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Sunday, November 5, 2023

Juditha Triumphans en Cremona

Fotos: J Diego Biainchi

Ramón Jacques

Una amplia variedad de interesantes proyectos, obras, montajes de óperas, conciertos y festivales son presentados anualmente por los teatros italianos que no suelen acaparar la atención y los reflectores, como lo hacen los teatros reconocidos a nivel internacional, que tienen grandes presupuestos y que se ubican en las ciudades más importantes de este país.  En esa categoría se ubica el Teatro Ponchielli de Cremona situado a menos de cien kilómetros al sur de Milán en la región de Lombardía. El origen de este teatro se remonta a 1747, aunque la edificación existente fue inaugurada en 1808 con el nombre de Teatro della Concordia, para posteriormente, en 1907, cambiárselo por el de teatro Ponchielli, en honor al compositor Amilcare Ponchielli (1834-1886) nativo de esta ciudad. Cabe señalar la importancia que tiene la ciudad de Cremona, ya que es considerado un centro musical por antonomasia, ya que aquí nació también el compositor Claudio Monterverdi (1567-1643)  pionero en el desarrollo de la ópera, en cuyo honor se lleva a cabo aquí mismo un festival anual, además de que cuenta con un importante conservatorio (Istituto Monteverdi) y ha sido desde el siglo XVI hasta el día de hoy, la ciudad de los violines, ya aquí se han fabricado los violines: Stadivarius, Andrea Amati o Guarneri, del Gesù; actividad que en hoy realizan los más de cien talleres localizados en la ciudad, así como la existencia de un importante museo dedicado al violín. Como parte de la actual temporada lírica del teatro se ofreció, en versión escénica, Juditha Trimphans devicta Holofernes barbarie, oratorio sacro militar en dos partes RV 644 con libreto de Giacomo Cassetti inspirado en el libro bíblico de Judit con música de Antonio Vivaldi (1678-1741). Juditha Triumphans es de las pocas obras de Vivaldi, cuyos manuscritos se encontraron intactos, a excepción de la obertura original que se extravió, y es de los pocos oratorios que hoy se ofrecen en en versión escénica a pesar de las dificultades que ello supone, ya que sus historias son generalmente abstractas, cargadas de alegorías y metáforas, lo que complica establecer un lugar y tiempo preciso donde situarlas, pero en este caso, y gracias al perfil dramatúrgico diferenciado por los registros vocales (contralto, soprano) dan la posibilidad de escenificarla. Es una obra compuesta para voces femeniles, con una secuencia de veintiocho arias, o perlas como las han descrito directores de orquesta que la han dirigido, coros cantados por voces femeninas de tesitura grave, y tintes bélicos, porque acompañan momentos de batallas, como el notable coro con el que da inicio la obra. Al final, Juditha es una descripción alegórica de la victoria de los venecianos (cristianos) sobre los turcos en 1716.  La producción escénica estrenada el pasado mes de marzo en el Teatro de Pisa, coproductor del proyecto, fue ideado por la directora de escena Deda Cristina Colonna, quien concibió el montaje con los elegantes y coloridos vestuarios de Manuela Gasperoni, y la iluminación, determinante dentro de este concepto, de Michele Della Mea, en un espectáculo de una idea sencilla, eficaz, conceptual e íntima que no apuntó a temas bélicos, si no a hacer sencilla la parte teatral, en la que los personajes expresaban sentimientos, parecían poseer un carácter humano y se movían sobre el escenario con pausa y precisión, evocando al teatro clásico o quizas griego. Con pocos elementos en escena, como algunas mesas y tarimas, y algunas cortinas y velos blancos que subían y bajan, cubriendo a los personajes, se creaban diversos ambientes con continuidad en el cambio de escenas. En el foso estuvo la orquesta de instrumentos antiguos, y en escena el coro de voces femeninas, del ensamble Auser Music, bajo la conducción de su titular Carlo Ipata, flautista, director y fundador de una de las agrupaciones de referencia de la música antigua en Italia quien dirigió de manera meticulosa y conocimiento de la obra, resaltando el rico y diverso uso de los instrumentos que acompañan las arias como por ejemplo la viola d’amore (instrumento de seis cuerdas similar al violín) y la tiorba que se escuchan en la escena de preparación del banquete para Juditha y Holofernes; o la mandolina, las flautas dulces, el oboe y las violas de gamba que se escuchan y encuadran el aria de Juditha In somno profundo en el acto final del asesinato de Holofernes. El elenco conformado por cantantes especializadas en el repertorio dejó muchas satisfacciones comenzando con la contralto Sonia Prina, reconocida intérprete de música antigua en especial en óperas de Handel y Vivaldi, quien dio vida al papel de Juditha la joven viuda betuliana, desplegando una voz oscura, profunda pero suntuosa en su timbre y sentida en su interpretación. El papel de Holofernes fue encomendado a la contralto Francesca Ascioti, quien posee una voz oscura, matizada, a la que supo imprimir suavidad y estilo, con un canto conmovedor y consistente y un despliegue de elegancia y delicadeza escénica a la par de la vocal. La mezzosoprano israelí Shakèd Bar recreó un jovial y vivaz Vagaus, que aportó alegría y jubilo a cada una de sus apariciones. Miram Carsana, cantó con estilo y sentimiento el papel de Abra, y aunque la contralto Federica Moi cantó con exaltación y buenos medios vocales personificando el papel de Ozias, aunque por momentos no logró calibrar el brío y el impulso en la emisión de su voz, discrepando con las otras voces. Un reiterado reconocimiento al coro femenil, tan importante en la obra, dirigido por Marco Bargagna. Al final mucho entusiasmo y reconocimiento al espectáculo y todos lo que en el participaron, y un aviso de que las mejores puestas en escena y cantó no se encuentran necesariamente en los teatros más reconocidos.



Monday, August 16, 2021

Rigoletto en Nancy Francia

Fotos: Jean-Louis Fernandez

Ramón Jacques

La Ópera Nacional de Lorraine, situada en la ciudad de Nancy en la región noroeste de Francia, y una de las pocas compañías del país con la distinción de ser considerada como ‘teatro nacional’ concluyó su temporada 2020-2021, a pesar de las dificultades y vicisitudes a las que han tenido que enfrentarse durante este año todos los teatros en el mundo. El título elegido fue el de Rigoletto de Verdi, presentado desde la visión del director Richard Brunel, quien pronto asumirá la dirección de la Ópera de Lyon, y que aquí concluyó su trilogía de Verdi, comenzada hace algunas temporadas con Il Trovatore y después con La Traviata.  La ingeniosa propuesta del director escénico giró en torno al ballet, ya que la escena fue situada tanto la parte trasera del escenario de un teatro, como en los camerinos y salas de ensayo. Rigoletto en este montaje es un antiguo bailarín, retirado y frustrado por una lesión, y el Duque el coreógrafo principal de la compañía. El exigente montaje hizo que además de cantar los artistas mostraran sus dotes de bailarines, con un resultado satisfactorio y bien realizado. Un elemento escénico que sirvió como hilo conductor de la narración, por su presencia en la mayor parte de las escenas, fue el de incluir a Agnès Letestu, bailarina estrella de la Ópera de París, quien representó el espíritu de la esposa de Rigoletto y madre Gilda que deambuló de manera discreta y silenciosa por el escenario en una túnica blanca, y cuyas coreografías estuvieron a tono con la intensidad o la suavidad de la música orquestal. Su presencia ofreció también efectos visualmente sugestivos para el público, como ejemplo se podría resaltar, su delicado baile circular estirando sus alas durante la tormenta mientras un fuerte rayo de luz la alumbrada desde el fondo del escenario. Teniendo como marco las bien diseñadas escenografías de Etienne Pluss, como los modernos vestuarios de Thibault Vancraenenbroeck, sin olvidar la iluminación de Laurent Castaingt que jugó un papel preponderante en la escena, el trabajo de Brunel se apagó puntualmente a como esta descrita la trama en el libreto.  En el foso Alexander Joel, dirigió con mano segura a la orquesta de la ópera de Lorraine, aportando intensidad, dramatismo y emoción a la escena, con tiempos adecuados, permitiendo además libertad para desenvolverse, tanto a los músicos como a los cantantes. Hubo una buena elección del elenco que fue encabezado por la Gilda de Rocío Pérez, joven soprano madrileña que ofreció un canto nítido, brillante, destacando en los agudos y por su sutil y colorido timbre, así como su juvenil apariencia, ideal para el personaje. El experimentado barítono Juan Jesús Rodríguez, plasmó su segura e innegable experiencia escénica y vocal para personificar un atormentado y afligido, pero muy creíble Rigoletto. El tenor Alexey Tatarintsev mostró un timbre grato y su actuación no desmereció; y la contralto italiana Francesca Ascioti sobresalió como Maddalena, aportando seducción y gracia a su actuación además de cantar con su profunda, oscura y tersa voz. El bajo Őnay Köse fue un correcto Sparafucile, a pesar de cantar en ocasiones con excesiva fuerza.  Una mención merece también el bajo-barítono Pablo López, tercer cantante español del elenco, por su caracterización de Monterone; y buen desempeño tuvieron el resto de los cantantes, así como el coro en cada una de sus intervenciones.



Sunday, March 21, 2021

Reseña del CD de Enea in Caonia de Johann Adolf Hasse (1699-1783)

Ramón Jacques

Enea in Caonia de Johann Adolf Hasse (1699-1783) ópera en dos actos con libreto de Luigi María Stampiglia. Primera presentación en Nápoles 1727 Elenco: Carmela Remigio Ilia, Francesca Ascioti Enea, Raffaella Lupinacci Andromaca, Paola Valentina Molinari Eleno, Celso Albelo Niso.Enea Barock Orchestra (con instrumentos antiguos) Stefano Montanari: Director de Orquesta. Sello discográfico CPO  555 334-2 [Primera grabación de la ópera]. Edición critica y musicólogo: Giovanni Andrea Sechi

El sello discográfico alemán CPO lanzó recientemente al mercado la primera grabación de Enea in Caonia del compositor alemán Johann Adolph Hasse (1699-1783) conocido como Il Sassone, prolífico compositor de obras sacras y óperas en el estilo italiano barroco, considerado una figura fundamental en el desarrollo de la ópera seria y en el de la música del siglo dieciocho. A pesar de su inmensa popularidad, con el paso del tiempo sus obras fueron desapareciendo y en la actualidad son poco conocidas o rara vez interpretadas. La carrera de Hasse floreció en Nápoles donde se estableció gran parte de su vida (tan solo entre 1726 y 1729 estrenó 17 obras), fue alumno de Alessandro Scarlatti y contemporáneo de compositores como Porpora y Leo Vinci con quienes desarrolló un estilo musical que se apegaba a un ideal de agradable y ligera belleza musical aunada a una moderada, simple e inmediata expresión de pasiones.  Enea en Caonia, que fue estrenada en Nápoles en 1727, es la última de las tres serenatas compuestas por Hasse, el libreto es de Luigi Maria Stampiglia, un género de obras cortas en su extensión, con poca o nula acción escénica y pocos personajes.  La recuperación y reestreno de esta obra, que no se montaba en Italia desde su estreno en Nápoles hace casi trescientos años, surgió por idea de la contralto Francesca Ascioti y del musicólogo Giovanni Andrea Sechi, quien se encargó de realizar la edición crítica de la partitura. Por el profundo significado del título y la trama de la obra, cuyo libreto está inspirado en el Libro III de la Eneida de Virgilio, y narra un pasaje de la historia del mitológico héroe Eneas, fundador de Roma, se llevó a cabo en junio del 2018 en el Teatro di Villa Torlonia en Roma, el estreno en época moderna de Enea en Caonia, motivo por el cual se creó también la primera orquesta de instrumentos antiguos con sede en Roma, conformada por músicos nativos de esa ciudad, que tomó el nombre de Enea Barock Orchestra.  Dos años después el proyecto se materializó en una grabación discográfica, y una vez consolidado el proyecto de la orquesta, se tiene prevista la ejecución y grabación de más obras de Hasse.  La sencilla trama trata sobre la llegada de Eneas a una zona en el noroeste de Grecia llamada Caonia, en Epiro, donde se encuentra con el rey y vidente troyano Heleno y su esposa Andromaca, quien le cuenta su profecía sobre la fundación y glorias de Roma, la nueva troya.  El libretista Stampiglia, incorporó los personajes de Niso, que acompaña a Eneas, y el de Ilia, una humilde cazadora que vive en los bosques de Caonia que sirve de vinculo entre los visitantes y los anfitriones.  Desde el punto de vista musical, la partitura es una pequeña obra maestra que ofrece refinados pasajes orquestales, producidos con una brillante economía de medios cargados de refinada elegancia, rítmicas melodías, simplicidad y ligereza, que sobresalen gracias a la segura y magistral conducción de Stefano Montanari, destacado violinista barroco, quien además de dirigir en la grabación a la orquesta, se convirtió en su director musical. Vocalmente la obra contiene un estilo enérgico y expresivo que permite el lucimiento vocal de cada interprete concediéndole a cada uno de sus personajes exigentes y deleitables arias. El papel de Eneas fue interpretado por la contralto Francesca Ascioti, una refinada interprete que imprimió su oscuro y seductor timbre de manera convincente y apasionada, con flexibilidad y musicalidad en su aria ‘Se, qual tu sei, qui son si belle.’ y conmovedora brillantez en ‘Spesso viene tormentosa’. El papel de Ilia contó con la experiencia de la soprano Carmela Remigio quien supo imprimirle al personaje un carácter jovial, ingenuo, frágil, dulce y por momentos alegre, mostrando intención y presteza en cada una de sus arias como ‘Pur s’e placata’ plena de exigencias vocales donde exhibió su brillante timbre con ímpetu y entrega.  La mezzosoprano Raffaella Lupinacci confirió al papel de Andromaca, magnificencia, solemnidad y serenidad con su profundo canto pleno de matices y garbo, luciendo en sus recitativos y en sus arias como ‘Spargo rami, di fiori, e di mirti’. El tenor canario Celso Albelo, más conocido por sus interpretaciones belcantistas, en esta faceta interpretando música barroca agradó en el personaje de Niso por el lirismo en su canto, mostrando una dúctil y colorida voz que se adaptó muy bien al estilo.  Sobresaliente estuvo la soprano Paola Valentina Molinari en el papel de Eleno, una elegante artista, que posee un canto muy nítido, terso y musical; además de ser esplendida en su acento y su fraseo. Enea in Caonia, es una buena introducción para profundizar en la música y obras de Johann Adolph Hasse, como complemento, el libro que acompaña al disco incluye un extenso e interesante ensayo sobre el estilo y las obras de Hasse, escrito por el musicólogo y profesor de historia de la música Raffaele Mellace.





 

Friday, June 14, 2019

Juditha triumphans di Vivaldi - Opera Nazionale di Amsterdam


Foto:Gaëlle Arquez (Juditha) © Marco Borggreve

Ramón Jacques

Juditha triumphans devicta Holofernis barbarie l’oratorio sacro-militare eseguito per la prima volta a Venezia nel 1716 e intitolato così da Vivaldi, attualmente l’unica sua opera di questo genere il cui manoscritto è rimasto completo, ha avuto la sua première all’Opera Nazionale di Amsterdam. Mettere in scena un oratorio non è una impresa facile dato che la vicenda suole essere astratta, con allegorie e metafore che complicano lo stabilire il tempo e il luogo in cui si situa. Ma cose simili questo teatro ha già organizzato con buon esito in passato, come per Hercules, Gurre-Lieder, Jephta e Das Floss der Medusa. Dell’allestimento scenico si è occupato il giovane regista olandese Floris Visser,che ,ispirato dal carattere militare  del coro iniziale, ha plasmato la sua idea su un montaggio scenico interessante e attrattivo, situandolo in Italia durante la seconda guerra mondiale. La scenografia consisteva in una piattaforma girevole, dove si trovava la cupola distrutta e bombardata di una chiesa. L’intenzione di Visser era quella di mostrare gli orrori della guerra, il furto delle opere d’arte, e di quadri di pittori come Giorgione, Caravaggio, Gentileschi,  i quali per le loro opere presero ispirazione proprio dalla vicenda di Giuditta che sedusse e decapitò il generale assiro Oloferne, che qui rappresentava la figura di Rommel. Il lavoro scenico è stato realizzato con finezza curata e dettagliata, evitando la violenza e le esagerazioni, ed è stato non invasivo nei confronti della parte musicale, ma complementare ad essa. E’ stato un lusso contare su Andrea Marcon, considerato uno specialista in Vivaldi, il quale ha diretto la sua orchestra La Cetra Barockorchester di Basilea, gruppo musicale costituito da strumenti antichi, la cui sede è in Svizzera, la quale qui ha offerto una esecuzione superlativa facendo risaltare la varietà timbrica della partitura, la leggerezza e dinamica, grazie alla ricchezza e all’omogeneità degli strumenti, in particolar modo degli archi. Il coro dell’opera olandese, così fondamentale per questo lavoro, ha mostrato un buon livello. Il mezzosoprano francese Gaëlle Arquez si è distinta per il portamento scenico e l’eleganza vocale con cui ha interpretato il ruolo di Giuditta. Il suo canto, comunicativo e pieno di intenzioni espressive, ha commosso. Individuerei il suo “Quanto magis generosa” come uno dei momenti più memorabili che ricordo di avere ascoltato da molto tempo a questa parte.Teresa Iervolino, contralto scuro di voce consistente ha creato un autorevole Oloferne. Da parte sua il contralto Francesca Ascioti ha affascinato per le agilità e la elasticità pirotecnica con la quale ha usato la voce per dar vita al personaggio di Ozias, e il mezzosoprano russo Vasilisa Berzhanskaya è stata un convincete e provocante Vagaus, di coloratura precisa e timbrica luminosa. Corretti gli altri cantanti del cast.




Saturday, May 25, 2019

Juditha triumphans de Vivaldi en Ámsterdam


Foto: Marco Borggreve 

Ramón Jacques

Juditha triumphans devicta Holofernis barbarie el ‘oratorio sagrado militar’ estrenado en Venecia en 1716 y titulado así por Antonio Vivaldi, en la actualidad la única de sus obras de este género cuyo manuscrito siempre permaneció completo, tuvo su estrenó en la Ópera Nacional de Ámsterdam. Escenificar oratorios no es tarea fácil, ya que sus historias sueles ser abstractas, repletas de alegorías y metáforas que complican establecer el lugar y tiempo en el que se sitúan; pero este es algo que este teatro ha hecho con éxito en el pasado con títulos como Hércules, Gurre-Lieder, Jephtha y Das Floß der Medusa. Del montaje se encargó el joven director neerlandés Floris Visser, quien, inspirado en el carácter militarista y disuasivo del coro inicial, plasmó su idea en un montaje interesante y atractivo, situándolo en un pueblo italiano durante la Segunda Guerra mundial. La escenografía consistió en una plataforma giratoria, donde se ubicaba la cúpula destruida y bombardeada de una iglesia. La intención de Visser fue la de mostrar el horror de la guerra, el robo de obras de arte; y cuadros de pintores como: Giorgione, Caravaggio y Gentileschi, quienes se inspiraron en la historia de Juditha que sedujo y decapitó al general asirio Holofernes, quien aquí representaba la figura de Rommel. El trabajo escénico fue realizado con cuidada y detallada sutileza, evitando la violencia y la exageración, nunca invasiva de la parte musical sino complementaria de la misma. Fue un lujo contar en el foso con Andrea Marcon, considerado un especialista en Vivaldi, quien dirigió a su propia orquesta La Cetra Barockorchester Basel, agrupación musical de instrumentos antiguos, cuya sede es la ópera de Basilea en Suiza; que aquí brindó una ejecución superlativa resaltando la variedad tímbrica de la partitura, con ligereza y dinámica, gracias a la riqueza y homogeneidad de instrumentos, particularmente de sus cuerdas. El coro de la ópera neerlandesa, tan fundamental en esta obra, mostró un buen nivel. La mezzosoprano francesa Gaëlle Arquez, se distinguió por el porte escénico y la elegancia vocal con la que interpretó al papel de Juditha. Su canto fue conmovedor, comunicativo, y pleno de intención.  A su ‘Quanto magis generosa’ lo ubicaría como uno de los pasajes más memorables que recuerdo haber escuchado yo en mucho tiempo. Teresa Iervolino, contralto de canto oscuro y consistente recreó un autoritario Holofornes. Por su parte, la contralto Francesca Ascioti, fascinó por la agilidad y la elasticidad pirotécnica con la que manejó la voz dando vida al personaje de Ozias, y la mezzosoprano rusa Vasilisa Berzhanskaya fue un convincente y provocador Vagaus de precisa coloratura y abrillantado timbre. Correctos estuvieron los demás cantantes del elenco.