jueves, 21 de junio de 2012

Le Nozze di Teti e di Pelleo en la Opéra De Rennes, Francia

Credito fotografico: Edouard Brane
 
Suzanne Daumann
 
Llego a Rennes porque tengo una cita con Rossini en Nápoles y con Spinosi de una obra poco ejecutada, una cantata escrita en 1816 por Rossini basada en un tema mitológico. De inicio Jean-Christophe Spinosi y el Emsamble Matheus ofrecieron la Sinfonía 82 de Haydn, una obertura ideal para este matrimonio, juguetón y rítmico, y cuando Spinosi es Spinosi, es tiempo de divertirse ya que baila con la partitura y va creciendo el ambiente festivo en el teatro. Sin intermedio, y sin tarima para los solistas y el coro comenzó el preludio de la cantata, de manera ligera, rítmica y tan italiana como uno pudiera imaginarse. Hace su entrada el coro. y la orquesta con vestidos multicolores para las mujeres y trajes para los hombres, dan inicio a la fiesta, porque se trata de un casamiento, el de Teti y Peleo, y con ese ambiente de celebración continuó su curso la cantata. Se presentaron cinco jóvenes solistas, frescos, con espíritu y con sentido del escenario. No fue necesario entender cada palabra del libreto, ni era necesario conocer al pie de la letra todas las operas de Rossini para disfrutar, como alguna vez lo hiciera el rey de Nápoles. La actuación de los solistas y la música de Rossini hicieron su trabajo. Fue entretenida, cautivadora y estuvo repleta de arias, recitativos, ensambles y coros. Peleo (Sébastien Obrecht, tenor) y Teti (Marlène Assayag, soprano) estaban felices por su matrimonio pero temerosos de su futuro. ¿Estarían las furias dispuestas a arruinar todo? Si, pero Júpiter (Xavier Mauconduit, tenor), Juno (Marianne Delacasagrande, mezzo-soprano), Ceres (Camille Poul, soprano) y otros dioses mas descendieron del olimpo para ahuyentar a los espirituoso malos y dejar que la joven pareja fuera feliz. El coro afirmaba con sus cantos esta celebración. Fue una fiesta exitosa de buen canto, de ligero y un poco irónico belcanto, que fue matizado con vigor y precisión por la orquesta, y los solistas repitieron el furioso final antes de retirarse. Grazie, Signor Rossini!

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