miércoles, 30 de octubre de 2013

Elixir de Amor en el Teatro Municipal de Santiago



Foto: Patricia Melo

Johnny Teperman A.

El sexto y último título de la temporada lírica 2013 del Teatro Municipal de Santiago, ‘El Elixir de amor’, de Gaetano Donizetti, tuvo una aplaudida recepción en sus siete funciones, merced a que trajo el retorno de la alegría al escenario de calle Agustinas, gracias a su calidad de comedia bufa en base a situaciones divertidas y a una composición musical del padre del ‘belcanto’, grata al oído y con intérpretes, que en general, exhibieron un excelente nivel. Graciosos personajes –un inocente conquistador, una caprichosa hacendada, un descarado sargento y un astuto y charlatán vendedor ambulante–, un triángulo amoroso y una mágica pócima de amor –que en realidad no es más que un vino común y corriente– dan vida a una de las óperas bufas más representadas del mundo. ‘El elixir de amor’, de Gaetano Donizetti con su partitura de excelencia, gran frescura y reconocibles melodías, comprobó porqué se ha convertido tanto en una de las óperas predilectas de los fanáticos como en el perfecto primer acercamiento al género, para que grandes y chicos, familias y jóvenes pudieran disfrutan de una entretenida experiencia en torno a la ópera.  Ambientada en una colorida aldea campesina, esta producción de ‘El elixir de amor’, original del ingenioso régisseur Filippo Crivelli – remontada por Rodrigo Navarrete– y los diseñadores Germán Droghetti y Ramón López,  contó con dos excelentes elencos de cantantes, plenos además de cualidades líricas y actorales. Dentro de un grupo parejo de solistas, sin duda que destacó el tenor coreano Ji-Min Park, con antecedentes de gran valor joven del Royal Ópera House de Londres, muy bien en su actitud teatral como el ingenuo Nemorino y con esplendida voz, en especial en la ovacionada aria ‘Una furtiva lágrima’ y también su entrada en escena con ‘Quanto e bella quanto e cara’ y varios de sus animados duos con Jennifer Black –soprano estadounidense que ha cantado en escenarios en el MET junto a estrellas como Anna Netrebko, Natalie Dessay y Juan Diego Flórez– y quien se mostró como una Adina de voz impresionante en sus agudos, aunque con algunas debilidades en el comienzo. Pietro Spagnoli –barítono italiano experto en repertorio de Donizetti y del género bufo, cotizado por los teatros más importantes del mundo y recordado por el público nacional por su participación en ‘La italiana en Argel’ y otras producciones en el Municipal, animó con gran personalidad y buena resolución vocal, especialmente en la segunda parte, su rol del doctor Dulcamara, luciéndose especialmente con la popular barcarola ‘La Nina Gondoliera e il Senator Tredenti’, tanto solo como en duo junto a Jennifer Black. El cuarto de los solistas, el barítono finlandés Arttu Kataja, de buen aspecto físico para su personaje del sargento Belcore (antes cumplió lucidamente en 'Billy Budd'), mostró en general una voz hermosa pero débil, que por instantes fue superada por la orquesta, aunque en lo teatral cumplió acertamente. En cuanto a la soprano nacional Andrea Betancur mostró gracia y calidad vocal en su rol de Giannetta. La Orquesta Filrmónica de Santiago, dirigida por el maestro italiano Antonello Allemandi, estuvo a la altura de su conductor, uno de los más elogiados directores de su generación –que se ha presentado en los principales teatros de Alemania, Francia, España, Inglaterra y Estados Unidos y el Coro del Municipal a cargo de Jorge Klastornick, en esta ocasión, puede considerarse que estuvo “¡brillante!”. En cuanto al segundo elenco o estelar, sobresalieron dos intérpretes nacionales, el bajo-barítono Sergio Gallardo, como el 'factotum' de la obra, el simpático  doctor Dulcamara y el barítono Patricio Sabaté, como el engreído sargento Belcore.  Ambos se lucieron tanto en el lenguaje vocal como en la expresión teatral, lo que es especialmente importante en una ópera bufa, género de la lírica que tiene más dificultades que las que muchos espectadores estiman. La damas estuvieron en lo suyo: la soprano Pamela Flores (Adina), muy bien en su personaje y con notorios progresos vocales, aunque en  dos ocasiones al menos, dejó escapar unos agudos fuera de lugar. La otra soprano, Andrea Aguilar (Gianetta), crece y crece en roles de primer plano en la lírica nacional, como que con voz muy potente y de gran presencia técnica, la vemos por tercera vez este año (anteriormente fue en 'Cosi Fan tute' de Mozart en el Teatro Municipal de Las Condes y en ´La violación de Lucrecia' de Britten, en el Centro Cultural Gabriela Mistral (Gam). Anuncia pronto viaje a Inglaterra para interpretar el rol de Micaela de 'Carmen' de Bizet, en Londres.  En cuanto al tenor ruso Antono Rosistkyi, lució una voz apropiada para el rol belcantista, sufriente y expresivo en su rol de Nemorino y pasó la prueba de la emblemática y conocida 'Una furtiva lágrima', con nota de aprobación y grandes aplausos, aunque sin ofrecer el brillo del coreano Ji-Min Park del elenco internacional. Además, a ratos estuvo sin fuerzas en el inicio de la ópera con el 'Cuanto e bella', que también es un aria exigente, pero que la sacó adelante con su bella voz. 

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