martes, 15 de mayo de 2012

Carlos Fuentes, el autor que trastocó la literatura mexicana


Con la muerte del escritor se extingue una de las conciencias más lúcidas y críticas de nuestro tiempo, siempre libre en sus juicios y siempre sensible al pulso de los cambios políticos, sociales y culturales de México y del mundo.Su obra ensayística ha sido punto de referencia para tomar conciencia respecto a los problemas más puntuales de México. Sus novelas, reflejo del ser de México, espejos que a partir de hoy los mexicanos habrán de desenterrar una y otra vez para mirarse, conocerse y reconocerse. Su obra literaria toda, merecedora del Premio Nobel sin lugar a dudas, surge en el periodo de extinción de la novela de la revolución mexicana para mostrar el modelo nacional posrevolucionario. Sus novelas reconocen la genealogía en el discurso nacionalista mexicano, al mismo tiempo que se reconocen sus fracturas. Carlos Fuentes nació en Panamá, Panamá, el 11 de noviembre de 1928. Dramaturgo, ensayista y narrador, estudió derecho en la UNAM y cursos de economía en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza. Ha sido delegado mexicano en Ginebra; embajador de México en Francia; director, junto con Octavio Paz, de la Colección Literaria Obregón; profesor en varias universidades norteamericanas y europeas; fundador y codirector, con Emmanuel Carballo, de la Revista Mexicana de Literatura; director de La Cultura en México; fundador y editor de El Espectador. Miembro de El Colegio Nacional (desde 1972), de la Academia Estadounidense de Artes y Letras, del Consejo de Administración de la Biblioteca Pública de Nueva York y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México. Su obra se ha traducido al polaco, noruego, armenio, chino, inglés, francés, alemán, sueco, italiano, portugués, suizo y danés. Escritor de los guiones cinematográficos deLas dos Helenas, El gallo de oro (en colaboración con Gabriel García Márquez y Roberto Gavaldón), Un alma pura, Los caifanes (en colaboración con Juan Ibáñez),Pedro Páramo (en colaboración con Manuel Barbachano Ponce y Carlos Velo), Las cautivas, ¿No oyes ladrar los perros? y el guion del documental El espejo enterrado. Colaborador de El Espectador, La Cultura en México, Revista Mexicana de Literatura, y Vuelta. Becario del CME, 1956. Miembro del SNCA, como creador emérito, desde 1994. Premio Biblioteca Breve Seix Barral 1967 por Cambio de piel. Premio Mazatlán de Literatura 1972 porTiempo mexicano Terra Nostra. Premio Internacional Alfonso Reyes 1979. Doctor honoris causa 1979 por la Universidad de Harvard. Premio Nacional de Ciencias y Artes (lingüística y literatura) 1984. Doctor honoris causa 1987 por la Universidad de Cambridge. Premio Miguel de Cervantes 1987. Medalla de Honor de Literatura del Club Nacional de las Artes de Estados Unidos 1988. Premio Instituto Cultural Mexicano 1995 por su labor de difusión de la cultura y el arte de México en Estados Unidos. Doctor honoris causa 1996 por la UNAM. Doctor honoris causa 2002 por la Universidad de Salamanca, España. Premio Don Quijote de la Mancha 2008 por su trayectoria y su labor como impulsor de la lengua y la cultura hispanoamericanas. Medalla Adolfo Ruiz Cortines 2008, otorgada por el Gobierno de Veracruz. Gran Cruz de Isabel la Católica 2009 otorgada por el gobierno español. Premio González-Ruano de Periodismo 2009, que otorga el Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre por el artículo "El Yucatán de Lara Zavala". Doctorado honoris causa por la Universidad de las Islas Baleares (UIB), 2012. Su obra se encuentra dividida en cuento: Los días enmascarados, 1954; Las buenas conciencias, 1959; Cantar de ciegos, 1964; Agua quemada, 1981; Constancia y otras novelas para vírgenes, 1990; El naranjo o los círculos del tiempo, 1993; La frontera de cristal, 2005; Todas las familias felices, 2006; Cuentos naturales, 2007; Cuentos sobrenaturales, 2007. En ensayo: París, la revolución de mayo, 1968; La nueva novela hispanoamericana, 1969; Casa con dos puertas, 1971; Tiempo mexicano, 1971;Cervantes o la crítica de la lectura, 1976; Valiente mundo nuevo. Épica, utopía y mito en la novela hispanoamericana, FCE, Tierra Firme, 1991; El coloquio de invierno (en colaboración con Fernando del Paso y Gabriel García Márquez), 1992; El espejo enterrado, 1992; Geografía de la novela, 1993; Tres discursos para dos aldeas, 1993;Nuevo tiempo mexicano, 1994; Por un progreso incluyente, 1997; Retratos en el tiempo, 1998; Todo encuentro o descubrimiento es mutuo (plaquette), 1998; Machado de la Mancha, 2001; Viendo visiones, 2003; Contra Bush, 2004; Los 68. París, Praga, México, 2005. En novela: La región más transparente, 1958, 2008; Aura, 1962; La muerte de Artemio Cruz, 1962; Cambio de piel, 1967; Zona sagrada, 1967;Cumpleaños, 1969; Terra Nostra, 1975; La cabeza de la hidra, 1978; Una familia lejana, 1980; Gringo viejo, 1985; Cristóbal Nonato, 1987; La campaña, 1990; Diana o la cazadora solitaria, 1994; La edad del tiempo (obras completas), 1994; Los años con Laura Díaz, 1999, 2006; Los cinco soles de México. Memoria de un milenio, 2000;Instinto de Inez, 2001; La silla del águila, 2003; Fundaciones mexicanas. Novelas 1. (La Muerte de Artemio Cruz. Los años con Laura Díaz), 2007; Capital mexicana (La región más transparente. Agua quemada), 2008; Imaginaciones mexicanas (Aura.Cumpleaños. Constancia y otras novelas para vírgenes. Instinto de Inez. Inquieta compañía), 2008. La voluntad y la fortuna, 2008; Adán en Edén, 2009. En relato: Los hijos del conquistador, 2002; Inquietantes compañías, 2003; En el género de teatro:Todos los gatos son pardos, 1970; El tuerto es rey, 1970; Los reinos originarios, 1971;Orquídeas a la luz de la luna, 1982; Ceremonias del alba, 1991; En varia invención:Voluptuario, 1996; En esto creo A/Z, 2002. En antologías: Cuerpos y ofrendas (prólogo de Octavio Paz), 1973; Josele T. Césarman (textos y poemas, en colaboración con Héctor Azar), 1992.

Su obra, un legado de conciencia lúcida y crítica sobre México y el mundo.
Carlos Fuentes afirmó alguna vez que la cultura y el arte nos indican que no sólo debemos conocer el mundo, sino además imaginarlo y que nuestra identidad como mexicanos surge del esfuerzo de conciliación de las culturas indígenas y europeas de las que provenimos, de la raza cósmica de José Vasconcelos y la América sin adjetivos de Simón Bolívar.
El escritor mexicano, fallecido este 15 de mayo en la ciudad de México, a la edad de 83 años, estuvo siempre convencido de que la cultura es el espejo de lo mejor que podemos ser y lo mucho que podemos dar.

“Debemos multiplicar las oportunidades para enseñar y conservar las artes. La mitad de la población de América Latina tiene sólo 20 años de edad o menos, somos un continente de jóvenes. No podemos crear leyes de orden social y político sin preguntarles a ellos”, afirmaba el escritor.

Considerado uno de los pensadores más agudos y claros de nuestra nación, Carlos Fuentes y su obra trastocaron la literatura mexicana, que en opinión de los más reconocidos críticos, hasta antes de Al filo del Agua, de Agustín Yáñez, carecía de una novelística.

Escribir una novela es aprender a leer, decía William Faulkner, una frase que en el convencimiento de muchos parece describir la obra de Carlos Fuentes quien a través de las décadas mostró una realidad novelística surgida del advenimiento de nuestra historia como nación y los mitos de nuestra cultura.

En su extensa obra narrativa se cuentan los libros Los días enmascarados, 1954 ; La región más transparente, 1958; Las buenas conciencias 1959; Aura, 1962; La muerte de Artemio Cruz, 1962; Cantar de ciegos, 1964; Zona sagrada, 1967; Cambio de piel, 1967; Cumpleaños, 1969; La nueva novela hispanoamericana, 1969; El mundo de José Luis Cuevas, 1969; Todos los gatos son pardos, 1970; El tuerto es rey, 1970; Casa con dos puertas, 1970; Tiempo mexicano, 1971; Los reinos originario teatro hispano-mexicano, 1971; Cuerpos y ofrendas, 1972 y Terra Nostra, 1975.

También Cervantes o la crítica de la lectura, 1976; La cabeza de la hidra, 1978; Una familia lejana, 1980; Agua quemada, 1981; Orquídeas a la luz de la luna, 1982; Gringo Viejo, 1985; Cristóbal Nonato, 1987; Constancia y otras novelas para vírgenes,1990; Valiente mundo nuevo, 1990; La campaña, 1990; Ceremonias del alba, 1990; El espejo enterrado, 1992; El naranjo o los círculos del tiempo, 1993; Diana o la Cazadora Solitaria, 1996, entre otras.
En uno de sus últimos encuentros con los medios, el escritor afirmó que si tuviera un plan de vida sería escribir hasta la muerte. “Es lo que me gusta hacer, para mí no es un trabajo, es lo que disfruto y quisiera hacerlo hasta mis últimos días”.

Con respecto a su propia obra, comentó no tener un libro predilecto, pues a todos los considera como parte de su familia. “Qué puedo decir, mis libros son como mis hijos, los hay altos, tuertos, bajitos, otros son así y asado, no importa, todos son mis hijos”.

No obstante confesó que su cariño por el cine sí ha influenciado su narrativa. “Sin embargo soy muy malo escribiendo guiones de cine, por eso hago novela, la novela ha sobrevivido a todo, yo como novelista me digo, si tengo un lector, me basta. La novela, salvo Dickens, siempre ha sido para un número reducido de lectores y va a sobrevivir porque hay cosas que sólo se pueden decir en el mundo a través de este género”.

Observador, lúcido y certero de la realidad de las sociedades contemporáneas, Carlos Fuentes afirmó estar convencido de que en América Latina sabemos exactamente quiénes somos.

“La cuestión primordial es comenzar a movernos de la identidad adquirida a la diversidad por adquirir. La viabilidad democrática, la cultura y el futuro de nuestras naciones dependerán del esfuerzo de todos”.

No obstante, el escritor mencionaba que la pobreza que aqueja a muchos países de América Latina sigue siendo el vergonzoso pecado original de nuestras sociedades y aseguraba que la democracia al dar legitimidad de origen debe dar también legitimidad de ejercicio.

“La democracia significa también educación vitalicia, cuidado al anciano, derechos a la mujer, lucha contra la corrupción ¿por qué teniendo una continuidad cultural tenemos una política tan fracturada y economías tan frágiles?

En este sentido, el autor, quien ha menudo mostraba su preocupación sobre el porvenir de los jóvenes, no sólo en México sino en el resto del continente, afirmaba:

“Cientos de millones de jóvenes se preguntan sobre un mundo donde el 20 por ciento de la población consume el 86 por ciento de la producción; donde 200 mil millones de dólares al año se gastan en armamento y donde no hay para comprar vacunas e invertir en la educación. Un mundo donde la mitad de la población sobrevive con un promedio de dos dólares al año”.

Y agregaba: “Si existe un mundo creado por la humanidad también existe una humanidad creada por el mundo. El mundo tal y como es no basta, por el contrario, nos devasta. Los teóricos del fin de la historia están tratando de vendernos otra historia donde sólo nos queda divertirnos hasta la muerte, esto no puede representar el futuro”.
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