miércoles, 31 de julio de 2013

Recital de Bernarda Fink y de Marcos Fink en la Schubertiade, Austria

Foto: Schubertiade
 
Suzanne Daumann
 
La mezzosoprano Bernarda Fink, el bajo barítono Marcos Fink y su pianista acompañante Anthony Spiri prepararon lo que pareció ser un programa muy personal y cosmopolita. El primer dueto de Brahms “So wünsch ich dir eine gute Nacht” fue casi tragado por el sonido de la fuerte lluvia que caía sobre el techo de la sala. Sin embargo, para la siguiente pieza captaron la atención del público y la triste historia de “Schwesterlein” quien muere de amor conmueve a todos. El dueto entre hermanos con sus cálidas e intensas voces personificó de manera convincente a “Brüderlein” y “Schwesterlein” sin demostrar lo obvio. Nos trasladaron con carisma y convicción a traves de otro de los arreglos de las canciones populares de Brahms “Vergebliches Ständchen”.  Voces cálidas que con gracia se entretejían dieron profundidad y personalidad a los cuatro duetos elegidos con cuidado de Schubert, así como a dos lieds de Wolf “Spanisches Liederbuch” y una selección más de duetos de Brahms. Pero fue después del intermedio cuando los dos cantantes mostraron otra faceta de su talento, una delicia que nos dejó sin palabras cuando interpretaron su primera selección de canciones en esloveno trasladados en todas las maneras de lenguajes. Cuestiones de perfecto entendimiento del texto y la pronunciación fueron algo que no pude evaluar, pero permaneció es la gran belleza de la canciones, y la fascinación de observar como el timbre de un cantante y su voz cambian con el idioma. Se alternaron para cantar y después se reunieron nuevamente, y así apreció el público que apreció la sonora belleza del lenguaje, el desarrollo del bajo-barítono y de la mezzosoprano hacia inesperados colores y texturas. Aun sin una orquesta es posible crear un mundo de música utilizando diferentes colores y sonidos y diferentes idiomas y texturas. Cada canción que escuchamos fue un tesoro desconocido, al menos para mí, y una inesperada sorpresa. Lo mismo sucedió con las canciones en español, solo que al tener los textos originales en el programa hizo posible seguir a los cantantes. Escuchamos como cada poeta y cada compositor se expresó como es, desde las piezas florales de Carlos Guastavino, hasta los profundamente conmovedores poemas de Borges “Jacinto Chiclana” cantado por Marcos Fink, y “El Títere” cantado por Barnarda. Otra gema desconocida para mí, fue “Vidala” del compositor argentino Carlos López Buchardo, interpretada por ambos. La dulce melancolía en esta canción pareció compenetrarse con Schubert, y con esas dos voces doradas. Maravillosa elección de poemas, musicalizados por tantos compositores desconocidos, eslovenos y argentinos. Un descubrimiento y un éxito que fue recibido con grandes aplausos. Hubo una propina, claro, y más, pero en un momento tuvo que terminarse. Ha dejado de llover y se escucha el canto de los grillos, con un aire cálido y dulce de perfumes.

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