martes, 8 de noviembre de 2016

Volo di notte e Il prigioniero en el Colón de Buenos Aires

Fotos: Prensa Teatro Colón /Arnaldo Colombaroli o Máximo Parpagnoli 

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 25/10/2016. Teatro Colón. Luigi Dallapicccola: Volo di notte - ópera en un acto. Libreto del compositor basado en la novela ‘Vuelo nocturno’ de Antoine de Saint-Exupéry- e Il prigioniero -ópera en un prólogo y un acto, libreto del compositor basado en el relato ‘La tortura por la esperanza’ de Auguste Villiers del L’Isle-Adam y en ‘La légende de Thyl Ulenspiegel et de la Lamme Goedzak’ de Charles de Coster-. Michał Znaniecki, dirección escénica, Luigi Scoglio, escenografía, Ana Ramos Aguayo y Joanna Medyńska, vestuario, Diana Theocharidis, coreografía de acróbatas y bailarines, Bogumil Palewicz, iluminación. Elenco de Volo di notte: Victor Torres (Rivière), Carlos Ullán (Pellerin), Daniela Tabernig (Simona Fabien), Sergio Spina (Radiotelegrafista), Carlos Esquivel (Robineau), Duilio Smiriglia, Sebastián Sorarrain, Gabriel Centeno y Emiliano Bulacios (empleados), Carolina Gómez (Una voz interna) y Víctor Castells (Leroux). Elenco de Il prigioniero: Leonardo Estévez (Prisionero), Adriana Mastrángelo (Madre), Fernando Chalabe (Carcelero y Gran Inquisidor), Duilio Smiriglia y Fernando Grassi (Sacerdotes). Orquesta y Coro Estable del Teatro Colón. Director del Coro: Miguel Martínez. Dirección Musical: Christian Baldini.

Con buen resultado general el Teatro Colón presentó -fuera de sus abonos y en funciones denominadas extraordinarias- dos obras breves de Luigi Dallapiccola: ‘Vuolo di notte’ e ‘Il Prigioniero’. En ambos casos las obras subían por tercera vez en la historia del ente lírico. Volo di notte -la única ópera que transcurre en la Argentina de autor no nacido o afincado en nuestro país- se pudo presenciar en las Temporadas 1959 y 1969 e Il prigioniero en 1954 y 2000. En este doble programa Dallapicola el director escénico, Michał Znaniecki, optó por intentar dar unidad dramática sin lograrlo y ésta fue la principal debilidad de la versión escénica. El trascurrir Volo di notte en la Argentina, en los inicios de la aviación civil, le dio pié a Znaniecki para colocar referencias al pasado reciente a pesar de estar la versión en la época en la que debe transcurrir. Así Simona Fabien se convirtió luego de la noticia de la muerte del piloto Fabien en una ‘madre de plaza de mayo’ -sesenta años antes de que éstas existieran- y la protesta del final de Volo en una alusión a la última dictadura militar argentina (1976-1983). Si en esta obra se forzaron las alusiones las mismas quedaron mejor en Il prigioniero, ya que es una metáfora puede ser más fácilmente localizable en un contexto más cercano tanto en el tiempo como en el espacio. La monumental escenografía de Luigi Scoglio contextualiza adecuadamente el aeródromo de noche con dos grandes torres en los costados, una con tres pisos donde se ubican el radiotelegrafista y los empleados, y otra casi sin uso que parece ser la torre de control, en el fondo se ve la pista separada de los controles por una reja que se abre o cierra alternativamente. En el Prigioniero reaparecen las torres y en lugar de la pista se adiciona un gran cubo que permite ver, mediante diversos giros, distintas perspectivas de la prisión. Adecuado a los años 30 el vestuario diseñando para Volo di notte por Ana Ramos Aguayo y de buena factura el de Joanna Medyńska para Il Prigioniero
Razonables a la estética planteada las coreografías de acróbatas y bailarines de Diana Theocharidis y excelente la iluminación de Bogumil Palewicz, aterrizaje de aviones incluido. La dirección musical de Christian Baldini y la respuesta de la Orquesta fueron de primer nivel, mientras que con gran calidad se desempeñó el Coro preparado por Miguel Martínez. Víctor Torres fue un Rivière muy bien actuado con acento en la crueldad del personaje. Vocalmente la masa orquestal lo opacó en algunos momentos aunque fue convincente en toda la obra. Mientras que Daniela Tabernig compuso una Simona Fabien impecable, con perfecta línea de canto y adecuada proyección deslumbrando y conmoviendo en todos los momentos que se encontró en escena. Sergio Spina (radiotelegrafista) y Carlos Ullán (Pellerin) aportaron calidad vocal y eficacia escénica. Carlos Esquivel fue un sobrio Robineau mientras que no desentonaron los empleados encarnados por Duilio Smiriglia, Sebastián Sorarrain, Gabriel Centeno y Emiliano Bulacios. Adecuado el Leroux de Víctor Castells y muy interesante la voz de Carolina Gómez en su breve intervención. En Il Prigioniero brilló el barítono Leonardo Estévez en el protagónico haciendo uno de las mejores actuaciones de su carrera, con credibilidad escénica y sólidos recursos vocales. Con la calidad de siempre Adriana Mastrángelo como la madre y ajustado y compenetrado Fernando Chalabe en el doble rol de Carcelero e Inquisidor. Buen servidos los roles menores por Duilio Smiriglia y Fernando Grassi.

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