jueves, 8 de agosto de 2019

Ariadna en Naxos en el Teatro Colón de Buenos Aires

Fotos: Prensa Teatro Colón /Máximo Parpagnoli / Arnaldo Colombaroli.


Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 26/07/2019. Teatro Colón. Richard Strauss: Ariadna en Naxos (Ariadne auf Naxos). Ópera en un acto con prólogo. Libreto de Hugo von Hofmannsthal. Marcelo Lombardero, dirección escénica. Diego Siliano, diseño de escenografía. Luciana Gutman, vestuario. Ignacio González Cano, coreografía. Matías Otarola, diseño de video. José Luis Fiorruccio, iluminación. Carla Filipcic Holm (Prima Donna y Ariadna), Ekaterina Lekhina (Zerbinetta), Gustavo López Manzitti (Tenor y Baco), Jennifer Holloway (El compositor), Hernán Iturralde (Maestro de Música), Pablo Urban (Maestro de Danza), Luciano Garay (Arlequín), Santiago Martínez (Brighella), Iván García (Truffaldino), Laura Pisani (Náyade), Florencia Machado (Dríade), Victoria Gaeta (Eco), Pablo Urban (Scaramuccio), Carlos Kaspar (Mayordomo), Mariano Fernández (Un peluquero), Ariel Casalis (Un Oficial), Román Modzelewski (Un lacayo). Orquesta Estable del Teatro Colón. Dirección Musical: Alejo Pérez.


Con una puesta inteligente, buen nivel musical y adecuados cantantes retornó a la sala del Teatro Colón de Buenos Aires ‘Ariadna en Naxos’ de Richard Strauss. Marcelo Lombardero como cabeza visible del equipo visual integrado por Diego Siliano (diseño original de la escenografía), Luciana Gutman (vestuario), Ignacio González Cano (coreografía), Matías Otarola (diseño de video) y José Luis Fiorruccio (iluminación) plantea una razonable y adecuada modernización a la vez que logra burlarse de ciertos estereotipos de los cantantes, de las puestas de ópera y de una burguesía ascendente en lo económico pero vacía en lo cultural. Alejo Pérez concertó con refinamiento y exactitud logrando una muy buena respuesta de la Orquesta Estable. Una nueva noche de triunfo para la soprano Carla Filipcic Holm en el doble rol de Prima Donna y Ariadna interpretados con poderos medios vocales, excelente línea de canto y belleza de timbre. Ekaterina Lekhina como Zerbinetta ofreció perfección actoral y brillante línea de canto. Gustavo López Manzitti encaró su rol con profesionalismo y gran prestación vocal. El Compositor -aquí compositora- de Jennifer Holloway sumó calidad vocal y entrega escénica mientas que Hernán Iturralde puso sus mejores recursos vocales y actorales al servicio de maestro de música. Solvente el resto del elenco vocal y correcto el actor Carlos Kaspar como el mayordomo.

"Cosi fan tutte" en el Municipal de Santiago de Chile

Fotos: Elenco internacional - Marcela González Guillén / Elenco estelar - Patricio Melo.

Joel Poblete

Han sido semanas difíciles para el Teatro Municipal de Santiago, con la crisis financiera y la desvinculación de 59 de sus trabajadores, incluyendo una docena de integrantes de uno de sus cuerpos estables, el excelente coro que dirige el uruguayo Jorge Klastornick. Pero en medio de tan tristes y preocupantes circunstancias, de todos modos ha continuado su temporada lírica, cuyo tercer título, Così fan tutte, se presentó en la segunda quincena de julio (el estreno fue justo dos días después de los despidos), con atractivos resultados artísticos y buena recepción del público para sus dos repartos. 

DescripciCosì 


Precisamente con esta pieza se concluyó un particular proyecto del Municipal: presentar durante tres años seguidos, con los mismos responsables de la propuesta escénica (originalmente creada para Francia hace dos décadas) y la dirección musical, las óperas que componen la célebre trilogía Mozart-Da Ponte. Así, en el mismo orden cronológico en que fueron compuestas, en 2017 en este escenario se presentó Las bodas de Fígaro, el año pasado Don Giovanni y ahora se culminó con este Così fan tutte, ausente del Municipal desde 2005. 

El enorme potencial de esta obra maestra no alcanzó su completo desarrollo en la propuesta escénica liderada por el director teatral francés Pierre Constant, pero hay que reconocer que estuvo mucho mejor resuelta que las dos óperas anteriores: se conservó el mismo enorme y escuálido marco escénico (escenografía de Roberto Platé) que no terminó de entusiasmar a críticos y público en 2017 y 2018 y que fue considerado plano y monocorde, pero en esta ocasión funcionó mucho mejor, apoyado por la iluminación (de Jacques Rouveyrollis, realizada por Christophe Naillet) que sugirió el entorno marino y la calidez mediterránea de Nápoles. El vestuario de Jacques Schmidt y Emmanuel Peduzzi no brilló particularmente, y en general todo siguió siendo muy minimalista, pero en esta ocasión los movimientos y desplazamientos fueron más efectivos y la historia estuvo mejor aprovechada y desarrollada que en lo que se pudo apreciar en Las bodas de Fígaro y Don Giovanni. Algunas ideas fueron un buen aporte -la primera escena transcurría en un baño turco, el divertido enfrentamiento del final del primer acto, que incluye cambios climáticos, fue vibrante y dinámico-, otras no fueron tan logradas y el ritmo era irregular, en especial en el segundo acto, pero en general el resultado fue mucho más atractivo y satisfactorio que en los dos montajes previos.  

Como en las dos anteriores óperas de esta trilogía en el Municipal, la dirección orquestal estuvo a cargo del maestro italiano Attilio Cremonesi, director invitado principal de la Filarmónica de Santiago, quien desarrolló una lectura casi de cámara, fluida y que ofreció diversos detalles que no siempre se aprecian en esta partitura, aunque nuevamente, como en 2017 y 2018, en algunos momentos recurrió a variaciones en el ritmo que pueden desconcertar a los entendidos, como cuando dirigió a una velocidad más rápida de lo habitual, lo que incidió tanto en cambiar la atmósfera y tono de ciertos fragmentos (por ejemplo, el bello y diáfano trío "Soave sia il vento", o el final de la ópera), como en provocar ocasionales desajustes en los cantantes. En el segundo reparto, el llamado elenco estelar, el director residente de la orquesta, el chileno Pedro-Pablo Prudencio (quien el año pasado también participó en esta trilogía, cuando estuvo a cargo de Don Giovanni), logró un resultado más homogéneo, dinámico y atento a los solistas. En cuanto al coro, su participación en esta ópera es puntual, reducida y breve, y en este montaje no cantaron en escena, ya que estaban ubicados fuera de la vista del público, en los palcos al costado del escenario. De todos modos, su desempeño fue muy oportuno. 

Los dos repartos convocados para este regreso de "Così fan tutte" fueron muy atractivos. El elenco internacional contó con dos representantes chilenas que figuran entre las sopranos más elogiadas de la escena local en los últimos años: mientras Marcela González fue una Despina vivaz y chispeante, Paulina González sorteó con inteligencia, musicalidad y buen desempeño vocal el exigente rol de Fiordiligi, resolviendo muy bien dos de los más grandes momentos solistas para la voz femenina que creó Mozart, "Come scoglio" y "Per pietà". Ambas cantaron ya en las dos otras óperas de esta trilogía: en Las bodas de Fígaro de 2017 la primera fue Cherubino, mientras la segunda fue la Condesa, y en Don Giovanni encarnaron a Zerlina y Doña Elvira, respectivamente. 

Junto a ellas, regresó el barítono portugués José Fardilha, quien antes en el Municipal cantara en La italiana en Argel y El barbero de Sevilla y ahora fue un eficaz Don Alfonso, y debutaron en Chile tres jóvenes cantantes que ya se han fogueado en escenarios tan prestigiosos como el MET de Nueva York y la Ópera de Viena: la mezzosoprano de origen tunecino Rihab Chaieb como Dorabella lució una voz cálida, bien proyectada y de bello timbre y color, y en lo actoral fue sensual y se mostró desenvuelta y llena de energía; el barítono turco Orhan Yildiz fue un Guglielmo humano y simpático, muy bien cantado, y el tenor estadounidense Andrew Stenson fue un Ferrando de voz reducida en volumen pero cuyo canto sutil y buenos recursos estilísticos fueron muy bienvenidos.  

En el elenco estelar, cinco de los seis solistas ya habían participado en al menos un rol de las dos óperas anteriores de la trilogía; la única que se incorporaba por primera vez a esta propuesta era la mezzosoprano chilena Evelyn Ramírez en el papel de Dorabella, como siempre demostrando su talento y eclecticismo, considerando que este año en el Municipal estuvo ya en La fuerza del destino y El caballero de la rosa, en agosto regresará para protagonizarLa italiana en Argel de Rossini y en agosto en otro teatro de la ciudad, el Municipal de Las Condes, será la protagonista de Carmen de Bizet. Completando la representación nacional de este reparto, la soprano Andrea Aguilar estuvo muy bien como Fiordiligi, creíble en lo escénico y sacando buen partido a su atractiva voz; la también soprano Patricia Cifuentes fue una encantadora y divertida Despina, y el barítono Patricio Sabaté un excelente Don Alfonso. El tenor argentino Santiago Bürgi fue un aguerrido Ferrando que probó algunas soluciones vocales muy particulares para el estilo mozartiano en sus momentos solistas pero salió airoso, mientras el barítono cubano Eleomar Cuello se lució en un Guglielmo muy bien cantado y actuado. 

La Flauta Mágica - Juventus Lyrica, Argentina


Fotos: Liliana Morsia 

Dr. Alberto Leal

LA FLAUTA MAGICA Buena versión de Juventus Lyrica OPERA DE MOZART- LIBRETTO DE EMANUEL SHINKANEDER DIRECCION MUSICAL -HERNAN SCHVARTZMAN DIRECCION ESCENICA -MARIA JAUNARENA Y VESTUARIO. ESCENOGRAFIA E ILUMINACION - GONZALO CORDOVA CORO DE JUVENTUS LYRICA DIRECCION DEL CORO HERNAN SANCHEZ AREATAGA TEATRO AVENIDA

“La Flauta Mágica”, una de las obras más populares de Mozart, fue estrenada en 1791.En el largo camino transcurrido hasta nuestros días generó las más diversas interpretaciones. Desde cuento infantil hasta folleto masónico, todo ha sido válido y por esa causa el espectador nunca sabe - a priori - que pasará cuando se abra el telón. Esta misma discrepancia tal vez sea una de las causas que ha llevado a famosos directores de cine a generar más de una versión cinematográfica. En su ambigüedad podemos encontrar una parte importante de su atractivo. Hernan Schvartzman es un espléndido Director como ya lo ha probado en la anterior versión de este título, además de Medea, Hamlet. Etc. Brindó excelencia musical con una pequeña orquesta que le respondió en todo momento. Gran trabajo,.Igualmente brillante, el del Coro en sus contadas intervenciones. Excelente el trabajo de Gonzalo Córdoba y el vestuario de Maria Jaunarena, además de brindar una marcación precisa para los cantantes. Esta producción ha merecido autenticamente como mejor puesta del año 2013 y es realmente justo. Creo que poco más se puede pretender de una puesta totalmente minimalista , siempre en carácter .y con momentos de gran belleza visual Figura indiscutible vocalmente fue la Pamina de Jaquelina Livieri. Un papel a su medida en sus actuales condiciones vocales. Cantó con un importante volumen, en estilo y excelente como actriz. Su volumen fue lejos el más grande del reparto y su estilo impecable. Su voz se está tornando con más cuerpo y este tipo de personajes son excelentes para su presente vocal, a lo que hay que agregar su bella presencia física. Brava. 
Nazareth Aufe, a quien vi en el mismo rol en el 2006, está normalmente cantando roles mucho más pesados, Don José, Ernani, etc. Su voz sonó sin brillo, aunque cantó sin problemas vocales, pero no creo que a esta altura sea un papel acorde a sus medios. Como actor repitió su Tamino notablemente estático. Oriana Favaro posee una hermosa voz, no creo que la Reina sea el papel más indicado para sus medios actuales. Excelente Julieta, creo que la Reina está fuera de sus condiciones ahora. No posee ni la voz ni el temperamento para el rol. Y no tuvo facilidad para las coloraturas, un rol que ha sido escrito para una dramático coloratura. Correcto Walter Schwarz, aunque su voz no sea la más adecuada para el rol.. Excelente las tres damas - LAURA PENCHI, VERONICA CANAVES y ROCIO ARBIZU, tanto vocal como actoralmente. Un párrafo aparte para Gabriel Carasso, un papageno, que ya lo hizo en el el 2013. Su prestación fue fundamental para darle vida al segundo acto. Gran actor y correcto cantante, supo darle una vuelta de rosca a un personaje que muchas veces pasa desapercibido. Bravo Correcto el resto del amplio elenco, destacándose el trio de niñas, tanto por su canto como por su desenvoltura escénica Una función que merece ser vista.

Alessandra Marianelli (soprano) e la Camerata Ducale, Vercelli Italia


Foto: Alessandra Marianelli - Vercelli

Renzo Bellardone

Consuetudine colta a Vercelli è quella di celebrare il Santo Patrono con un concerto  in S.Andrea. Quest’anno la scelta si è orientata sul soprano Alessandra Marianelli, conosciuta tempo fa a Pesaro al Rossini Opera Festival e subito apprezzata come persona e come cantante.

ALESSANDRA MARIANELLI E LA CAMERATA DUCALE –S.Andrea Vercelli –1 agosto 2019 “UN ANGELO A SANT ‘EUSEBIO” ALESSANDRA MARIANELLI –Soprano. CAMERATA DUCALE – GUIDO RIMONDA direttore.

Il concerto inizia con l’Ouverture dal Sogno di una notte di mezza estate di F. Mendelsshon e l’orchestra diretta dal fervido Guido Rimonda fa fluttuare i colori armoniosi con sfumature che trapelano imperiose, carpendo  le onomatopeiche voci del bosco e le ovattate presenze magiche: piccole entità si rincorrono in un frenetico tintinnio per lasciare posto ai risvegli ed alle fantasiose storie. E’ la volta poi di Alessandra Marianelli con Casta Diva dalla Norma di V. Bellini, che interpreta con dolcezza e passione e che sa rendere con sensibilità; Marianelli si presenta con naturalezza e semplicità come è nella sua natura cordiale e buona che traspare dalla bellezza del volto che rimanda indelebilmente alla Venere del Botticelli. Dopo l’Ouverture dal Nabucco di Verdi, la Camerata Ducale offre la Moldava, ovvero poema sinfonico di B. Smetana, una bella pagina musicale che con la direzione di Rimonda attrae per le dinamiche e la forte comunicazione. Marianelli interpreta sensibilemte accorata l’Ave Maria dall’Otello di G.Verdi  ed il Vissi d’arte dalla Tosca di G.Puccini, dove si esprime con maturità interpretativa che sa emozionare e commuovere. L’ultimo brano in programma è  O mio babbino o caro da Gianni Schicchi di G.Puccini  e l’orchestra diviene morbido tappeto su cui scorre fluida la voce di Marianelli. La Musica vince sempre.


Teresa Salgueiro – Stresa Festival, Italia


Foto: Teresa Salgueiro

Renzo Bellardone

Il sito dello Stresa Festival recita così: Teresa Salgueiro è una cantante portoghese dai tratti originali, divenuta una figura emblematica della musica portoghese nel mondo, fra novità e tradizione. A partire da giovanissima è stata per vent’anni cantante dei Madredeus, con i quali ha venduto oltre cinque milioni di dischi e realizzato tournée in tutto il mondo. A partire dal 2012, con il disco O Mistério, si è affermata come cantautrice, un percorso che ha proseguito con O Horizonte (2016), suo secondo disco solista, scrivendo testi e musiche proprie. Nel nuovo tour mondiale, presenta un repertorio vario con canzoni originali e arrangiamenti di brani tradizionali. Fra altri importanti progetti, Teresa Salgueiro è stata attrice protagonista nel film Lisbon Story di Wim Wenders.

Teresa Salgueiro –  Stresa Festival  – Il Maggiore 23 luglio 2019 Musica portoghese fra novità e tradizione Teresa Salgueiro, Rui Lobato, Óscar Torres, José Peixoto, Fábio Palma


Appena entrati in sala geometrie blu vengono proiettate sul soffitto e sulle pareti ed il blu è anche protagonista a fondo palco; le luci sono determinanti, infatti con quasi mono tonalità inondata da coerenti sfumature, insieme a punti di buio creano suggestioni ed avvolgenti atmosfere. Teresa Salgueiro è conosciuta in tutto il mondo per le sue varie partecipazioni, composizioni ed interpretazioni che offre con colore particolare e timbratura notevole: racconta storie ammantate di ricordi non sempre felici, ma con forte sensualità  in coesistenza con flessuosità che palesano l’intimità con il narrato. Il programma riflette in particolare gli ultimi 12 anni musicali di Salgueiro e narra di viaggi, di gente e di terre vissute e canzoni popolari ascoltate con passione riversata nella sua interpretazione.  La voce è potente negli acuti e decisamente avvolgente nei toni ambrati e le sue modulazioni vengono seguite da un sapiente disegno di luci. Gli orchestrali sono molto interessanti e coinvolti nell’offerta, La Musica vince sempre.


   


miércoles, 7 de agosto de 2019

Michael Wollny Trio - Stresa Festival


Foto: Stresa Festival - Michael Wollny

Renzo Bellardone

MICHAEL WOLLNY TRIO – Regina Palace Hotel – 19 luglio 2019 Il sito dello Stresa  Festival recita così : Il quarantenne pianista tedesco Michael Wollny è indubbiamente uno dei più importanti musicisti jazz della sua generazione. Artista eclettico, le sue fonti di ispirazione possono spaziare da Franz Schubert a Gustav Mahler così come Byörk e i Kaftwerk, oltre naturalmente ai giganti della musica jazz. Le sue interpretazioni sono spesso legate alla tradizione musicale europea, che gli hanno consentito di cimentarsi in lavori legati alla musica classica (Bach, Schubert, Debussy) eseguiti in prestigiose istituzioni tedesche. Una corposa frequentazione con musicisti noti quali Gary Peacock, Michel Portal, Peter Erskine, Pat Metheny ha messo in luce le qualità artistiche di Wollny, che si presenta con un trio collaudato formato dal contrabbassista Christian Weber e dal batterista Eric SchaeferMichael Wollny Trio Michael Wollny, pianoforte Christian Weber, contrabbasso Eric Schaefer, batteria e live electronics

Soft, attacca la batteria seguita poi dal pianoforte decisamente minimalista e con discrezione si inserisce  il contrabbasso. Le corde del pianoforte vengono bloccate per interrompere il suono o pizzicate o arpeggiate per sonorità nuove. Il contrabbassista con tecniche innovative utilizza mani ed archetto in modi inconsueto traendo inusuali sonorità dalle linee visionarie. La batteria è ‘personaggio’ solo a tratti, perseguendo l’anima dell’insieme volto ad un risultato condiviso di grande bellezza. Le sonorità sono a volte profonde con colorazioni che parlano all’immaginario intimo, per poi esplodere in variazioni ed agilità eccezionali, caratterizzate da virtuosistici passaggi di inconsueta rapidità.  La Musica vince sempre.


Credevo che Incontro con Simonetta Agnello Hornby e Filomena Campus, Stresa Festival


Foto: Stresa Festival Dario Canova

Renzo Bellardone

Il sito dello Stresa  Festival recita così : Simonetta Agnello Hornby e Filomena Campus pensano che sia un dovere parlare di violenza domestica e condividere con gli altri quello che Simonetta ha imparato in trent’anni di avvocatura attraverso i clienti del suo studio legale. Lo spettacolo consiste in un testo a due voci sulle storie delle clienti di Simonetta e di altri. Il dialogo è accompagnato dal profondo commento musicale di Filomena, vocalist jazz e registra teatrale. Molti credono: che la violenza sulle donne sia qualcosa che non ci appartiene e distante da noi, radicata nei ceti più umili, e spesso legata alla gelosia e al desiderio sessuale; che le donne se la vanno a cercare: imprudenti, drogate, ingenue, incapaci di valutare che dietro la figura apparentemente dolce del proprio compagno si nasconde un carnefice; che la violenza sulle madri non ha impatto sui figli; che le gente non può cambiare. Invece la violenza domestica coinvolge tutti, a tutte le età, a tutti i livelli sociali, quale che sia l’etnia, il credo religioso, l’orientamento sessuale, e lascia dei segni visibili tanto sulla pelle quanto sulla psiche delle vittime.

Credevo che  -Regina Palace Hotel  19 luglio 2019 Incontro con Simonetta Agnello Hornby Filomena CampusL’incontro con Simonetta Agnello Hornby e Filomena Campus si è rivelata quale una interessantissima costruzione scenica, sapientemente realizzata con pochi elementi, ma tante domande e qualche risposta…. Con la semplicità ed affabilità del salotto casalingo, si è raccontato di diversi casi di violenza domestica di cui la signora Hornby è venuta a conoscenza nel suo studio legale di Londra. La latitudine o la longitudine, così come le tendenze sessuali, non escludono il concretizzarsi di violenza domestica ed ecco quindi racconti siciliani, londinesi e di ogni dove; si è ricordata la violenza subita da Franca Rame denunciata solo dopo molti anni o quella di Franca Viola insignita poi di alta onorificenza dal capo dello stato. Ovvi i riferimenti alle inefficienze legislative ed alle lentezze dei tribunali, oltre che agli enormi costi che la società deve sostenere a causa del perpetrarsi in una spirale senza fine di tali violenze. Alle parole della signora Agnello Horby si sono affiancate le parole ed il canto originale di Filomena Campus che sono state sottolineatura e direi evidenziazione dell’importante tema trattato senza inutili e banali atteggiamenti paladini. La Musica vince sempre 


Dan Tepfer Trio - Stresa Festival, Italia



Foto: Stresa Festival
Renzo Bellardone 
Il sito del Festival recit così: Progetto su Pulcinella di I. Stravinskij - Commissione Stresa Festival Il pianista e compositore franco-americano Dan Tepfer non è nuovo a rivisitazioni di musica classica elaborate attraverso un’ottica originale e convincente. Le sue fortunate Variazioni Goldberg / Variations sono un esempio di come si possa utilizzare il capolavoro bachiano attualizzandone il linguaggio in chiave jazz. In prima esecuzione assoluta il pianista presenta a Stresa, grazie alla commissione del Festival, la sua personale visione del Pulcinella di Stravinskij, coadiuvato dal bassista Michal Baranski e dal batterista Nate Wood. Ancora poco conosciuto in Italia, Dan Tepfer ha un curriculum jazzistico di tutto rispetto, vantando illustre collaborazioni tra cui quelle con Lee Konitz, Pharaoh Sanders, Paul Motian… Il pubblico della serata potrà apprezzare le sue capacità di generare musica di grande spessore partendo da un capolavoro del Novecento, nonché avrà un’occasione importante per ascoltare un pianista, e il suo trio, di statura internazionale.
\STRESA FESTIVAL DAN TEPFER TRIO – Regina Palace – 18 luglio 2019 Tra Classico e Neoclassico Dan Tepfer, pianoforte Michal Baranski, basso Nate Wood, batteria . Sporadico frequentatore dei concerti jazz, mi approccio d’abitudine con l’atteggiamento di chi pensa ‘stiamo a vedere’! ed anche in questo caso è stato così, ma fin dall’attacco comprendo che stiamo entrando in un mondo nuovo con una nuova visione, direi romantica, del jazz. Dan Tepfer esordisce asserendo che  questa commissione dello Stresa festival la considera come una ‘very exciting experience’ e si rivela immediatamente un raffinato interprete con un tocco decisamente consapevole e sensibile e, creando rarefatte atmosfere ammantate di delicatezze, pone il jazz in una nuova dimensione romantica. Partendo da tonalità ‘educate’ va in crescendo con moderatezza e rispetto; il batterista Nate Wood si propone quasi con riservatezza senza accedere mai alla prevaricazione che talvolta la batteria ha sul resto della formazione, così come il contrabbassista Michal Baranski duetta con una sorta di affetto con la tastiera di Tepfer e non esordisce mai in protagonismi che altri esibiscono con superficialità. Man mano che il concerto procede i colori si fanno più accesi con divertenti troncature finali e scintillanti narrazioni di danze veloci  ben ritmate, che si esprimono con frasi musicali complesse, ma rese con semplicità e sicuro amore per quelle note. Si tratta di una prima esecuzione, pertanto è musica mai ascoltata prima, ma immediatamente pervade lo spirito dell’ascoltatore anche per la passione e l’ironia che con mistero e vibrazione rendono percettibile ed efficace l’ascolto. Concludo con l’annotazione che per me si è trattato d una vera lezione/guida all’ascolto, riscoprendo che il jazz è anche dolcezza e che può descrivere il tormento, vedendo già la luce della soluzione, attraverso un percorso di equilibrio, insomma una very exciting experience. La Musica vince sempre.

miércoles, 31 de julio de 2019

Gianni Schicchi / Prima la musica por le parole - Teatro alla Scala


Foto: Brescia&Amisano - Teatro Alla Scala

Massimo Viazzo

Ambrogio Maestri fue la estrella del díptico que el Teatro alla Scala propuso antes de la pausa estival. Se trató de un díptico pensado ad hoc para el Progetto Accademia y estuvo compuesto por Gianni Schicchi y por el único acto de Antonio Salieri Prima la música poi le parole.  El “divertimento teatral” de Salieri fue un estreno en la Scala, mientras que para la obra maestra pucciniana se utilizó la conocida producción de Woody Allen, que se originó en Los Ángeles y que fue vista en Spoleto Italia hace diez años en.  La obra de Salieri esta basada en un libreto de Casti (de dramaturgia poco interesante) que narra el eterno desencuentro y rivalidad entre el musico y el poeta en el acto de componer una ópera. Maestri personificó al Maestro de capilla con argucia, ligereza de emisión, claridad de dicción y extrema atención al estilo recitativo; quien acompañado por tres jóvenes promesas de la Accademia del Teatro alla Scala, Ramiro Maturana (el poeta), Anna Doris Capitelli (Doña Eleonora) y Francesca Pia Vitale (Tonina), mantuvo la linea con gran personalidad en el espectáculo firmado por Grischa Asagaroff – agradable escena fija, dominada por enormes instrumentos musicales- y dirigido con precisión por Adam Fischer.  En Schicchi, Ambrogio Maestri desplegó todo el peso vocal que se le conoce como: grato color, facilidad de emisión y solidez en los agudos para crear un personaje que, arropado por la impostación artística de Allen, vistió como un boss malviviente de Nueva York.   Así, Maestri supo ser astuto, como también arrogante, sin salirse de la parodia. Sin embargo, Woody Allen permaneció atrapado en la caricatura en la que estuvo inmerso su producción “cinematográfica”, claramente inspirada en el cinema del neorrealismo italiano, con algunos clichés que representan a Italia y a los italianos en el extranjero.  En esta obra “coral” la contribución de la Accademia fue muy notable, comenzando por las voces femeninas: Francesca Manzo (Lauretta), Daria Cherniy (Zita), Marika Spadafino (Nella), Caterina Piva (La Ciesca); continuando con los hombres: Chuan Wuang (Rinuccio), Hun Kim (Gherardo), Gianluigi Sartori (Gherardino), Lasha Sesitashvili (Betto), Eugenio di Lieto (Simone), Giorgio Lomiseli (Marco), Ramiro Maturana (Spinelloccio), Jorge Martínez (Amantio), Hwuan An (Pinellino) y Maharkam Huseynov (Guggio).  La conducción de Fischer aquí careció de un poco de atmosfera y de cierto abandono y redondez Pucciniana que parecieron desvanecerse. 


Gianni Schicchi - Teatro alla Scala, Milano


Foto: Brescia&Amisano - Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

E’ stato Ambrogio Maestri il mattatore del dittico che il Teatro alla Scala ha proposto prima della pausa estiva, dittico pensato ad hoc per il Progetto Accademia e costituito da Gianni Schicchi e dall’atto unico di Antonio Salieri Prima la musica poi le parole. Il “divertimento teatrale” di Salieri era una première per la Scala, mentre per il capolavoro pucciniano si è impiegato il noto allestimento curato da Woody Allen nato a Los Angeles e già visto in Italia a Spoleto una decina di anni fa. Il lavoro di Salieri è basato su un libretto di Casti (dalla drammaturgia non proprio avvincente) che narra  dell’eterno scontro e rivalità tra il musicista e il poeta nell’atto di comporre un’opera. Maestri ha impersonato il Maestro di cappella con arguzia, leggerezza di emissione, chiarezza di dizione ed estrema attenzione allo stile recitativo. Coadiuvato da tre giovani promesse dell’Accademia del Teatro alla Scala, Ramiro Maturana (il Poeta), Anna Doris Capitelli (Don Eleonora) e Francesca Pia Vitale (Tonina), ha tenuto le fila con grande personalità dello spettacolo firmato da Grischa Asagaroff – gustosa la scena fissa dominata da enormi strumenti musicali - e diretto con precisione da Adam Fischer. Nello Schicchi Ambrogio Maestri ha sfoggiato tutto il peso vocale che gli si riconosce, bel colore, facilità di emissione, saldezza negli acuti,  per un personaggio che, assecondando l’impostazione registica di Allen, vestiva i panni di un boss della malavita newyorkese. Maestri ha saputo così essere scaltro, ma anche protervo, senza mai scadere nella macchietta. Macchiettismo in cui invece è rimasto intrappolato Woody Allen che ha immesso nel suo allestimento “cinematografico”, chiaramente ispirato al cinema del neorealismo italiano, alcuni luoghi comuni che dipingono l’Italia e gli italiani all’estero. In quest’opera “corale” il contributo dell’Accademia è stato notevolissimo, a cominciare dalle voce femminili:  Francesca Manzo (Lauretta), Daria Cherniy (Zita), Marika Spadafino (Nella), Caterina Piva (La Ciesca); per proseguire con gli uomini: Chuan Wang (Rinuccio), Hun Kim (Gherardo), Gianluigi Sartori (Gherardino), Lasha Sesitashvili (Betto), Eugenio di Lieto (Simone), Giorgio Lomiseli (Marco), Ramiro Maturana (Spinelloccio), Jorge Martinez (Amantio), Hwuan An (Pinellino), Maharkam Huseynov (Guggio). La direzione di Fischer mancava un po’ di atmosfera e certi languori e turgori pucciniani parevano come sbiaditi.






domingo, 7 de julio de 2019

La Boheme en Civitanova Marche, Italia.


Fotos: Teatro Rossini Civitanova 

Gema Maldonado

Civitanova all’Opera presentó La Boheme de Giacomo Puccini en el teatro Rossini de esta ciudad italiana, con un sobresaliente reparto encabezado por la soprano Marta Torbidoni como una dulce y hermosa de potente voz; y por el tenor Valerio Borgioni como Rodolfo quien mostró su expresividad, su elegante fraseo y una notable entrega.  Costantino Finucci cantó a Marcello con grata voz, calidez y sobre todo sencillez en la interpretación de su personaje. La soprano Paola Antonucci, consentida del público mexicano ya que se ha presentado en ese país en diversas ocasiones, dio vida y cantó una caprichosa Musetta de antología. Alesio Potestio confirió al papel de Schaunard de notable musicalidad y presencia y muy bien estuvo Romano Dal Zovo como Colline.  El Coro Spontini cantó con majestuosidad en el segundo acto; así como la Orchestra Sinfónica Puccini que exhibió brillo y sonoridad. La escena fue dirigida por el tijuanense y multi-talentoso José Medina quien se apegó a la tradición del libreto, pero logró plasmar finamente momentos de emoción y genialidad.  Los papeles secundarios estuvieron bien representados por Gianluca Ercoli quien hizo reír en sus escenas como Benoit; por Mimmo Lerza como un simpático y genuino Alcindoro y por Francesco Amodio como Parpignol.  Todo el reparto fue dirigido de modo sobresaliente por el director musical Alfredo Sorichetti, director artístico y creador de este interesante festival que se ha convertido en un descubrimiento en la región italiana de le Marche muy asidua a la opera y de gran tradición lirica-musical.




sábado, 6 de julio de 2019

I Masnadieri en el Teatro alla Scala de Milán


Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

Con I Masnadieri el Teatro alla Scala continua con su exploración de óperas verdianas de los llamados “anni di galera’, periodo que va de 1843 a 1850, entre Nabucco y la popular Trilogía.  En aquellos años Verdi compuso frenéticamente siguiendo los cánones estilísticos de la época, sin faltar paginas de notable nivel, como una anticipación a sus obras maestras de madurez. Estas obras, salvo unas cuantas, nunca han podido entrar de manera permanente en el repertorio.  I Masnadieri, compuesta en Londres en 1847, con un estreno incluso frente a la reina Victoria, tuvo poco reconocimiento. El libreto de Andrea Maffei fue tomado de un drama de Friedrich Schiller, y es justo aquí donde partió David McVicar. De hecho, el director ingles ambientó la opera en el colegio al que asistió el joven Schiller, una academia militar de ciencias en la que prevalecía un constante clima de conspiración y terror, justo el clima que existe en I Masnadieri.  El propio Schiller, un personaje siempre mudo en escena, vive la trama escribiéndola mientras que esta se desarrolla en escena, en una especie de teatro en el teatro que todo sumado no es ya una novedad en el mundo de las producciones operísticas de estos años. La escenografía fue estructurada en dos planos y permaneció fija durante el transcurso de la ópera. Si la idea de poner al escritor en alemán en primer plano parecía ser interesante, la rigidez de lo que se vio en escena, a la larga, la hizo parecer como una ocasión perdida. Optimo y homogéneo estuvo el elenco, comenzando por el protagonista Carlo, interpretado con altivez por Fabio Sartori. El tenor veneto mostró un registro agudo muy seguro y firme. Su canto, aunque no tiene un fraseo muy matizado, encendió al público scaligero por la audacia en su acento y un squillo fuera de lo común. Lisette Oropesa exhibió un timbre fascinante y una seductora línea de canto. Con su Amelia supo conmover. Alguno que otro agudo que no estuvo completamente a fuego, no afectó un desempeño de todo respeto.  Massimo Cavalletti personificó a Francesco con espontaneidad, timbre franco y acento vocal, aunque el peso vocal del barítono toscano no pareció ser siempre el adecuado para la vileza del personaje. Finalmente, suave y con acento noble y tierno se escuchó a Michele Pertusi en el papel de Massimiliano Moor. Entre las partes menores se distinguió Francesco Pittari (Arminio).  Uniforme y con cohesión estuvo como siempre el Coro del Teatro alla Scala, el mejor del mundo en este repertorio.  Michele Mariotti mantuvo firmemente en mano al escenario y la orquesta logrando dar una buena continuidad dramática, apoyando a los cantantes sin sobrepasarlos en ningún momento. Tiempos perfectos y una constante energía que nunca se transformó en descuidada o estruendosa fueron el triunfo de una concertación admirable.

Turandot en el Colón: cuando el segundo es el primero …


Fotos: Prensa Teatro Colón /Máximo ParpagnoliPrensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 03/07/2019. Teatro Colón. Giacomo Puccini: Turandot. Ópera en tres actos. Libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni, basado en la fábula de Carlo Gozzi. Escena final completada por Franco Alfano. Roberto Oswald, concepción escénica y escenografía. Matías Cambiasso, director de escena repositor. Aníbal Lápiz, codirector de escena repositor y vestuario. Christian Prego, repositor de la escenografía. Rubén Conde, iluminación. Nina Warren (Turandot), Arnold Rawls (Calaf), Jaquelina Livieri (Liu), Lucas Debevec Mayer (Timur), Sebastián Angulegui (Ping), Iván Maier (Pang), Sergio Spina (Pong), Juan Font (Mandarín), Gabriel Renaud (Emperador Altoum), Gabriel Centeno, (príncipe de Persia), Analía Sánchez y Cintia Velázquez (Doncellas). Orquesta, Coro Estable y Coro de niños del Teatro Colón. Director del Coro: Miguel Martínez. Director del Coro de Niños: César Bustamante. Dirección Musical: Christian Badea. Función Especial para el Banco Ciudad.

El Teatro Colón programó diez funciones de ‘Turandot’ de Puccini en la que se alternaron tres elencos para los roles principales de Turandot, Calaf y Liù, combinados con dos repartos para el resto de los papeles. Cuatro funciones fueron para los tradicionales abonos con una distribución muy convincente en los roles menores pero desafortunado en los principales, dos representaciones tendrán como protagonistas a tres artistas argentinos de calidad como son Mónica Ferracani, Enrique Folger y Marina Silva; y otras cuatro al elenco que reseñamos, de las cuales tres funciones son de las llamadas ‘extraordinarias’ -sea las que se ponen en venta todas las localidades del teatro- más ésta que fue exclusiva para el ‘Aliado Principal’ del Teatro Colón: el Banco Ciudad. Las localidades fueron para los clientes del Banco Ciudad, que recibieron sus entradas en forma gratuita, y también para directivos, empresarios, miembros del mundo de la banca y las finanzas e invitados especiales. Gazeta Lyrica pudo estar presente gracias a la Oficina de Prensa del Banco Ciudad. Como primera aproximación al espectáculo podemos señalar el respeto y el disfrute del público -algo poco habitual en estas funciones especiales- y que el resultado artístico fue de mayor calidad en esta representación que el conseguido por el elenco de las funciones de abono. O sea que el ‘segundo’ elenco se convirtió por su calidad general y por coherencia en el verdadero ‘primer’ elenco. 
A favor del maestro Christian Badea a cargo de la dirección orquestal, podemos indicar que abrió los pequeños cortes que se hacen en la partitura en la primera escena del segundo acto a cargo de Ping, Pang y Pong, que restituyó la partitura original en la frase ‘Ti voglio tutta ardente d'amor!’ de Calaf en el final del segundo acto en lugar de cantarse el agudo extrapolado por la tradición y que normalmente es un grito sin sentido en la palabra ‘ardente’; y no se cortó el fragmento ‘Del primo pianto’ de Turandot en el final del tercero. Lamentablemente en el resto de la versión no pudo salir de una decorosa rutina que en ningún momento consiguió algo más que una lectura correcta de la obra. La orquesta Estable resultó adaptada a la lectura del director musical. En la faz visual se utilizó la idea original y los bocetos escenográficos que creó en 1993 Roberto Oswald con las adaptaciones realizadas por el artista en 2006. Todo el planteo es monumental con uso de escaleras, rampas, diversos planos, colosales estatuas y un gong enorme como abrazado por dragones. El vestuario de Aníbal Lápiz fue un complemento perfecto de la concepción visual. La reposición de la dirección de escena a cargo de Matías Cambiasso y Aníbal Lápiz respetó la concepción original de Oswald -que falleció en 2013- y combinó eficazmente las escenas individuales con la espectacularidad de las de conjunto. 
La misma fue iluminada muy eficazmente por Rubén CondeLa soprano Nina Warren fue una Turandot de registro homogéneo, muy buena llegada al agudo, canto pleno sin estridencias y sin trucos, conocimiento de la parte y gran ductilidad escénica. Cumplió con creces con todas las exigencias del rol, mostrando un gran crecimiento respecto a su última actuación en Buenos Aires en 2006. El tenor Arnold Rawls ofreció un Calaf de carácter más lírico que dramático, con bello color vocal, adecuado caudal, buena emisión y correcta gradación de las sutilezas interpretativas. Jaquelina Livieri fue una impecable Liù. Brilló en cada una de sus intervenciones por conocimiento del estilo, emisión perfecta, sutileza interpretativa, convicción escénica, agudos perfectos y pianísimos y filados de extraordinaria factura. Lucas Debevec Mayer fue un perfecto Timur con todo lo que requiere la partitura. Muy bien servidas las tres máscaras que compusieron Sebastián Angulegui (Ping), Iván Maier (Pang) y Sergio Spina (Pong). Juan Font resultó un mandarín de fuerte presencia escénica y gran volumen, adecuado el Emperador de Gabriel Renaud y correcto el resto del elenco. El Coro Estable se escuchó sólido y bien preparado y el de niños en su breve intervención no defraudó.



I Masnadieri - Teatro alla Scala


Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

Con I Masnadieri il Teatro alla Scala prosegue l’indagine sulle opere verdiane dei cosiddetti “anni di galera”, il periodo che va dal 1843 al 1850, tra il Nabucco e la Trilogia popolare. In quegli anni Verdi compose freneticamente, attenendosi generalmente ai canoni stilistici dell’epoca, e pur non mancando pagine di notevole livello anticipatrici dei capolavori della maturità, questi lavori, tranne pochissimi, non sono mai entrati stabilmente in repertorio. I Masnadieri, composti per Londra nel 1847, con una première eseguita addirittura davanti alla Regina Vittoria, ebbero solo un successo di stima. Il libretto di Andrea Maffei è tratto da un dramma di Friedrich Schiller. Ed è proprio da qui che parte David Mc Vicar. Il regista inglese, infatti, ambienta l’opera nel collegio frequentato dal giovane Schiller,  un’accademia scientifica ad ordinamento militare in cui vigeva un costante clima di cospirazione e terrore. Proprio l’atmosfera che aleggia ne I Masnadieri. E’ lo stesso Schiller, un personaggio muto sempre in scena, a vivere la vicenda, mettendola per iscritto proprio mentre noi la vediamo svilupparsi in palco, una sorta di teatro nel teatro che tutto sommato non è una novità nel mondo degli allestimenti operistici di questi anni. La scena era strutturata su due piani e rimaneva fissa per tutto lo svolgimento dell’opera. E se l’intuizione di mettere lo scrittore tedesco in primo piano poteva essere comunque  interessante, la staticità di ciò che avveniva in palcoscenico, alla lunga, l’ha fatta sembrare più come un’occasione mancata. Ottimo ed omogeneo il cast a cominciare dal protagonista, Carlo, interpretato con spavalderia da Fabio Sartori. Il tenore veneto ha mostrato un registro acuto sicuro e fermo. Il suo canto, di fraseggio non sfumatissimo, ha comunque acceso il pubblico scaligero per la baldanza dell’accento e uno squillo fuori dal comune. Lisette Oropesa ha mostrato una timbrica affascinante e una linea di canto seducente. La sua Amalia ha saputo commuovere. Qualche acuto non completamente a fuoco non ha comunque inficiato una prova di tutto rispetto. Massimo Cavalletti ha impersonato Francesco, con spontaneità, timbrica franca e accento appropriato anche se il peso vocale del baritono toscano non è sempre parso adeguato alla scelleratezza del ruolo.  Morbido con accenti di nobiltà e tenerezza, infine, Michele Pertusi nei panni di Massimiliano Moor. Tra le parti di fianco si è distinto per Francesco Pittari (Arminio). Omogeneo e coeso come sempre il Coro del Teatro alla Scala, il migliore al mondo in questo repertorio. Michele Mariotti ha tenuto saldamente in mano palcoscenico e orchestra riuscendo a dare buona continuità drammatica e a sostenere i cantati senza mai soverchiarli. Stacchi dei tempi perfetti, ed energia costante mai trasformatasi in faciloneria o chiasso sono atout vincenti di una concertazione ammirevole.