sábado, 29 de julio de 2017

El Caballero de la Rosa en el Teatro Colón de Buenos Aires

Manuela Uhl - Mariscala
Fotos: Teatro Colón / A. Colombaroli 

Dr. Alberto Leal 

Luego de componer óperas como Salomé (1905) y Elektra (1909), con una notable impronta de atonalidad, Strauss decidió escribir una comedia al estilo de Mozart, tal vez inspirado en “Las bodas de Fígaro” y ambientada en el siglo XVIII, basado en un argumento creado por Hugo Von Hofmannsthal, el logro final fue mucho más que una comedia simplista. El fin de una era y el tema del paso de los años convierten a esta comedia en una comedia con fuerte esencia sentimental. Ausente de nuestro primer Coliseo en los últimos 19 años, siempre fue una favorita de nuestro público y sobre todo cuando se da en una versión de excelencia como la presentada. Desde el punto de vista visual, no parece ser una puesta sumamente cara como para ser compartida por varios teatros. Luego de un deslumbrante y rococó primer acto, el segundo minimalista y con detalle de dudoso gusto, como el cañón, a un tercero ambientado en el siglo XIX, totalmente fuera de lo que pide Strauss, quitan coherencia a la obra como un todo. Tal vez Robert Carsen jugó un poco con el mismo anacronismo que realizó Strauss al ambientar una historia del siglo XVII, pero estrenada en 1911… Excelente la iluminación del mismo Carsen. La excelencia brilló desde el punto de visto musical y vocal.  El Maestro Alejo Pérez dirigió en estilo y cuidando la relación foso y escenario, teniendo siempre presente la capacidad vocal de los cantantes. La orquesta tuvo algunos momentos no muy felices, pero la versión musical en si fue muy buena.  Muy buen trabajo de ambos coros. El elenco nunca bajó de un nivel de excelencia.  Kurt Rydl con 69 años y más de 230 presentaciones en el rol brindó un magnífico Barón Ochs. Con una voz que mantiene un interesante timbre, importante volumen y grandes condiciones de actor, fue el centro de atracción en cada una de las escenas en las que participó. 
Gran trabajo. Manuela Uhl, soprano que en principio no parece la voz más adecuada para la Mariscala, ya que frecuenta Wagner y los Strauss dramáticos, fue una espléndida Mariscala. Redujo su volumen hasta hacerlo perfecto para el rol, cantó con gran línea y hermosos pianísimos. Su monólogo del final del primer acto fue absolutamente conmovedor. Ella tiene la edad, el físico y las condiciones vocales y actorales que la hacen perfecta para el rol. Jennifer Holloway como Octavian, con una voz que fluctúa entre soprano y mezzo, realizó un fantástico trabajo. Perfecta en lo vocal, con un importante caudal de voz y un físico más que adecuado para la parte, brindó con gran habilidad la masculinidad que el rol exige. Excelente trabajo. Oriana Favaro como Sophie, aquí en un rol mucho más adecuado a sus medios que su reciente Lucia en el Teatro Argentino, lució su grata presencia, muy desenvuelta como actriz y lució su hermoso timbre, pero por momentos fue tapada por la orquesta, sobre todo en el sector central y grave. John Hancock fue un correcto Faninal. Darío Schmunck brindo una brillante prestación como el Tenor italiano, con notable línea de canto, refinamiento y la arrogancia necesaria para el personaje. El resto del amplio elenco cumplió en forma satisfactoria. Para destacar, el dúo de intrigantes de Sergio Spina y María Luisa Merino, y la notable caracterización de Fernando Chalabe. Luego de esta función, con el nivel que merece el Teatro Colón, ¿seguirá igual….de todas formas disfrutemos de este “Caballero” de lo mejor de la temporada y algo más...

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