domingo, 25 de abril de 2010

La Flauta Mágica en Buenos Aires

fotos gentileza de FUNDAMÚS
Gustavo Gabriel Otero
FUNDAMÚS (Fundación para la Música) de Buenos Aires abrió la Temporada Lírica 2010 de la Argentina el pasado mes de marzo (20, 26, 27 y 28), presentando en el Teatro Avenida de Buenos Aires La Flauta Mágica de Mozart en una adecuada propuesta musical y teatral. Eduardo Casullo busca profundizar el lado más teatral de este singspiel con recursos que ya se tornan un clásico en este artista: la entrada de Papageno por el pasillo central de las plateas (entonando buena parte de su aria antes de subir al escenario), los coros desde el fondo de la platea, el escenario prácticamente vacío, las proyecciones sobre el fondo (exteriores, interiores, templos, ambientaciones más concretas o más abstractas) y las mujeres con los cuerpos pintados (en este caso los animales del bosque).
La solución de realizar todas las partes habladas en castellano genera algo de confusión en el espectador avezado y, quizás, contribuya en los no iniciados. De todas maneras y a pesar de que la calidad musical opacó las objeciones que pudiera tener esta solución, lo mejor parece seguir siendo el sobretitulado. La dirección orquestal de la italiana Tania Morandini fue correcta con buena respuesta de la orquesta. Se notó su innegable experiencia en la dirección coral ya que los mejores momentos de su batuta y los más seguros fueron los coros. Hubo un mejoramiento general en el segundo acto.

El reparto es casi inmejorable para la realidad actual de la Argentina. Carlos Ullán (Tamino) y Graciela Oddone (Pamina) forman una dupla perfecta de excelente calidad. El barítono Luciano Garay parece conocer todos los recovecos de su histriónico y experto Papageno. Su compañera Papagena está bien personificada por Andrea Lucero. Lucas Debevec Mayer compone un adecuado Sarastro, aunque su gesticulación denota cierta dificultad. Luz del Alba Rubio, soprano uruguaya de carrera internacional, cumple como la Reina de la Noche.
Bien el terceto de damas (Claudia Montagna, Trinidad Goyeneche y Laura Domínguez) y de genios (Clara Pinto, Anahí Fernández Caballero y Javiera Paredes Krefft), mientras que Monóstatos tuvo lo que hay que tener de la mano de Fabián Frías. Correcto el resto del elenco así como el coro dirigido por Ezequiel Fautario.

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