martes, 9 de junio de 2009

Xian Zhang dirigió la Filarmónica de Los Ángeles

Foto: Xian Zhang

Ramón Jacques

La nueva, moderna y cómoda sala de conciertos Walt Disney Hall, diseñada por el arquitecto Frank Gehry es desde finales del año 2003, cuando fue inaugurada, la sede permanente de la orquesta Filarmónica de Los Ángeles, y a la vez, se ha convertido en uno de los edificios arquitectónicamente mas emblemáticos, que se sitúan en el centro de esta ciudad californiana. Dentro de la presente temporada 2008-2009, la ultima después de 17 años en el cargo de director musical, del finlandés Esa-Pekka Salonen, quien será sustituido por el venezolano Gustavo Dudamel en septiembre de este año, la orquesta ha programado diversos conciertos en los que se mezclan, estrenos locales de obras contemporáneas con obras previamente interpretadas o grabadas en CD por la orquesta bajo la conducción de Salonen.

El concierto que nos ocupa, fue denominado “encuentros entre el Oriente y el Occidente” y comenzó con la primera interpretación de la orquesta de la obra Momentum de la compositora china Chen Yi, composición de tan solo diez minutos de duración, que se puede definir como un hibrido de avanzadas técnicas instrumentales de occidente, mezcladas con la música de canciones populares chinas. La obra contiene un carácter atonal, de la música contemporánea, y mezcla secciones de calma, transparente lirismo que contrasta con una explosiva, y enérgica tensión y ritmos, particularmente en la sección de metales y percusiones, seguida de un solo de violín, para continuar con una música que retoma tonalidades de la música popular china y que cierra con toda la orquesta tocando con gran fuerza. La interpretación de esta pieza fue sugerida por la directora Xian Zhang, quien en desde su reciente paso como directora titular asociada de la Filarmónica de Nueva York, siempre ha procurado impulsar y dar a conocer la música de compositores de China, su país natal. Zhang se distingue por su arrebato, y fuerza musical de segura mano.

La segunda pieza interpretada fue el Concierto para piano nº 3 en do mayor de Prokofiev, con una esplendida interpretación al piano de Yefim Bronfman. Un brioso e intenso pianista que hizo gala de su habilidad, con gracia y sincronización de una orquesta bien llevada por la mano de Xian Zhang. El primer movimiento 'Andante: Allegro', estuvo cargado de musicalidad, y virtuosismo, con su corta pero lírica introducción. En el segundo movimiento ‘Tema con variazioni’, Bronfman interpretó las cinco variaciones de amplios contrastes y manipulaciones rítmicas. Finalmente, el tercer movimiento ‘Allegro ma non tropo’ contiene en el inicio un tema para metales, y cuerdas, interrumpido por el piano, y un segundo tema introducido por la sección de metales, al cual Bronfman al piano respondió con su propio tema. Cargado siempre de armonía y un despliegue de habilidad en el teclado. La interpretación de este Concierto para piano, fue ampliamente aplaudida por el público presente.

Se interpretó también la obra The Chairman dances del compositor estadounidense, John Adams, conocido por su opera Nixon in China. La obra, compuesta en 1985, fue estrenada por esta orquesta durante su temporada 2006, y es un delicioso ‘fox trot orquestal’, de doce minutos de duración, con claras alusiones e influencias de diversos tipos de música americana como pop, rock, jazz y folk. La pieza es musicalmente alegra, rítmica y exuberante, y aunque fue compuesta al mismo tiempo en el que Adams compuso su óopera basada en el viaje a China de Nixon, este decidió no incluirla en esta obra, ya que la música es esencialmente y estilísticamente diferente, pero según Adams, la compuso teniendo en mente, desde el punto de vista musical, la imagen de un joven Mao Tse-Tung, bailando a este ritmo musical con Chiang Ch’ing, quien a la postre se convertiría en la señora o madame Mao. El concierto concluyó con una enérgica, por momentos con fuerza desmesurada y poco sutil de la batuta de Xian Zhang, de la suite de Bartok, de El mandarin maravilloso. Bartok, compuso la obra en un periodo de grandes dificultades y tensión, a inicios de la Primera Guerra Mundial, un periodo caracterizado por falta de comida, combustible y caos político, y pesimismo de su parte. Por lo que la pieza interpretada refleja un carácter violento, por momentos erótico que contiene la obra, con percusiones, metales y violines tocando con fuerza.

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