viernes, 19 de mayo de 2017

Katia Kabanova en el Teatro Regio de Turín, Turin


Fotos: Ramella&Giannese - Teatro Regio di Torino
Ramón Jacques
El Teatro Regio dejó una impronta en el público que presenció las primeras representaciones locales de Káťa Kabanová, obra maestra de Leoš Janáček. El primer acierto fue escenificar la ópera con la propuesta de Robert Carsen, coproducción con la ópera de Amberes que ha circulado ya por importantes escenarios. Carsen, ofreció quizás su mejor trabajo, atemporal y en el que el agua es un elemento preponderante, tanto por las tormentas que marca el libreto como por el rio Volga, junto al cual transcurre la escena y que incide en los personajes porque es ahí donde ocurre la trágica muerte de Káťa, ahogada en agua, como también en la deshonra, la desesperación y la humillación. El agua, que sobre el escenario es un espejo que refleja la vida y el contexto en el que viven los personajes, regala sobrecogedoras y armoniosas imágenes, fundiéndose con el cielo triste de tenues colores al fondo del escenario, pero brillante en intensidad y angustia. Los artistas se desplazan sobre unas pasarelas que movían constantemente de posición un grupo de bailarinas, en sus coreografías. La escena comunica y toca al espectador, y los elegantes vestuarios contribuyen al sencillo marco cargado de brío y dramatismo. La producción forma parte del proyecto del teatro denominado Janáček-Carsen.  Otro acierto, fue el encomendar el personaje principal a la soprano Andrea Danková, referente en la actualidad porque lo ha cantado cientos de veces en importantes escenarios.
La soprano eslovaca, brilla por su belleza física, pero además por la credibilidad que imprime al papel, el acento vocal e intención que imprime a cada nota y frase, y que solo pocos que logran una compenetración y dominio total de un personaje pueden hacerlo. Su canto es brillante, grato en tonalidad y color, sin mengua de la emotividad, el carácter dramático y la sensualidad que derrocha en escena. El resto del elenco no desmereció por ser artistas que han frecuentado este repertorio, como la maligna y cínica Kabanicha de la mezzosoprano Rebecca de Pont Davies; el timorato Tichon del tenor Štefan Margita de timbre punzante; el tenor Misha Didyk por su personificación de Boris Grigorjevič; y la corrección con la que se desempeñaron el bajo-barítono Oliver Zwarg como Dikoj, la mezzosoprano Lena Belkina como Varvara y el resto de cantantes en papeles menores. Mención para el Coro del Regio sólido y uniforme en sus intervenciones. Al frente de la orquesta estuvo el maestro Marco Angius, reconocido por su relación con el repertorio del siglo veinte, quien extrajo de los músicos sutileza y la carga emotiva presente en la música de Janáček, que hizo con argucia y tenacidad.

jueves, 18 de mayo de 2017

Temporada 2017-2018 del Met de Nueva York


Radvanosky como Norma
Foto: Metropolitan Opera

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Como es habitual la Temporada se iniciará con una nueva producción escénica, en este caso será Norma de Bellin, confiada a sir David McVicar con decorados de Robert Jones, vestuario Moritz Junge e iluminación de Paule Constable. El estreno será el 25 de septiembre de 2017 con el protagónico de Sondra Radvanovsky, y los cantantes Joseph Calleja (Pollione), Joyce DiDonato (Adalgisa) y Mattthev Rose (Oroveso), todos bajo la batuta de Carlo Rizzi. Cuatro títulos más se presentarán en nuevas producciones escénicas y otras veinte óperas se repondrán en el curso de la Temporada 2017-2018 totalizando veinticinco óperas diferentes en 24 espectáculos más cuatro funciones del Réquiem de Verdi. Las últimas dos funciones líricas serán el sábado 12 de mayo de 2018 con Rómeo et Juliette por la tarde y Tosca protagonizada por Anna Netrebko, en la noche.

Nuevas Producciones

Luego de nueva producción de Norma que abrirá la Temporada, los títulos que serán ofrecidos con nuevas puestas escénicas son: The extreminating angel de Thomas Adès, Tosca de Puccini, Così fan tutte de Mozart y Cendrillon de Massenet. Norma se ofrecerá en doce oportunidades entre el 25 septiembre y el 16 de diciembre de 2017 alternándose en el podio orquestal Rizzi con Joseph Colaneri y Marina Rebeka y Angela Meade en el protagónico luego de las 5 funciones de Radvanoski. The extreminating angel de Adès tendrá su estreno el 26 de octubre, con la dirección escénica de Tom Cairns -autor además del libreto en dos actos de la obra- y el propio compositor en el podio (8 funciones). Tosca de Puccini, con función inicial en la Gala de Año Nuevo del 31 de diciembre de 2017, será una producción de David McVicar con escenografía y vestuario de John Macfarlane, en la batuta Andris Nelson y el protagónico a cargo de Kristine Opolais. Quince serán funciones de Tosca, las de enero protagonizadas por Kristine Opolais y las de abril y mayo de 2018 por Anna Netrebko. Serán Mario Cavaradossi Vittorio Grigolo y Marcelo Álvarez, mientras que Bryn Terfel, Michael Vole y George Gagnidze darán vida al cruel Scarpia. Desde el 15 de marzo de 2018 subirá a escena la nueva producción de Così fan tutte de Mozart firmada por Phelim McDermott en coproducción con la English National Opera. David Roberson dirigirá la orquesta y se destacan en el elenco Amanda Majeski, Serena Malfi, Kelli o’Hara, Ben Bliss, Adam Plachetka y Christopher Maltman. Cerrará las nuevas producciones, desde el 12 de abril, la puesta de Laurent Pelly para Cendrillon de Jules Massenet, que es original de la Ópera de Santa Fe (USA) en coproducción con la Royal Opera House de Londres, el Liceu de Barcelona, la Ópera de Lille y el Teatro Real de la Monnaie de Bruselas, actuarán Bertrand de Billy en el podio orquestal y Joyce DiDonato y Alice Coote en los roles principales, con el concurso de Kathleeen Kim, Stephanie Blythe y Laurent Maouri.

Norma
Reposiciones

Inicia la lista de reposiciones Les contes d’Hofmann de Offenbach con nueve funciones desde del 26 de septiembre al 28 de octubre bajo la batuta de Johannes Debus y el protagónico alternado de Vittorio Grigolo y Yosep Kang. Un día después será el turno de Die Zauberflöte de Mozart con James Levine -director musical emérito del Met- que se cantará en su original en alemán sólo en cinco oportunidades. La clásica producción de Franco Zefirelli de La Bohème de Puccini volverá el 2 de octubre de 2017. En las quince funciones programadas se alternarán Alexander Soddy y Marco Armiliato en la batuta entre los meses de octubre de 2017 y marzo de 2018. Otra entrañable y clásica producción de Zefirelli en este caso la de Turandot de Puccini retornará al escenario a partir del 12 de octubre de 2017. En las quince funciones programadas se alternarán Oksana Dyka y Martina Serafín. El tenor Marcelo Álvarez volverá a encarnar a Calaf en todas las funciones (octubre/noviembre de 2017 y marzo/abril de 2018), en la batuta Carlo Rizzi y Marco Armiliato.
Inmediatamente más Puccini: doce funciones de Madama Butterfly con la puesta de Anthony Minghella y el protagónico alternado de Hui He y Ermonella Jaho. En noviembre, Emmanuel Villaume dirigirá la poco frecuente Thaïs de Massenet con la puesta de John Cox con vestuario para la protagonista de Christian Lacroix protagonizada por Ailyn Pérez y Gerald Finley. Retornará Las bodas de Figaro con batuta de Harry Bicket con la producción escénica de Sir Richard Eyre.
Las recientes puestas de la dupla Cavalleria Rusticana y Pagliacci; Il Trovatore, Parsifal y Elektra retornan en enero, febrero y marzo de 2018. En los elencos Roberto Alagna, Ekaterina Semenchuk, Eva-Maria Westbroek, Zeljko Lucic, Aleksandra Kurzak, George Gagnidze, Maria Agresta, Yonghoo Lee, Anita Rachvelishvili, Quinn Kesley, Luca Salsi, Klaus Florian Vogt, René Pape, Christine Goerke y Michaela Schuster, entre otros. También se repondrán las producciones de L’Elisir d’amore, en enero de 2018 con Pretty Yende y Matthew Polenzani, de Semiramide con la presencia de Angela Meade, y de Lucia di Lammermoor con Roberto Abbado en la batuta y Olga Peretyatko, Jessica Pratt y Pretty Yende como protagonistas. La Flauta Mágica se cantará, también en traducción al inglés lo mismo que Hansel y Gretel, ambos espectáculos están pensados especialmente para las familias. La reposición de La viuda alegre será también en inglés en el curso de diciembre de 2017. La opereta será interpretada por Susan Graham y Paul Groves.  Se volverán a ver las producciones de Luisa Miller de Verdi (marzo de 2018) con James Levine en el podio y la presencia de Sonya Yoncheva, Piotr Beczala, Olesya Petrova y Plácido Domingo en el rol baritonal de Miller; y de Romeo y Julieta, en este caso con Placido Domingo como director de orquesta, en los protagónicos Ailyn Pérez y Bryan Hymel, en abril del año próximo.

Otros espectáculos y transmisiones en HD

Cendrillon

Se cantará el Réquiem de Verdi, dirigido por Levine, en cuatro oportunidades en el mes de noviembre actuando como solistas Krassimira Stoyanova, Ekaterina Semenchuk, Aleksandrs Antonenko y Ferruccio Furlanetto, mientras que la orquesta de la Metropolitan Opera ofrecerá tres conciertos en la sala del Carnegie Hall los días 18 y 30 de mayo y 5 de junio de 2018. Continuarán las transmisiones simultáneas de los sábados por la tarde en vídeo y audio de alta definición a salas de cine de todo el mundo. La temporada de transmisiones comenzará el 7 de octubre con Norma y continuará con La flauta mágica el 14 de octubre en su versión en alemán con los cantantes Golda Schultz, Kathryn Lewek, Charles Castronovo, Markus Werba, Christian Van Horn, Tobias Kehrer y René Pape. El estreno de The exterminating Angel se podrá ver en el mundo el 18 de diciembre de 2017. Ya en 2018 la serie se reanudará el 27 de enero con Tosca, a la cual seguirán L`Elisir d’amore el 10 de febrero, La Bohème el 24 de febrero, Semiramide el 10 de marzo, Così fan tutte el 31 de marzo y Luisa Miller el 14 de abril. Para finalizar el 28 de abril de 2018 con Cendrillon de Jules Massenet.

Más información en: www.metopera.org

lunes, 15 de mayo de 2017

Così fan tutte en Bellas Artes, México

Foto: Ana Lourdes Herrera / Bellas Artes
Luis Gutiérrez Ruvalcaba

En esta ocasión, el director de escena, Mauricio García Lozano, enfocó su potencial creativo en el título que Da Ponte dio al libreto, La scuola degli amanti. Don Alfonso y Despina fueron presentados como profesores de un colegio al que asisten marionetas muy fáciles de manejar. El maestro principal, Don Alfonso, fue como el que todos tuvimos alguna vez, pedante y aburrido, en tanto que Despina fue la divertida, aunque un tanto inepta, profesora a la que preferíamos. Los educandos fueron presentados como cuatro alumnos iguales en todos los sentidos, si acaso diferenciados por su género. Las parejas de enamorados no evolucionan hasta intercambiar sus intereses eróticos, por supuesto empujados por las serpientes, Don Alfonso y Despina, que envenenan la inocencia edénica con la que chicas y soldados inician la ópera. Es como si la música sólo ambientara la ópera, y no describiera la evolución psicológica de los jóvenes. El concepto, válido, de la escuela amorosa se quedó corto al no llegar a la “graduación” de los estudiantes. La escenografía, muy bien lograda por Jorge Ballina, es un aula en la que las paredes se modifican conforme avanzan las escenas. De hecho, durante el segundo acto logra representar la crisis al mostrar la inversión de los sentimientos de los alumnos, mediante el cambio de arriba a abajo del aula, subiendo el techo al suelo y colocando éste arriba. La expresión de esto es más clara en inglés pues la escena es modificada lentamente hasta terminar “upside down” al final del dueto entre Fiordiligi y Ferrando. En adición al escenario en sí, el aula se enmarca en una especie de pizarrón en el que se muestra la acción como si fueran lecciones cuyo objeto explícito en la presentación del director es educar al público. El vestuario diseñado por Mario Marín presenta a las parejas originales vestidas del mismo color durante toda la obra y la iluminación diseñada por Víctor Zapatero es tan buena como siempre, destacando la de los cuatro jóvenes durante el “È nel tuo, nel mio bicchiero” en el que ilumina a los cantantes conforme se unen al canon. En mi opinión el concepto de la producción es válido, aunque limitado pues anula las personalidades de los “alumnos” y exagera las de los “profesores”.

Silvia Dalla Benetta encarnó a Fiordiligi. No puedo hablar de sus cualidades histriónicas pues el concepto impide que las exhiba. Su rango es suficiente, casi, para las exigencias del papel de Fiordiligi. Digo suficiente pues sus notas bajas, la bajo el pentagrama en sus dos arias, llegan a ser desagradables. Su agilidad es notable, pero carece de los trinos. Lo muy atractivo de su actuación canora fueron su musicalidad y sus fantásticos messa di voce, tan importantes en el papel. La joven mezzo Isabel Stüber tuvo una destacada actuación como Dorabella y estoy seguro que la madurez que obtendrá con la experiencia le permitirá lograr ser una buena cantante. Patricia Santos fue una excelente Despina cantando con precisión y picardía todas sus intervenciones.

La interpretación musical de los hombres fue también buena, aunque hubiera sido mejor si Orlando Pineda, Ferrando, pudiese cantar, o hubiese cantado, legato, lo que no debe faltar en la parte del personaje. Armando Piña tubo una intervención precisa, demostrando una bella voz, aunque sin controlar su dinámica. Jesús Suaste cantó bien el papel musicalmente poco demandante de Don Alfonso –recordemos que la parte fue compuesta para Francesco Bussani, cuya voz ya estaba en franco declive en 1790– a quien Mozart sólo concede dos compases de lucimiento durante “Soave sia il vento”.

De las óperas de Mozart, ésta la que más números de conjunto contiene. En muchas ocasiones los ensambles se oyeron “descuadrados”, especialmente durante los tríos masculinos. Estoy seguro que dada la calidad de los cantantes, estos números hubieran tenido un mejor resultado de haber sido ensayados apropiadamente.

Este fue uno de los casos en los que el divertir al público durante la obertura confunde el argumento, ya que Despina entra a corregir lo que estaba escrito en un pizarrón colocado en el proscenio Così fan tutte, para cambiar la última palabra por tutti, borrando la “e” y escribiendo una “i”. No será sino hasta la décima escena cuando Don Alfonso la invite al claustro. Pero, ¿a quién le importa esto?

En mi opinión, el coro tuvo dos problemas no atribuibles a sus elementos; el primero fue presentarlo con muchos elementos, muchos más que los usuales 12 o 16 cantantes, esto pudo ser una decisión del director huésped Timothy G. Ruff Welch o del director concertador y el segundo fue su ubicación. El coro del primer acto lo hicieron sentados en la sala entreverados con el público, evitando el rol caricaturesco de quienes acompañarán a los soldados al campo de batalla; cantan tras bambalinas durante la serenata, que es la escena formal de la scuola degli amanti, en tanto que durante el inicio de la “boda”, aparecen a los lados del escenario, cual si fueran curiosos llegando a ver la ópera –algo así como los turistas que entraron a la sala durante la última entrega de los Óscar; estas decisiones no agregaron, en mi opinión, un ápice de significado a la ópera y sirvieron para que una gran parte del público aplaudiera algo sin sentido. El desempeño del coro no fue malo, pero hubiera sido mejor sin tantas ideas escénicas.

Lo más destacado de la noche, fue la labor de Ricardo Magnus al clavecín. Mostró una variedad de adiciones a las notas del continuo, entre las cuales pude apreciar el tema del primer movimiento de la sonata en la K 330, lo que le dio una mayor propulsión a los recitativos. Ojalá Don Ricardo regrese a “hacer” el continuo cuando sea necesario, de veras, ojalá. Srba Dnic tuvo un buen desempeño como concertador, aunque en momentos sentí unos tiempos más lentos de los que creo son adecuados. Los maestros que tocaron las maderas lo hicieron espléndidamente, no así los cornos –tan importantes cuando la infidelidad es el tema principal– que en momentos notables perdieron afinación. Los cortes fueron los usuales, el dueto de los soldados del primer acto y la segunda aria de Ferrando “Ah lo veggio”; el corte de parte del recitativo de Fiordiligi previo al del dueto con Ferrando fue, en mi opinión, excesivo. En mi opinión, esta producción y la interpretación de esta función fueron buenos, yo diría muy buenos comparados con el estándar de la Compañía Nacional de Ópera durante los últimos tiempos. Ojalá hubiera sido más ágil.

Un Ballo in Maschera en Miami


Photo Credit: Brittany Mazzurco.

Abigail Brambila

La de Florida Granda Opera se vistió de gala con la reconocida ópera “Baile de Máscaras” de Verdi, la cual se presentó en el Adrienne Arsht Ceneter de Miami para cerrar esta increíble temporada 2016 – 2017, con la que ha sido, sin duda alguna, una de las mejores puestas en escena por parte de la compañía. Gustavo, papel interpretado por el sobresaliente tenor puertorriqueño Rafael Dávila el rey más que planea el baile de máscaras con el fin de encontrarse con su amada, Amelia, aquí interpretada por talentosa soprano Tamara Wilson originaria de Ilinois, quien mostró su voz privilegiada y fascinó al público que no dejó de aplaudirle. Sin embargo, la historia es mucho más trágica de lo que parece, ya que Amelia se encuentra casada con el mejor amigo del Rey, Anckarström, aquí interpretado por el barítono americano Todd Thomas quien regaló una exquisita tonalidad vocal y buena interpretación del papel, quien sufre una molestia al descubrir el engaño de su mejor amigo con su esposa, que es única, y hace que termine trágicamente la obra. En el último acto, Anckarström es el elegido para asesinar al rey con mascara, lo cual parecería hacerlo el afortunado pero una vez muerto el rey se da cuenta que nada ha sucedido entre ellos.  Lo anterior, nos hace recordar aquella frase de Oscar Wilde, que apropiada para la ocasión versa asi: “El hombre es menos sincero cuando habla en su nombre. Dadle una máscara y os dirá la verdad”.  La mágica interpretación de la soprano Elena Galván realizando el papel de Oscar agradó por su calidad vocal y su ágil desenvolvimiento en el escenario. Además, se contó con el debut del tenor Benjamin Werley como el juez y sirviente de Amelia, artista de buenas condiciones.  La obra contó con una excelente producción de de Marco Pelle y traídas de la Opera de Utah. El diseño de las elegantes escenografías por parte de Eric Fielding la cual se acentuó por la magnífica aportación de Kevin G. Mynatt en la iluminación.  Howard Tsvi Kaplan logró darle el toque perfecto al vestuario junto con el maquillaje diseñado por Sue Schaefer.  Correcta y segura fue la conducción musical de Ramón Tebar.

La prohibición de amar de Wagner en el Teatro Colón de Buenos Aires

Foto: Arnoldo Colombaroli
Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

El Teatro Colón presentó en carácter de estreno argentino la juvenil Das Liebesverbot (La prohibición de amar) de Richard Wagner en una producción escénica original del Teatro Real de Madrid que oportunamente se presentará en la Royal Opera House de Londres. Si bien la obra es menor dentro de la producción de Wagner, hay que destacar que fue servida de la mejor manera tanto por la ingeniosa dirección de escena de Kasper Holten y la cuidadosa batuta de Oliver von Dohnanyi como por el homogéneo y excelente elenco convocado tanto de artistas nacionales como extranjeros con un punto de notable brillo: la soprano Lise Davidsen. Kaspar Holten situó la obra en una contemporaneidad vaga y logró fluidez en la acción teatral, intentando aportar comicidad e ironía. Para reforzar la muy buena factura del planteo coadyuvaron el imaginativo vestuario y la funcional escenografía de Steffen Aarfing y la inteligente iluminación de Bruno Poet. La Orquesta Estable respondió con eficacia a la batuta de Oliver von Dohnanyi que condujo con mano segura y adecuado balance.  Triunfadora absoluta de la noche fue la joven soprano noruega Lise Davinson quien sorteó todos los escollos de la parte  para brindar una Isabella de antología. Potencia vocal, emisión pareja, decir elegante y compromiso actoral fueron constantes en la actuación de Davinson.

Hernán Iturralde caracterizó a la perfección a Friedrich y volvió a mostrar su valía vocal y su profesionalismo sin macula. María Hinojosa fue una impecable Dorella tanto desde lo actoral como desde lo vocal. Christian Hübner fue un eficaz Brighella de buen volumen y emisión un tanto rústica. Los dos tenores de escritura aguda cumplieron con creces su cometido: el danés Peter Lodahl como Lucio y el local Carlos Ullán como Claudio. Los personajes de flanco fueron nuevamente de primer nivel (Fernando Chalabe, Sergio Spina, Norberto Marcos y Emiliano Bulacios), mientras que en el breve rol de Mariana, Marisú Pavón mostró impecable línea de canto.

Elena de Cavalli – Toronto Consort

Giuliana dal Piaz

Acaba de haber en Toronto la increíble oportunidad de ver en estreno en Canada y posiblemente en todo Norteamérica la ópera de Francesco Cavalli Helena (1659), que no se ha ejecutado casi nunca en época moderna: la única presentación que conozco es la del Festival de Aix-en-Provence en 2013. Pequeños milagros que ocurren en una ciudad/país no particularmente famosa/o por sus produccions operísticas (aunque está formando y mandando al exterior una generación de muy buenos cantantes) que sin embargo tiene el privilegio de una institución que ha hecho de la investigación sobre las composiciones del pasado su misión: The Toronto Consort. Es ésta, en efecto, la cuarta ópera que el Consort ha puesto en escena en los últimos años, después de Calisto, Gli amori di Apollo e Dafne y Giasone. Con este evento, The Toronto Consort concluye su Temporada 2016-17 en el Trinity-St. Paul’s Centre de Toronto.  El David Fallis, fundador e director del Toronto Consort, es el iniciador de una investigación filológica en el campo de la música antigua y barroca. Tiene además un talento especial en presentar estas óperas en concierto, subrayando los aspectos cómicos o irónicos que abundan en la producción de Cavalli. En este caso, con una increíble labor de concertación, ha reducido la partitura de Helena de casi una hora sin alterar ni la continuidad narrativa del texto, ni el espíritu o la coherencia orquestal de la partitura misma. Siguen siendo hermosos los acordes de las flautas, extraordinaria la tesitura armónica de los violines y muy agradable el contínuo de clavecín, chelo y tiorba. Realizada con un grupo de sólo ocho músicos, la obra resulta probablemente muy similar, músicalmente, a las que ponía en escena el propio Cavalli, cuando las óperas apenas empezaban a ser un espectáculo público y no limitado a la Corte o a los palacios de los noblesHelena narra cómo la que los antiguos llamaban “la mujer más bella del mundo”, engendrada por Leda y Júpiter, mas formalmente hija del rey de Esparta, Tíndaro; la princesa cortejada por su belleza por los más destacados príncipes y reyes del mundo mediterráneo, conoce a Menelao y lo acepta por esposo. Todo ello, muchos años antes de los acontecimientos de la epopeya troyana. Se trata en cierto sentido de una “comedia de los erroresen la cual el protagonista masculino, el joven Menelao, se disfraza de mujer para poder acceder a una igualmente joven Helena; así disfrazado, despierta el amor de Piritoo, amigo de Teseo que también aspira a la mano de Helena. En tiempos de Cavalli, interpretaban los roles masculinos los castrati”; en vez de escoger a contratenores o tenores ligeros para dichos roles, Fallis ha decidido asignar cuatro de ellos a mujeres (dos sopranos y dos mezzo-sopranos), así que el público se ha divertido inmensamente con la inversión y la ambigüedad de los roles. Todos los cantantes – vocalmente muy buenos – han sabido interpretar además sus personajes con gran sentido del humor: el tenor Bud Roach, por ejemplo, quien interpreta al bufón Iro y también toca muy bien la quitarra barroca, ha llegado al escenario desde la platea cantando y haciéndola de pallazo de corte; Kevin Skelton (Menelao), un tenor ligero de óptima voz y gran experiencia en roles barrocos, se ha adaptado con gracia a disfrazarse de Elisa, la esclava amazona, poniéndose un delantal negro con impresa la imagen en tamaño natural de Wonder Woman. Katherine Hill ha dado a su Menestao la viciosa y trahicionera agresividad necesaria, mientras que John Pepper ha cantado con la oportuna gravitas las breves intervenciones de los reyes Tíndaro, padre de Helena, y Creón, padre de Menestao, en cuya Corte se lleva a cabo la acción. Muy buenos Cory Knight como Teseo y Laura Pudwell como su batallera prometida Hipólita, mientras que Vicki St. Pierre ha desplegado las notas más hondas de su bella voz para dar vida a Piritoo, enamorado de... Menelao. Michelle DeBoer ha moderado por una vez sus sobreagudos, dando una versión adecuada de la dulce y algo simple Helena, a pesar de que sus dotes de actriz son modestas  Por primera vez en los conciertos de The Toronto Consort, se ha proyectado a una pantalla la traducción al inglés del texto, y ha sido una suerte porque sólo la mezzo-soprano Laura Pudwell tiene una buena pronunciación italiana, mientras que todos los demás intérpretes – no siendo cantantes de la ópera tradicional – manejan con dificultad las palabras del libreto, desde un nivel aceptable en Kevin Skelton, Cory Knight y Katherine Hill, hasta el nivel totalmente imposible de John Pepper y Bud Roach.  En conjunto, no hay duda de que todo mundotanto en el escenario como en el auditorio – se ha divertido muchísimo y los aplausos han sido largos y entusiasmados.