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Thursday, September 6, 2018

Recital del Cuarteto Humboldt (México) - Sala de Conciertos Mateo Herrera, Leon GTO. México

 Cuarteto Humboldt ((México)


Recital del Cuarteto Humboldt (México) 

Temporada Música de Cámara de la Sala Mateo Herrera, Leon GTO. México


Viernes 21 de septiembre del 2018 a las 8:00pm 

En el marco el 112 aniversario del natalicio de Dmitri Shostakóvich

Inspirado por la figura del famoso naturalista alemán, Alexander von Humboldt (1769-1859), el Cuarteto Humboldt toma su nombre, y está formado por músicos del más alto nivel colocándolo como una agrupación de excelencia en México. 

Sus integrantes son miembros de la Orquesta Filarmónica de la UNAM: los violinistas Sebastian Kwapisz, concertino de la orquesta, Jesús Manuel Jiménez, integrante de los violines primeros, Gerardo Sánchez, violista principal y Jorge Andrés Ortiz, violoncelista. 

México, Barcelona, Lausanne, Munich, Copenhague y Helsinki son algunas de las ciudades donde los integrantes del Cuarteto Humboldt han adquirido su formación profesional o han tenido representaciones a lo largo de su vida artística, acumulando una experiencia de 15 años en la música de cámara y quienes ahora se fusionan para dar forma a un ambicioso proyecto cuyo primer fin es llevar la música a todos los rincones de la sociedad mexicana. 

Fundado en el año 2009, el Cuarteto Humboldt ya forma parte de los escenarios más importantes en el ámbito de la música de cámara de nuestro país, se ha presentado en diversas salas de concierto de México y con agrupaciones como La Orquesta Sinfónica de Xalapa y la Orquesta Filarmónica de la UNAM entre otras.

Programa: ​cuarteto de cuerdas n.º 14 en Do sostenido menor Opus 131 de Ludwig van Beethoven. Cuarteto de cuerdas n.º 9 Opus 117 de Dmitri Shostakóvich.

Wednesday, June 23, 2010

Turina, Schumann y Rachmaninov interpretados por la OFUNAM, México D.F.

Fotos: Josep Caballé-Domenech / Jorge Federico Osorio. Musica UNAM

Ramón Jacques

El compositor Joaquín Turina se hizo presente en este concierto de la OFUNAM con la interpretación de sus Danzas Fantásticas, la obra mas conocida del celebre compositor español, para la cual se inspiró en la novela La orgía de José Mas, autor de relatos de ambiente sevillano al que siempre se mantuvo próximo Turina y el cual supo plasmar en sus obras. En el movimiento exaltación, se percibieron los cargados y tradicionales tintes de musicalidad y alegría de la jota o incluso los pasos dobles; en ensueño, el más lento de los tres movimientos resaltó por la profusa sección de alientos de la orquesta, y en el tercer y último movimiento Orgia, el más intenso y espectacular de los tres, y con una orquesta a toda fuerza emanó la brillante farruca andaluza de giros melódicos evocadores del cante flamenco. En su entusiasta y segura lectura, el director catalán Josep Caballé-Domenech mostró seguridad y afinidad con este repertorio, y de su lectura extrajo interesantes coloraciones y tonalidades. El carácter romántico y sentimental de Robert Schumann se escuchó en la satisfactoria interpretación de su Concierto para piano y orquesta en la menor, op 54, con la presencia del pianista mexicano Jorge Federico Osorio, de escasa presencia en el país en los últimos tiempos, y que ofreció una placentera interpretación de esta pieza comenzando con el habilidoso primer movimiento Allegro afectuoso, pasando por el sigiloso y por momentos vertiginoso Intermezzo: Andantino grazioso, para convertirse en una constante e inagotable fuente de habilidosa armonía y sonoridad en el resto de la pieza. La orquesta, particularmente en su sección de cuerdas creó un adecuado marco de acompañamiento bajo la enardecida guía orquestal. Como bis, Osorio intepretó el Intermezzo, opus 119 de Johanes Brahms. En la segunda parte del concierto se escuchó la Sinfonía no. 3 en la mejor, op 44 Sergei Rachmaninov cargada de abundantes intervenciones solistas, como las luminosas y expresivas intervenciones de Sebastian Kwapisz concertino de la orquesta, en el tono con la carácter triste y lúgubre del Dies Irae, o misa de muertos, que envuelve la partitura. Algunos pasajes muy alargados y por momentos aletargadas que imprimió a esta pieza el director Caballé-Domenech, particularmente al final de la obra, restaron emotividad a una interpretación que pareció al final quedar irresuelta.

Monday, March 8, 2010

Música de cámara con el Cuarteto Humboldt - México

Fotos: Sebastian Kwapisz (violín) y Cuarteto Humboldt. Crédito: Musica UNAM

Ramón Jacques

El Ciclo de Música de Cámara que presenta Música UNAM, en la recientemente renovada sala para recitales Carlos Chávez del complejo cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México, ofreció este agradable y sugestivo concierto a cargo del destacado Cuarteto Humboldt, conformado por cuatro destacados músicos integrantes de la Filarmónica de la UNAM, y que tomó su nombre inspirándose en los preceptos del naturalista alemán Alexander Von Humboldt (1769-1859) quien apoyó el desarrollo de la ciencia, combatió la esclavitud, la opresión y la discriminación, y que fomentó el desarrollo cultural entre México y Alemania.

El concierto inició con la interpretación del placido y grato Cuarteto para cuerdas Op. 33, conocido como El Ave, de Haydn una armoniosa y alegre pieza clásica de cuatro movimientos, de fresco y exuberante tono “primaveral”, y con alargados y melancólicos pasajes por momentos, mayormente expresados en su cadencioso tercer movimiento Adagio, pero sin perder nunca su carácter alegre y optimista. Sobresalió en todo momento el fulgor y la emoción que provino del violín de Sebastian Kwapisz, líder del cuarteto y concertino de la OFUNAM (Filarmónica de la UNAM). En cada movimiento se escuchó un sonido uniforme y parejo del ensamble, y en los momentos de mayor dinamismo la comunicación se convirtió en un autentico dialogo a cuatro voces.

En la ejecución del breve Adagio y fuga para cuarteto de cuerdas en do menor, K 546 de Mozart, se escuchó al inicio un violoncelo de tono oscuro, y tenues pinceladas musicales de los demás instrumentos, pero como fue desarrollándose la pieza se pudo percibir la musicalidad y la ligereza en las cuerdas de un sonido típicamente mozartiano.

En la última parte del concierto, el cuarteto confeccionó una interesante y esplendorosa realización del Cuarteto para cuerdas en re menor, op 56, Voces Intimae de Jean Sibelius, obra contemporánea que por su acento sombrío y solemne, logra confrontar al publico con sentimientos profundos que invitan a la reflexión, en cada uno de sus cinco movimientos. Sobresalió nuevamente el chelo de Ville Kivivuori que marcó una pauta enérgica y por momentos triste a la melodía, complementándose con un placentero y sutil acompañamiento de los violines y la viola. La mayor vehemencia y riqueza de toda la pieza quedo cincelada en la memoria con el fascinante cuarto movimiento, Allegretto (ma pesante), que debió ser interpretado nuevamente, como bis, al final de concierto.