viernes, 3 de mayo de 2013

Carmen en el Teatro Colón de Buenos Aires


Foto: Teatro Colón de Buenos Aires
 
Dr. Alberto Leal
 
Estrenada el 3 de marzo de 1875 en la Opéra-Comique no fue originalmente bien recibida por el público. Sin dudas, su argumento, liderado por una mujer que vive de una forma muy alejada a la moral de la época y termina asesinada por un soldado devenido en desertor y delincuente, desconcertaron al público. Este hecho afectó mucho a Bizet, quien muere tres meses después del estreno sumido en una profunda amargura. Nunca el maestro pudo imaginar que con el tiempo la música de Carmen sería  una de las más reconocidas – incluso por público neófito – de todos los tiempos. No lejos de esta realidad estuvo Tchaikovsky opinando que sería "la ópera más popular del mundo". Una orquestación colorida y rica y una historia fuerte y pasional hacen que Carmen sea siempre bienvenida. Pero también entraña un desafío y un gran esfuerzo.  Nosotros hemos trabajado siempre con el objetivo de hacer conocer a los artistas locales y de nuestra Región. En esta ocasión hemos visto ambas versiones. La diferencia es sumamente notable. El llamado “segundo” elenco superó ampliamente al “primero”. Es difícil de entender la decisión del Teatro. Tal vez tentado por nombres como el de Thiago Arancam, quien “mágicamente” está realizando una importante carrera internacional, basó en eso su decisión. Pero en los ensayos tuvieron que tener en claro que no es la voz ni tiene el volumen suficiente para Don José en un Teatro como el Colón, donde en gran parte de la función fue inaudible. Salvo la soprano Inva Mula, de muy buena prestación, lo mismo puede decirse del “primer” elenco, en una función totalmente olvidable. Por las razones nombradas nuestra crítica será del segundo elenco, no solo por resaltar los valores locales, si no por de diferencia del logro artístico como un todo. Con una puesta ambientada en Sevilla post- guerra, que no altera en nada la trama del argumento, Emilio Sagi movió como mucho tino a cantantes y coro. Algunos detalles, como Lilas Pastia vestido de mujer o un molesto fotógrafo en el último acto, poco afectan a su trabajo como un todo. Con una escenografía austera, rústica, pero básicamente funcional y un vestuario – de sumo buen gusto – al que nos tiene acostumbrados Renata Schussheim, lo función puedo no haber tenido el brillo visual que muchos esperan, pero fue sin dudas efectiva. .Y excelente el trabajo de la coreógrafa Nuria Castejón.
 
El Maestro Marc Piollet dirigió en forma correcta y la orquesta respondió en todo momento. Su versión careció de la tónica dramática o –por momentos – sensual que requiere Carmen. Un trabajo correcto, pero de ninguna manera memorable. La estrella de la noche fue el excelente Don José de Enrique Folger ( imposible entender como no cantó en el “primer” reparto). Con excelente voz, amplio volumen y fuerte temperamento dramático, se convirtió en uno de los mejores tenores que he visto en su papel. Su fuerza dramática fue arrolladora y su voz pareja e imponente en todo el registro. Bravo! Oksana Volkova es una mezzo lírica, con una espléndida figura, Cantó con buena línea, graves contundes para su tipo de voz y aunque por momentos faltó algo de temperamento, finalmente se dejó llevar por el dramatismo de Folger, logrando un excelente último acto. Fernando Radó es sin dudas un bajo y Escamillo es una parte escrita para barítono o bajo- barítono. Su voz sonó tirante en el aria de entrada, con agudos forzados y destimbrados. Pero a partir de allí su prestación fue excelente. Tiene la figura para el rol. Solo sería conveniente que mejorara su parte actuada. El rol exige una sensualidad que no se vió aquí- como tampoco en su Don Giovanni-. Pero es un cantante muy joven y tiene tiempo para lograrlo. Sin dudas lo más flojo del reparto fue la Micaela de Virginia Wagner. Cuesta entender su falta de volumen vocal, cuando la hemos visto en un papel de mayor exigencia como Suor Angelica. Logró un canto matizado, pero por momentos inaudible. Es un caso difícil de comprender. Siempre ha mostrado un importante volumen. Tal vez el rol no sea para su voz o no estaría en un buen día. El quinteto de contrabandistas no lució muy afiatado, seguramente por el cambio de elenco, sobresaliendo el nivel profesional de Sergio Spina. Nadie del resto del elenco bajó de la corrección.  Excelente el desempeño de ambos coros. Los que tengan la oportunidad de ver este reparto no duden un momento, solamente el brillante desempeño de Enrique Folger merece la pena, pero además el contagio dramático que logró en sus compañeros de elenco lo ameritan.

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