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Thursday, July 1, 2010

Las Jornadas de la Ópera Argentina en Córdoba

Fotos: Créditos: gentileza Teatro del Libertador

Gustavo Gabriel Otero

El Teatro del Libertador general San Martín de la ciudad de Córdoba -provincia de Córdoba, república Argentina- es el Coliseo más antiguo en funcionamiento del país. Fue proyectado en 1887 por ingeniero italiano Francesco Tamburini -el mismo del proyecto original del Colón de Buenos Aires-, quien trazó los planos en base a sus conocimientos de teatros europeos. Inaugurándose el 26 de abril de 1891. El 23 de agosto de 1891, al inaugurarse el ‘Centro Universitario’ se propone designar al coliseo provincial con el nombre de Teatro Rivera Indarte en homenaje al singular y polémico poeta nacido en Córdoba en 1814 y considerando que a la sala se la denominaba sólo como ’Teatro Nuevo’.

En 1950 al conmemorarse el centenario de la muerte de José de San Martín, el entonces gobierno nacional propone el cambio de nombre por Teatro del Libertador Gral. San Martín, luego, en 1956, se restituye el nombre inicial de Teatro Rivera Indarte. A partir de 1973 se lo rebautiza como Teatro del Libertador Gral. San Martín, que es el nombre se utiliza en la actualidad.
Los lineamientos principales de su programación, a cargo de Carlos del Franco, están orientados hacia la lírica, al repertorio sinfónico coral, ballets y diferentes ciclos sinfónicos y de música de cámara. La presencia de cuerpos estables hacen del Libertador un centro de producción propia. Durante los años 1999, 2000 y 2001 se ofrecieron excelentes temporadas y se inició una política de recuperación de óperas de autores argentinos. Poco duró esa política ya que al llegar otras autoridades se cambió de rumbo. Los últimos años fueron una pendiente de espectáculos con poca repercusión y la casi paralización de la sala. Ahora con esta nueva administración se vislumbra un renacimiento.

Para Carlos del Franco la música de autores argentinos resulta fundamental en el repertorio del Libertador y así en mayo se ofreció la Sinfonía N° 2 en Do menor, Op. 55 -“La bruja de las montañas”- del compositor argentino Alberto Williams (1862-1952), con una coreografía original de Teresa del Cerro y, ahora, se recurrió a la tercera obra de autor argentino más representada en la historia de la lírica nacional: Lin Calel de Arnaldo D’Esposito.

Mientas en la sala principal se ofreció esta ópera se desarrollaron las ‘Quintas Jornadas Nacionales de la Ópera Argentina’ para meditar sobre las composiciones nacionales en una convocatoria que reunió al compositor Valdo Sciammarella, al director escénico Daniel Suárez Marzal, a los especialistas Horacio Sanguinetti y Gustavo Otero y a la musicóloga Pola Suárez Urtubey, con el objeto de pensar una vez más en el pasado, presente y futuro de la ópera argentina.

Las mismas se iniciaron en el Foyer del teatro con el análisis de la ópera Lin Calel, sus fuentes literarias, su libreto, los autores y las características musicales, por parte de Gustavo Gabriel Otero, posteriormente Horacio Sanguinetti se refirió a la ‘La ópera en la sociedad argentina’ centrándose en lo que significó y significa el género en la Argentina además de mencionar a los grandes cantantes del pasado, como Enrico Caruso, que estrenaron óperas de compositores argentinos. Posteriormente en el salón denominado antebar se presentó el libro La ópera, 400 años de magia escrito por Pola Suárez Urtubey, trabajo que repasa la historia de la ópera, sus características generales, los autores y las principales obras con énfasis especial en las composiciones de autores argentinos. Las Jornadas concluyeron con una Mesa Redonda con todos los participantes, el director del teatro y la coordinación de Rubén Wisner, donde se abordaron el devenir y el desarrollo de la ópera en la Argentina.

Como conclusiones los panelistas indicaron que faltan políticas culturales estable con respecto a la ópera argentina, que es necesaria la grabación y difusión al meneos de las diez obras más representadas, que el puntapié inicial puede darse desde Córdoba grabando, editando y difundiendo esta versión de Lin Calel, que las óperas experimentales y contemporáneas de autores argentinos han tenido excelente repercusión y que se nota en los más jóvenes un acercamiento a las composiciones nacionales sin los prejuicios de los mayores. Paralelamente las representaciones de Lin Calel de D’Espósito contaron con un público entusiasta y con gran presencia de jóvenes que se entusiasmaron y disfrutaron de la historia que narra los amores de Lin Calel, hija de una cautiva blanca y cristiana con el gran cacique pampeano Tromén Curá, con Colikeo, cacique de las Tribus del Este, amor al que se interpone Auca-Lonco, gran cacique de los Andes del Sur, que arregló con Tromén Curá su matrimonio con Lin Calel a cambio de su apoyo en la guerra contra los blancos. La historia termina con una pelea en la cual Colikeo da muerte a Auca-Lonco y así puede reinar entre las tribus de los Andes y la Pampa con Lin Calel, prometiendo la hermandad con el hombre blanco.

El merecido aplauso coronó las actuaciones de Patricia González (Lin Calel), Juan Carlos Vasallo (Colikeo), Enrique Gibert Mella (Auca Lonco), Juan Barrile, (Tromén-Curá), Alicia Cecotti (Parnopé) y Mario Rossi (Kalfú Ketral). El público disfrutó de la prolija puesta en escena de Daniel Suárez Marzal y de la belleza de movimientos del ballet con la coreografía de Ángel Hakimian. Mientras, que agradeció el buen nivel de la Orquesta Sinfónica de Córdoba y del coro polifónico a la par que soslayó la rutinaria batuta de del maestro colombiano Hadrian Avila Arzuza, quien pareció no hallarse cómodo con el repertorio nacional.

Wednesday, June 16, 2010

Ginastera e Golijov per celebrare l'indipendenza - Teatro Argentino de la Plata, Argentina

Foto: Guillermo Genitti / Teatro Argentino

Ramón Jacques

In occasione del bicentenario dell’Indipendenza dell’Argentina, il Teatro Argentino de La Plata, che si trova a 60 km da Buenos Aires e vanta una discreta tradizione lirica da oltre un secolo, ha prodotto uno spettacolo lirico e coreografico con due lavori di compositori argentini. Il primo è Alberto Ginastera, di cui è stata eseguita la suite dal balletto “Estancia”, mentre il secondo è Osvaldo Golijov, nato a La Plata, del quale è stata eseguita la prima sudamericana della sua opera “Ainadamar”. Il balletto “Estancia”, ispirato al poema argentino di Martín Fierro, il gaucho dimenticato, è anche un omaggio all’aspetto forte dell’Argentina, quello della campagna. L’opera è stata eseguita dai complessi stabili del teatro, con costumi variopinti e con dinamiche e movimentate coregrafie di Carlos Trunsky, attraverso le quali ha provato a esprimere il proprio punto di vista sulla campagna e sui paesaggi, con la sconfinata pampa e lo scorrere del tempo, la dialettica tra campagna e città, rappresentata da un uomo e una donna che vivono separati. Nelle otto danze scelte, cinque più focose e tre più liriche, ha dominato la scena una grande compagnia di danzatori, in cima alla quale stava la prima ballerina, Larisa Hominal. La musica di Ginastera è armoniosa, vibrante, aspra a momenti, ma con ritmi carichi dell’influenza della musica folclorica argentina ben interpretati dal golfo mistico.

Nella seconda parte abbiamo ascoltato “Ainadamar”, opera prima in un atto in tre quadri di Osvaldo Golijov, la cui vera prima è stata nel 2003 a Tanglewood, Massachussets, e la cui revisione e traduzione in spagnolo fu data due anni più tardi all’Opera di Santa Fe negli U.S.A. “Ainadamar”, che in arabo vuol dire “Fonte delle lagrime” è il luogo di Granada dove fu fucilato lo scrittore Federico García Lorca. L’opera, piena di tensione e di continuità drammatica, racconta la storia, cronologicamente all’inverso, della relazione dello scrittore con la sua musa ispiratrice, l’attrice catalana Margarita Xirgu, della sua opposizione alla Falange Española e della sua successiva morte. L’orchestrazione era una gradevole fusione sonora di differenti stili musicali di Spagna, come il flamenco, la musica gitana e quella sefardita, per cui all’organico sinfonico sono state aggiunte due chitarre e numerose percussioni. Il personaggio di Federico García Lorca, interpretato sempre da un mezzosoprano, è stato offerto in quest’occasione al controtenore Franco Fagioli, interprete appassionato che ha cantato le sue arie con energia e buoni mezzi vocali. Il soprano Marisú Pavón, che interpretava l’esigente ruolo di Margarita Xirgu, ha sbaragliato tutti colla sua convincente lettura, con una voce seduttrice, come nel notevole duetto con Fagioli “A la Habana”, su bei ritmi caraibici. Perfettamente all’altezza dei loro ruoli il soprano Patricia González (Nuria) l’allieva di Margarita Xirgu, e Jesús Montoya, il cantaor di flamenco che ha dato vita al falangista Ramón Ruiz Alonso. Corrette sono state le interpreti femminili che hanno cantato la ballata dell’opera di Garcia Lorca, Maria Pineda, e il resto del cat di attori sulla scena. L’allestimento scenico era ambientato in epoca moderna, con costumi della realtà d’ogni giorno, elementi scenici essenziali, proiezioni video e un’efficace illuminazione, con effetti suggestivi. L’orchestra era diretta da Rodolfo Fischer, che in entrambe le opere ha saputo estrarre la musicalità, l’armonia e la tensione contenuta in entrambi i lavori.

Friday, June 11, 2010

Ainadamar de Golijov y Estancia - Suite de Ginastera en el Teatro Argentino de la Plata, Argentina

Fotos: Guillermo Genitti / Teatro Argentino de la Plata; Larisa Hominal, ballet Estancia; Franco Fagioli y Marisú Pavón en Ainadamar.

Ramón Jacques
Con motivo del bicentenario de la independencia de Argentina, el Teatro Argentino de la Plata, ubicado a 60 Km. de Buenos Aires y con una larga tradición lírica de mas de 100 años, ofreció un espectáculo lírico coreográfico conformado por dos obras de compositores argentinos como: Alberto Ginastera, de quien se ofreció la suite de su ballet Estancia y de Osvaldo Golijov, compositor nacido en La Plata, de quien se ofreció el estreno sudamericano de su opera Ainadamar. El ballet Estancia esta inspirado en el poema narrativo argentino de Martín Fierro, el gaucho olvidado, y es a la vez un homenaje a una Argentina poderosa, la de campo. La obra contó con la participación del ballet y la orquesta estables de este teatro, coloridos vestuarios, y las dinámicas y movidas coreografías de Carlos Trunsky con las que intentó dar su propia e imaginaria perspectiva sobre el campo y sus paisajes, las infinitas pampas argentinas y el paso del tiempo, la dicotomía entre el campo y la ciudad, representados por un hombre y una mujer que viven separadas, y al ritmo de una selección conformada por ocho danzas del ballet, las cinco mas vibrantes y las tres mas líricas, y una amplia compañía de bailarines que dominaron la escena y que fueron encabezados por Larisa Hominal, bailarina principal. La música de Ginastera, es armoniosa, vibrante, áspera por momentos, pero con cargados ritmos e influencia de la música folclórica argentina que emanaron del foso de la orquesta.

En la segunda parte se ejecutó Ainadamar, opera prima en un acto compuesta en tres imágenes por Osvaldo Golijov, que fue estrenada en agosto del 2003 en Tanglewood, Massachussets y cuya revisión y traducción al español fue ofrecida dos años mas tarde en la Opera de Santa Fe en Estados Unidos. Ainadamar, que en lengua árabe significa “Fuente de lágrimas” es el lugar en Granada donde fue fusilado el escritor Federico García Lorca. La opera cargada de tensión y continuidad dramática cuenta la historia, de manera cronológicamente inversa, de la relación entre el escritor y su musa, la actriz catalana Margarita Xirgu, así como su oposición a la Falange Española y su subsecuente muerte. La orquestación resultó ser una agradable fusión sonora entre diferentes estilos musicales presentes en España como son: el flamenco, la música gitana y la sefardí, por lo que a la orquesta se le agregaron dos guitarras y abundantes percusiones tipicas de la musica flamenca. El personaje de Federico García Lorca, interpretado siempre por una mezzosoprano, fue encomendado en esta ocasión al contratenor Franco Fagioli, quien interpretó su papel con pasión y cantó sus arias con efusión y buenos medios vocales. Sobresalió la soprano Marisú Pavón, en el exigente papel de Margarita Xirgu, por su convincente actuación y por su seductora voz, como en el notable dueto con Fagioli “A la Habana” , de exquisitos ritmos caribeños. Cumplieron satisfactoriamente con sus personajes la soprano Patricia González, en el papel de Nuria la alumna de Margarita Xirgu, y Jesús Montoya, el cantaor de flamenco quien dio vida al falangista Ramón Ruiz Alonso. Correctas estuvieron los coros femeninos quienes cantaban la balada de la obra de García Lorca, Maria Pineda, así como el resto de actores en escena. El marco escénico situado en una época actual, con modernos vestuarios, pocos elementos escénicos, proyecciones visuales y brillante iluminación creó efectos visualmente sugestivos para el espectador. La orquesta fue dirigida por Rodolfo Fischer, quien en ambos casos realizó logró extraer la musicalidad, la armonía y por momentos la tensión contenida en las dos partituras.