sábado, 11 de junio de 2016

Siegfried en Houston

Foto: Lynn Lane

Carlos Rosas

Con las presentaciones de Siegfried, tercera entrega del Anillo de los Nibelungos continuó el ciclo que la Ópera de Houston inicio hace dos temporadas. De nueva cuenta el público se enfrentó a la idea escénica vanguardista de Carlus Padrissa y La Fura del Baus, que parece esta fuera de sintonía con la trama y con la música de Wagner. Las enormes proyecciones al fondo del escenario que trasladan la escena a un mundo mecánico y de fábricas industriales, son tan abigarradas y cambiantes, con  iluminación tan intensa, que terminan por ser una fastidiosa distracción.  Poco aporte en el plano escénico y actoral ante una propuesta que busca servir al egocentrismo de un director, cuyo interés no está en crear una unidad teatral equitativa entre lo visual y lo musical para el público. Este es el rumbo que eligieron los directivos del teatro, y para escuchar Götterdämmerung la próxima temporada habrá que padecer más de lo mismo.  El elenco de cantantes elegidos para este título fue solido y cumplió de manera satisfactoria.  A Jay Hunter Morris le fue confiado el papel de Siegfried;  porque es un tenor seguro, de voz resonante y brillante tonalidad, que supo administrar y sacar adelante las exigencias del personaje. Christine Goerke  fue una Brünnhilde de sobresaliente desempeño vocal.  Dignas de mencionarse fueron las intervenciones vocales del bajo Andrea Silvestrelli como Fafner, la del barítono de larga trayectoria Richard Paul Fink como Alberich, y la de la contralto Meredith Arwady de oscuro y atractivo esmalte tonal como Erda.  En el podio, Patrick Summers director titular de este teatro desde 1998 y encargado de conducir todo el ciclo, logró extraer la suntuosidad y riqueza que contiene la partitura con una orquesta uniforme, aunque su lectura no fue siempre sutil y considerada con las voces a las que en ciertos pasajes agobió e incluso cubrió.

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