jueves, 20 de octubre de 2016

Macbeth en el Teatro Colón de Buenos Aires


Prensa Teatro Colón /Arnaldo Colombaroli / Máximo Parpagnoli 

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 27/09/2016. Teatro Colón. Giuseppe Verdi: Macbeth. Ópera en cuatro actos. Libreto de Francesco María Piave con colaboración de Andrea Maffei, basado en la obra homónima de William Skakespeare. Marcelo Lombardero, puesta en escena. Diego Siliano, diseño de escenografía y proyecciones. Luciana Gutman, vestuario. Ignacio González Cano, coreografía. Horacio Efron, iluminación. Fabián Veloz (Macbeth), Chiara Taigi (Lady Macbeth), Alexander Teliga (Banquo), Gustavo López Manzitti (Macduff), Rocío Giordano (Dama de Lady Macbeth), Gastón Oliveira Weckesser (Malcom), Iván Garcia (Doctor), Mariano Fernandez Bustinza, Victoria Gaeta, Dante Lombardi (Apariciones), Juan Pablo Labourdette (Sicario) y Sebastián Sorarrain (un criado) Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Director del Coro Estable: Miguel Martínez. Dirección Musical: Stefano Ranzani.

Como parte de las celebraciones del Año Shakespeare el Teatro Colón ofreció, con nueva producción escénica, Macbeth de Giuseppe Verdi en un espectáculo de corrección general que no logró el brillo necesario para entusiasmar. La Orquesta Estable bajo la conducción de Stefano Ranzani redondeó un trabajo de primer orden. La versión tuvo nervio, estilo, claroscuros, adecuada sutileza y bien dosificada fuerza cuando fue necesario. Triunfador absoluto fue Fabián Veloz como Macbeth. Con bello timbre, seguridad, expresividad y excelente fraseo verdiano. La Lady Macbeth de Chiara Taigi fue correcta. Se nota una voz fatigada con tendencia al descontrol que cumplió los requerimientos del rol sin mayor gloria.
Impecable el Macduff de Gustavo López Manzittti, adecuado el Banquo de Alexander Teliga y adecuado el resto del elenco. Párrafo aparte para las diversas secciones del Coro Estable en una noche de pleno lucimiento.  Marcelo Lombardero situó la acción en una contemporaneidad vaga en una evidente guerra civil. Los espacios escénicos lucen monumentales y fríos, hay un omnipresente uso del color negro. De lugares que parecen ser fábricas o depósitos abandonados o bombardeados se pasa al mundo subterráneo de las cloacas donde sitúa a las brujas que aquí no son tales. Hay palacios estatales con tintes grandilocuentes, espacios enormes, escaleras monumentales, una terraza donde se divisan bombardeos, un bosque cerrado con alambres y puestos de vigilancia como si fuese un campo de prisioneros y hasta la perfecta recreación de una estación ferroviaria con llegada de trenes incluida. Como es habitual la escenografía y las proyecciones de Diego Siliano fueron impecables, de perfecto diseño el vestuario de Luciana Gutman y correcta la coreografía de Ignacio González Cano. Con abuso de oscuridad la iluminación de Horacio Efron. No obstante, la impresión general de la versión visual es de un trabajo no logrado plenamente, con cierto estatismo actoral y algunas incoherencias.


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