domingo, 29 de mayo de 2016

La ópera de los tres centavos en Milán

Foto: Masiar Pasquali

Massimo Viazzo

Volvió al “Piccolo” de Milán La ópera de los tres centavos de Kurt Weill, un titulo histórico para este teatro milanés, ya que fue una obra montada en escena por Giorgio Strehler exactamente hace sesenta años y con la presencia en persona de Berthold Brecht el autor del texto.  Por lo tanto, se trato de la conmemoración de un espectáculo revelevante. En esta ocasión, la dirección escénica le fue confiada Damiano Michieletto, quien es uno de los mejores directores italianos en la actualidad. Michieletto transformó la historia de Peachum, Mackie Messer, Polly y Jenny en una larga retrospectiva revivida por todos los personajes la celda de un tribunal, donde todos están en el banco de los acusados, ninguno excluido, pero que al final “todo está bien y todo termina bien” en el nombre del dios dinero.  La parte musical fue coordinada con precisión rítmica por Giuseppe Grazioli guiando un pequeño ensamble de la Orquesta Giuseppe Verdi de Milán. El elenco fue compuesto por un puñado de actores-cantantes verdaderamente buenos sobre la escena, aunque no siempre a sus anchas con el espíritu de esta música. La mejor en tal sentido fue Rossy De Palma, la dama Picasso de Almodóvar, que encarnó una exuberante Jenny de los ladrones cantando sus inolvidables melodías con voz “obscena” verdaderamente idiomática para este repertorio. Convincentes más en la actuación que vocalmente estuvieron todos los demás interpretes, comenzado por un muy bueno Marco Foschi en el papel de Mackie Messer y por Peppe Servillo como Peachum en un espectáculo muy bien puesto, que sin embargo dejo la sensación de no quedar completamente resuelto.

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