domingo, 7 de julio de 2019

La Boheme en Civitanova Marche, Italia.


Fotos: Teatro Rossini Civitanova 

Gema Maldonado

Civitanova all’Opera presentó La Boheme de Giacomo Puccini en el teatro Rossini de esta ciudad italiana, con un sobresaliente reparto encabezado por la soprano Marta Torbidoni como una dulce y hermosa de potente voz; y por el tenor Valerio Borgioni como Rodolfo quien mostró su expresividad, su elegante fraseo y una notable entrega.  Costantino Finucci cantó a Marcello con grata voz, calidez y sobre todo sencillez en la interpretación de su personaje. La soprano Paola Antonucci, consentida del público mexicano ya que se ha presentado en ese país en diversas ocasiones, dio vida y cantó una caprichosa Musetta de antología. Alesio Potestio confirió al papel de Schaunard de notable musicalidad y presencia y muy bien estuvo Romano Dal Zovo como Colline.  El Coro Spontini cantó con majestuosidad en el segundo acto; así como la Orchestra Sinfónica Puccini que exhibió brillo y sonoridad. La escena fue dirigida por el tijuanense y multi-talentoso José Medina quien se apegó a la tradición del libreto, pero logró plasmar finamente momentos de emoción y genialidad.  Los papeles secundarios estuvieron bien representados por Gianluca Ercoli quien hizo reír en sus escenas como Benoit; por Mimmo Lerza como un simpático y genuino Alcindoro y por Francesco Amodio como Parpignol.  Todo el reparto fue dirigido de modo sobresaliente por el director musical Alfredo Sorichetti, director artístico y creador de este interesante festival que se ha convertido en un descubrimiento en la región italiana de le Marche muy asidua a la opera y de gran tradición lirica-musical.




sábado, 6 de julio de 2019

I Masnadieri en el Teatro alla Scala de Milán


Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

Con I Masnadieri el Teatro alla Scala continua con su exploración de óperas verdianas de los llamados “anni di galera’, periodo que va de 1843 a 1850, entre Nabucco y la popular Trilogía.  En aquellos años Verdi compuso frenéticamente siguiendo los cánones estilísticos de la época, sin faltar paginas de notable nivel, como una anticipación a sus obras maestras de madurez. Estas obras, salvo unas cuantas, nunca han podido entrar de manera permanente en el repertorio.  I Masnadieri, compuesta en Londres en 1847, con un estreno incluso frente a la reina Victoria, tuvo poco reconocimiento. El libreto de Andrea Maffei fue tomado de un drama de Friedrich Schiller, y es justo aquí donde partió David McVicar. De hecho, el director ingles ambientó la opera en el colegio al que asistió el joven Schiller, una academia militar de ciencias en la que prevalecía un constante clima de conspiración y terror, justo el clima que existe en I Masnadieri.  El propio Schiller, un personaje siempre mudo en escena, vive la trama escribiéndola mientras que esta se desarrolla en escena, en una especie de teatro en el teatro que todo sumado no es ya una novedad en el mundo de las producciones operísticas de estos años. La escenografía fue estructurada en dos planos y permaneció fija durante el transcurso de la ópera. Si la idea de poner al escritor en alemán en primer plano parecía ser interesante, la rigidez de lo que se vio en escena, a la larga, la hizo parecer como una ocasión perdida. Optimo y homogéneo estuvo el elenco, comenzando por el protagonista Carlo, interpretado con altivez por Fabio Sartori. El tenor veneto mostró un registro agudo muy seguro y firme. Su canto, aunque no tiene un fraseo muy matizado, encendió al público scaligero por la audacia en su acento y un squillo fuera de lo común. Lisette Oropesa exhibió un timbre fascinante y una seductora línea de canto. Con su Amelia supo conmover. Alguno que otro agudo que no estuvo completamente a fuego, no afectó un desempeño de todo respeto.  Massimo Cavalletti personificó a Francesco con espontaneidad, timbre franco y acento vocal, aunque el peso vocal del barítono toscano no pareció ser siempre el adecuado para la vileza del personaje. Finalmente, suave y con acento noble y tierno se escuchó a Michele Pertusi en el papel de Massimiliano Moor. Entre las partes menores se distinguió Francesco Pittari (Arminio).  Uniforme y con cohesión estuvo como siempre el Coro del Teatro alla Scala, el mejor del mundo en este repertorio.  Michele Mariotti mantuvo firmemente en mano al escenario y la orquesta logrando dar una buena continuidad dramática, apoyando a los cantantes sin sobrepasarlos en ningún momento. Tiempos perfectos y una constante energía que nunca se transformó en descuidada o estruendosa fueron el triunfo de una concertación admirable.

Turandot en el Colón: cuando el segundo es el primero …


Fotos: Prensa Teatro Colón /Máximo ParpagnoliPrensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 03/07/2019. Teatro Colón. Giacomo Puccini: Turandot. Ópera en tres actos. Libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni, basado en la fábula de Carlo Gozzi. Escena final completada por Franco Alfano. Roberto Oswald, concepción escénica y escenografía. Matías Cambiasso, director de escena repositor. Aníbal Lápiz, codirector de escena repositor y vestuario. Christian Prego, repositor de la escenografía. Rubén Conde, iluminación. Nina Warren (Turandot), Arnold Rawls (Calaf), Jaquelina Livieri (Liu), Lucas Debevec Mayer (Timur), Sebastián Angulegui (Ping), Iván Maier (Pang), Sergio Spina (Pong), Juan Font (Mandarín), Gabriel Renaud (Emperador Altoum), Gabriel Centeno, (príncipe de Persia), Analía Sánchez y Cintia Velázquez (Doncellas). Orquesta, Coro Estable y Coro de niños del Teatro Colón. Director del Coro: Miguel Martínez. Director del Coro de Niños: César Bustamante. Dirección Musical: Christian Badea. Función Especial para el Banco Ciudad.

El Teatro Colón programó diez funciones de ‘Turandot’ de Puccini en la que se alternaron tres elencos para los roles principales de Turandot, Calaf y Liù, combinados con dos repartos para el resto de los papeles. Cuatro funciones fueron para los tradicionales abonos con una distribución muy convincente en los roles menores pero desafortunado en los principales, dos representaciones tendrán como protagonistas a tres artistas argentinos de calidad como son Mónica Ferracani, Enrique Folger y Marina Silva; y otras cuatro al elenco que reseñamos, de las cuales tres funciones son de las llamadas ‘extraordinarias’ -sea las que se ponen en venta todas las localidades del teatro- más ésta que fue exclusiva para el ‘Aliado Principal’ del Teatro Colón: el Banco Ciudad. Las localidades fueron para los clientes del Banco Ciudad, que recibieron sus entradas en forma gratuita, y también para directivos, empresarios, miembros del mundo de la banca y las finanzas e invitados especiales. Gazeta Lyrica pudo estar presente gracias a la Oficina de Prensa del Banco Ciudad. Como primera aproximación al espectáculo podemos señalar el respeto y el disfrute del público -algo poco habitual en estas funciones especiales- y que el resultado artístico fue de mayor calidad en esta representación que el conseguido por el elenco de las funciones de abono. O sea que el ‘segundo’ elenco se convirtió por su calidad general y por coherencia en el verdadero ‘primer’ elenco. 
A favor del maestro Christian Badea a cargo de la dirección orquestal, podemos indicar que abrió los pequeños cortes que se hacen en la partitura en la primera escena del segundo acto a cargo de Ping, Pang y Pong, que restituyó la partitura original en la frase ‘Ti voglio tutta ardente d'amor!’ de Calaf en el final del segundo acto en lugar de cantarse el agudo extrapolado por la tradición y que normalmente es un grito sin sentido en la palabra ‘ardente’; y no se cortó el fragmento ‘Del primo pianto’ de Turandot en el final del tercero. Lamentablemente en el resto de la versión no pudo salir de una decorosa rutina que en ningún momento consiguió algo más que una lectura correcta de la obra. La orquesta Estable resultó adaptada a la lectura del director musical. En la faz visual se utilizó la idea original y los bocetos escenográficos que creó en 1993 Roberto Oswald con las adaptaciones realizadas por el artista en 2006. Todo el planteo es monumental con uso de escaleras, rampas, diversos planos, colosales estatuas y un gong enorme como abrazado por dragones. El vestuario de Aníbal Lápiz fue un complemento perfecto de la concepción visual. La reposición de la dirección de escena a cargo de Matías Cambiasso y Aníbal Lápiz respetó la concepción original de Oswald -que falleció en 2013- y combinó eficazmente las escenas individuales con la espectacularidad de las de conjunto. 
La misma fue iluminada muy eficazmente por Rubén CondeLa soprano Nina Warren fue una Turandot de registro homogéneo, muy buena llegada al agudo, canto pleno sin estridencias y sin trucos, conocimiento de la parte y gran ductilidad escénica. Cumplió con creces con todas las exigencias del rol, mostrando un gran crecimiento respecto a su última actuación en Buenos Aires en 2006. El tenor Arnold Rawls ofreció un Calaf de carácter más lírico que dramático, con bello color vocal, adecuado caudal, buena emisión y correcta gradación de las sutilezas interpretativas. Jaquelina Livieri fue una impecable Liù. Brilló en cada una de sus intervenciones por conocimiento del estilo, emisión perfecta, sutileza interpretativa, convicción escénica, agudos perfectos y pianísimos y filados de extraordinaria factura. Lucas Debevec Mayer fue un perfecto Timur con todo lo que requiere la partitura. Muy bien servidas las tres máscaras que compusieron Sebastián Angulegui (Ping), Iván Maier (Pang) y Sergio Spina (Pong). Juan Font resultó un mandarín de fuerte presencia escénica y gran volumen, adecuado el Emperador de Gabriel Renaud y correcto el resto del elenco. El Coro Estable se escuchó sólido y bien preparado y el de niños en su breve intervención no defraudó.



I Masnadieri - Teatro alla Scala


Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

Con I Masnadieri il Teatro alla Scala prosegue l’indagine sulle opere verdiane dei cosiddetti “anni di galera”, il periodo che va dal 1843 al 1850, tra il Nabucco e la Trilogia popolare. In quegli anni Verdi compose freneticamente, attenendosi generalmente ai canoni stilistici dell’epoca, e pur non mancando pagine di notevole livello anticipatrici dei capolavori della maturità, questi lavori, tranne pochissimi, non sono mai entrati stabilmente in repertorio. I Masnadieri, composti per Londra nel 1847, con una première eseguita addirittura davanti alla Regina Vittoria, ebbero solo un successo di stima. Il libretto di Andrea Maffei è tratto da un dramma di Friedrich Schiller. Ed è proprio da qui che parte David Mc Vicar. Il regista inglese, infatti, ambienta l’opera nel collegio frequentato dal giovane Schiller,  un’accademia scientifica ad ordinamento militare in cui vigeva un costante clima di cospirazione e terrore. Proprio l’atmosfera che aleggia ne I Masnadieri. E’ lo stesso Schiller, un personaggio muto sempre in scena, a vivere la vicenda, mettendola per iscritto proprio mentre noi la vediamo svilupparsi in palco, una sorta di teatro nel teatro che tutto sommato non è una novità nel mondo degli allestimenti operistici di questi anni. La scena era strutturata su due piani e rimaneva fissa per tutto lo svolgimento dell’opera. E se l’intuizione di mettere lo scrittore tedesco in primo piano poteva essere comunque  interessante, la staticità di ciò che avveniva in palcoscenico, alla lunga, l’ha fatta sembrare più come un’occasione mancata. Ottimo ed omogeneo il cast a cominciare dal protagonista, Carlo, interpretato con spavalderia da Fabio Sartori. Il tenore veneto ha mostrato un registro acuto sicuro e fermo. Il suo canto, di fraseggio non sfumatissimo, ha comunque acceso il pubblico scaligero per la baldanza dell’accento e uno squillo fuori dal comune. Lisette Oropesa ha mostrato una timbrica affascinante e una linea di canto seducente. La sua Amalia ha saputo commuovere. Qualche acuto non completamente a fuoco non ha comunque inficiato una prova di tutto rispetto. Massimo Cavalletti ha impersonato Francesco, con spontaneità, timbrica franca e accento appropriato anche se il peso vocale del baritono toscano non è sempre parso adeguato alla scelleratezza del ruolo.  Morbido con accenti di nobiltà e tenerezza, infine, Michele Pertusi nei panni di Massimiliano Moor. Tra le parti di fianco si è distinto per Francesco Pittari (Arminio). Omogeneo e coeso come sempre il Coro del Teatro alla Scala, il migliore al mondo in questo repertorio. Michele Mariotti ha tenuto saldamente in mano palcoscenico e orchestra riuscendo a dare buona continuità drammatica e a sostenere i cantati senza mai soverchiarli. Stacchi dei tempi perfetti, ed energia costante mai trasformatasi in faciloneria o chiasso sono atout vincenti di una concertazione ammirevole.

Porgy and Bess - Teatro Regio di Torino


Foto: Edoardo Piva 

Renzo Bellardone 
In una afosa giornata di luglio, quasi in simbiosi percettiva, ho scelto Porgy & Bess: una calda, anzi rovente storia di ribellione, uccisioni e polvere d’angelo tra gli usi e costumi dei discendenti degli schiavi delle piantagioni di cotone, narrati dalla stupenda musica di Gershwin. Si spengono le luci, arriva William Barkhymer il direttore artistico e musicale e come per incanto è subito ritmo…e che ritmo! Dalle trasparenze del sipario in un preciso gioco di luci affiorano i personaggi che iniziano a danzare e poi altri a far ‘girare i dadi’ in un turbinio di sound ricercato ed evoluto che descrive la vita a Catfish Row, bolla spaziale di micro mondo. La prima song  è cantata da Clara la moglie del pescatore Jake, la quale cullando tra le braccia il bimbo, intona la celebre ninna nanna Summertime! La storia è quella dello storpio Porgy che innamorato della donna più bella e ‘disinvolta’ del villaggio, ovvero Bess riesce finalmente ad averla come ‘sua donna’ dopo che questa è stata abbandonata da Crown, fuggito dopo aver ucciso Robbins; da qui un evolversi di situazioni tra polvere d’angelo, ritrovamenti ed innamoramenti, pesche fortunate e picnic, fino a quando Porgy, rilasciato dalla polizia, si mette in viaggio alla ricerca dell’amata Bess fuggita con Sporting Life nella fantasmagorica  New York. Una dettagliata descrizione della messa in scena richiederebbe troppe parole, quindi mi limito ad alcuni spunti: interessantissimo il clima e la preghiera quasi esoterica per invocare la guarigione di Bess, cosi come i duetti sono di splendore musicale e raffinata ricercatezza. Gli insieme con il coro sono di un livello altissimo e vengono esaltati da carica interpretativa non comune  con la contestualizzazione dei costumi, una bella scenografia e luci ben disegnate. 
La direzione è di grande qualità e tenendo il giusto volume dell’orchestra, fa si che questa non sovrasti mai il canto espresso con forti momenti di passionale liricità. Alvy Powell esprime il personaggio di Porgy con veemente passione carica dei toni scuri del bass-baritone che coinvolgono emotivamente; Bess ha diversi volti: da quello della carnalità a quello di donna buona e forse anche innamorata, per poi rifugiarsi nella cocaina: Morenike Fadayomi è bel soprano dai toni lirici che incanta con il suo Summertime. Sporting Life  è interpretato da Chauncey Packer con voce tenorile buona e ben governata anche nelle situazioni vocalmente   ispide. Mary-yan Pringle sovrasta per colore e vigore dando al suo personaggio Serena una impronta indelebile, così come Marjorie Wharton rende la corpulenta Maria con un caricaturalità  eccelente e con interpretazione da manuale ! Sinceramente uno spettacolo di grande qualità in ogni suo aspetto, con un plauso ai solisti ed al coro per canto, danza e movimento scenico e coreografico! Una globale cifra stilistica viene espressa attraverso codici espressivi di intensità. Il 1 gennaio del 1935 al Colonial Theater di Boston andava in scena la prima rappresentazione assoluta di questo capolavoro e viene da pensare che dall’America all’Europa il periodo era uno dei più fervidi e produttivi; il pensiero in automatico va al 31 agosto del 1928 quando allo Schiffbauerdamm di Berlino, andava per la prima volta in scena  L’Opera da tre Soldi di Brecht-Weill creando un immenso ponte di congiunzione tra due mondi diversi e paralleli che stavano mutando e che l’arte e quindi anche la musica stavano emblematicamente narrando e descrivendo. La Musica vince sempre.

Programma Rossini Opera Festival 2019

l'immagine è tratta da 'Demetrio e Polibio' regia di Davide Livermore
Renzo Bellardone
il ROF compie 40 anni e si presenta così:
Due nuove produzioni (Semiramide e L’equivoco stravagante); la ripresa del rarissimo Demetrio e PolibioIl viaggio a Reims degli allievi dell’Accademia Rossiniana “Alberto Zedda”; un Gala celebrativo con alcuni tra i maggiori cantanti rossiniani; la Cantata La riconoscenza; le Soirées musicales; due Concerti lirico-sinfonici; due Concerti di Belcanto; una nuova puntata del ciclo Rossinimania: questo il ricco cartellone della quarantesima edizione del Rossini Opera Festival, in programma a Pesaro dall’11 al 23 agosto 2019.
Semiramide andrà in scena alla Vitrifrigo Arena (ex-Adriatic Arena) l’11, 14, 17 e 20 agosto alle 20. Michele Mariotti dirigerà l’Orchestra Sinfonica Nazionale della Rai e il Coro del Teatro Ventidio Basso. Lo spettacolo, coprodotto con la Opéra Royal de Wallonie, è firmato da Graham Vick, con scene e costumi di Stuart Nunn. Nel cast, Salome Jicia nel ruolo del titolo e, al suo fianco, Varduhi Abrahamyan, Nahuel Di Pierro, Antonino Siragusa, Martiniana Antonie, Carlo Cigni, Alessandro Luciano e Sergey Artamonov.
Demetrio e Polibio è programmata per il 12, 15, 18 e 23 agosto alle 20 al Teatro Rossini. Lo spettacolo, applaudito a Pesaro nel 2010, sarà diretto da Paolo Arrivabeni alla testa della Filarmonica Gioachino Rossini e del Coro del Teatro della Fortuna M. Agostini. La regia è di Davide Livermore, scene e costumi dell’Accademia di Belle Arti di Urbino. Nella compagnia di canto figurano Jessica Pratt, Cecilia Molinari, Juan Francisco Gatell e Riccardo Fassi.
Si torna alla Vitrifrigo Arena (13, 16, 19 e 22 agosto ore 20) per la seconda nuova produzione del ROF 2019: L’equivoco stravagante, firmata da Moshe Leiser e Patrice Caurier, con scene di Christian Fenouillat e costumi di Agostino Cavalca. Sarà Carlo Rizzi a dirigere l’Orchestra Sinfonica Nazionale della Rai e il Coro del Teatro Ventidio Basso. Nel cast, Teresa Iervolino, Paolo Bordogna, Davide Luciano, Pavel Kolgatin, Claudia Muschio e Manuel Amati.
Quarta produzione lirica Il viaggio a Reims (18 e 20 agosto al Teatro Rossini), protagonisti gli allievi dell’Accademia Rossiniana “Alberto Zedda” (già interpreti del Concerto finale dei corsi il 22 luglio). Lo spettacolo, ideato nel 2001 da Emilio Sagi con i costumi di Pepa Ojanguren, vedrà l’Orchestra Sinfonica G. Rossini esibirsi sotto la guida di Nikolas Nägele.
Al fianco del programma operistico, troviamo una fitta serie di concerti: la Cantata La riconoscenza (14 agosto), diretta da Donato Renzetti alla guida della Filarmonica Gioachino Rossini e del Coro del Teatro della Fortuna M. Agostini, con Carmela Remigio, Victoria Yarovaya, Ruzil Gatin e Mirco Palazzi; le Soirées musicales, in prima esecuzione nell’orchestrazione di Fabio Maestri, proposte dalla Filarmonica Gioachino Rossini diretta da Michele Spotti, nel cast Maria Laura Iacobellis, Valeria Girardello, Xabier Anduaga e Carles Pachón (16 agosto); due Concerti di Belcanto, protagonisti Angela Meade e Antonino Siragusa (17 e 22 agosto); due Concerti lirico-sinfonici, eseguiti dall’Orchestra Sinfonica G. Rossini (il primo, il 19 agosto, con Varduhi Abrahamyan e Jessica Pratt dirette da Carlo Tenan; il secondo, il 23 agosto, con Anna Goryachova e Simone Alberghini diretti da Andrea Molino); e per Rossinimania, il 15 agosto, gli Italian Harmonists.
Infine, a celebrazione della ricorrenza della quarantesima edizione del ROF, il 21 agosto, si terrà alla Vitrifrigo Arena il Gala ROF XL, diretto da Carlo Rizzi alla testa dell’Orchestra Sinfonica Nazionale della Rai e del Coro del Teatro Ventidio Basso. Ricco il parterre di protagonisti: Nicola Alaimo, Paolo Bordogna, Lawrence Brownlee, Juan Diego Flórez, Ruzil Gatin, Alessandro Luciano, Mirco Palazzi, Michele Pertusi, Sergey Romanovsky, Franco Vassallo, Valeria Girardello, Anna Goryachova, Angela Meade e Claudia Muschio. 

martes, 2 de julio de 2019

Concerti D'Estate - Teatro ai Colli –Padova


Renzo Bellardone

La vacanza termale ogni volta incontra un avvenimento degno di interesse ed anche questa volta, ecco che da un post di Laura Polverelli, mezzosoprano italiano affermato nel mondo, vengo a sapere di un concerto dell’Orchestra di Padova e del Veneto; valutate le opportunità scelgo la prova generale, certamente entusiasmante, partecipativa e divertente come tutte le prove! L’occasione è per me tre volte ghiotta: potrò incontrare Marco Bertona, mio concittadino e, vanto nostro, primo corno dell’orchestra,  Laura Polverelli amica da tempo ed ascoltare musica meravigliosa….. 

LES NUITS D’ĖTĖ  -  Hector Berlioz op.7 (1803 -1869 L’ITALIANA - Sinfonia n. 4 in la maggiore op 90  – Felix Mendelssohn –Bartholdy  (1809 – 1847)

Nel mio peregrinare musicale non avevo mai incrociato l’eclettico direttore Luigi Piovano, che conquista sia nella iniziale guida all’ascolto, che poi per la cura direzionale. Introduce la Sinfonia di Mendelssohn (con un variazione di sequenza rispetto al concerto serale a villa Zuckerman a Padova), raccontando che la versione eseguita sarà quella del 1834, ovvero una riscrittura, in quanto l’autore, in quel momento non aveva a disposizione la scrittura originale: il direttore annuncia la gioia e la luminosa solarità che la sinfonia contiene e subito con gesto ampio e di grande comunicazione, attacca con sicurezza ed attenzione, creando immediatamente l’atmosfera appena descritta e  suggellata dagli archi sognanti e narrativi. La direzione di Piovano insieme agli artisti dell’orchestra esaltano la bellezza della scrittura e scavando, trasmettono l’emozione vissuta e  che vado a raccontare. La nota composizione è davvero ariosa e l’Allegro vivace iniziale rimanda tutta  la vivacità e tempra mediterranea in tutte le sue sfumature evocando luminose suggestioni musicali. I violoncelli, all’ andante con moto, scandiscono il tempo all’interno dei vibranti violini, sottolineati dai contrabbassi  al richiamo dei fiati e dei legni volti ad una maestosità raffinata che giunge a conclusione con un misurato pizzicato dei violoncelli. Segue con moto moderato  e l’entusiasmo si affievolisce lasciando spazio alla riflessione che pur si proietta nel paesaggio assaporato durante il viaggio italiano del compositore,  riflettendo forse la musicalità anche operistica dei nostri migliori maestri dell’800. Dopo l’afflato conclusivo si parte con il quarto movimento Saltarello presto e subito il vigore e la velocità si impongono d’imperio fino alla celebrazione. La seconda parte prevede l’intervento del noto mezzosoprano Laura Polverelli a cantare brani composti da Berlioz una decina di anni dopo l’Italiana di Mendelsshon e rispecchia tutte altre emozioni. In Villanelle,  Polverelli esprime timbro interessante in una interpretazione di tutto rispetto e  con escursus  agile di gran effetto per la vivacità descrittiva.  Segue Le spectre de la rose ed il mezzosoprano diventa intima e raccolta esprimendo colorazioni scure che lasciano però trasparire il sorriso soddisfatto anche negli acuti ben modulati; Sur les lagunes  viene interpretata con liricità  che diventa pura poesia invocante con un finale emozionante. In Absence l’intesa con il maestro diventa palpabile e la sicurezza espressa è coinvolgente: un dolce racconto passionale con accenti vigorosi per un affresco di sentimenti.  Au cimitière  contiene lunghe frasi dai toni bassi che impongono una salda tecnica espressiva di dolcezza ed accettazione. L’Ile inconnue  è un brano arioso e vivace in cui le capacità vocali si levano nel divertissement interpretativo di un gioioso racconto. A fine prova il maestro Piovano prepara la sorpresa finale fuori programma, che mi permetto di raccontare in quanto questo commento viene pubblicato dopo il concerto serale. Il brano scelto è angosciante e l’orchestra in simbiotica interpretazione con la cantante  realizzano il racconto accorato del momento in cui Didone ha ingerito la pozione velenosa ed i primi accenni di morte le  pervadono il corpo; Polverelli è superba …Remeber me …nell’interpretazione tratta da Dido and Aeneas di Henry Purcell.  La Musica vince sempre.

martes, 25 de junio de 2019

Recital de Elīna Garanča en Buenos Aires

Gentileza Prensa Teatro Colón / Crédito: Arnaldo Colombaroli


Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 19 de junio de 2019: Teatro Colón. Concierto Lírico. Obras de Jacques Offenbach; Pietro Mascagni; Francesco Cilea; Camille Saint-Saëns; Manuel De Falla; Francisco Asenjo Barbieri; Pablo Luna Carné y Georges Bizet. Solista: Elīna Garanča, mezzosoprano. Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Director Musical: Enrique Arturo Diemecke. Ciclo Grandes Intérpretes Internacionales.

En esta primera Gira por Sudamérica -que seguirá luego en San Pablo (Brasil) y Lima (Perú)- la mezzosoprano letona Elīna Garanča demostró sin lugar a dudas, en este Concierto en el Teatro Colón de Buenos Aires, las razones que la colocan como una de las grandes artistas líricas de la actualidad, en un programa que mostró un excelente abanico de su repertorio en un panorama más que abarcativo de sus capacidades interpretativas. La acompañó la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por Enrique Arturo Diemecke, que fue rutinario soporte en las intervenciones solistas y deslucida, desbalanceada y errática en los cuatro momentos puramente orquestales. Garanča comenzó con Santuzza y ‘Voi lo sapete’ de Cavalleria Rusticana en la que derrochó dramatismo y matices. Le siguió ‘Mon coeur s’ouvre à ta voix’ de Samson et Dalila interpretado con poderosa seducción y con su centro de terciopelo. 
En el aria para soprano ‘Io son l’umile ancella’ de Adriana Lecouvreur de Cilea hizo gala de sus pianísimos extraordinarios, de la homogeneidad de su registro y de su fraseo admirable. Mientras que ‘Acerba voluttà’ fue arrolladora en la interpretación con graves poderosos y notable volumen. En la segunda parte desplegó su amor por el repertorio español. Así la ‘Canción de Paloma’ de El barberillo de Lavapiés de Francisco Asenjo Barbieri y ‘De España vengo’ de El Niño Judío de Pablo Luna Carné fueron vertidas con muy buena articulación del idioma, natural gracia y soltura escénica. El recital finalizó con dos fragmentos de Carmen de Georges Bizet: la ‘Habanera’ fue una fiesta de diversidad de inflexiones e intensidades y de plena seducción; mientras que en la ‘Chanson Bohème’ del segundo acto derrochó energía y entrega. Ante las ovaciones del público ofreció cuatro piezas fuera de programa todas en español. Las ‘Carceleras’ del segundo acto de la zarzuela cómica Las hijas del Zebedeo de Ruperto Chapí, más tres obras que corresponden a su último trabajo discográfico denominado ‘Sol y Vida’. La versión en clave femenina del aria de tenor ‘No puede ser’ del segundo acto de la zarzuela La tabernera del puerto de Pablo Sorozábal; un gran homenaje a la Argentina con una delicada versión del tango-canción ‘El día que me quieras’ de Gardel y Lepera, para finalizar con una electrizante interpretación de un clásico tenoril de Agustín Lara: ‘Granada’.

El Caballero de la Rosa - Teatro Municipal de Santiago, Chile

Fotos: Patricio Melo

Joel Poblete

Hubo que esperar más de tres décadas, y el resultado, sin ser perfecto, de todos modos estuvo a la altura de las circunstancias. Luego de 32 años, El caballero de la rosa de Strauss volvió a presentarse en Chile. Y considerando las altas exigencias musicales y teatrales que demanda a cualquier teatro que se anime a escenificarla, es un verdadero lujo que el Municipal de Santiago -en coproducción con la Ópera de Colombia, y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, donde esta producción debutó originalmente el año pasado, de paso marcando el debut de la obra en ese país- la haya podido ofrecer al público como segundo título de su temporada lírica no sólo en uno, sino en dos repartos distintos, uno de ellos, el llamado elenco estelar, compuesto casi por completo por intérpretes locales.  En Chile recién debutó en 1937, 26 años después de su estreno mundial, pero cantada en italiano, y hubo que esperar 50 años para que en 1987 al fin el Teatro Municipal de Santiago la ofreciera en su idioma original, por lo que esta fue la tercera temporada en que se programaba en ese país, pero sólo la segunda vez en que los espectadores la pudieron apreciar en alemán.  
 
En lo escénico, este regreso de El caballero de la rosa funcionó en términos generales, y si bien considerando las enormes exigencias eso ya debería ser bastante, de todos modos se echaron de menos más sutilezas y matices en la dirección teatral del argentino radicado en Colombia Alejandro Chacón, quien regresó a ese escenario luego de su Traviata de 1994 repuesta en 1998 y 2002, y su Ernani de 2001. Es muy complejo manejar lo teatral en esta obra, en especial en algunos momentos que requieren muchos personajes en escena -¡incluso perros!- interactuando al mismo tiempo, y ese aspecto fue bien resuelto por Chacón, pero los instantes más íntimos y sensibles no siempre tuvieron todo el relieve escénico requerido, y algunos segmentos cómicos rozaron a menudo la caricatura exagerada, un riesgo habitual en este título. La escenografía del español Sergio Loro, más sencilla de lo habitual para El caballero de la rosa, lució mejor en el primer acto, mientras la propuesta y uso del espacio del tercero fue menos convincente. El vestuario del fallecido diseñador uruguayo Adán Martínez fue efectivo sin ser particularmente atractivo ni elegante, aunque el atuendo del cantante italiano no fue demasiado afortunado. Adecuado apoyo visual ofreció la iluminación de Ricardo Castro, en especial en los momentos más íntimos. 

La orquesta que aborde El caballero de la rosa requiere concentración, precisión milimétrica y ductilidad, y la Filarmónica de Santiago acometió en buena forma el desafío. En el elenco internacional, la lectura del maestro Maximiano Valdés alcanzó sus mejores momentos en los acentos de lirismo y melancolía, pero en el elenco estelar, dirigida por Pedro-Pablo Prudencio, fue más ligera y vivaz cuando era necesario y equilibró de manera más natural y fluida la transición entre los instantes cómicos y la efusión sentimental. Muy bien el coro del teatro dirigido por el uruguayo Jorge Klastornik, así como Voces Blancas, el coro de niños del Municipal que dirige Cecilia Barrientos.   El elenco internacional brilló a gran altura, en especial por su trío protagónico femenino y un auténtico privilegio: contar en el rol de Octavian con la prestigiosa mezzosoprano francesa Sophie Koch en su debut en Sudamérica, no sólo porque vino reemplazando a otra colega -quien a su vez ya era el reemplazo de la anunciada originalmente el año pasado- sino además porque confirmó por qué ha sido considerada una de las mejores intérpretes actuales del personaje -se la puede apreciar también en la versión de 2009 editada comercialmente, donde dirigida por Christian Thielemann interviene junto a Renée Fleming y Diana Damrau- en el que luce creíble y sensible en escena, bien dispuesta al juego cómico y con una hermosa línea de canto.  

La soprano irlandesa Celine Byrne fue una estupenda Mariscala de atractivo físico, bella voz y sutiles pianísimos, cuyo enfoque de este rol -que preparó con una auténtica experta en esta obra, la legendaria mezzosoprano alemana Christa Ludwig- de seguro irá evolucionando y madurando con el tiempo, pero ya es de un excelente nivel. La soprano kosovar Elbenita Kajtazi interpretaba por primera vez en su carrera a Sophie, y su desempeño fue en verdad espléndido por su voz, estilo de canto, volumen y la forma en que emitió y proyectó sus cristalinas notas agudas. Ambas debutaban en Chile.  Entre los solistas masculinos, encarnando al barón Ochs el bajo-barítono alemán Jürgen Linn demostró ser un buen cantante, cómodo a lo largo del registro y que domina a la perfección su personaje en lo actoral, al que se retrata a ratos más vulgar de lo necesario, tal vez más por exigencias de la dirección de escena que por el intérprete mismo. El barítono chileno Patricio Sabaté fue un sólido y sonoro Faninal, mientras en su breve pero exigente intervención, el tenor coreano David Junghoon Kim participó en cada una de las funciones de ambos elencos, interpretando al cantante italiano con efusión, atractivo material y seguridad en las demandantes notas altas.

El segundo reparto, el llamado elenco estelar, contó con un logrado trío protagónico integrado por tres de las mejores cantantes chilenas de la actualidad: la soprano Paulina González como la Mariscala, la mezzosoprano Evelyn Ramírez como Octavian y la soprano radicada en Alemania Catalina Bertucci como Sophie. Muy bien las tres, en particular González, aunque las notas agudas en Ramírez siempre le exigen más que en el resto del registro. Junto a ellas, el bajo-barítono germano Johannes Stermann, de impresionante estatura, fue un efectivo Ochs, y el barítono chileno Javier Weibel un aceptable Faninal.  La pareja de intrigantes italianos Annina y Valzacchi estuvo correctamente interpretada en el elenco internacional por la mezzosoprano chilena María Luisa Merino y el tenor alemán Paul Kaufmann, pero por su vivacidad y lo bien que manejan el humor y lo teatral, se lucían más en el otro reparto Francisco Huerta y Gloria Rojas. Y el personaje del ama de llaves Marianne en el segundo acto, destacó más en el elenco estelar interpretado por la soprano Paola Rodríguez con sonora voz y una buena dosis de comicidad, mientras en el internacional Marcela González se vio demasiado joven para el rol y su atractiva voz en esta ocasión se apreció y escuchó menos. Además de los ya mencionados, el extenso elenco de roles secundarios, también muy demandante incluso en aquellos personajes que aparecen brevemente en escena, estuvo muy bien cubierto por una veintena de intérpretes nacionales, algunos de ellos participando en ambos elencos. 


Ópera Nacional de Paris: Temporada 2019-2020

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica



La Ópera Nacional de París ha presentado su próxima temporada 2019-2020 que se iniciará el sábado 7 de septiembre con la reposición de I Puritani de Bellini -e incluirá veintidós óperas y doce programas de ballet- finalizando el martes 14 de julio de 2020 con la última representación de Play, ballet con música de Mikael Karlsson y coreografía de Alexander Ekman en el Palacio Garnier. Uno de los programas será mixto conjugando la versión coreografiada de L’après-midi d’un faune de Debussy con L’enfant et les sortilèges de Ravel, mientras que la ópera Il Pirata de Bellini se ofrecerá en versión de concierto. Singular importancia adquiere la presentación de la Tetralogía wagneriana en el curso del año 2020: El Oro del Rin y La Walkiria en abril y mayo –correspondiendo a la Temporada 2019-2020- y Sigfrido y El ocaso de los dioses en los meses de octubre y noviembre de 2020 y por lo tanto en la Temporada 2020-2021. El proyecto denominado ‘Ring 2020’ incluye la posibilidad de asistir a las cuatro obras en forma consecutiva, como Wagner las pensó, en dos ciclos: el primero del 23 al 28 de noviembre de 2020 y el segundo entre el 30 de noviembre y el 6 de diciembre de 2020. En todos los casos las nuevas puestas en escena estarán a cargo de Calixto Bieito y la conducción musical de Philippe Jordan.

Danza

La Temporada de Ballet se iniciará, en el Palacio Garnier, con una Gala el 20 de septiembre de 2019 que dará inicio formal a la misma. Desde el 22 del mismo mes se ofrecerá un doble programa formado por el estreno de At the hawk’s well con la conjunción creativa de Hiroshi Sugimoto y Alessio Silvestrin y la reposición de Blake works con coreografía de William Forsyte; le seguirá el estreno mundial de un ballet con música de Owen Benton y coreografía de Crystal Pite, con 21 funciones desde el 26 de octubre de 2019. Se incluyen los tradicionales Raymonda y Giselle, Le Parc con coreografía de Angelin Preljocaj programas mixtos, nuevas coreografías, el estreno local de Mayerling con coreografía de Kenneth MacMillan, la presencia de la Nederlands Dans Theater como compañía invitada, espectáculos de la Escuela de Danza, y para finalizar con quince funciones de Play, ballet con música de Mikael Karlsson y coreografía de Alexander Ekman en el Palacio Garnier. La mayoría de los programas de danza se desarrollarán en el Palacio Garnier, salvo Raymonda -diciembre de 2019- con música de Glazunov y coreografía de Rudolf Nureyev, y el programa con tres coreografías de George Balanchine formado por Concerto Barocco, Les Quatre tempéraments y Sérénade -febrero de 2020- que se ofrecerán en La Bastilla.

Temporada Lírica

Iniciará la temporada lírica la reposición, en La Bastilla, de la puesta de Laurent Pelly de I Puritani de Belllini con Elsa Dreisig (Elvira), Javier Camarena alternándose con Francesco Demuro como Losr Arturo, Luc Bertin-Hugault (Lord Gualtiero) e Igor Golovatenko (Sir Riccardo) con la dirección orquestal de Riccardo Frizza, le seguirá una nueva producción a cargo de Simon Stone de La Traviata de Verdi con la presencia de Pretty Yende, Nino Machaidze, Benjamin Bernheim, Atalla Ayan, Ludovic Tézier y Jean-François Lapointe. Están previstas trece representaciones, en el Palacio Garnier, entre el 12 de septiembre y el 16 de octubre más la Avant-première del 9 de septiembre para menores de 28 años. En alternancia con las dos óperas mencionadas retorna la puesta de Robert Wilson de Madama Butterfly de Puccini con Ana María Martínez y Dinara Alieva en el protagónico, Giorgio Berrugi y Dmytro Popov como Pinkerton y Laurent Naori como Sharpless, con la batuta de Giacomo Sagripanti. Serán 14 funciones en La Bastilla entre el 14 de septiembre y el 13 de noviembre. Con nueva producción, desde el 27 de septiembre se ofrecerá Las indias galantes de Rameau con la batuta de Leonardo García Alarcón y la Orquesta Capella Mediterranea, en el elenco Sabine Devieilhe, Florian Sempey, Jodie Devos, Edwin Crossley-Mercer, Julie Fuchs, Mathias Vidal, Alexandre Duhamel, Stanislas de Barbeyrac y Jodie Devos. La puesta de Clément Cogitore y la coreografía de Bintopu Dembélé. Como se anunció a 2017 se utilizará la puesta Krzysztof Warlikowski de Don Carlos de Verdi para que suba en escena Don Carlo en su versión italiana en cinco actos. Fabio Luisi concertará el elenco formado por René Pape (Filippo II), Roberto Alagna y Michael Fabiano (Don Carlo), Aleksandra Kurzak y Nicole Car (Eklisabetta), Étienne Dupuis (Rodrigo), y Anita Rachvelishvili (Eboli), serán diez funciones entre el 25 de octubre al 23 de noviembre en La Bastilla. Antes de culminar este año subirá a escena la reposición de Lear de Aribert Reimann con Bo Skovhus en el protagónico y la batuta de Fabio Luisi, una nueva puesta en escena, firmada por Barrie Kosky, de El príncipe Igor de Borodin con dirección de Philippe Jordan y las voces de Evgeny Nikitin, Elena Stikhina, Pavel Černoch, Dmitry Ulyanov, Dimitry Ivashchenko y Anita Rachvelishvilil –diez funciones desde el 28 de noviembre más la Avant-première para jóvenes de menos de 28 años el 25 de noviembre- y la versión de concierto de Il Pirata de Bellini, los días 16 y 19 de diciembre, con la batuta de Riccardo Frizza y los cantantes Sondra Radvanovsky, Michael Spyres y Ludovic Tézier. El 2020 se iniciará con dos reposiciones en La Bastilla: El barbero de Sevilla de Rossini desde el 11 de enero con la dirección musical de Carlo Montanaro y Los cuentos de Hoffmann desde el 21 con Michael Fabiano, Jodie Devos, Véronique Gens, Ailyn Pérez, Gaëlle Arquez y Laurent Naouri, en los roles principales. Además la Academia presentará el doble programa formado por la versión coreografiada de L’après-midi d’un faune de Debussy con L’enfant et les sortilèges de Ravel con dirección musical de Vello Pähn desde el 20 de enero en el Palacio Garnier. El 26 de febrero de 2020 retorna Yvonne, princesse de Bourgogne de Philippe Boesmans, estrenada mundialmente en enero de 2009, en el Garnier con la conducción de Susanna Mälkii y la puesta de Luc Bondy. También en febrero, desde el 29, una nueva puesta en escena de Manon de Jules Massenet, confiada a Vincent Huguet, con el protagónico alternado de Pretty Yende y Sofia Fomina. Bajo la batuta de Dan Ettinger le darán vida al Caballero des Griex, Benjamin Bernheim y Stephen Costello, mientras que Lescaut será Ludovic Tézier. El 21 de marzo de 2020 regresa la producción de Ivo van Hove, estrenada en junio de este año, de Don Giovanni de Mozart con Luca Pisaroni como protagonista y la dirección musical de Philippe Jordan. El 2 de abril comienza la saga wagneriana con El oro del Rin que continúa desde el 5 mayo con La Walkiria. La nueva producción estará firmada por Calixto Bieito y la dirección musical será responsabilidad de Philippe Jordan. En los elencos Iain Paterson (Wotan), Ekaterina Gubanova (Fricka), Norbert Ernst (Loge), Jochen Schmeckenbecher (Alberich), Gerhard Siegel (Mime), Jonas Kaufmann (Siegmund), John Relyea (Hunding), EvaMaria Westbroek (Sieglinde),  Martina Serafin (Brünhilde) y Wiebke Lehmkuhl (Erda). Anna Netrebko cantará cuatro funciones de Adriana Lecouvreur -27 y 30 de abril y 3 y 6 de mayo de 2019- en la clásica producción de David McVicar, las dos restantes estarán a cargo de Elena Stikhina (9 y 12 de mayo). En el elenco Yusif Eyvazov, Ekaterina Semenchuk, Sava Vemić, Željko Lučić y Rodolphe Briand. La versión de 1869 de Boris Godunov vuelve el 23 de mayo de 2020 con el protagónico de René Pape. Junio será un mes con dos puestas del controvertido Claus Guth, primero será el turno de Rigoletto, desde el 2, con la dirección musical de Speranza Scappucci, mientras que las catorce funciones de La Bohème, comenzarán el 13, con la batuta de Lorenzo Viotti y un múltiple elenco en los que estarán Ermonela Jaho, Elena Stikhina, Marina Costa-Jackson, Julie Fuchs, Elena Tsallagova, Francesco Demuro, Vittorio Grigolo, Benjamin Bernheim, Lucas Meachem, Gabriele Viviani, Andrzej Filończyk y Krzysztof Bączyk. Cierra la programación lírica Così fan tutte de Mozart con la puesta actuada y coreografiada diseñada por Anne Teresa De Keersmaeker en el Palacio Garnier. Antonello Manacorda dirigirá a Jacquelyn Wagner, Stephanie Lauricella, Stephen Costello, Philippe Sly, Paulo Szot y Ginger Costa-Jackson.

Otras actividades

Están programados tres conciertos sinfónicos con la batuta de Philippe Jordan y obras de Debussy y Prokofiev que se ofrecerá en la nueva sala Philarmonie de Paris y en el Musée D’Orsay y otro con obras de Mahler con Mattthias Gorerne como solista el 11 de marzo de 2020 en La Bastilla, a los que se adicionan dos conciertos en una Gira que abarcará Viena y Hamburgo con la soprano Nina Stemme como solista y un programa Wagner y Prokofiev.
También habrá conciertos de cámara, doce encuentros musicales al mediodía en el Studio Bastille entre el 19 de septiembre de 2019 y el 25 de junio de 2020 con músicos de la orquesta y artistas del coro estable, exposiciones en conjunto con la Biblioteca Nacional de Francia, el Centre Pompidou-Metz y con el Museo de Orsay, además de Conferencias. Mientras que dentro de la plataforma digital denominada 3º scène se incluirán obras originales de artistas de diversos géneros.

Mayor información en: www.operadeparis.fr

TEATRO REGIO DI TORINO – Presentazione Stagione d’Opera e di Balletto 2019-2020


Foto: Edoardo Piva

Renzo Bellardone

In fondo a questa breve relazione  della presentazione della stagione d’opera 2019/20320 avvenuta lunedì ore 11,30 nel foyer del Toro presso il Teatro Regio di Torino, si allega comunicato stampa. La presentazione si è svolta con al tavolo da sinistra Paola Giunti Responsabile comunicazione e promozione, Alessandro Galoppini Direttore Area artistica, la Sindaca Chiara Appendino, il Sovrintendente William Graziosi e l’Assessore alla cultura del Comune di Torino Francesca Leon. In passato non mi sono mai permesso aggiungere un commento al Comunicato stampa, ma la burrascosa situazione lo richiede. Dopo la premessa di Giunti, gli interventi al tavolo di Appendino, Leon e Graziosi  appaiono misurati e sicuri, anzi comunicano quanto è stato fatto per risanare una situazione che stava portando il Regio al sicuro commissariamento e che solo la realizzazione di un forte piano industriale quinquennale ha risolto, o meglio sta risolvendo, la situazione. Vengono annunciati  il nuovo sito, la possibilità, peraltro molto buona, di prenotare on line senza diritti aggiunti, una stagione di ben 17 titoli e la previsione di tutto il rifacimento della macchina scenica con i 14 milioni di euro previsti d’investimento. Inoltre si dichiara una maggiore attenzione ai giovani intesi come futuro pubblico del teatro ed alla continua ricerca ed intercettazione di bandi per creare liquidità. Si evidenzia come siano aumentate le alzate di sipario a 126, gli spettatori paganti che raggiungono il numero di oltre 214.000 con un incremento di 500.000 euro di biglietteria, 8000 presenze in tournée. E fin qui tutto bene con sottolineature di applausi moderati. Prende poi  la parola Galoppini e si scatena l’applauso che definirei ovazione, a sottolineare quanto maestranze, organi vari e pubblico apprezzino l’impegno, il lavoro ed il risultato di colui che nella passata stagione era Direttore Artistico ed ora è direttore area artistica (variazione, oggetto di domanda poi alla sindaca). Con passione e competenza, questi presenta i titoli della stagione, motivando le scelte e, commento personale, direi che il cartellone può soddisfare diversi appetiti musical operistici e non solo.  

Conclusa la presentazione la signora Giunti informa che in quella sala non saranno possibili domande che saranno riservate alla stampa in saletta riservata: SIGNORI LA CATASTROFE !!!! Urla e fischi contro la dichiarata volontà di non trasparenza nella gestione delle domande che nonostante la dichiarazione fatta viene imposta dal pubblico l’accettazione  in sala; per primo Orlando Perera, volto storico del Tg3 Piemonte, interviene a   ricordare  il lavoro che al tavolo pare abbiano dimenticato, svolto da Noseda negli anni di direzione al Regio  e dell’internazionalizzazione cui aveva portato il Teatro; ricorda inoltre il debito strutturale annuale di 2 milioni. Successivamente si alternano gli interventi delle maestranze che chiedono chiarezza, di abbonati che urlano disappunto in un clima arroventato che si fa incandescente ! Alla domanda di variazione di indicazione di incarico Galoppini risponde che lui è cattolico praticante e che il senso del dovere è insito nel suo modo essere “sono un uomo di servizio e non mi sento declassato,  l’importante è avere competenze per svolgere il mio lavoro, grave sarebbe ricoprire un ruolo senza averne le competenze” e qui un bel NO COMMENT da parte mia si impone ! Mi auguro solo che su tutto prevalga l’attenzione alle maestranze, alla preservazione e diffusione della cultura della bellezza, del buon gusto e del buon operare!

Per ulteriori informazioni: 






La Giara – Cavalleria Rusticana – Teatro Regio Torino


Foto: Edoardo Piva

Renzo Bellardone

Il teatro è sempre scoperta, emozione, cultura e crescita interiore! Questo Regio di Torino sofferente e dilaniato da problematiche amministrative riesce comunque ad esprimere qualità elevata, come nella produzione di Giara e Cavalleria Rusticana:  insolito, quanto apprezzabile dittico realizzato ed interpretato in modo egregio.

LA GIARA: è come trovarsi in un film muto dove bastano le immagini coloratissime dei costumi ideati da Veronica Cornacchini e dallo stesso Roberto Zappalà ideatore, regista coreografo della danza contemporanea ispirata alla Giara di Pirandello; dicevamo di un film muto in quanto le parole non servono per visualizzare l’idea della giara quale grande contenitore dai colori argillosi dai riflessi ramati che nel suo ventre contiene una società maschilista che non considera l’altra faccia del mondo ovvero il femminile: in scena undici danzatori uomini senza una donna. Eppure raccontano delle turbe intime fino ad una spettacolare pioggia finale di olive a rappresentare l’arrivo della vita, la nascita ! Rappresentazione sicuramente non facile dove è difficile reperire gli elementi ed i simbolismi che l’ideatore ha voluto inserire, ciò nonostante è uno spettacolo coinvolgente che sa attrarre ed  emozionare. La musica di Alfredo Casella è a tratti dolce e poi quasi irruente come è tonale ed a tratti atonale con impervie altezze e nascoste profondità. La direzione è affidata ad Andrea Battistoni (conosciuto anni fa quando vinse l’ultima  Masterclass del Maestro  Gianandrea  Noseda allo Stresa Festival e ritrovato poi sul podio di altri festivals e Teatri). All’improvviso da retro palco una canzone dialettale cantata da Marco Berti che dona un tocco ulteriore di sicilianità poetica.

CAVALLERIA RUSTICANA 

Classica regia di Gabriele Lavia con i tipici elementi della processione con statue di santi; innovativa invece l’ambientazione in terra siciliana coperta da lava, ora  incandescente ora sedimentata; interessante i soli gradini sovrastati da lava a simboleggiare l’ingresso in chiesa. Mi soffermerei immediatamente sulla entusiasta direzione di Andrea Battistoni grandemente cresciuto in sensibilità e coinvolgimento con uno scavo interessante: maestosamente  impetuoso e sensibilmente dolce, con compiutezza direzionale segna i vari tratti della narrazione verista che con il capolavoro di Mascagni raggiunge vette di bellezza suprema, direi celestiale. Con parole molto semplici posso dire che Cavalleria è proprio una bella opera che arriva fino alle corde più intime scatenando incontenibile emozione. Marco Berti è il tenore che con veemenza interpreta Turiddu , rivale di Compare Alfio interpretato da Gëzim Myshketa alla quarta rappresentazione continuativa: ciò  nonostante riesce a tradurre con buon livello vocale le intenzioni della scrittura. Michela Bregantin è appropriata mamma Lucia …Voi lo sapete, o mamma… che rende con tutto il sentimento materno possibile e con la sofferenza della madre che deve ammettere gli errori del figlio pur tuttavia amato. Clarissa Leonardi seppure nel breve ruolo di Lola è da ritenere interessante sia attorialmente che vocalmente. La star indubbia è Sonia Ganassi,  l’affermato mezzosoprano che interpreta Santuzza. Mascagni in Cavalleria è raffinato affrescatore e delicato poeta musicale e Ganassi sa cogliere tutta la drammaticità del ruolo “ah l’amai…”che rende fino ad emozionare inevitabilmente: accorata e sofferente affronta gli acuti con sicurezza ed ancor più sa modulare la voce per imprimere passionalità e dolore. In Cavalleria il Coro è ruolo determinante ed il Coro del Regio con la direzione di Andrea Secchi è stellare e prepotentemente ai massimi livelli: gli artisti del coro riescono a creare atmosfere di totale coinvolgimento partecipativo ed emotivo, strappando applausi  ad ogni intervento. Oserei dire che il Coro del Regio si supera ad ogni produzione aumentando l’unione del grande respiro che congiunge tutti gli elementi musicali della partitura. A creare immaginifiche sensazioni , la luna che sparisce all’inizio d’opera per riapparire al tragico urlo …Hanno ammazzato compare Turiddu ! Agendo inesorabilmente sui sentimenti, La Musica vince sempre.