viernes, 1 de marzo de 2013

Recital de Anna Bonitatibus en el Teatro Arriaga de Bilbao


Foto: Teatro Arriaga de Bilbao

El Teatro Arriaga de Bilbao, cuyo directo artístico es Emilio Sagi, acogió el recital de de arietas y canciones de Giacchino Rossini, titulado “Un rendez-vouz” con música del compositor que son sus pecados de vejez o la música que compuso en Paris. La esplendida interpretación de este grato recital correspondió a la mezzosoprano Anna Bonitatibus, reconocida interprete de operas de Rossini, y que algunas de las canciones interpretadas en este recital fueron descubiertas por ella misma.  Simpatía y gracia distinguen a esta singular artista que ofreció su agilidad vocal, apego al texto y gusto por el canto. Dando significado a cada palabra y una interpretación gestual y corporal en las diferentes versiones escritas por el compositor de Mi lagnerò tacendo con texto de Pietro Metastasio, aquí se escucharon las versiones para mezzosoprano, contralto, a la antigua y en la bemol mayor; o las enternecedoras y afligidas como A ma belle mère, o la Légende de Marguerite (paráfrasis francesa del aria de la Cenerentola “Una volta c’era un re”,  intensas y apasionantes como La Dichiarazione, La Partenza o la canción española para mezzosoprano y piano À Granade o divertidas.  Al piano estuvo Marco Marzocchi, uno de los pocos pianistas que ha grabado en disco las obras para piano de Rossini, y que ofreció no solo un sobresaliente acompañamiento si no que brillo en solitario en piezas para piano del compositor como Petite Caprice (al estilo de Offenbach), Una caresse à ma femme o el Preludio para piano en do mayor pertenecientes también a los pecados de vejez. Mucho entusiasmo despertó este recital en el que al finalizar se ofrecieron dos propinas, la simpática La chanson du bébé y Parto vi lascio addio de Isabel Colbran. RJ

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