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Sunday, September 21, 2014

Philharmonia Orchestra di Londra all’Auditorio Nazionale di Città del Messico

Foto: Cortesía Auditorio Nacional, foto de Alberto Lemus​

Citta del Messico. 10 Settembre 2014.  Il tour americano 2014 della Philharmonia Orchestra di Londra ha incluso un concerto all’Auditorio Nazionale di Città del Messico, luogo destinato principalmente per la realizzazione di concerti pop-rock, ma la cui lunga storia include memorabili rappresentazioni di opere e musica sinfonica tra le quali si può ricordare la visita del Teatro Colon di Buenos Aires (Turandot) e quella del Teatro Regio di Parma (Rigoletto), il Teatro Mariinsky (balleto), così come quella dell’Academy of St. Martin in the Fields con al Nona di Beethoven. Il celebre complesso inglese, che può contare su un lascito discografico ampio e vario, ha proposto un concerto con opere di compositori russi scelte da Vladimir Ashkenazy, incaricato anche di dirigere il concerto. Con un esecuzione gaia e molto musicale dell’Ouverture dell’opera Ruslan e Ludmilla di Mikhail Glinka iniziava il concerto. E dal quel momento cominciava a definirsi quella che sarebbe stata una serata carica di emozione e musicalità, per merito di un’orchestra che mostrava solidità e molta personalità sulla scena. Le opere di Tchaikovsky sono state il pilastro di questa serata, a cominciare dal Concerto per violino e orchestra in re minore op. 35 che ha avuto come solista la giovane violinista statunitense Esther Yoo, la quale ha interpretato la sua parte con autorevolezza, perizia e agilità, emettendo un suono folgorante dal suo strumento. Anche se la sua poca espressività e la ricerca delle perfezione sembravano seguire strade differenti dalla spontaneità e omogeneità con le quali si esprimeva l’orchestra. Da parte sua la Sinfonia n. 5 in mi minore è stata un piacere per i sensi, con un’orchestra che ha esibito una precisione millimetrica e omogeneità nella sua sezione degli archi, che ha trasmesso e comunicato i sentimenti e gli stati d’animo contenuti in ognuno dei quattro movimento del pezzo, dalla solennità e tranquillità dell’inizio all’esplosivo climax orchestrale del finale. Un riconoscimento speciale corrispondeva anche alla notevole sezione degli ottoni e dei legni, tanto presente e determinante in questo concerto. Vladimir Ashkenazy, oggi direttore emerito dell’orchestra, ha fatto valere la sua esperienza e affinità con questo repertorio, e ha diretto con autorevolezza in una lettura che ha permesso libertà espressive ad un complesso che non aspirava alla perfezione ma solo a far musica e ad entusiasmar il pubblico, come è successo nel finale. Come curiosità i due bis sono stati pensati appositamente per questa tournee da Adrian Varela, concertino uruguaiano dell’orchestra, il secondo dei quali è stata una versione orchestrale – ad hoc – della nota canzone messicana Cielito Lindo. RJ



Thursday, September 18, 2014

Concierto de la Philharmonia Orchestra en el Auditorio Nacional de México, D.F.

Cortesía Auditorio Nacional, foto de Alberto Lemus​

La gira por diversos países americanos de la Philharmonia Orchestra de Londres incluyó un concierto en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, recinto principalmente utilizado para la realización de conciertos de música pop, rock; pero cuya extensa historia contiene memorables representaciones de óperas y conciertos sinfónicos entre los que se pueden mencionar las visitas del Teatro Colón de Buenos Aires (Turandot), la del Teatro Regio de Parma (Rigoletto), la del ballet del Teatro Mariinsky, así como la de la Academy of St. Martin in the Fields con la novena sinfonía de Beethoven. La célebre agrupación inglesa, que cuenta con un enorme y variado legado discográfico, ofreció un programa con obras de compositores rusos, elegido por Vladimir Ashkenazy, quien fue el encargado de dirigir el concierto. Con una alegre y muy musical ejecución de la obertura de la ópera Ruslan y Ludmilla de Mikhail Glinka dio inicio el concierto. Desde ese momento comenzó a dibujarse la que sería una grata velada cargada de emoción y musicalidad, de una orquesta que mostro solidez y mucha personalidad sobre el escenario. Dos obras de Tchaikovski fueron el pilar de esta presentación: comenzando con el Concierto para violín y orquesta en re mayor, Op. 35, que tuvo como solista a la joven violinista estadounidense Esther Yoo, quien interpretó las exigencias de su parte con autoridad, pericia y agilidad emitiendo un sonido fulgurante de su instrumento, aunque su poca expresividad y búsqueda de la perfección parecían por momentos tomar un camino distinto al de la espontaneidad, la cadencia y la homogeneidad con la que se desempeñaba la orquesta. Por su parte, la Sinfonía 5 en mi menor, Op 64 fue un deleite para los sentidos, con una orquesta que exhibió una precisión milimétrica y homogeneidad en su sección de cuerdas, que transmitió y comunicó sentimientos y los estados de ánimo contenidos en cada uno de los cuatros movimientos de la pieza, desde la solemnidad y tranquilidad del inicio hasta el explosivo clímax orquestal del final. Un reconocimiento especial corresponde  también a la notable sección de metales y alientos, tan presente y determinante en este concierto. Vladimir Ashkenazy, hoy director emérito de la orquesta, imprimió su experiencia y afinidad con este repertorio, y aunque dirigió con autoridad en su lectura, permitió  libertades expresivas a una orquesta que no aspiró a la perfección si no simplemente a hacer música y a entusiasmar al público, como quedó de manifiesto al final. Como dato curioso, se ofrecieron dos bises que fueron creados especialmente para este tour, por Adrian Varela, concertino uruguayo de la orquesta, el segundo de las cuales fue una versión orquestal -ad hoc- de la conocida canción mexicana Cielito Lindo. RJ

Monday, August 4, 2014

Vladimir Ashkenazy dirigirá la Philharmonia Orchestra de Londres en el Auditorio Nacional de México

Por primera vez se presentará en este foro capitalino
Es la cuarta orquesta británica que pisará el Coloso de Reforma
El concierto se realizará el 9 de septiembre

El gran músico y pianista de origen ruso Vladimir Ashkenazy dirigirá a la Philharmonia Orchestra de Londres en el Auditorio Nacional. Este conjunto sinfónico londinense, que por primera vez tocará en el foro de espectáculos más importante de América Latina, ofrecerá un concierto en septiembre, donde el público asistente podrá comprobar porqué la consideran la orquesta nacional del Reino Unido.No es casualidad que dicha orquesta llegue al Coloso de Reforma, ya que desde 1992 empezaron a desfilar por este escenario para ofrecer sendos conciertos otras grandes orquestas británicas, como la Orquesta Filarmónica de Londres, la Academy of Saint Martin in the Fields y la Royal Philharmonic Orchestra, que tocaron también bajo la batuta deimportantes directores, como el austriaco Franz Welser-Möst y el inglés Sir Neville Marriner. En las próximas semanas llega a México la Philharmonia Orchestra de Londres, con más de 70 años de trayectoria musical, que la han convertido en uno de los conjuntos de mayor calidad y presencia en el Reino Unido; con una discografía de más de mil títulos y una historia distinguida por la presencia de grandes directores. Este conjunto sinfónico, que en la actualidad dirige Esa-Pekka Salomen, tendrá como director invitado en el concierto del Auditorio Nacional a uno de los músicos más prolíficos en la escena contemporánea, Vladimir Ashkenazy; gran pianista y connotado director desde hace más de dos décadas.
En esta faceta, el músico ruso se ha desempeñado como director principal y asesor artístico de la Orquesta Sinfónica de Sidney, y la relación con la Philharmonia Orchestra de Londres ha sido tan exitosa que en el 2000 fue nombrado Director Laureado de la institución.
La Philharmonia Orchestra de Londres ofrecerá en su concierto del 9 de septiembre unatractivo programa, que incluye obras de Mijaíl Glinka (1804–1857): Pasajes de Ruslán y Liudmila, y dos obras Piotr Ilyich Tchaikovsky (1840–1893): la Sinfonía No. 5 y Violin Concerto, pieza que interpretará la violinista Esther YooLa Philharmonia Orchestra de Londres, dirigida por Vladimir Ashkenazy, se presenta en el Auditorio Nacional (Reforma 50, Bosque de Chapultepec), el martes 9 de septiembre, a las 20:30 horas. 

Más información:

http://www.auditorio.com.mx

http://www.philharmonia.co.uk/orchestra

http://www.vladimirashkenazy.com/


Wednesday, July 2, 2014

La Philharmonia Orchestra de Londres ofrecerá gran concierto en el Auditorio Nacional de México

Fotos: Esther Yoo (Marco Borggrove) Vladimir Ashkenazy (Keith Saunders)

La Philharmonia Orchestra de Londres, una de las más prestigiadas en el mundo, viene a México para ofrecer un par de conciertos, uno de ellos en el Auditorio Nacional. En esta ocasión, la participación del músico ruso Vladimir Ashkenazy será al frente de la orquesta británica como director invitado y no como pianista. La orquesta, que cuenta con más de 70 años de trayectoria, ofrecerá en el Coloso de Reforma un programa con obras de Mijaíl Glinka y Piotr Ilyich Tchaikovsky en el Auditorio Nacional el martes 9 de septiembre, en el que además de la presencia de Ashkenazy destaca también la participación de la violinista norteamericana Esther YooCon este concierto, el Auditorio Nacional mantiene su línea de presentar a connotadas orquestas para hacer llegar a un público más amplio la experiencia sinfónica. Antes de la Philharmonia Orchestra de Londres, este recinto ha contado con la presencia de afamados conjuntos y directores, como: La Orquesta de Philadelphia, dirigida por Eugene Ormandy (1966); la Orquesta Filarmónica de Londres, bajo la batuta de Franz Welser-Möst (1992); la Orquesta Filarmónica de Israel, con Zubin Metha (1993); la Academy of Saint Martin in the Fields, dirigida por Sir Neville Marriner (1994), así como la Royal Philharmonic Orchestra, con Enrique Bátiz (2003) y la Orquesta Filarmónica de Viena, con Riccardo Muti en el podio (2006), por mencionar algunos. Este 2014 toca turno a uno de los conjuntos de mayor calidad y presencia en el Reino Unido, con una discografía que supera los mil títulos y una historia distinguida por la presencia de directores como Arturo Toscanini, Herbert von Karajan y Lorin Maazel, la Philharmonia Orchestra de Londres, que es una organización que alienta a jóvenes valores y echa mano de la tecnología para llegar a un mayor y joven público. Ashkenazy, galardonado pianista desde los años 50 y connotado director desde hace más de dos décadas, es uno de los artistas más prolíficos en la escena contemporánea; con la Philharmonia Orchestra de Londres ha grabado 13álbumes y con otros solistas y orquestas ha conquistado siete premios Grammy entre 1973 y 2009. Por su parte, la violinista Esther Yoo, quien ha tocado con prestigiosas orquestas, es un extraordinario ejemplo de talento artístico. Hace apenas cuatro años, ganó el afamado Concurso Internacional de Violín Jean Sibelius, aunque ha obtenido otros galardones. Siempre abierta a la experiencia musical, Yoo ha declarado: “Me enamoro de cualquier pieza que interprete. Creo que cada obra tiene su propia belleza y desafíos”. Como pianista y como director de orquesta Ashkenazy es reconocido como gran promotor de la obra de autores rusos. De ahí que el programa que trae la Philharmonia Orchestra de Londres al Auditorio Nacional esté integrado por las siguientes obras: Pasajes de Ruslán y Liudmila, de Mijaíl Glinka (1804–1857), compuesta entre 1837 y 1842, basada en el poema del mismo nombre de Alexander Pushkin, y la Sinfonía No. 5 de Tchaikovsky (1840–1893), en cuatro movimientos, escrita en 1888. Un día antes de su concierto en el máximo foro de espectáculos de Reforma, la Philharmonia Orchestra de Londres ofrecerá una presentación en el auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de Las Artes, con un programa distinto, que incluye obras de Ralph Vaughan Williams, Ludwig van Beethoven y Johannes Brahms.
Philharmonia Orchestra de Londres

Considerada como la orquesta nacional del Reino Unido por la gran demanda de presentaciones que tiene, la Philharmonia Orchestra de Londres se distingue desde hace 70 años por sus altos estándares de calidad. Fundada en 1945 por Walter Legge, ha tenido en su podio a los más grandes directores clásicos del siglo XX: Wilhelm Furtwängler, Richard Strauss, Arturo Toscanini, Guido Cantelli, Herbert von Karajan y Carlo Maria Giulini. Otto Klemperer fue el primero de sus conductores titulares; a él le siguieron, por sólo citar a algunos, Lorin Maazel, Sir Charles Mackerras, Riccardo Muti, Kurt Sanderling, Giuseppe Sinopoli, Esa-Pekka Salonen y Vladimir Ashkenazy. Con una agenda de más de 80 conciertos anuales y la participación constante en soundtracks para filmes y videojuegos, la Philharmonia Orchestra de Londres es una institución cuyo impacto va más allá de los escenariosLa orquesta también es reconocida por su política de programación, atenta a dar promoción al quehacer de compositores vivos. Desde 1945 ha encargado más de 100 nuevas obras a autores como Sir Harrison Birtwistle, Sir Peter Maxwell Davies, Mark-Anthony Turnage y James MacMillan. A lo largo de su historia, la Philharmonia Orchestra de Londres ha estado comprometida en atraer a nuevos espectadores y ha recurrido a la tecnología para lograrlo. De 1945 a la fecha, millones de personas han disfrutado de su primera experiencia con la música clásica a través de una grabación de esta orquesta, que suma más de mil títulos, registrados en los sellos EMI, CBS, Deutsche Grammophone y Naxos. Por internet, los usuarios pueden interactuar con la orquesta a través de videojuegos y por sus canales de YouTube y Vimeo, en los que ofrecen documentales y videos pedagógicos que han sido vistos por más de dos millones de personas.
 
Vladimir Ashkenazy (Rusia, 1937)

Es un músico que ha combinado una exitosa carrera como pianista y director orquestal. Ashkenazy ganó prestigio mundial al conquistar el Concurso Chopin 1955 en Varsovia, al año siguiente el Reina Elisabeth en Bruselas y en 1962 el Concurso Internacional Tchaikovsky. La dirección orquestal ha sido su mayor ocupación en los 20 años más recientes; es director principal y asesor artístico de la Orquesta Sinfónica de Sidney, y la relación con la Philharmonia Orchestra de Londres ha sido tan extensa y fructífera que en el año 2000 fue nombrado Director Laureado de la institución. Nacionalizado islandés (su esposa nació ahí) y suizo, Ashkenazy mantiene aún su amor por el piano y se explaya sobre todo en el estudio de grabación. Sus 50 años de fidelidad con el sello Decca constituyen un hito en la historia de la música y ha recibido siete galardones Grammy. “El placer que me proporciona la dirección es el mismo que el piano. La música es indivisible”, ha dicho Vladimir Ashkenazy.
Esther Yoo

Nacida en Estados Unidos en 1994, Esther Yoo se volvió célebre en 2010 al convertirse en la ganadora más joven —con 16 años— del Concurso Internacional de Violín Jean Sibelius. En 2012 volvió a ser calificada como un prodigio al ganar la septuagésima quinta edición del concurso Reina Elisabeth en Bruselas. Antes de estos logros, y sin cumplir aún los 10 años, fue galardonada con el Primer Premio en el Certamen Internacional de Violín Wieniawski para jóvenes violinistas (sección juvenil), el Premio de la Unión Europea para el Arte Música para la Juventud y el Primer Premio en el Concurso de Música de Nueva York. Con la Philharmonia Orchestra de Londres, dirigida por Lorin Maazel, comenzó a colaborar en 2012 durante una gira por China y Corea. Actualmente, la joven y portentosa violinista estadounidense toca un violín “Prince Obolensky” Stradivarius (1704), que le fue cedido por un coleccionista privado. La Philharmonia Orchestra de Londres, dirigida por Vladimir Ashkenazy y con la violinista Esther Yoo se presenta en el Auditorio Nacional (Reforma 50, Bosque de Chapultepec), el martes 9 de septiembre, a las 20:30 horas.  

Thursday, September 2, 2010

Semanas Musicales de Stresa 2010: las primeras dos citas.

Fotos: Andrea Sacchi KS, Stresa Festival 2010. Mario Brunello (chelista), Vladimir Ashkenazy (director de orquesta)

Massimo Viazzo


Para abrir la sesión principal de las Semanas Musicales de Stresa 2010 (del Stresa Festival: Settimane Musicale di Stresa e del Lago Maggiore que se llevan acabo en Piamonte, Italia), denominada “Visiones”, no podría haberse elegido una obra más apropiada, como fue: la Tercera Sinfonía de Alexander Scriabin, que es de hecho una obra utópica, visionaria desde la primera hasta la última nota, tan ardiente e incandescente en su desenvolvimiento, y en perpetua lucha con si misma para encontrar una vía de salida al tormento que la permea. Vladimir Ashkenazy y la Sydney Symphony, orquesta de la cual es desde el año pasado su director principal, y que es una agrupación muy dúctil, reactiva, vibrante en las cuerdas y compacta en los alientos, realizaron una interpretación de fuerte impacto dramático, electrizante y espasmódico. Más que al color orquestal, Ashkenazy apuntó hacia el desarrollo de la tensión entre las líneas musicales, logrando así valorizar las sutiles congruencias que se derivan de la apasionante temática lacónica. La velada se inició con una propuesta insólita, como la desconocida Suite Rakastava de Jean Sibelius, una obra de rara sugestión y pánico, que fue seguida por un “emperador” (concierto para piano de Beethoven) monolítico muy uniforme en los timbres. El pianista Daniele Petralia, a la carga, tuvo algún problema técnico, y tocó con un fraseo monótono y una dinámica de espectro reducido. El concierto beethoveniano, no obstante la suntuosa parte orquestal llevada por el director (y pianista) de origen ruso, pareció estar privado de su peculiar energía y fuerza de propulsión.

Ese empuje propulsivo, que a su vez fue elegido ad atout en la segunda cita del festival (al día siguiente en la Sala Tiffany del Hotel Regina) con el Brunello Baroque Experience, agrupación creado por el violonchelista Mario Brunello. Así, en la primera parte, el solita veneto nos restituyó un Boccherini regenerado, casi reinventado, en donde con un respiro improvisado y con imaginación, nos descubrió tesoros inimaginables. Las frases musicales se desenrollaron y se sobrepusieron con entusiasmo, permitiéndole a cada instrumentista darle su toque personal. Se trató de un extraordinario éxito, después, por el Spasimo de Giovanni Sollima, pieza de una visceralidad contagiosa e irresistible, y una mezcla explosiva de mediterraneidad (con claras referencias clásicas y del jazz) que fue ejecutada por Brunello y compañía con exaltante tensión y humanidad. Cada nota, y cada frase musical fue vivida como si fuera el llamado atávico de algo ya existente y universal. Obra bellísima!



Settimane Musicali di Stresa 2010: primi due appuntamenti!

Foto: Andrea Sacchi KS -StresaFestival 2010- Vladimir Ashkenazy - Sydney Symphony - Mario Brunello - Brunello Baroque Experience.

Massimo Viazzo



Per aprire la sezione principale delle Settimane Musicali di Stresa 2010, denominata “Visioni”, non poteva essere scelto lavoro più appropriato. La Terza Sinfonia di Alexandr Skrjabin è, infatti, opera utopistica, visionaria dalla prima nota all’ultima, così ardente, incandescente nello svolgimento, in perpetua lotta con se stessa per trovare una via d’uscita al rovello intellettuale che la permea. E Vladimir Ashkenazy con la sua Sydney Symphony, orchestra di cui è dall’anno scorso direttore principale, compagine duttilissima, reattiva, vibrante negli archi e compatta nei fiati, ha realizzato un’interpretazione di forte impatto drammatico, elettrizzante, spasmodica. Ashkenazy più che al colore orchestrale ha puntato alla sviluppo della tensione tra le linee musicali. E’ riuscito, così, a valorizzare quelle sottili congruenze derivanti dall’avvincente laconicità tematica. La serata era iniziata con una proposta insolita, la sconosciuta Rakastava Suite di Jean Sibelius, un’opera di rara suggestione panica, a cui seguiva un ”Imperatore” monolitico, ma timbricamente troppo uniforme. Il pianista Daniele Petralia, alle prese anche con qualche problema tecnico, ha suonato con un fraseggio monotono e una dinamica di spettro ridotto. Il concerto beethoveniano, nonostante la sontuosa parte orchestrale approntata dal direttore (e pianista) di origine russa, è parso, così, come svuotato di energia e la spinta propulsiva che gli è peculiare latitava pericolosamente.
Spinta propulsiva che, invece, può essere eletta ad atout nel secondo appuntamento del festival (il giorno successivo alla Sala Tiffany dell’Hotel Regina) con il Brunello Baroque Experience, ensemble ideato dal violoncellista Mario Brunello. E così, nella prima parte, il solista veneto ci ha restituito un Boccherini rigenerato, quasi reinventato, dove un respiro estrosamente improvvisativo schiudeva tesori inimmaginabili. Le frasi musicali si sviluppavano e si sovrapponevano con entusiasmo consentendo ad ogni strumentista di dare un tocco personale. Successo straordinario, poi, per Spasimo di Giovanni Sollima, brano di una visceralità contagiosa, irresistibile, una miscela esplosiva di mediterraneità (con chiari riferimenti classici e jazz), e reso da Brunello & co. con tensione esaltante ed umanità. Ogni nota, ogni frase musicale era vissuta come fosse il richiamo atavico di qualcosa di preesistente ed universale. Bellissimo!