viernes, 1 de marzo de 2013

Lohengrin en la Deutsche Oper de Berlín


Fotos: © Marcus Lieberenz 

Ramón Jacques
 
Una velada memorable, por lo que presenció y por la entusiasta respuesta del público, se vivió en la reposición de Lohengrin, la opera romántica de Wagner, en el escenario de la Deutsche Oper de Berlín. Donald Runnicles titular musical del teatro, ofreció una emocionante lectura de la suntuosa partitura, que la orquesta sonó inspirada y homogénea en cada una de sus secciones que plasmaron la particular sensibilidad que tiene al interpretar esta música Por momentos pareció emanar del foso no solo música si no magia, dinamismo y profundas tonalidades. El elenco tuvo como su principal interprete al tenor sueco Michael Weinius de voz potente y una cierta tonalidad oscura en la voz que administró muy bien durante la función. Sobresalientes las voces femeninas comenzando por la delicada y conmovedora Elsa de Manuela Uhl, quien demostró sutileza en su canto, ímpetu y seguridad así como un colorido y grato timbre;  por su parte Waltraud Maier dio vida a una enérgica Ortrud, visceral y convincente en escena pero con mucha convicción y firmeza  en su canto.  Albert Pesendorfer fue un correcto Heinrich y Gordon Hawkins como Friedrich von Telramund cantó con demasiada fuerza que por momentos su voz sonó áspera y destemplada.  El coro brilló en cada una de sus intervenciones, y el resto del elenco hizo su contribución al éxito musical del evento.  En la parte escénica se utilizó la producción del director danés Kasper Holten, que es visualmente elegante, y que mezcla elementos tradicionales, como los vestuarios de época con algunas ideas abstractas o indefinidas como las alas en el personaje principal,  la enorme cruz que descendió sobre el escenario, cortinas, cuadros y una iglesia inclinada durante la escena de la boda. Un elemento que resaltó mas la escena fue correcto manejo y uso de la iluminación de Jesper Kongshaug.

 

 

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