miércoles, 20 de agosto de 2014

Joyce DiDonato en Buenos Aires Argentina

Crédito: Liliana Morsia. Gentileza Mozarteum Argentino.

Gustavo Gabriel Otero


En agosto de 2012 Joyce DiDonato encandiló al público de Sudamérica con sus exitosos recitales en Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile, San Pablo y Río de Janeiro.  Nacida en 1969 en Kansas, DiDonato, deslumbra en los escenarios internacionales desde hace una quincena de años. Grabaciones y premios jalonan la carrera de esta exquisita mezzosoprano de coloratura con base en el repertorio barroco y del bel cantoLa vuelta al extremo sur del mundo nos hace reencontrarnos con su carisma, simpatía y belleza en una serie de recitales pensados con suma inteligencia y que rehúyen del clásico programa sin unidad estilística. Nos recibe con suma cordialidad la mañana siguiente a su primer recital en Buenos Aires, organizado por el Mozarteum Argentino, para una breve entrevista.

Qué la motivó a volver a Sudamérica

Luego del concierto inicial de mi gira en 2012 que efectué en Santiago de Chile le dije a mi pianista, David Zobel, debemos volver porque este lugar es muy especial. Luego aquí en el Colón de Buenos Aires volví a sentir lo mismo, al igual que en Uruguay y Brasil. El público y su calidez me decidieron a regresar. Es muy emocionante volver a sentir -como anoche- ese calor del público y confirmar absolutamente esta primera impresión. Es increíble la gran cantidad de jóvenes que asiste a los recitales, la verdadera apertura del alma que se produce cuando los espectadores de aquí están escuchando. El mundo actual necesita más arte, más pureza, más emoción, más humanidad y me alegra poder hacer sentir estas cosas con mi arte. Para acercarme a los más jóvenes hoy -martes 19 de agosto- daré una masterclass para los estudiantes del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

Con qué criterio eligió el repertorio para estos recitales

Es muy difícil planear un recital No es una ópera pero hay que proponerle al público una especie de viaje estilístico. Es importante cantar parte de lo que es mi repertorio, por ejemplo en 2012 el público del Colón me pidió el aria final de Cenerentola pero no la teníamos preparada y por supuesto ahora cerramos el recital con ella. Pero también incluí parte de mis recientes búsquedas artísticas con mi CD Drama Queens y el próximo trabajo que se titula Stella di Napoli. Obviamente que es un recital de arias pero intento hacer algo mixto o sea buscar una línea estilística, un tema, un sentido, aunque haya un poco de barroco, algo de clasicismo, bel canto y algo más moderno como los ‘Canti della sera’ de Francesco Santoliquido. 

El lunes 18 de agosto de 2014 Joyce DiDonato vestida como una diva por la Casa Vivienne Westwood Couture Collection se presentó en el Colón de Buenos Aires con un recital exquisito que electrizó al público, por el repertorio elegido, la calidad vocal y entrega. En la charla se muestra comunicativa y simpática. Su natural belleza fascina frente a frente tanto como en el escenario. Sus ojos celestres brillan ante las preguntas y delinea con meticulosidad cada respuesta.

Su repertorio está muy cuidado, cómo lo definiría

Me gusta el repertorio justo para mi voz y no excederme del mismo. Aunque en ocasiones intento extenderlo. Cuando canté por primera vez María Stuarda mi voz estaba al límite. Trabajé mucho el rol e intenté siempre cantarlo con mi voz. La vez siguiente en Nueva York ya mi voz no estaba al límite sino mucho más adaptada y segura. Y la tercera vez en Londres ya tenía asimilado el rol a mi vocalidad casi como la Rosina. Quiero quedarme en mi repertorio aunque a veces lo extienda pero no tanto. No cantaría Verdi por ejemplo. Aunque podría, quizás, intentar la Eboli de Don Carlo. Pero para mis posibilidades hay tantas cosas, que prefiero hacer un repertorio especial que no todos pueden hacer. No quiero hacer una Carmen o un Octavian más, ya hay muchas cantantes en el mundo que lo hacen muy bien. Prefiero que el público descubra una obra como La Donna del Lago que tiene otros colores no tan conocidos de Rossini. Hacer roles que ninguna otra cantante haga. Además en estos momentos hay excelentes tenores rossinianos como Juan Diego Flórez, John Osborn o Lawrence Brownlee que hacen posible hacer este repertorio que es muy importante y casi desconocido.

Que próximos compromisos tiene

Luego de esta gira haré recitales en Londres y Kansas. El 20 de septiembre comienzo en Baden-Baden una gira de presentación de mi trabajo Stella di Napoli que me llevará a Lyon, Londres, Paris y Essen. Después canto nuevamente Alcina de Händel entre otros lugares en Pamplona, Madrid, Viena, Paris y el Carnegie Hall de Nueva York. También Maria Stuarda, la Elena de La Donna del Lago en el Met, la Marguerite de La Damnation de Faust, más recitales e I Capuleti e i Montecchi de Bellini en Zürich.

Y nuevos roles

El próximo año haré un estreno mundial de una ópera escrita para mí. Se titula Great Scott y es del compositor norteamericano, nacido en 1961, Jake Heggie. Está programada para octubre de 2015 en la Ópera de Dallas. Se trata de una cantante, Arden Scott, que se dedica al bel canto y descubre una ópera de ese período titulada Rosa Dolorosa, Figlia di Pompei que debe ser estrenada en una pequeña ciudad de Estados Unidos en la que lo más importante es el equipo de fútbol americano. Subyace el tema de la necesidad de hacer arte en una pequeña ciudad, de qué sentido tiene la ópera en la actualidad, si la ópera es importante en una comunidad del mundo de hoy. Está escrita en italiano y el libreto es de Terrence McNally. El primer acto transcurre en los ensayos y el segundo el día del estreno. La falsa ópera encontrada tiene dos escenas de locura, un volcán en erupción, coro, coro de niños y cuerpo de baile y está escrita con coloraturas, arias y caballettas como en la época del bel canto. El resto tiene el lenguaje de hoy. Es realmente muy atractiva la propuesta.

Algún otro rol nuevo

También cantaré mi primera Semiramide y debutaré Charlotte de Werther, primero en concierto y luego en Londres, con un protagonista masculino que aún no puedo decir pero muy interesante.

Y ópera completa por América del Sur

El problema es encontrar el tiempo. Tengo compromisos por cinco años. Quizás pueda venir con una gira con alguna ópera en versión de concierto.


martes, 19 de agosto de 2014

Manon Lescaut en el Teatro Solís de Montevideo

Credito: Pablo Bielli

Luis G. Baietti

El Teatro Solís cumple este año 10 años de su reinauguración después de un prolongado cierre y una reforma que lo puso casi a nuevo. A partir de ese momento desarrolló una intensa y variada programación que incluyó no sólo la habitual temporada de la Comedia Nacional Uruguaya que tenía su sede normal en la Sala, sino una serie de otros espectáculos comenzando inclusive a producir espectáculos de ópera. Precisamente la intención era festejar este aniversario con una producción de gran nivel que incluyera en los papeles protagónicos a dos primeras figuras de la lírica uruguaya que están haciendo una importante carrera en Europa: Carlos Ventre y María José Siri La intención se frustró parcialmente cuando Ventre sufrió un accidente en medio a una función que obligó a que fuera retirado de escena en camilla y tuvo que cancelar todas sus funciones en los meses siguientes para reponerse. A última hora se salió a buscar un sustituto y se consiguió al joven tenor brasileño  Juremir Veira que ha actuado en diversos teatros de Europa y ha sido miembro estable de la Opera de St. Gallen (Suiza) donde cantó una amplia gama de roles incluyendo varios papeles de lirico-spinto. Manon Lescaut es como se sabe el primer éxito de Puccini, el que le abrió las puertas de la fama. Basado en la misma historia que inspirara la célebre Manon de Massenet presenta la particularidad de que los autores han elegido escenas diferentes de la obra, por lo cual en el fondo sólo hay una escena que está presente en las dos obras: la escena inicial en la taberna. Y los dos momentos culminantes de la partitura de Puccini inexistentes en Massenet: el aria del tercer acto del tenor (pazzo son ) porque en Massenet Manon muere antes de ser embarcada para América y la excelente escena final en el desierto, la escena más bonita y más dramática de la Opera, que por las mismas razones no existe en Massenet. El Teatro Solís ha servido con gran calidad al texto de Puccini con una magnífica puesta en escena, respetuosa del argumento, de la época y de los personajes, que introdujo la novedad de incluir entre acto y acto lecturas de la novela original que contribuyen ( particularmente la última ) a aclarar la acción. Bellísimas y económicas escenografías basadas principalmente en proyecciones, que dieron estupendamente todos los climas en que se desarrolla la acción. 
En tren de ser detallista podrían criticarse algunos desplazamientos en el tercer acto que van contra la lógica de la escena. Ejemplo: Des Grieux rodeado de guardias con escopeta no podría sostener su rebeldía más de 30 segundos sin caer acribillado) Y una falla contra la que protesto enfáticamente: la iluminación y su preferencia por las penumbras que por momentos hicieron imposible distinguir las facciones de los cantantes. En particular es una crueldad contratar a una soprano que es también una terrífica actriz dramática y luego no permitir que se la vea sumiendo su rostro en una tiniebla total. Musicalmente todo corrió sin sobresaltos, con una muy buena concertación del Maestro Martín Lebel, que quizás debiera moderar un poco la sonoridad de la orquesta especialmente en el acto 4 , donde los cantantes no pueden cantar a viva voz porque sería contrario a la situación dramática Incidentalmente , el Solís y el Sodre sufren del mismo problema: no tienen un verdadero foso orquestal y la orquesta está enteramente a cielo descubierto lo que hace que su sonoridad sea más acentuada. María José Siri está en un punto altísimo de su carrera y el papel, especialmente los 3 primeros actos, le cae como un anillo al dedo a su voz de soprano esencialmente lírica con un estupendo registro agudo, y un registro grave más generoso de lo normal en su cuerda. Es además una actriz consumada, dando gran vida a su personaje y a las mutaciones que sufre. Cantó el último acto con gran fuerza expresiva y entrega emocional, pero tuvo que luchar contra varios factores adversos que conspiraron contra el clima: la orquesta demasiado fuerte que le restó sonoridad a sus notas graves, la falta de un auténtico dramatismo en su compañero de elenco muy correcto como actor pero no a la altura de ella, y la mala iluminación que impidió percibir sus expresiones faciales. Juremir Vieira es el tenor que todo director de un teatro de ópera gustaría tener en su elenco estable. Seguro musicalmente, con un buen fraseo, aceptable disposición escénica, tiene agudos seguros y un grave escaso pero operativo. Con él en la casa no habría función que se suspenda porque él puede suplir a todos sin poner en peligro el espectáculo. No está exento de limitaciones: los agudos son metálicos y no muy acariciadores, los graves como ya dije apenas suficientes y sus dotes de actor correctas pero limitadas, Atribuyo especialmente a esto que la versión no haya tomado fuego a partir del pazzo son como debiera ser, y que la escena final no haya producido el impacto que debe producir. Federico  Sanguinetti y Marcelo Otegui fueron respectivamente un Lescaut y un Geronte de lujo, con una excelente vocalidad y muy buena actuación, con destaque para Otegui por la forma en que logro dar la vejez de su personaje, algo exagerada en esta versión que lo hizo innecesariamente semi paralitico. El maquillaje que hubiera precisado para hacer totalmente creíble su reciente Felipe II de Don Carlo en BA donde se lo veía demasiado joven  Fue un placer oír la bella voz tenoril de Andres Presno en un papel que le permitió exhibir su timbre real al no ser un tenor característico como suele ser el caso, Dejó también muy buena impresión como el Farolero la bella voz del tenor Alfredo Belloni a quien habrá que oír pronto en papeles de mayor relevo, Álvaro Godiño  en el doble papel de Posadero y Sargento fue un importante apoyo con una segura interpretación. Y dejaron una impresión correcta los demás comprimarios Julia Bregstein, Marcelo Sosa y Gonzalo Fletcher.

Armida - Rossini Opera Festival 2014

Foto: Rossini Opera Festival

Renzo Bellardone

Il 27 gennaio del 1770 al Teatro Regio di Torino andava in scena ARMIDA di Pasquale Anfossi su libretto del santhiatese Jacopo Durandi (mi si conceda la citazione da concittadino del Durandi), per i festeggiamenti carnevaleschi e per tentare di risollevare le sorti del Teatro. Quarantasette anni dopo, al Teatro San Carlo di Napoli, veniva invece rappresentata per la prima volta l’Armida di Gioacchino Rossini. L’allestimento presentato al Rof 2014 è  stato firmato da Luca Ronconi che è  tornato sulla scena pesarese di Armida per la seconda volta e con una chiave di lettura molto differente: non più rimandi cinematografici, ma essenzialità e simbolismo. Le scene del primo atto hanno  catapultato gli spettatori  nel teatro dei “pupi”, mentre nel secondo, si riscontra l’affidamento all’uniformità grigia delle scene ed alle luci, più che a marcate ideazioni registico/scenografiche. Il balletto al secondo atto, ancorchè con costumi rigorosi che hanno  contenuto la sensualità della scena, è risultato  comunque erotico e modernamente avvincente; al contempo i costumi del coro femminile son risultati  riccamente luccicanti. La narrazione musicale è fluida e gradevole con la direzione di Carlo Rizzi e fin dalla sinfonia emergono dolcezza, desiderio di battaglie e ritmo incalzante. L’opera è nota per il preponderare delle voci tenorili: Goffredo e Ubaldo sono affidati alla fresca  voce del giovanissimo  Randall Bills che nonostante la naturalmente breve carriera si è presentato con piglio sicuro e grande fermezza nella linea di canto. Antonino Siragusa, fuoriclasse nelle impervie agilità, ha cantato il ruolo di Rinaldo con purezza vocale ed acuti vibranti e limpidi; nei duetti e nel terzetto ha colto le più poetiche sfumature insite nelle arie, espandendole nella bellezza musicale; Dmitry Korchak ha sostenuto le parti di Gernando “non soffriro’ l’attesa”e Carlo con voce morbida ed avvolgente che si è innalzata in acuti raffinati. Interessante Vassilis Kavayas che si è presentato con  una bella voce gradevole, ben apprezzata nei recitativi. Idraote e Astarotte, (due volti per uno stesso simbolismo) con azzeccati costumi ispirati ad uccelli notturni che aprono e spiegano le ali in modo inquietante, hanno incontrato la possanza vocale di Carlo Lepore, la cui forte presenza scenica si arricchisce e si fa ancor più autorevole grazie alla brunita profondità timbrica dai variegati, ma ben definiti colori scuri. Carmen Romeu, interprete di  Armida,  non ha incontrato i favori di larga parte del pubblico in sala, per alcune difficoltà nel controllo della voce, seppur sia stato ben evidente l’impegno profuso per un ruolo non certamente semplice, il quale richiede agilità coloristiche ed indagate raffinatezze. Il coro è risultato ben diretto da Andrea FaiduttiInteressante l’idea del nastro trasportatore per  alcune entrate ed uscite dei personaggi, di effetto la spaccatura del foglio di carta da parte dei ballerini, per l’ingresso in scena dopo le ombre cinesi, e di  stile il dominante grigio all’Acheronte” con inquietanti uccellacci che contornano Lepore che appare al dispiegamento del suo mantello alato. La musica vince sempre


     

Aureliano in Palmira -Rossini Opera Festival 2014

Foto: Rossini Opera Festival 2014

Renzo Bellardone

Il ventunenne Rossini, con sorprendente ispirazione, nel 1813 compose  “Aureliano in Plamira” e ritenne  la sinfonia ed alcune arie  talmente belle da decidere di riutilizzarle  –per fortuna  dei posteri- nel successivo Barbiere. Il filologico cartellone del Rof 2014,  rispettoso ed attento al suo illustre cittadino,  quest’anno ha proposto le due opere; ed è stato compito  dei due diversi  direttori d’orchestra creare atmosfere diverse e consone allo spirito delle opere. La messa in scena  di Mario Martone è  risultata intenzionalmente tradizionale –vedansi la bucolica visione delle caprette sul palco; le ideazioni sceniche di Sergio Tramonti  si son risolte in  una serie di pannelli in leggero tessuto, le quali hanno creato ‘labirinto’, stanze, prigione, corridoi…insomma i luoghi dell’azione; sulla sinistra del palco un violoncellista ed una calvicembalista che ha seguito con interesse ed attoriale partecipazione  lo svolgersi delle varie azioni. Sul cammino della tradizione anche i costumi di Ursula Patzak  son risultati come l’immaginario collettivo si attende; interessante il disegno luci di Pasquale Mari, soprattutto a centro scena.
Will Crutchfield ha curato l’edizione critica ed ha diretto l’orchestra con meticolosa cura ed attenzione. La cristallinità e la purezza vocale di Jessica Pratt hanno regalmente esaltato la figura di Zenobia; il soprano ha dominato la scena da vera regina incantando con acuti vibranti e purissimi. Michael Spyres ha spaziato dal più profondo tono al più argentino acuto, con dei centri morbidi ed arrotondati pur mantenendo l’autorevolezza che ad Aureliano si confà. Lena Belkina è Arsace: giovane e cauta ha cantato con delicatezza. Orapse è stato interpretato con buona intonazione  da un accattivante Dempsey Rivera, mentre Sergio Vitale ha interpretato possentemente Licinio; efficace Dimitri Pkhaladze nel ruolo del Gran Sacerdote.. Convincente per il timbro anche Raffaella Lupinacci in Publia. La Musica vince sempre.





  

“SOGNARE” il “BARBIERE DI SIVIGLIA” - Rossini Opera Festival

Foto: Rossini Opera Festival

Renzo Bellardone

Scevro da accenni storici-politici, come nell’intenzione dell’autore, questo “Barbiere” (forse l’opera più conosciuta al mondo),  è stato proposto come un sogno: un sogno teatrale. Ecco quindi che elementi scenici, interpreti, pubblico, tecnici (presso l’Accademia di Urbino definiti “funzionari” in quanto fanno funzionare lo spettacolo) son diventati realmente un tutt’uno partecipante e partecipativo. La convenzione tra la Sovrintendenza del Rof e l’Accademia delle Belle Arti di Urbino ha centrato l’obiettivo dell’ideazione, della  progettazione e della realizzazione della globale messa in scena, utilizzando una accorta chiave di lettura di questa nuova edizione critica, pur avendo dovuto modificare alcuni piani scenici in corso di allestimento per rendere più agevole l’impegno di tutti. Non si è trattato del solito “teatro nel teatro”, ma di una onirica visione; i tecnici in scena hanno indossato una maschera, come nel teatro dell’origine; vorticose scritte  son state proiettate a tempo di musica sui legni dei palchi, suggerendo suggestioni fantasiose, ancorchè ravvivare i bagliori temporaleschi delle tempeste rossiniane.  Gli abiti di scena impiegati sono risultati  abiti eleganti di uso comune che ha ceduto il passo ai più oleografici costumi teatrali a rimarcare pesantemente i travestimenti che nell’opera si susseguono. Il pregevole ed accurato lavoro degli allievi  della Scuola di Scenografia –docente Francesco Calcagnini- ha trovato vivida ricchezza negli interpreti che hanno avuto spazio ognuno per una individuale espressione e collettivamente per privilegiare una interpretazione accurata e dettagliata dei singoli personaggi. Juan Francisco Gatell Conte d’Almaviva- è tenore agile sulla scena e nell’emissione che ha offerto gradevoli morbidezze e limpidi acuti; i vari personaggi dei travestimenti li ha  resi con divertente efficacia e piacevoli all’ascolto. Don Bartolo trova in Paolo Bordogna uno dei suoi interpreti di riferimento, che qui ha potuto esprimere con raffinatezza le buffe peculiarità del personaggio; la voce è stata al solito utilizzata con salda  sicurezza sia nelle arie che nei gradevoli ed apprezzati recitativi. ‘Una voce poco fa…’ e naturalmente è partito l’applauso meritato, per Chiara Amarù che con voce chiara e linda ha tratteggiato Rosina con bei virtuosismi e colorate agilità. Il giovane Florian Sempey interpreta Figaro con allegrezza e simpatia: fin dalle prime note si sono intuite le morbide rotondità che si sono andate  a spalmare su tutta l’opera che dalla sua interpretazione ne ha tratto certo rilievo. Don Basilio, benedicente ed orante, tra il pubblico e sul palco è il bravo Alex Esposito; il consueto timbro possente ed al tempo stesso armonioso sono andati a  sommarsi alla caricaturale e divertente interpretazione (interessante “la calunnia” in una sorta di subdolo confessionale) Felicia Bongiovanni, con voce straordinariamente fresca e giovanile ha intagliato un delizioso cammeo con il personaggio di  Berta, mentre Andrea Vincenzo Bonsignore è Fiorello e Ufficiale, resi con buon timbro e tranquillità interpretativa. Alberto Pancrazi è il sorprendente Ambrogio. L’Orchestra del Teatro Comunale di Bologna è stata diretta da Giacomo Sagripanti che procedendo nella direzione ha ricercato e trovato alcune raffinatezze che hanno impreziosito l’insieme. Questa produzione oltre che per gli ottimi interpreti ed il chiarissimo fraseggio complessivo,  sarà ricordata anche per le  luci veloci, le proiezioni, le entrate tra il pubblico in portantina o a cavallo, per  il busto che gira, per il cervello spillonato, per le apparizioni dei personaggi da sotto una tovaglia  piuttosto che da un’apertura sul piano di un  tavolo, per Don Bartolo che  prima si è lasciato ipnotizzare da Figaro con un orologio a catenella,  e poi ha infilato il volto  in una tuba. Sicuramente una realizzazione che connota il Rof della voglia di ricercare e di offrire contestualmente  opportunità  a giovani studenti talentuosi. La Musica vince sempre

domingo, 17 de agosto de 2014

Intervista Eugenia Burgoyne (mezzosoprano)

Renzo Bellardone

Eugenia Burgoyne, nata a Valencia Spagna e diplomatasi a Wien, ha un bel percorso musicale anche in Italia; dopo la Scala, il Rof di Pesaro ed altri ben importanti teatri d’opera italiani, ora si appresta ad inaugurare la prestigiosa stagione della Corale Stefano Tempia di Torino, sotto la direzione del Maestro Guido Maria Guida, cantando nientemeno che la “Scena di Berenice” di F.J.Haydn su testo del Metastasio
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Il suo repertorio vanta autori appartenenti a varie epoche fino a giungere a Ravel e Rossini: quali sono le scritture che sente più vicine al suo modo di essere e di vivere...

All'inizio della mia carriera ho cantato tutti i generi del repertorio, soprattutto classici e romantici sia in Lied come in opera. Da qualche anno, la mia voce ha trovato la sua identità con la musica barocca e ha sentito una grande compenetrazione con questo stile. Nonostante la mia voce continua a sviluparsi e sto aggiungendo repertorio clasico cosi come ruoli belcantisti, di Rossini in particolare.
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Il teatro d’opera, come tutte le realtà italiane sta vivendo un momento poco brillante dal punto di vista finanziario, mentre lo vedo molto vivace sotto l’aspetto delle iniziative e delle produzioni. Oltre al concerto con il Maestro Guida, a breve ha in programma altri concerti o opere in Italia o in Europa?

Si, prossimamente farò dei concerti in Spagna con “L'Accademia Barocca Italiana” che dirige Stefano Molardi, tornerò a Mosca con un programma di musica barocca spagnola con l' ensemble “Questa Musica” che dirige Philipp Chizhevskiy e andrò in tourné con il ruolo di Ramiro dell'opera Motezuma di Vivaldi.
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Di lei hanno scritto “si è certamente distinta non solo per la freschezza con cui haaffrontato il suo ruolo, ma anche e sopratutto per l’eleganza del legato con cui ha dato espressione alle tenere melodie del migliore patetismo cimarosiano” e poi ancora “..Magnífica la linea musical de Eugenia Burgoyne”, ma lei come come definisce il suo canto?

Io cerco di fare in modo che il mio canto sia un canto fedele. Un canto fedele alla musica e alle intenzioni del testo. Cerco sempre di curare l'emissione, e nel caso della Scena di Berenice, cerco ogni tipo di risorse vocali ed espressive per dare vita alle numerose sfumature che richiede il testo di Metastasio. In questo caso gli effetti sono molto contrastati poiché si tratta di un recitativo disperato, un aria con una melodia delicata e dolce, per concludere con un Allegro pieno di estremi di tessitura ed acrobazie vocali per mostrare la angoscia e il desiderio di Berenice di morire per evitare la sofferenza.

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Certamente si giunge a cantare con la sua completezza stilistica dopo molto impegno ed attenzione sensibile……

Molto, motissimo impegno, molto lavoro e molta perseveranza. È una continua ricerca per consolidare la tecnica e per curare stillisticamente ogni interpretazione, sempre osservando l'evoluzione naturale della voce per scegliere il repertorio giusto in ogni momento.
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Di tutta evidenza la sua partecipazione emotiva quando canta e questo le rende onore, in quanto è un impreziosimento della salda tecnica

Una volta un direttore di orchestra mi disse che quando ascolta un cantante in un teatro, non vuole avere la sensazione che sta bevendo un bicchiere di acqua ma che invece vuole sentire che sta godendo di un bel bicchiere di vino! Cioè che aveva bisogno di vibrare e di sentire un' agitazione che lo porta ad un'altra dimensione. Quella definizione mi è piaciuta tanto. Affinché un artista ottenga questo, è necessario una grande padronanza della tecnica che permetta di offrire una ottima interpretazione per aggiungere poi quell'emozione della quale mi parli, innata nell'artista. Il mio desiderio in un concerto è sempre, che succeda qualcosa di speciale, che il pubblico vada a casa con la sensazione che qualcosa nel suo intimo si è commosso. Io canto cercando di sentire e vivere ogni nota ed ogni espressione. Quando si raggiungono questi momenti magici, ti accorgi che il pubblico respira appena ed avverti che si ferma il tempo e questa sensazione è meravigliosa perché percepisci la felicità del pubblico e questo per me è il migliore regalo.
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A questo punto dell’intervista sono curioso di entrare almeno un po’ nel suo privato e chiederle cosa preferisce tra una bella bistecca alla griglia, una insalatona niçoise oppure una montagna di panna montata con i marron glacé

Posso sceglierlo tutto???? Ha,ha,ha...in quel' ordine mi va anche bene! Certamente mi piace mangiare di tutto e anche mi piace conoscere le diverse culture gastronomiche. Diciamo che faccio la dieta mediterranea, con molta frutta, verdura, pesce e qualche volta carne.

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Considerato che ha perdonato l’impertinenza della domanda precedente le auguro 1000 in bocca al lupo con un arrivederci alla sala del Conservatorio di Torino il
prossimo novembre.

1000 creppi il lupo e grazie a te, è stato un vero piacere!

Grazie della simpatica disponibilità

http://www.eugenia-burgoyne.com/

http://www.stefanotempia.it/concerti/a-capella/








viernes, 15 de agosto de 2014

Joyce Di Donato en el Teatro Municipal de Santiago de Chile

Johnny Teperman A.
La mezzzosoprano estadounidense Joyce DiDonato, considerada como "dotada de una voz de oro de 24 kilates" y definida como una verdadera diva de nuestro siglo, retornó este miércoles  al escenario del Teatro Municipal de Santiago y volvió a triunfar plenamente. Su talento y carisma que cautivaron al público chileno en su debut en el país en agosto del 2012, fueron nuevamente puestos en escena, para un recital inolvidable, acompañada por el excelente pianista, el maestro David Zobel. Estrella frecuente de los escenarios líricos más importantes del mundo e intérprete de un prolífico repertorio discográfico, la mezzosoprano domina a la perfección los más diversos roles escritos para su cuerda y su exitosa visita a Santiago fue parte de una gira que la llevará a Montevideo, Buenos Aires, Sao Paulo y Río de Janeiro, la cual vino precedida por conciertos y recitales en Berlín, Viena, Toulouse, Milán y Aspen.  Joyce Di Donato ofreció un recital brillante, aplaudido y ovacionado repetidamente por cerca de 1.400 espectadores, con vítores y flores que emocionaron a la diva, que habló a los espectadores, incluso en español, para reiterar la inmensa e intensa alegría que le daban estar en nuestro país. La cantante estadounidense lució en todos los aspectos del canto, con una voz consolidada, perfecta, con potencia, armonía y una vocalización de elevado nivel técnico. El programa que entregó lo dividió en expresivas arias de los géneros líricos del barroco, del "bel canto" italiano y solos de gran belleza y técnica de manejo con énfasis en la coloratura. Tras la culminación del concierto, brindó dos "encores" o extras.  

Programa Joseph Haydn Ariadna en Naxos (cantata), Johann Adolph Hasse: Morte, col fiero aspetto (aria de la serenata Antonio y Cleopatra). Georg Friedrich Händel: Piangerò la sorte mia (aria de la ópera Julio César en Egipto): Dopo notte (aria de la ópera Ariodante) Intermedio Vincenzo Bellini Dopo l’oscuro nembo (aria de la ópera Adelson y Salvini); Gioacchino Rossini Beltà crudele (canción), La danza (canción) Francesco Santoliquido, L’assiolo canta (canción de I canti della sera), Alba di luna sul bosco (canción de I canti della sera), Tristezza crepuscolare (canción de I canti della sera), L’incontro (canción de I canti della sera). Gioacchino Rossini. Non più mesta (de la ópera La Cenicienta). Encores: Gioacchino Rossini. Aria de "Armida". Canción española. Canción de cuna española.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Dutch conductor Frans Brüggen dies


Dutch conductor and early music specialist Frans Brüggen has died at the age of 79. As well as his solo work as recorder and flute player in the baroque repertoire, Brüggen also co-founded the Orchestra of the 18th Century which specialises in early music played on authentic instruments or copies of them. Brüggen also conducted many leading European orchestras, including the Royal Concertgebouw Orchestra, and was a visiting professor at Harvard University. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Dirige orquestas pero ama el teatro : Marco Boemi


Foto: Teatro del Bicentenario

Erika P. Bucio/ Reforma

Cd. de México (09 agosto 2014).- Una Tosca situada en la Italia de Mussolini marca el debut en México del director de orquesta Marco Boemi.

Puccini integra con Verdi y Rossini la triada de sus compositores predilectos. Alaba su refinamiento orquestal, el diálogo continuo entre las voces y la orquesta, una partitura llena de detalles y dinámicas distintas, que constituyen un desafío para la orquesta y el director. Pero sobre todo, siendo un director de orquesta que ama el teatro, exalta la capacidad de Puccini para penetrar en la esencia de los personajes. "Recurrió a buenos libretistas pero además posee un instinto teatral increíble y eso hace a Tosca tan emocionante para mí", dice vía telefónica desde León, Guanajuato. En la nueva producción del Teatro del Bicentenario que se estrena el domingo 10, la historia de amor entre la diva Floria Tosca y el pintor Mario Caravadossi transcurre en la Roma del fascismo. "Siempre digo que no hay montajes clásicos o modernos, solo puestas inteligentes o estúpidas, y ésta (de Enrique Singer) funciona a la perfección. No hay un solo momento en que piense que está forzada". Será protagonizada por la soprano Violeta Dávalos y los españoles Andeka Gorrotxategi, tenor, y Rubén Amoretti, barítono. "Siempre me gusta trabajar con los cantantes en la palabra porque especialmente en Puccini las ideas musicales vienen del texto". Boemi ha dirigido y acompañado al piano a tres generaciones de cantantes: Giuseppe Taddei, Renato Bruson, Luciano Pavarotti --en 1998 con Pavarotti and Friends--, Edita Gruberova, Daniela Dessi, Fabio Armiliato, Neil Schicoff, Mariella Devia... "El piano es un camino para ser un buen director de orquesta, cuando acompañas a un cantante, aprendes a respirar con ellos". Trabaja mucho con cantantes rusos: Olga Borodina, Anna Netrebko e Ildar Abdrazakov. Las actuales estrellas de la ópera. Basta con ver, dice el italiano, la programación del Metropolitan Opera House."Las estrellas del Met que hace 20 años eran estadounidenses ahora son rusas, especialmente a partir de que Valeri Gergiev devino en una suerte de director huésped principal, se lo merecen, son muy buenos". Apenas en mayo dirigió a Netrebko en una gala en Kazan, en la Federación Rusa. "Es un animal de escena, no solo una gran cantante". Boemi se lamenta la crisis por la que atraviesa Europa. En Italia los teatros han recortado sus temporadas o cerrado. "Es una pena, Italia es la cuna de la ópera. Los políticos se ocupan de sus negocios, se perdió el interés por la cultura".




sábado, 9 de agosto de 2014

Quitan financiamiento al concurso de canto Carlo Morelli en Mexico

Foto: Carlo Morelii

Juan Carlos Talavera / Periodico Excelsior 

Para la 32 edición del Concurso Nacional de Canto, el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes decidió retirar su apoyo financiero, por lo que se reducirá la bolsa de premios para las voces mexicanas

CIUDAD DE MÉXICO, 9 de agosto.- A un día de que cierre la convocatoria de la 32 edición del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, su director, Francisco Méndez Padilla, reveló a Excélsior que el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), que depende del Conaculta, ha retirado por segundo año consecutivo, sin explicación alguna, su apoyo financiero al que es considerado el más importante premio para cantantes mexicanos, donde saltaron a la fama internacional las voces mexicanas de Ramón Vargas, Rolando Villazón, Arturo Chacón-Cruz, María Katzarava, Javier Camarena, Alfredo Daza, Rebeca Olvera y Anabel de la Mora, entre muchos otros.
Así que este año tendremos premios más modestos, de menor cantidad, pero lo importante es seguir contribuyendo a través del concurso y la Asociación Carlo Morelli con la realización de este certamen”, dijo luego de reconocer que sólo se logró reunir una bolsa con 205 mil pesos, a diferencia de los 330 mil pesos que alcanzó en 2012, por lo que ya estudia alternativas para garantizar el financiamiento de los premios.
Durante la entrevista, Méndez Padilla aseguró que desconoce los motivos por los que el Fonca retiró el apoyo desde el año pasado. “Este año desgraciadamente el Fonca-Conaculta rehusó los recursos, entonces únicamente se darán cinco premios adicionales a los que se habían pactado a los oficiales del concurso”, añadió.

¿Recibió alguna comunicación sobre por qué el Fonca retiró los recursos? “Pues, si la hubo, la desconozco, sólo me comentaron que no podrían otorgar los recursos, tal como tampoco los otorgaron el año pasado”.

¿Quiénes financian este año? “Básicamente la Ópera de Bellas Artes con el primer lugar, la maestra Mayda Prado con el Premio María Callas, las asociaciones ProÓpera y la Asociación Carlo Morelli, que organiza año con año el certamen; y por parte del INBA nos apoyan con la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, la Sala Manuel M. Ponce y los honorarios del director de orquesta.”

¿Buscarán alternativas para obtener recursos? “Originalmente la Asociación Carlo Morelli contaba con el apoyo del Fonca, esto hacía que no fuera apremiante el buscar recursos o patrocinios, pero para la siguiente edición veremos cómo garantizar la permanencia y el otorgamiento puntual de los premios”.
Sin embargo, no podemos buscar apoyos como la deducibilidad de impuestos, pues es un arma de dos filos, porque si bien posibilita que un mayor número de la sociedad civil aporte al concurso, también implica administrativamente una serie de aspectos engorrosos en cuanto a auditorías, así que la asociación necesitaría un aparato administrativo más complejo con el que no cuenta”, añadió.
¿Por qué no se ha pedido a los ganadores del Morelli que realicen clases magistrales o apoyos didácticos que puedan servir como premios? “Siempre hay un agradecimiento por parte de los ganadores. Eso representa una gran satisfacción, pero sí sería interesante que ellos pudieran compartir sus experiencias con generaciones más jóvenes, quizá sólo es cosa de cuadrar las agendas; aunque algunos de los ganadores han otorgado premios en efectivo al concurso, como Ramón Vargas o Carlos Almaguer”.
Historia del premio

El Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli nació en 1980, aunque dos de sus ediciones no se realizaron (1983 y 1984). Ésta será la 32 edición y la convocatoria cierra el día de hoy.
El concurso nació con el objetivo de apoyar a los jóvenes talentos mexicanos en el inicio de su carrera, darles un escaparate y un trampolín para que la mayor cantidad posible de personas conozca a estos talentos.”
El jurado para la edición 32 del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli estará integrado por el tenor mexicano Francisco Araiza, Fernando Lozano, uno de los fundadores del premio, José Octavio Sosa, Juan Arturo Brennan y Mayda Prado, detalló Francisco Méndez.

Para esta convocatoria se esperan entre 180 y 200 participantes, quienes serán sometidos a dos etapas eliminatorias, una semifinal que se realizará en la Sala Manuel M. Ponce, y la gran final con diez o 12 participantes a realizarse el 31 de agosto en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, con el acompañamiento de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección de Enrique Patrón de Rueda.

En esta edición habrá seis premios: un primer lugar (50 mil pesos), un segundo lugar (40 mil pesos), tercer lugar (30 mil pesos); el premio a la revelación juvenil (20 mil pesos), el Premio Gilda Morelli (15 mil pesos) y el Premio ProÓpera que otorga el público (50 mil pesos).

Semillero de grandes voces
Para la soprano María Katzarava, ganadora del Premio como Revelación Juvenil del Concurso Nacional Carlo Moreli, en 2003, y primer lugar en 2005, es un gran concurso donde emergen nuevas voces y es un gran semillero de talento y potencial. “Asimismo es importante recalcar que extiendo mi agradecimiento a todas las personas que han apoyado este concurso desde sus inicios ya que los jóvenes cantantes necesitan un trampolín y un escaparate que los prepare para poder consolidar sus carreras”. Recordó a Excélsior que cuando obtuvo el primer premio tenía 21 años y había sido su tercer concurso.
 Recuerdo los nervios y la presión que sentía, sin embargo se convirtieron en mis aliados y olvidé que era un concurso, permitiéndome disfrutarlo y sobre todo darle todo mi canto y mi arte al público que estaba presente en la final. Por último lo que más disfrute y mi mayor paga fue que la gente que iba a escuchar se fuera con un grato sabor de boca y no quedarme con las ganas de darles todo de mi persona”.
Por último, comentó que más que cambiar, le gustaría que hubiese más apoyos y difusión hacia este concurso, que se les diera seguimiento posterior a todos los jóvenes cantantes que obtuvieron algún premio, y que sus nombres no sólo se queden en el archivo del recuerdo. Por su parte, la también soprano Anabel de la Mora, segundo lugar del mismo concurso, en 2010, comentó en entrevista que el Morelli es el concurso con más trayectoria y reconocimiento a nivel nacional por lo cual es para los jóvenes cantantes una gran meta participar y sobresalir en él.

Ella recuerda que fue una experiencia que jamás olvidará. “Fue mi primer concurso y la verdad nunca pasó por mi mente que podía ser la ganadora. Algo que no olvido es cuando me acerqué con el maestro Francisco Araiza, quien fue el presidente del jurado a pedirle su opinión, y me dijo: “Ésas fueron unas campanas de verdad”. Sin embargo, recordó que la Asociación Carlo Morelli aún le debe una parte del premio: participar en una producción con la Ópera de Bellas Artes. “Qué bueno que puedo aclarar este punto, pues dos años después de que fui invitada a cantar un partiquino en La Mujer sin sombra de Strauss, invitada por Sergio Vela, y de tener la oportunidad de debutar con La Reina de la Noche y Papagena de La Flauta Mágica, a invitación del maestro Ramón Vargas, espero que todavía tengan en mente que me lo deben porque esos dos roles no fueron el premio”.

Finalmente, aseguró que se debería cambiar la dinámica para otorgar el premio Ópera de Bellas Artes, “pues no soy la única a la que se le debe, así que pienso que entre menos peros tenga el concurso, más prestigio llegará a tener. Sin embargo, fuera de esto, es un concurso que recomiendo ampliamente, pues es una gran oportunidad de crecimiento personal, artístico y laboral”.

viernes, 8 de agosto de 2014

Otello en el Teatro Municipal de Santiago de Chile

Foto: Patricio Melo / Teatro Municipal de Santiago

Joel Poblete 

En cualquier escenario lírico que incluye en su programación esa extraordinaria obra maestra que es el Otello de Verdi, es inevitable que siempre se generen muchas expectativas entre el público. Y el estreno el sábado 02 de agosto de la nueva producción que la trajo de regreso al Teatro Municipal de Santiago, tras ocho años de ausencia y como cuarto título de su temporada lírica, no fue la excepción. De partida, porque la última vez que se llevó a la escena en el Municipal, en 2006, quedó un recuerdo algo amargo, ya que no alcanzaron a realizarse todas las funciones originalmente programadas, a raíz de la crisis interna que afectó al teatro en esas fechas. Entonces, el retorno de la obra era muy esperado, y afortunadamente los resultados superaron las expectativas: en su conjunto, considerando como un todo los logros musicales y escénicos, es sin duda el espectáculo más notable que hasta ahora ha ofrecido la temporada lírica 2014 del principal coliseo operístico chileno, tras Katia Kabanova, Puritani y Lakmé.

A primera vista, lo que más deslumbra de este montaje es la contundente y vital propuesta escénica. El talentoso régisseur Pablo Maritano, una de las más destacadas figuras en la actual escena lírica en Argentina, ya había cosechado elogios el año pasado en el Municipal con su versión de otro clásico verdiano, El trovador, y ahora superó un desafío aún mayor, considerando que al ser una brillante adaptación de una de las principales tragedias de Shakespeare y gracias al trabajo conjunto entre Verdi y su libretista Arrigo Boito, Otello es una de las óperas más potentes en lo teatral del repertorio universal. Justamente en lo que puede considerarse un acertado guiño al emblemático autor inglés al conmemorarse este 2014 los 450 años de su nacimiento, el concepto de Maritano giró en torno a un hábil dispositivo escénico circular que se abre, cierra y desplaza, está presente permanentemente durante tres de los cuatro actos de la obra y evoca al célebre Teatro Globo donde se presentaron muchas de las obras del Bardo, incluyendo justamente Otello. Aunque en un comienzo, en el primer acto, podría temerse que esta idea sería reiterativa y reduciría el espacio o limitaría el desplazamiento escénico de los solistas y el coro, finalmente se confirmó como una certera base para esta dolorosa y profunda historia de celos, traición y muerte. El director de escena contó con la complicidad del diseñador      -también argentino- Enrique Bordolini, cuya efectiva escenografía e iluminación se complementaron muy bien con el hermoso y vistoso vestuario del italiano Luca Dall'Alpi, conformando momentos de gran belleza plástica, como en el sublime dúo "Già nella notte densa", o en los momentos de "teatro dentro del teatro" que diseñaron para los dos primeros actos. 

Desde la intensa escena de la tormenta que abre la obra hasta el golpe de escena que la finaliza, en su régie Maritano no se quedó sólo en lo visual y en la superficie, ya que supo aprovechar al máximo cada uno de los numerosos detalles y recursos teatrales de una partitura que funciona como un mecanismo dramático perfecto; esto resultó muy bien tanto en los efectivos momentos solistas -por ejemplo, fue memorable el "Credo" del villano Yago- como en los que en otras puestas en escena tienen menos relieve o impacto, como el cuarteto del segundo acto. Y lo bueno es que contó con cantantes que no sólo se conformaron con afrontar las muchas exigencias musicales de sus roles, sino además se comprometieron en lo actoral. 

Tomando en cuenta que esta ópera ha contado en el escenario santiaguino con artistas tan ilustres en el arduo rol protagónico como Carlo Cossutta o los chilenos Renato Zanelli y Ramón Vinay -este último, en seis ocasiones distintas entre 1948 y 1969, incluyendo su despedida mundial del personaje-, y que incluso su más reconocido intérprete en las últimas décadas, Plácido Domingo, incluyó fragmentos en esa misma sala en conciertos solistas, no es menor la tarea para quien cante en el Municipal este rol. Siempre, en cualquier teatro del mundo, es un logro inmenso encontrar un buen Otello. Y en el Elenco Internacional, con su debut latinoamericano, el lituano Kristian Benedikt, quien ha encarnado al "moro de Venecia" en importantes teatros europeos, es de verdad un gran Otello: aunque ocasionalmente en el estreno dio la impresión de estar superando algunos problemas de salud, Benedikt supo controlar y manejar con excelencia una voz sólida y bien timbrada, que quizás podría desarrollar mayor proyección sonora en la sala, pero de todos modos fue capaz de superar todos los escollos, incluyendo algunas expuestas notas agudas; y en lo actoral, fue absolutamente creíble y emotivo, tanto en sus escenas solistas como en los dúos con Desdémona y Yago.

Tres años después de dejar una positiva impresión con su debut en Chile en otra ópera de Verdi, "Simón Boccanegra", la soprano estadounidense Keri Alkema regresó para encarnar por primera vez en su carrera a Desdémona, y su desempeño fue espléndido, tanto por su presencia escénica como especialmente por su voz rica y cálida, de buen volumen y potencia, que se adapta muy bien a los roles verdianos, luciéndose en particular en el cuarto acto, con una conmovedora entrega de la "Canción del Sauce" y el "Ave Maria". Por su parte, el barítono de Azerbaiyán Evez Abdulla fue un Yago sorprendente e implacable, lleno de energía, cantado con fuerza y convicción, conformando un memorable villano que guió la intriga logrando ir más allá de los clichés y la caricatura y se complementó muy bien en lo teatral con el Otello de Benedikt. 


Además de la rotunda voz del bajo ruso Alexey Thikhomirov en su breve aparición como Lodovico -personaje que encarna en los dos elencos que abordan esta obra en el Municipal-, apoyando a los tres protagonistas se cuenta con un muy buen reparto compuesto por artistas chilenos, destacando especialmente el tenor Sergio Járlaz, un Casio muy bien cantado -con buen volumen y proyección- y desenvuelto en la actuación, mientras una vez más la mezzosoprano Evelyn Ramírez tuvo una lucida presencia, esta vez como Emilia, un rol que a menudo queda demasiado en segundo plano pero acá tuvo mayor relevancia. 

El gran mérito en la buena fusión entre lo musical y lo teatral que alcanza esta producción en su Elenco Internacional no sólo reside en su equipo escénico y los cantantes, sino también en la dirección musical del maestro italiano Antonello Allemandi, al frente de la Orquesta Filarmónica de Santiago. Este reconocido director ya había tenido muy buenas presentaciones previas en el Municipal, con dos comedias donizettianas tan populares como "Don Pasquale" en 2011 y el año pasado "El elixir de amor"; ahora, con su incursión en el drama verdiano, volvió a confirmarse como un músico sensible e inteligente, preocupado de los detalles y del equilibrio entre el foso y la escena. Y como ya es tradición, el Coro del Teatro Municipal, dirigido por Jorge Klastornik, estuvo sólido y efectivo en sus intervenciones, que en "Otello" son puntuales y contadas, pero muy exigentes, como en el inicio del primer acto y en la gran escena de conjunto del tercero.

En el segundo reparto, el llamado Elenco Estelar, que debutó el miércoles 06 de agosto, también había muchas expectativas, en particular por su protagonista. Desde que el tenor chileno José Azócar debutara como solista en escena en 1988, precisamente en el Teatro Municipal de Santiago, muchos operáticos imaginaban o profetizaban que en algún momento podría llegar a abordar el arduo rol protagónico en "Otello". Pero aunque ha desarrollado una destacada trayectoria nacional e internacional abordando algunos de los papeles más exigentes para tenor -pese a nunca dejar de vivir en Chile, ha cantado en escenarios de países como Argentina, Uruguay, Brasil, España, Estados Unidos, Inglaterra y Alemania-, aún no había abordado este personaje. Hasta ahora, un cuarto de siglo después de su debut, y en una actuación que en más de un sentido se podría calificar como un hito no sólo en su carrera, sino además en la escena operística local: desde el legendario Vinay que un tenor chileno no se atrevía a abordar al moro, y si había alguien que siempre pareció el indicado para hacerlo alguna vez en ese país, era Azócar. Por supuesto que no era aconsejable que lo hubiera hecho en sus primeros años de carrera, pero el color oscuro de su robusta voz y la potencia y seguridad de sus notas agudas parecían predestinarlo a al menos intentarlo alguna vez en su carrera, sobre todo con el oficio y experiencia acumulados durante más de 20 años en los escenarios. 

Y aunque el resultado no puede calificarse por completo de extraordinario, no deja de ser meritorio y digno de los entusiastas aplausos recibidos al final del estreno, porque a sus 53 años y a pesar de que al igual que su colega en el Elenco Internacional, Azócar exhibió notorios signos de estar lidiando con algunas dificultades de salud -tosió en varias oportunidades a lo largo de la función-, su desempeño igual fue contundente. Siempre apoyado por la eficaz pero no demasiado incisiva dirección orquestal de José Luis Domínguez al frente de la Filarmónica de Santiago, y sin dejar de lado ciertos "tics" habituales en él -como estar demasiado pendiente de mirar al director, algo entendible pero que siempre se puede tratar de disimular un poco más-, su encarnación del moro fue muy esforzada y comprometida; la voz sigue siendo poderosa y consiguió superar casi todos los agudos de manera muy lucida, y aunque su actuación suele ser convencional y esquemática y se queda más en lo externo de un rol tan complejo como Otello, de todos modos se notó un mayor despliegue y voluntad teatral que en otros papeles que ha interpretado. Considerando que este era en rigor su debut en el rol, su logro es enorme, y con más rodaje y funciones en el cuerpo a futuro, es probable que su interpretación de Otello pudiera ir creciendo aún más. Pero desde ya este puede ser considerado un momento consagratorio en su vida artística, si se piensa que para muchos tenores el personaje es la cúspide de sus carreras.     

Por su parte, Desdémona en estas funciones es la soprano Paulina González, uno de los talentos líricos con mayor potencial surgidos en los últimos años en Chile, como lo demostrara el año pasado en dos roles tan diversos como Julieta en "Romeo y Julieta" de Gounod y la Fiordiligi de "Così fan tutte" de Mozart, por los que fue distinguida como lo mejor en Ópera Nacional 2013 por el Círculo de Críticos de Arte de Chile. En un principio, considerando sus condiciones vocales y la acertada trayectoria que ha estado desarrollando en estos últimos años al elegir su repertorio, quizás aún era temprano para abordar este personaje de Verdi, que si bien ha sido cantado por jóvenes sopranos líricas, de todos modos también tiene momentos que exigen un mayor peso y color vocal; afortunadamente, González supo superar las dificultades utilizando con inteligencia y cuidado su voz, y fue una creíble Desdémona, que como era de esperar destacó particularmente en su bella y melancólica escena solista en el último acto, de manera especial en un hermoso y sentido "Ave Maria".   

Al igual que en el Elenco Internacional, en esta función se contó con un Yago muy convincente, el barítono argentino Fabián Veloz, de voz atractiva y bien matizado canto verdiano -aún más que en sus momentos más conocidos, como el Brindis y el "Credo", estuvo muy bien especialmente en "Era la notte"-, tal vez más sutil y contenido que su colega en el otro reparto, de todos modos implacable como villano y funcionando como buen apoyo vocal y teatral para el Otello de Azócar. Por su parte, el tenor Leonardo Navarro fue un desenvuelto y juvenil Casio, de agradable voz, mientras Emilia, un rol habitualmente cantado por mezzosopranos, fue abordado por la soprano Paola Rodríguez con seguridad vocal e importante presencia escénica, en especial en el último acto.