viernes, 30 de marzo de 2018

Nabucco y Pescadores de Perlas en Los Ángeles


Fotos: Ken Howard

Ramón Jacques

Nabucco, ópera que se había escenificado solo una vez en la temporada 2002 de este teatro, volvió con una nueva concepción escénica y dirección de Thaddeus Strassberg quien situó  la escena dentro del contexto histórico que indica el libreto, pero a la vez, la obra se desarrolla dentro del periodo en el que Verdi la estrenó en la Scala de Milán, ya que antes de abrirse la cortina cortesanos y publico con elegantes vestidos de esa época, hicieron su entrada al escenario socializando; y después ocupando sus butacas en los palcos situados a ambos lados del escenario, el teatro dentro del teatro, que pudo funcionar, de no ser porque Strassberg la banalizó haciendo que los cantantes interactuaran con el publico de esos palcos creando situaciones innecesariamente burdas y cómicas, sin ninguna relación o aporte a la obra. Me atrevería a decir que a este teatro le vendría bien una renovación, un cambio de rumbo, algún revulsivo que le devuelva el lugar que ha ocupado siempre como uno de los teatros estadounidenses más importantes. 
Placido Domingo asumió el papel principal de barítono, en una ópera más de Verdi, como ha sucedido en las ultimas temporadas. Si bien su desempeño vocal y actoral debe verse desde un punto de vista histórico y anecdótico, más que crítico, ya comienzan a notarse ciertas dificultades en su canto. El desempeñó vocal más notable, correspondió a la soprano Liudmyla Monastryrska, como Abigail. Voz potente, uniforme, de grato color y agilidad, pero cuyo desempeñó actoral fue empañado por la dirección escénica que dispuso que fuera una diva neurótica y caprichosa que tuvo intercambios con el público de los palcos mencionados. Estuvieron correctos en sus partes la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera con su voz oscura y larga experiencia como Fenena; y el imponente bajo Morris Robison como Zaccaria.  Discreta fue la presentación del tenor Mario Chang en el papel de IsmaelMuy bien estuvo el coro, sin dejar de mencionar el inconfundible y siempre esperado “Va pensiero” así como la orquesta, bajo la energética y entusiasta batuta de James Conlon.  De manera paralela, Plácido Domingo dirigió musicalmente las funciones de Pescadores de Perlas de Bizet, con una producción de la cineasta inglesa Penny Woolcock que colocó la escena en un ambiente oriental, en la época actual, con brillante uso de proyecciones de olas del mar y un tsunami, al fondo del escenario; pero con deslucidos vestuarios. La obra contó con un elenco uniforme, encabezado por Nino Machaidze, ágil y brillante como Leila y Javier Camarena como Nadir cuya voz se adaptó bien a esta obra. El papel de Zurga fue interpretado por el barítono Alfredo Daza, y el de Nourabad, por el joven bajo-barítono Nicholas Brownlee.

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