domingo, 5 de octubre de 2014

Betly de Donizetti en el Bergamo Musica Festival, Italia

Foto: Bergamo Musica Festival

Renzo Bellardone

!Desde un chalet hasta un hotel de lujo! Así es la nueva producción de la primera versión en un acto de Betly de Donizetti, que ha sido transportada de manera eficaz, por el director de escena Luigi Baroli, a los años 20 o 30 en un lujoso hotel montano administrado por la determinada Betly. Con algunas reminiscencias de Elixir, la ópera en cuestión es bastante rica en belleza musical, cavatinas, brillantes duetos, toda muy interesante. Aquí, los recitativos no son solo cantables sino también recitados, y los intérpretes dieron muestra de que son buenos actores, aun con esta ocurrencia. En el Bergamo Musica Festival, el papel de Betly fue interpretado por una excepcional Linda Campanella, con seguridad una de las mejores voces del panorama. La partitura la limitó  a rocambolescas variaciones, infinitas y variadas coloraturas, que afrontó con segura naturalidad, a pesar de los tiempos no siempre briosos de la orquesta, que le impusieron una admirale administración del fiato.  Interpretó su “Se crudel il cor mostrai” y fascinó en cada aria con una emisión clara, fresca, en realidad cristalina.  En la función, el enamorado Daniele, fue interpretado por  Angelo Scardina, quien después de una emoción inicial sobre la escena, tomó posesión total del papel dando prueba de una buena interpretación. Mostrando un timbre agradable y agudos bien sostenidos, además de que escénicamente interpretó el papel del rico ““giovincello di belle speranza” con divertida credibilidad. Vittorio Prato interpretó el papel del buen hermano, pero burlón, que convenció a la hermana de la necesidad de no quedarse sola y buscarse un marido (Daniele), aquí de manera divertida.  El barítono se valió de una buena presencia que indudablemente coadyuvó  a estar bien sobre la escena, aunque en si sabe moverse con agilidad y convicción fruto de su experiencia y sus cualidades personales. Además posee una solida técnica vocal que le permite afrontar escrituras agudas como esta, sin perder el bello color oscuro bronceado y envolvente, rico en temperamento y sensibilidad. Giovan Battista Rigon dirigió de manera agradable pero con “quel pizzico di brio in più, mientras que el coro dirigido por Fabio Tartari, resultó estar bien amalgamado y correcto, también en sus movimientos.  Buena fue la ambientación escénica con proyecciones de imágenes de inicio del siglo 18 de Luca Dal Bosco, como simpáticos estuvieron los vestuarios de Alfredo Corno, y buena la iluminación de Renato Lecchi.  Asistir a una representación en el Teatro Sociale de Bargamo es una experiencia de vida teatral única, ya que el teatro con detalles de madera natural crean una atmosfera fuera de este tiempo, casi en una bolla del tiempo. Finalmente, ¡La Música vence siempre”

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