martes, 28 de junio de 2016

Recital de Joyce DiDonato en Bellas Artes de México

Fotos: López Palomino / INBA

José Noé Mercado

La reconocida mezzosoprano estadounidense Joyce DiDonato, luego de dos años, volvió a nuestro país. En específico, regresó al Teatro del Palacio de Bellas Artes para ofrecer un recital acompañada al piano, en esta ocasión por Craig TerryLa cantante hizo una especie de tour musical por diversos países del mundo. Comenzó por España, con la romanza “De España vengo” de El niño judío de Pablo Luna, que exigió la colaboración del público entusiasta para entender del todo una dicción en español poco lograda, a cambio de un primer deleite en el terreno vocal. En el apartado Oriente, DiDonato abordó el ciclo Shéhérezade de tres piezas de Maurice Ravel. En este punto, la mezzosoprano mostró delicadeza y finura interpretativa, si bien el fraseo lírico acusó cierto vibrato pronunciado, ligeramente suelto, quizás como producto de una vocalidad dispuesta más para el repertorio de coloratura en el que ha ganado fama. Como si la suspensión, los amortiguadores y el punto gravitacional de donde surge y resuena la voz, tuviera una rigidez o juego distinto en el lirismo respecto del ornamento. Así pudo constatarse y contrastarse, además, en su traslado sonoro a Babilonia para interpretar el aria de la ópera Semiramide de Gioachino Rossini “Bel raggio lusingher”, con la que cerró l primera parte del recital. Después del intermedio, la mezzosoprano abordó “Las majas dolorosas 1, 2 y 3” de Tonadillas escritas en estilo antiguo de Enrique Granados, lo que la hizo regresar a España, dondese mantuvo también para la gustada aria “Lascia ch’io pianga” de la ópera Rinaldo de Georg Friedrich Händel. El refinamiento, la dulzura, el control de la respiración dispuesta para crear una atmósfera intimista y de frágil belleza de DiDonato, tuvo en esta pieza su más acabada expresión.

Vinieron después, de Italia, tres de las llamada Arias antiguas: “Caro mio ben” de Giuseppe Giordani, “Se tu m’ami” de Giovanni B. Pergolesi y “Star vicino” de autoría anónima. La particularidad de las interpretaciones manieristas de Joyce DiDonato nació de que contaron con el arreglo del propio pianista Craig Terry, quien las impregnó de un acento y estilo jazzístico que a unos puede gustar de la misma manera que a otros irritar. El cierre del programa llegó con “Tanti affeti” de La dama del lago de Rossini. Joyce DiDonato se comunica con el público, interactúa, bromea cálidamente y consigue un sello muy personal que, sin embargo, al ya haber presenciado otros recitales de la cantante, en el melómano puede quedar la impresión de que en realidad se trata de un mecanismo, que bebe más de lo calculado que de la inspiración. Ello, el entendimiento del show,  puede, asimismo, desvelar cierta frialdad al termino de la presentación, que musicalmente concluyó con tres encores dos de ellos algo edulcorados: “I love a piano” de Irving Berlin, “Over the rainbow” —pieza en la que hasta más de un funcionario cultural presente en la sala ondeo los brazos en alto como si realizara la coreografía de “We are the world” con Stevie Wonder— de Harold Arlen y, ésa sí preciosista, “Morgen” de Richard Strauss.

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