lunes, 20 de junio de 2016

Concierto de Renée Fleming en Torreón, México

Foto: Luis López 

Luis López / Reforma.com

Una noche de elegancia y perfección técnica, con un programa de amplio rango emocional, brindó anoche la soprano Renée Fleming en la Gala Operística de la Camerata de Coahuila, en Torreón. Ante un público que llenó el Teatro Isauro Martínez de la ciudad coahuilense, la solista consentida del Met de Nueva York ofreció, en su segunda visita a México, un programa de arias de barrocas a románticas, así como canciones de arte de distintas latitudes, bajo la batuta de Ramón ShadeTras iniciar la velada de forma alegre con la obertura de Las Bodas de Fígaro, de Mozart, la estadounidense lució de inmediato su timbre lírico y cálido en la melancólica Porgi, amor, de la misma puesta en escena. Siguió el momento de derrochar la destreza vocal con las arias Bel piacere y V'Adoro pupille de Händel, donde la soprano lució gran soltura en las fiorituras, sobre todo en la segunda, en la que dio voz a la seductora Cleopatra de la ópera Julio César en EgiptoEn el bloque romántico francés, antecedido por el intermezzo instrumental Meditación, de Thaïs, Fleming hizo muestra de la profundidad de su timbre en el aria introductoria del papel titular de esta ópera de Massenet, para luego continuar el sentimiento dramático con la triste Adieu notre petite table de Manon, del mismo compositor. Entre las canciones de arte que interpretó destacó Soirée en mer, de Saint-Saëns, con texto de Víctor Hugo, y cuya versión orquestal se estrenó anoche. Asimismo, lució tanto el júbilo primaveral de Aprile, de Tosti, como el carisma de Mattinata, de Leoncavallo, con tal control de su rango dinámico que lo mismo logró asombrar a los espectadores con pasajes fortísimo que captar su atención con notas apenas audibles. Después del toque latinoamericano con la danza Malambo, de Ginastera, ejecutada por la orquesta, Fleming mostró la dulzura de su timbre con una de las melodías más aplaudidas de la noche: Estrellita, de Ponce. La artista cerró su programa con sabor ibérico al entonar La morena de mi copla, de Carlos Castellano Gómez, para luego ofrecer como encore una joya de su tierra: el canto de cuna Summertime de Gershwin. Tras la ovación del público, la intérprete regaló también el célebre O mio babbino caro, de Puccini, y Shall we dance?, del musical El Rey y yo, concluyendo con una probadita de Broadway la velada. La soprano dará  mañana martes 21 de junio en Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México su segunda presentación en esta visita al País. En su recital a piano será acompañada por Gerald Martin Moore.  


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