miércoles, 11 de noviembre de 2015

Concierto de Les Talens Lyriques, Christophe Rousset y Ann Hallenberg en León México

Fotos: © Teatro del Bicentenario – Arturo Lavín 

Ramón Jacques

Emocionante, notable, mágico, es como se puede describir el concierto ofrecido por la orquesta francesa Les Talens Lyriques y Christophe Rousset, su carismático director titular y fundador, en el Teatro del Bicentenario de León, Guanajuato México. El programa titulado “Tributo a Farinelli” que consistió en una selección de arias de operas interpretadas por el famoso castrado Carlo Broschi (Farinelli) del siglo XVIII y la visita de esta celebre agrupación de música antigua, quizás en la actualidad una de las mejores en su género, formó parte de la nutrida cartelera musical de la 43 edición del Festival Internacional Cervantino que se lleva a cabo en Guanajuato México. Cabe recordar que el propio Christophe Rousset y la orquesta ya se habían adentrado en el mundo musical de este personaje cuando en 1993 realizaron la banda sonora para la película Farinelli Il castrato del cineasta belga Gérard Corbiau. Para la ocasión se tuvo como solista invitada a la mezzosoprano sueca Ann Hallenberg, quien en su debut en este país demostró ser una artista que como pocos, sabe exhibir la maestría y el dominio absoluto del repertorio en el que se ha especializado, mostrando agilidad, claridad e intención en cada frase y palabra que emite, y que recorrió desde el virtuosísimo de “Son qual nave ch’agitata..” y “Ombra fedele anch’io..” de Riccardo Broschi, pasando por la tranquilidad y serenidad manifestada en ‘Nel gia bramoso petto” de Nicola Porpora, hasta la belleza y sencillez en “Parto quel pastorello ..” de Johan Adolph Hasse. Hallenberg continuó haciendo alarde de su virtuosismo, cautivando con su simpatía y la elegancia en su línea de canto que imprimió en las arias posteriores que interpretó de Porpora y de Broschi. Ante la insistencia y el entusiasmo de un público entregado, se dio el lujo de ofrecer tres bises concluyendo con una conmovedora ejecución de la conocida aria Lascia ch’io pianga de Rinaldo de Handel. La orquesta por su parte, brilló con luz propia  regalando la Sinfonías de las óperas Polifemo de Porpora, de Siroe de Hasse, y de La Morte di Abel de Leonardo Leo, y creo un marco musical adecuado para la cantante. Se trata de una agrupación de un alto nivel musical, muy homogénea en cada una de sus lineas, y la ligereza en su sección de cuerdas encabezada por su concertina Gilone Gaubert-Jacques, quien también deleitó con sus pasajes solistas. En el podio, no al clavecín como nos tiene acostumbrados, Christophe Rousset dirigió con alegría y  pasión pero con la seguridad de conocer muy bien estas páginas musicales. Un concierto que seguramente será muy recordado y que forma ya parte de la historia de este teatro. Un próximo concierto a tener en cuenta en la futura agenda de la programación de este recinto, será el debut local de la soprano alemana Diana Damrau en una gala operística. 

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