viernes, 24 de mayo de 2019

The Phoenix en Houston


Foto: Lynn Lane

Lorena J. Rosas

Con el estreno mundial de la ópera The Phoenix o (Las aventuras operáticas de Lorenzo Daponte en dos continentes, en dos actos) del compositor ingles Tarik O’Regan y libreto del director de escena John Caird, la Gran ópera de Houston contabiliza ya 66 estrenos absolutos en su escenario, lo que quizás sea ya un récord inigualable entre los teatros de ópera. La historia describe pasajes de la vida de Lorenzo Daponte y su escandalosa vida que lo llevó a participar en la trilogía de operas de Mozart.  Se trata de una secuencia de escenas, con poca profundidad y que de manera escueta, abordan aspectos poco conocidos de este personaje: a quien después de ordenarse como sacerdote y de ser poeta en Venecia, se le descubrieron nexos con burdeles, y tener dos hijos ilegítimos. Al conocer a Mozart en Viena se desarrolló como un exitoso libretista codeándose con la alta sociedad europea, pero cuando el éxito se esfumó, emigró a los Estados Unidos donde fundó la primera compañía de ópera de la ciudad. En escena se recurrió al recurso del teatro dentro del teatro, y todo comenzó en la parte trasera del ensayo de una obra; posteriormente en el frente del escenario de ese teatro se desarrolló prácticamente toda la acción, y donde el propio Da Ponte se observaba a sí mismo, y a los personajes que a su vez interpretan a otros personajes dentro un marco poco lucidor del diseñador David Farley. Actoralmente la escena lucía estática, lenta, pesada y poco estimulante por momentos. Orquestalmente la partitura es moderna, por llamarla así, atonal, y carente de interesantes pasajes melódicos, y sin lucimiento vocal ni arias, más allá de extensos diálogos y recitativos en italiano e inglés, poco entendibles en ocasiones, y alguno que otro momento de lucimiento del coro.  El teatro puso todos los recursos necesarios a disposición de este proyecto, que pienso no dio los resultados esperados, ya que contó con el barítono Thomas Hampson, quien dejó constancia de su larga experiencia y convicción, como el viejo Da Ponte; y del bajo-barítono Luca Pisaroni, como el joven Da Ponte, con correcto desempeño vocal y actoral.  La mezzosoprano Rihab Chaieb, que encarnó a los personajes de Maria Malibran y Mozart, actuó con gracia y exhibió admirables cualidades vocales. A Patrick Summers, director musical del teatro, se le notó comprometido con el proyecto y dirigió con intensidad y entusiasmo.  



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