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Tuesday, December 12, 2023

Pigmalione en Rovigo

Fotos: Valentina Zanaga para el Teatro Sociale di Rovigo

Athos Tromboni

El 16 de octubre de 1714 el poeta y libretista veneciano Francesco Passarini (no confundir con el compositor boloñés del mismo nombre que vivió en el siglo anterior) escribió una dedicatoria al alcalde de Rovigo: «... Excelencia, es una pieza indispensable deuda de mi reverendísimo respeto para consagrar a la grandeza de Vuestra Excelencia este drama mío, y a intercesión de su dicha para ser honrado con vuestro gloriosísimo Nombre..."Aquí se hizo la dedicación a los poderosos, como era costumbre en la época, y se presentó su disponibilidad "muy humilde, muy devota, muy servil" a la captatio benevolenza para su propio drama alegre (ópera bufa, como se diría hoy): el Pigmalión que «... en apenas dieciséis días se llevó a cabo la virtuosa idea del señor Giovanni Alberto Ristori, que la musicalizó en un tiempo tan limitado...» Por lo tanto, la primera representación se representó en el Teatro Manfredini de Rovigo en 1714, con éxito y admiración por parte de la nobleza y la burguesía polesana [de esa región del Veneto] (se puede suponer...) y contribuyó a la fama primero nacional y luego europea del compositor Giovanni Alberto Ristori. Por lo tanto, se trata de un alegre drama gioioso barroco, que el Teatro Sociale de Rovigo ha presentado como un "estreno absoluto en era moderna". Dando un paso hacia la literatura de la época; Pigmalión es un personaje del mito griego. Rey de Chipre según el escritor Arnobio (que vivió en el siglo III despues de Cristo.) se diferencia del personaje contado por Ovidio (“Las Metamorfosis”) donde se dice que Pigmalión era un escultor que había modelado un desnudo femenino en marfil: perdidamente enamorado de su propia estatua, la había considerado la máxima expresión de la feminidad, superior a cualquier mujer incluso de carne y hueso, hasta el punto de que dormía junto a ella con la esperanza de que algún día volviera a la vida. Siempre según Ovidio, fue con motivo de las celebraciones rituales en honor de Afrodita que el escultor fue al templo de la Diosa y le rogó que le concediera como novia la estatua creada con sus manos, convirtiéndola en una criatura humana: la Diosa estuvo de acuerdo. Él mismo vio cómo la estatua cobraba vida lentamente, respiraba y abría los ojos. Pigmalión y la mujer que emergió de la estatua se casaron y tuvieron una hija, Pafos, que más tarde dio nombre a la homónima ciudad de Chipre, famosa por un templo dedicado a Afrodita. La estatua, privada de nombre en el mito, ha sido llamada Galatea por los autores modernos (a partir del siglo XVIII). Volviendo a la actualidad: la ópera de Ristori y el libreto de Passarini hacen referencia a la historia contada por Ovidio; Complicando un poco las cosas, porque aquí el escultor Pigmalión es amado y disputado por dos jovenes, Eburnea e Isifile, a su vez amadas por Elviro y Laurindo. Será Eburnea quien prevalecerá, sustituyendo disimuladamente la estatua, debido a la desesperación de su amante abandonado Elviro, la alegría del escultor Pigmalión de poder casarse con una mujer real, y la renuncia de Isífile que tendrá que conformarse con Laurindo. Para el montaje de Rovigo se le confiaron los decorados y el vestuario a Matteo Corsi y a Eleonora Nascimbeni, ganadores del I Concurso de Escenografía dedicado al fallecido Gabbris Ferrari, gran pintor, escenógrafo y director de la capital veneta polesana La dirección estuvo a cargo de Federico Bertolani. Se atestiguó una pequeña obra maestra de decorados, vestuario y luces. Se aplaudió una puesta en escena cautivadora, bien realizada, precisa y sin florituras parainterpretativas, donde la comedia era comedia, la fábula era fábula y el ingenio se encaminaba inteligentemente hacia la sencillez pastoril que presumiblemente había animado en el siglo XVIII tanto al libretista como al compositor. El espectáculo cautivó al público asistente, que siguió toda la funcion con atención y diversión.  ¿Fondos y juegos de láminas y paneles pintados? Sí. ¿Fantasmagoría de colores pictóricos? Sí. ¿Alegría para la vista y el espíritu? Sí. ¿Abundancia de flores multicolores y arbustos muy verdes para un efecto caleidoscópico? Sí. Al éxito también contribuyó Bernardo Ticci, que se encargó de la transcripción musical; y Marco Schiavon responsable de la revisión dramatúrgica. Desde el punto de vista musical, hay que elogiar la bella interpretación de Bruno Taddia en el papel de Pigmalione: voz suave y excelente entonación, actuando como un aedo del clasicismo helénico. Excelentes estuvieron tanto la soprano Silvia Frigato (Eburnea) como la mezzosoprano Marina De Liso (Isifile), ambas intérpretes especializadas en canto barroco y prerromántico. El contratenor Nicolò Balducci (Elviro) estuvo excelente y asombró y sedujo con su entonación perfecta, su maravilloso legato y su gesto escénico elegante y expresivo. Un poco menos seductora fue la actuación del otro contratenor, Antonio Giovannini, que asumió el papel de Laurindo. Una licencia ingeniosa y compartible fue la del director Federico Bertolani que colocó en escena un personaje extra textual, con el encargo de interpretar el papel del Alcalde de Rovigo destinatario de la dedicatoria del poeta Francesco Passarini: en este papel completamente original se desarrolló el actor Giulio Canestrelli muy bien y de manera muy simpática. En el podio de la agrupación "L'Arte dell'Arco" (que interpretó con instrumentos de época), estuvo el maestro Federico Guglielmo, quien además de dirigir la orquesta interpretó algunas páginas de la partitura de Ristori como violín concertante. Poco público presente pero muy cálido y generoso en los aplausos finales también durante la representación. Los aplausos fueron en verdad meritorios.



Wednesday, March 1, 2023

Concierto barroco en Ferrara

Crediti fotografici: Fototeca gli Amici della Musica Uncalm

Athos Tromboni

Los conciertos del Conservatorio "Girolamo Frescobaldi" en Casa Romei están teniendo un excelente éxito con el público, organizados en colaboración con la dirección y superintendencia del museo homónimo. Se realizan los jueves por la tarde, en el salón de honor de la primera planta del edificio Renaissance. El museo acogió el magnífico recital de música barroca con la voz de la mezzosoprano y contralto Marina De Liso y, como solista de guitarra barroca, durante un interludio instrumental entre la primera y la segunda parte del recital, con las delicadas y valiosas interpretaciones de Francesco Tomasi, que tocó tanto la tiorba como la guitarra como "continuo" del conjunto. Algunos datos del lugar, extraídos de publicaciones del museo; son tan fundamentales como la reseña del concierto: porque realmente vale la pena estar allí en la Casa Romei, tanto por la música como por el ambiente, una residencia renacentista que fue construida por el comerciante Giovanni Romei a mediados del siglo XV y fue ampliada y embellecida con motivo de su boda con Polissena d'Este. El patio con su estilo gótico tardío y decoraciones florales, la Sala de las Sibilas y los Profetas, los techos de madera y las bóvedas con frescos, así como la "Alcoba"; constituyen un corpus artístico único en Ferrara. Posteriormente los ornamentos que decoran las estancias del primer piso (siglo XVI), cuando la casa formaba parte del conjunto conventual del Corpus Domini. Adquirida como propiedad estatal en 1898, la Casa Romei se convirtió en un verdadero museo en 1953 y acogió colecciones de frescos, esculturas y decoraciones independientes de muchos edificios de la ciudad destruidos o irreparablemente modificados. El valor extraordinario y ejemplar de la arquitectura y sus aparatos se acompaña, por tanto, del interés de las colecciones de arte que alberga. Los nombres de importantes artistas como Donatello, Francesco Dal Cossa, Gregorio di Lorenzo, Bastianino, Alfonso Lombardi, resuenan en las salas del Museo y ayudan a aumentar el encanto de un sitio único y excepcionalmente fascinante. Y ahora he aquí la noticia del concierto asistido el 16 de febrero por la tarde: fue otra cita con la música barroca, tras la del concierto inicial de la reseña: los protagonistas fueron el canto de Marina De Liso acompañada por el conjunto con Marina Scaioli (clavicémbalo), Perikli Pite (violonchelo y viola da gamba), Francesco Tomasi (tiorba y guitarra barroca) y Laura Pontecorvo (flauta travesera): estos músicos son profesores del departamento de Música Antigua del Conservatorio Frescobaldi de Ferrara. De Liso estuvo muy bien y participó en arias monumentales como Quel vago seno o Fille de Johann Adolf Hasse y las posteriores muy exigentes Es ist vollbracht y Bete bete de Johnann Sebatian Bach, donde -en la pieza de Hasse- la voz se alternó con la flauta traversa de Laura Pontecorvo en una canción compuesta de virtuosas invitaciones instrumentales y virtuosas respuestas vocales, para un juego casi responsorial. También estuvieron excelentes las interpretaciones de otras arias como Bella diva de Niccolò Porpora y la devocional Ihr völker hört de Georg Philipp Telemann, con un sabor más teatral que místico. En definitiva, fue un buen concierto, acogido por los aplausos del numeroso público asistente, todos calurosos y merecidos aplausos.



Monday, July 28, 2014

Le Comte Ory de Rossini en el Teatro alla Scala de Milán

Foto: Brescia & Amisano - Teatro alla Scala 

Massimo Viazzo

El principal motivo de interés de esta producción scaligera de Le Comte Ory de Rossini (ya vista en hace algún tiempo en Lyon) era la presencia en el papel principal de Juan Diego Flórez. Desafortunadamente, y después de una premier cantada en precarias condiciones vocales debido a una fastidiosa bronquitis, el tenor peruano tuvo que cancelar todas las fechas por indisposición.  Por ello, comentamos la prueba de Colin Lee, quien cantó en todas las funciones de la producción. El tenor sudafricano, mostrando facilidad y squillo en el registro más agudo, dio vida a un Comte seguro y presumido.  Sin embargo, su fraseo pareció un poco monótono y todo sumado resultó poco interesante.  En esta divertida producción firmada por Laurent Pelly, Ory vestía en el primer acto el papel bufo de un verdadero gurú de nuestros días que manipulaba a todas las mujeres que entraban en su radio de acción. En el segundo acto, donde la bella escenografía permitía ver en un escenario corredizo, cada estancia del castillo, desde la cocina, hasta las habitaciones para dormir y baños; se estaba ante un grupo de monjas burlonas que comían, bebían y seducían (o al menos intentaban hacerlo). La Condesa de Aleksandra Kurzak, que estuvo escénicamente atractiva y segura de sí misma, no convenció vocalmente.  La soprano polaca careció de desenvoltura para afrontar las agilidades, y la línea musical fluyó de manera anónima a causa de una emisión por momentos problemática.  Estuvo mejor la espontanea Isolier de María Josè Lo Monaco, no obstante algunos agudos un poco forzados.  Una nota positiva a Stephane Degout en el papel de un comunicativo Rimbaud, un barítono de segura técnica y con una optima dicción, también en el canto sillabato.   Voz amplia y timbre frondoso tuvo el Gouverneur de Roberto Tagliavini, mientras que Marina De Liso (Ragonde) mostró una línea vocal un poco desigual. Optimo como de costumbre estuvo el Coro del Teatro alla Scala, dirigido por Bruno Casoni, mientras que la orquesta dirigida por Donato Renzetti sonó monocorde y poco brillante. 

Thursday, July 15, 2010

Il Flaminio de Pergolesi en el Festival Pergolesi Spontini 2010, Jesi Italia

Foto: Fondazione Pergolesi Spontini - Jesi

Giosetta Guerra

En el tercer centenario del nacimiento de Giovanni Battista Pergolesi, la Fondazione Pergolesi Spontini de Jesi hizo un homenaje a su conciudadano, llevando a la escena algunas de sus operas

En el Teatro "Valeria Moriconi", un espacio teatral creado en la iglesia del convento de San Floriano, se escenifico Il Flaminio, la ultima opera compuesta por Pergolesi antes de su prematura muerte a causa de la tuberculosis a la edad de veintiséis años, En esta ocasión se introdujo el nuevo sistema tecnológico myKoiné, que permitió visualizar en una pequeña pantalla de mano los supertítulos de la obra, el programa de sala, el argumento de la opera, el elenco, la sinopsis y las imágenes en video de la puesta escénica asi como imágenes detrás del escenario. MyKoiné nació de la unión de dos dinámicas compañías NetResults, perteneciente a la Universidad de Pisa, la Eikon de Florencia y de la experiencia del teatro de Cristian Venturini.

Il Flaminio, representada en 1736 en el Teatro Nuovo de Nápoles, es una opera de grandes dimensiones en tres actos, y 55 escenas con una introducción instrumental muy elegante en tres movimientos, recitativos de gran efecto, 24 arias, 4 ensambles, 2 duetos, un terceto y un final. Las arias son muy bellas, y contiene una introducción instrumental que nos anuncia el clima de la obra. La ejecución musical fue confiada a Ottavio Dantone, director y maestro al clavecín y a la Accademia Bizantina, expertos en música del siglo dieciocho del estilo de ejecución barroca y contó con una compañía especializada de canto.

La trama es complicada y extravagante, ya que los papeles bufos conviven con los papeles serios, y donde el dialecto napolitano se mezcla con la lengua italiana. En escena se agregaron seis personajes cada uno con sus propias características los civiles Flaminio y Giustina, partes serias derivadas de la experiencia barroca, Agata, Ferdinando y Polidoro partes de “color”, y Checca y Vastiano, las partes bufas.
Juan Francisco Gatell (Polidoro, hermano de Agata y enamorado de Giustina) al final de la primera aria que es de alegría “Amor che si sta accolto” (atto II sc. I) demostró ser un tenor con bella proyección vocal, bello timbre, claro, robusto y seguro, que estuvo correcto en la ejecución y en el respeto de las dinámicas del canto. Vito Priante (Vastiano, sirviente di Polidoro) es un bajo de agraciada y amplia voz, de buen peso, muy timbrada tanto en los recitativos como en el canto en (“Con queste paroline”). Tuvo importantes notas graves en (“Quando voi vi arrosseggiate”), y una bella extensión y notable capacidad para aligerar. Marina De Liso (Giustina, viuda enamorada de Flaminio) exhibió una voz densa de bello color de mezzosoprano, interesante cuerpo vocal, vibrante, rico de pathos, y luminosa en la zona aguda, en las arias de dolor (“D’amor l’arcano ascoso”), como en las de furor (“In mezzo a questo petto”) o en las que expresan dulzura. (“Più, crudel, non mi dirai”).

Laura Polverelli con un vestido blanco de hombre fue Flaminio con el nombre de Giulio, amante de Giustina; en el aria de furor y con introducción instrumental y vigoroso acompañamiento “Scuote e fa guerra” (atto I sc. IX) fue una virtuosa con voz muy extensa y sólida, aunque muy clara para ser mezzosoprano. En la larga aria de desesperación “O Dio. Sei troppo barbara” la voz fue usada con ímpetu y con suavidad Serena Malfi con vestimenta masculina gris, zapatos y cabello negro, bigote y anteojos, caracterizó el papel de Ferdinando, un hombre pretencioso, prometido de Agata, que estuvo escénicamente bien. Es una mezzosoprano dotada de una voz pulida rica en sonoridad, vibraciones y luminosa, que cantó bien la arias de dolor del tipo “Non si’ cchella ch’io lassaie” acompañada de una música prodiga y en la de rabia come “Lo caso mio”.
Sonia Yoncheva (una provocativa Agata, enamorada de Flaminio), es una soprano de agilidad que se desempeñó muy bien en la agitada aria “Non vo’ tal sposo” y que alternó hábilmente una vocalidad lanzada con trinos, medias voces y delicadeza sobre la música, como agitada en el aria “Da rio funesto turbine”. La soprano Laura Cherici (Checca) siguió con maestría las brillantes arias del tipo de “A lui donai mio core”.

Muy original y funcional estuvo la nueva producción escénica de Benito Leonori. La planta central de la iglesia acogió al público, sobre la parte de atrás de la escena de se colocó la orquesta, y los personajes actuaban en todos los espacios posibles e imaginables, en escena, en la platea, y en los espacios laterales. Pocos elementos como cuatro sillas, y habilidad para hacer parecer lleno un escenario prácticamente inexistente para envolver al público en un carrusel de apariciones con un amplio juego de luces. Dirección escénica divertida con imágenes a contraluz y luces de Michal Znaniecki, y vestuarios de Klaudia Koniecki.

El espectáculo fue bien hecho y muy interesante. Seguramente habrán estado muy bellos e interesantes los otros espectáculos como Adriano in Siria y Livietta e Tracollo, que lamento no haber podido presenciar por razones de horario, ya que no se puede iniciar a las 21 horas obras que duran mas de cuatro horas (y el barroco tiene necesidad de gente despierta) y que lo hace difícil para las personajes que no residen o están alojadas en esta y deben conducir de noche. Para esta operación estaría bien un domingo a media tarde.




Sunday, July 4, 2010

IESI: Il Flaminio, commedia per musica in tre atti di Gennarantonio Federico, musica di Giovanni Battista Pergolesi

Foto: Fondazione Pergolesi Spontini-Jesi

Giosetta Guerra

Nel terzo centenario dalla nascita di Giovanni Battista Pergolesi la Fondazione Pergolesi Spontini onora il suo concittadino allestendo alcune opere del compositore jesino. Il 4 e il 6 giugno 2010 nel Teatro "Valeria Moriconi", uno spazio teatrale ricavato nella chiesa sconsacrata del convento di San Floriano, va in scena l’ultima opera composta da Pergolesi prima della sua prematura morte per tubercolosi all’età di ventisei anni, Il Flaminio.

In questa occasione viene introdotto il nuovo sistema tecnologico myKoiné, che permette di visualizzare sul display di un piccolo apparecchio touch screen che si tiene in mano i sopratitoli dell’opera, il programma di sala, l’argomento dell’opera, il cast, la sinossi, le immagini dell’allestimento ai video di backstage. MyKoiné nasce da una Joint Venture di due dinamiche società, la NetResults, azienda Spin-off dell'Università di Pisa, e la Eikon di Firenze, e dall’esperienza nel teatro di Cristian Venturini. Il Flaminio, rappresentato al Teatro Nuovo di Napoli nel 1735, è un’ opera di grandi dimensioni, in tre atti, per complessive 55 scene con una introduzione strumentale molto elegante in tre movimenti, recitativi di grande effetto, 24 arie, 4 pezzi d’insieme, 2 duetti, un terzetto ed il finale. Le arie, molto belle, hanno un’introduzione strumentale che ne annuncia il clima.

L’esecuzione musicale è affidata ad Ottavio Dantone, direttore e maestro al cembalo, e al complesso Accademia Bizantina, grandi esperti di musica del 700 e della prassi esecutiva barocca e ad una compagnia di canto specializzata. L’intreccio è complicato e stravagante, ruoli buffi convivono con ruoli seri, il dialetto napoletano si intreccia con la lingua italiana. In scena agiscono sette personaggi ognuno con le proprie specificità: i borghesi Flaminio e Giustina, parti serie derivate dall’esperienza barocca, Agata, Ferdinando e Polidoro parti di “colore”, Checca e Vastiano, parti buffe. Juan Francisco Gatell (Polidoro, fratello di Agata, innamorato di Giustina) fin dalla prima aria che è di gioia “Amor che si sta accolto” (atto II sc. I) dimostra di essere un tenore con bella proiezione vocale, bel timbro chiaro, robusto e deciso, corretto nel porgere e nel rispettare le dinamiche del canto.
Vito Priante (Vastiano, servo di Polidoro) è un basso dalla bella voce ampia, di buon peso, timbratissima sia nei recitativi che nel canto (“Con queste paroline”), ha note gravi importanti (“Quando voi vi arrosseggiate”), bellissima estensione e notevole capacità di alleggerire. Marina De Liso (Giustina, vedova innamorata di Flaminio) esibisce voce densa e di bel colore mezzosopranile, corpo vocale interessante, vibrante, ricco di pathos, luminoso in zona acuta, sia nelle arie di dolore (“D’amor l’arcano ascoso”), sia in quelle di furore (“In mezzo a questo petto”) sia in quelle che esprimono dolcezza (“Più, crudel, non mi dirai”). Laura Polverelli con un vestito bianco da uomo è Flaminio col nome di Giulio, amante di Giustina; nell’aria di furore, con introduzione strumentale e accompagnamento vigoroso, “Scuote e fa guerra” (atto I sc. IX) è una virtuosa con voce estesissima e solida, anche se piuttosto chiara per essere un mezzosoprano. Nell’Aria di disperazione molto lunga “O Dio. Sei troppo barbara” la voce è usata sia con impeto che con morbidezza. Serena Malfi in abito maschile grigio, scarpe e cappello neri, baffi, capelli brizzolati, occhiali, è fortemente caratterizzata nel ruolo di Ferdinando, un uomo pieno di fisime, promesso sposo di Agata; scenicamente bravissima, è un mezzosoprano dotato di voce pulita, ricca di sonorità e vibrazioni e luminosissima, canta bene sia le arie di dolore del tipo “Non si’ cchella ch’io lassaie” accompagnata da una musica struggente, sia quelle di rabbia come “Lo caso mio”.
Sonia Yoncheva (una provocante Agata, innamorata di Flaminio), è un soprano d’agilità che si destreggia benissimo nell’aria agitata “Non vo’ tal sposo” e alterna abilmente una vocalità lanciata con trilli, mezze voci e delicatezze su musica agitata nell’aria “Da rio funesto turbine”. Il soprano Laura Cherici (Checca, fante di Giustina) esegue con maestria arie brillanti del tipo “A lui donai mio core”.

Molto originale e funzionale il nuovo allestimento scenico di Benito Leonori. La chiesa a pianta centrale ospita il pubblico, in palcoscenico è disposta l’orchestra dietro un reticolato di corde e foglie, i personaggi agiscono in tutti gli spazi possibili e inimmaginabili, in palcoscenico, in platea, negli spazi laterali divisi da tende di corda (in quello a destra si vede Agata a mollo in una tinozza), dietro porte che si aprono intorno alla platea e nei terrazzini del piano superiore della chiesa, niente arredi, se non quattro sedie, ma quanta abilità a far sembrare pieno un palcoscenico praticamente inesistente e a coinvolgere il pubblico in un carosello di apparizioni, in cui le luci hanno ampio gioco (regia scherzosa con immagini anche in controluce e luci di Michal Znaniecki, costumi di Klaudia Koniecki). Spettacolo ben fatto e molto interessante. E sicuramente sarà stato bellissimo ed interessantissimo anche l’altro spettacolo, Adriano in Siria con gli intermezzi Livietta e Tracollo, che io non ho visto, e mi dispiace molto, per ragioni di orario: non si possono iniziare alle 21 opere che durano più di quattro ore (il barocco ha bisogno di gente sveglia) e rimettere le persone non residenti e non alloggiate in loco alla guida della propria auto a notte inoltrata. C’è tanto bene la domenica pomeriggio per queste operazioni…………..

Wednesday, December 2, 2009

Partenope di Händel - Teatro Comunale, Ferrara

Foto: Teatro Comunale - Ferrara. Marco Caselli

Giosetta Guerra

L’elemento che tiene costante la godibilità visiva di questa opera di Händel allestita al Teatro Comunale di Ferrara è il sorprendente contrasto tra la pulizia e semplicità delle scene e l’originalità e ridondanza dei costumi, il tutto valorizzato da un gioco di luci capillarmente studiato e reso piacevolmente eccentrico da una regia di gran lusso, estatica e raffinatissima, che crea figure d’arte con una staticità decorativa. In linea di massima, quando si fa il barocco si tende a scegliere tra due opportunità: se ci sono i soldi si creano bellissimi allestimenti d’epoca con ambienti e costumi ricchi, bianchi e oro, (vedi Pizzi, Gasparon…), se si deve fare economia si modernizza tutto e di barocco resta solo la musica.
Giuseppe Frigeni (regia, scene e luci) e Regina Martino (costumi) si sono accordati su una via di mezzo ed hanno fatto centro, perché i bellissimi, elaboratissimi, coloratissimi, barocchissini, esageratissimi costumi risaltano sulla bellissima, chiarissima, leggerissima scenografia, lineare, asettica ed evanescente (perfino le colonne non erano massicce, ma trasparenti), aggiungiamoci una regia che meccanizza e rende artificiosa la gestualità e dispone in forma prospettica nello spazio figure d’insieme statiche, anche con la tecnica sempre efficace del controluce, e ciò che ne esce è una favola (nella duplice accezione).

I protagonisti, truccati come quelle bellissime bambole di coccio di un tempo, nelle posture statiche ed assolutamente immobili (come i manichini nelle vetrine) si atteggiano col garbo delle statuine di Capodimonte di cui ripetono anche la posizione eccentrica delle mani, nei movimenti d’espressione che accompagnano il canto si muovono con la gestualità dei pupi o delle marionette (immagine ancor più evidente quando si posizionano davanti alle colonne trasparenti, formate di filamenti longitudinali disposti a forma di pilastro, che sembrano i fili delle marionette). Sia i maschi che le femmine indossano una gonna a campana di media lunghezza, rigida, tipo lampadario, finemente lavorata o arricchita da un gonfio sottogonna visibile, un corpetto in tinta con maniche per lo più a sbuffo, calzamaglia e stivali lavoratissimi in tinta, turbanti architettonici sopra una parrucca lunga sempre dello stesso colore del vestito. Nell’insieme si vuol dare ai protagonisti un aspetto caricaturale, ma con quanta finezza e con quanta arte decorativa! Si discosta un poco l’abito da gran dama di Partenope, lungo fino ai piedi, di un azzurro oltremare, con una sopragonna a fianchi larghissimi, lavorata a scaglie cangianti dal blu al viola, un ramo di coralli in testa incornicia un’acconciatura alta ed elaborata, celeste come i capelli della Fata Turchina di Pinocchio. Bisogna proprio vederli.
Qualche elemento simbolico differenzia gli ambienti: colonne evanescenti per il palazzo reale nel primo atto, barchette pendenti a figurar la guerra, di cui una viene incendiata e due grate d’acciaio per la prigione nel secondo, un tenero alberello con fiori rosa per il giardino del terzo.
L'interpretazione musicale, affidata all'Accademia Bizantina di Ravenna diretta dal bravo ed esperto Ottavio Dantone, maestro al primo clavicembalo, è risultata molto variegata secondo il dictat della partitura, quindi, oltre l’andamento lento dell’ouverture del primo atto, la vivacità strumentale del brano introduttivo del secondo e la piacevolissima introduzione del terzo, proprio per seguire la poetica degli affetti, l’abbiamo sentita scorrevole, raffinata, vivace, brillante, garbata, morbida, agitata, dolente, trionfale, patetica, furiosa, perché ogni aria ha un’introduzione strumentale, che ne rispecchia l’atmosfera.
Gli artisti sono stati tutti bravissimi attori e bravissimi interpreti e nel cantare hanno seguito la prassi esecutiva barocca con i dovuti abbellimenti e agilità virtuosistiche. Certo lo spessore vocale e la spericolatezza del canto non erano quelli di una Horne o di un Blake!!!
Il contralto Sonia Prina (Rosmira, fidanzata di Arsace, travestita da principe Eurimene), dotata di bel colore vocale e di gesto deciso, esegue l’aria di furore molto agitata “Un’altra volta ancor” con precisa tecnica e giusta presa scenica, chiude brillantemente il primo atto con la lunghissima aria sbalzata “Io seguo sol fiero”, accompagnata da un’orchestra trionfale, da cui emerge la voce ammaliante del corno barocco ed esegue alla perfezione la lunga e difficile aria di furore “Furie son dell’alma mia”, ma è anche perfetta interprete del canto patetico ed esterna un gran temperamento nei tempi vivaci di “Quel volto mi piace” del terzo atto.
Il mezzosoprano Marina De Liso en travesti (l'avido Arsace, principe di Corinto, attratto dalla bellezza e dalla ricchezza di Partenope) ha voce abbastanza densa e poco sonora all’inizio, morbida nel canto accorato che esprime con buoni filati, luminosa nei suoni acuti e medi quasi sopranili ma flebile in zona grave nell’aria di dolore “Non chiedo, oh miei tormenti…Ma quai note di mesti lamenti” . Ma il meglio della sua performance arriva alla fine del secondo atto con la nota e terribile ed infuocata aria di furore “Furibondo spira il vento”, con introduzione orchestrale agitata, che oltre ai fittissimi sbalzi ha anche dei possenti affondi in zona grave.
Il soprano Elena Monti (Partenope, regina guerriera e dama deliziosa) possiede un buon mezzo vocale con zona grave corposa, canta con voce pastosa e bei suoni fissi finali l’aria sbalzatissima “L’amor ed il destin” e con voce piccola il brillante pezzo di bravura “Io ti levo l’impero dell’armi” (atto I), il timbro si fa brillante nell’aria d’amore del secondo atto “Voglio amare insin ch’io moro” rivolta ad Arsace.
Valentina Varriale en travesti (il fedele e perseverante principe Armindo che sposerà Partenope) è un soprano corretto, che nell’aria di dolore del primo atto “E dir voglio ch’il mio core” esibisce un bel filato in acuto con messa di voce.
Cyril Auvity (il signorotto e tiranno locale Emilio di Capua che propone di far cessare l'assedio in cambio della mano di Partenope) è un tenore leggero, forse contraltino, ma con suoni acuti piccoli e senza funambolismo vocale, canta bene, ma i suoni sono a volte ingolati (“Anch’io pugnar saprò”- atto I, “La speme ti consoli”-atto III). Esegue bene il canto di sbalzo (“Barbaro fato, sì”, aria agitata in orchestra-atto II, “La gloria in nobil alma”, aria molto sbalzata nel registro medio-atto III), ma ha poco spessore.
Gianpiero Ruggeri (il tutore Ormonte che manovra con accortezza la positiva trasformazione morale di tutti i personaggi insegnando loro ad essere sinceri l'un l'altro), ha solo un’aria morbida con agilità nel primo atto “T’appresta forse amore”, cantata con bel timbro baritonale, fraseggio morbido, dizione chiara. Belli e ben eseguiti i duetti e i pochi ensembles.
Partenope, opera in tre atti su libretto di Silvio Stampiglia, fu rappresentata per la prima volta al King’s Theatre di Londra il 24 Febbraio 1730. Pare che lo stesso Händel - o forse un suo “osservatore” - avesse assistito a Venezia nel 1724 alla rappresentazione dell’omonimo titolo di Vinci, composto sullo stesso libretto di Stampiglia. L’opera piacque così tanto al compositore tedesco che ne trasse in seguito un pastiche dal titolo Elpidia e di lì a pochi anni decise di scrivere un’opera sullo stesso libretto. L’opera, che ha già conosciuto illustri produzioni all’estero (fra cui quella del festival di Glimmerglass, del festival di Göttingen e del New York City Opera), è il primo titolo händeliano esterno ai canoni dell’opera seria: racconta la storia della regina e fondatrice di Napoli, Partenope appunto, che deve scegliere fra tre nobili pretendenti, ai quali si aggiunge un quarto che in realtà è la fidanzata di uno dei corteggiatori, travestita da uomo per controllare la situazione. Per le varie peripezie dei personaggi in dubbio fino al lieto fine (Partenope sceglie il leale Armindo e Rosmira si riprende Arsace), quest’opera può essere vista come anticipatrice del genere semiserio che diventerà poi una forma importante nell’era romantica. Delle due versioni presenti nell’iconografia di Partenope - vergine-sirena e vergine-guerriera, quest’ultima è quella a cui fa riferimento il libretto di Stampiglia.
L'opera è una produzione del Teatro Comunale di Ferrara, in coproduzione con il Teatro Comunale di Modena, il Teatro San Carlo di Napoli e l’Opéra National de Montpellier Languedoc-Roussillon.

Tuesday, October 6, 2009

Il Prigioner Superbo - Teatro Pergolesi di Jesi

Foto: Marina De Liso (Metalce), Marina Comparato (Viridate)
Crédito: Binci – Teatro Pergolesi di Jesi
Giosetta Guerra

Il Teatro Pergolesi di Jesi continua l’operazione di riesumazione delle opere dimenticate dei compositori marchigiani, iniziata nel 1995 con la riscoperta del Teseo riconosciuto di Gaspare Spontini, cui sono seguite Giulietta e Romeo di Nicola Vaccaj, Il Prigionier superbo di Giovan Battista Pergolesi, Ruy Blas di Filippo Marchetti, Ines de Castro di Giuseppe Persiani, La Marescialla d’Ancre di Alessandro Nini, Il Domino nero di Lauro Rossi. Quest’anno è stato riproposto Il Prigionier superbo (prima ed unica rappresentazione a Napoli, Teatro S. Bartolomeo, 28 agosto 1733) con una regia che, invece di semplificare la trama, già abbastanza ingarbugliata, come quasi tutte le opere barocche, la complica, sia perché i personaggi, anche quelli maschili, sono vestiti e interpretati da donne (e non en travesti), tranne il tenore, sia perché il regista Henning Brockhaus affianca ad ogni personaggio in abiti moderni un pupazzo in costume barocco con linguaggi gestuali diversi, ossia, mentre il protagonista canta in posizione pressoché statica, il suo alter ego gesticola in modo enfatico, mosso da un paio di mini incappucciati, quindi ogni personaggio si fa in quattro. Una bella fatica per lo spettatore! Nella scena finale tutti i cantanti ritornano scenicamente single, perché i pupazzi vengono riposti negli scatoloni di cartone, precedentemente usati in qualche scena per avvolgere i protagonisti (non si è capito perché). Brockhaus ha ideato anche una scenografia di pietra vulcanica istoriata a incisione con larghe spaccature, da cui entrano i personaggi e la luce (disegno di Brockhaus e Fabrizio Gobbi), quattro macigni di marmo sono posti a terra come appoggio o come sedile per i personaggi sia vivi che inanimati. Molto grigiore quindi, illuminato da luci provenienti da dietro. Il colore si sprigiona nei costumi ideati da Giancarlo Colis, molto elaborati quelli dei pupi, molto eleganti quelli moderni dei cantanti. Marionettisti del Teatro Pirata di Jesi. L’opera non è molto accattivante, il primo atto è piuttosto noioso e non rende giustizia neanche ai cantanti, l’interesse cresce nel II e III atto, perché i pezzi chiusi sono più belli e più sbalzati e gli interpreti hanno modo di tirar fuori le loro doti e la loro grinta. I cantanti hanno bene assolto il loro compito, tranne l’unico uomo, che ha declamato più che cantato, comunque un maggior spessore vocale non avrebbe guastato, ricordiamo che il repertorio barocco vuole grandi voci in grado di aderire alla prassi esecutiva dell’epoca. Sostrate, re di Norvegia, è il prigionier superbo, in abiti maschili rossi, i capelli raccolti in un codino, posto su una sedia a rotelle (a simular le catene). A lui sono riservate arie strategiche cantate (si fa per dire) dal tenore corto Antonio Lozano, che si prodiga in qualche slancio acuto (aria di sortita “Premi, o tiranno altero” – I. 1), ma non ha la voce per aderire alle agilità e agli sbalzi della musica nell’agitata aria di confronto “Salda quercia” (I. 11) (non basta agitazione in scena); nell’aria cantabile e appassionata “Vado a morte” (II. 7) cerca di cantare tutto sulla mezza voce e non si sente niente, tuttavia qualche suono che si espande nell’acuto lascia intuire un bel timbro. Rosmene, sua figlia, innamorata di Viridace, ha lo stesso numero di momenti lirici ed è interpretata Marina Rodríguez Cusí in abito da sera rosso. Il mezzosoprano spagnolo esibisce suoni gravi scuri ma poco consistenti, mezze voci appena sussurrate, dizione incomprensibile nell’aria di sortita “Fra tanti affanni miei” (I. 4), intrisa di sublimata mestizia e di sofferta sospensione, esegue bene i forti affondi scuri e densi e i violenti slanci acuti nell’aria di furore e di agilità “M’intendeste? Non pavento” (I. 6), mette a fuoco un buon peso e un bel colore vocale nell’ aria di dolore “Chi mi sgrida” (II. 9), con suoni molto densi e rotondi, emissione morbida e affondi naturali. Il tirannico Metalce, re dei Goti, folgorato da Rosmene, conta il maggior numero di presenze in scena; è interpretato dal buon mezzosoprano Marina De Liso in versione dark (coi capelli sparati, vestita di nero e una bottiglia in mano). Vocalmente ha un bel colore scuro e brunito, buon peso e intensità espressiva, ma gli attacchi sono troppo sospirosi e le mezze voci poco sonore nell’aria “Che fiero martire” (I. 3), è brava ad eseguire l’aria di furore “Trucidati a queste piante” (II. 6), canta bene il recitativo accompagnato “Qual orror! Qual spavento!” (III. 7), accompagnato da un’orchestra vibrante e strappi di corni. Il mezzosoprano usa bene la voce che bella, di buon peso ed estesa anche nell’acuto, ma la parte richiederebbe una voce più possente. Viridate, principe di Danimarca innamorato di Rosmene, all’epoca interpretato dal castrato Castorini, è il mezzosoprano Marina Comparato con un bellissimo abito da sera femminile verde chiaro. La cantante esibisce voce agile e densa ma timbricamente più vicina a quella di soprano (aria “Parto. Non ti sdegnar” – I. 4); interpreta molto bene e con accento scandito ed incisivo l’aria di furore sbalzata “Del mio valore al lampo” (II. 4), interessante e coinvolgente per il ritmo e le fitte agilità, fa uso di sonore mezze voci per l’ aria di tristezza “Ombre meste, oscuri orrori” (III. 1) sostenuta da una musica delicata e tenue. Micisda, principe di Boemia innamorato di Ericlea e protagonista di un intreccio secondario, ha qualche momento di discreto virtuosismo. Presentato in abito da sera femminile nero, è interpretato dal contralto Giacinta Nicotra, che sembra più un soprano con qualche acutino e risolve le agilità con il vibrato (aria “Un’aura di speranza” – I. 8, aria “Se il tuo bel labro” – II. 1) . Nel III atto, esegue bene le fitte agilità dell’aria di tempesta “Dopo il periglio” (III. 3) con voce sonora e suoni decisi, ma da soprano e non da contralto. Ericlea, figlia del primo re di Norvegia e innamorata di Metalce, gode di momenti lirici degni di Rosmene sua rivale, è qui appannaggio di Ruth Rosique in abito da sera azzurro e diadema in testa, un soprano agile e corretto con buona emissione dei suoni ma poca articolazione della parola (aria di dolore “Giusti numi” – I. 9). Sicura nel canto anche mosso, la voce scintilla e gorgheggia a dovere nell’aria di vendetta “Vedi ingrato” (III. 5). L’Accademia Barocca de i virtuosi italiani, un piccolo organico di 21 elementi, col direttore Corrado Rovaris al cembalo, ha aderito ai tempi ora vivaci, ora pacati, ora mossi della partitura con proprietà di suono e di colori.

Versión en Español

El Teatro Pergolesi de Jesi continua la operación de exhumación de operas olvidadas de compositores de compositores oriundos de la región marchigiana, iniciada en 1995 con el redescrubrimiento de Teseo riconosciuto de Gaspare Spontini, seguida por Giulietta e Romeo de Nicola Vaccaj, Il Prigionier superbo de Giovan Battista Pergolesi, Ruy Blas de Filippo Marchetti, Ines de Castro de Giuseppe Persiani, La Marescialla d’Ancre de Alessandro Nini, e Il Domino nero de Lauro Rossi. Este año se repuso Il Prigionier superbo (cuya primera y única representación fue en Nápoles, en el Teatro S. Bartolomeo el 28 de agosto de 1733), con una puesta escénica que en vez de simplificar la trama, ya bastante enredada, como casi todas las opera barrocas, la complica ya que los personajes incluso masculinos fueron vestidos e interpretados por mujeres (y no en travesti) excepto el tenor, porque el regista Henning Brockhaus adjuntó a cada personaje en vestido moderno, una marioneta con vestido barroco con diversos lenguajes gestuales, mientras que el protagonista cantó en posición casi estática, mientras su alter ego gesticuló en modo enfático, movido por un par de mini encapuchados, por lo tanto cada personaje se hacia en cuatro. Un buen esfuerzo para los espectadores. En la escena final todos los cantantes aparecieron en escena solos, porque las marionetas fueron colocadas en cajitas de cartón, anteriormente utilizadas en algunas escenas para envolver a los protagonistas. Brockhaus ideó también una escenografía de piedra volcánica adornada y grabada con aberturas por las cuales entraban personajes y luces (diseñadas por Brockhaus y Fabrizio Gobbi), cuatro piedras de mármol se colocaron sobre tierra como apoyo y como asientos para los personajes tanto los vivos como los inanimados. Mucha palidez por lo tanto, e iluminación proveniente de atrás. El color se emitió de los vestuarios ideados por Giancarlo Colis, muy elaborados los de las marionetas, muy elegantes los modernos de los cantantes. La no opera no es muy cautivante, el primer acto es mas bien aburrido y no hace justicia ni a los cantantes. El interés crece en el segundo y tercero actos, porque las partes cerradas son más bellas y los interpretes tuvieron el modo de sacar sus dotes y su determinación. A Sostrate, rey de Noruega, es el prisionero altivo se le reservaron arias estratégicas cantadas por el tenor Antonio Lozano, que se prodiga en el impulso agudo (aria de salida “Premi, o tiranno altero”), pero no tiene la voz para adherirse a la agilidad de la música en la agitada aria de confrontación “Salda quercia”. Buscó cantar todo con la media voz y no se escuchó nada, aun así algunos sonidos que se expandieron en el agudo dejaron intuir un bello timbre. Rosmene, su hija y enamorada de Viridace, tiene el mismo número de momentos líricos y fue interpretada por Marina Rodríguez Cusí en vestido de noche rojo. La mezzosoprano española exhibió sonidos graves oscuros pero poco consistentes, media voz apenas susurrada, y dicción incomprensible en el aria de salida “Fra tanti affanni miei” pero ejecutó los fuertes, densos y violentos lances agudos en el aria de furor y agilidad “M’intendeste? Non pavento”, e encendió un buen peso y un bello color vocal en el aria dolorosa“Chi mi sgrida” con sonidos densos y rotundos, emisión mórbida y bajadas naturales. El tirano Metalce contó con el mayor número de apariciones en escena y fue interpretado por la buena mezzo soprano Marina De Liso en versión dark. Vocalmente tiene un bello color oscuro y bronceado, buen peso e intensidad expresiva. Usó bien su bella voz, de buen peso y pareja también en el agudo pero la parte requería una voz más potente. Viridate, principe de Dinamarca enamorado de Rosmene, en su momento interpretado por el castrato Castorini, fue interpretado por la mezzosoprano Marina Comparato con un bellísimo vestido de femenino de noche verde claro. La cantante exhibió una voz agile y densa pero en timbre mas parecida a la de una soprano. Interesante y envuelta por el ritmo y la agilidad, hizo uso de sonoras medias voces para el aria de tristeza “Ombre meste, oscuri orrori” apoyada de una música delicada y tenue. Micisda, príncipe de Bohemia enamorado de Ericlea, con vestido de noche femenino, tuvo algunos momentos de discreto virtuosismo interpretado por la contralto Giacinta Nicotra (más soprano que contralto). Ericlea (hija del primer rey de Noruega y enamorada de Metalce) de Ruth Rosique, con vestido de noche azul, es una soprano ágil y correcta con buena emisión en los sonidos, pero poca articulación de la palabra. L’Accademia Barocca de virtuosos italianos, un pequeño grupo de 21 elementos, con el director Corrado Rovaris al clavecín, adhirió a los tiempos vivaces y calmados, o movidos de la partitura con propiedad de sonido y de colores.