miércoles, 20 de enero de 2016

La Traviata en el Covent Garden de Londres

Foto: ROH / Tristram Kenton

Gustavo Gabriel Otero

Londres, 16/01/2016. Royal Opera House, Covent Garden. Giuseppe Verdi: La Traviata. Ópera en 3 actos, libreto de Francesco María Piave. Richard Eyre, dirección escénica. Bob Crowley, escenografía y vestuario. Jean Kalman, iluminación. Jane Gibson, coreografía. Daniel Dooner, repositor. Venera Gimadieva (Violetta Valery), Samuel Sakker (Alfredo Germont), Luca Salsi (Giorgio Germont), Andrea Hill (Flora), Sarah Pring (Annina), Luis Gomes (Gastón), Yuriy Yurchuk (Barón Douphol), Jeremy White (Marqués d’Obigny), James Platt (Grenvil), Neil Gillespie (Giuseppe). Michael Lessiter (Mayordomo). John Bernays (Mensajero). Orquesta y Coro Estables del Royal Opera House. Director del Coro: Renato Balsadonna. Dirección Musical: Yves Abel.

El Covent Garden de Londres repuso la producción de La Traviata , estrenada en 1994, de Richard Eyre que acusa el paso del tiempo en lo teatral con los cantantes mirando casi siempre al público y los coros abigarrados en el pequeño decorado. Buenos detalles tiene tanto la escenografía como el vestuario con sus gamas de colores cambiantes según los cuadros. Del marrón en el salón de Violetta se pasa al celeste en la casa de campo, en el interior de la casa de Flora predominan el rojo y el dorado mientras que el último cuadro -el mejor logrado teatralmente- el color tiza de las paredes y de la ropa de Violetta se conjuga con el negro del resto de los trajes. Esta representación, la 488, en el Royal Opera House, fue dirigida con profundo conocimiento de la partitura, tiempos ágiles y nervio italiano por Yves AbelLa soprano rusa Venera Gimadieva ofreció una Violetta Valéry casi ideal. Joven, esbelta y adecuada actriz pudo superar todos los escollos de la partitura con excelencia. Pareja en todo el registro fue tan sólida en las coloraturas del inicio como en el dramatismo del final. Una gran artista que se llevó una merecidísima ovación en este debut en la sala londinense. Para encarnar a Alfredo Germont estaba anunciado el tenor albanés Saimir Pirgu de interesante carrera internacional. En la tarde del día del estreno canceló su participación y el teatro convocó al joven Samuel Sakker. Los nervios del australiano, que participa en el programa de jóvenes artistas Jatte Parker, eran justificados y visibles. Posee buenas condiciones vocales y se fue asentando en el curso de la representación. Manejó con inteligencia sus recursos para que sea éste un meritorio debut. Un Giorgio Germont de excelencia brindó Luca Salsi con bello color vocal, perfecta dicción, adecuada proyección y verdadera línea vocal italiana. Irregulares los comprimarios y correcto el Coro.


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