martes, 31 de enero de 2012

Florencia. Teatro del Maggio Musicale. Inauguración de la temporada 2012: Gioachino Rossini “Il Viaggio a Reims”.

Foto: Maggio Musicale Fiorentino

Leonardo Monteverdi

No se puede decir que las escenas de Italo Grassi no fuesen bien hechas o que no se lucieran agradables: era una estructura arquitectónica bastante bella, muy geométrica, estilo IKEA si se permite la comparación, con su esquina comedor, el gimnasio, también piscina interior, que lujo!, decorada con un mapa azul de la Unión Europea actual. No se puede decir que los vestuarios de Maurizio Millenotti fuesen feos, al contrario eran muy elegantes y bien confeccionados, y le quedaban bien a todos, también a los que no tenían físico de modelo. Quizás le pediría de hacer uno para mi, como yo tampoco tengo físico de modelo… La iluminación de Marco Filibeck enriqueció escenas y vestuario de una manera fría y destacada, casi evidenciando la inmovilidad de la situación, de los gestos y caracteres.  La partitura, además, era sublime, una de las mas bellas de Rossini.  Tampoco se puede decir que los artistas no estuviesen en buen nivel, casi todos, pues si consideramos la dificultad de los papeles, eran buenos, o que al final, la orquesta dirigida por Daniele Rustioni tocara mal, ni es posible que una orquesta tan buena como la del Maggio pueda tocar mal…  Pero de vez en cuando pasa que aunque todas las cosas sean singularmente buenas, no se combinen como uno esperara y no se alcanzara el resultado. La magia del teatro, su alquimia, es tan compleja y necesita unos ingredientes más y unas condiciones particulares para que se realice. Si no todas cosas aparecen separadas.

Claro, hay que decir que al libreto de esta opera, de Luigi Balocchi, no ayuda una realización escénica donde no ocurre nada: damas y caballeros, burgueses y nobles, artistas, de todas las nacionalidades de Europa, se encuentran en un hotel termal esperando partir el día siguiente para ir a la coronación de Carlos X en Reims, pero no hay caballos para el viaje y solo podrán cambiar sus planes yendo a las fiestas posteriores en Paris, todos huéspedes de la Contessa de Folleville. Todo, en esta edición, fue desplazado a un siglo XX impreciso, pues mas en la secunda mitad que en la primera, si tenemos que dar por bueno el mapa de la UE, pero con un vestuario retro. A nivel de la acción no pasa nada si no la presentación de cada personaje con su aria, acompañada de vez en cuando por instrumentos solistas como el arpa (la valiosa Susanna Bertuccioli) y una flauta (fluida y elegante, Guy Eshed). Batallas amorosas entre amantes es lo único que ocurre en un hotel termal, un poco como los personajes del Gran Hermano, al fondo todas figuras inútiles que solo pueden ser objeto de periodismo de basura y nada mas… La condesa se apartó con el barón al jardín mientras su marido, celoso como Otelo, siempre la controlaba, y se daban charlas y charlas y más charlas...

Aquí está el problema del director de escena: ¿Cómo pueden actuar esos personajes por tres horas? Las elecciones de Marco Gandini, sus ideas, no aparecieron tan funcionales como quizás eran sus intenciones, que además no estaban tampoco expresadas en las notas del programa: solo se hablaba de referencias históricas y nada de su realización. Un abuso de la piscina en el escenario (quizás porque una vez que la construyeron habia que utilizarla…) con gente bañándose, jugando, buceando etc.  Al final resultó repetitivo, pesado y aburrido. Ni el aburrimiento desapareció cuando llegaron los payasos, porque al final, toda esa movida molestaba sin añadir nada. Ni hablamos de los enormes balones-estandartes - ¿símbolos? de las naciones que en ese hotel se encontraban -  que los clowns lanzaban por todos lados, por demasiado tiempo, también flotando en la piscina… ni hablaremos de la multitud de masajistas, atletas, nadadores, camareros y camareras, todos guapos como los en el Gran Hermano… Pero entre los personajes no parecía haber una complicidad, todos eran como mónadas  autónomos, sin autenticas interacciones, solo unas pocas. Se puede decir ¿una “zeffirellata” con mucho balasto? La ambientación siglo XX pudo haber sido mas interesante si se hubiera situado poco antes de la primera guerra mundial, al final del mundo a menudo acolchonado y fatuo de la Belle Époque, cargada de sentido, la época donde desaparecieron desmoronándose la  paz y el progreso que se creían alcanzados e inmutables, quizás osando añadir un final no escrito por Rossini, porque, como Gandini justamente señaló en el programa, la opera de celebración de Rossini hoy dice poco.  Así todo era puramente estético, pero tampoco en ese hotel había unos juegos de sociedad, así por variar, excepto lo que estaba en la partitura, las imitaciones de los himnos nacionales cantados por los mismos personajes, un poco naif… Un poco de aburrimiento, o, como se dice en Florencia: sabe a poco. Del punto de vista musical fueran apreciadas muchas voces, excelentes, también para las dificultades técnicas de todos papeles, sin excepción.
Sobre todos emergieron Michele Pertusi, Lord Sidney, elegantísimo, cuya voz siempre perfecta solo se puede elogiarse y Marianna Pizzolato, cuya Marchesa Melibea parecía su habito desde siempre, con coloraturas acrobáticas en una voz cálida y nunca forzada, siendo hoy una mezzosoprano punto de referencia por Rossini. El tenor chino Yijie Shi sorprendió por su desenvoltura vocal y declamatoria, una voz muy bien cuidada y, más apreciable, una impecable pronunciación italiana y una consciencia prosódica que tampoco algunos artistas italianos poseen. Solo escénicamente de vez en cuando parecía un poco raro… pero no sabemos si era por órdenes del director. Inevitable su baño en la piscina… que aburrimiento. Discreta fue Eva Mei, Madama Cortese, aunque su personaje estuvo penalizado por su constante silla de ruedas (¿tuvo un accidente y no lo sabíamos? De todas formas mejor que esa silla la empujaba un figurante. Mejor que haciendolo por si misma y desconcentrando del canto) pues siempre soltando como perlas sus sobreagudos diamantinos. Expresivo como siempre fue Bruno Praticò, un cómico barón Trombonok, y creíble fue Don Profondo de Marco Camastra, remplazando a un enfermo Bruno de Simone. Auxiliadora Toledano, Corinna, cantó bien su primera aria detrás del escenario, pero no mantuvo el nivel de dirección del sonido en la escena, aunque fuera muy desenvuelta actriz.

El tenor Lawrence Brownlee, Libenskof, mostró una de envidiable coloratura, pero su sonido pareció pálido y sin orientación en el resto de la voz,  acompañando casi todas notas con vibraciones de su cuerpo, que raro. Vincenzo Taormina, Don Alvaro, muy ceñido en su traje altanero, ofreció una vocalidad apreciable sin ser inolvidable. Leah Partridge, Contessa di Folleville, cantó sin duda todas sus notas y con buena voz pero poco había de rossiniano en su canto: su lectura del mundo de Rossini parecía solo hecho en la superficie, o poco mas bajo, mientras había mucho que profundizar el carácter parodista y grotesco de su personaje, aun solo vocalmente. Pero Partridge actuó convincentemente, ayudada por una bella figura y con una cierta verve, aun si en el complejo quizás no era idónea a un primer reparto para un teatro como lo es el Maggio. Rustioni, en su debut a los 28 años, dirigió la opera sacando quizás un sonido unas veces demasiado uniforme y eso no ayudó a una variedad en la escena, no extrajo todos los colores requeridos usualmente por Rossini a sus interpretes. En unos momentos, como en el acrobático dúo de Melibea-Libenskof de la segunda parte, todo parecía reducido casi a un paroxismo vocal por causa de la rapidez elegida, mientras los dos artistas desgranaban agilidades sobrehumanas, chapeau! Pero al final hubiera sido quizás mas oportuna una mayor diferenciación de la orquesta, que hubiera ayudado a la puesta en escena, muy estática por si misma, comprimida por una escenografía invariable y anodina y una dramaturgia inmóvil primeramente. Optimo el coro de Piero Monti y discretos los artistas comprimarios. La hipercinesia afectaba de vez en cuando también el fortepiano en los recitativos, Andrea Severi tocando demasiadas notas. Tibio éxito y unos disentimientos por el director de escena de la parte del público.

domingo, 29 de enero de 2012

Fidelio en el Teatro Regio de Turín, Italia

Foto: Ramella&Giannese - Fondazione Teatro Regio di Torino.

Renzo Bellardone

Fidelio forma parte del proyecto que el Regio de Turín ha ofrecido sapientemente a sus espectadores invitándolos a recorrer juntos el camino hacia la búsqueda de la libertad. Si bien es una opera poco conocida, su trama es notable y es una piedra angular del panorama operístico y un monumento de composición que emociona. Aquí, emergió el vigor en la dirección de Gianandrea Noseda, con la madurez del director hoy conocido, quien supo extraer de la partitura hasta la introspección mas temida. El coro dirigido por Claudio Fenoglio fue un protagonista con definidos acentos interpretativos. La dirección escénica de Mario Martone fue apreciable por la idea de realizarla a través de la esencia metálica de la escena fija, que cambió solo en el segundo acto. Para una opera de espesor, invenciones escénicas podrían parecer artificiales, mientras que la referencia de los campos de concentración nazis, no hicieron más que acentuar la emotividad en su percepción. La iluminación de Nicolas Bovey fue utilizada con sapiente discreción; y sobrios fueron los vestuarios de Ursula Patzak. Miranda Keys, en el doble papel de Leonora y de Fidelio ofreció una significativa prueba vocal, afrontando a los personajes con la determinación de una mujer con coraje que arriesga todo para liberar a su hombre de las cadenas de la injusticia. Kor-Jan Dusselejee, fue aplaudido como Florestan, y a pesar de una molestia vocal ofreció una prestación de mucho espesor. El barítono Thomas Gazheli interpretó con seguridad escénica y vocal a Don Pizarro. Marzelline contó con la deliciosa soprano Barbara Bargnesi y el tenor Alexander Kaimbacher fue un claudicante Jaquino, en la parte escénica, aunque su emisión no fue del todo agradable. Robert Holzer fue el bajo profundo que dio voz y cuerpo a Don Fernando.



 



sábado, 28 de enero de 2012

Tosca en el Teatro Regio de Turín, Italia.

Foto: Ramella&Giannese - Fondazione Teatro Regio de Torino

Renzo Bellardone

La música de Tosca es profunda y simplemente bella porque evidencia la sensible genialidad como compositor de Puccini.  Con la sobresaliente dirección del maestro Gianandrea Noseda, la poesía puccininia que acaricia, tomo vida en una vigorosa y conmovedora dimensión humana. La orquesta del Regio de Turín se alzó con una ecléctica transfiguración de sonidos con las vibrantes y pasionales señas del director, quien atento y participativo, vivió la opera en un vibrante crescendo del escenario y el foso. Frecuentemente se omiten las consideraciones sobre el libreto de la opera, pero en este caso se debe subrayas la genialidad de Illica y Giacosa quienes ofrecen un texto sin tiempo, donde la fragilidad y la pasión conviven en contraposición en esta obra. En escena, la sobria producción de Isabelle Partiot-Pieri no omitió ninguno de los significados impregnados en la opera, con pocos movimiento técnicos en escena y con la genialidad del uso apropiado del “video” de inicio al fin de la función, hasta el salto mortal al vacío de la protagonista de lo mas alto del Castel Sant Angelo, con la misma técnica visual. Muy apreciada fue la dinámica dirección de Jean-Louis Grinda los elegantes vestuarios de Christian Gacs y la iluminación de Roberto Venturi. Tosca fue personificada por Maria Jose Siri quien debutó el papel en el Regio con voz que emitió sin incertidumbres y retornó profunda y sufrida o amenazadora y vengativa en un caleidoscópico tableau de colores.  Lorenzo De Caro afrontó el personaje de Cavaradossi con tono vocal seguro en línea con su óptima prestancia física, ofreciendo tonalidades de mucho cuerpo que son particularmente significativas para el papel.  Silvio Zanon fue un Scarpia corpulento y de colores imperiosamente oscuros con los que trazó histriónicamente de manera innegable y segura al personaje. El coro dirigido por Claudio Fenoglio también en esta ocasión mostró un envolvente equilibrio vocal en una amalgama de luces y sombras que iluminaban al mismo tiempo. ¡La música vence siempre!

Al Teatro Regio di Torino le genialità si incontrano: Tosca

Foto: Ramella & Giannese - Fondazione Teatro Regio di Torino

Renzo Bellardone

La musica di Tosca è profondamente e semplicemente bella, quindi il profondersi in uno sproloquio di aggettivi appare superfluo, mentre è di tutta evidenza la sensibile genialità compositiva di Puccini. Con la geniale direzione del Maestro Gianadrea Noseda la carezzevole poesia pucciniana prende vita in una vigorosa e commovente dimensione umana; l’orchestra del Regio di Torino assurge ad eclettica trasfigurazione dei suoni ai cenni vibranti e passionali del direttore che attento e partecipativo vive l’opera in un crescendo vibrante con palco e buca. Sovente si tralasciano le considerazioni sul libretto dell’opera, ma in questo caso si può e si deve sottolineare la genialità di Illica e Giacosa nell’offerta di un testo senza tempo, dove le fragilità e le passionalità vivono in Tosca la duellante contrapposizione di sempre. Ed ora osservando le altre genialità si considera il palco dove un sobrio allestimento di Isabelle Partiot-Pieri, che non tralascia però nessun dei significati pregnanti dell’opera, con pochissimi movimenti tecnici di scena e la genialità dell’utilizzo in modo del tutto appropriato del ‘video’ inizia la vicenda dal finale…ovvero dal salto mortale nel vuoto della protagonista dagli spalti di Castel Sant Angelo; con la stessa tecnica visiva e con lo stesso tragico momento si concluderà l’opera apprezzatissima anche per la dinamica regia di Jean-Louis Grinda. Gli eleganti costumi di Christian Gacs e le sapientissime luci (spettacolare il rosso al finale) di Roberto Venturi valorizzano l’allestimento diretto da Saverio Santoliquido che si è avvalso anche di Elisabetta Acella in qualità di assistente alla regia. I particolari registici da sottolineare sarebbero molti, ma per sobrietà si evidenzia solo il ribaltamento della scena; ad esempio ovvero il pubblico vede l’ingresso della chiesa e non l’altare e poi ancora Cavaradossi al momento della fucilazione sarà di spalle verso la platea che allo sparo vede il fumo dei fucili; ideazione accorta che coinvolge e capta ancor più le emozioni. Tosca è impersonata da Maria Jose Siri che debutta il ruolo al Regio con voce che sale senza incertezze per ritornare profonda e sofferente o minacciosa e vendicativa in un caleidoscopico tableau di colori.  Lorenzo De Caro affronta il personaggio di Cavaradossi con piglio vocale sicuro: in abbinamento all’ottima prestanza fisica non lesina le emozioni che la partitura prevede, offrendo toni corposamente ambrati particolarmente significativi nel ruolo. Il viscido Scarpia è Silvio Zanon che corpulento e con colori imperiosamente scuri o istrionicamente ingannevoli tratteggia il personaggio con professionale sicurezza. Luca Casalin è il buon tenore che interpreta Spoletta; Francesco Palmieri è un ottimo Angelotti sia per presenza scenica che ancor più per l’apprezzabile prestazione vocale. Significativa la presenza di Federico Longhi nei panni di Sciarrone e di Riccardo Mattiotto in quelli del carceriere.  Il pastorello –voce bianca- è il giovanissimo Tommaso Paronuzzi che tiene il palcoscenico alla stregua dei ben più adulti professionisti. La tragica vicenda –così come in tutte le quotidianità- annovera anche una presenza che almeno all’inizio della storia alleggerisce la tensione ovvero ‘il sagrestano’ che al Regio affida le vesti ad un brillantissimo Matteo Peirone che pur nulla tralasciando all’espressione vocale, si cimenta nel un goffo, simpatico personaggio del frate. Il coro diretto da Claudio Fenoglio è anche in questa occasione l’espressione del coinvolgente equilibrio vocale in un amalgama di luci ed ombre che magicamente illuminano l’insieme.  La musica vince sempre.





Il Maestro di Musica” y “Il Don Chisciotte” de Martini en Bolonia.

Foto: Luca Toffolon

Renzo Bellardone

Admirado por Mozart y formador del maestro de música de Gioacchino Rossini, el Padre Giovanni Battista Martini (Bolonia 1706-1784) de la orden de los frailes menores conventuales, dejó un patrimonio invaluable de libros, manuscritos y partituras que ahora son patrimonio del Museo Internacional y Biblioteca de la Música de Bolonia. Su actual redescubrimiento y valorización se debe al minucioso trabajo de la Accademia degli Astrusi a través de su director Federico Ferri, quien creó el “Festival Martini” en Bolonia la ciudad natal del compositor. En el Teatro Comunale de Bolonia, se presentaron en su estreno absoluto en época moderna dos intermezzi: “Il Maestro di Musica” seguido de “Il Don Chisciotte” en la edición critica de Daniele Proni y de Federico Ferri, también director musical, quien ofreció una conducción atenta y puntual de la orquesta, con gesto amplio y vigorosamente descriptivo, además de poner mucha atención también al escenario. El primer intermezzo se presentó como una piedra preciosa de música muy ligera y bien interpretada tanto en lo actoral como en lo vocal que nunca desilusionó Laura Polverelli fue Olimpino la estudiante de música y Aldo Caputo, Tamburlano, el maestro de música. Polverelli logró modular los sonidos poco usuales que acentúan el divertido intermezzo y Caputo emitió con seguridad y mantuvo la música con dominio. El canto por momentos difícil y de no inmediata lectura se realizó de manera virtuosa y agradable. Fue un gusto asistir a una prima absoluta y fue aun más agradable sentir como fue llevada por una orquesta cada vez más afianzada en el repertorio. Decididamente, estuvo agradable y envolvente este refinado divertissement con las buenas voces y los gratos sonidos. “Il Don Chisciotte” utilizó como escenografias bocetos creados por el Premio Nobel Dario Fo con trazos en azul gris definidos en un fondo anaranjado creado por las luces de Daniela Naldi. Aquí, Laura Polverelli ofreció una brillante interpretación de la femeninamente astuta Nerina, y Aldo Caputo, fue un temeroso Don Quijote manipulado por un grotesco pero astuto Sancho Panza, interpretado por el mimo Matteo Belli quien concluyó el intermezzo sobre los dos personajes y a su gusto los manejo como un titiritero que movía sus marionetas. Este intermezzo podría ser también considerado como una verdadera “operita” ya que gracias a la divertida dirección escénica de Gabrielle Marchesini y a la escenografía de Stefano Lannetta arrancó más de una divertida sonrisa, con Nerina cabalgando un caballito mecedora y cambiándose sus vestuarios con la escena abierta mientras adquiría facultades mágicas.

miércoles, 25 de enero de 2012

Firenze, Accademia Bartolomeo Cristofori. Recital del pianista Marco Rapetti.

Leonardo Monterverdi

Un programma monografico su Anatolij Ljadov è stato presentato dal pianista genovese Marco Rapetti all’Accademia del fortepiano Bartolomeo Cristofori di Firenze lo scorso dicembre.  Di Ljadov si conosce pochissimo, almeno da noi, dell’abbondante produzione pianistica ma di certo un pezzo lo conoscono tutti: “Una tabacchiera musicale”. Ma non tutti sanno che Ljadov era un esponente importantissimo della vita musicale russa tra i due secoli e che fu in stretta relazione con il gruppo dei Cinque, stimatissimo compositore ma, come ci ha raccontato Rapetti, che ogni tanto forniva informazioni aneddotiche assai brillanti e simpatiche sull’autore, pigrissimo: fu per il suo assenteismo che fu cacciato dal conservatorio di San Pietroburgo, dalla classe di Rimskij-Korsakov. Due anni dopo, però, fu riammesso per diplomarsi in composizione. In realtà questa sua pigrizia è apparente, vista la produzione così corposa di brani per pianoforte. Tra l’altro Rapetti è anche l’esecutore di un pregevole cofanetto di cinque CD dell’opera omnia per pianoforte di Ljadov, edito per Brilliant Classic nel 2011. La produzione di Ljadov si distingue per un certo numero di piccoli brani descrittivi, musica a programma, un po’ nello stile schumanniano delle piccole immagini come in Kinderszenen, quasi tutti con titolo, vere e proprie miniature musicali, accanto a Preludi, mazurke, intermezzi, parafrasi, variazioni, tutti brani uno più interessante dell’altro, visto il virtuosismo per il quale l’autore era famoso all’epoca, virtuosismo richiesto anche ai suoi esecutori e che Rapetti ha mantenuto.  Pur esperto e stimato orchestratore, la pigrizia impedì a Ljadov di comporre opere o brani sinfonici che lo distogliessero dal suo mondo di rilassatezza. Rapetti ricordava infatti, nei suoi racconti, che il primo compositore ad essere interpellato da Diaghilev per “L’uccello di fuoco” fu proprio Ljadov, ma visti i suoi ritardi e temporeggiamenti, l’ideatore dei Ballets Russes incaricò Stravinskij. Per fortuna, diremmo noi, perché altrimenti non possederemmo quel capolavoro assoluto. Iniziato con “Birjul’ki” (gioco degli stecchetti), della produzione giovanile di Ljadov, una sorta di esercizi pianistici un po’ sterili se si vuole, ma che comunque mostrano la capacità compositiva dell’autore in erba, il programma ha proseguito con un bel Preludio in si minore e una “Shestovije” (processione), suggestiva. L’attenzione all’infanzia era rappresentata da un “Pro starinu” (C’era una volta) e una “Kolïbel’naya” (Ninna nanna), due deliziosi pezzi degli anni 90, le Variazioni su un tema polacco, del 1901, che concludeva la prima parte. Nella seconda parte abbiamo ascoltato cinque preludi di vari periodi, ma tutti degli anni 90, per concludere con i “Quattro pezzi op. 64”. Rapetti, che ama e diffonde con affetto questi programmi un po’ gozzaniani, ha sfoderato tutto il fascino del suo pianismo, espressivo e pertinente, purtroppo un po’ penalizzato da un pianoforte a tre quarti di coda non perfettamente in ordine. Molti bis, tra cui la famosa “Tabacchiera”.

martes, 24 de enero de 2012

Proyecto Mahler: LA Philharmonic y Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela

Foto: Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.

FundaMusical Bolívar

El mensaje esperanzador de la obra de Gustav Mahler llegará a Venezuela, desde el 7 de febrero, con un ciclo que lleva por nombre “Con Dudamel por la paz” y que previamente se realizará en la ciudad de Los Ángeles. Este año, el Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, en alianza con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dedica toda su programación musical a uno de los grandes anhelos del hombre: la paz. Gustavo Dudamel es uno de los motores de la iniciativa que ya está dando sus primeros pasos en Los Ángeles con el Proyecto Mahler, donde los jóvenes de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, nombrados voceros por la paz por la ONU, están llevando su música para la esperanza. Aunque durante su vida Mahler no gozó del respeto que ahora todos le profesan, hoy es considerado un icono en la historia de la música. Tenía razón cuando él mismo dijo proféticamente: “Mi tiempo llegará” y ese momento llegó. Es ahora. Las más importantes orquestas tocan en sus temporadas las sinfonías de este compositor, pero ninguna ha hecho lo que de manera titánica, como el ciclo que comenzó el viernes 13 de enero y que concluirá el 18 de febrero. 2400 músicos de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, 16 coros del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, la Filarmónica de Los Angeles y 16 coros de esa ciudad estadounidense, darán vida a todas las sinfonías de Gustav Mahler tanto en Los Ángeles como en Caracas, dirigidos por Gustavo Dudamel. Gracias a los esfuerzos del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela y de la Filarmónica de Los Ángeles, se tocarán desde el 13 de enero las nueve sinfonías de Mahler en Los Ángeles y luego, desde el 7 de febrero, la programación se repetirá en Caracas, específicamente en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. En ambos países, las obras contarán con la participación de solistas de destacada trayectoria como los cantantes Anna Larsson, Alexander Vinogradov, Brian Mulligan, Buckhard Fritz, Klara Ek, Charlotte Hellekant, Julianna di Giacomo, Kiera Duffy y Manuela Uhl. Por primera vez, la Filarmónica de Los Ángeles pisa suelo venezolano para unirse con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela. Ambas instituciones no sólo comparten un mismo director musical -Gustavo Dudamel-, sino también han encontrado en la música un camino y una herramienta para insertar la paz en la vida de miles de niños, jóvenes, familias y comunidades. La Filarmónica de Los Ángeles, inspirada en El Sistema venezolano y con el padrinazgo de Gustavo Dudamel, creó la YOLA, que es la Orquesta Juvenil de Los Ángeles por sus siglas en inglés. En este programa se trabaja con habitantes de las comunidades más necesitadas de atención y educación; dos programas, en momentos y en países diferentes han entendido la música como un proyecto social que une y que genera paz ciudadana.

Programación en Caracas: Todos los conciertos en Caracas se realizarán en la Sala Ríos Reyna del Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño

Martes 7 de febrero / 7:00 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Sinfonía n.º 2 en do menor “Resurrección”

Miércoles 8 de febrero / 7:00 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Coro Sinfónico Juvenil de Venezuela
Niños Cantores de Venezuela
Anna Larsson, mezzo-soprano
Sinfonía n.º 3 en re menor

Jueves 9 de febrero / 7:00 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Sinfonía n.º 5 en do sostenido menor

Viernes 10 de febrero / 7:00 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Sinfonía n.º 7 en mi menor

Sábado 11 de febrero / 5:00 pm
Filarmónica de Los Ángeles
Sinfonía n.º 9 en re mayor

Lunes 13 de febrero / 7:00 pm
Filarmónica de Los Ángeles
Sinfonía n.º 4 en sol mayor

Miércoles el 15 de febrero / 7:00 pm
Filarmónica de Los Ángeles
Sinfonía n.º 6 en la menor

Jueves 16 de febrero / 7:00 pm
Filarmónica de Los Ángeles
Sinfonía n.º 1 en re mayor “Titán”

Sinfonía n.º 10 “Inconclusa”
Sábado 18 de febrero / 6:30 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Filarmónica de Los Ángeles
Coro Sinfónico Juvenil de Venezuela
Sinfonía n.º 8 en mi bemol mayor “De los mil”
(1400 músicos en escena)












Opera Lafayette of Washington D.C. uncovers Monsigny work once sung by Marie-Antionette

Photo: Louis Forget

Opera Lafayette of Washington D.C.´s period instrument orchestra staged the opera "Le Roi et le fermier" (1762)  an opéra-comique in three acts by french composer Pierre-Alexandre Monsigny (1719-1817).  The opera was reviewed by Tim Smith of the Baltimore Sun.

domingo, 22 de enero de 2012

Excelente nivel ofrece Gala Lírica en Teatro Universidad de Chile

Johnny Teperman

Destacadas figuras de la ópera nacional participaron en la Gala Lírica ofrecida el reciente fin de semana por un cuarteto de solistas junto al Coro de la Universidad de Chile y a la Orquesta Sinfónica de Chile.  La soprano Patricia Cifuentes; el tenor Gonzalo Tomckowiack, la mezzosoprano Evelyn Ramírez y el barítono Ricardo Seguel, dirigidos por Francisco Rettig, fueron los solistas de este espectáculo que se dio a tablero vuelto en el Teatro Universidad de Chile y que se repitió al día siguiente en la Quinta Vergara de Viña del Mar.  La programación reunió partes de conocidas óperas de autores como Verdi, Rossini y Mozart en una jornada de dos horas de duración y un intermedio, seguidos con mucho interés por un grupo de entusiastas asistentes, la mayoría de ellos aficionados a la ópera. En el programa destacaron Va, Pensiero de “Nabucco”; La donna è mobile y Caro nome de “Rigoletto”; Gloria all’ Egitto, ad Iside de “Aida”; Credo di Jago de “Otello” y Sempre Libera y Brindis de “La Traviata”, todas de Verdi. También figuraron La Calunnia de “El Barbero de Sevilla” y dúo O che muso… de “La Italiana en Argel” de Rossini; Regnava nel silenzio de “Lucía de Lammermoor”, de Donizzetti y La habanera, Au secours, Aria del Toreador y Coro Cigarreras de “Carmen” de Bizet, entre otras. Dentro de la presentación sobresalieron las interpretaciones de ambas damas: la soprano Patricia Cifuentes, con las árias de Verdi de "Rigoletto" y "La Traviata", además de "Lucía de Lammermoor y la mezzosoprano Evelyn Ramírez brillante en sus árias de "Carmen" de Bizet, de "Sapho" de Gounod y de "Orfeo y Eurudice", de Gluck. El Coro Sinfónico universitario conducido por Juan Pablo Villarroel y la Orquesta Sinfónica de Chile, muy bien dirigida por Francisco Rettig, estuvieron impecables.

PREMIADAS VOCES

La soprano Patricia Cifuentes fue la primera cantante chilena que ganó el concurso internacional de canto Doctor Luis Sigall en 2003, logrando una enorme proyección a nivel nacional e internacional.  Sus participaciones en las temporadas líricas del Teatro Municipal de Santiago y como solista con la Orquesta Sinfónica de Chile, fueron elogiadas por el público y la crítica. En 2005 ganó el Premio de la Asociación de Periodistas de Espectáculos, APES, como la mejor figura femenina en ópera de ese año, por su rol de Lucia en “Lucia di Lammermoor”.  En 2007 obtuvo el premio del Círculo de Críticos de Arte por sus actuaciones en La Hija del Regimiento y El Murciélago. En 2007 debutó en “El Elixir de Amor” en el Teatro Avenida en Buenos Aires. Entre los roles que ha realizado destacan los de Suor Genovieffa (junto a Verónica Villarroel) en la ópera “Suor Angélica”; Inés en “La Favorita”; Elvira en (La Italiana en Argel), y Gilda en Rigoletto, entre otros.  Gonzalo Tomckowiack está considerado como uno de los mejores tenores chilenos en la actualidad. Desde 1999 ha interpretado roles en las temporadas líricas del Teatro Municipal y en teatros en el extranjero como el Teatro Comunale de Bologna, Italia, Teatro Massimo Bellini de Catania, Italia, Teatro de la A.B.A.O. en Bilbao, España, en Sudamérica Teatro Solis en Montevideo, Uruguay, BALírica en Buenos Aires, Argentina, en Colombia con la Orquesta Filarmónica de Bogotá y con la Orquesta Filarmónica de Medellín, entre otros. Sus estudios los realizó en la Universidad de La Serena, en el Conservatorio Real de Bruselas, Bélgica y en la Escuela de Artes de la Universidad de Boston, Estados Unidos. Ha sido galardonado en diversos concursos internacionales tales como: “Concurso Internacional de Canto Alfredo Kraus" en España, “Concurso Internacional de Canto de Verviers" en Bélgica, "Concurso Internacional de Canto de Marmande" en Francia. El barítono chileno Ricardo Seguel fue elegido como la figura más sobresaliente en la Opera Nacional 2010 por su interpretación de “Don Pascuale” de Donizetti, en el montaje que realizó en el marco del Segundo Festival de Opera en el Centro de Extensión de la Universidad Católica. Ha cantado importantes roles en temporadas líricas de Chile, Argentina, Perú. Panamá y Montevideo, en Uruguay.  Una destacada trayectoria artística ha desarrollado la mezzosoprano Evelyn Ramírez, quien realizó sus estudios musicales en la Universidad de Chile con la profesora Carmen Luisa Letelier. El año 2004 debutó en el Teatro Municipal de Santiago, en el oratorio “La Pasión según San Juan” de J.S.Bach. Luego participó en “El Mesías” de G.F.Haendel conducido por Maximiano Valdés y en la ópera “El Buque Fantasma” de R. Wagner dirigida por Frank Beermann. Desde ese año cumple compromisos en las temporadas líricas nacionales, además de participar como solista en piezas sinfónico-corales con la Orquesta Sinfónica de Chile como “Juana de Arco en la Hoguera” y en galas líricas.

Los desafíos de la ópera para sobrevivir en un mundo en crisis según: Joan Matabosch, Gerard Mortier y Helga Schmidt

Foto: Helga Schmidt

En el siguiente artículo publicado en el periódico El País de España, los directores artísticos de los teatros más importantes de España expresan su opinión sobre los desafíos que deben superar en los próximos años para mantener la excelencia en sus respectivos teatros.   Esos directores son: Gerard Mortier (Teato Real), Joan Matabosch (Gran Teatre del Liceu) y Helga Schmidt (Palau de les Arts)

sábado, 21 de enero de 2012

Firenze. Teatro del Maggio Musicale. Apertura Stagione 2012: Gioachino Rossini “Il Viaggio a Reims”.

Foto: Maggio Musicale Fiorentino

Leonardo Monteverdi

Alle terme con Rossini: “Il Viaggio a Reims”

Non si può dire che la scenografia di Italo Grassi non fosse fatta bene e anche piacevole a guardarsi. Era una struttura architettonica niente male, molto geometrica, un po’ da appartamento IKEA, se vogliamo, con l’angolo per il pranzo, la palestra, anche una piscina. Non si può dire che i costumi di Maurizio Millenotti fossero brutti, ché invece erano elegantissimi, ben confezionati, e tornavano anche bene a chi non avesse proprio un fisico longilineo. Quasi quasi gli chiedo se ne fa uno anche a me, che non sono filiforme. Le luci di Marco Filibeck assecondavano scene e costumi, in maniera fredda e distaccata, puntualizzando quasi l’immobilità della situazione, dei gesti e dei caratteri.  La musica, poi, sublime, è una delle partiture più belle di Rossini. Non si può dire che gli artisti non fossero al livello richiesto, forse non tutti proprio a posto, ma considerando le difficoltà vocali dei ruoli, erano bravi. Nemmeno si può dire che l’orchestra diretta da Daniele Rustioni abbia suonato male, né d’altro canto è facile che un’orchestra ottima come quella del Maggio suoni male. Eppure ogni tanto succede che anche se tutte le cose singolarmente siano di buona fattura non si combinino bene insieme e non si arrivi al risultato sperato. La magia del teatro, la sua alchimia, è assai complessa e ha bisogno di qualche ingrediente in più e di condizioni particolari per realizzarsi al suo meglio.  Certo, va detto che il libretto di quest’opera, di Luigi Balocchi, non aiuta a una realizzazione scenica perché succede assai poco: nobiluomini e nobildonne, borghesi, artisti si trovano in un albergo termale in attesa di ripartire per andare all’incoronazione di Carlo X a Reims, ma non si trovano i cavalli per il trasporto e potranno ripiegare andando solo al rinfresco a Parigi, dove avverranno grandi festeggiamenti per l’incoronazione, tutti ospiti della Contessa di Folleville. Il tutto, in questa edizione, trasportato in un Novecento imprecisato, ma certo più vicino alla seconda metà che all’inizio del secolo. A livello di azione non succede assolutamente niente se non le presentazioni dei personaggi attraverso la propria aria, accompagnata ogni tanto da strumenti solistici come l’arpa (brava, Susanna Bertuccioli) e il flauto (fluido ed elegante, Guy Eshed). Schermaglie amorose tra alcuni personaggi sono l’unica cosa che succede in un albergo termale, un po’ come i personaggi nel loft del Grande Fratello, in fondo sono tutte figure di una grande inutilità le cui vicende possono solo essere oggetto di giornali scandalistici e niente più… c’era la contessa che si appartò nel giardino col barone, ma il ministro, suo marito, gelosissimo, non la perdeva d’occhio e patatì e patatà… E qui si pone il problema del regista su come fare agire questi caratteri sulla scena per ben tre ore. Le scelte di Marco Gandini, le sue idee, ahimè, non sono apparse così funzionali come forse era nelle intenzioni, peraltro non espresse nelle note di sala. L’uso smodato della piscina in scena (una volta costruita bisogna sfruttarla…) con tuffi, scherzi, bagnanti, giochi etc. etc. alla fine risultava ripetitivo, greve e noioso. Né si riusciva ad allontanare la noia con dei clown scatenati, perché poi, alla fine, tutto questo movimento disturbava senza aggiungere alcunché, per non parlare degli enormi palloni-bandiera, simbolo (?) delle nazioni presenti in scena, lanciati di qua e di là, che riapparivano da ogni direzione, per troppo tempo, anche galleggiando sulla piscina, o con una folla di massaggiatori, ginnasti, nuotatori, camerieri e cameriere, tutti bellocci come al Grande Fratello…

Ma tra i personaggi sembrava non esserci una vera complicità, erano come delle monadi indipendenti, senza autentiche interazioni, a parte alcune. Si può dire una zeffirellata con tanta zavorra? L’ambientazione novecentesca avrebbe potuto essere più interessante se situata proprio poco prima dello scoppio della Grande Guerra, alla fine dell’ovattato e spesso fatuo mondo della Belle Époque, proprio perché carica di significato e dello sgretolamento di quelle certezze di pace e di prosperità che si credevano raggiunte ed immutabili, e forse aggiungere un finale non scritto, perché l’opera celebrativa di Rossini, in effetti, oggi ha ben poco da dire, come nota giustamente Gandini nelle note. Così era pura estetica, ma senza neanche dei giochi di società per variare la minestra, a parte quello, in partitura, delle imitazioni degli inni musicali nell’ultima parte che, oggi, appare assai ingenuo... Un po’ noiosa, alla fine, come si dice a Firenze: sa di poco. Dal punto di vista musicale abbiamo apprezzato diverse voci, semplicemente eccellenti, anche per le difficoltà tecniche di tutti i ruoli, nessuno escluso. Su tutti si stagliavano Michele Pertusi, Lord Sidney, elegantissimo, dalla voce sempre perfetta, e Marianna Pizzolato, a suo agio nei panni della Marchesa Melibea, dalle colorature acrobatiche e dalla voce calda e mai forzata, ormai giovane mezzosoprano di riferimento per Rossini. Il tenore cinese Yijie Shi ha sorpreso per la disinvoltura vocale e declamatoria, una voce impostata benissimo e, cosa ancora più apprezzabile, un’impeccabile pronuncia italiana e una coscienza prosodica che neanche alcuni artisti italiani hanno. Un figurone. Discreta Eva Mei, Madama Cortese, anche se forse il suo personaggio era penalizzato registicamente da una quasi costante presenza in sedia a rotelle (era forse incidentata e non lo sapevamo? Comunque, meglio che sia spinta da un forzuto giovanotto piuttosto che far sempre da sé, distogliendosi dal canto), che ha esibito i suoi sovracuti adamantini e snocciolati come perle.

Espressivo come sempre Bruno Praticò, un buffo barone Trombonok, e credibile il Don Profondo di Marco Camastra, che ha sostituito l’indisposto Bruno de Simone. Auxiliadora Toledano, Corinna, che ha ben cantato la prima aria da dietro le quinte, non ha mantenuto poi il livello di direzione del suono in scena, pur se disinvolta attorialmente, mentre il tenore Lawrence Brownlee, Libenskof, dall’invidiabile coloratura, ma dal suono pallido e disorientato nel resto, ipercinetico, accompagnava quasi ogni nota da una vibrazione del corpo. Vincenzo Taormina, Don Alvaro, attillatissimo nel suo costume spagnoleggiante, ha esibito una vocalità apprezzabile ma senza essere indimenticabile. Leah Partridge, Contessa di Folleville, cantava tutte le note, senza dubbio, ma di rossiniano c’era poco nel suo canto: si potrebbe dire, la sua, una lettura solamente sulla superficie del mondo di Rossini, o poco più in basso, mentre c’era da approfondire moltissimo il carattere parodistico e grottesco del personaggio, anche solo dal punto di vista vocale. Si salvava scenicamente, aiutata da una bellissima figura con una certa verve, ma nel complesso forse non adatta a un primo cast per un teatro come quello del Maggio. Rustioni, ventottenne debuttante, dirigeva l’opera con sonorità qualche volta forse troppo uniformi e questo non aiutava una varietà in palcoscenico, non essendo emersi tutti i colori che Rossini di solito richiede ai suoi interpreti, e in alcuni punti, come nel funambolico duetto Melibea-Libenskof della seconda parte, tutto era ridotto quasi al parossismo vocale per la rapidità scelta, mentre i due artisti sgranavano agilità sovrumane, chapeau. Alla fine, però, una differenziazione maggiore in orchestra avrebbe giovato alla messa in scena, di per sé statica, costretta da una scenografia invariabile e anodina e dalla drammaturgia già di per sé immobile. Ottimo il coro di Piero Monti e discreti tutti gli artisti comprimari. Ipercinetici anche gli accompagnamenti dei recitativi al fortepiano di Andrea Severi, troppe note, ogni tanto. Successo tiepido e qualche dissenso alla regia da parte del pubblico.

La Stagione Lirica 2011/12 della Fondazione Teatro delle Muse

ANCONA
TEATRO DELLE MUSE
Stagione Lirica 2011/12

venerdì 27 gennaio ore 20.30, domenica 29 gennaio 2012 ore 16.00

LE NOZZE DI FIGARO
musica di Wolfgang Amadeus Mozart
dramma giocoso in quattro atti
poesia di Lorenzo Da Ponte (1785/1786)
interpreti principali Carmela Remigio, Alessandro Luongo, Riccardo Novaro, Adriana Kučerová, Giacinta Nicotra
direttore Guillaume Tourniaire
regia, scene, costumi Pier Luigi Pizzi
nuovo allestimento Fondazione Teatro delle Muse
FORM-Orchestra Filarmonica Marchigiana
Coro Lirico Marchigiano “V. Bellini”
Maestro del coro, Simone Baiocchi

sabato 18 febbraio 2012 ore 21.00
Premio Internazionale “Franco Corelli”
Recital di PAOLO FANALE
FORM - Orchestra Filarmonica Marchigiana
direttore Carla Delfrate
musiche di Gaetano Donizetti, Wolfgang Amadeus Mozart, Charles Gounod, Giuseppe Verdi

sabato 25 febbraio 2012 ore 21.00
Concerto di LUIGI PIOVANO, violoncello - ANTONIO PAPPANO, pianoforte
musiche di Giovanni Battista Cirri, Ludwig van Beethoven, Giuseppe Martucci, Johannes Brahms
in collaborazione con gli Amici della Musica “Guido Michelli”
venerdì 23 marzo 2012 ore 21.00

SINFONIA N. 9
in re minore op. 125
musica di Ludvig van Beethoven
direttore Hubert Soudant
FORM - Orchestra Filarmonica Marchigiana
Coro Lirico Marchigiano “V. Bellini”
Maestro del coro, Simone Baiocchi
sabato 21 aprile ore 20.30, domenica 22 aprile 2012 ore 16.00

IL LAGO DEI CIGNI
musica di Piotr Iľjič Čajkovskij
Balletto Accademico di Stato di San Pietroburgo
fondato da Leonid Jacobson
coreografia di Marius Petipa e Lev Ivanov
direttore Mikhail Gertz
FORM - Orchestra Filarmonica Marchigiana

INFO BIGLIETTERIA 071 52525 biglietteria@teatrodellemuse.org






viernes, 20 de enero de 2012

Anna Bonitatibus - Il Barbiere di Siviglia "Una Voce Poco Fa"

"Una Voce Poco fa"

Anna Bonitatibus (mezzosoprano) - Rosina

Anna Bonitatibus: Il Barbiere di Siviglia "Dunque io son"


Anna Bonitatibus (mezzosoprano) Rosina

DANIEL BAREMBOIM LLEGA A MADRID DONDE DARÁ UNA CHARLA Y RUEDA DE PRENSA EN LA FUNDACIÓN JUAN MARCH EL 19 DE ENERO

Foto: Daniel Barenboim

Alicia Perris

El público de Madrid está acostumbrado a su concierto de verano en la Plaza Mayor, pero también a sus incursiones como solista o director de orquesta en otras salas durante la temporada musical fuera del periodo vacacional. Regresa ahora a la capital junto a la Staatskapelle de Berlín, de la que es responsable desde 1992, para proponer dos conciertos (el 19 y 20 de enero) dentro del ciclo que organiza Ibermúsica en el Auditorio Nacional. Desgraciada y reiteradamente ni el Auditorio ni Ibermúsica como instituciones ofrecen ninguna facilidad al crítico musical (salvo en contadísimas excepciones a representantes consagradísimos, ¿quién determina quiénes lo son?) para asistir acreditados a las funciones que preparan, con lo cual, como en el fondo el proyecto artístico se convierte en una cuestión crematística, el periodista especializado no acude o tiene que pagar de su bolsillo la compra de la entrada con todos los inconvenientes y limitaciones que ello acarrea. La “Cuarta” y la “Tercera” de Bruckner sonarán esta vez como parte del homenaje al director Sergiu Celibidache, que, según confiesa el propio Baremboim, ejerció una influencia considerable sobre su propia trayectoria profesional. Desde que era pequeño Daniel Baremboim conoció y trató al maestro rumano y posteriormente tuvo la ocasión de colaborar con él en algunos proyectos comunes. Para el director argentino “Celibidache tenía uno de los mejores oídos y una de las mentes musicales más perspicaces que he encontrado jamás”. Bruckner, Baremboim con el aura espiritual y musical de fondo de “Celi”, pueden resultar una experiencia irrepetible. Posteriormente retomará a Bruckner en el Palau de la Música Catalana y ofrecerá uno de los conciertos para piano de Wolfang Amadeus Mozart, pero antes hará una incursión a la Fundación March, la noche del 19 de enero, donde desde su “Autobiografía intelectual”, hablará sobre su trayectoria vital y artística. (En la Fundación March tienen, por cierto, una colaboración y disponibilidad absolutas con los profesionales especializados). “Nací en Argentina, mis abuelos eran judíos rusos, crecí en Israel, viví la mayor parte de mi vida adulta en Europa. Pienso en el idioma en que tengo que hablar en cada momento”, escribía Baremboim en “Mi vida en la música” (1991). Nacido en Buenos Aires en 1942, debutó como pianista a los siete años y recorrió medio mundo como intérprete y director de orquesta. El último de sus desafíos es haberse convertido en el Director Musical del Teatro Alla Scala de Milán, debutando con el “Don Giovanni”, de Mozart.  Cercano y afable habitualmente con los que se le acercan, siempre y cuando se haya desprendido de sus compromisos urgentes, a menudo el maestro regala al interlocutor una sonrisa franca o el murmullo entre dientes de un tango que llega espontáneamente a su boca. Un lujo inenarrable. Continuará…

EL “ISTITUTO ITALIANO” DE MADRID RECUPERA ANTIGUOS FULGORES MUSICALES

Alicia Perris

Hace unos años, el Istituto Italiano de Madrid siempre estaba en fiestas. Tenía una programación cultural que daba gloria: directores de cine que venían a comentar sus películas con el equipo de actores y actrices, exposiciones de pintura, finales de curso con actos de premios y becas para los alumnos. Un corazón italiano en un palacete renacentista del centro de la capital de España: una de las antiguas residencias de la Princesa de Éboli. Luego todo se detuvo, pero últimamente, da la impresión de que comienza a haber una vocación de reencuentro con la ciudad que lo alberga y sus habitantes, con los amantes de la cultura italiana y su lengua y también, en este caso, con los melómanos que van en busca de una buena propuesta musical en las tardes invernales. Sus gestores y animadores han organizado un ciclo musical en homenaje a Domenico Scarlatti, un músico de origen napolitano, ligado de una manera entrañable a la cultura española y a España como tierra de acogida. Ayer el pianista Roberto Cominati tocó varias sonatas del compositor y otra serie de obras que hacen considerar como una gran tentación las próximas convocatorias para el 9 de febrero (Rinaldo Alsessandrini) y el 12 de abril (concierto de jazz a cargo de Enrico Pieranunzi). Estarán también en la lista de conciertos intérpretes como Iván Martín, Andrea Lucchesini, Fabio Bonizzoni, Fabrizio Cassol y Chano Domínguez, entre otros. La música de Scarlatti tiene un enorme perfume hispano y hasta falleció en Madrid en 1757, después de más de veinte años residiendo en la ciudad. Había nacido en Nápoles en 1685, cuando también vieron la luz Bach y Haendel y fue maestro de música de la sensible reina de España Bárbara de Braganza, conocida por su afición a la música. Una iniciativa extraordinaria, donde, a pesar de la crisis, siempre se demuestra que hay afición y esperanza para disfrutar de la música y el buen gusto de la hospitalidad italianos.

La compañia Long Beach Opera presenta la opera-tango de Astor Piazzola: María de Buenos Aires

Obra maestra del Nuevo Tango de Astor Piazzolla: MARIA DE BUENOS AIRES

Long Beach Opera la situará en la Guerra Sucia de Argentina

La compañía Long Beach Opera presentará la obra maestra del Nuevo tango MARIA DE BUENOS AIRES de Astor Piazzolla y libreto de Horacio Ferrer en el contexto de la Guerra Sucia Argentina, periodo entre 1976 y 1983, cuando el país fue gobernado por juntas militares, que aplicaron una represión feroz, caracterizada por la tortura y el terrorismo del estado. La obra se presentará en el Warner Grand de San Pedro el 29 de enero y el 4 de febrero.

María de Buenos Aires se estrenó en 1968 y es cronológicamente más cercana a la Guerra Sucia que a la época de los treintas y cuarentas en que normalmente se ubica. Durante la dictadura militar, mas de 30 000 personas desaparecieron, muchas mas fueron torturadas y sometidas a toda clase de abusos. “Estos temas están implícitos en la música de Piazzolla y la poesía de Ferrer,” afirma Andreas Mitisek, director artístico y general de la Long Beach Opera. “Nuestra producción explora el alma de la obra y le da un significado contemporáneo que va mas allá de los clichés y estereotipos.”

Mitisek explica, “Nuestra María representa a la mujer argentina que puede ser seductora como el tango, pero también tiene la resistencia y la fuerza para enfrentarse a la dictadura en un país de acendrado machismo. Llevando el tango a su extremo más brutal, la Guerra Sucia fue la danza ensangrentada de la tortura, implementada desde los más altos eslabones del poder. En María, el tango se convierte en una danza de vida o muerte. Piazzolla enfrentó el tango de manera radical, lo llevó a un nivel mas profundo, intensificó todo - las armonías, los ritmos, los sonidos, los contrastes- hizo una verdadera revolución en el tango.”

“La María de Piazzolla es una metáfora de el corazón y el alma de Argentina pero también, una metáfora de amor, esperanza, miedo y resistencia,” continúa Mitisek. “ En nuestra producción, María es una de las víctimas de la Guerra Sucia que renace en las miles de Madres y abuelas de la Plaza de Mayo, cuyos hijos desaparecieron. Es una paradoja que aquellas que fueron tratadas con mayor dureza por la dictadura, fueron las mas fuertes, ya que fueron precisamente estas madres y abuelas de la Plaza de mayo, las que con sus protestas y demandas de justicia, pusieron de rodillas a los militares.”

MARIA DE BUENOS AIRES (1968)
ENERO/ FEBRERO 2012
Compositor – Astor Piazzolla / Libreto - Horacio Ferrer
En español con subtítulos en inglés
Lugar: Teatro Warner Grand en San Pedro CA
Domingo, Enero 29, a las 2:00 PM
Sábado, Febrero 4, a las 8:00 PM

Elenco
María: Peabody Southwell
Payador, otros: Gregorio González El Duende: Gregorio Luke Actor: Mark Bringelson Bailarines del Nannette Brodie Dance Theatre
Producción
Conductor/Director/ Concepto: Andreas Mitisek
Coreógrafa: Nannette Brodie
Diseño de Luces: Dan Weingarten
Diseño de Video: Adam Fleming
Diseño de Sonido: Bob Christian

Boletos: El precio de los boletos es de $29 - $150. Se ofrecen descuentos a subscriptores. Los subscriptores por primera vez reciben un 50% de descuento en los boletos de la temporada. Se pueden adquirir los boletos hablando a la taquilla de la Long Beach Opera al 562 432 5934 o en la página web de la Long Beach Opera: www.longbeachopera.org/tickets.

Elenco:

María: En el papel de María estará la messo-soprano Peabody Southwell. Entre otros roles que ha interpretado con la Long Beach Opera, están Ramírez en Moctezuma de Vivaldi, la Zorra en The Cunning Little Vixen de Leos Janacek, Neris en Medea de Luigi Cherubini y Nefertiti en Akhnaten de Philip Glass. El crítico Mark Swed de Los Ángeles Times elogió, “la belleza y seguridad de sus notas altas” y después de ver su interpretación en Vixen predijo que “llegaría lejos”. Conquistó a los críticos el verano pasado en la Central City Opera de Colorado donde Kyle MacMillan del Denver Post escribió que ella era “la artista más destacada del elenco… con la seguridad y la técnica depurada de una veterana, así como un extraordinario sentido del movimiento y un gran carisma teatral.”

El Payador: Nacido en México, el barítono Gregorio González ha actuado en Estados Unidos, Europa y México. Recientemente interpretó el rol de Di Cosimo en el estreno mundial en los Ángeles y el estreno en Viena de la ópera de Daniel Catán Il Postino, ha interpretado una gran variedad de roles desde Handel hasta Donizetti, incluyendo Der Klug en The Emperor of Atlantis en el Festival de Ojai bajo la dirección de Kent Nagano. Mistlav Rostropovich describe a Gregorio como, “No solo un buen cantante sino un gran músico.” Plácido Domingo afirma, “Posee una voz bella y musical. Su credibilidad como actor le da una tremenda fuerza a sus interpretaciones.”

El Duende: El conocido experto en arte Latino Americano y ex director del Museo de Arte Latino Americano MoLAA, Gregorio Luke hace su debut escénico interpretando el rol de El Duende. Luke trae al rol el mismo fervor y entusiasmo que despliega en sus aclamadas conferencias. Edward Goldman de KCRW describe a Luke como, “elocuente y apasionado” y Agustín Gurza de Los Angeles Times afirma, “Luke habla como si hubiera visto una visión. Y los espectadores no pueden evitar verla también.”

Sobre la opera: Por muchos años, el joven compositor Argentino Astor Piazzolla buscó un estilo personal en la composición, tratando de decidir si debería componer de acuerdo a los cánones de la música clásica o la música de tango que amaba. Decidió fundir ambos géneros, y al hacerlo, creó un nuevo estilo musical que ha recorrido el mundo. En 1967 inició una colaboración con el también argentino Horacio Ferrer, que culminó con su única ópera María de Buenos Aires.

La obra se estrenó en la Sala Planeta en Buenos Aires en mayo de 1968 con la orquesta de diez músicos de Piazzolla, Amelita Baltar hizo el papel de María, y Horacio Ferrer el Duende. La ópera se estrenó en Estados Unidos en el Houston Grand Opera en 1991 y la Long Beach Opera presentó el estreno en la costa oeste en el 2004. Afirma Mitisek, “Hay obras que necesitan volver a presentarse y esta es una de ellas. La nueva producción explorará nuevos ángulos de María como metáfora del corazón y el alma de la Argentina.”

Sobre el compositor: Astor Piazzolla (3/11 1921 – 7/4 1992) Astor Piazzolla nació en Mar del Plata, Argentina y en 1925 emigró con su familia a Nueva York. Creció escuchando la música de Bach y el jazz. A los ocho años su padre le regaló un bandoneón, (instrumento alemán muy popular en Argentina y Uruguay). A los trece años Astor lo tocaba tan bien que impresionó al famoso cantante Carlos Gardel, quien le pidió interpretar un pequeño rol en una de sus películas y lo invitó a participar en una gira con su orquesta. Los padres del joven Astor se opusieron a que se integrara a la orquesta, lo que resultó providencial, pues tanto Gardel como sus músicos murieron en un accidente aéreo poco tiempo después. En 1936 la familia regresó a la Argentina. De joven Piazzolla tocó en cabarets locales, dirigió varias orquestas para bailes y compuso tangos. Cuando estudió música clásica se alejó del tango, tratando de componer en el estilo de Stravinski, Bartok y Ravel. Después de ganar un premio en 1953, el gobierno de Francia le dio una beca para estudiar con Nadia Boulanger en París. Boulanger habría de transformar su vida.

Después de conocerlo y leer sus partituras, Boulanger le dijo: “No puedo encontrar a Piazzolla en esto” Con dificultad Piazzolla le habló de su afición por tocar el bandoneón en los cabarets y luego interpretó para ella algunos de los tangos que había compuesto. Al oír éstas obras Boulanger exclamó: “Idiota… ese es Piazzolla” - “Tomé toda la música que había compuesto en diez años - diría Piazzolla al recordar el incidente- y la mandé al diablo en dos segundos”

Regresó a Argentina para componer en su singular estilo, fusionando las influencias clásicas con el tango. Durante este periodo tocó en varios conjuntos, colaboró con otros artistas y escribió partituras para películas. Aunque se estableció como una de las figuras principales, su nuevo estilo generó el odio de los tangueros “ortodoxos”. A pesar de las duras críticas continuó componiendo piezas de concierto originales. Aunque pasaba temporadas en Nueva York e Italia siempre regresaba a la Argentina. En 1968 él y el poeta Horacio Ferrer escribieron su única ópera María de Buenos Aires, un recorrido místico y surreal por las calles de Buenos Aires, con la figura de María como metáfora del pueblo argentino y la pasión de la cultura Latina. En los ochentas las composiciones de Piazzolla aumentaron su popularidad en Europa y los Estados Unidos, impulsada por sus grabaciones y colaboraciones con Gary Burton, Lalo Schiffrin, Mistlav Rostropovitch, y el cuarteto Kronos. Hoy sus obras forman parte del repertorio de las principales orquestas del mundo. El violinista Gidon Kremer ha promovido la obra de Piazzolla y hecho varias grabaciones de su música incluyendo María de Buenos Aires, el Hommage a Piazzolla que fue nominado para un Grammy y El Tango así como Soul of Tango con el chelista Yo Yo Ma.

Sobre el autor del libreto: Horacio Ferrer (poeta, 7/2 1933- ) Nacido en Montevideo, Uruguay, Horacio Ferrer empezó a escribir canciones, poemas y tangos a temprana edad, acompañándose con su guitarra. Un tío que vivía en Buenos Aires lo introdujo a los cabarets y la vida nocturna de la ciudad. Mientras estudiaba arquitectura en Uruguay en los años cincuenta, inició un programa semanal de radio llamado “Selección de Tangos” donde defendió los nuevos estilos avant-garde. En 1955 conoció a Astor Piazzolla. En 1959 publicó su primer libro El Tango. Su historia y evolución, participó también en programas de radio y televisión. Durante esta época fue co-autor de “La última grela” un trabajo con el que se ganó prestigio como letrista. En 1967 después de grabar sus poemas “Romancero canyengue” fue invitado por Piazzolla a trabajar en su operita María de Buenos Aires que fue su primera colaboración. Durante 1969 sus siguientes colaboraciones en una serie de “baladas” le dieron a Piazzolla un éxito masivo en Argentina. Ferrer y Piazzolla continuaron colaborando hasta 1973. Ferrer trabajó también durante su carrera con otros artistas importantes. Su edición de tres tomos de su obra “El libro del Tango, Arte Popular de Buenos Aires” está considerada como una referencia obligatoria para todo investigador de música y la danza del tango en Argentina.

Sobre la Long Beach Opera La Long Beach Opera LBO es internacionalmente reconocida por lo avanzado de sus interpretaciones de un repertorio no-convencional. LBO crea producciones innovadoras, valientemente avant–garde para un público de avanzada y se distingue del resto de las compañías de ópera en el mundo por el número de estrenos mundiales, norteamericanos y de la costa oeste que ha presentado. Fue fundada en 1979 y es la compañía de ópera más antigua de la región de Los Ángeles y Orange County. Ha presentado más de 90 óperas desde operas del siglo XVII hasta operas del siglo XXI.

LBO ha presentado obras en lugares que van desde estacionamientos, centros nocturnos, el casco de un transoceánico, una alberca olímpica y una mueblería hasta teatros tradicionales. Estos lugares reflejan el deseo de la LBO de dar al público experiencias teatrales novedosas que presenten operas en una nueva luz. A través de sus diversas producciones, sus conciertos especiales, proyección de películas en sedes múltiples en la zona de Los Ángeles y Orange county, un activo programa educativo matinés para estudiantes la Long Beach Opera continúa haciendo la ópera accesible para un público en continuo crecimiento.

La nueva temporada de la Long Beach Opera empieza el 29 de enero con María de Buenos Aires de Astor Piazzolla y continúa hasta el 24 de junio del 2012 con obras que incluyen The Breasts of Tiresias de Poulenc, Tears of a Knife de Martinu, Ainadamar de Golijov, y The Man who Mistook His Wife for a Hat de Nyman. En septiembre del 2012, se llevará a cabo la primera producción de Outer Limits una nueva serie de óperas de cámara que abrirá con Paper Nautilus de Gavin Bryars en el Acuario del Pacífico.

INFORMACION ADICIONAL

Para más información de la temporada incluyendo links a la música de María de Buenos Aires, información biográfica del elenco, por favor visite la página web de la Long Beach Opera  http://www.longbeachopera.org/

Long Beach Opera: Andreas Mitisek, Director Artístico y general 507 Pacific Avenue Long Beach CA 90802 (562) 432- 5934