternaron en el rol protagónico. Dávalos brindó un personaje porfiado en sus afectos, intenso y con una emisión creciente en calidad durante la función, aunque de fraseo corto, interrumpido por excesivas respiraciones y ataques de forte para arriba, más propicios para el fuaaa que para darle matices y colores a la tragedia de la japonesa. Salazar confeccionó un personaje frágil, ilusionado, proyectando cierta ingenuidad a través de una voz muy dulce y cálida que despertó dolor genuino ante su infortunio.
Como Pinkerton, el tenor José Ortega, originario de Ciudad Juárez, demostró que es un cantante decoroso, con un buen centro vocal, si bien su emisión se estrecha en el registro agudo y estrangula un poco el sonido. La mezzosoprano Guadalupe Paz tuvo como Suzuki una de sus mejores actuaciones en nuestro país, gracias a un color bello y ahora sí parejo, estable en todo su canto, mientras que Encarnación Vázquez, alternante del rol, reiteró su larguísima experiencia en esta obra, mismo caso del barítono Jesús Suaste, un hipócrita pero finalmente comprensivo Sharpless. Es destacable el Goro del tenor Gerardo Reynoso y, sobre todo, el vocalmente estupendo Bonzo del barítono Óscar Velázquez. El Coro del Teatro de Bellas Artes sigue ganando nivel, producto del encomiable trabajo de su preparador, el catalán Xavier Ribes. Para hablar de la orquesta, sería necesario referirse al concertador Ivan Anguélov, pero quizás nadie mejor que Jaime Ruiz Lobera, director de la CNO, pueda explicar a detalle sus virtudes, que deben ser hartas como para mantenerlo al frente de la agrupación pese a saber que el nombre del director búlgaro salió a relucir en las quejas públicas de cantantes femeninas que aseguran haber padecido su acoso en el más reciente Concurso de Canto Carlo Morelli. Entonces, pidámosle que hable.

NUOVO TEATRO DELL'OPERA di FIRENZE - INAUGURAZIONE - CELEBRAZIONI 21 - 31 DICEMBRE 2011‏

Inaugurazione del Nuovo Teatro del Maggio Musicale Fiorentino
10 giorni di celebrazioni
9 eventi
5 grandi appuntamenti con i capolavori della musica classica
1 serata jazz
1 gala di danza
1 festa
1 giornata di studi

e ancora

Zubin Mehta, Claudio Abbado, András Shiff, Radu Lupu, Stefano Bollani, Jesper Bodilsen, Morten Lund, Anja Kampe, Stella Grigorian, Michael Schade, Juha Uusitalo, Leonidas Kavakos, Fabio Sartori, Patrizia Ciofi … L’Orchestra, il Coro, il Corpo di Ballo ed i Tecnici del Maggio Musicale Fiorentino. il countdown è iniziato, - 23 giorni all’Inaugurazione del Teatro dell’Opera di Firenze, Maggio Musicale Fiorentino, con una maratona di eventi che concluderà le celebrazioni per i 150 anni dell’Unità d’Italia; un evento di straordinaria importanza per Firenze, patria del melodramma dal 1600, per l’Italia nell’anno delle celebrazioni, per l’Europa, che trova nel nuovo complesso ideato da Paolo Desideri un polo culturale pionieristico, di fatto il più recente e all’avanguardia in Europa, con 3 sale in grado di ospitare simultaneamente performances di ogni tipo, per un numero complessivo di 5000 spettatori. Durante le inaugurazioni decembrine verrà intanto inaugurata la sala più grande, destinata a 1800 spettatori.

Sarà un teatro che ritorna alla sua funzione originale, secondo quella concezione antica che identificava il teatro come un luogo di aggregazione fondamentale per la polis e, come avveniva nella polis greca, l’edificio non si trova nel centro geografico della città, ma la sovrasta e la domina, proprio come avviene per il nuovo complesso, che permette, a chi si affaccia dalla cavea, di scrutare Palazzo Vecchio, il Duomo, i luoghi più sacri di Firenze e la città intera. I volumi, avvolti da quella che diventerà la piazza -l’agorà- più grande di Firenze, sfiorati dal verde del Parco delle Cascine e dai rivoli d’acqua previsti, saranno un domani accessibili nell’intero arco della giornata e lo spazio potrà essere visitato e contemplato di giorno e di sera, non solo durante gli spettacoli: uno spazio immerso nella natura per la città e per i turisti, destinato alla musica e all’arte, all’intrattenimento e alla paideia. Il programma artistico, studiato per gli eventi d’inaugurazione, mira a dischiudere da subito la predisposizione del nuovo complesso ad accogliere ogni tipo di musica e di spettacolo. “Il programma degli eventi è stato studiato per permettere a tutti i complessi artistici del teatro di inaugurare il nuovo auditorium” afferma Francesca Colombo Sovrintendente del Maggio Musicale Fiorentino “e permettere a tutti i nostri artisti di provare l’ebbrezza di inaugurare la nuova casa del Maggio, un edificio che sarà in grado di ospitare ogni genere di musica, e sarà aperto ad ogni fascia di pubblico. Tutti non vediamo l’ora arrivi la prima prova dell’11 dicembre, per sentire il suono correre all’interno della sala.

È un onore ed un privilegio, oltre che una grande responsabilità, aver ereditato questo progetto e assistere ad una tappa fondamentale: l’inaugurazione in occasione dei 150 anni dell’Unità d’Italia, nell’anno che ha visto il Maggio ambasciatore della cultura in 47 diverse città, in numerose tournées all’estero ed in Italia. La cultura ha trovato la sua casa: Firenze ha da oggi una ‘casa d’arte’, dove il Maggio Musicale Fiorentino continuerà a tenere alta la qualità artistica che lo contraddistingue.” La dieci-giorni avrà inizio il 21 dicembre 2011, alle ore 20.30, quando Zubin Mehta dal podio attaccherà l’ouverture Leonore n. 3, in do maggiore op. 72°, di Ludwig van Beethoven, seguita dalla prima esecuzione assoluta di Gegenliebe (Amore ricambiato) per orchestra, di Sylvano Bussotti, un brano appositamente commissionato dal Maggio Musicale Fiorentino, a testimoniare la continua attenzione per la musica contemporanea ed un genius loci, che trova in Sylvano Bussotti un vanto per la città di Firenze. Segue la Sinfonia n. 9 in re minore op. 125, per soli, coro e orchestra sempre di Beethoven, eseguita da grandi interpreti di fama internazionale: Anja Kampe, Stella Grigorian, Michael Schade, Juha Uusitalo, che insieme all’Orchestra e al Coro del Maggio Musicale Fiorentino, intoneranno il celebre Inno alla gioia, incastonato in una delle sinfonie più note al mondo, che ha ispirato non da ultimo lo stesso Inno Europeo. Due grandi brand storici, della tradizione e dell’eccellenza fiorentina, hanno deciso di legare la loro immagine ed il loro nome a quest’importante inaugurazione.  Gucci parteciperà all’inaugurazione del Nuovo Teatro dell’Opera di Firenze in qualità di Concert Partner.  La prosecuzione della serata sarà firmata Ferragamo, in qualità Dinner Partner. 

Il 23 dicembre, ore 20.00, vedrà l’attesissimo ritorno sul podio fiorentino di Claudio Abbado, che dirigerà un’orchestra, frutto della fusione di alcuni elementi del Maggio con alcuni professori dell’Orchestra Mozart, insieme al Coro del Maggio Musicale Fiorentino, chiamati ad interpretare Schicksalslied (letteralmente Canto del destino) op. 54, per coro e orchestra di Johannes Brahms, a precedere la Sinfonia n. 9 di Gustav Mahler.

Il 27 dicembre, ore 20.30, in collaborazione con gli Amici della Musica di Firenze, il Nuovo Teatro dell’Opera di Firenze, Maggio Musicale Fiorentino ospiterà András Schiff, pianista bachiano di rinomata fama, interprete delle Variazioni Goldberg BWV 988.

Il 28 dicembre, ore 20.30, Fabio Luisi, ora Direttore principale al Metropolitan di New York, dirigerà il celebre pianista rumeno Radu Lupu e l’Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino in un programma ancora una volta studiato per conciliare tradizione e innovazione, classicità e contemporaneità: Haydn allo specchio di Matteo D’Amico, ad incipit del concerto, sarà seguito dal Concerto n. 4 in sol maggiore op. 58 per pianoforte e orchestra di Ludwig van Beethoven; nella seconda parte l’Orchestra del Maggio eseguirà la Sinfonia n. 4 in mi minore op. 98 di Johannes Brahms.

Il 31 dicembre doppio appuntamento: alle ore 21.00, l’ultimo concerto, con Zubin Mehta che chiude le celebrazioni con i complessi artistici del Maggio, accanto a tre grandissimi interpreti: Leonidas Kavakos, Fabio Sartori, Patrizia Ciofi, impegnati in un repertorio romantico, noto e popolare, con una sequenza di cammei tratti da Verdi, Beethoven, Puccini, Ravel e Rimskij-Korsakov, in un appuntamento che anticipa di poche ore il tradizionale concerto di Capodanno di Vienna (dal Musikverein) e il più recente concerto di Venezia (dalla Fenice). Primo tedoforo di questa ipotetica staffetta, che partirà da Firenze e risuonerà per tutta Europa, il Maggio Musicale Fiorentino traghetterà la sua tradizione interpretativa, i suoi artisti, ed i suoi fedeli spettatori al 2012. Seguirà una festa danzante.

Si intersecano fra questi 5 appuntamenti, consacrati ai geni della musica classica e contemporanea, una serata jazz, giovedì 22 dicembre 2011, ore 21.30, affidata a Stefano Bollani in trio, con al pianoforte Stefano Bollani, al contrabbasso Jesper Bodilsen, alla batteria Morten Lund, ed un Gala di Danza in data 29 dicembre, ore 20.30, un’occasione in cui MaggioDanza, sotto la guida di Francesco Ventriglia, battezzerà il palcoscenico del nuovo teatro con le suites più celebri tratte dai grandi balletti, che si alterneranno a coreografie contemporanee, in una fusione che lega repertorio classico e contemporaneo senza soluzione di continuità. Étoile ospite residente Alessandro Riga. Non solo classica, jazz e danza, ma anche un’occasione di studio, ad ingresso libero e accessibile a tutti, per scoprire i segreti del nuovo edificio attraverso i progettisti che ne hanno ideato la struttura e i dettagli: venerdì 23 dicembre alle 11.00, l’auditorium offrirà il palco ad un colloquio con Paolo Desideri, Maria L. Arlotti, Michele Beccu, Filippo Raimondo, Jurgen Reinhold, Gregorio Botta, Valerio Magrelli.

La serata inaugurale del 21 dicembre verrà trasmessa in diretta da RAI 5 e sulle frequenze di RAI RADIO 3.

Il concerto del 31 dicembre sarà sempre in diretta su RAI RADIO 3, che invece trasmetterà in differita il concerto di Claudio Abbado del 23 dicembre. Ricordiamo che il Teatro è stato realizzato grazie ai contributi stanziati dalla Presidenza del Consiglio, dalla Regione Toscana e dal Comune di Firenze.

Nuovo Teatro dell’Opera di Firenze Maggio Musicale Fiorentino si trova in

Viale Fratelli Rosselli, 1 50123 Firenze

martes, 29 de noviembre de 2011

Le Nozze di Figaro - Opéra Royal de Wallonie

Foto: Le nozze di Figaro - ©croisier


La Opéra de Wallonie de Lieja repuso la celebre obra bufa mozarteana Le Nozze de Figaro, obra que fue representada por ultima ocasión por esta compañía en el año 2000. La dirección escénica del espectáculo le fue encomendada al director de escena belga Phillipe Sireuil, quien se centró en exaltar la relación entre el Conde y Susanna, renunciando a la ligereza y a la comicidad natural de la trama, ocasionando que los personajes incurrieran por momentos en exagerada actuación y superfluos movimientos. En ese sentido poco ayudo el reducido espacio del escenario del Palais Opéra, hogar temporal de la compañía mientras el Théâtre Royal permanece cerrado por renovaciones. La escenografias de Didier Payan, crearon un marco rígido y poco atractivo, en el que gran parte de la acción se realizó dentro de un salón con pocos elementos escénicos y el final en un oscuro jardín.  Destacaron los elegantes vestuarios de época de Jorge Jara, y la brillante iluminación del propio Sireuil, que pareció dar mayor variedad y fluidez a la escena. En el foso las cosas tampoco estuvieron completamente bien, particularmente en los primeros dos actos en los que se notó falta de sincronía con los cantantes, ocasionada por la errática y desatenta batuta del pianista, aquí director de orquesta, Christian Zacharias. Por el contrario, los dos siguientes actos fueron dirigidos con mayor control y claridad.  El barítono Wiard Witholt asumió el papel de un agresivo Conde y cantó con voz de sonido metálico de gran amplitud. Como Susanna, la soprano Anne Catherine Gillet actúo con desenvoltura y simpatía mostrando una voz flexible de buen color. Mario Cassi mostró la simpatía comunicativa del personaje de Fígaro con solidez y expresividad vocal, y Jennifer Rivera exhibió seguridad vocal y soltura en el papel de Cherubino. La soprano Cinzia Forte dio vida a una refinada y elegante Condesa que vocalmente exhibió una voz de timbre calido, homogénea y rica en matices.  El resto de los cantantes  del elenco así como el coro tuvieron un correcto desempeño. Rj

TUTTI I COLORI DI HÄNDEL.

Massimo Crispi

G. F. Händel: CIEL E TERRA. CD Iberia Classical 2011.

Un Händel tutto mediterraneo, questo proposto da Darío Moreno e dalla sua Orquesta Barroca de Granada, che riportano il sole del sud su splendide partiture che spesso si ascoltano in algide esecuzioni nordeuropee, pur quotatissime e riverite. E già, il sole mediterraneo… perché ciò che a volte manca in molti allestimenti o, comunque, anche solo in molte esecuzioni in concerto, è proprio questa luminosità calda, solida, tattile; si sente l’assenza di tutto lo spettro di una luce, spesso limitata da prismi che si dimostrano insufficienti a dipanare un pieno arcobaleno: quella luce che affascinò Händel nei suoi viaggi in Italia, dove scoprì la vitalità di Scarlatti e Corelli, dove si immerse nei chiaroscuri di Napoli, Roma, Firenze, Venezia e che spesso ritornava prepotente nelle sue opere successive. Händel, che finì la sua vita senza mai più poter vedere alcuna scintilla, cieco, come il suo Samson che canta “Total eclypse”, più di altri autori, necessita la ricerca di una luce, anzi di tante luci: ogni aria, ogni brano ha il suo colore e, al suo interno, spesso ne libera altri insospettabili in guizzi improvvisi e in armonie mutanti e inattese, e chi si mette ad ascoltare la sua musica, soprattutto se è la prima volta, ha tutto il diritto di ascoltare l’intero spettro. Chissà se Händel si soffermò mai sui Caravaggio e i Gentileschi, i Ribera e i Giordano, i Preti e i Rosa che adornavano chiese e palazzi italiani… Talora sembra di ascoltare nelle sue opere la trasposizione in musica delle rocce di Salvator Rosa e della fiammeggiante caduta di Lucifero di Luca Giordano, o, almeno, questa è la suggestione di cui io sono vittima: gli arancioni dell’ouverture del “Giulio Cesare”, per esempio, che mutano di tanto in tanto ora in rosso ora in verde; o il caleidoscopio dell’ouverture e delle danze di “Alcina”, dove le danze dei sogni funesti proiettano ombre taglienti e dure sui riflessi cangianti, come di velluto di seta, delle altre danze, creando siparietti e scenari dove il prezioso suono dell’OBG si diffonde in tutta la sua varietà: ecco improvvisamente uno scoppiettante “Tamburino” come un piccolo e variopinto fuoco d’artificio! E che dire dei morbidi vortici con tutte le tonalità dell’azzurro, dell’aria “Un momento di contento”, sempre da “Alcina”, o la tempesta grigiobuastra con squarci neri e di luci blu di Prussia dell’aria di non frequente ascolto dalla “Brockes Passion”: “Brich Brüllen der Abgrund”, o i viola alternati ai riflessi di ghiaccio dell’aria “Io già t’amai” e gli ocra di “Pastorello d’un povero armento” da “Rodelinda”? E i lampi rossastri, color ruggine, degli archi ammorbiditi dai caldi oboi nell’aria da “Alexander’s Feast”? O nel finale, l’aria tratta da “Tamerlano” che dà il titolo al CD “Cielo e terra”, aria di sdegno di Bajazet, una cavalcata in cui gli archi dalle brune criniere inseguono e sono inseguiti da una voce dalle sfrangiature fiammeggianti… Il lavoro di Moreno è stato proprio questo. Da artista dal temperamento acceso e brillante qual è, Moreno, come un pittore barocco, ha saputo trarre le aguzze luci e le brune ombre di Händel rendendogli un vestito nuovo, confezionato apposta per lui. E anche per noi ascoltatori, che gli siamo grati di quest’opera di recupero di una luminosità alla quale, in molti ascolti, come dicevamo in apertura, non viene resa grazia, scoprendo così l’abilità del maestro granadino nel comunicare il suo mondo. Qualità, a ben pensare, non poi così frequente da trovare nel panorama internazionale. Anche tutte le realizzazioni del basso continuo che Moreno ha adottato in questo disco, accoppiando gli strumenti nelle combinazioni più varie, non fanno che arricchire la tavolozza coloristica già di per sé abbastanza ricca. Scelta bene anche la sala di registrazione, il prestigioso Auditorio De Falla di Granada, la cui acustica tira fuori il meglio dagli strumenti e dalle voci. L’OBG ha di conseguenza, in questo CD, offerto suoni e fraseggi quanto mai vari, sempre presenti, mai abbandonati a sé stessi o casuali, ma in ogni momento pertinenti e al testo e ai personaggi tenorili di opere e oratori, ai quali ha prestato la voce il tenore David Hernández Anfruns. Dotato di discreti mezzi vocali, idoneo forse più a ruoli lirici che eroico-drammatici, che necessitano di un maggiore dominio dell’accento nel registro centrale e grave, il tenore barcellonese ha comunque cercato anch’egli le luci händeliane, ispirato dalla visione di Moreno, e ha trovato una sua dimensione caratteriale abbastanza convincente all’interno della complessa vocalità del Sassone, con buona pronuncia tedesca, inglese e italiana. La vocalità dei tenori händeliani, soprattutto quelli del dorato periodo londinese, con Fabri e Borosini a disposizione, era piuttosto quella di un baritenore, o tenore eroico, voce rara oggi, soprattutto se deve anche essere dotata di coloratura. Due delle sue migliori esecuzioni in questo CD sono, ad ogni modo, “Urne voi”, da “Il Trionfo del Tempo e del Disinganno”, dove il dialogo incalzante tra il ribattuto degli archi e la declamazione della voce raggiunge livelli artistici degni di nota, e la dolce aria da “La Resurrezione”, “Così la tortorella”, con un cullante basso continuo di tiorba e violoncello, mentre la voce e il flauto si raccontano con dolcezza i dolori della tortorella alla quale un rapace ha tolto la compagna.  Speriamo che seguano presto altre registrazioni: Darío Moreno e l’OBG, che hanno fermamente creduto in questo progetto tutto händeliano, mostrano di aver qualcosa da aggiungere rispetto a ciò che è stato già detto. E noi non vediamo l’ora di scoprirlo.

FIDENZA TEATRO MAGNANI “BOHÈME” IN UNA SOFFITTA DI LUSSO

Foto: Boheme Fidenza

Giosetta Guerra

Varcata la soglia d’ingresso alla platea del Teatro Magnani di Fidenza, ti trovi in un teatro di tradizione elegante e armonioso, ma l’occhio è attratto dal particolare palcoscenico costituito da una sala molto grande magnificamente affrescata. È la stupenda camera acustica le cui pareti sono tele dipinte da Girolamo Magnani, uno dei più grandi scenografi dell’Ottocento, recentemente restaurate e lì poste alla visione del pubblico. Ebbene in questo prezioso ambiente si svolge la vicenda dei bohémiens, che, se non hanno legna da ardere, possono riscaldare l’anima con la vista dell’arte. Ovviamente non ci sono i tetti di Parigi né le insegne del Café Momus né gli sbarramenti della barrière d’enfer, ma solo alcuni elementi che ricordano a chi già lo sa dove sono ambientati i quattro quadri dell’opera. Il regista Riccardo Canessa, per non coprire questa bellissima scenografia naturale, immagina che quella sia la stanza di casa Puccini dove il maestro in persona prova l’allestimento della sua Bohème; qui arrivano i cantanti già in costume fine ottocento ideati da Artemio Cabassi (brutti quelli delle due donne, migliori quelli maschili), qui Puccini, impersonato dallo stesso regista, in piedi o seduto al pianoforte li controlla e qui ha inizio la prova e, ovviamente, l’opera per noi.  I quattro bohémiens si muovono a loro agio, sono giovani, baldanzosi e pieni di speranze. Fra loro si distingue Gianfranco Montresor (Marcello) per un bel mezzo vocale, solido, esteso, timbrato, robusto, pulito, per la rotondità e la morbidezza del suono, per la naturalezza e la fluidità d’emissione senza forzature neanche nel canto a voce piena, per l’accattivante modo di porgere una voce calda e una fascinosa presenza scenica (quando apre le braccia sembra abbracciare il mondo).  Nel ruolo di Rodolfo il giovane tenore Paolo Fanale ha le physique du rôle, squillo robusto e lunghi fiati sostenuti, la voce poco pulita in zona centrale è luminosa in zona acuta, ma gestita quasi sempre sul forte, eludendo la tinta pucciniana, che ritorna quando la voce si adagia nella morbidezza del canto. Pietro Toscano (Colline) deve mettere a fuoco un mezzo vocale di bel colore scuro, l’interpretazione superficiale di “Vecchia zimarra” è aggravata da una dizione incomprensibile. Donato Di Gioia (Schaunard) ha voce baritonale dal suono deciso e sonoro e Romano Franceschetto nel ruolo caricaturale di Benoit esibisce bella voce ferma e di spessore, mentre il regista Riccardo Canessa, registrato nella locandina col cognome materno (Riccardo Carloni), si presenta nei panni di Alcindoro. Non è riportato il nome del tenore chiaro acuto che veste i panni di Parpignol.
E veniamo alle donne. Il soprano lirico Daria Masiero è una Mimì in carne piena di energia, che ride quando cerca la chiave e perfino quando muore. Canta per lo più a voce spiegata, anche “Sì, mi chiamano Mimì” è cantata forte, comunque va apprezzata la sua grande voce che diventa melodiosa quando si alleggerisce e si piega alla dolcezza del canto a fior di labbro (“Fingevo di dormire”). Alla fine comunque è la musica di Puccini che emoziona. Roberta Canzian (Musetta) ha voce melodiosa, duttile, estesa e brillante e canta molto bene “Quando me n’ vo”. Per lo più schierati in palcoscenico, il Coro dell’Opera di Parma e il Coro di Voci Bianche della Corale Verdi, ben preparati e diretti da Emiliano Esposito e da Beniamina Carretta, completano la parte vocale. Non sempre appropriato il disegno luci che restano chiare quando si spengono le candele in soffitta. Il M° Fabrizio Cassi dirige con proprietà l’Orchestra Filarmonica Terre Verdiane, fuori campo la Banda Città di Fidenza "G. Baroni" diretta da Saverio Settembrino. Assistente alla regia P. Luigi Cassano, Maestro preparatore Simone Savina. Organizzato dal Gruppo di Promozione Musicale Tullio Marchetti presieduto da Antonio Delnevo, l’evento si inserisce nelle manifestazioni per il 150° Anniversario del Teatro Magnani e per la mostra al pubblico di queste tele restaurate, ma è anche una lodevole iniziativa per la formazione del pubblico locale.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Plácido Domingo, Renée Fleming y Joyce di Donato vienen a Temporada 2012 del Teatro Municipal‏ de Santiago de Chile

Foto: Renee Fleming, Eva Maria Westrbroek, Andras Schiff

Grandes artistas protagonizan Temporada 2012 del Teatro Municipal,en ópera, ballet y conciertos.

Johnny Teperman

El gran cantante lírico español Plácido Domingo, engalará la temporada 2012 del Teatro Municipal, dada a conocer este mediodía en el principal escenario cultural de la capital, . Otra de las figuras que visitarán el Teatro Municipal el año venidero, son el maestro indio Zubin Mehta, considerado como uno de los directores de orquesta más talentosos del mundo, a cargo de la destacada Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino. También hay que mencionar al reconocido pianista húngaro András Schiff, que fue distinguido con el premio Grammy en 1990, mientras que en Balletsobresale el estreno en Sudamérica de la obra Mayerling, del coreógrafo Kenneth MacMillan, basado en el trágico final del hijo de la emperatriz Sissi. La programación también incluirá a tres grandes solistas del momento: la soprano Renée Fleming, la mezzosoprano de coloratura Joyce Di Donato, y el pianista Evgeny Kissin, quienes visitarán el país en el marco de Grandes Espectáculos Extraordinarios. El programa para el año 2012, fue anunciado por Pablo Zalaquett, Alcalde de Santiago y Presidente de la Corporación Cultural de la I. Municipalidad de Santiago, junto al Director General del Teatro Municipal de Santiago, Andrés Rodríguez, en compañía de los directores de los cuerpos estables: Marcia Haydée (Ballet de Santiago), Rani Calderon (Orquesta Filarmónica de Santiago) y Jorge Klastornick (Coro del Teatro Municipal). Zalaquett, explicó que junto al directorio de la Corporación Cultural se buscó traer una programación de alto nivel internacional para el Teatro Municipal, “con el objetivo de consolidar su condición de principal escenario de las artes en Chile”. El edil capitalino agregó que “la temporada 2012 considera espectáculos de primer nivel y figuras de renombre internacional, entre los que se encuentran el reconocido cantante lírico Plácido Domingo, el director de orquesta indio, Zubin Mehta, el pianista húngaro, András Schiff, y la primera bailarina del Ballet de Stuttgart, la rusa Anna Osadcenko, quienes, junto a otros grandes artistas, serán parte de una cartelera que incluye 10 conciertos, 6 títulos de ballet, 6 títulos de ópera, además de un Ciclo de Grandes Pianistas y de espectáculos extraordinarios que, sin lugar a dudas, cautivarán el interés del público chileno”. Además, la autoridad comunal confirmó también que el Teatro Municipal seguirá durante el 2012 llevando música clásica a todos los lugares del país, a través de las Giras de Difusión de las Orquesta Filarmónica de Santiago, considerando 30 presentaciones gratuitas en regiones. Grandes óperas, con estrenos y figuras mundiales Como ya es tradición en sus 154 años de historia, el Teatro Municipal se vestirá una vez más de magia y talento artístico, dando inicio en mayo a la temporada 2012 con la ópera más popular de todos los tiempos: "Carmen", de Geoge Bizet, con una nueva producción a cargo del gran director de escena español Emilio Sagi.
En julio será el estreno en Sudamérica de "Il Postino", del recientemente fallecido compositor mexicano Daniel Catán y que, sin lugar a dudas, será una de las principales atracciones del año, pues marcará el retorno de Plácido Domingo al Teatro Municipal, después de 45 años de su debut en Chile. Esta vez, Domingo interpretará a Pablo Neruda, en la ópera cuya segunda función, el día 12 de julio, coincidirá con el natalicio del gran poeta chileno. En el reparto destacan también, debutando en Chile, la soprano Amanda Squitieri, en el papel de Beatrice, el tenor Charles Castronovo, como Mario (Il Postino), y, junto a ellos, la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs, que hará el rol de Matilde Urrutia. Otro momento inolvidable de la temporada será la presentación de Eva-Maria Westbroek, la mejor soprano del repertorio alemán hoy en día, quien, junto al tenor Frank van Aken, brillarán en el escenario con la espectacular ópera "Tannhäuser", de Richard Wagner, que retorna después de casi 30 años, y que está programada para agosto. Completan la programación de ópera del año: "Lucrezia Borgia", de Gaetano Donizetti; "Attila", de Giuseppe Verdi; y, otra de las favoritas del público, "Don Giovanni", de Wolfgang Amadeus Mozart. Ballet, con estrenos clásicos y contemporáneos La Temporada de Ballet contempla el estreno en Sudamérica del hermoso ballet "Mayerling", que relata el trágico final del hijo de la emperatriz Sissi, "La bayadera", "La fierecilla domada"; el regreso, a pedido del público, de "Drácula", y, por supuesto, "Cascanueces", que ya se ha constituido en el clásico panorama de Navidad para la familia. El Ballet de Santiago también se lucirá en la tradicional Gala Internacional, en agosto, con un fascinante programa y con la participación de grandes artistas invitados, como la Primera Bailarina del Ballet de Stuttgart, la rusa Anna Osadcenko, y otras importantes figuras del Het National Ballet (Holanda) y la Compañía de Ballet Clásico Mikhailovsky (San Petersburgo). Uno de los momentos claves, será el estreno de "Cantata", creación del coreógrafo Mauro Bigonzetti, considerado como uno de los artistas más talentosos de la danza contemporánea. Espectáculos Extraordinarios: Fleming, Di Donato, Kissin La programación también incluirá una serie de espectáculos especiales, fuera de la temporada de abonos, con un conjunto de grandes artistas. Una de ellas es la norteamericana Joyce Di Donato, considerada como la mejor mezzosoprano rossiniana del mundo, quien lucirá su registro vocal en un exclusivo recital en agosto.
Por su parte, la soprano de la misma nacionalidad, Renée Fleming, reconocida internacionalmente entre las mejores de la actualidad, se subirá al escenario en noviembre de 2012, en un gran concierto junto a la Orquesta Filarmónica capitalina. Evgeny Kissin, uno de los más grandes intérpretes de piano de los últimos tiempos, estará en junio, y la famosa compañía de danza contemporánea Trisha Brown Dance Company, sorprenderá al público chileno en abril. Zubin Mehta y más conciertos La Orquesta Filarmónica de Santiago, con su director titular Rani Calderon, y su director residente, José Luis Domínguez, ha hecho crecer la temporada: de ocho conciertos se pasará a diez en el 2012, con un programa que incluye a importantes directores y solistas, tanto chilenos, como extranjeros. Asimismo, el regreso del gran director indio Zubin Mehta, con la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino - de la cual es director titular desde 1985 -, sin duda, se convertirá en un hito memorable del año como parte de la temporada de conciertos. El Coro del Teatro Municipal, dirigido por el maestro Jorge Klastornick, una vez más, estará jugando un rol protagónico, tanto en los títulos de ópera, como en el ciclo de de conciertos. En estos últimos destaca su presencia en la Fantasía Coral, de Beethoven, y la Rapsodia para contralto, de Brahms. Por su parte, el húngaro András Schiff, será uno de los artistas más destacados del ciclo Grandes Pianistas, que considera la participación de otras siete estrellas del piano: Nelson Freire, Sergio Tiempo, Hüseyin Sermet, Boris Giltburg y Cristina Ortiz. Para el Director General del Teatro Municipal, Andrés Rodríguez, la Temporada 2012 será “única e irrepetible. Pocas veces se logra reunir un conjunto de artistas de este nivel, en un mismo escenario, en una misma temporada. Y esto es posible gracias a la confianza que entregan nuestros cuerpos estables, dirigidos por Marcia Haydée, Rani Calderon y Jorge Klastornick, que, junto a un equipo técnico capaz de las más desafiantes realizaciones, han permitido ofrecer espectáculos de una calidad que ya se ha convertido en el sello del Teatro Municipal de Santiago”. Rodríguez, asimismo, destacó y agradeció el apoyo decidido del Presidente y del Directorio de la Corporación Cultural de la I. Municipalidad de Santiago, “que ha permitido al Teatro llevar adelante los grandes proyectos artísticos que hacen de esta institución una gran fuente de cultura para todos los chilenos”.

BRILLANTE DESPEDIDA A DIRECTOR POLACO EN LA CATEDRAL DE SANTIAGO C ON "LA RESURRECCION" DE GUSTAV MAHLER

Foto: Concierto y Michael Nesterowicz

Johnny Teperman A

Con la brillante participación del Coro Sinfónico de la Universidad de Chile; la soprano Patricia Cifuentes y de la mezzosoprano Constanza Dorr, la Orquesta Sinfónica de Sinfónica de Chile, despidió a su director titular Michael Nesterowicz, ante cerca de dos mil personas, en la Catedral Metropolitana. El concierto formó parte de los homenajes al gran compositor austríaco Gustav Mahler al cumplirse este año el Centenario de su muerte. Considerada una obra maestra de gran eficacia estética y un testimonio de los conflictos interiores del propio autor, la obra fue compuesta por Mahler entre 1888 y 1894 y su versión completa fue estrenada el 13 de diciembre de 1895 por la Filarmónica de Berlín, en la capital alemana, bajo la dirección del propio Mahler.  El primero de sus cinco movimientos, compuesto en 1888, tuvo durante algunos años una existencia independiente bajo el título de "Ritos fúnebres" como poema sinfónico basado en un poema del polaco Adam Mickiewicz. El verano de 1892 Mahler terminó el segundo, tercer y cuarto movimiento, pero aún le quedaba el final, que él quería fuera apoteósico. Para imprimirle más grandiosidad incorporó un coro, al igual que Beethoven a su Novena Sinfonía y se inspiró en la ceremonia fúnebre dedicada a su amigo, el director Hans von Bülow para escribir la conclusión del Juicio Final y la Resurrección cantada al término de la obra por un coro que representa los santos y bienaventurados. “La Resurrección” se inicia con un movimiento de carácter fúnebre, que representa la muerte del triunfante héroe de la primera sinfonía escrita por el compositor; luego, los movimientos centrales sirven como nexo con el final, ya que en ellos el personaje recuerda pasajes de su vida terrenal y lucha contra su falta de fe en sí mismo y en Dios. En el último movimiento, basado en la Oda a la Resurrección de Klopstock, el héroe ha encontrado las respuestas a su preocupación inicial sobre la muerte y logra tomar el camino que, finalmente, lo conduce a la salvación. 

Este fue el último concierto de Michal Nesterowicz como director titular de la Sinfónica de Chile, cargo que el reconocido director polaco asumió en 2008 y durante el cual la agrupación orquestal abarcó nuevos repertorios con obras tanto de autores chilenos como contemporáneos, algunas de las cuáles fueron grabadas para su reproducción por el sello SVR. El Maestro Nesterowicz deja la titularidad de la Sinfónica para dedicarse a varios proyectos musicales en Europa, donde ha obtenido notoriedad desde que ganó el Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Cadaqués, en España en junio de 2008.  Ahora, el Maestro Nesterowicz además retorna al viejo continente, para cumplir con varios compromisos, entre ellos, conciertos con la Royal Liverpool Philharmonic, la Orquesta Sinfónica de Galicia, la Orquesta Sinfónica de Granada, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, la Orquesta Filarmónica de Valle, Orquesta Sinfónica de Tenerife, Virtuosi Italiani, Polish National Philharmonic, Orchestra in Warsaw, Orchestra Sinfonica Siciliana y Orquesta Nacional de España, entre otras. A Chile volverá en abril para dirigir dos programas de la Temporada de Conciertos 2012 de la Orquesta Sinfónica de Chile. Para el Concierto en la Catedral Metropolitana el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile y el Maestro Nesterowicz prepararon una especial versión de esta obra maestra de Mahler. Una de las novedades que se consideró, fue el uso del órgano original de tubos de la Catedral, un flight & Son de 1849 traído desde Inglaterra, el más antiguo y uno de los tres más grandes que hay en el país.

Falstaff - Parma - Festival Verdi 2011

Foto Roberto Ricci Teatro Regio di Parma.

Giosetta Guerra

10 ottobre: Buon Compleanno Peppino! Il 10 ottobre 1813 nasceva Giuseppe Verdi e anche quest’anno la mattina del 10 ottobre 2011 alle ore 11.00 è stata celebrata una cerimonia per il 198° anniversario della sua nascita davanti al monumento del compositore situato a Parma in Piazza della Pace vicino al Piazzale della Pilotta. Per il tradizionale omaggio la città di Parma e il Gruppo appassionati verdiani “Club dei 27” hanno deposto fiori in omaggio al Maestro di Busseto. I rappresentanti delle istituzioni cittadine e dell’Amministrazione Comunale, il sovrintendente del Teatro Regio di Parma Mauro Meli, Andrea Rinaldi della Corale Verdi, i rappresentanti delle associazioni musicali cittadine, l’Istituto nazionale di studi verdiani, l’Istituzione Casa della Musica, il Conservatorio di Musica “Arrigo Boito” di Parma hanno espresso il loro omaggio a parole, il Coro del Teatro Regio di Parma e la Corale Giuseppe Verdi guidati da Martino Faggiani hanno chiuso la celebrazione con un omaggio musicale. Presenti esponenti di associazioni verdiane straniere e melomani frequentatori del Festival verdiano. La sera tutti al Teatro Farnese, situato nell’area della Pilotta, per assistere a un grande Falstaff.

Un Falstaff coi colori caldi del legno

Commedia lirica in tre atti di Arrigo Boito, dalla commedia shakespeariana The merry Wives of Windsor. Musica di Giuseppe Verdi (10 ottobre 2011 – prima) “Tutti gabbati”: suona sempre un po’ luciferino lo sfogo finale di Falstaff, quasi un ghigno consolatore intriso di sadismo e di rassegnazione in un mondo dove tutto è burla. Almeno una volta tanto siamo tutti uguali, anche se, si sa, “ride ben chi ride la risata final”. Ma noi non siamo stati gabbati la sera del 10 ottobre 2011 al Teatro Farnese di Parma, almeno dalla produzione di Falstaff. Sul palcoscenico del seicentesco teatro ligneo non c’è l’osteria della Giarrettiera, ma…: un grande letto in legno naturale che va e viene, bauli di legno in qua e in là, festoni bianchi con disegni neri per raffigurare sia i panni stesi sia l’acqua del Tamigi dalla quale sbucano le braccia gesticolanti di Falstaff, uccellacci neri agitati da figuranti nascosti (solo una volta visibili), una casa di legno con balconcino, dalla cui finestra viene realmente gettato Falstaff per farlo cadere nel fiume (simulato da donne che tirano l’acqua con i secchi), una tinozza lignea con dentro Falstaff nudo ripescato dalle acque, un albero nero spinto a mano e poi la selva di macbethiana memoria (donne che avanzano con rami frondosi in mano). Niente tecnologia, ma tutto artigianale e in linea con i colori e il calore del teatro. Il fondale è un telo bianco con un paesaggio disegnato in nero e poi i colori si scambiano come nel negativo di una fotografia nel terzo atto. Allestimento scenico di Jamie Vartan, che cura anche i costumi in stile sobrio e monacale per le donne, estroso, sbuffante, quasi giullaresco per i ruoli buffi maschili. Luci calde di Simon Corder. Il regista Stephen Medcalf caratterizza in modo garbato e mai ridondante i personaggi con l’aiuto degli stessi artisti che sono anche bravi attori. Nel title rôle Ambrogio Maestri, vestito, a dispetto della sua notevole stazza, con un pagliaccetto bianco e scarpe, berretto, mantello rosso (pagliacciotto –forse meglio coniare un nuovo vocabolo-che poi è rosso e in seguito marrone con corna di cervo), entra sdraiato su un letto spinto a mano e fa subito sfoggio della sua poderosa voce di baritono, enorme, ampissima, timbrata, ma capace di alleggerirsi fino ad un comico falsetto (“Io son di Ford”). La sua imponenza vocale e scenica troneggia per tutta l’opera insieme ad una verve tragi-comica che lo rende insuperabile interprete di questo ruolo.

Al suo fianco un silenzioso servitore in armatura da guerriero e i suoi servi Bardolfo e Pistola, che a volte lo beffeggiano e lo ingannano, interpretati sagacemente da Patrizio Saudelli (tenore, un collaudato caratterista) e Mattia Denti (basso), una coppia, tipo “il gatto e la volpe”, delineata con precisione attoriale e vocale dai due bravi artisti.  Uno straordinario Luca Salsi veste i panni di Ford, il baritono gestisce un mezzo vocale ampio e di bel colore con ottimo sostegno del fiato e fraseggio accurato (due titani nel dialogo Ford - Falstaff del secondo atto per la conquista di Alice), grande in “È sogno o realtà” con tormento in orchestra e la voce pacata dei corni. La voce chiara del tenore Antonio Gandia (Fenton) sale bene e si espande con vigore, Luca Casalin come “tenore di carattere” interpreta Dott. Cajus. Il canto d’insieme delle comari, rigorosamente in nero e bianco, dà origine ad un ordito intessuto con cura e con gusto, lo scherzo beffardo nei confronti del vecchio è condotto con leggerezza teatrale, ma anche vocale: Svetla Vassileva nei panni di Alice sa far uso della messa di voce, ma il suono è piccolo e a mala pena si sente, Romina Tomasoni come Quickly canta bene ma, non avendo una voce molto timbrata, ha più colori nella tessitura acuta, Daniela Pini è una corretta Meg, la più armoniosa è Barbara Bargnesi nel ruolo di Nannetta, il soprano ha voce estesa, canta sul fiato con voce melodiosa e tenuta del suono, producendo bei filati anche rinforzati (“Sul fil d’un soffio etesio”).  Il mitico Coro del Regio, preparato da Martino Faggiani, fa emergere le sue ottime qualità vocali ed interpretative. L’Orchestra del Teatro Regio di Parma, diretta dal giovanissimo Andrea Battistoni, tiene sonorità ora concitate, ora delicate, a mo’ di ricamo, per unirsi al suono intrecciato delle voci in un piacevole e coinvolgente gioco delle parti, cura i ricchi dettagli e i colori della scrittura musicale e dà rilievo alle voci degli strumenti. Lo spettacolo ha ottenuto il gradimento del pubblico. Noi che conosciamo un po’ la macchina teatrale dobbiamo ritenerci soddisfatti anche del lavoro fatto dietro le quinte dal direttore musicale di palcoscenico Fabrizio Cassi, dal maestro di sala e preparatore musicale Simone Savina, dal maestro di sala e alle luci Claudio Cirelli, dal maestro di palcoscenico Matteo Rubiconi, dal direttore di scena Paola Lazzari, da operatori e tecnici, e dobbiamo ringraziare tutti coloro che hanno dedicano un tempo infinito alla preparazione di un festival di questa portata.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Tannhäuser en la Ópera de Paris,

Foto : Sophie Koch (Venus) et Christopher Ventris (Tannhäuser) /Opéra national de Paris/ Elisa Haberer

La sublime y romántica música contenida en la opera Tannhäuser esta muy arraigada dentro del gusto del público de la Ópera de Paris, quien siguió el desarrollo de la obra con mucha atención y premió con entusiasmo desmedido a todos los grupos artísticos al finalizar la función. Presentada, como no podría ser de otra manera, en la versión de Paris que Wagner creó y estreno en este teatro en 1861, esta reposición dejó un sabor de amplia satisfacción entre los wagnerianos y no wagnerianos presentes, por el alto nivel artístico ofrecido en conjunto. La parte visual fue encomendada el ingenioso Robert Carsen, con escenografias de Paul Steinberg e iluminación del propio Carsen en coproducción con el Liceu de Barcelona y la Opera Nomori de Tokyo, quien situó la trama en una época actual con personajes que se convirtieron en pintores que luchan por sobrevivir, en un ambiente estilo La Bohème Aquí Venusberg se convirtió en un sucio y oscuro estudio de pintura en el que el personaje principal intentaba dibujar sin éxito a Venus, la modelo desnuda. El ballet del primer acto, se convirtió en una bacanal de artistas, y con pocos elementos en escena, algunas sillas y utensilios para pintar como: marcos, lienzos, caballetes, pinceles, sumado a un brillante juego de iluminación en blancos y negros se crearon imágenes muy atractivas. Elizabeth, fue la modelo que inspiró a Tannhäuser a convertirse en el exitoso pintor que al final exhibió sus cuadros en una galería repleta de enormes cuadros. El elenco vocal fue encabezado por Christopher Ventris heldentenor de robusto y seductor color lírico como Tannhäuser. Nina Stemme dio vida a una delicada y conmovedora Elizabeth y conquistó con su fluidez vocal cargada de sutilezas y acentos. La mezzosoprano Sophie Koch sedujo con su actuación y físico como Venus, a la vez que aportó un sonido equilibrado y claro, así como notable musicalidad; y el barítono Stéphane Degout dio vida a un sólido y creíble Wolfram con su canto calido y expresivo, correctos estuvieron el resto de los cantantes. Al frente de la orquesta Sir Mark Elder realizó una cuidada y detallada lectura en la que buscó exaltar la opulencia musical de la partitura, creando por momentos escalofriantes pasajes orquestales, con una inspirada sección de metales. Rj


viernes, 25 de noviembre de 2011

BRITNEY SPEARS DESLUMBRÓ A CHILE.

Foto: Britney Spears

Johnny Teperman.

Britney Spears, la Princesa del Pop"  deslumbró a Chile con su show ante más de 40 mil personas en el Estadio Nacional. Fue mágico tal como ella misma lo prometió. Un recital que pasará a la historia del Estadio Nacional y de Chile entero por su infraestructura, efectos especiales, colores, tecnología, cuerpo de baile y por una Princesa que demostró su clase y profesionalismo, junto a su belleza y su desplante. La gran estrella pop actual se presentó frente a más de 40 mil fans deslumbrándolos y consiguiendo un veredicto unánime “valió la pena esperar 13 años por su visita….ella es la mejor” puntualizaron.  En un escenario que mutaba durante cada canción, Britney apareció vestida de diosa egipcia, con un kimono, se elevó por los aires, subió a fans chilenos al escenario y, al igual que en sus previos shows de Brasil y Argentina, seleccionó a un afortunado compatriota local al que le bailó  pole dancing (caño). En poco más de hora y media de show, la artista saludó a nuestro país “Hola Chile, los amo” dijo mientras el Estadio Nacional completo agradeció la entrega y disposición de la artista que supo equilibrar en su show antiguos éxitos como “Toxic” o “Baby One More
Time” con nuevos hits como “Hold it Against Me” o “ I Wanna Go” La artista cumplirá en Diciembre próximo 30 años y, según el público del recinto ñuñoino comprobó, lo hará en plenitud y con una carrera que promete brindar decenas de hits mundiales más. No hubo espacio para pequeñecess en el show de la llamada "princesa del pop", el solo escenario demuestra que esta gira "Femme Fatale" no escatima en espectacularidad para sorprender a los fanáticos. Britney se paseó entre escaleras, plataformas activas, pasarelas, pistas circulares que le permitían elevarse o descender, en medio de sus cambios de vestuario y la sucesión de sus canciones, sus éxitos actuales y aquellos que la lanzaron a la fama. Ya concluído su espectacular show, ahora Britney Spears deja Santiago de Chile y vuela hacia sus próximos destinos del espectáculo: en Perú, Colombia, Venezuela, México, República Dominicana y Puerto Rico.

FALLECE LA SOPRANO MONTSERRAT FIGUERAS (BARCELONA, 1942), LA COMPAÑERA DE JORDI SAVALL EN TANTOS PROYECTOS MUSICALES

Foto: Montserrat Figueres - foto: A. Aymami

Alicia Perris

El jueves 17 de noviembre hubo un concierto sobre la Dinastía Borgia en el Teatro Auditorio de Madrid, que dirigió desde su interpretación de viola soprano, Jordi Savall y algunos entre el público comentamos la ausencia esa noche de Montserrat Figueras. Desgraciadamente, menos de una semana después, fallecía el 23 de noviembre, esta mujer dotada de una rara sensibilidad para el canto y la música en general y una admiración y fascinación por el descubrimiento de la vida. Era, además, la esencia de la feminidad. Deja dos hijos, una de ellas, Arianna, arpista y melómana como sus padres. Había estudiado canto con Jordi Albareda y formó parte del conjunto de música antigua Ars Musicae, fundado por Josep María Lamaña. Las partituras desde la Edad Media hasta el barroco formaron parte de su árbol interpretativo, donde se juntarían la capacidad de investigar y recrear de su futuro marido y cómplice en muchas batallas musicales, Jordi Savall, con quien se casó en 1967. En 1974 ambos intérpretes fundaron el grupo Hespèrion XX, que luego sería el XXI y más adelante Le Concert des Nations y La Capella Reial de Catalunya. Pero para el gran público, aparte de El Canto de la Sibila, canciones sefardíes, La voix de l´émotion, Jerusalem, Istambul o la epopeya cátara, por no hablar de unos de los últimos proyectos, la Dinastía Borgia, siempre serán los inspiradores intérpretes de esa película francesa de culto que es “Tous les matins du monde” y que les dio un premio César, discurriendo por la vida, en el siglo XVII, del músico Marin Marais. Los premios fueron un corolario natural y merecido para estar mujer que con su voz cálida y como de madera noble, dio vida a la vida y se fue sigilosamente después de una enfermedad injusta. Esta mañana se celebró para ella, una ceremonia religiosa en Barcelona.  Fin inmerecido para quien disfruta de la existencia como Montserrat Figueras y vuelca en el don al otro, la voluntad de compartir y de restablecer el tan a menudo diálogo roto entre personas y entre culturas.  Y así recibió el Grand Prix de l´Académie du Disque Français, el Edison Klasik, un Grammy por la Dinastía Borgia, en 2003 el título de Officier de l´Ordre des Arts et des Lettres del Gobierno francés y en 2011 la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña. Poco consuelo este reconocimiento, tan válido, después de haberla perdido, pero su voz, esa irradiación casi mágica que desprendía con su trabajo y su saber estar, nos seguirán alumbrando y esperemos que eso también conforte en lo posible a su compañero y enamorado de siempre, el Maestro Savall.




lunes, 21 de noviembre de 2011

La Donna del Lago en el Teatro alla Scala

Foto: Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Esta Donna del lago scaligera, con la que ha cerrado dignamente la temporada 2010-2011 será recordada principalmente por el brillante desempeño vocal de un cuarteto de interpretes de altísimo nivel, comenzando por la protagonista interpretada con gran seguridad, emisión controlada y luminosidad en el timbre de Joyce Di Donato: quien interpretó “Oh mattutini albori” con conmovedor candor, mientras que en el Rondò finale “Tanti affetti in un momento” evidenció lo mejor de su muy virtuosa capacidad. Daniela Barcellona personificó un Malcolm enamorado y combativo, robusto vocalmente y de una coloratura veloz como saeta, además de que estuvo siempre creíble en escena. La humanidad, la sensibilidad amorosa y la autoridad real de Giacomo V / Uberto fue hecha de la mejor manera por Juan Diego Florez, cuyo canto fue siempre suave, melancólico y con un fraseo pulido con el que supo conquistar al publico. En la competencia de los “agudos” John Osborn no ha sido inferior a su colega sudamericano. Osborn de hecho, electrizó a todos desde su entrada en el primer acto con una temeraria y excitante ejecución de “Eccomi a voi”: Rodrigo el héroe no pudo haber encontrado a un mejor intérprete. Al final, el Douglas de Simon Orfila, sonó más anónimo, un poco estentóreo y desvanecido. Del espectáculo firmado por Lluis Pasqual, hay poco que decir. La acción se desarrollaba en un teatro en ruinas en el que en la galería se veían los espectadores en frac (el coro) que admiraban el desarrollo de la opera frente a sus ojos. El mecanismo del “teatro en el teatro” es algo que hemos visto ya muchas veces sobre los escenarios líricos, y si no es soportada por una dirección un poco mas audaz, de atractivas escenas y con seductores manejos de luces (todos estos elementos faltaron en este montaje) se pierde inevitablemente el interés. Tanto el Coro como la orquesta del Teatro alla Scala incurrieron en algunas imperfecciones y desviaciones de mas, y la dirección de Roberto Abbado pareció ser profesional pero no muy fantasiosa.

La Donna del Lago - Teatro alla Scala Milano

Foto: Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Questa Donna del lago scaligera, che ha chiuso degnamente la stagione 2010-2011, verrà ricordata principalmente per la smagliante prova vocale di un quartetto di interpreti di altissimo livello. A cominciare dalla protagonista, interpretata con grande sicurezza, emissione controllata e luminosità timbrica da Joyce Di Donato: “Oh mattutini albori” veniva così resa con un candore commovente, mentre il Rondò finale “Tanti affetti in un momento” evidenziava al meglio le sue capacità virtuosistiche. Daniela Barcellona ha impersonato un Malcolm innamorato e combattivo, robusto vocalmente, saettante nella coloratura e sempre credibile scenicamente. L’umanità, la sensibilità amorosa, ma anche l’autorevolezza regale di Giacomo V/Uberto venivano rese al meglio da Juan Diego Florez, il cui canto sempre morbido, elegiaco e di fraseggio tornito ha saputo conquistare il pubblico. E nella gara degli “acuti” John Osborn non è stato inferiore al collega sudamericano. Osborn ha infatti elettrizzato tutti già alla sua entrata nel primo atto con una esecuzione spavalda ed eccitante di “Eccomi a voi”: l’eroe Rodrigo non poteva trovare interprete migliore. Il Douglas di Simon Orfila, infine, suonava più anonimo, un po’ stentoreo e poco sfumato. Dello spettacolo firmato da Lluis Pasqual c’è poco da dire. L’azione si svolgeva in un rudere di un teatro nelle cui gallerie si intravvedevano gli spettatori in frac (il Coro) che ammiravano le vicende dell’opera svolgersi davanti ai loro occhi. Il meccanismo del “teatro nel teatro” però, è qualcosa che abbiamo visto ormai troppe volte sui palcoscenici lirici, e se non è supportato da una regia un po’ più ardita, da scene attraenti o da seducenti giochi di luci (tutte cose che mancavano in questo allestimento) perde inevitabilmente di interesse.  Sia il Coro che l’Orchestra del Teatro alla Scala sono incorsi in qualche sbavatura e sbandamento di troppo, e la direzione di Roberto Abbado è sembrata professionale ma non molto fantasiosa.

Jordi Savall recrea el territorio espacio temporal de la Dinastía Borgia en el Teatro Auditorio de Madrid.

Foto: Jordi Savall

Alicia Perris

La Dinastía Borgia. Iglesia y poder en el Renacimiento. Auditorio Nacional de Madrid. Sala Sinfónica. Concepción musical del proyecto: Jordi Savall y Montserrat Figueras. La Capella Reial de Catalunya, recitantes (en catalán y valenciano), castellano e italiano y el grupo Hespèrion XXI, que dirige Jordi Savall, en la viola de arco soprano. 17 de noviembre de 2011.

El concierto fue una fiesta. Pero atenta, relajada y exultante para todos. El público, pendiente también de la llegada y salida de la Reina de España, Doña Sofía, rodeada de guardaespaldas, que asistió al concierto, prefirió disfrutar en una velada preelectoral con una música que recuerda una vez más las interrelaciones histórico -musicales de una época turbulenta, pero fructífera en lo territorial, artístico, diplomático y político. Un tiempo donde se enciende el papado, de la mano de Rodrigo Borgia, instalado en la sede de San Pedro como Alejandro VI. El concierto se dividió en dos partes, la primera “Los caminos hacia el poder. Orígenes y expansión de una dinastía (ca. 1238-1526)” y la segunda, “Del “reino” convulso de Alejandro VI al triunfo espiritual de Francisco de Borgia (1530-1671)”. Autores anónimos y otros tan conocidos como Ausiàs March, Carlo Verardi, Garcilaso de la Vega, Teresa de Jesús, Joaquín des Prez, Gilles Blanchois, Claude Goudimel. Creadores musicales y literarios se entrecruzan en este viaje en busca de ciertos infiernos y paraísos perdidos. Los principales integrantes de esta familia marcada a fuego por la historia de varios estados, provenían de Xátiva (ciudad del Reino de Valencia, uno de los territorios de la corona Catalano-Aragonesa), en unos acontecimientos que van desde el 1400, poco antes del Cisma de occidente, a la Caída de Constantinopla en manos de los turcos (1453), Lepanto( 1571), la terrible carnicería de las guerras de religión en la Francia de los Valois (Noche de San Bartolomé) y la muerte en Roma de Francisco de Borja, el último y pío representante de la dinastía, ambas en 1572.  Inmersos en la leyenda negra y la admiración de los ambiciosos del poder y la gloria, todos los miembros de la familia Borgia, dejaron una estela en la historia de mecenazgo, exuberancia y audacia, que sería recogida por autores tan clásicos como Maquiavelo como modelo para El príncipe. Actos violentos y carnales (muertes, venganzas, asesinatos crueles, amores desaconsejables) pero también la protección de poblaciones tradicionalmente segregadas como los judíos sefardíes, acogidos en Roma, a pesar de la oposición de los reyes Católicos, jalonan la investigación del Maestro Savall donde la música, la historia y la literatura son unos hitos decisivos, pero no son los únicos a tener en cuenta. Jordi Savall, sus músicos y todo el equipo de investigadores que estudia junto a él, desvelan para el melómano agradecido, épocas enteras de la historia medieval y renacentista que se hubieran desvanecido en el tiempo si ellos no las hubiera rescatado: el periodo de fulgor y destrucción de los cátaros, las vivencias de “Jerusalem” y la “Diáspora sefardí” entre otras, sin referirnos una vez más, porque es ya un clásico, la partitura que le valió un premio César para la película de “Todas las mañanas del mundo”. Diálogo intercultural que no descansa, los hilos conductores de las vivencias de judíos, moros y cristianos, la motivación musical del Maestro Savall se plasmó la noche del Auditorio con músicos sensibles, empáticos y colaboradores de un proyecto común-otro más- que no tiene parangón en nuestro panorama cultural español en la actualidad. Lawrence-King en el salterio y arpas, Dimitri Psonis en el santur y la morisca, Driss El Maloumi en voz y oud, Pedro Estevan en percusión y campanas, entre otros, las siete voces que acompañaron el todo consiguieron el milagro de arrancarle a Savall una propina que tocó encantado: una chacona. Llovieron los aplausos, muchos y fervientes, aunque siempre escasos para el merecimiento. Legendario.



La Didone di Cavalli - Lussemburgo

Foto: Anna Bonitatibus Pascal Gely / Théâtres de la Ville de Luxembourg

La Didone di Francesco Cavalli, gioiello musicale del primo barocco, su libretto di Giovanni Francesco Busenello basato sul  Libro IV dellEneide di Virgilio, vide la luce a Venezia nel 1641. Didone è la prima incursione di William Christie e Les Arts Florissants nelle opere di Francesco Cavalli, considerato il maestro del genere veneziano, dove la tragedia e la commedia si alternano come in un’opera di Shakespeare. Cavalli ispirò e influenzò molti compositori, come, ad esempio, Lulli, il quale è stato importantissimo nello sviluppo e nei progetti dell’ensemble francese. La serata è stata piena di soddisfazioni in ogni senso, iniciando dal golfo mistico, dove Christie dirigeva dal suo clavicembalo, e da dove giungeva un suono compatto, omogeneo, carico di leggerezza, dinamismo e musicalità. La parte scenica, coproduzione dei teatri di Caen, Lussemburgo e Champs Elysees di Parigi, è stata affidata a Clément Hervieu-Léger, che ha esaltato i contrasti della trama ponendola in un tempo indefinito, separando l’azione in due parti. La prima parte è la notte buia della distruzione di Troia, molto carica di tensioni. La seconda nella soleggiata Cartagine in ricostruzione. Eleganti costumi e un’eccellente l’illuminazione, in un costante gioco di chiaroscuri, hanno creato immagini suggestive che parevano estratte e ispirate ai dipinti del Rinascimento italiano. La parte vocale è stata assolutamente superlativa. Si stagliava su tutti il mezzosoprano Anna Bonitatibus, grande esperta del belcanto e del barocco, che ha offerto una commovente e delicata interpretazione di Didone, con un timbro chiaro, brillante ed espressivo nel suo recitar cantando.  Il tenore Kresimir Spicer è stato un bravo Enea con una voce opulenta e lirica. Di tutto il cast, vastissimo, e tutto all’altezza del grande impegno vocale, si distaccano il controtenore dal grande virtuosismo Xavier Sabata come Iarba, e la luminosità della voce del soprano Claire Debono nel doppio ruolo di Iris e di Venere. R