viernes, 12 de febrero de 2016

Kenneth Weiss & Lina Tur Bonet, US tour

In February the extraordinary Baroque violinist Lina Tur Bonet will be on tour in the America with the no-less-remarkable harpsichordist Kenneth Weiss. On the 14th they will perform a rich and varied 18th Century Baroque programme at the Yale Collection of Musical Instruments with works by Elisabeth Jacquet de la Guerre, Scarlatti, Vivaldi, Boccherini, Haendel and Bach. On the 18th they will be in New York with a concert in the celebrated Music Before 1800 season where they play La Petite Merveille and the Red Priestaprogramme which brings together the violin sonatas of the extraordinary French composer Elisabeth Jacquet de la Guerre, who was know in the court of Louis XIV as La Petite Merveille, with Vivaldi’s recently reconstructed Graz Sonatas that so well display the Red Priest’s brilliant, expressive writing. They go on to perform the same programme for the San Diego Early Music Society on the 21st February.

http://www.linaturbonet.com/ 





jueves, 11 de febrero de 2016

Il Trionfo del Tempo e del Disinganno en el Teatro alla Scala de Milán

Foto: Brescia&Amisano - Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Nos encontramos en un local a la moda de los años 20 donde se come, se bebe, y se conversa. La gente va y viene mientras que en una mesa se llevan a  cabo las filosóficas y moralistas disertaciones que fueron confeccionadas por el Cardenal Pamphilij para el libreto de Il Trionfo del Tempo e del Disinganno. Se trata de un extraordinario oratorio profano de los inicios de Handel, con música bellísima que el propio Handel recuperó después de otras de sus obras.  La puesta en escena curada por Jurgen Flimm (ya vista en Zúrich, Berlín y Madrid) es absolutamente linear. Ya está todo contenido en el libreto sin necesidad de superposiciones psicoanalíticas y todo lo demás que sigue. Es cierto que esta obra no tiene una historia que contar y las discusiones entre los cuatro personajes no poseen un gran desarrollo dramático. Por lo tanto, el peso del éxito del espectáculo recayó sobre la espalda del elenco musical de los cantantes, la orquesta y el director. Sara Mingardo que interpretó al Disinganno dominó el escenario con su voz aterciopelada, rica de tonalidades, emocionante y muy segura. Los únicos aplausos a escena abierta, después de interpretar un par de arias, se los mereció todos ella. Martina Jankova dotó con su timbre cristalino a la Bellezza realizada con nitidez, aunque por momentos, la soprano checa pareció un poco fría en la definición de la línea musical.  Mas apasionada estuvo Lucia Cirillo, con un Piacere intrigante y convincente. Leonardo Cortellazzi interpretó de modo multifacético al Tempo y gusto más sobretodo en los recitativos, bien timbrados y de justo acento. Por primera ocasión se cimentaba la Orchestra Barroca del Teatro alla Scala, guiada por el muy experto Diego Fasolis, en la primera de futuras producciones que se realizaran anualmente de este magnífico repertorio del siglo dieciocho.  Una idea atrevida del director artístico Alexander Pereira que ha recibido ya muchos reconocimientos de parte de los apasionados y de los adeptos a estas obras, además de que ha encontrado entusiastas instrumentistas para probar esta nueva y estimulante experiencia musical. 

Il Trionfo del Tempo e del Disinganno - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Brescia&Amisano - Teatro alla Scala Milano

Massimo Viazzo

Ci troviamo in un locale anni ’20 alla moda. Si mangia, si bene, si chiacchiera. La gente va e viene mentre attorno ad un tavolo avvengono le filosofiche e moraleggianti dissertazioni che sono state confezionate dal Cadinale Pamphilij per il libretto de Il Trionfo del Tempo e del Disinganno. Si tratta di uno straordinario oratorio profano del primo Haendel, musica bellissima che Haendel stesso recupererà in seguito in altri lavori. L’allestimento curato da Jurgen Flimm (già visto a Zurigo e a Berlino) è assolutamente lineare. C’è già tutto nel libretto senza bisogno di sovrapposizioni psicanalitiche e quant’altro. Certo, in questo lavoro non c’è una vicenda da raccontare, e le diatribe tra i quattro personaggi non hanno un grandissimo sviluppo drammatico. Il peso della riuscita dello spettacolo, quindi, è tutto sulle spalle del cast musicale, cantanti, orchestra e direttore. Sara Mingardo, che interpretava il Disinganno, ha dominato in palcoscenico con la sua voce vellutata, ricca di sfumature, emozionante e sicurissima. Gli unici applausi a scena aperta dopo un paio di arie se li è meritati tutti. Martina Jankova ha donato il suo timbro cristallino alla Bellezza resa con nitidezza, anche a se volte il soprano ceco è parso un po’ freddino nella definizione della linea musicale. Più appassionata Lucia Cirillo, un Piacere intrigante e convincente. Leonardo Cortellazzi ha interpretato in modo sfaccettato il Tempo, e si è fatto preferire soprattutto nei recitativi, ben timbrati e di giusto accento. Per la prima volta si cimentava, infine, l’Orchestra Barocca del Teatro alla Scala, istruita dall’espertissimo Diego Fasolis, prima realizzazione di futuri impegni cadenzati annualmente con questo magnifico repertorio settecetesco. Un’idea coraggiosa del direttore artistico Alexander Pereira che ha già avuto molti apprezzamenti da parte degli appassionati e degli addetti ai lavori e che ha trovato gli orchestrali entusiasti di provare questa nuova e stimolante esperienza musicale

Otello en el Liceu de Barcelona

Fotos: Antoni Bofill

Gustavo Gabriel Otero

Barcelona, 01/02/2016. Gran Teatre del Liceu. Giuseppe Verdi: Otello, ópera en cuatro actos. Libreto de Arrigo Boito sobre la tragedia homónima de Shakespeare. Andreas Kriegenburg, director escénico y coreógrafo. Harald Thor, escenografía. Andrea Schraad, vestuario. Stefan Bolliger, iluminación. Claudia Gotta, repositora. Producción original de la Deutsche Oper Berlín. José Cura (Otello), Ermonela Jaho (Desdémona), Marco Vratogna (Iago), Alexey Dolgov (Cassio), Roman Ialcic (Lodovico), Olesya Petrova (Emilia), Vivenç Esteve Madrid (Roderigo), Damián del Castillo (Montano), Ivo Mischev (Un Heraldo). Orquesta Sinfónica y Coro del Teatre del Liceu. Director del Coro: Conxita Garcia. Cor Infantil Amics de la Unió. Director del Coro de Niños: Josep Vila Jover. Dirección Musical: Philippe Auguin.

En febrero de 2006 fueron las últimas representaciones de ‘Otello’ de Verdi en el Teatro del Liceu de Barcelona, tras diez años era buena idea que el moro de Venecia retorne al escenario. Pero estas representaciones tuvieron importantes cancelaciones y sustituciones: el protagónico inicial estaba a cargo de Alexsandrs Antonenko y en el segundo elenco se contaría con Stuar Neil. Pero Antonenko canceló y fue sustituido por José Cura, en otras funciones Carl Tanner y Marc Heller se hicieron cargo del rol y no apareció en la cartelera el anunciado Neill. Carmen Giannattasio canceló su participación como Desdémona y, entonces, Ermonela Jaho pasó del segundo al primer elenco y se llamó a sustituirla a María Katzarava. Siempre las cancelaciones son problema para un teatro lírico, pero mucho más en Otello, obra en la que la cancelación del protagonista es una auténtica tragedia. Es sabido que desde su estreno en 1887 el protagónico del Otello verdiano es monopolizado, en cada generación por no más de tres intérpretes. Retirado Plácido Domingo de las lides tenoriles los intérpretes actuales del moro de Venecia en el mundo son Johan Botha, Gregory Kunde, Alexsandrs Antonenko, José Cura y alguno más. Kunde estaba programado para el Otello de Rosini en la misma sala casi en paralelo con el verdiano, Botha acaba de cancelar su participación en Salzburgo, Antonenko se retiró -como ya comentamos- y por lo tanto sólo quedaba un protagonista de nivel internacional: José Cura. El argentino volvió a cantar un Otello personal, entregado y convincente. Ya son conocidas sus formas de emitir con frases habladas o recitadas, notas apenas tocadas, sonidos nasales, engolamientos y fraseo errático. Pero el resultado final es conmovedor. Marco Vratogna fue un Iago de voz potente y línea de canto errática que cubre el rol con profesionalismo. Ermonela Jaho ofreció una Desdémona de primer nivel. Con excelente fraseo e intencionalidad, bellos pianos, buen volumen y adecuada llegada al extremo agudo. El tenor Alexei Dolgov fue un correcto Cassio y nada más. El bajo Ronman Ialcic fue un Ludovico intrascendente mientras que Vincenç Esteve Madrid fue un muy buen Roderigo. Olesya Petrova fue una Emilia más que interesante. Damián del Castillo fue un discreto Montano mientras que cumplió con su pequeño rol Ivo Mischev como el Heraldo. 
Philippe Auguin dirigió con conocimiento de la partitura redondeando una adecuada versión, mientras que los Coros no pasaron de una profesional corrección sin vuelo. La producción escénica que lleva la firma de Andreas Kriegenburg, procede de la Deutsche Oper de Berlín, donde se estrenó en noviembre de 2013. La acción se sitúa en tiempos actuales en un campo de refugiados, y Otello parece el encargado de custodiarlos. La idea que intenta ser provocativa no es más que tediosa y por momentos absurda. La tempestad es vista por los refugiados en televisores, Otello llega con sus valijas de un viaje, Desdémona da de comer a los niños refugiados cuando debe recibir el homenaje del pueblo, la llegada del Embajador de Venecia es intrascendente, los coros vivan a Otello cuando éste es su custodio u opresor pero nunca su líder, los niños rodean a Iago en el ‘Credo’ y éste les da monedas al igual que en el tercer acto. Casi toda la acción tiene lugar a la vista de todos los refugiados que no se mueven de sus sitios, sólo se mueven los protagonistas principales y los niños.  Risible es el escape de Iago en la última escena y la muerte de Otello con todos los personajes mirando la pared. Si se abstrae la ambientación general el juego actoral de los protagonistas en casi toda la obra está bien resuelto, sin dejar de señalar los absurdos ya comentados. Quizás lo mejor sea cuando Otello destroza el pañuelo en el tercer acto y luego lo ata para reconstruirlo y la utilización de esos desechos para asesinar a Desdémona. La escenografía de Harald Thor es casi única para toda la obra: ocho pisos de camastros situados de arriba abajo en el fondo del escenario. Sólo cambia en el último acto y en el final del primero, en los que se ve el cuarto de Otello y Desdemona: un gran lecho en un espacio pequeño de paredes marrones. El vestuario de Andrea Schraad es funcional a la idea de Kriegenburg y la iluminación de Stefan Bolliger no aporta demasiado.

Le Nozze di Figaro en Toronto

Fotos: Michael Cooper
Giuliana Dal Piaz 
La Canadian Opera Company-COC presenta en Toronto - del 4 al 27 de febrero, diez funciones más una "Ensemble Studio Performance" con intérpretes distintos el 22 de febrero - la puesta en escena de Le Nozze di Figaro de Wolfgang Amadeus Mozart, creada por Claus Guth para el Festival de Salzburg 2006 y allí vuelta a presentarse unas cuantas veces en el tiempo. Es una puesta en escena muy conocida de la cual en estos años se ha hablado mucho, para bien y para mal. La producción que ahora presenta la COC está completamente en las manos de artistas canadienses (con pocas excepciones: el Figaro del barítono austriaco Joseph Wagner, el Querubino de la mezzo-soprano Emily Fons y la Marcelina de la mezzo-soprano Helene Schneiderman, ambas estadounidenses), guardando del original alemán dirección, escenografía, vestuario y luces, junto con el insostituible Cherubim/Eros del actor berlinés Uli Kirsch. La Canadian Opera Company, sin embargo, pone al lado de los artistas originales sus propias Allison Grant (vicedirector) y Jenifer Kowall (director de escena). Ejecutada por primera vez en Viena en 1786 y constantemente acompañada por un gran éxito, Le Nozze di Figaro es el resultado - con Don Giovanni y Così fan tutte - de la colaboración entre Mozart y el libretista italiano Lorenzo Da Ponte. La homónima comedia de Beaumarchais, Le Mariage de Figaro, había sido compuesta en 1778 pero representada sólo en 1784 (casi diez años después de la primera representación de la comedia que constituye su antecedente, Le Barbier de Seville).  Mozart y Da Ponte se inspiraron directamente en Le Mariage, incluyendo en el libreto sólo un par de menciones de los hechos antecedentes, que están en cambio a la base de Almaviva - La inútil precaución puesta en música por Paisiello primero, y luego por Rossini con el título original Il Barbiere di Siviglia (1816). La comedia de Beaumarchais, una sátira de la corrupción e hipocrisía de la nobleza del siglo 18º - escribe en vísperas de la Revolución Francesa -, fue puesta en música por Mozart con una brillante partitura que le dió éxito incluso en la Corte a pesar del contenido crítico (de todas maneras, Da Ponte tuvo que suavizar el tono del libreto, que Mozart hubiera deseado mucho más áspero). Sigo encontrando invasivo, inoportuno y por momentos incluso ofensivo el uso que los directores teatrales modernos hacen de la ópera: bajo el pretexto de volver apetecible para el público contemporáneo un género "viejo o fuera de moda", tantas obras maestras del melodrama y de la lírica son indebidamente demudadas. Ningún director de orquesta se atrevería jamás a modificar una partitura de Wagner, Mozart o Verdi; de la misma manera, ningún director más o menos famoso debería atreverse a alterar totalmente la concepción original del relativo sustrato teatral. Bienvenidas sean las innovaciones tecnológicas que vuelvan la puesta en escena de una ópera menos trabajosa y costosa, y la evolución del gusto está definitivamente en favor de montajes más sencillos y menos redundantes, a condición que éso no cambie el espíritu en la que la ópera había sido concebida. Transformar por lo tanto la mordaz, pero elegante, sátira mozartiana - muy atenta también al conflicto entre hombres y mujeres y al descrédito de la institución matrimonial - en una farsa de marcado tono sexual (aún  comparándola con la presentación de 2006, vemos que las alusiones o los gestos apenas insinuados se volvieron, en el escenario, movimientos sexuales abiertamente mimados) traiciona, según yo, la belleza de esta ópera. 
El público, provocado, indudablemente se divierte, incluso por la habilidad cómica de todos los intérpretes, pero el nivel del espectáculo decae y una parte del encanto de la partitura se pierde. El Director de la orquesta de la COC, el alemán Johannes Debus, imprime a la ejecución musical una agilidad y un brío que eran un poco ausentes en la previa dirección de Nikolaus Harnoncourt, y la orquesta lo sigue con precisión. Los cantantes son muy buenos, incluso desde el punto de vista de la actuación: Jane Archibald es una magnífica Susana, Erin Wall una óptima Condesa, Josef Wagner un Fígaro impecable (me hubiera gustado verlo vestido de manera más coherente con su rol, en vez que como un burócrata de alto grado), el barítono Russell Braun un fantástico Conde de Almaviva. Irreprensibles el bajo Robert Pomakov (Bártolo), la mezzo-soprano Helene Schneiderman (Marcelina), el barítono Doug MacNaughton, los tenores Michael Colvin (Basilio) y Jean-Philippe Fortier-Lazure (Don Curzio). La soprano Sasha Djihanian (Barbarina) resulta adecuada, mientras que el falseto de la mezzo-soprano Emily Fons - estéticamente tan castigada  por el atuendo de muchachito travieso - no le da siempre a Querubino la tonalidad deseada. Después de 9 años, el imperecedero Uli Kirsch sigue impersonando eficazmente a Cherubim/Eros, el deus-ex-machina de la sexualidad reprimida de los personajes que Claus Guth se inventó como traductor para el público moderno de los significados froidianos (de los que se supone Mozart hubiera llenado ante litteram su ópera) que al público de finales del siglo 18 bastaban insinuados de manera sutil. El programa de sala publica una bella entrevista a Jane Archibald y Erin Wall, las dos sopranos protagonistas, rivales en la atención del Conde de Almaviva pero ambas condescendientes instrumentos del embuste de Fígaro y complices en el complot final; en ella me pareció de ocasión la definición que de las Nozze, como "la mejor ópera mozartiana si no la mejor ópera jamás escrita", da la soprano Jane Archibald, a pesar de haber cantado en La Flauta Mágica y de estar a punto de hacerlo en Don Giovanni.

La Novena Sinfonía de Beethoven con la Tafelmusik Baroque Orchestra en Toronto

Foto: Christina Gapic

Giuliana Dal Piaz

De jueves 4 a domingo 7 de febero, la Tafelmusik Baroque Orchestra ha ejecutado la Novena Sinfonía de Beethoven en la Koerner Hall de Toronto, dirigida por el director alemán, Mº Bruno Weil.  La sinfonía fue grabada en vivo durante el estreno, completando así el ciclo de las sinfonías beethovenianas bajo la batuta de Weil con la Tafelmusik. Es la primera vez en NorteAmérica que esto ocurre con una orquesta barroca que toca con instrumentos de época lo cual explica también - entre otras razones - la reciente "nomination" de la Tafelmusik Baroque Orchestra (con otro grupo canadiense sobre un total de 30 candidatos) al Premio 2016 de CLASSICAL: NEXT, el foro internacional profesional con sede en Berlín, que otorga reconocimientos a nuevas tendencias, experimentaciones y enfoques futuristas por conjuntos de música clásica. Auditorio lleno por el evento, una tarea titánica y muy valiente para una orquesta de época relativamente "pequeña" (sólo 50 elementos cuando una normal orquesta sinfónica cuenta con 80-90 instrumentos) que se midió con Beethoven, el coloso de la música, y al mismo tiempo autor de extraordinaria vanguarda en su época: debe haber sido poco menos que imposible para una orquesta de 1824 tocar correctamente una composición tan difícil y distinta al repertorio habitual, al punto que - como señalaba el violista Stefano Marcocchi - sólo a partir de la ejecución de 1840 en Londres, la Novena empezó a ser ejecutada de la manera justa.  En el concierto, la sinfonía de Beethoven fue precedida por tres piezas para coro solo, la Abendlied compuesta por Joseph Gabriel Rheinberger cuando apenas tenía 16 años; una pieza contemporánea, Valediction, bonita música de Jeffrey Ryan sobre un bonito poema de Norma West Linder, ambos canadienses; y el motete de Johann Brahms Warum ist das Licht gegehen. La selección de estas obras, que reflexionan cada una a su modo acerca de la soledad del ser humano ante la muerte, quiso introducir a la atmósfera de la Novena Sinfonía, con el Tafelmusik Chamber Choir, dirigido por Ivars Taurins.  En conjunto, se trató de un evento extraordinario: el Mº Weil es un óptimo director, cuya larga carrera está marcada por éxitos y premios, y que en los últimos tres años ha guiado la Tafelmusik en las nueve sinfonías de Beethoven, llevando al límite sus brillantes instrumentistas. La orquesta dio lo mejor de sí interpretando con gran fuerza y participación el "viaje" del hombre hacia la luz, que la Novena representa: desde el tormento interior del Allegro ma non troppo, a la valiente batalla contra el mal y el destino del Molto vivace-Presto, a la conciencia de la impotencia humana y el abandono al hado/Dios, en el Adagio del Tercer Movimiento, hasta el resurgir del espíritu y de la esperanza en el futuro de la humanidad, en el Himno a la Alegría. El coro - perjudicado por el número reducido (sólo 32 cantantes, para una interpretación que ocupa desde los 100 del Coro del Teatro a la Scala a los 150 de la Orquesta Sinfónica de Chicago dirigida por Muti) - no logró transmitir la imponencia de la inspiración beethoveniana. En cuanto a los solistas, los agudos de la soprano Sigrid Plundrich fueron a ratos forzados, la voz del tenor Colin Balzer resultó algo débil, mientras que la mezzo-soprano Mary-Ellen Nesi  y el bajo-barítono Simon Tischler impostaron la voz de manera satisfactoria.  Una vez más, la Tafelmusik Baroque Orchestra de Toronto confirma ser una de las mejores orquestas de época que conozco.

https://ssl.gstatic.com/ui/v1/icons/mail/images/cleardot.gif

sábado, 6 de febrero de 2016

City of Birmingham Symphony Orchestra appoints 29-year-old Lithuanian Mirga Gražinytė-Tyla as its Music Director


Mirga Gražinyte-Tyla, assistant conductor with the Los Angeles Philharmonic, inside Walt Disney Concert Hall. (Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)
The City of Birmingham Symphony Orchestra have announced that Mirga Gražinytė-Tyla will succeed Andris Nelsons as their Music Director in September 2016. She has signed an initial three-year contract. Recently appointed Music Director of the Salzburg Landestheater with the start of the 2015/16 season and promoted to the new post of Associate Conductor of the Los Angeles Philharmonic as of July 2016, Mirga has not ceased to electrify orchestras and audiences alike. A Dudamel Fellow with the Los Angeles Philharmonic in 2012/13, Gražinytė-Tyla is the 2012 winner of the prestigious Nestle and Salzburg Festival Young Conductors Award. Subsequently, she made her debut with the Mahler Chamber Orchestra in a symphonic concert at the Salzburger Festspiele. This season in North America, Mirga made her debut with the symphony orchestras of San Diego and Detroit. She will return to the Los Angeles Philharmonic in March and for a Hollywood Bowl concert. She made her CBSO debut last year. 

viernes, 5 de febrero de 2016

Encuentro con Stefano Marcocchi violista de la Tafelmusik Baroque Orchestra de Toronto

Stefano Marcocchi
Giuliana Dal Piaz

Encuentro con Stefano Marcocchi, cotizado y excelente violista de la Tafelmusik Baroque Orchestra, en la Koerner Hall donde la orquesta está ensayando con el Director alemán Bruno Weil la Novena Sinfonía de Beethoven (Toronto, 4 a 6 de Febrero de 2016).

Stefano, usted es la prueba viviente de que el talento artístico italiano se luce constantemente alrededor del mundo. ¿Cuándo y cómo llegó a trabajar en Toronto?

Hacía tiempo que estaba en contacto con el colega oboista Marco Cera, vicentino, ya parte del orgánico de Tafelmusik desde hacía unos años; por él supe en 2013 que había un puesto de violista en la orquesta. Ya había hecho muchos conciertos fuera de Italia; se me antojaba, sin embargo, una experiencia internacional diferente, así que mandé mi solicitud y mi documentación, luego viajé a Toronto para la audición internacional, que gané, y conseguí la plaza: trabajo aquí desde Septiembre de 2014. Y ahora también está aquí mi esposa Isabella Bison, en calidad de violinista huésped de Tafelmusik para esta extraordinaria presentación de la Novena Sinfonía; con Isabella hameos constituido también el duo "Stile Concertante", que toca música de grandes virtuosos italianos de época barroca poco conocidos, como Bruni, Giardini y Mestrino.

Es cierto, veo en su curriculum muchos conciertos alrededor del mundo con varios ensemble. ¿Cuáles fueron especialmente importantes para usted?

Seguramente la "Mahler Chamber Orchestra", dirigida por Claudio Abbado. Yo era muy joven entonces, toqué con ellos por unos años y el Mº Abbado fue determinante en mi formación. Pero fueron significativas también las experiencias con la "Accademia Bizantina", "Les Talens Lyriques" y "Europa Galante". Con ellos de hecho sigo tocando a menudo: hace poco estuve con Europa Galante en la Canergie Hall de New York y en Los Angeles. En juio, cuando en verano no tendré compromisos con Tafelmusik, haré unos conciertos en Viena con Les Talens Lyriques.

Les Talens Lyriques, creado y dirigido por Christophe Rousset, es una orquesta estable, muy parecida a la Tafelmusik Baroque Orchestra, ¿no es así?

Digamos que se le parece bastante, a medias entre los grupos italianos, que en el año hacen sólo unos cuantos conciertos y una o dos giras (como la Accademia Bizantina o Europa Galante), y Tafelmusik, que tiene una temporada propiamente dicha y actividad no sólo concertista sino también didáctica prácticamente todo el año.

¿Usted participa en la actividad didáctica de Tafelmusik?

Claro que sí, como todos los "core member" (miembros de planta) de la orquesta. Con el otro brillante violista de Tafelmusik, Patrick Jordan, nos turnamos un verano cada uno impartiendo cursos en el "Tafelmusik Baroque Summer Institute". Este año le toca a él, así que este verano seré libre. Además me acaban de nombrar "Guest Lecturer" en un curso de Viola Barroca en la University of Toronto: un honor para mí porque hay muy pocas cátedras de este instrumento en el mundo!

Stefano, ¿me ayuda a explicar a los lectores las características de la viola y su papel en un sensemble o en una orquesta?

Digamos que, mientras los violines dan la melodía, la viola representa el corazón pulsante del grupo, el núcleo de la armonía, el instrumento que le da color al sonido de la orquesta. La viola era importante desde la época barroca, Bach amaba tocarla, Telemann compuso conciertos para viola, Mozart - como se ve por el programa del concierto The Best of Mozart que la Tafelmusik Baroque Orchestra presenta del 25 al 28 de Febrero con Mira Glodeanu como primer violín y director huésped - compuso una hermosa sinfonía concertante para violín y viola.

Hablemos del programa de Mozart. Veo que incluye en primer lugar la Eine Kleine Nachtmusik: ¿era ésta, como comúnmente se cree, una serenata que se tocaba en la calle? 

Lo dudo: aunque se le defina serenata (o sea una serie de movimientos cortos que se acostumbraba tocar en las calles, como es el caso de la serenata "cassazione" - llamada así por deformación de la palabra alemana por "callejera" -), no preve el uso de alientos, que al abierto resultan más poderosos que las cuerdas y sufren menos por la exposición a la intemperie.

Hace un momento me decía que la viola tiene un sonido más profundo y menos brillante que el violín. ¿Cómo le hace para que no quede mal en el diálogo con el violín, en la Sinfonía Concertante que acaba de mencionar (K 364 en Mi bemol Mayor)?

Lo que hago es seguir las indicaciones de Mozart mismo, que escribió la parte de la viola en Re Mayor, alzando de un medio tono el registro de la viola, un expediente que se utilizaba mucho para la viola en el estilo clásico.

The Best of Mozart concluye con la Sinfonía n. 40, la más conocida de sus sinfonías. ¿Cuáles son sus consideraciones al respecto?

Lo que me llama la atención cada vez que debo tocar la Sinfonía n. 40, es su carácter profundamente melancólico, el mismo que encontramos en el Quinteto para cuerdas K 516, que tiene en común con esta Sinfonía la tonalidad de Sol Menor y dos partes para viola que con su voz "cálida" contribuyen de manera determinante a crear este particular color. Un color que también encontramos en muchas arias en las óperas maestras de Mozart. Mozart es uno de mis compositores favoritos... las óperas de la trilogía realizada con Lorenzo Da Ponte (Don Giovanni, Le Nozze di Figaro y Così fan tutte) están entre las músicas que más me gusta tocar.

Una última pregunta, Stefano: ¿cómo condensaría en pocas palabras la experiencia vivida hasta ahora con la Tafelmusik Baroque Orchestra?

R. Un gran intercambio cultural: formar parte de la planta orgánica de Tafelmusik me dió y me sigue dando muchísimo, incluso desde el punto de vista humano, porque es un grupo de gran valor musical y muy unido. Al mismo tiempo siento que - con mi formación italiana, europea - yo también aporté algo nuevo a la orquesta, en una constante evolución de nuestra madurez profesional.

¡La mejor suerte, entonces, Stefano, en las dos importantes presentaciones de Febrero con Tafelmusik!

miércoles, 3 de febrero de 2016

Concierto de la Sinfónica de San Diego dirigido por Karina Canellakis y con el pianista Marc-André Hamelin

Foto de Karina Canellakis/ Crédito de Masataka Suemitsu

Ramón Jacques

La actividad musical del 2016 inició en San Diego California con la primera edición del festival “Upright and Grand” dedicado al piano y a la interpretación de algunas de las piezas más representativas compuestas para este instrumento. A esta iniciativa, que se espera se pueda realizar cada año, con la participación de diversas entidades culturales y musicales de la ciudad, se unió la Sinfónica de San Diego que compaginó su temporada de conciertos con esta celebración. Un interesante programa fue el que dirigió la joven directora estadounidense Karina Canellakis, actualmente directora asistente de la Sinfónica de Dallas cuyo director titular es el holandés Jaap Van Zweden. Además, este nuevo valor de la dirección orquestal, forma parte de la lista de candidatos para asumir la titularidad de esta agrupación californiana, en el 2017, que requiere una pronta renovación en su dirección y en su repertorio para seguir atrayendo y creando nuevo público. En esta ocasión, se escucharon dos obras poco conocidas, escritas para piano, en sus respectivas transcripciones para orquesta como la breve pero dinámica L’Isle joyeuse de Claude Debussy pieza cargada de diversas tonalidades y animación que cierra con un sonoro y exitoso final.  Mas sentimental e intima fue la ejecución de los Cinq Études-tableaux de Sergei Rachmaninov, en la versión orquestada por Ottorino Respighi, con brillantes solos de violín y el toque dado por las violas solistas a cada uno de los cinco movimientos. Karina Canellakis demostró ser una dinámica, pero meticulosa y precisa conductora, que derrochó elegancia y seguridad, a pesar de su juventud. La orquesta tuvo en términos generales un buen desempeño en cada una de sus secciones, resaltando la homogeneidad de los metales. El plato fuerte del concierto fue la emocionante ejecución de la Rapsodia en Azul de George Gershwin, el seductor clásico estadounidense que la orquesta tocó con naturalidad e intuición generando una tumultuosa ovación al finalizar. El solista invitado fue el pianista quebequense Marc-André Hamelin, quien además de su buen desempeño en la pieza de Gershwin, regaló habilidad y destreza en el Concierto para la mano izquierda en re mayor de Maurice Ravel.  Como un detalle curioso y poco habitual, se colocó una cámara en el teclado del piano que transmitía sobre una pantalla colocada arriba del escenario imágenes en las que se podían apreciar a detalle los movimientos de los dedos y manos del pianista.


Il Turco in Italia - Teatro Municipale di Piacenza

Foto: Teatro Municipale di Piacenza
Renzo Bellardone

Rossini? Turco? Divertimento assicurato dalla prima nota all’ultima ! Se poi aggiungiamo una simpaticissima messa in scena ed un ‘BUON ‘cast il gioco è fatto e nessuno torna a casa deluso! Così è stato anche per ‘Il Turco in Italia’ rappresentato al Municipale di Piacenza a fine gennaio. La vivace Orchestra Giovanile Luigi Cherubini diretta da un attento e gioioso Giovanni Di Stefano è risultata frizzante e coinvolgente. Il Coro del Teatro Municipale diretto da Corrado Casati è piaciuto sia per la parte vocale che per l’interpretazione attoriale.  La Regia curata da Federico Bertolani è stata accolta con favore in quanto ricca di idee, gags contestualizzate e simpatiche intrusioni tra il pubblico; le semplici ed efficaci scene ed i costumi realizzati da Giulia Zucchetta e Federica Miani dell’Accademia di Belle Arti di Venezia, unite alle definite luci di Claudio Schmid,   hanno contribuito in modo determinante alla riuscita. L’attesa di questo ‘Turco’ era sentita anche perché sollecitata da un flash mob dei giorni precedenti alla prima: ottima trovata pubblicitaria che ha sicuramente solleticato gli interessi. La storia è nota ed è fatta di gelosie, ripicche, tradimenti e riappacificazioni; la musica  è tra le più divertenti del repertorio rossiniano ed i non sempre facili ruoli vanno assegnati con cura. Il Turco Selim è stato interpretato dal sempre bravo Simone Alberghini che con forte presenza scenica ed agilità fisiche, con tanto di flessioni a terra nel cuore della rappresentazione, offre altresì  il canto con bei toni baritonali ricchi di colore caldo e deciso. Leonor Bonilla con cipiglio sicuro ed accattivante sfodera man mano suoni sempre più argentini, affiancati da brillante interpretazione del ruolo di Donna Fiorilla. Il soprano si è resa particolarmente simpatica anche nella gag all’intervallo quando interagisce con un Don Geronio che la invoca di palco in palco fino a scendere in platea e dare l’avvio al secondo atto. Il Don Geronio in questione è stato interpretato dal brillante Marco Filippo Romano che sfodera sempre una bella voce ben modulata affiancata da  una interpretazione agile,  più che ammiccante, allegra  e divertente. Boyd Owen è stato l’interprete di Don Narciso, che ha simpaticamente tratteggiato e reso vocalmente. Andrea Vincenzo Bonsignore nei panni di Prosdocimo, oltre che rincorrere una macchina da scrivere motorizzata, che si muoveva apparentemente senza controllo sul palco, ha saputo con vitalità giovanile interpretare il poeta: facile nei movimenti ed altrettanto duttile con la voce ha espresso un colore scuro ed autorevole. Loriana Castellano, nei panni di Zaida, ha ‘astrologato’ con coloristica ed affabilità. Simpatico e bravo Manuel Amati in Albazar. Ed ancora una volta ci si è divertiti con un cast giovale e brillante per un’opera che è e resterà giovane e brillante. La Musica vince sempre.

domingo, 31 de enero de 2016

Capriccio de Strauss en la Ópera de París

Foto: Vincent Pontet

Gustavo Gabriel Otero

París (Francia), 25/01/2016. Ópera Nacional de París. Palacio Garnier. Richard Strauss: Capriccio. Pieza de conversación para música en un acto. Libreto de Richard Strauss y Clemens Krauss. Robert Carsen, dirección escénica. Michael Levine, escenografía. Anthony Powell, vestuario. Robert Carsen y Peter Van Praet, iluminación. Jean-Guillaume Bart, coreografía. Ian Burton, dramaturgia. Emily Magee (Condesa Madeleine), Wolfgang Koch (El Conde), Benjamin Bernnheim (Flamand), Lauri Vasar (Olivier), Lars Woldt (La Roche), Michaela Schuster (Clarion), Graham Clark (Monsieur Taupe), Chiara Skerath y Juan José De León (dos cantantes italianos), Jérôme Varnier (Mayordomo), Camille de Bellefon (bailarina), Ook Chung, Julien Joguet, Vincent Delhourme, Chae Wook Lim, Vincent Morell, Christian Rodrigue Moungoungou, Hyun-Jong Roh y Slawomir Szchowiak (ocho lacayos). Orquesta Estable de la Ópera Nacional de París. Dirección Musical: Ingo Metzmacher.

A más de setenta años de su estreno Capriccio de Richard Strauss no logra imponerse en el repertorio de los teatros pero cada vez que sube a escena produce suficiente interés como para agotar las localidades. Esta conversación bastante estática cobra perfecta vida en la extraordinaria puesta de Robert Carsen creada en 2004 para la Ópera de París y que se reposo nuevamente con gran éxito. Carsen en lugar de situarla en un castillo a las afueras de París cerca de 1775, lo hace dentro de un teatro en tiempos del estreno de la obra. El Palacio Garnier parece ser un protagonista más desde el inicio en el cual la Condesa se sienta en una platea para escuchar –partitura en mano- el sexteto que inicia la obra desde el escenario hasta el final en el cual las columnas de la escenografía desaparecen y queda el interior del escenario totalmente desnudo y a la vista del público. El movimiento actoral es perfecto y parece un obra de teatro sin momentos de estatismo y sin estereotipos. Sólo en el momento de los cantantes italianos se recurre al humor y los cantantes actúan como antaño con movimientos estereotipados, que es justicia decir aún gustan a muchos melómanos. En este marco lucen con perfección los decorados de Michael Levine el ajustado vestuario de Anthony Powell, y la perfecta iluminación de Robert Carsen y Peter Van Praet. A la perfección de la versión visual se le sumó una suntuosa versión musical a cargo de Ingo Metzmacher quien insufló sutiliza y refinamiento a una obra plena de claroscuros. La Condesa Madeleine de Emily Magee fue compenetrada y profunda. Alguna acidez en el registro no fue óbice para redondear una protagonista de calidad. El Flamand de Benjamin Bermheim resultó perfecto, bien acompañado por el Olivier de Lauri Vasar. Lars Woldt se convirtió en eje de la acción como La Roche con calidad vocal y vuelo interpretativo. El Conde de Wolfgang Koch fue mesurado y de gran profesionalismo mientras que Michaela Schuster fue una Clairon de adecuados acentos. Con gran histrionismo y calidad vocal los dos cantantes italianos de Chiara Skerath y Juan José De León. Bien servido el resto del elenco.

Siegfried de Wagner en Toronto – Canadian Opera Company

Foto: Michael Cooper

Giuliana Dal Piaz

Después de presentar Die Walküre en la temporada 2014-2015, está ahora en cartelera, en el Four Seasons Centre de Toronto, del 23 de enero al 14 de febrero, la producción de la Canadian Opera Company del Siegfried, segunda jornada y tercera ópera del ciclo.  Presentar el Ring Des Nibelungen no es una hazaña que pueda improvisarse: la historia de la producción empieza cuando, a principios de los años 2000, la Canadian Opera Company pide al renombrado (y transgresivo) escenógrafo canadiense Michael Levine planear la tetralogía para la inauguración del "Four Seasons Centre for the Performing Arts" en Toronto. Además de hacerse cargo de las escenas, Michael Levine cura personalmente la dirección del Das Rheingold, prólogo del ciclo; luego pide a tres distintos directores canadienses que dirijan las tres siguientes jornadas (guardando de cualquier manera para sí la escenografía): Atom Egoyan para Die Walküre, François Girard para Siegfried y Tim Albery para Götterdämmerung. Presentadas por primera vez entre 2004 y 2006, las óperas están siendo propuestas nuevamente en las tres temporadas del 2013 al 2017.

El enfoque de Levine se caracteriza por el intento de "representar la transición desde el mundo imperialista siglo XIX del Rheingold, a una sociedad dominada por una revolución industrial y su correspondiente corrupción en la Walküre, a una época de introspección froidiana y exploración sicológica en Siegfried, a un medio capitalista contemporáneo en Götterdämmerung. Levine concibió para el escenario un mundo de atmósferas y sugestiones que, con cambios mínimos de luces y escena, permiten trasladarse ágilmente de una casa a una landa devastada por la guerra, a la ladera rocosa de una montaña. La escena cuajada de escorias refleja el momento de crisis descrito en Die Walküre: la disolución de una familia, el caos provocado por la lucha que Wotan libra por el poder personificado en un anillo mágico, la caída de los dioses" (cit. desde la presentación que la misma COC hizo en 2005 de la labor de Levine).

Dejando a un lado las teorías explicativas y claramente elogiativas, en la puesta del Siegfried en Toronto resulta evidente lel altísimo nivel musical de la orquesta estable de la Canadian Opera Company, magistralmente guiada por el jóven y valioso Director alemán Johannes Debus, así como la cualidad de todas las voces. El tenor alemán Stefan Vinke es un Siegfried de voz clara y calibrada, a la altura de la enorme tarea que representa estar casi costantemente en escena por más de 4 horas; el bajo/barítono estadounidense Alan Held le da al Andariego/Wothan la fuerza vocal y la redondez de sonido requeridas, así como el barítono inglés Christopher Purves que interpreta a Alberich. El tenor austriaco Wolfgang Ablinger-Sperrhacke es vocalmente un buen Mime, pero no logra transmitir la gran vis cómica que el personaje tiene. Muy buenas las voces del bajo canadiense Philip Ens (Fafner), de la contralto americana Meredith Arwady (Erda), y la de la soprano canadiense Jacqueline Woodley (el Ave de la Selva). 

En presencia de una tal excelencia musical, que no siempre es alcanzada en una ópera wagneriana, la puesta en escena del Siegfried es cuando menos desconcertante, sobre todo si pensamos en el cuidado que Wagner puso en dar indicaciones para la producción: él escribió personalmente los libretos de sus óperas, imaginó la composición de la orquesta y la posición de cada instrumentista, al punto de querer construir en Bayreuth un teatro expresamente concebido para el ciclo del Anillo, y describió en mucho detalle el escenario de su saga mitológica.

El telón se abre sobre una enorme "nube" de ramas y escorias, con entremezclados unos cuerpos humanos (¿los héroes muertos y los dioses del Valhala?), que domina el primer acto, se cierne opresivamente sobre los personajes – éstos no dejan de vagar por el escenario -, disminuye la fuerza de su presencia y distrae al espectador. Si añadimos el atuendo de todos los personajes - una especie de piyama blanco, que recuerda por un lado la uniforme de los pacientes mentales en los antiguos manicomios y por el otro la vestidura de los peones mexicanos en tiempos de la revolución - la sensación de extrañamiento es más fuerte aún. Desde un principio, el Andariego (Wanderer/Wothan) aparece intencionalmente, a pesar de su voz poderosa, sólo como un pobre anciano recargándose en un largo bastón, ya no en la mágica Lanza de la Ley. El director François Girard afirma abiertamente en sus Notas considerar Siegfried como "la más abstracta de las óperas del Ring" y como obra abstracta la maneja. La escena en la cual el protagonista forja Notung, la mítica espada, pierde mucho de su encanto originario: Sigfried no golpea alegre y rítmicamente sobre un yunque los trozos de acero que está reconstruyendo, no consigue su propia arma con un intenso esfuerzo físico, sino que por todo el tiempo se limita a mover manos y brazos, como un brujo sobre el calderón de una pócima mágica, de rodillas ante un hoyo en el piso del escenario, desde el cual asoman y  ondean sinuosamente manos y brazos femeninos, iluminados de rojo para representar las llamas. Y de repente Notung emerge completa de la maraña.
  
En el segundo acto, la "nube" de ramas y escombros se encuentra un poco más alejada del público, hacia el fondo del escenario, aligerando así el sentido de opresión; pero en cambio el espacio delante de la cueva del dragón Fafner está lleno de cuerpos - siempre en sus blancos piyamas -: ¿a dónde se fue la selva lozana y serena, esa naturaleza que Siegfried habita e interpreta (Wagner era un seguidor de la filosofía de Rousseau y del mito del "buen salvaje"), de la cuali no debería alejarse jamás? De gran efecto teatral la representación de la lucha entre Siegfried y el dragón, con séis acróbatas - el director ha trabajado también con el "Cirque du Soleil" - que, en sus piyamas blancos, simulan hábilmente el perfil frontal y las fauces abiertas del dragón. Banal, en cambio, la representación del pajarillo como una especie de ángel de la guarda...

En el tercer acto, por fin desaparecida la "nuvola" de ramas secas y escombros, resulta más aceptable la representación de la roca de Brunhilde con la masa circular de blancos cuerpos acostados que sucesivamente se enderezan formando un círculo, se iluminan de rojo y terminan dando vueltas vorticosamente sobre sí mismos: las llamas. Cuando Siegfried penetra al interior del círculo, los cuerpos blancos se retiran lentamente hacia el fondo del escenario. Claramente estudiado el contraste entre los blancos piyamas y el rico vestido victoriano de Brunhilde: ¿un vestido de finales del siglo 19º, tul y encajes negros para la valquiria Brunhilde? ¿Quiere Levine indicar con ello la transición desde semidiosa guerrera a simple mujer? Musicalmente, sin embargo, Brunhilde no decepciona: la voz de la óptima soprano estadounidense Christine Goerke es fuerte, llena y dramática.

La Orquesta del Teatro Mariinky se presentará en el Auditorio Nacional de México

Valery Gergiev
La reconocida Orquesta del Teatro Mariinsky, dirigida por Valery Gergiev, cerrará sus presentaciones en México con un concierto en el Auditorio Nacional, que se llevará a cabo el próximo viernes 4 de marzo, en el que participará como solista el pianista Sergei Redkin. Antes de llegar a este recinto de Reforma, el ensamble musical ruso ofrecerá antes tres conciertos en el Palacio de Bellas Artes. El programa que ejecutará la orquesta en el Auditorio Nacional incluye las Danzas Polovtsianas, de Aleksandr Borodín (1833-1887); Concierto para Piano y Orquesta n.° 1 en si bemol menor, Op.23, de Pyotr Ilyich Tchaikovsky (1840-1893); El Pájaro de Fuego (versión corta), de Igor Stravinsky (1882-1971), y Obertura 1812, Op. 49, también de Tchaikovsky. Como antecedente de la presentación de la Orquesta, se puede mencionar que el Ballet del Teatro Mariinsky se presentó en el Auditorio Nacional en octubre de 2013, acompañado de la Orquesta de las Américas. La Orquesta Mariinsky es uno de los ensambles musicales más antiguos en Rusia; de hecho, se puede rastrear su historia desde principios del siglo XVIII. Ya en el siglo XIX, Eduard Nápravník jugó un papel muy importante en el desarrollo de la misma, la cual dirigió más de cincuenta años. Su excelencia ha sido reconocida en numerosas ocasiones por músicos de talla mundial que la han dirigido, entre ellos Berlioz, Wagner, Tchaikovsky, Mahler, Rachmaninoff y Schoenberg. De hecho, la orquesta ha tenido el honor de ser la primera en presentar muchas óperas y ballets. Desde 1988, la orquesta ha sido dirigida por Valery Gergiev, y desde su llegada el repertorio se ha expandido significativamente, ya que ha incluido trabajos sinfónicos y otros géneros de música filarmónica. Además, la orquesta ha interpretado cada sinfonía de Beethoven, Brahms, Mahler, Tchaikovsky, Prokofiev y Shostakovich, y varios trabajos de compositores como Stravinsky, Messiaen, Dutilleux, Henze, Shchedrin, Tishchenko, Gubaidulina, Kancheli, Karetnikov y Raskatov, entre muchos otros. Bajo la batuta del maestro Gergiev, la Orquesta Mariinsky ha colaborado con los principales teatros de óperas y salas de concierto alrededor del mundo, entre ellos el Kennedy Center, el  Carnegie Hall, el San Francisco Opera, el Palacio de Bellas Artes y el Auditorio Nacional. Este recinto ha dado cabida a grandes orquestas, como la Orquesta New Philharmonia de Londres (1965), la Orquesta de Filadelfia (1966), la American Symphony Orchestra (1976), la Orquesta Sinfónica Juvenil de Budapest (1992), la Orquesta Filarmónica de Israel (1993), la Academy of Saint Martin in the Fields (1994), la Royal Philharmonic Orchestra (2003), la Orquesta Filarmónica (2006), la BBC Big Band Orchestra, The Royal Philharmonic Concert Orchestra (2008), laPhilharmonia Orchestra de Londres (2014) y la Orquesta Filarmónica de Londres (1992 y 2015), entre otras.

Valery Gergiev
El maestro ruso Valery Gergiev, considerado uno de los directores de orquesta más reconocidos del mundo, es el director general del Teatro Mariinsky. Además, es el director principal de la Filarmónica de Múnich y copresidente del Comité de Organización del Concurso Internacional Tchaikovsky y el presidente honorario del Festival Internacional de Edimburgo. En 1997 se hizo cargo de la Orquesta Mundial por la Paz, y también ha creado y dirigido festivales importantes como Estrellas de las Noches Blancas, el Gergiev (Holanda) y el de Pascua de Moscú. Al frente del Teatro Mariinsky, ha supervisado la aparición de una gran cantidad de cantantes de talla mundial, y bajo su dirección la ópera, el ballet y los repertorios de música sinfónica se han vuelto más ricos y diversos, incluyendo piezas clásicas que van del siglo XVIII al XX, así como obras contemporáneas. Establecido por Gergiev en 2009, el sello de grabación Mariinsky ha lanzado más de 30 discos que han sido reconocidos por la crítica y el público de todo el mundo. A lo largo de su trayectoria, ha recibido numerosas distinciones, entre ellas la de Héroe del Trabajo de la Federación de Rusia y condecoraciones de varios países de Europa.

Sergei Redkin
El pianista ruso comenzó a tocar este instrumento desde los 6 años en el Liceo de Música de la Escuela de Krasnoyarsk, y continuó con sus estudios en la Escuela Especial de Música del Conservatorio de San Petersburgo, y en el Conservatorio Rimsky-Korsakov de San Petersburgo. De 2009 a 2012, estudió composición con el profesor Alexander Mnatsakanyan, y en 2011 continuó su preparación en la Academia Internacional de Piano de Lago Como (Italia), bajo la guía de Dmitry Bashkirov, Peter Frankl y Fou Ts'ong, entre otros músicos. Sergei ha ganado varios premios alrededor del mundo, en festivales de Moscú, Polonia y Helsinki, entre otros. En 2015 ganó la medalla de bronce en la XV Competencia Internacional Tchaikovsky. El pianista ha colaborado con varios ensambles, incluida la Orquesta Mariinsky, la Orquesta Sinfónica Académica de San Petersburgo y la Orquesta Sinfónica Académica Svetlanov de Rusia. 
La Orquesta del Teatro Mariinsky se presentará en el Auditorio Nacional (Reforma 50, Bosque de Chapultepec) el próximo viernes 4 de marzo a las 20:30 horas. 

Jaap van Zweden - The Next Music Director - New York Philharmonic

Credit: Hans van der Woerd
On January 27, 2016, the New York Philharmonic Chairman announced that conductor Jaap van Zweden will become the Orchestra’s next Music Director, beginning in 2018–19, the Orchestra’s 177th season. Mr. van Zweden will serve as Music Director Designate in the 2017–18 season. Jaap van Zweden has risen rapidly in little more than a decade to become one of today’s most sought-after conductors. He has been music director of the Dallas Symphony Orchestra since 2008, holding the Louise W. & Edmund J. Kahn Music Directorship, and music director of the Hong Kong Philharmonic Orchestra since 2012. Mr. van Zweden remains honorary chief conductor of the Netherlands Radio Philharmonic Orchestra and conductor emeritus of the Netherlands Radio Chamber Orchestra. In November 2011, Mr. van Zweden was named Musical America’s 2012 Conductor of the Year in recognition of his critically acclaimed work as music director of the Dallas Symphony Orchestra and as a guest conductor with the most prestigious U.S. orchestras. Mr. van Zweden last appeared with the New York Philharmonic in October 2015 in concerts of Beethoven’s Fifth Symphony, Britten’sSinfonia da Requiem, Op. 20, and Mozart’s Piano Concerto in A major, K.488, with the Philharmonic’s Artist-in-Association Inon Barnatan. Additional highlights of the 2015–16 season include return visits to the Orchestre de Paris and the Rotterdam and London Philharmonic Orchestras, as well as debut performances with the Accademia Nazionale di Santa Cecilia and the Czech Philharmonic. Mr. van Zweden returned to the Netherlands Radio Philharmonic in the fall of 2015 to lead a concert performance of Wagner’s Tristan und Isolde, and makes his debut at the Vienna Staatsoper in performances of Wagner’sLohengrin in May. Jaap van Zweden has appeared as guest conductor with many leading orchestras across the globe that, in addition to those above, include The Cleveland Orchestra, Chicago Symphony Orchestra, Philadelphia Orchestra, Munich Philharmonic, WDR Symphony Orchestra Cologne, Orchestre National de France, Oslo Philharmonic, Rotterdam Philharmonic, and Royal Concertgebouw Orchestra. Recent highlights have included highly successful appearances at the Verbier Festival, tours of major venues in Europe and China with the Hong Kong Philharmonic, and debuts with the Berlin Philharmonic, Vienna Philharmonic, Budapest Festival Orchestra, Tonhalle-Orchester Zürich, the Chamber Orchestra of Europe, the Boston and London Symphony Orchestras, and his BBC Proms debut conducting the Netherlands Radio Philharmonic in Bruckner’s Eighth Symphony. With the Dallas Symphony he launched the inaugural SOLUNA International Music & Arts Festival, and with the Hong Kong Philharmonic he has begun a four-year project to conduct the first-ever performances in Hong Kong of Wagner’s Der Ring des Nibelungen, which is being recorded for release on Naxos Records. Jaap van Zweden has made numerous acclaimed recordings, which include Stravinsky’s The Rite of Spring and Petrushka, Britten’s War Requiem, and the complete Beethoven and Brahms symphonies. He has recently completed a cycle of Bruckner symphonies with the Netherlands Radio Philharmonic. He has recorded Mahler’s Symphony No. 5 with the London Philharmonic (LPO Live), and Mozart Piano Concertos with the Philharmonia Orchestra and David Fray (Virgin). His highly praised performances of Lohengrin, Die Meistersinger, andParsifal are also available on CD/DVD, the last of which earned Maestro van Zweden the prestigious Edison award for Best Opera Recording in 2012. For the Dallas Symphony’s own record label, he has released the symphonies of Tchaikovsky (Nos. 4 and 5), Beethoven (Nos. 5 and 7), Mahler (Nos. 3 and 6), and Dvořák (No. 9), and the world premiere recording of Steven Stucky’s concert drama August 4, 1964. Most recently released on Naxos is his recording with the Hong Kong Philharmonic of Wagner’s Das Rheingold. In 1997, Jaap van Zweden and his wife, Aaltje, established the Papageno Foundation, the objective being to support families of children with autism. Over the years, that support has taken shape through a number of programs in which professional music therapists and musicians, receiving additional training from Papageno, use music as a major tool in their work with autistic children. Papageno House, a new home for autistic young adults and children, was opened in Laren, The Netherlands, in August 2015, with Queen Maxima in attendance.