martes, 24 de mayo de 2016

Lucio Silla en Toronto

Foto:Bruce Zinger

Giuliana Dal Piaz 

Por invitación de Marc Minkowski se encargaron de la dirección teatral y de la coreografía de la ópera Lucio Silla de Mozart en el Mozartwoche de Salburzo en el 2013, en el Festival de Salzburgo en el 2014 y en el Teatro alla Scala en el 2015, ahora, Marshall Pynkoski y Jeannette Lajeunesse Zingg fundadores de Opera Atelier presentaron su propia producción en Toronto para concluir la 30 temporada de ópera barroca de la prestigiosa institución canadiense. Con la eficaz colaboración del escenógrafo Garard Gauci (escena y vestuarios) y de Michelle Ramsay en la iluminación, la puesta en escena gusto mucho al publico canadiense. Cuidada minuciosamente y eficaz desde el punto de vista teatral, para su presentación en el teatro Elgin la ópera requirió de una transformación de la escenografía inicialmente concebida por Antoine Fontaine para dos escenarios grandes. Gauci utilizó el recurso de una serie de cubiertas trompe-l'oeil que se alternaban al fondo, detrás de una escalinata corta, para sugerir diversas ambientaciones (el mausoleo, la casa de Silla, la prisión, el foro romano/campidoglio). Como se usaba en tiempos de Mozart y como lo quiso Fontaine para la edición europea, los personajes vestían como en el tardío siglo 18 encuadrados en una escenografía neoclásica. Solo el coro se presentó en escena con extraños vestidos monacales blancos, atemporales. Mesurada fue la gestualidad de los personajes, pero intensa para recrear la atmosfera dramática de la época. Lucio Silla es una de las tres óperas “milanesas’ del Mozart adolescente, comisionada por el Teatro Regio Ducal de Milán (que algunos años después adoptó el nombre de Teatro alla Scala) para dar inicio a la temporada del Carnaval 1772, que había iniciado inmediatamente después de navidad, la premier de la ópera tuvo lugar el 26 diciembre. Siguiendo las indicaciones de Minkowski, que desde la edición 2013 de la Semana de Mozart en Salzburgo, quiso abreviar y arreglar la partitura, fue eliminada la parte de Aufidi, y algunos recitativi acompgnati, así, nos encontramos frente a un elenco prácticamente femenino, con 4 sopranos aun para los papeles de Cecilio Metello y Cinna que se hubieran beneficiado del uso de mezzosopranos. Peggy Kriha Dye, soprano estadounidense, no mostró la extensión vocal que requería Cecilia y su personaje resultó en general plano y poco convincente. Tampoco dispuso de la amplitud y de la profundidad de la voz deseada la soprano Inga Kalna (Cinna) quien representó discretamente al ambiguo personaje que conspira contra Silla, y pareció más ‘amigo ‘de Cecilio de lo que quizás Gamerra había imaginado. Mireille Asselin fue una Celia vocalmente adecuada que aportó la vivacidad y la malicia necesaria a su personaje, y Meghan Lindsay no tuvo la extensión vocal suficiente para el papel y la pasión de Giunia, sobre todo para quien aprecio en Milán a Marianne Crebassa en ese papel. En el único papel de tenor, Kresimir Spicer-que en la Scala sustituyó al indispuesto Rolando Villazón- sus agudos estuvieron frecuentemente cerca del grito y su interpretación no fue convincente, resultando francamente desagradable como en el virtuosísimo del aria final “Se al generoso ardire”  Optimo fue el desempeño  de la orquesta y coro de la Tafelmusik Baroque Orchestra, dirigidos por David Fallis, como el cuerpo de ballet de Opera Atelier.

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