sábado, 25 de agosto de 2018

El Castillo de Barba Azul en Montevideo, Uruguay



Fotos: Teatro Solís de Montevideo / Santiago Bouza

Luis G. Baietti 

Es la única Opera que compuso Bartok y tuvo un nacimiento bastante perturbado. Escrita en 1911 recién consiguió ser estrenada en 1918 en Budapest, luego de ser sometida a revisiones por el autor en 1912 y 1917. No obtuvo éxito. Fue otra vez reescrita y reestrenada en 1938 en el Maggio Musicale Fiorentino, esta vez sí alcanzando un gran suceso. Pese a su reducida duración (1 hora y poco) no es una ópera fácil de montar. Es muy exigente con la orquesta y con sus dos solistas y requiere una puesta en escena compleja que presente el Castillo del protagonista y el carácter fantasmal que es descrito en la partitura, con los sucesivos universos que se abren junto a cada una de sus 7 puertas. Es una favorita de muchos cantantes y ha sido grabada entre otros por Christa Ludwig, Tatiana Troyanos, Julia Varady, Elena Obraztsova, Eva Marton, Jessie Norman del lado de las mujeres y Walter Berry, Dietrich Fisher Dieskau, Samuel Ramey y Lazslo Polgar del lado de los hombres. El Teatro Solís presentó una versión fantástica en lo auditivo y pobre en lo visual. La Orquesta Filarmónica, bajo la dirección precisa e intensa de Ligia Amadio, que se ha ganado en buena ley el corazón y el respeto de los melómanos de esta ciudad, tuvo una noche excepcional dando con gran fuerza el clima enrarecido del Castillo y el crescendo dramático a medida que se van abriendo las sucesivas puertas, hasta el final. 
Hubo dos interpretaciones de lujo de Hernán Iturralde y Adriana Mastrangelo, ambos en estado de gracia vocal, favorecidos además por su ubicación en el proscenio con la Orquesta detrás de ellos ocupando lo que normalmente es el escenario, exhibiendo no sólo bellísimos timbres vocales y un volumen rotundo sino también una gran fuerza dramática que fue acompañada por un intenso desempeño actoral. Marianella Morena acertó en lleno en la conducción de los actores, de los cuales obtuvo dos magistrales creaciones plenas de intensidad y en un todo adecuado al texto que se está cantando, cada inflexión, cada sílaba. Sólo una gran directora teatral trabajando con dos grandes actores podía obtener semejante resultado. Pero fracasó en el intento de encontrar una sustitución para la escenografía inexistente en esta versión anunciada como semi montada (quizás debió optar por utilizar proyecciones, que dieran el clima) –En un escenario desnudo, con únicamente una cama y una mesita de luz no consiguió dar la imagen del Castillo y lo que es peor no consiguió crear un sustituto a las puertas que se abren y la observación de lo que hay en el interior de ellas. Esto le hizo un flaco favor a la Opera en cuanto a su divulgación, porque quien no la haya visto antes (yo recuerdo una bellísima puesta del Met con la gran Jessye Norman) simplemente se quedará sin entender de qué se trata. Para colmo hubo algunos trechos en los que los subtítulos brillaron por su ausencia.


Concierto de Julia Lezhneva en el Palacio de Bellas Artes de México


Julia Lezhneva
Fotos: Instituto Nacional de Bellas Artes de México

Ramón Jacques

Mucho interés género el anunciado debut de la mezzosoprano Magdalena Kožená en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, en el que ofrecería un programa conformado por arias de Handel. Lamentablemente, unos días antes del concierto la destacada interprete checa anunció que no se presentaría en México, y sin cancelar el concierto o reprogramar la fecha, el teatro se dio a la tarea de encontrar quien la sustituyera de ultimo minuto. La artista elegida fue la joven soprano rusa Julia Lezhneva, que, si bien no tiene el nivel de estrella que ha alcanzado Kožená, si dejó una grata y positiva impresión con el despliegue de pirotécnica vocal que exhibió. Escénicamente no muestra ser una artista expresiva o comunicativa, y por presencia luce más bien rígida e impasible, 
pero su destreza la compensa con la nitidez, claridad y agilidad que imprime en cada una de sus arias como en “De tempesta il legno infranto” de Giulio Cesare HWV17, o la admirable “Brilla nel anima” de Alessandro HWV 21.  Asimismo, logró conmover con la suavidad y la tersura con la que cantó el “Rejoice greatly” del Mesías HWV 56, y en ‘Lascia la spina” de Il Trionfo del tempo e del Dissingano HWA 46a. De esta ultima obra, ejecutó con ligereza, elasticidad y buena dicción, en la que quizás fue su mejor interpretación de la velada, el aria ‘Un pensiero nemico di pace’.  Para concluir, regaló una buena interpretación de la conocida ‘Agitata da due venti’ de La Griselda RV 718 de Antonio Vivaldi, y como bis, nuevamente Lascia la spina.  Lezhneva estuvo acompañada de la orquesta quebequense Les Violons du Roy, una agrupación discreta en su interpretación de música antigua, mecánica en su accionar, que no ofrece mucha variedad de colores como si una sensación de pesadez, y notables desfases, bajo la conducción de su director Bernard Labadie, quien ofreció un nivel francamente pobre. La orquesta en solitario ofreció las oberturas de Giulio Cesare, Agrippina y el Concerto grosso en re menor, Op. Num 5 HWV 5 y el Concerto grosso en si bemol mayor Op. 6 num, HWV 325 ambos del propio Handel.

viernes, 24 de agosto de 2018

Concerto di Julia Lezhneva - Palacio de Bellas Artes di Città del Messico


Foto: Instituto Nacional de Bellas Artes – INBA, México
Ramón Jacques
Molto interesse ha generato il debutto del mezzosoprano Magdalena Kožená al Palacio de Bellas Artes di Città del Messico, in cui avrebbe dovuto offirre un programma omogeneo di arie di Haendel. Purtroppo un giorno prima del concerto la famosa interprete ceca ha cancellato la sua presenza, e senza cancellare o riprogrammare la data il teatro ha dovuto attivarsi per trovare una sostituta dell’ultimo minuto. L’artista scelta è stata la giovane russa Julia Lezhneva, che sebbene non tiene un livello da stella come quello raggiunto dalla Kožená, ha dato una gradevole e positiva impressione nel dispiegare la vocalità pirotecnica che ha esibito. Scenicamente non ha mostrato di essere una artista espressiva e comunicativa, e per presenza appariva rigida e impassibile, ma la sua destrezza la compensava con la nitidezza, chiarezza e agilità che sapeva imprimere in ognuna delle sue arie come
“Di tempesta il legno infranto” dal Giulio Cesare HMV 17, o l’adorabile “Brilla nel anima” da Alessandro HMV 21 di Handel. Così pure è riuscita a commuovere con la soavità e la scorrevolezza con le quali ha cantato “Rejoice greatly” dal Messiah HMV 56, e “Lascia la spina” dal Trionfo del tempo e del disinganno HWM 46a. Da questa ultima opera, ha eseguito con leggerezza, elasticità e buona dizione, e ed è stata la sua migliore interpretazione della serata, l’aria “Un pensiero nemico di pace”. Per concludere, ha regalato una buona interpretazione della nota “Agitata da due venti” dalla Griselda di Antonio Vivaldi e come bis “Lascia la spina.” La Lezhneva è stata accompagnata dall’Orchestra Le Violons du Roy, che ha sede in Quebec, una discreta formazione nell’intepretazione della musica antica, meccanica nella sua azione, che non offre molta varietà di colori con una sensazione di pesantezza e notabili sfasamenti, sotto la bacchetta del suo direttore Bernard Labadie, che ha offerto un livello francamente povero. La sola orchestra ha eseguito le Ouvertures dal Giulio Cesare e dalla Agrippina e il Concerto Grosso in re minore op.5 HMV 5 e il Concerto Grosso in si b maggiore op. 6 HMV 325, ambre due di Haendel.


lunes, 20 de agosto de 2018

Recital de Olga Peretyatko en el Palau de la Musica de Barcelona

Foto © Antoni Bofill


Ramón Jacques 

Un recital acompañado al piano, en el que se abordaron diversos estilos y repertorios fue el que ofreció la soprano rusa Olga Peretyatko en el Palau de la Música Catalana de Barcelona, la emblemática y pintoresca sala de conciertos de esta ciudad. Quienes asisten por primera ocasión a este recinto quedan maravillados por la originalidad de su arquitectura y decorados con vitrales, columnas con mosaicos etc. La proximidad entre los artistas con el público y la buena acústica del recinto genera un cierto sentido de intimidad como en este evento.  La destacada interprete comenzó la velada con una serie de tres ‘mélodies’ de Gabriel Fauré como: Les roses d’Isphahan, Clair de lune y Après un rêve, que fue seguida de una secuencia de tres piezas de Franz Liszt: O quand je dors, Loreley y O lieb, so Lang du lieben kansst en las que, si bien exhibió claridad y grata coloración en su canto y su emisión, pareció un poco rígida y poco comunicativa en escena.  Sin embargo, la intensidad fue subiendo de nivel cuando abordó piezas del belcanto, cuyos papeles la han lanzado al estrellato, regalando una alegre y ágil ejecución del aria ‘Oh luce di quest’anima’ de Linda de Chamonuix de Donizetti; así como dos vibrantes arias de Rossini, cargadas de pirotécnica vocal y nitidez como: ‘All’ombra amena’ de Il Viaggio a Reims y ‘Bel raggio Lusinghier’ de Semiramide. Su interpretación de ‘Casta Diva’ de Norma de Bellini no tuvo el resulta deseado, ya que sonó cargada de solemnidad y monotonía, con una dicción no del todo convincente, sin lograr tocar las fibras que normalmente puede alcanzar esta pieza.  Mas afín a su sensibilidad y mas envuelta en el texto se mostró en las tres romanzas de Tchaikovsky como Sred' shumnogo bala op. 38 nr. 3, Ja Li V Pole op.47/7 y en Denj li tsarit. op.47/6, en las que mostró su compenetración con el texto y envolvimiento con la música además de una intensa coloración.  Igual resultado obtuvo con las romanzas de Rachmaninov como: Vocalise, op 34 num 14 y con Vesennye vody, op 14 num 11, y sobre todo con Zdes' khorosho, Op.21, No.7 con la cual brindó uno de los momentos más conmovedores y cálidos de la velada.  No se debe olvidadar que Peretyatko, es actualmente un nombre reconocido en el mundo de la ópera y su presencia atrajo a este recinto a un entusiasta grupo de seguidores que aplaudieron cada una de sus intervenciones.  Al final, debió regalar tres bises: la Vilanelle de Anna dell’Acqua, una canción rusa de Rimsky Korsakov para finalizar con un alegre ‘vals de Julieta’ de Romeo et Juliette. El acompañamiento al piano de Giulio Zappa fue correcto, creando un marco musical adecuado para la voz de la interprete, y que tuvo su oportunidad de mostrarse como solista con: Une caresse à ma femme de Rossini y con las Mazurcas, op 67num 3 y 4 de Chopin.


Recital di Olga Peretyatko - Palau de la Musica Catalana di Barcelona


Foto: A Bofill

Ramón Jacques

Un recital accompagnato al pianoforte, in cui si sono affrontati stili e repertori differenti è stato quello offerto dal soprano russo Olga Peretyatko al Palau de la Musica Catalana di Barcelona, l’emblematica e pittoresca sala da concerti della città. Chi assiste per la prima volta in questo luogo ad uno spettacolo resta meravigliato dalla sua architettura, decorato con vetrate,  con colonne con mosaici. La vicinanza tra pubblico e artisti e la buona acustica genera un certo senso di intimità come per questo evento. La nota interprete ha iniziato con una serie di  Melodie di G. Faurè come: Les roses d’IsphahanClair de lune y Après un rêve, seguite da una serie di 3 pezzi di F. Liszt: O quand je dorsLoreley y O lieb, so Lang du lieben kansst nei quali se si è evidenziata bene chiarezza e gradevole timbrica nel suo canto ma l’emissione è parsa un poco rigida e poco comunicativa in scena. Senza dubbio l’intensità si è alzata di livello quando ha affrontato pezzi belcantistici, i cui ruoli l’hanno lanciata verso la celebrità, regalando una esecuzione gioiosa e agile dell’aria “Oh luce di quest’anima” dalla Linda di Chamounix di Donizetti; così come vibranti arie rossiniane colme di vocalità pirotecnica e nitidezza come : “All’ombra amena” dal Viaggio a Reims e “Bel raggio lusingier” dalla Semiramide. La sua interpretazione di “Casta Diva” dalla Norma di Bellini non ha avuto il risultato sperato, già che è suonata carica di solennità e monotonia, con una dizione non del tutto convincente, senza riuscire a toccare le emozioni che abitualmente questo pezzo suscita. Ma alla fine la sua sensibilità e maggior coinvolgimento con il testo si sono mostrate nelle 3 romanze di Tchaikovsky: Sred' shumnogo bala op. 38 nr. 3Ja Li V Pole op.47/7 y en Denj li tsarit. op.47/6, nelle quali ha mostrato compenetrazione con il testo e coinvolgimento con la musica, con una maggior intensità. Ha ottenuto un uguale risultato con le romanze di Rachmaninov come:  Vocalise, op 34 n. 14 e con Vesennye vody, op 14 n. 11, e soprattutto con Zdes' khorosho, Op.21, No.7  con le quali ha siglato uno dei momenti più caldi e commoventi della serata. Non si deve dimenticare che la Peretyatko è un nome attualmente riconosciuto nel mondo dell’opera e la sua presenza ha attirato in questo luogo un gruppo di ammiratori entusiasti che applaudivano ad ogni suo intervento. Alla fine ha dovuto regalare tre bis: la Vilanelle di Anna dell’Acqua, una canzone russa di Rimsky Korsakov per finire  con l’allegro ‘vals de Julieta’ de Romeo et Juliette. L’accompagnamento al pianoforte di Giulio Zappa è stato corretto creando un tessuto musicale adeguato per la voce dell’interprete e che ha avuto la sua opportunità di mostrarsi come solista con: Une caresse à ma femme di Rossini e con le Mazurcas, op 67 n. 3 e 4 di Chopin. 

jueves, 16 de agosto de 2018

Aretha Franklin the 'Queen of Soul' has died


Photo: Jon Pack/NBC/Getty Image
Aretha Franklin, whose gospel-rooted singing and bluesy yet expansive delivery earned her the title "the Queen of Soul," has died, she was 76. Franklin died at her home in Detroit, The due to advanced pancreatic cancer of the neuroendocrine type.The singer had been reported to be in failing health for years, but she kept her struggles private.
In February 2017, Franklin announced she would stop touring, but she continued to book concerts. The singer's final public performance was last November, when she sang at an Elton John AIDS Foundation gala in New York. Over the course of a professional career that spanned more than half a century, Franklin's songs not only topped the charts but became part of the vernacular.

The first woman admitted into the Rock and Roll Hall of Fame, she had 88 Billboard chart hits during the rock era, tops among female vocalists. At the peak of her career -- from 1967 to 1975 -- she had more than two dozen Top 40 hits. She won 18 Grammy awards, including the honor for best female R&B performance for eight straight years. She was born in Memphis, Tennessee, in 1942, but was raised mostly in Detroit, where her father, C.L. Franklin, was a prominent minister and a nationally known gospel singer. Franklin sang in the choir of her father's church and, though she declined her dad's offer of piano lessons and taught herself instead, began recording gospel music at age 14.

She was signed to Columbia Records in 1960 by John Hammond, the eagle-eyed talent scout who also discovered Billie Holiday, Bob Dylan and Bruce Springsteen, but she had only limited success at the label. It wasn't until her arrival at Atlantic Records in the decade's second half that she gave up trying to become a polished all-purpose entertainer for a career as a soul and R&B singer, backed by an earthy rhythm section from Muscle Shoals, Alabama.

Over a year-and-a-half stretch from 1967 to 1968, Franklin racked up 10 Top Ten hits. Songs like "Respect" were not only huge sellers, they were also adopted by African-Americans and feminists as anthems for social change. After Martin Luther King, Jr. was assassinated, Franklin sang at his funeral. The hits kept coming throughout the early 1970s, including "Spanish Harlem" and "Bridge Over Troubled Water." She re-emerged in the 1980s, releasing the 1985 album "Who's Zoomin' Who?", which spawned the hit "Freeway of Love." She also collaborated with the Eurythmics on "Sisters Are Doin' It for Themselves" and British pop star George Michael on the smash duet, "I Knew You Were Waiting (for Me)." The latter hit No. 1, her last chart-topper.

miércoles, 15 de agosto de 2018

El debut de Anna Netrebko en el Teatro Colón de Buenos Aires


Foto: Gustavo Gabriel Otero

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 12 de agosto de 2018: Teatro Colón. Concierto Lírico. Obras de Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini, Umberto Giordano, Pietro Mascagni, Ruggero Leoncavallo y Georges Bizet. Solistas: Anna Netrebko, soprano y Yusif Eyvazov, tenor. Orquesta Estable del Teatro Colón. Director: Jader Bignamini. Tercera función del Abono Grandes Intérpretes Internacionales.

El domingo 12 de agosto media hora antes que comenzara el concierto que marcaría el debut de Anna Netrebko en el Colón de Buenos Aires los alrededores del teatro bullían de gente haciendo fila para ingresar. Las puertas se abrieron un poco después de lo habitual y el gentío ingresó con la expectativa de las grandes veladas en el teatro de la calle Libertad. Contrariando la tradicional puntualidad colonera recién a las 17.12 ingresaron al escenario la soprano Anna Netrebko, su actual esposo el tenor Yusif Eyvazov y el director de orquesta invitado: Jader Bignamini. Los aplausos fueron atronadores. El programa fue de cuidada simetría: dúos en los inicios y finales y dos arias cada uno en cada parte, que permitieron apreciar a los artistas en distintas facetas. La Orquesta Estable fue adecuado soporte de los solistas y no pudo evitar el trazo grueso en los cinco momentos puramente orquestales. Jader Bignamini condujo con mano segura a la orquesta y fue el puntal requerido por la estrella y su marido para sus intervenciones. 
No es fácil decir algo novedoso sobre Anna Netrebko pero escucharla en un Teatro de acústica perfecta como es el Colón permite apreciar su volumen notable, su total seguridad musical, sus agudos brillantes, su registro homogéneo, sus exquisitos pianísimos y su fraseo admirable. A su lado no defrauda Yusif Eyvazov un tenor de adecuada técnica, muy buen volumen, registro amplio y agudo seguro y poderoso. Se le puede achacar seguramente falta de matices y un color poco atractivo, pero cumple con su cometido con algo más que dignidad. Tras la impresionante ovación al fin del concierto tres fueron las obras fuera de programa, propinas o bises. Netrebko ingresó en primer lugar, descalza, para ofrecer un clásico de sus conciertos, baile incluido, “Heia, heia in den Bergen”, primera escena del personaje Silva Varescu de la opereta ‘Die Csárdásfürstin’ (La princesa gitana o La princesa de las csárdás) de Emmerich Kálmán. Luego Eyvasov acometió "Nessun dorma", de Turandot, de Puccini, cantado a toda potencia y con espectaculares agudos. Desde el final del concierto un grupo de jóvenes estudiantes de canto ovacionaban a la diva desde el pasillo de la platea y hasta en algunos momentos la aplaudían hasta de rodillas. Allí ocurrió el milagro: cuando ambos solistas -Netrebko y Eyvazov- cantaban a dúo "O sole mio" el tenor incitó a los jóvenes a hacer de coro y, al darse cuenta de que eran voces formadas, con un gesto los invitó a subir al escenario y los ayudó a hacerlo. Los siete estudiantes devenidos en improvisado coro terminaron cantando y abrazando a sus ídolos como lo hubiese querido la totalidad del público que colmó la sala. Tarde verdaderamente inolvidable y única en el Colón de Buenos Aires.



CONCERTO – Castelletto d’Orba


Renzo Bellardone

Domenica 12 agosto, il navigatore satellitare della mia auto  è impazzito e grazie alla sua pazzia ho vagato ammirato, per le colline dell’Alto Monferrato da Occimiano a Rocca Grimalda,  alla disperata ricerca della Parrocchiale di S. Antonio a Castelletto d’Orba, dove intendevo assistere ad un concerto pianistico di rilevo. Sicuramente il viaggio si è dilungato e mi son preoccupato per arrivare puntuale, ma i luoghi visti son talmente suggestivi che….alla fine il disagio si è tramutato in un piacevole vagare per borghi e colline.

CONCERTO – Castelletto d’Orba 12 agosto 2018 Organizzazione Accademia Internazionale Medicea-Firenze. Pianisti: Emmanuelle STEPHAN, Gabriel TACCHINO, Marco PODESTA’, Giuseppe FRICELLI, con la partecipazione straordinaria di Luigi DEL FANTE Prima di iniziare il concerto il Maestro Fricelli, introdotto da Del Fante e coinvolgendo le autorità presenti ha conferito una targa premio ‘Rinaldo Rossi’ (Premio dallo stesso Fricelli ideato e mantenuto in vita), al celebre pianista Gabriel Tacchino (pronunciato alla francese con la ‘O’ finale accentata e sovente rinvenuto scritto Tachinau): questi ha suonato nei piu prestigiosi teatri  e sale al mondo, dalla Scala a Berlino e da  New York in tutta Europa e vanta una produzione discografica di tutto rilievo. Sempre Fricelli ha dedicato una sua breve composizione neo romantica, all’artista premiato Il concerto inizia con il due pianistico Marco Podestà e Giuseppe Fricelli, i quali a quattro mani danno immediatamente la cifra della loro abilità comunicativa e della scioltezza di tocco. Il programma è piacevole e passa dalle ‘danze spagnole’ di M. Moszowski che interpretano, con vivacità e brillantezza la n. 1 e con dolce vigore la n. 2. Seguono le notissime note delle ‘danze ungheresi’ di J. Brahms  e i concertisti  alla n. 5 sanno evocare quasi un sogno di ‘Baracarolle’ per dare poi inatteso vigore e tratteggiare un corteggiamento alla n. 6.  Il finale è tutto dedicato al pubblico a cui viene raccontata musicalmente una favola, un dolce sogno conosciuto, ovvero di J. StraussSul bel Danubio blu’. Un ‘intermezzo’ poetico viene letto dall’autore Del Fante (scenografo, regista, attore) che poi inonda il pubblico con le emozioni dell’  “Infinito” leopardiano. La seconda parte del programma vede impegnati al pianoforte Emmanuelle Stephan ed il leggendario Gabriel Tacchino, al cui proposito merita ricordare di essere stato l’unico allievo di Francis Poulenc  e suo interprete internazionale  di riferimento. Iniziano con E.Grieg e dal Peer Gynt propongono ‘al mattino’  la celeberrima aria intrisa di attese e di dolcezza, seguita da ‘la morte di Ase’ resa con grande abilità interpretativa, mantenendo intatto il dolore senza rimaneggiamenti o strane intrusioni. Le ‘danze di Anìtra’ cambiano completamente l’atmosfera  con la spensieratezza giocosa delle danze popolari che impregnano l’aeree per lasciare poi spazio al tenebroso ed evocativo ‘nella sala del re della montagna’. Questa seconda parte del concerto è ovviamente dedicata al maestro d’eccellenza di Tacchino: F. Poulenc, del quale vengono proposte tre sonate: ‘Prélude’ decisamente accolta con tutta la sua contemporaneità ricca di cromatismi ed agilità, ‘Rustique’  e ‘Finall’ resi con puntualità scevra da personalismi  o facili effetti speciali e lasciando all’abilità interpretativa il compito di rendere omaggio al maestro.  Erik Satie compositore per eccellenza per pianoforte è l’autore ospite nella parte finale del concerto  con cinque brani che vanno da la ‘La belle Excentrique’ al ‘Cancan grand-mondain’  che concludono con vivida  brillantezza e ricchezza di tocco, tra cantabili e ballabili. La standing ovation impone a Tacchino un bis che con gioia offre: ‘Les chemins de l’amour’  che colora l’atmosfera di sensibilità e sentimento. La Musica vince sempre.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Murió el tenor puertorriqueño Antonio Barasorda


El tenor puertorriqueño Antonio Barasorda falleció a consecuencia de un infarto en San Juan, informaron fuentes familiares. Barasorda, quien estaba en casa acompañado de su mujer, María Dolores Sangüesa, cuando le sobrevino el ataque al corazón, tenía previsto ofrecer un concierto este fin de semana en el Conservatorio de Música de Puerto Rico. El tenor, de 72 años estaba enfermo con un tumor en el colón del que estaba siendo tratado. Ganador de las audiciones del Metropolitan Opera, sus primeros pasos fueron en papeles lírico-ligeros, y, tras estudiar con el tenor español Alfredo Kraus, siguiendo sus consejos, se aventuró en el repertorio lírico-spinto, según indica su biografía en la página del Conservatorio de Música de Puerto Rico. El desarrollo de su voz le hizo pasar de cantar roles lírico- ligeros a papeles como Canio, Calaf, Dick Johnson, Radamés, Sansón, Tristán y Otelo entre otros. En 1985, interpretó a Stiffelio de Verdi, en la reposición de la Fenice, 30 años después de la última interpretación de Del Monaco. En 1987 cantó el rol de tenor en la Premiere mundial de "Gernika" de Escudero en el Teatro Arriaga de Bilbao. Ese mismo año grabó para "DECCA" Macbeth dirigida por Chailly, junto a Verrett, Nucci y Ramey, que sirvió de pista para la película Macbeth, que también interpretó. Inauguró el centro de Bellas Artes de San Juan en 1981 y la Opera Nacional de Helsinki en 1995. Desde 1993 cantó en el Metropolitan Opera: Radamés, Canio, Pollione, Manrico, Cavaradossi, Andrea Chenier y Cyrano de Bergerac. En enero del 2000 interpretó por primera vez Otelo, que se convirtió en su carta de presentación, en Montreal, donde la crítica le proclamó digno sucesor del tenor canadiense Jon Vickers. En el 2001 y en el Carnegie Hall asumió el rol de Otelo sin previo aviso por indisposición del afamado tenor Carlo Bergonzi y en 2004 incursionó por primera vez en el repertorio Wagneriano, como Tristán en "Tristán e Isolda". En 2006 interpretó Cyrano de Bergerac en el Metropolitan de Nueva York y en 2007 cantó el rol de Gianni Schicchi para Opera al Fresco en San Juan. Además, cantó "Oratorio" y "Cantata para Tenor y Trompa" de Stravinsky; así como la novena sinfonía de Beethoven y el Credo de Penderecky en el Festival Casals, el Réquiem de Verdi en Ottawa y en San Juan. Barasorda también grabó Macbeth, Stiffelio de Verdi para "La Fenice" y "Retrato de Bolívar" en conmemoración del bicentenario del Libertador.

Recital de Roberto Alagna y Aleksandra Kurzak en San Juan Puerto Rico


Foto: David Villafañe

Luis Enrique Juliá / Especial para El Nuevo Día
El amor, divino don, no lo desprecies; el amor es alma y vida del mundo.” (del libreto de Luigi Illica para la ópera Andrea Chenier del compositor Umberto Giordano) El piano Steinway donado por don Guillermo Martínez al Conservatorio de Música de Puerto Rico en Miramar en manos de la maestra Liora Maurer fue el hilo conductor de una velada de voces fantásticas. La noche del martes 6 de febrero, el matrimonio de la soprano polaca Aleksandra Kurzak y el tenor francés Roberto Alagna deleitaron a los amantes de la ópera de la isla en la intimidad de la Sala Sanromá, con un programa de arias y dúos del “bel canto”. Una velada simpática y de entrega artística del más alto nivel internacional -dedicada a aliviar estudiantes y profesores de la primera institución de educación musical que sufrieron los estragos de los desastres naturales del mes de septiembre pasado-,  dio inicio a la temporada 32 de la casa productora CulturArte de Puerto Rico. Abrieron con “Parle-moi de ma mère” del primer acto de la ópera Carmen de Georges Bizet -basado en el relato del historiador y arqueólogo Prosper Mérimée-, una de las colaboraciones emblemáticas del dúo Alagna-Kurzak en los roles de Don José y Micaëla. No se hicieron esperar la química y la musicalidad de estos dos actores-cantantes, acompañados por la directora musical asociada del Metropolitan Opera House en Nueva York, Liora Maurer. Siguió Roberto Alagna solo con una poderosa interpretación del aria “Kuda, kuda?”  del segundo acto del drama musical Eugene Onegin de Tchaikovsky. Subió entonces a escena la soprano Aleksandra Kurzak para el aria en italiano “Ah! Fors'e lui… Sempre libera” de La Traviata de Verdi, donde percibimos alguna dificultad en el registro agudo, que podría estar relacionada con el esfuerzo vocal al no escucharse bien por el eco, o exceso de resonancia (reverb), cuando se obvian las cortinas que pueden modificar al gusto del artista la acústica del auditorio. Un solo de piano del interludio del tercer acto de Carmen, sirvió de preámbulo a la lectura de Alagna - uno de los tenores más exitosos del universo -, del “Non piangere, Liù” de la ópera Turandot, del catálogo del compositor italiano Giacomo Puccini. La dirección artística del mecenas Guillermo Martínez -quien además coordinó la documentación en audio y vídeo para televisión de la emisora WIPR de esta histórica ocasión -, trajo de vuelta al escenario Aleksandra Kurzak para una auténtica “Tu che di gel sei cinta” de la misma ópera, cerrando este segmento pucciniano - después del Intermezzo instrumental del Acto III de Manon Lescaut -, con el dúo de Madama Butterfly, “Vogliatemi bene”. La segunda parte abrió con el dúo “”, presagio trágico del 1er acto del Otello de Giusseppe Verdi, una de las obras maestras del género operático, con un acertado libreto de extracción shakesperiana de Arrigo Boito. Aún cuando ambos cantantes se pudieran percibir en algún momento forzados en las notas altas de su registro, la gracia, el dominio escénico y el profesionalismo de estos intérpretes embruja de tal forma la escena, que resulta de todas formas en una experiencia muy especial para el que observa y escucha en vivo. El programa del concierto también incluyó otras dos arias en la voz coloratura de la Kurzak: “Mercé, dilette amiche” de I Vespri Siciliani también del ingenio verdiano; y “Ecco, respiro appenadel drama Adriana Lecouvreur, música de Francesco Cilea sobre un libreto de Arturo Colautti. Por su parte, el tenor Roberto Alagna cantó desde la afinación y el fraseo de sus prodigiosas cuerdas vocales “Un di all'azzurro spazio” en el personaje del poeta decapitado en la revolución francesa André Chenier, trabajado por el compositor Umberto Giordano en el estilo verista; y el desgarrador “Giulietta! Son io!” de la versión de Riccardo Zandonai titulada Giulietta e Romeo, del trágico drama del amor imposible  de William Shakespeare. La secuencia del espectáculo concluía con el duetto “Caro elisir!” de la popular ópera cómica L'elisir d'amore de Geatano Donizetti, donde Alagna y Kurzak dieron rienda suelta a sus capacidades histriónicas, correspondidos por una ovación del público presente. Como si fuera poco, ante la insistencia de los aplausos del auditorio, se extendieron en los encores. Aleksandra Kurzak fue toda musicalidad en el estándar “O mio babbino caro” Schicchi de Puccini; Alagna - en un guiño al continente latinoamericano rindió homenaje a Jorge Negrete evocando los mariachis en “Ella” del inolvidable José Alfredo Jiménez; y para terminar en familia, cerraron a dúo con la canción “Libertá” de los hermanos de Roberto, David y Frédérico Alagna.