sábado, 1 de agosto de 2020

Entrevista con el tenor sardo Gianluca Moro

Ramón Jacques 

En esta entrevista el joven tenor Gianluca Moro, originario de Cerdeña Italia, nos da una visión amplia y profunda de como concibe el canto y de cómo ha ido construyendo su carrera, así como su opinión sobre futuro de cómo será el mundo de la ópera. Un tenor preparado con solidos conceptos y una carrera en ascenso, ya con notable experiencia, que lo ha llevado a presentarte en importantes escenarios liricos de Italia como el Teatro Regio de Parma, Teatro Grande de Brescia, Teatro Alighieri de Ravena y teatros de Bolonia, Venecia, Reggio Emilia, Sassari y Novara, por mencionar algunos. Listo para dar el paso a teatros de mayor envergadura a nivel europeo sus planes se encuentran detenidos por el momento, aun así, nos ofrece una entrevista llena de entusiasmo e inspiradoras ideas para quien como el resiente el momento actual.

¿Quién es Gianluca Moro? ¿Cómo te definirías: ¿tipología vocal, personalidad artística? Eres de Cerdeña ¿crees que las voces de tu tierra tienen alguna característica especial que las diferencia respecto a otras? Háblanos, por favor, de tus inicios, de tus estudios, de por qué te dedicaste al canto.

Gianluca Moro es un muchacho a quien le gustan los desafíos, un niño que nunca deja de sorprenderse, un hombre firme en sus objetivos, alguien consciente de sus limitaciones y convencido de que trabajar duro lleva indudablemente al crecimiento y a la superación de esos límites. Eso es lo bonito: que aparezcan siempre nuevos retos que hacen que el nivel de exigencia sea cada vez más alto y, en consecuencia, los objetivos más ambiciosos e importantes, disponiendo al propio tiempo de más y más medios que permitan crecer y mejorar. Diría que no descubro nada nuevo, la vida es esto.

Me considero un tenor lírico-ligero de espíritu sumamente romántico. Creo, modestamente, que ésta es la justa definición. Por supuesto, la personalidad de un artista puede ser poliédrica en paralelo a su vida cotidiana. Desde el punto de vista artístico considero que la palabra "romántico" es la que mejor define mi modo de ser. Nací, o tuve la suerte de nacer y crecer, en una tierra diría como mínimo fabulosa.

Cerdeña es mi hogar, la isla de mis sueños, el paraíso en el que a todos les gustaría vivir pero que pocos tienen el placer de conocer bien. Mi ciudad es Tortolì, en Ogliastra, ubicada en la costa centro-oriental. Ogliastra, además de ser una de las cinco 'blue zone' de todo el planeta, es considerada como una especie de isla dentro de la isla, una pequeña región sarda que mantiene incólumes sus características naturales, espectaculares y limpias. Ni siquiera pasa el tren y, por muy incómodo que parezca, creo que hace de ello precisamente algo muy bonito. Allí el tiempo se detiene, es algo hermoso (cit.).

Decidí dedicarme a cantar cuando descubrí que tenía voz y que disfrutaba muchísimo al usarla. Recuerdo que, en mi pubertad y tras el cambio de la voz, siempre cantaba en los rincones de las escaleras: había un eco increíble y me daba la impresión de tener una voz titánica. Hice grandes conciertos privados en las escaleras de mi casa, en mi habitación, cantando para los míos: cualquier lugar recogido e íntimo era bueno para abrir la boca y cantar. Al margen de todo esto, a los siete años comencé a estudiar piano, aunque por poco tiempo. Años más tarde retomé los estudios y, tras la escuela secundaria y varias actividades musicales ajenas completamente a la ópera, empecé a estudiar digamos en serio en el Conservatorio de Cagliari, donde conseguí mi primer título oficial, obteniendo posteriormente un segundo en el Conservatorio de Bolonia, ciudad donde vivo actualmente.
El canto, o mejor dicho la música, es para mí la disciplina artística que siento me representa mejor, quizás la más completa, al menos desde mi punto de vista, cosa que me permite posibilidades infinitas de expresión y crecimiento personal. Por esta razón la elegí; de hecho, y permito corregirme, tal vez fue la música la que me eligió como su canal de comunicación... Nada que objetar, al contrario, simplemente debe uno estar a la altura de la tarea encomendada. ¡Esto es válido para todo el mundo, es una regla universal!

¿Cómo ha evolucionado tu voz? ¿Crees haber llegado a ese punto en que conoces tu instrumento perfectamente y saber cómo va a responder, cómo poder resolver los problemas técnicos que puedan surgir? ¿O estás en pleno proceso -apasionante, por otro lado- de autoconocimiento vocal? ¿Cuál crees que es el repertorio que actualmente se ajusta más a tu vocalidad? ¿Crees que serás el mismo en el futuro? ¿Te gustaría mantenerlo a lo largo de los años -en este sentido tu admirado Alfredo Kraus es ejemplo paradigmático-? ¿Qué roles te gustaría interpretar que son adecuados para tu vocalidad y temperamento? ¿Hay algún personaje con el que dramáticamente (aunque no vocalmente) te sientes identificado?

La voz es algo maravilloso, un bien en continuo desarrollo precisamente porque el propio cuerpo cambia constantemente. Desde el punto de vista técnico por supuesto que se puede llegar a alcanzar un nivel de tal conocimiento del propio instrumento que permita le permita a uno tener la certeza de lo que se dispone de todas las herramientas posibles para optimizar su uso, sin bajar nunca el listón del nivel que uno ha logrado; pero también es cierto que la voz crece -el mismo cuerpo crece-y por tanto cambia, y es aquí donde esa técnica precisa adquirida durante el estudio -el estudio es algo que nunca termina- supone el aliado ideal en este proceso de mutación natural.

Personalmente, al igual que mis colegas (creo), hago un intenso trabajo de auto investigaciones, me autoestudio mucho, intentando encontrar nuevas áreas para mejorar y creo que éste es uno de los aspectos más fascinantes de mi profesión.

Mi repertorio actual se balancea sobre todo entre el clásico y el romántico, incluyendo -me atrevería a decir- puntuales acercamientos al verista y al contemporáneo: Mozart, Donizetti, incluso algunos Rossini. Esta voz lírico-ligera me permite afrontar el repertorio que realmente me gusta, en este sentido me considero afortunado. En cuanto al futuro no sé cómo evolucionará, me encantaría permanecer en este 'paraíso' pero quién sabe si mi voz va en una dirección más lírica, lo que me permitiría abordar un repertorio que en este momento actual no es factible. Mi 'amour fou' es "La bohème", pero quién sabe. Cuando escuché por primera vez "Che gelida manina", me sentí conquistado al momento” … per sogni e per chimere e per castelli in aria l’anima ho milionaria": a mis veinte años fantaseaba ya con estas palabras, con esta melodía. Una voz prominente, un ejemplo para mí y que considero un referente es Alfredo Kraus, porque la longevidad vocal indudablemente va ligada de manera indisociable a la elección correcta del repertorio al saber identificar perfectamente y sentir que es como un guante al instrumento, lo que permitirá mantener una voz sana y, con un poco de suerte, se podrá forjar una carrera ad hoc. Por esta razón, ¡quizás dar vida a Rodolfo simplemente seguirá siendo un sueño!

Entre los personajes con los que más me identifico, la terna está entre Nemorino y Tamino. No sé quién gana este feliz combate. ¿Puedo quedarme con ambos? De todos los roles posibles actualmente para mí, estos dos son a los que me siento más vinculado y en los que me veo más reflejado. Es ese tipo de personajes en que, para 'entrar' en ellos, no se debe hacer un gran esfuerzo porque paradójicamente todo ya está ahí.

¿Podría decirnos cuáles cree que son en tu opinión los componentes o requisitos para hacer una carrera de primer tenor?

No hay una única receta perfecta y universal. Cada uno tiene la suya, ¡pero todavía no he encontrado la mía! Creo que es necesario ser curioso, estar muy atento y saber captar, de todas las señales que recibamos, aquellas que nos sirvan para conseguir buenos resultados; ser pacientes, estar consagrados al estudio diario, y extremadamente tan humildes como para escuchar y saber apreciar y aplicar los buenos consejos y, al mismo tiempo, ser sumamente originales y honestos consigo mismos, estando siempre a punto; y por último, no menos importante, se necesita asimismo mucha suerte.

Quien se posiciona ha tenido a alguien que ha creído mucho en él, alguien que ha sabido convencer al mundo entero de ese talento por quien apuesta. Pero hasta que no llegue ese 'mago' ese proceso debe hacerlo uno mismo; creer en uno y nunca dejar de pensar que la vida a cada uno nos asigna nuestro propio espacio, que es sólo nuestro.

Cada uno es distinto, aunque naturalmente hay algunos aspectos comunes: "La carrera se hace con la cabeza y no con la voz", me repite siempre una querida amiga, y nunca las palabras fueron más ciertas y oportunas. La voz es importante, pero se necesita cabeza, ¡absolutamente siempre!

¿Qué cantantes te han marcado profundamente y que en tus años de formación -incluso hoy día- te han podido servir como modelo y fuente de inspiración? ¿Por qué motivos?

Uno debe estar absolutamente siempre dispuesto a escuchar, es muy importante tener referentes y modelos que sirvan para inspirarnos y aprender. Alfredo Kraus para mí es uno de ellos, junto con Luciano Pavarotti, Rockwell Blake, Javier Camarena y Juan Diego Flórez, a quienes admiro profundamente. Sin olvidar a Francisco Araiza: ¡he escuchado tanto su Tamino como su "Winterreise" a la hora de estudiarlos!  Cito algunos nombres, pero todo artista tiene algo que regalarnos. Es lo bonito que tiene la música, el poder compartir con el público las emociones de uno mismo.

¿Cómo estás viviendo este período Covid19? ¿Crees que el mundo de la ópera saldrá fortalecido de este momento tan crítico?

El período Covid19 nos ha enseñado mucho. Hablo en pasado porque creo que lo peor ha quedado ya atrás afortunadamente, esto significa que debemos continuar siendo muy prudentes manteniéndonos muy atentos, siendo al mismo tiempo lo suficientemente inteligentes como para cerrar este capítulo de nuestra historia y pasar página sabiendo que, por supuesto, no todo será exactamente igual a como era antes.

¿Saldremos fortalecidos? No lo sé, de lo que estoy convencido es de que seremos diferentes, saldremos cambiados, para bien o para mal, porque cada uno de nosotros hace lo que puede y con los medios de que dispone.

La ópera está sufriendo mucho, probablemente más que otros sectores, y por desgracia una franja muy sensible a pagar las consecuencias de todo esto será la de los jóvenes, de los cantantes emergentes, donde me encuadro, que no ganan cifras astronómicas sino sólo lo justo para vivir, y que en este contexto se encuentran paralizados en casa, sin hacer nada, prácticamente sin dinero, obligados a aferrarse, de un lado, a la esperanza de poder continuar algún día y, por otra parte, a una clase política en el poder a quien poco le importa el futuro de la música y la cultura italiana.

Ésta es mi opinión, dicha con profundo pesar, pero con positivismo pues tengo la esperanza optimista de que todo esto se recuperará, aunque soy muy consciente de que todavía queda por superar una etapa que para nada será fácil, un período crítico y poco luminoso.

Por tu formación académica eres una persona de grandes inquietudes filosóficas y vasta cultura, habiendo compuesto tus propias canciones (inéditas), escrito artículos (recientemente uno admirable dedicado a Kraus), participado con éxito en el mundo del 'crossover', interpretado un repertorio operístico ecléctico (de Mozart en Castelnuovo Tedesco pasando por Rossini, Donizetti), oratorios, música sinfónica, siempre con una actitud discreta y elegante digna de encomio. ¿Podría decirse que Gianluca Moro es un aspirante a 'hombre del Renacimiento' del siglo XXI, algo ciertamente inhabitual hoy día? ¿Está de acuerdo con esta apreciación?

Antes de 'entrar en debate' (risas) debo decir que me siento muy feliz al identificárseme como un hombre del Renacimiento del siglo XXI. Algo casi impensable hoy en día, singular y decididamente fascinante. Por tanto, muchas gracias, siempre enriquece el espíritu recibir parabienes de este calibre. Es fácil soltar un cumplido del tipo “eres guapo" por quedar bien, por ejemplo, pero aquí estamos lejos de esos lugares comunes así que estoy doblemente agradecido. ¡De verdad, gracias, me siento muy halagado!

Mi 'background' empezó muy pronto y fuera completamente del mundo de la ópera. A los diez años quería ser director de escena, showman, luego bailarín, y finalmente llegué a la música. Al mismo tiempo, nacía en mí una gran fascinación por el mundo anglosajón y por el idioma inglés, por lo que decidí usarlo a la hora de escribir mis primeros versos y estribillos. Recuerdo que, pese a que mi inglés era malo, lo preferí al italiano, probablemente porque creía que nadie lo entendería ¿quién sabe?, de hecho, ¿Who knows?

Escribir para mí siempre ha sido una forma de conservar mis recuerdos más preciados, esas sensaciones que quiero que me acompañen en mi futuro, por lo que forzosamente deben ser indelebles. Empecé a hacerlo de manera espontánea sin ningún tipo de formación y todavía lo hago. Esto, junto con mis primeras nociones musicales adquiridas en mis estudios de solfeo y piano, me llevó, en parte por instinto y en parte por la inconsciencia propia de un adolescente, a escribir las primeras melodías, las primeras canciones. Es algo simplemente maravilloso, cada emoción plasmada en la música y las palabras corresponde a una propia experiencia vital; visto con nostalgia y desde cierta distancia, todo esto para mí no tiene precio.

Aún recuerdo la primera canción que compuse, su título "Remember the day" que imagínate, ¡todavía la canto! Aventuro a decir que este proceso es algo que evoluciona a diario, se crece junto a la escritura y se descubre que las posibilidades de expresión son también infinitas.

Después de la escuela secundaria comencé la universidad, estudié Literatura Moderna en la Universidad La Sapienza en Roma, pero por varias razones nunca he terminado mis estudios. Paralelamente, y siempre durante ese período romano, entré en un coro de gospel de la Universidad Estadounidense en Roma que me dio las primeras grandes satisfacciones en el escenario,  llegando luego las apariciones televisivas y todo lo que la música pop podía ofrecer a un muchacho que quería convertirse en una estrella del pop. Algo me alejó de todo aquello, tal vez tenía miedo de que ese mundo fuera demasiado grande para mí y de difícil gestión, lo que me llevó a conocer otra faceta del mundo musical romano, descubriendo la ópera y su vasto imperio, que considero sinceramente se adapta mucho mejor a mi modo de ser.

Creo que mi vida es similar a la de muchos otros, no creo ser muy diferente a otros jóvenes que, al igual que yo, buscan su mejor modo de expresión y a sí mismos. Somos hijos de un período histórico no muy afortunado, pero también es cierto que de las dificultades puede surgir lo mejor.

La vida nos proporciona todos los medios imaginables y nuestro deber es saber usar óptimamente esos medios. Un poco como sucede con el arte, un mundo amplísimo en el que quienes se acercan a él tienen el reto de saber cuál es la mejor manera de transmitir lo que quieren expresar. Nada es dado gratuitamente y todo tiene su precio justo ¡De nosotros solamente depende sacar el coraje necesario para conseguir lo que realmente merecemos!

¿Proyectos en perspectiva? ¿Está preparando algo nuevo? ¡Quiere comentar algo más?

Estoy estudiando mucho, me cuestiono constantemente, busco cualquier cosa que pueda ayudarme a descubrir aspectos desconocidos de mí mismo. Es algo que me complace mucho, y por tanto es trabajo duro; supone precisamente el elemento básico, el fuego, que mantiene encendida la llama que me permite avanzar. Debo reconocer que soy bastante terco, mi madrina siempre me lo dice, y es un aspecto de mi personalidad que me ayuda mucho, especialmente en los momentos de desánimo, porque por desgracia ahí están también, debe tenerse en cuenta.

Sobre proyectos futuros, dado que soy supersticioso, prefiero no hablar hasta que todo esté todo cerrado. Al margen de la música, me gustaría profundizar en el mundo de la escritura, tengo algunas ideas al respecto, y quién sabe si algún día podrán hacerse realidad. Recuerdo una frase de Roberto Gervaso, periodista y escritor italiano: "Es nuestra inconstancia, que no las dificultades, lo que hace que tantos proyectos fracasen".

Me siento un poco así, tengo claro que con constancia más algún que otro ingrediente se puede lograr cualquier meta fijada; y también soy consciente de que durante nuestro camino habrá seguramente algún fracaso esperándonos ¡pero todo eso son los cimientos sobre los que edificar es grandeza espléndida e insuperable que seguro alcanzaremos!



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