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Wednesday, July 19, 2017

Rigoletto en Ámsterdam

Foto: Clärchen&Matthias Baus

Ramón Jacques 

Rigoletto de Verdi, una las óperas más populares de Verdi, volvió al escenario de la De Nationale Opera de Ámsterdam con la puesta del célebre y joven director italiano Damiano Michieletto, quien ha revolucionado la ópera con sus puestas de escena modernas y llenas de realismo. A Michieletto se le recuerda aquí por su Viaggio a Reims, en el 2016, muy original porque la acción se realizaba dentro de un museo y donde los personajes interactuaban con los que se encontraban dentro de las pinturas. El éxito de estas propuestas es que son directas y accesibles para un público actual, y sitúan hechos del pasado en la actualidad. El diseño y la manufactura de las escenografías de este Rigoletto es sobresaliente.  En esta puesta, Rigoletto, aquí un payaso y no el bufón jorobado de la corte, pasa sus días recluido en un hospital psiquiátrico, y la trama y la acción son sus atormentados recuerdos de los días anteriores que culminaron con el asesinato de Gilda. El duque, los cortesanos, Sparafucile y Gilda, no son más que vagos recuerdos o fantasmas que revive en su mente y su imaginación. La habitación del hospital, los vestuarios de los personajes, enfermeras y médicos que cuidan de él, son de color blanco; representando que no son reales y al fondo del escenario se transmitían escenas de Rigoletto y Gilda en su niñez, más recuerdos. El concepto es bueno, el problema es que Michieletto a través de la función, no logra plasmar y separar completamente en escena lo que es real o no; si Rigoletto llora a una muñeca que representa a Gilda, ¿Por qué tenía que estar la intérprete de Gilda a su lado en vez de que la voz se escuchara a lo lejos?  Detalles así quedaron poco resueltos y no convencieron completamente al público. 
Musicalmente la función tuvo altibajos, si bien los músicos de la Nederlands Philharmonish Orkest tocaron con ímpetu y entusiasmo (no se cuenta con una orquesta propia si no que para cada producción se van invitando a las mejores orquestas de los Países Bajos), la conducción de Carlo Rizzi, fue acelerada, atropellada y destemplada, causando desfases con los cantantes. El desmedido entusiasmo y brío para conducir no significa que los músicos tocarán mejor como tampoco es un motivo para desentenderse de la escena. Luca Salsi no fue un refinado Rigoletto, su cantó fue vigoroso y escénicamente su trastorno mental lo comprometio a sobreactuar. Saimir Pirgu, cumplió en su papel del duque de Mantua, aunque parece haberse estancado o llegado al pico de sus posibilidades ya que su canto es plano y rutinario; y su inexpresividad algo irritante. Agradó mucho Annalisa Stroppa, como una Maddalena de voz oscura bien proyectada y timbrando, irradiando la sensualidad y la personalidad que la puesta requería. Rafal Siwek, fue un correcto Sparafucile, y el resto de los solistas cumplieron de manera adecuada.  Una mención aparte corresponde a la soprano Lisette Oropeza, quien se mostró en un nivel superior desplegando un manejo seguro de la voz, agilidad y nitidez en la coloratura con buena proyección. En su actuación, personificó un frágil Gilda que vivió y sufrió con pasión.

Saturday, May 7, 2016

La cena delle beffe en el Teatro alla Scala de Milán

Foto: Brescia&Amisano- Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Es verdaderamente encomiable el proyecto del Teatro alla Scala que pretende redescubrir en los próximos años, operas italianas del periodo verista que tuvieron su estreno mundial en el teatro milanés y que desaparecieron pronto del repertorio.  En cierta medida, la Scala se reapropia de su historia.   La cena delle beffe de Umberto Giordano ha abierto este ciclo obteniendo un gran éxito tanto con público como con la crítica.  La ópera fue bautizada en 1924 por Arturo Toscanini, tuvo una breve representacion la temporada siguiente y después ninguna mas.  La historia narrada es tórrida como en la mejor tradición verista y la música cuenta con diversos atout  aunque sin alcanzar los picos emocionales de Chenier.  Uno de los motivos principales por los La cenna delle beffe no ha sido representada con regularidad por los teatros es porque la escritura es verdaderamente ardua en la parte tenoril (Giordano se la había confiado a Hipólito Lázaro, el célebre tenor catalán  que había seducido a Mascagni).  En esta ocasión,  Marco Berti en el papel de Giannetto mostró gran solidez y potencia, seguridad en el registro más agudo,  por momentos forzado, y un timbre rotundo.  De verdad fue una prueba mayúscula de enfrentar, con una escritura vocal muy difícil.  Gran presencia escénica y vocal tuvo también el antagonista,  el fanfarrón Neri Chiramantesi, personificado por Nicola Alaimo con voz robusta y un acento estilísticamente apropiado.  Ginevra la mujer objeto de la disputa,  fue interpretada por Kristin Lewis que estuvo de verdad en la parte, con una voz penetrante y buena emisión.  Emocionante fue el aria de Lisabetta, uno de los momentos más conmovedores de la partitura, cantado con intensidad y timbre suave por Jessica Nuccio. Fue bien lograda la intervención de Bruno De Simone en el papel de Doctor, Luciano Di Pasquale en el de  Tornaquinci y Chiara Isotton una Cintia de espesor.  Carlo Rizzi dirigió con cuidado a la Orquesta del Teatro Alla Scala, atento a las finezas tímbricas y sin cargar mucho la mano en el énfasis.  Al final, el espectáculo de Mario Martone con escenografías de Margherita Palli, vestuarios de Ursula Patzak y la iluminación de Pasquale Mari fueron cautivantes.  Martone post fechó la escena originalmente ambientada en la Florencia de Lorenzo el Magnífico, en los años del plomo, con clanes rivales del tipo de Il Padrino, utilizando una estructura escénica en tres nivel que se corría en sentido vertical representando los ambientes en los que transcurrían los hechos como un sótano, un restaurante y la habitación de Ginevra.  Al final se escucharon muchos aplausos. 


La cena delle beffe - Teatro alla Scala Milano

Foto: Brescia&Amisano- Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

E’ veramente lodevole il progetto del Teatro alla Scala che intende riscoprire nei prossimi anni opere italiane del periodo verista, eseguite nel teatro milanese in prima mondiale, e poi uscite praticamente subito di repertorio. La Scala, in un certo senso si riappropria della propria storia. La cena delle beffe di Umberto Giordano ha aperto questo ciclo ottenendo un grande successo di pubblico e di critica. L’opera era stata battezzata nel 1924 addirittura da Arturo Toscanini, una breve ripresa la stagione successiva e poi più nulla. La vicenda narrata è torbida come nella migliore trazione verista e la musica ha diversi atout anche se non raggiunge le vette emozionali dello Chenier. Uno dei motivi principali per cui La cena delle beffe non è stata ripresa con regolarità dai teatri è la scrittura davvero ardua della parte tenorile (Giordano l’aveva affidata a Hipolito Lazaro, il celebre tenore catalano che aveva sedotto Mascagni). In questa occasione Marco Berti nel ruolo di Giannetto ha sfoggiato grande solidità e potenza, sicurezza nel registro più acuto, spesso sollecitato, e timbrica rotonda. Davvero una prova maiuscola alle prese con una scrittura vocale difficilissima. Grande presenza scenica e vocale anche per l’antagonista, lo spaccone Neri Chiaramantesi, impersonato da Nicola Alaimo con voce robusta e accento stilisticamente appropriato. Ginevra, la donna oggetto del contendere, è stata interpretata da una Kristin Lewis davvero in parte, con voce penetrante e una buona emissione. Emozionante l’Aria di Lisabetta, uno dei momenti più toccanti della partitura, cantata con intensità e timbrica soave da Jessica Nuccio, come pure molto riusciti gli interventi di Bruno De Simone nei panni del Dottore, Luciano Di Pasquale in quelli di Torna quinci, e Chiara Isotton una Cintia di spessore. Carlo Rizzi ha diretto con cura l’Orchestra del Teatro alla Scala, attento alle finezze timbriche e senza calcare troppo la mano sull’enfasi. Infine, lo spettacolo firmato da Mario Martone con le scene di Margherita Palli, i costumi di Ursula Patzak e le luci di Pasquale Mari è stato accattivante. Martone ha postdatato la vicenda originariamente ambientata nella Firenze di Lorenzo il Magnifico, negli anni di piombo, con tanto di clan rivali sul tipo de Il Padrino, utilizzando una struttura scenica a tre piani scorrevoli in senso verticale che rappresentavano gli ambienti in cui si svolgevano i fatti, uno scantinato, un ristorante e la camera di Ginevra. Grandi applausi alla fine.

Sunday, April 3, 2016

Nabucco - Lyric Opera di Chicago

Foto: Cory Weaver

Ramón Jacques

Sebbene la grande storia dell’Opera Lirica di Chicago sia stata legata alla messa in scena delle opere del repertorio italiano, principalmente di Verdi, Nabucco continua ad essere qui un titolo poco conosciuto essendo stato allestito solo due volte, la première del 1963 e la produzione nella stagione 1997. In scena si è vista la rutilante produzione disegnata da Michel Yeargan, che è già da diversi anni in circolazione, vista nei teatri di Los Angeles, Houston e San Francisco, e che non sembra perdere vigore. Situata in un tempo indefinito, ma moderno, le iscrizioni alle pareti della scrittura cuneiforme e ebrea, suggerivano che la trama si svolgeva tra Gerusalemme e Babilonia Un luminoso palazzo blu minimalista, statue di bronzo, figure di cavalli sullo sfondo: e una larga scala che attraversa lo scenario da un lato all’altro con un trono nella parte superiore, sono alcune delle suggestive scene che regalava questo allestimento agli spettatori, senza dimenticare la variegata illuminazione in tonalità blu e rosse di Duane Schuler che hanno dato alla scena un tocco oscuro, lugubre, drammatico;  come i costumi rossi e neri di velluto Prima di questo, il debuttante regista Matthew Ozawa doveva concentrarsi affinchè la scena avesse fluidità e i personaggi fossero credibili e umani, cosa che non è riuscito ad effettuare del tutto incorrendo in alcuni momenti a scene statiche e pompose L’attenzione si è concentrata sul personaggio di Abigaille, personificato dal soprano Tatiana Serjan con una interpretazione preminente. Ha colpito la brillantezza della sua voce che contiene una ampia gamma di colori e la naturalezza con cui proietta e comunica, così come pure la sua travolgente attuazione. Il baritono Zeliko Lucic si è mostrato molto sicuro e risoluto nel ruolo principale, in ugual maniera di Elisabeth DeShong, mezzosoprano statunitense in carriera ascendente che ha mostrato buoni mezzi vocali e profondità nella sua voce. A sua volta è stato molto discreto il tenore Sergei Skorokhodov, poco in scena per mettere in evidenza il suo disimpegno vocale. Il basso Dmitry Belosselskiy ha dato una potente e solida voce a Zaccaria e poco di più. Completavano il cast gli artisti nei ruoli minori. Davanti all’orchestra Carlo Rizzi ha diretto con la sua ampia esperienza, in maniera pratica e con l’intenzione di far risaltare la drammaturgia contenuta nell’opera. Come in tutte le realizzazioni di Nabucco non deve sorprendere l’entusiasta e spontanea esplosione di giubilo da parte del pubblico dopo il “Va Pensiero” cantato qui da un coro solido e professionale.

Wednesday, March 30, 2016

Nabucco en Chicago

Foto: Cory Weaver

Ramón Jacques

A pesar de que en su larga historia la Ópera Lirica de Chicago ha estado vinculada con la escenificación de operas del repertorio italiano, principalmente de Verdi, Nabucco continúa siendo poco conocida en este escenario donde solo se había montado dos veces, en su estreno en 1963 y en la temporada de 1997. En escena se vio la rutilante producción diseñada por Michel Yeargan, que tiene ya varios años en circulación, durante los cuales ha sido vista en los teatros de Los Ángeles, Houston y San Francisco, y que parece no perder su vigencia. Situada en un tiempo indefinido, pero moderno, las inscripciones en las paredes de escritura cuneiforme y hebrea sugieren que la trama transcurre entre Jerusalén y Babilonia. Un brillante palacio azul minimalista, estatuas de bronce, figuras de caballos al fondo; y una larga escalera que atraviesa el escenario de un lado a otro con un trono en la parte superior, son algunas de las sugestivas escenas que regala este montaje al espectador, sin olvidar la abigarrada iluminación en tonalidades azules y rojas de Duane Schuler que dan a la escena un toque oscuro, lúgubre y dramático; ni los elegantes vestuarios rojos y negros de de terciopelo. Ante este marcó el debutante director de escena Matthew Ozawa, debía concentrarse en que la escena tuviera fluidez y los personajes fueran creíbles y humanos, situación que no logro plasmar del todo incurriendo por momentos en escenas estáticas y acartonadas. 
La atención se centró en el personaje de Abigaille, personificado por la soprano Tatiana Serjan con una interpretación preeminente. Sobresalió la brillantez de su voz, que contiene una amplia gama de colores, y la naturalidad con la que proyecta y logra comunicar, así como su sobrecogedora actuación. El barítono Željko Lučić se mostró muy seguro y solvente en el papel principal, al igual que Elizabeth DeShong, mezzosoprano estadounidense en carrera ascendente que mostro buenos recursos vocales y profundidad en su voz.  A su vez, estuvo muy discreto el tenor Sergei Skorokhodov un poco ausente en el escenario y con poco que resaltar en su desempeño vocal. El bajo Dmitry Belosselskiy aportó una potente y solida voz a Zaccaria y muy poco más. Cumplieron el resto de los artistas en los papeles menores. Al frente de la orquesta Carlo Rizzi condujo con su amplia experiencia, de manera práctica y con la intención de resaltar la dramaturgia contenida en la obra.  Como  en toda función de Nabucco, no deja de sorprender la entusiasta y espontanea explosión de júbilo por parte del público después del “Va Pensiero’  cantado aquí por un coro muy sólido y profesional. 

Friday, September 12, 2014

Armida de Rossini en Pesaro Italia, ROF 2014

Foto: ROF 2014

Massimo Viazzo

Armida estuvo ausente del ROF más de veinte años.  Se trataba de la histórica edición con Renée Fleming y Gregory Kunde dirigida por Daniele Gatti.  Desafortunadamente la nueva producción firmada por Luca Ronconi, además de ser interesante desde el punto de vista escénico estuvo caracterizada por una cierta elegancia general  (muy bellos por ejemplo fueron las “pupi sicilianas” colgadas de las típicas paredes movibles de Ronconi, creadas por Margherita Palli, que se mezclaban con paladines de carne y hueso en el primer acto) no tuvo el apoyo de una protagonista adecuada.  Carmen Romeu encarnó a la maga del Tasso de modo creible desde el punto de vista escénico, pero en el aspecto vocal pareció inadecuada. En el transcurso de la funcion, la soprano española no pudo encontrar la homogeneidad en la emisión que le habría permitido obtener sonidos timbrados, una línea vocal más apropiada y una coloratura mayormente definida.  Su Armida pareció no estar encendida. A su lado, Antonino Siragusa, en el papel de Rinaldo, desfogó indudable facilidad y actitud en el registro agudo, de verdadero tenor contraltino.  Pero su timbre resultó un poco monótono y el fraseo con poca variedad.   Un poco forzado pareció también Dmitri Korchak en el doble papel de Gernando y Carlo, mientras que estuvo correcto, aunque quizás demasiado ligero Randall Bliss como Goffredo y Ubaldo. Al final, Carlo Lepore, dio un buen resultado a los personajes de Idraote y Astarotte, aunque parece que su acento se adapta más a los papeles bufos. Rica y extrovertida fue la coreografía de los bailables a cargo de la compañía Abbonzanda/ Bertoni. Carlo Rizzi dirigió a la Orquesta del Teatro Comunale de Bolonia con alguna pesadez y poco refinada en su conjunto, mientras que el coro boloñés se distinguió con precisión y de manera compacta.  

Friday, February 22, 2013

Manon Lescaut di Puccini - Teatro de la Monnaie di Bruxells

Foto: Karl Forster

Il Teatro de La Monnaie di Bruxelles ha messo in scena Manon Lescaut, dramma lirico in quattro atti di Giacomo Puccini, le cui opere sono poco frequenti in questo teatro. La controversa messa in scena di Mariusz Treliński, direttore artistico del Teatro Wielki di Varsavia, luogo di origine della produzione, con scene di Boris Kudlicka e costumi di Magdalena Musial, situa l'azione in un'epoca moderna imprecisata. Più precisamente tutto si svolge in una stazione della metropolitana di Parigi, dove Manon diventa una prostituta, in un giro in cui Geronte fa il magnaccia e dal quale Des Grieux vorrebbe riscattarla. Violenza inutile, sadomasochismo, recitazione sopra le righe, sesso eccetera hanno snaturato la trama originale dell'opera e la narrazione in puro stile cinematografico, come se fosse un thriller, ha lasciato a più di una persona il dubbio se l'intenzione fosse di rendere tutto reale o un sogno di Des Grieux. La parte musicale, la cosa migliore dello spettacolo, eccelleva con la direzione di Carlo Rizzi, che ha sottolineato tutti i preziosismi della partitura con calore, emozione e dinamica nonostante lo sfasamento col palcoscenico. Il soprano Amanda Echalaz ci ha dato una Manon vivida, seducente e di prorompente personalità spiegando anche una voce ampia e omogenea. Il tenore messicano Héctor Sandoval è stato un Des Grieux dal timbro caldo e gradevole, con voce solida, soprattutto nei momenti più intensi, e ha ricevuto un bel riconoscimento da parte del pubblico. Il resto del cast è stato corretto, con il bellicoso ma vivace Geronte di Giovanni Furlanetto, il solido Lescaut del baritono belga Lionel Lohte e l'appassionato Edmondo del tenore Julián Drien. Buono il coro di Martino Faggiani. RJ

Thursday, February 21, 2013

Manon Lescaut en el Teatro de la Moneda de Bruselas

Foto: Karl Forster

El Teatro de la Moneda de Bruselas, repuso en su escenario el drama lírico en cuatro actos de Puccini, Manon Lescaut, una opera, como otras las otras del mismo autor que han sido poco vistas en este teatro. Para ello se presentó la controvertido montaje escénico de Mariusz Treliński, director artístico del Teatro Wielki de Varsovia, de donde se originó esta producción, con diseños de   Boris Kudlicka y vestuarios de Magdalena Musial, cuya trama fue situada en una época moderna, concretamente en una oscura estación de metro de Paris, en el que Manon se convierte en una prostituta que forma parte de una red manejada por Geronte, y de la que Des Grieux intenta rescatarla. Innecesaria violencia, sobreactuación, sadomasoquismo, sexo, y violencia desvirtuaron y deshumanizaron la trama original de la obra, y la narración al estilo cinematográfica, como si se tratase de un thriller, dejo a más de uno con la incógnita ¿fue esto la realidad o una imaginación del sueño de Des Griuex?  La parte musical fue sin dudas la más satisfactoria del espectáculo, comenzando con la precisa conducción de Carlo Rizzi, quien fue capaz de extraer las sutilezas de la partitura de manera emocionante, calida y dinámica, y a pesar de los desfases creados con la escena.  El papel de Manon fue encomendado a la soprano Amanda Echalaz, dio vida, personalidad y seducción al  papel al que prestó una voz amplia y homogénea.  Como Des Griuex, debuto con éxito el tenor mexicano Héctor Sandoval quien mostró un grato timbre calido, y firmeza vocal en los momentos más intensos y críticos de su papel de correcta actuación, que le valió una amplio aplauso del publico. Correcto estuvo el resto del resto del elenco, con el belicoso pero brioso Geronte de Giovanni Furlanetto,  el solidó Lescaut del barítono belga Lionel Lohte, y el apasionado Edmundo del tenor Julián Drien.  Bueno el aporte del coro dirigido por Martino Faggiani. RJ