martes, 13 de abril de 2010

Concierto de gala de la Orquesta Filarmónica de la UNAM- México D.F.

Fotos: Alun Francis, Ramón Vargas - Musica UNAM y J.V. Conaculta

Ramón Jacques

La consagración de la casa, op.124, compuesta por Beethoven fue la elegida para dar inicio a este concierto de gala, que se realizó con motivo de la reapertura de la Sala Nezahualcóyotl, sede de la Orquesta Filarmónica de la UNAM, en el Centro Cultural Universitario de la Ciudad de México, que permaneció cerrada durante varios meses por renovaciones. A pesar de que la obertura es poco conocida en la actualidad, como se escribió para la inauguración del Teatro Josephstadt de Viena, tradicionalmente se ha tocado en la inauguración de algunos teatros y salas de conciertos. La misma pieza fue utilizada en el concierto de estrenó de la famosa Novena Sinfonía de Beethoven. Guiada por la segura mano de su director titular, el galés Alun Francis, la OFUNAM, considerada una de las mejores orquestas de este país, ejecutó la alegre pieza de manera enérgica y lucida, resaltando la brillante y uniforme sección de metales.

La orquesta ofreció deleitables ejecuciones del Intermezzo de Manon Lescaut de Puccini, de la obertura de Luisa Miller de Verdi, así como el ligero y armonioso Intermezzo de Atzimba, opera estrenada en 1900 por el mexicano Ricardo Castro (1864-1907), e inspirada en la tradición operística de su época, que trata sobre los amoríos entre la princesa mexicana Atzimba y el capitán español Jorge de Villadiego, quienes mueren trágicamente.


Se realizó el estreno de Canto a Nezahualcóyotl, en honor al monarca del México antiguo y la sala que llevan el mismo nombre, que le fue comisionada para esta ocasión al músico mexicano Horacio Uribe (1970). La obra sinfónica de nueve minutos de duración, posee una placentera tonalidad, particularmente en la sección de cuerdas de la orquesta, y un tono melancólico que fue creciendo en intensidad, con fanfarrias y la incorporación del arpa, el pandero, la marimba y un contra fagot, que crearon un sonido exótico de carácter musical mexicano.

Se interpretó el Danzón no. 2 de Arturo Márquez (1950), estrenado por esta misma orquesta en 1994 y que es en uno de los caballos de batalla del director venezolano Gustavo Dudamel, que posee deliciosos ritmos populares mexicanos, inspirados en la música origen cubano. La ajustada y por momentos poca calibrada lectura del director Francis, privó a la obra su dinámica natural, creando algunos desfases instrumentales, aunque no por ello dejo de deleitar. Como bis se ofreció una satisfactoria interpretación del siempre jubiloso Huapango de José Pablo Moncayo (1912-1958).

El solista invitado fue el tenor Ramón Vargas, quien cantó las arias Angelo casto e bel del Duque de Alba de Donizetti, Quando le sere al Placido de Luisa Miller y Ah la paterna mano de Macbeth, ambas de Verdi, así como E la solitaria del pastore de La artesiana de Cilea, la canción Core’ngrato de Cardillo y la tarantela napolitana con música de Rossini, La danza.




No hay comentarios:

Publicar un comentario