lunes, 7 de noviembre de 2016

Manon Lescaut por Buenos Aires Lírica, Buenos Aires



Fotos gentileza Buenos Aires Lírica. Crédito Fotográfico: Liliana Morsia

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 22/10/2016. Teatro Avenida. Giacomo Puccini: Manon Lescaut. Drama Lírico en cuatro actos. Libreto de Marco Praga, Domenico Oliva, Giuseppe Giacosa, Ruggero Leoncavallo, Giulio Ricordi y Luigi Illica, basado en la novela L'historie du chévalier des Grieux et de Manon Lescaut de Antoine-Françoise Prévost. André Heller-Lopes, dirección escénica. Daniela Taiana, diseño de escenografía. Sofía Di Nunzio, vestuario. Gonzalo Córdova, iluminación. Macarena Valenzuela (Manon Lescaut), Eric Herrero (Renato Des Grieux), Ernesto Bauer (Lescaut), Norberto Marcos (Geronte de Ravoir), Iván Maier (Edmondo - maestro de baile - farolero), Enzo Romano (posadero - sargento -comandante de marina), Trinidad Goyeneche (un músico). Orquesta y Coro de Buenos Aires Lírica. Director del Coro: Juan Casabellas. Dirección Musical: Mario Perusso. Espectáculo presentado y producido por la Asociación Buenos Aires Lírica.

Buenos Aires Lírica presentó Manon Lescaut de Puccini como cierre de su Temporada 2016 en el Teatro Avenida, en la que no hubo casi nada para destacar salvo la atinada versión orquestal comandada por el maestro Perusso. La puesta en escena fue una mezcla de lugares, épocas y estilos. La escenografía de Daniela Taiana resultó suntuosa, aunque cansadora por el abuso del dorado, del fondo con la visión de una cúpula de una iglesia barroca y de las columnas del mismo color. El vestuario de Sofía Di Nunzio con un llamativo anacronismo, mezcló trajes actuales para los varones -azul para Des Grieux y negro para todos los demás- con vestidos de diversos siglos pasados en las mujeres. Adecuada al concepto de la puesta la iluminación de Gonzalo Córdova. En la faz actoral los movimientos trazados por el barsileño André Heller-Lopes resultaron de una pobreza gestual generalizada, en algunos casos fueron absurdos, confusos o incomprensibles, en otros claramente estereotipados y en muchos momentos pareció que los solistas habían quedado sin una marcación clara librados a su suerte. Su idea de reinterpretar la ópera, salvar omisiones -como la escena de saint Sulpice de la novela- o rescatar el costado autobiográfico de la obra haciendo que Des Grieux escriba o lea sus memorias, resultaron vacuos. 
Muy buena resultó la versión musical del maestro Mario Perusso que casi hizo olvidar que el pequeño foso del Teatro Avenida necesita que se reduzca el orgánico orquestal para que los profesores de la orquesta puedan entrar. Lo que sí resultó injustificable es la inclusión del exquisito interludio 'La prigionia - Il viaggio all'Havre', entre el tercer y cuarto actos y no antes del tercero, ¿otra errónea decisión del director escénico? La soprano chilena Macarena Valenzuela mostró una Manon en construcción que no conmueve en ningún momento. Sus cualidades vocales son interesantes, su vibrato persistente y su registro cálido. El tenor brasileño Eric Herrero sólo cumplió con los requerimientos de la parte. Es un Renato Des Grieux que no convence, no inflama. Tiene sólidos agudos aunque a veces se descontrola la emisión, es oscilante en el centro y su expresividad es inexistente. Norberto Marcos fue un Geronte de Ravoir de calidad mientras que fue bien resuelto el Lescaut de Ernesto Bauer con el punto más alto en su actuación. Adecuada Trinidad Goyeneche como el músico del segundo acto, así como el resto del elenco y correcto el exiguo coro -de menos de 30 miembros- que prepara Juan Casabellas.

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