sábado, 1 de junio de 2013

Götterdämmerung - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano
 
Massimo Viazzo
 
El ultimo capitulo de la Tetralogía wagneriana firmada por Guy Cassiers ha confirmado sustancialmente las impresiones positivas suscitadas en la ediciones anteriores.  Haciendo uso, aunque no abuso, de la tecnología, siempre virtuosas las proyecciones de video elaboradas por el dúo de Arjen Klerkx y Kurt D'Haeseleer, captaban imagines muy sugestivas, por momentos y en otros antropomorfas- y del lenguaje de coros y danzas (verdaderamente sorprendente en Wagner! Con mimos y bailadores que encontraron su mejor expresión bajo la cubierta del “timón mágico”, tan vivo, tangible y respirante, el director de escena belga captó su  mejor momento justo en la escena épica de la conclusión de la opera, bastante envolvente y emocionante. Formidable estuvo la Brunhilde de Irene Theorin, vocalmente segura y de gran temperamento. Generoso y sólido el Siegfried de Lance Ryan aunque cantó con un timbre pobre de colores y un fraseo uniforme. Mihhail Petrenko personificó un Hagen menos “negro” de lo normal, mientras que el Gunther de Gerd Grochowski fue cantado con la sutileza de un liederista. No particularmente seductor en su timbre estuvo la Gutrune de Anna Samuil, mientras que Waltraud Meier dio su habitual gran lección de canto wagneriano con una Waltraute de antología, aturdida y conmovida. Completaron el elenco el experto Alberich de Johann Martin Kraenzle y sus dos afiatados tercios de Nornas y HIjas del Reno (aun con Maier y Salmuil).  Dinámica y óptima por paso teatral y por variedad de fraseo fue la dirección de Karl-Heinz Steffans quien sustituyó a un indispuesto Daniel Barenboim.

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