domingo, 1 de noviembre de 2015

Recital del pianista chino Haochen Zhang en Mexico D.F.

Fotos: Barry Domínguez

Ramón Jacques

Como parte del ciclo de ‘Conciertos Internacionales’ que organizad Música UNAM, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México, se ofreció en la Sala Nezahualcóyotl de la Ciudad de México un recital de piano a cargo del pianista Haochen Zhang, quien en los días previos había sido invitado de la orquesta OFUNAM con la que interpretó el Concierto para piano 4 de Beethoven. Este joven chino de apenas 25 años de edad ha comenzado a forjarse una importante carrera internacional a raíz de haber resultado vencedor de la edición del  Concurso Internacional de Piano Van Cliburn del 2009, con tan solo 19 años. Su ya extenso palmares cuenta con apariciones al lado de importantes orquestas como la de Los Ángeles,  Filadelfia, San Francisco, Seattle, Filarmónica de Israel, Múnich, Japón, Singapur, Hong Kong, entre otras, además de haber dado ya muchos recitales como solista.  En su debut en México dejo un grato sabor, con un programa rico y variado en el que dejo constancia de la expresividad, la profundidad y el romanticismo con la que impregnó  su equilibrada ejecución de Kreisleriana op 16 de Robert Schumann. El momento cumbre de esta velada ocurrió con su Sonata para piano no 26 en mi bemol mayor op 81 a, Los Adioses de Beethoven que fue una fuente inagotable de musicalidad, habilidad y dinámica expresada particularmente en el tercer movimiento Das Wiedersehen Vivacisissimamente una exaltación a la amistad después de un inicio triste y melancólico.  Parecería, después de escuchar estas dos piezas que tanto Schumann como Beethoven son los autores que más se acercan al temperamento del artista y que domina. Una rareza fue escuchar la Sonata 1.X. 1905, De la Calle de Leoš Janáček, única sonata del compositor checo que posee un carácter triste oscuro, una especie de reflexión intima y conmovedora que se pudo escucharUna par de joyas regaló el pianista, con los breves 2 poemas op 69 y Poema op 32 no 1 Alexander Scriabin, y para finalizar la Sonata para piano  no.1 op 22 del compositor argentino Alberto Ginastera con ritmos cargados de folclor argentino, donde ofreció una enérgica y entusiasta ejecución aunque poco convincente y alejado de su sensibilidad. Aun así, este recital será ampliamente recordado hasta la próxima visita del pianista que auguramos será  muy pronto. 

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