martes, 25 de junio de 2019

Recital de Elīna Garanča en Buenos Aires

Gentileza Prensa Teatro Colón / Crédito: Arnaldo Colombaroli


Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 19 de junio de 2019: Teatro Colón. Concierto Lírico. Obras de Jacques Offenbach; Pietro Mascagni; Francesco Cilea; Camille Saint-Saëns; Manuel De Falla; Francisco Asenjo Barbieri; Pablo Luna Carné y Georges Bizet. Solista: Elīna Garanča, mezzosoprano. Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Director Musical: Enrique Arturo Diemecke. Ciclo Grandes Intérpretes Internacionales.

En esta primera Gira por Sudamérica -que seguirá luego en San Pablo (Brasil) y Lima (Perú)- la mezzosoprano letona Elīna Garanča demostró sin lugar a dudas, en este Concierto en el Teatro Colón de Buenos Aires, las razones que la colocan como una de las grandes artistas líricas de la actualidad, en un programa que mostró un excelente abanico de su repertorio en un panorama más que abarcativo de sus capacidades interpretativas. La acompañó la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por Enrique Arturo Diemecke, que fue rutinario soporte en las intervenciones solistas y deslucida, desbalanceada y errática en los cuatro momentos puramente orquestales. Garanča comenzó con Santuzza y ‘Voi lo sapete’ de Cavalleria Rusticana en la que derrochó dramatismo y matices. Le siguió ‘Mon coeur s’ouvre à ta voix’ de Samson et Dalila interpretado con poderosa seducción y con su centro de terciopelo. 
En el aria para soprano ‘Io son l’umile ancella’ de Adriana Lecouvreur de Cilea hizo gala de sus pianísimos extraordinarios, de la homogeneidad de su registro y de su fraseo admirable. Mientras que ‘Acerba voluttà’ fue arrolladora en la interpretación con graves poderosos y notable volumen. En la segunda parte desplegó su amor por el repertorio español. Así la ‘Canción de Paloma’ de El barberillo de Lavapiés de Francisco Asenjo Barbieri y ‘De España vengo’ de El Niño Judío de Pablo Luna Carné fueron vertidas con muy buena articulación del idioma, natural gracia y soltura escénica. El recital finalizó con dos fragmentos de Carmen de Georges Bizet: la ‘Habanera’ fue una fiesta de diversidad de inflexiones e intensidades y de plena seducción; mientras que en la ‘Chanson Bohème’ del segundo acto derrochó energía y entrega. Ante las ovaciones del público ofreció cuatro piezas fuera de programa todas en español. Las ‘Carceleras’ del segundo acto de la zarzuela cómica Las hijas del Zebedeo de Ruperto Chapí, más tres obras que corresponden a su último trabajo discográfico denominado ‘Sol y Vida’. La versión en clave femenina del aria de tenor ‘No puede ser’ del segundo acto de la zarzuela La tabernera del puerto de Pablo Sorozábal; un gran homenaje a la Argentina con una delicada versión del tango-canción ‘El día que me quieras’ de Gardel y Lepera, para finalizar con una electrizante interpretación de un clásico tenoril de Agustín Lara: ‘Granada’.

El Caballero de la Rosa - Teatro Municipal de Santiago, Chile

Fotos: Patricio Melo

Joel Poblete

Hubo que esperar más de tres décadas, y el resultado, sin ser perfecto, de todos modos estuvo a la altura de las circunstancias. Luego de 32 años, El caballero de la rosa de Strauss volvió a presentarse en Chile. Y considerando las altas exigencias musicales y teatrales que demanda a cualquier teatro que se anime a escenificarla, es un verdadero lujo que el Municipal de Santiago -en coproducción con la Ópera de Colombia, y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, donde esta producción debutó originalmente el año pasado, de paso marcando el debut de la obra en ese país- la haya podido ofrecer al público como segundo título de su temporada lírica no sólo en uno, sino en dos repartos distintos, uno de ellos, el llamado elenco estelar, compuesto casi por completo por intérpretes locales.  En Chile recién debutó en 1937, 26 años después de su estreno mundial, pero cantada en italiano, y hubo que esperar 50 años para que en 1987 al fin el Teatro Municipal de Santiago la ofreciera en su idioma original, por lo que esta fue la tercera temporada en que se programaba en ese país, pero sólo la segunda vez en que los espectadores la pudieron apreciar en alemán.  
 
En lo escénico, este regreso de El caballero de la rosa funcionó en términos generales, y si bien considerando las enormes exigencias eso ya debería ser bastante, de todos modos se echaron de menos más sutilezas y matices en la dirección teatral del argentino radicado en Colombia Alejandro Chacón, quien regresó a ese escenario luego de su Traviata de 1994 repuesta en 1998 y 2002, y su Ernani de 2001. Es muy complejo manejar lo teatral en esta obra, en especial en algunos momentos que requieren muchos personajes en escena -¡incluso perros!- interactuando al mismo tiempo, y ese aspecto fue bien resuelto por Chacón, pero los instantes más íntimos y sensibles no siempre tuvieron todo el relieve escénico requerido, y algunos segmentos cómicos rozaron a menudo la caricatura exagerada, un riesgo habitual en este título. La escenografía del español Sergio Loro, más sencilla de lo habitual para El caballero de la rosa, lució mejor en el primer acto, mientras la propuesta y uso del espacio del tercero fue menos convincente. El vestuario del fallecido diseñador uruguayo Adán Martínez fue efectivo sin ser particularmente atractivo ni elegante, aunque el atuendo del cantante italiano no fue demasiado afortunado. Adecuado apoyo visual ofreció la iluminación de Ricardo Castro, en especial en los momentos más íntimos. 

La orquesta que aborde El caballero de la rosa requiere concentración, precisión milimétrica y ductilidad, y la Filarmónica de Santiago acometió en buena forma el desafío. En el elenco internacional, la lectura del maestro Maximiano Valdés alcanzó sus mejores momentos en los acentos de lirismo y melancolía, pero en el elenco estelar, dirigida por Pedro-Pablo Prudencio, fue más ligera y vivaz cuando era necesario y equilibró de manera más natural y fluida la transición entre los instantes cómicos y la efusión sentimental. Muy bien el coro del teatro dirigido por el uruguayo Jorge Klastornik, así como Voces Blancas, el coro de niños del Municipal que dirige Cecilia Barrientos.   El elenco internacional brilló a gran altura, en especial por su trío protagónico femenino y un auténtico privilegio: contar en el rol de Octavian con la prestigiosa mezzosoprano francesa Sophie Koch en su debut en Sudamérica, no sólo porque vino reemplazando a otra colega -quien a su vez ya era el reemplazo de la anunciada originalmente el año pasado- sino además porque confirmó por qué ha sido considerada una de las mejores intérpretes actuales del personaje -se la puede apreciar también en la versión de 2009 editada comercialmente, donde dirigida por Christian Thielemann interviene junto a Renée Fleming y Diana Damrau- en el que luce creíble y sensible en escena, bien dispuesta al juego cómico y con una hermosa línea de canto.  

La soprano irlandesa Celine Byrne fue una estupenda Mariscala de atractivo físico, bella voz y sutiles pianísimos, cuyo enfoque de este rol -que preparó con una auténtica experta en esta obra, la legendaria mezzosoprano alemana Christa Ludwig- de seguro irá evolucionando y madurando con el tiempo, pero ya es de un excelente nivel. La soprano kosovar Elbenita Kajtazi interpretaba por primera vez en su carrera a Sophie, y su desempeño fue en verdad espléndido por su voz, estilo de canto, volumen y la forma en que emitió y proyectó sus cristalinas notas agudas. Ambas debutaban en Chile.  Entre los solistas masculinos, encarnando al barón Ochs el bajo-barítono alemán Jürgen Linn demostró ser un buen cantante, cómodo a lo largo del registro y que domina a la perfección su personaje en lo actoral, al que se retrata a ratos más vulgar de lo necesario, tal vez más por exigencias de la dirección de escena que por el intérprete mismo. El barítono chileno Patricio Sabaté fue un sólido y sonoro Faninal, mientras en su breve pero exigente intervención, el tenor coreano David Junghoon Kim participó en cada una de las funciones de ambos elencos, interpretando al cantante italiano con efusión, atractivo material y seguridad en las demandantes notas altas.

El segundo reparto, el llamado elenco estelar, contó con un logrado trío protagónico integrado por tres de las mejores cantantes chilenas de la actualidad: la soprano Paulina González como la Mariscala, la mezzosoprano Evelyn Ramírez como Octavian y la soprano radicada en Alemania Catalina Bertucci como Sophie. Muy bien las tres, en particular González, aunque las notas agudas en Ramírez siempre le exigen más que en el resto del registro. Junto a ellas, el bajo-barítono germano Johannes Stermann, de impresionante estatura, fue un efectivo Ochs, y el barítono chileno Javier Weibel un aceptable Faninal.  La pareja de intrigantes italianos Annina y Valzacchi estuvo correctamente interpretada en el elenco internacional por la mezzosoprano chilena María Luisa Merino y el tenor alemán Paul Kaufmann, pero por su vivacidad y lo bien que manejan el humor y lo teatral, se lucían más en el otro reparto Francisco Huerta y Gloria Rojas. Y el personaje del ama de llaves Marianne en el segundo acto, destacó más en el elenco estelar interpretado por la soprano Paola Rodríguez con sonora voz y una buena dosis de comicidad, mientras en el internacional Marcela González se vio demasiado joven para el rol y su atractiva voz en esta ocasión se apreció y escuchó menos. Además de los ya mencionados, el extenso elenco de roles secundarios, también muy demandante incluso en aquellos personajes que aparecen brevemente en escena, estuvo muy bien cubierto por una veintena de intérpretes nacionales, algunos de ellos participando en ambos elencos. 


Ópera Nacional de Paris: Temporada 2019-2020

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica



La Ópera Nacional de París ha presentado su próxima temporada 2019-2020 que se iniciará el sábado 7 de septiembre con la reposición de I Puritani de Bellini -e incluirá veintidós óperas y doce programas de ballet- finalizando el martes 14 de julio de 2020 con la última representación de Play, ballet con música de Mikael Karlsson y coreografía de Alexander Ekman en el Palacio Garnier. Uno de los programas será mixto conjugando la versión coreografiada de L’après-midi d’un faune de Debussy con L’enfant et les sortilèges de Ravel, mientras que la ópera Il Pirata de Bellini se ofrecerá en versión de concierto. Singular importancia adquiere la presentación de la Tetralogía wagneriana en el curso del año 2020: El Oro del Rin y La Walkiria en abril y mayo –correspondiendo a la Temporada 2019-2020- y Sigfrido y El ocaso de los dioses en los meses de octubre y noviembre de 2020 y por lo tanto en la Temporada 2020-2021. El proyecto denominado ‘Ring 2020’ incluye la posibilidad de asistir a las cuatro obras en forma consecutiva, como Wagner las pensó, en dos ciclos: el primero del 23 al 28 de noviembre de 2020 y el segundo entre el 30 de noviembre y el 6 de diciembre de 2020. En todos los casos las nuevas puestas en escena estarán a cargo de Calixto Bieito y la conducción musical de Philippe Jordan.

Danza

La Temporada de Ballet se iniciará, en el Palacio Garnier, con una Gala el 20 de septiembre de 2019 que dará inicio formal a la misma. Desde el 22 del mismo mes se ofrecerá un doble programa formado por el estreno de At the hawk’s well con la conjunción creativa de Hiroshi Sugimoto y Alessio Silvestrin y la reposición de Blake works con coreografía de William Forsyte; le seguirá el estreno mundial de un ballet con música de Owen Benton y coreografía de Crystal Pite, con 21 funciones desde el 26 de octubre de 2019. Se incluyen los tradicionales Raymonda y Giselle, Le Parc con coreografía de Angelin Preljocaj programas mixtos, nuevas coreografías, el estreno local de Mayerling con coreografía de Kenneth MacMillan, la presencia de la Nederlands Dans Theater como compañía invitada, espectáculos de la Escuela de Danza, y para finalizar con quince funciones de Play, ballet con música de Mikael Karlsson y coreografía de Alexander Ekman en el Palacio Garnier. La mayoría de los programas de danza se desarrollarán en el Palacio Garnier, salvo Raymonda -diciembre de 2019- con música de Glazunov y coreografía de Rudolf Nureyev, y el programa con tres coreografías de George Balanchine formado por Concerto Barocco, Les Quatre tempéraments y Sérénade -febrero de 2020- que se ofrecerán en La Bastilla.

Temporada Lírica

Iniciará la temporada lírica la reposición, en La Bastilla, de la puesta de Laurent Pelly de I Puritani de Belllini con Elsa Dreisig (Elvira), Javier Camarena alternándose con Francesco Demuro como Losr Arturo, Luc Bertin-Hugault (Lord Gualtiero) e Igor Golovatenko (Sir Riccardo) con la dirección orquestal de Riccardo Frizza, le seguirá una nueva producción a cargo de Simon Stone de La Traviata de Verdi con la presencia de Pretty Yende, Nino Machaidze, Benjamin Bernheim, Atalla Ayan, Ludovic Tézier y Jean-François Lapointe. Están previstas trece representaciones, en el Palacio Garnier, entre el 12 de septiembre y el 16 de octubre más la Avant-première del 9 de septiembre para menores de 28 años. En alternancia con las dos óperas mencionadas retorna la puesta de Robert Wilson de Madama Butterfly de Puccini con Ana María Martínez y Dinara Alieva en el protagónico, Giorgio Berrugi y Dmytro Popov como Pinkerton y Laurent Naori como Sharpless, con la batuta de Giacomo Sagripanti. Serán 14 funciones en La Bastilla entre el 14 de septiembre y el 13 de noviembre. Con nueva producción, desde el 27 de septiembre se ofrecerá Las indias galantes de Rameau con la batuta de Leonardo García Alarcón y la Orquesta Capella Mediterranea, en el elenco Sabine Devieilhe, Florian Sempey, Jodie Devos, Edwin Crossley-Mercer, Julie Fuchs, Mathias Vidal, Alexandre Duhamel, Stanislas de Barbeyrac y Jodie Devos. La puesta de Clément Cogitore y la coreografía de Bintopu Dembélé. Como se anunció a 2017 se utilizará la puesta Krzysztof Warlikowski de Don Carlos de Verdi para que suba en escena Don Carlo en su versión italiana en cinco actos. Fabio Luisi concertará el elenco formado por René Pape (Filippo II), Roberto Alagna y Michael Fabiano (Don Carlo), Aleksandra Kurzak y Nicole Car (Eklisabetta), Étienne Dupuis (Rodrigo), y Anita Rachvelishvili (Eboli), serán diez funciones entre el 25 de octubre al 23 de noviembre en La Bastilla. Antes de culminar este año subirá a escena la reposición de Lear de Aribert Reimann con Bo Skovhus en el protagónico y la batuta de Fabio Luisi, una nueva puesta en escena, firmada por Barrie Kosky, de El príncipe Igor de Borodin con dirección de Philippe Jordan y las voces de Evgeny Nikitin, Elena Stikhina, Pavel Černoch, Dmitry Ulyanov, Dimitry Ivashchenko y Anita Rachvelishvilil –diez funciones desde el 28 de noviembre más la Avant-première para jóvenes de menos de 28 años el 25 de noviembre- y la versión de concierto de Il Pirata de Bellini, los días 16 y 19 de diciembre, con la batuta de Riccardo Frizza y los cantantes Sondra Radvanovsky, Michael Spyres y Ludovic Tézier. El 2020 se iniciará con dos reposiciones en La Bastilla: El barbero de Sevilla de Rossini desde el 11 de enero con la dirección musical de Carlo Montanaro y Los cuentos de Hoffmann desde el 21 con Michael Fabiano, Jodie Devos, Véronique Gens, Ailyn Pérez, Gaëlle Arquez y Laurent Naouri, en los roles principales. Además la Academia presentará el doble programa formado por la versión coreografiada de L’après-midi d’un faune de Debussy con L’enfant et les sortilèges de Ravel con dirección musical de Vello Pähn desde el 20 de enero en el Palacio Garnier. El 26 de febrero de 2020 retorna Yvonne, princesse de Bourgogne de Philippe Boesmans, estrenada mundialmente en enero de 2009, en el Garnier con la conducción de Susanna Mälkii y la puesta de Luc Bondy. También en febrero, desde el 29, una nueva puesta en escena de Manon de Jules Massenet, confiada a Vincent Huguet, con el protagónico alternado de Pretty Yende y Sofia Fomina. Bajo la batuta de Dan Ettinger le darán vida al Caballero des Griex, Benjamin Bernheim y Stephen Costello, mientras que Lescaut será Ludovic Tézier. El 21 de marzo de 2020 regresa la producción de Ivo van Hove, estrenada en junio de este año, de Don Giovanni de Mozart con Luca Pisaroni como protagonista y la dirección musical de Philippe Jordan. El 2 de abril comienza la saga wagneriana con El oro del Rin que continúa desde el 5 mayo con La Walkiria. La nueva producción estará firmada por Calixto Bieito y la dirección musical será responsabilidad de Philippe Jordan. En los elencos Iain Paterson (Wotan), Ekaterina Gubanova (Fricka), Norbert Ernst (Loge), Jochen Schmeckenbecher (Alberich), Gerhard Siegel (Mime), Jonas Kaufmann (Siegmund), John Relyea (Hunding), EvaMaria Westbroek (Sieglinde),  Martina Serafin (Brünhilde) y Wiebke Lehmkuhl (Erda). Anna Netrebko cantará cuatro funciones de Adriana Lecouvreur -27 y 30 de abril y 3 y 6 de mayo de 2019- en la clásica producción de David McVicar, las dos restantes estarán a cargo de Elena Stikhina (9 y 12 de mayo). En el elenco Yusif Eyvazov, Ekaterina Semenchuk, Sava Vemić, Željko Lučić y Rodolphe Briand. La versión de 1869 de Boris Godunov vuelve el 23 de mayo de 2020 con el protagónico de René Pape. Junio será un mes con dos puestas del controvertido Claus Guth, primero será el turno de Rigoletto, desde el 2, con la dirección musical de Speranza Scappucci, mientras que las catorce funciones de La Bohème, comenzarán el 13, con la batuta de Lorenzo Viotti y un múltiple elenco en los que estarán Ermonela Jaho, Elena Stikhina, Marina Costa-Jackson, Julie Fuchs, Elena Tsallagova, Francesco Demuro, Vittorio Grigolo, Benjamin Bernheim, Lucas Meachem, Gabriele Viviani, Andrzej Filończyk y Krzysztof Bączyk. Cierra la programación lírica Così fan tutte de Mozart con la puesta actuada y coreografiada diseñada por Anne Teresa De Keersmaeker en el Palacio Garnier. Antonello Manacorda dirigirá a Jacquelyn Wagner, Stephanie Lauricella, Stephen Costello, Philippe Sly, Paulo Szot y Ginger Costa-Jackson.

Otras actividades

Están programados tres conciertos sinfónicos con la batuta de Philippe Jordan y obras de Debussy y Prokofiev que se ofrecerá en la nueva sala Philarmonie de Paris y en el Musée D’Orsay y otro con obras de Mahler con Mattthias Gorerne como solista el 11 de marzo de 2020 en La Bastilla, a los que se adicionan dos conciertos en una Gira que abarcará Viena y Hamburgo con la soprano Nina Stemme como solista y un programa Wagner y Prokofiev.
También habrá conciertos de cámara, doce encuentros musicales al mediodía en el Studio Bastille entre el 19 de septiembre de 2019 y el 25 de junio de 2020 con músicos de la orquesta y artistas del coro estable, exposiciones en conjunto con la Biblioteca Nacional de Francia, el Centre Pompidou-Metz y con el Museo de Orsay, además de Conferencias. Mientras que dentro de la plataforma digital denominada 3º scène se incluirán obras originales de artistas de diversos géneros.

Mayor información en: www.operadeparis.fr

TEATRO REGIO DI TORINO – Presentazione Stagione d’Opera e di Balletto 2019-2020


Foto: Edoardo Piva

Renzo Bellardone

In fondo a questa breve relazione  della presentazione della stagione d’opera 2019/20320 avvenuta lunedì ore 11,30 nel foyer del Toro presso il Teatro Regio di Torino, si allega comunicato stampa. La presentazione si è svolta con al tavolo da sinistra Paola Giunti Responsabile comunicazione e promozione, Alessandro Galoppini Direttore Area artistica, la Sindaca Chiara Appendino, il Sovrintendente William Graziosi e l’Assessore alla cultura del Comune di Torino Francesca Leon. In passato non mi sono mai permesso aggiungere un commento al Comunicato stampa, ma la burrascosa situazione lo richiede. Dopo la premessa di Giunti, gli interventi al tavolo di Appendino, Leon e Graziosi  appaiono misurati e sicuri, anzi comunicano quanto è stato fatto per risanare una situazione che stava portando il Regio al sicuro commissariamento e che solo la realizzazione di un forte piano industriale quinquennale ha risolto, o meglio sta risolvendo, la situazione. Vengono annunciati  il nuovo sito, la possibilità, peraltro molto buona, di prenotare on line senza diritti aggiunti, una stagione di ben 17 titoli e la previsione di tutto il rifacimento della macchina scenica con i 14 milioni di euro previsti d’investimento. Inoltre si dichiara una maggiore attenzione ai giovani intesi come futuro pubblico del teatro ed alla continua ricerca ed intercettazione di bandi per creare liquidità. Si evidenzia come siano aumentate le alzate di sipario a 126, gli spettatori paganti che raggiungono il numero di oltre 214.000 con un incremento di 500.000 euro di biglietteria, 8000 presenze in tournée. E fin qui tutto bene con sottolineature di applausi moderati. Prende poi  la parola Galoppini e si scatena l’applauso che definirei ovazione, a sottolineare quanto maestranze, organi vari e pubblico apprezzino l’impegno, il lavoro ed il risultato di colui che nella passata stagione era Direttore Artistico ed ora è direttore area artistica (variazione, oggetto di domanda poi alla sindaca). Con passione e competenza, questi presenta i titoli della stagione, motivando le scelte e, commento personale, direi che il cartellone può soddisfare diversi appetiti musical operistici e non solo.  

Conclusa la presentazione la signora Giunti informa che in quella sala non saranno possibili domande che saranno riservate alla stampa in saletta riservata: SIGNORI LA CATASTROFE !!!! Urla e fischi contro la dichiarata volontà di non trasparenza nella gestione delle domande che nonostante la dichiarazione fatta viene imposta dal pubblico l’accettazione  in sala; per primo Orlando Perera, volto storico del Tg3 Piemonte, interviene a   ricordare  il lavoro che al tavolo pare abbiano dimenticato, svolto da Noseda negli anni di direzione al Regio  e dell’internazionalizzazione cui aveva portato il Teatro; ricorda inoltre il debito strutturale annuale di 2 milioni. Successivamente si alternano gli interventi delle maestranze che chiedono chiarezza, di abbonati che urlano disappunto in un clima arroventato che si fa incandescente ! Alla domanda di variazione di indicazione di incarico Galoppini risponde che lui è cattolico praticante e che il senso del dovere è insito nel suo modo essere “sono un uomo di servizio e non mi sento declassato,  l’importante è avere competenze per svolgere il mio lavoro, grave sarebbe ricoprire un ruolo senza averne le competenze” e qui un bel NO COMMENT da parte mia si impone ! Mi auguro solo che su tutto prevalga l’attenzione alle maestranze, alla preservazione e diffusione della cultura della bellezza, del buon gusto e del buon operare!

Per ulteriori informazioni: 






La Giara – Cavalleria Rusticana – Teatro Regio Torino


Foto: Edoardo Piva

Renzo Bellardone

Il teatro è sempre scoperta, emozione, cultura e crescita interiore! Questo Regio di Torino sofferente e dilaniato da problematiche amministrative riesce comunque ad esprimere qualità elevata, come nella produzione di Giara e Cavalleria Rusticana:  insolito, quanto apprezzabile dittico realizzato ed interpretato in modo egregio.

LA GIARA: è come trovarsi in un film muto dove bastano le immagini coloratissime dei costumi ideati da Veronica Cornacchini e dallo stesso Roberto Zappalà ideatore, regista coreografo della danza contemporanea ispirata alla Giara di Pirandello; dicevamo di un film muto in quanto le parole non servono per visualizzare l’idea della giara quale grande contenitore dai colori argillosi dai riflessi ramati che nel suo ventre contiene una società maschilista che non considera l’altra faccia del mondo ovvero il femminile: in scena undici danzatori uomini senza una donna. Eppure raccontano delle turbe intime fino ad una spettacolare pioggia finale di olive a rappresentare l’arrivo della vita, la nascita ! Rappresentazione sicuramente non facile dove è difficile reperire gli elementi ed i simbolismi che l’ideatore ha voluto inserire, ciò nonostante è uno spettacolo coinvolgente che sa attrarre ed  emozionare. La musica di Alfredo Casella è a tratti dolce e poi quasi irruente come è tonale ed a tratti atonale con impervie altezze e nascoste profondità. La direzione è affidata ad Andrea Battistoni (conosciuto anni fa quando vinse l’ultima  Masterclass del Maestro  Gianandrea  Noseda allo Stresa Festival e ritrovato poi sul podio di altri festivals e Teatri). All’improvviso da retro palco una canzone dialettale cantata da Marco Berti che dona un tocco ulteriore di sicilianità poetica.

CAVALLERIA RUSTICANA 

Classica regia di Gabriele Lavia con i tipici elementi della processione con statue di santi; innovativa invece l’ambientazione in terra siciliana coperta da lava, ora  incandescente ora sedimentata; interessante i soli gradini sovrastati da lava a simboleggiare l’ingresso in chiesa. Mi soffermerei immediatamente sulla entusiasta direzione di Andrea Battistoni grandemente cresciuto in sensibilità e coinvolgimento con uno scavo interessante: maestosamente  impetuoso e sensibilmente dolce, con compiutezza direzionale segna i vari tratti della narrazione verista che con il capolavoro di Mascagni raggiunge vette di bellezza suprema, direi celestiale. Con parole molto semplici posso dire che Cavalleria è proprio una bella opera che arriva fino alle corde più intime scatenando incontenibile emozione. Marco Berti è il tenore che con veemenza interpreta Turiddu , rivale di Compare Alfio interpretato da Gëzim Myshketa alla quarta rappresentazione continuativa: ciò  nonostante riesce a tradurre con buon livello vocale le intenzioni della scrittura. Michela Bregantin è appropriata mamma Lucia …Voi lo sapete, o mamma… che rende con tutto il sentimento materno possibile e con la sofferenza della madre che deve ammettere gli errori del figlio pur tuttavia amato. Clarissa Leonardi seppure nel breve ruolo di Lola è da ritenere interessante sia attorialmente che vocalmente. La star indubbia è Sonia Ganassi,  l’affermato mezzosoprano che interpreta Santuzza. Mascagni in Cavalleria è raffinato affrescatore e delicato poeta musicale e Ganassi sa cogliere tutta la drammaticità del ruolo “ah l’amai…”che rende fino ad emozionare inevitabilmente: accorata e sofferente affronta gli acuti con sicurezza ed ancor più sa modulare la voce per imprimere passionalità e dolore. In Cavalleria il Coro è ruolo determinante ed il Coro del Regio con la direzione di Andrea Secchi è stellare e prepotentemente ai massimi livelli: gli artisti del coro riescono a creare atmosfere di totale coinvolgimento partecipativo ed emotivo, strappando applausi  ad ogni intervento. Oserei dire che il Coro del Regio si supera ad ogni produzione aumentando l’unione del grande respiro che congiunge tutti gli elementi musicali della partitura. A creare immaginifiche sensazioni , la luna che sparisce all’inizio d’opera per riapparire al tragico urlo …Hanno ammazzato compare Turiddu ! Agendo inesorabilmente sui sentimenti, La Musica vince sempre.





sábado, 15 de junio de 2019

Die Tote Stadt de Erich Wolfgang Korngold en el Teatro alla Scala de Milán


Foto: Brescia&Amisano - Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Die Tote Stadt de Erich Wolfgang Korngold, que era un título que nunca se había presentado en las temporadas scaligeras es ya ¡un gran éxito!  Así continua el proyecto de la superintendencia de llevar a escena importantes óperas que no habían sido representadas en la sala del Piermarini. Die Tote Stadt es una obra maestra de refinamiento musical, una alegre unión entre la música de Puccini, Berg, Richard Strauss e incluso un poco de cabaret, compuesto por un musico que después de mudarse a California se convirtió en autor de bandas sonoras Hollywoodenses.  La evidente figura de Jugendstil de su música, fue retomada por el director de escena Graham Vick en la reconstrucción del departamento de Paul, el protagonista que, entre la realidad y el sueño, vive una experiencia psicoanalítica de fuerte impacto dramático.  Especialmente, en el segundo y en el tercer acto, Vick pudo exaltar con opulencia de medios, esa condición onírica que a menudo se desborda hacia una verdadera pesadilla en los limites de la necrofilia. El proceso del duelo tendría su resolución solo cuando Paul lograra estrangular a su fantasma con la trenza de su mujer muerta, que conservaba en una caja de cristal. Asmik Grigorian tuvo un gran éxito personal en el papel de Marietta. La soprano lituana, de menos de cuarenta años, quien apenas fuera premiada en los Opera Awards, y que el verano pasado saltara a los titulares con Salome en el Festival de Salzburgo, hizo que la curiosidad de poder escucharla en vivo fuera evidente. Así, ¡Grigorian hechizó a todos! Mientras tanto, su figura en el escenario, su aplomo, su actuación natural (a menudo medio desnuda, entre otras cosas) parecieron ser las de una actriz consumada.  Sobre todo, su voz de grato timbre, penetrante, con segura emisión y un fraseo siempre musical y comunicativo, contribuyeron a crear un personaje fascinante, seductor; en una palabra: irresistible, que permanecerá grabado en la memoria de los que asistieron a este espectáculo.  Klaus Florian Vogt dio a Paul la imagen del soñador visionario, con su voz elegiaca de color claro.  Hacia las notas agudas, el timbre tendió un poco a blanquearse, pero el control general de una parta tan ardua y exigente es de elogiarse.  Mas poesía que squillo para el tenor de Holstein, que al final recibió aplausos de convencimiento.  En el doble papel de Franz y Fritz, Markus Werba, cantó con elegancia y suavidad cincelando su estupendo solo del segundo acto, uno de los vértices emocionales de la partitura.  Por su parte, Cristina Damian, fue una segura y convincente Brigitta, la ama de llaves de Paul. Adecuados estuvieron los comprimarios, algunos de ellos provenientes de la Accademia.  Finalmente, la dirección de Alan Gilbert pareció muy funcional y eficiente, pero careció de un poco de fantasía en el color como también de un poco de transporte.

Die Tote Stadt - Teatro alla Scala, Milano


Foto: Brescia&Amisano Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Die Tote Stadt di Erich Wolfgang Korngold: ancora un titolo che non era mai apparso nel cartellone scaligero, e ancora un grande successo! Prosegue il progetto, voluto dalla soprintendenza, di mettere in scena importanti opere che mai erano state rappresentate nella sala del Piermarini. Die Tote Stadt è un capolavoro di raffinatezza musicale, un felice connubio tra la musica di Puccini, Berg, Richard Strauss e persino un po’ di cabaret, composto da un musicista che diventerà, dopo il suo trasferimento in California, autore di colonne sonore hollywoodiane. L’evidente cifra Jugendstil della sua musica è stata ripresa dal regista Graham Vick nella ricostruzione dell’appartamento di Paul, il protagonista che, tra realtà e sogno, vive un’esperienza psicanalitica di forte impatto drammatico. E Vick, soprattutto nel secondo e nel terzo atto, sa esaltare, con opulenza di mezzi, questa condizione onirica, che tracima spesso verso un vero e proprio incubo ai confini della necrofilia. L’elaborazione del lutto avrà la sua risoluzione solo quando Paul riuscirà a strangolare il suo fantasma con la treccia della moglie morta, conservata nella teca di cristallo. Asmik Grigorian ha avuto un successo personale strepitoso nel ruolo di Marietta. Il soprano lituano, non ancora quarantene, appena premiata con l’Opera Awards, era balzata agli onori della cronaca l’estate scorsa con Salome al Festival di Salisburgo. La curiosità di poterla ascoltare dal vivo era quindi evidente. Ebbene, la Grigorian ha stregato tutti!  Intanto, la sua figura in scena, il suo portamento, la sua recitazione naturale (spesso seminuda, tra l’altro) sono parsi quelli di un’attrice consumata *. Ma, soprattutto, la voce di bella timbrica, penetrante, di emissione sicurissima, e il fraseggio sempre musicale e comunicativo hanno contribuito a creare un personaggio ammaliante, seducente, in una parola irresistibile, che rimarrà scolpito nella memoria di coloro che hanno assistito a questo spettacolo. Klaus Florian Vogt ha donato a Paul l’immagine del sognatore visionario con la sua voce elegiaca di colore chiaro. Verso l’alto la timbrica tendeva un po’ a sbiancarsi, ma il controllo generale di una parte così ardua e faticosa è da elogiare. Più poesia che squillo, quindi, per il tenore di Holstein, ma applausi convinti anche per lui alla fine. Markus Werba, nel doppio ruolo di Frank e Fritz, ha cantato con eleganza e morbidezza, cesellando il suo stupendo assolo del secondo atto, uno dei vertici emozionali della partitura. Mentre Cristina Damian  è stata una sicura e convincente Brigitta, la governante di Paul. Adeguati i comprimari, alcuni provenienti dall’Accademia. La direzione di Alan Gilbert, infine,  è parsa molto funzionale ed efficiente, ma difettava un po’ di fantasia coloristica e anche un po’ di trasporto.

viernes, 14 de junio de 2019

Idomeneo de Mozart – Teatro alla Scala de Milán, Italia


Foto: Brescia&Amisano - Teatro alla Scala, Milano

Massimo Viazzo

Idomeneo de Mozart volvió a la Scala después de diez años.  La obra maestra operística del genio de Salzburgo convenció al público y a la crítica con la nueva producción escénica de Matthias Hartmann, quien con ayuda del escenógrafo Volker Hintermeier, elaboró una gran estructura giratoria de notable impacto visual, que invadió prácticamente todo el escenario con el imponente esqueleto de un buque por un lado y por el otro de una enorme cabeza de minotauro, el monstruo de Creta que atañe a todos los eventos que evoca el libreto.  Un constante y muy eficaz uso de las luces permitió resaltar elementos de esta enorme instalación, de acuerdo con el momento de la ópera, creando un ambiente marítimo aterrador y amenazante (también por medios de reconocibles elementos escénicos esparcidos por el escenario).  Para reforzar este sentido de opresión contribuyeron también los bailarines del Cuerpo de Ballet del Teatro que, durante el transcurso de la ópera, con movimientos continuos y repentinos evocaron las olas del mar en la tempestad, como también a los náufragos y a los prisioneros troyanos.  Diego Fasolis dirigió con gran atención a la resolución de los recitativos acompañados, tan importantes en esta obra, secundando a los cantantes sin sobrepasarlos y subrayando con vigor, pero también con ligereza, los diversos estados de ánimo, frecuentemente cortados, presentes en las arias y en los ensambles.  En su trabajo de concertación ofreció un Idomeneo dramático, rutilante y vertiginoso, aunque por momentos también muy íntimo.  Homogéneo y bien preparado estuvo el elenco previsto para la puesta. Bernard Richter personificó un Idomeneo humano, frágil, quizás menos real pero emocionante. El tenor suizo cantó con buena proyección vocal y discreta pericia en la agilidad (interpretó la ardua y extensa versión de ‘Fuor del mar”) convenciendo, como ya señalaba, por su humanidad.  Soberbia, electrizante y vocalmente suntuosa estuvo la Elettra de Federica Lombardi, la verdadera triunfadora de la velada.  Lombardi, reciente ganadora del premio “Abbiati”, el premio de la crítica italiana está ascendiendo rápidamente hacia los vértices de una carrera que se prevé será muy brillante para ella. Su Elettra será recordada por su prestancia vocal, su ímpetu, su gran solidez y por una impecable coloratura. Lucida y pura estuvo la voz de Julia Kleiter, que trazó una Ilia creíble, enamorada y firme en su intención; mientras que el joven Idamante fue interpretado por Michėle Losier con voz de bello timbre oscuro, determinación en el acento, siempre comunicativo.  Seguro y eficaz estuvo Giorgio Miseri quien cantó las dos difíciles arias de Arbace, mientras que Kresimir Spicer se mostró forzado y poco refinado en el papel del gran sacerdote de Neptuno. Encomiables estuvieron el resto de los comparsas; y magnifico fue el desempeño del Coro del Teatro alla Scala dirigido por Bruno Casoni.

Idomeneo di Mozart - Teatro alla Scala Milano


Foto: Brescia&Amisano - Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Torna alla Scala, dopo dieci anni, Idomeneo di Mozart. Il primo capolavoro operistico del genio salisburghese ha convinto pubblico e critica nel nuovo allestimento curato da Matthias Hartmann. Hartmann con l’aiuto dello scenografo Volker Hintermeier elabora una grande struttura girevole, di notevole impatto visivo, che invade praticamente tutto il palcoscenico ed è costituita da un imponente scheletro di vascello da una parte e da una enorme testa di Minotauro dall’altra, il mostro cretese che incombe su tutti gli eventi evocati del libretto. Un costante ed efficacissimo uso delle luci permette poi di mettere in evidenza elementi di questa enorme installazione a seconda dei momenti dell’opera riuscendo a creare un ambiente marino (anche per mezzo di riconoscibili elementi scenici sparsi per il palco) terribile e minaccioso. E a rinforzare questo senso di oppressione contribuivano anche i ballerini del Corpo di Ballo del Teatro che, più volte nel corso dell’opera, con i loro movimenti continui e repentini evocavano le onde del mare in tempesta, ma anche i naufraghi e i prigionieri troiani. Diego Fasolis ha diretto con grande attenzione alla risoluzione dei recitativi accompagnati, molto importanti in questo lavoro, accompagnando i cantanti senza mai soverchiarli e sottolineando con vigore ma anche levità i diversi stati d’animo, spesso sfaccettati, presenti nelle arie e negli ensemble. Il suo lavoro di concertazione ci ha restituito un Idomeneo drammatico, rutilante e vorticoso, ma a tratti anche molto intimo. Omogeneo e preparato il cast previsto per questa produzione. Bernard Richter ha impersonato un Idomeneo umano, fragile, forse meno regale ma sicuramente emozionante. Il tenore svizzero ha cantato con buona proiezione vocale e una discreta abilità nelle agilità (ha eseguito l’ardua versione lunga di “Fuor del mar”) e ha convinto, come dicevo prima, per la sua umanità. Superba, elettrizzante, sontuosa vocalmente l’Elettra di Federica Lombardi, la vera trionfatrice della serata. La Lombardi, fresca vincitrice del premio “Abbiati”, il premio della critica italiana, sta rapidamente ascendendo ai vertici di una carriera che si preannuncia per lei luminosa. La sua Elettra sarà ricordata per prestanza vocale, impeto, grande solidità e per una coloratura impeccabile. Limpida e pura la voce di Julia Kleiter che ha tratteggiato una Ilia credibile, innamorata e salda nelle intenzioni. Mentre il giovane Idamante è stato interpretato da Michėle Losier con voce di bella timbrica ombreggiata, accento volitivo e sempre comunicativa. Sicuro ed efficace Giorgio Misseri che ha cantato entrambe le difficili arie di Arbace, mentre Kresimir Spicer è parso forzato e poco rifinito nei panni del Grande Sacerdote di Nettuno. Tutti apprezzabili le parti di fianco e magnifica la prova del Coro del Teatro alla Scala diretto da Bruno Casoni.




Ariodante di Haendel in Chicago


Foto: Fotos: Cory Weaver

Ramón Jacques  

Questa è stata la prima rappresentazione di Ariodante di Haendel alla Lyric Opera di Chicago. Da un lato è encomiabile che i teatri cerchino di ampliare il proprio repertorio incorporando opere sconosciute dal loro pubblico, ma, d’altro lato, è discutibile che la programmazione sia dettata più dalla disponibilità degli allestimenti scenici che dal valore musicale e vocale dell’opera stessa. Con la regia di Richard Jones, con le scene dello scenografo ULTZ, con una coproduzione realizzata tra Chicago e il festival francese di Aix-en-Provence, sembra che questo teatro cerchi di aumentare in modo inutile il numero delle produzioni di avanguardia o popolari in Europa, contro la sua essenza di proporre opulente e tradizionali. Qui l’opera era collocata in Scozia negli anni Sessanta, e tutta la vicenda si è sviluppata dentro una abitazione con varie stanze, con costumi poco attraenti, personaggi rappresentati come marionette, o per dare un esempio: vedere un polinesiqno come un pervertito con tattuaggi e jeans a vita bassa, fa parte dell’innumerevole lista di situazioni senza coerenza, invasive, provocanti con le quali era difficile creare una legame con la storia. Francamente una messa in scena da dimenticare. Per fortuna Haendel eccelle soprattutto per la vivacità della sua musica e delle sue arie, e questa è l’impronta che è rimasta nella memoria di chi ha assistito allo spettacolo. Una importante defezione è stata la cancellazione per malattia del mezzosoprano Alice Coote nel ruolo principale, e anche se rimpiazzata da Julia Miller, che ha salvato la recita, il suo disimpegno attoriale e vocale è stato in linea con il pallore e la  freddezza dello spettacoloIl soprano Brenda Rae ha fatto centro regalando una sensibile Ginevra di emcomiabile agilità vocale, sicura negli acuti e nella proiezione e per la sua grata musicalità. Il controtenore Iestyn Davies, ha esagerato nell’attuazione di Polinesio in quanto la regia lo prevedeva, e anche se non possedeva un colore timbrico aggraziato, il suo rodaggio in questo repertorio è stato evidenteHeidi Stober è stata una corretta Dalinda, cantata in modo leggero e sottile, ma in certi momenti carente di proiezione vocale. Ha sorpreso il tenore Eric Ferring come Lucarnio per l’audacia e la facilità con cui ha cantato, poco comune in un artista negli anni di studio, e in un personaggio secondario. Kyle Ketelsen normalmente una figura imponente ogni volta che canta, qui come Re di Scozia, ha mostrato un peggioramento nell’aspetto e nel canto. Le cose migliori si sono svolte in buca per merito della bacchetta di Harry Bicket che ha diretto con chiarezza e brio, un’orchestra rinforzata con cembalo, tiorba, che ha emesso un suono limpido,  fermo e vertiginoso.


Juditha triumphans di Vivaldi - Opera Nazionale di Amsterdam


Foto:Gaëlle Arquez (Juditha) © Marco Borggreve

Ramón Jacques

Juditha triumphans devicta Holofernis barbarie l’oratorio sacro-militare eseguito per la prima volta a Venezia nel 1716 e intitolato così da Vivaldi, attualmente l’unica sua opera di questo genere il cui manoscritto è rimasto completo, ha avuto la sua première all’Opera Nazionale di Amsterdam. Mettere in scena un oratorio non è una impresa facile dato che la vicenda suole essere astratta, con allegorie e metafore che complicano lo stabilire il tempo e il luogo in cui si situa. Ma cose simili questo teatro ha già organizzato con buon esito in passato, come per Hercules, Gurre-Lieder, Jephta e Das Floss der Medusa. Dell’allestimento scenico si è occupato il giovane regista olandese Floris Visser,che ,ispirato dal carattere militare  del coro iniziale, ha plasmato la sua idea su un montaggio scenico interessante e attrattivo, situandolo in Italia durante la seconda guerra mondiale. La scenografia consisteva in una piattaforma girevole, dove si trovava la cupola distrutta e bombardata di una chiesa. L’intenzione di Visser era quella di mostrare gli orrori della guerra, il furto delle opere d’arte, e di quadri di pittori come Giorgione, Caravaggio, Gentileschi,  i quali per le loro opere presero ispirazione proprio dalla vicenda di Giuditta che sedusse e decapitò il generale assiro Oloferne, che qui rappresentava la figura di Rommel. Il lavoro scenico è stato realizzato con finezza curata e dettagliata, evitando la violenza e le esagerazioni, ed è stato non invasivo nei confronti della parte musicale, ma complementare ad essa. E’ stato un lusso contare su Andrea Marcon, considerato uno specialista in Vivaldi, il quale ha diretto la sua orchestra La Cetra Barockorchester di Basilea, gruppo musicale costituito da strumenti antichi, la cui sede è in Svizzera, la quale qui ha offerto una esecuzione superlativa facendo risaltare la varietà timbrica della partitura, la leggerezza e dinamica, grazie alla ricchezza e all’omogeneità degli strumenti, in particolar modo degli archi. Il coro dell’opera olandese, così fondamentale per questo lavoro, ha mostrato un buon livello. Il mezzosoprano francese Gaëlle Arquez si è distinta per il portamento scenico e l’eleganza vocale con cui ha interpretato il ruolo di Giuditta. Il suo canto, comunicativo e pieno di intenzioni espressive, ha commosso. Individuerei il suo “Quanto magis generosa” come uno dei momenti più memorabili che ricordo di avere ascoltato da molto tempo a questa parte.Teresa Iervolino, contralto scuro di voce consistente ha creato un autorevole Oloferne. Da parte sua il contralto Francesca Ascioti ha affascinato per le agilità e la elasticità pirotecnica con la quale ha usato la voce per dar vita al personaggio di Ozias, e il mezzosoprano russo Vasilisa Berzhanskaya è stata un convincete e provocante Vagaus, di coloratura precisa e timbrica luminosa. Corretti gli altri cantanti del cast.




Idomeneo - Teatro alla Scala


Foto: Brescia&Amisano

Renzo Bellardone

Tornare alla Scala dopo qualche mese di assenza, è sempre un tuffo al cuore ed una gioia dell’anima! La bellezza del Teatro e le atmosfere intrise di storie e passioni mi avvolgono in un abbraccio protettivo che mi aiuta a capire la bellezza dell’essere!  Sebbene la sera della prima, il 29 gennaio del 1781,  fu lanciata una coscia di fagiano da un palchetto in direzione di Mozart che dirigeva l'orchestra, Idomeneo, al debutto,fu molto applaudito, ma dopo l’acclamato esordio dovette attendere qualche anno per venire replicato. Tutt’oggi è opera poco rappresentata seppur includa dei paesaggi musicali di tutto rispetto e richieda voci ferme, sicure e timbricamente rilevanti. La messa in scena alla Scala è veramente degna della sacralità del luogo che la ospita ed il cast stellare soddisfa i sensi preposti all’ascolto ed all’intimo piacere dello stesso. La regia di Matthias Hartmann  con la drammaturgia di Michael Küster è curata in ogni dettaglio fino all’infinitesimale: non c’è spazio per la staticità ed ogni attimo è un attimo di descrizione e narrazione con la fluidità delle danze del favoloso Corpo di Ballo del Teatro alla Scala, coreografate ecletticamente da Reginaldo Oliveira: uniformi nei costumi  di Malte Lübben  e con i corpi dipinti in argento  vanno  a confondersi con le tinte della struttura scenica da cui emergono con lo strisciare e con una sorta di butoh che si espande in contemporanee gestualità. Grandi volute di fumo avvolgono il palco ed invadono la platea, la quale resta   calamitata dalle nebbiose e tormentate atmosfere, trafitte  dalle luci di Mathias Märker in un evolutivo percorso di affascinamento. La scena  di Volker Hintermeier è scena unica girevole con un enorme relitto di nave ed una possente testa di toro ad evocare il mito del minotauro in Creta, isola in cui si svolge l’opera. Idomeneo ritorna a casa dalla guerra e che per aver salva la vita promette a Nettuno un sacrificio umano: “ucciderò il primo uomo che incontrerò appena toccata terra”, ma il primo uomo che incontra è l’amato figlio Idamante. Per scongiurare il sacrificio-delitto Idomeneo è contrastato dai fantasmi della sua mente e ha paura dell’orrore lasciato dalla guerra!  Bernard  Richter è appunto un Idomeneo molto umano, pieno di timori e sconvolto dal suo giuramento che eviterà dopo mille tormenti; la voce di  Richter vola sicura e flessibile con colorature affascinanti e con timbro lirico pieno e caldo; alla duttilità vanno aggiunte la forte presenza scenica e  la grande abilità di attore, che unite, rendono  il personaggio autenticamente sofferente e umano: un Idomeneo che resterà impresso ! Certamente facilitati dalla vigorosa e soffice direzione polarizzante di Diego Fasolis tutti i cantanti hanno dato il meglio di se ed una gradevole nota è sicuramente  la prassi esecutiva con fortepiano. Elettra figlia di Agamennone trova in Federica Lombardi una impetuosa ed irosa interprete che sente traditi i suoi affetti e che riesce a fluidificare gli impeti tramutati in dolcezza sobria come in ‘Soavi zeffiri’; valida interprete che sfoggia potenza e agilità, interessante in ogni registro. Michèle Losier è strepitoso Idamante che rende con il timbro ambrato e lievemente brunito, che le consente di vivere tutti i tormenti e le inquietudini d’amore per Ilia ed ancor più per il padre che invano invita a compiere il sacrificio. Julia Kleiter  interpreta la dolce Ilia che dovrà prender coscienza del suo stato e divenire donna: voce chiara e sicura passa ai registri acuti con fermezza e fluidità e plasma la poesia in musica in ‘zeffiretti lusinghieri…’.Giorgio Misseri veste i panni di Arbace il fedele confidente di Idomeneo: vocalmente interessante ha bei colori lucenti e tersi, duttile  con  franca carica interpretativa con toni accorati e potenti..  Interessanti anche il gran sacerdote, Krešimir Špicer e la voce di Nettuno, Emanuele Cordaro, che imperiosa giunge dal palco reale.  Opportunamente ed adeguatamente completano il cast  Silvia Spruzzola e Olivia Antoschkina, due cretesi e Massimiliano di Fino e Marco Granata, due troiani. Il veterano Bruno Casoni guida con eperienzialità e maestria il superbo coro della Scala che si avvale certamente di artisti di grande livello: compenetrante e predominante è l’indispensabile tutt’uno con l’intero che dal coro viene grandemente arricchito e spettacolarizzato con  ‘placido è il mar…’.La Musica vince sempre.