viernes, 9 de diciembre de 2016

The Fairy Queen en Ambronay Francia

Fotos copyright Bertrand Pichène.
Sergio J. Medina.

Desde su creación en 1980 el Festival de Ambronay, que se celebra anualmente en la Abadía de Nuestra Señora, de esa pequeña localidad  al sureste de Francia es uno de los festivales musicales de música antigua más prestigiosos, por donde los especialistas de música barroca deben pasar, y donde se ha institucionalizado las grabaciones discográficas  con su sello propio y gracias a la excepcional acústica del recinto. Uno de los eventos principales de esta edición fue la presentación de la semi-opera de Purcell, The Fairy Queen, bajo la interpretación del grupo francés Les Nouveaux Caractères, de la no tan distante de aquí ciudad de Lyon.  El libreto y los argumentos parecen no tener coherencia como los actos  parecen no tener relación unos con otros, es una historia mágica que contiene seductoras melodías del teatro musical de Purcell. En esta ocasión, la agrupación ofreció, como no se había hecho en algún tiempo, la obra en su versión integral con todas las arias, coros y piezas orquestales que tradicionalmente se omiten.  Con gran energía de músicos y solistas se ofreció una prestación de alto nivel interpretativo y musical. La buena dinámica de los instrumentos, cuerdas, percusiones y trompetas se fundió en una orquestación sutil y puntual, bajo la entusiasta mano de Sébastien d’Hérin desde el clavecín. Su tejido sonoro fue compacto, y en harmonía con las voces.  Vocalmente el elenco contó con destacados solistas como la soprano Caroline Mutel, quien mostró una dúctil y refinada voz cantando con dulzura, agilidad en las ornamentaciones y virtuosismo en la coloratura. 
Hjördis Thébault tuvo un buen desempeño, pero agradó y sedujo con su presencia y notable vocalidad la mezzosoprano australiana Caitlin Hulcup, Dignos de mención fueron los tenores Anders J Dahlin, así como el tenor ingles Samuel Boden, por su entrega y pasión para cantar.  Correctos Julien Picard, la soprano Virginie Pochon y los barítonos Kevin Grenlaw, Guillaume Andrieux y Ronan Nedelenc que redondearon la compañía de canto con sus intervenciones.  Esta  misma versión completa fue grabada los días previos y posteriores a esta presentación en concierto, con los mismos solistas y pronto verá la luz.  Se puede resumir como una versión de alto nivel que mantuvo en vilo a todos los presentes que abarrotaron cada asiento de la abadía. ¡Esto es a lo que se llama hacer música! 

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