lunes, 7 de marzo de 2016

I Due Foscari en Milán

Foto: Brescia&Amisano Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

La nueva producción de la Scala de I Due Foscari, titulo verdiano no menor pero que es representado con cierta regularidad en el máximo teatro italiano, no convenció.  El espectáculo firmado por Alvis Hermanis, caracterizado por una escena bastante desnuda  con proyecciones  al fondo que evocaban escenas de Venecia,  así como un grupo de mimos demasiado caricaturescos pareció muy descolorido. Por su parte, la dicción de escena fue inexistente con personajes colocados en escena a su propia suerte.  En este clima grisáceo Placido Domingo impuso su indudable carisma escénico.  El y solo él, magnetizó la atención del público sin importar si su voz posee un timbre uniforme pobre en el registro grave y poco matizado.  El público apreció y reconoció al célebre tenor (ahora barítono) como el más sobresaliente de todos. En términos vocales Francesco Meli fue el mejor en este caso. Su Jacopo Fiesco fue cantado con una grata línea musical sazonada de matices y suavidad.  Quizás Meli carezca de  la capacidad de esculpir mejor la palabra verdiana en las partes declamadas, pero su canto es sin dudas un placer para escuchar. A su vez, la prestación de Anna Pirozzi fue un poco problemática ya que su Lucrezia Contarini no estuvo siempre bien proyectada vocalmente ni estuvo perfecta y en su punto en su registro más agudo.  El resto del elenco se presentó con discreción. La dirección orquestal de Michele Mariotti fue refinada y expresiva y Bruno Casoni y su coro, estuvieron como siempre el pie del cañón. 

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