jueves, 16 de julio de 2015

La Traviata - Teatro El Círculo Rosario, Argentina.

Foto: Raúl Schivazappa

Dr. Alberto Leal


En un país donde los teatros suelen tener muy poca elasticidad en sus temporadas y que nunca aprovechan importantes nombres que se presentan en países vecinos, merece ser valorado el trabajo de Marcelo Aronna y su grupo de colaboradores por haber sacado – de la manga y en un mes – una versión de La Traviata que tuvo un notable éxito de público y un muy buen nivel artístico en lo musical y vocal. Por supuesto que es una obra que convoca público como pocas, pero la curiosidad de ver y escuchar a Jaquelina Livieri - lanzada a una carrera internacional – rodeada con un excelente elenco gravitó para la explosión de público. En ambas funciones se tuvieron que agregar sillas en ambos pasillos y con gente afuera del teatro, esperando alguna devolución. Lamentablemente solo se han podido realizar dos funciones ya que Livieri salía el día posterior a la segunda función para Bogotá, donde cantará Sophie en Werther y tendré el placer de cubrir la función del día 30. El Maestro Marcelo Pozo brindó una correcta versión de la hermosa partitura verdiana y la orquesta complementó un buen trabajo. Tal vez algo más de intensidad hubiera sido bienvenida, pero su versión nunca bajó de la corrección, cuidando en todo momento el balance entre foso y escenario.  Jaquelina Livieri brindó mucho más de lo esperado. Aunque es una soprano lirico- ligera, posee un centro y graves con notable cuerpo. Además de un hermoso timbre, noble línea de canto y segura afinación. Luego de un impecable y esperado primer acto, mostrando su facilidad en la zona aguda y en las coloraturas, donde solamente perdió algo de apoyo en el Mi Bemol final de su impactante “Sempre libera” fue creciendo en cada acto, llegando a un maravilloso trabajo en el último con un conmovedor “Addio del passato”. Fue un momento mágico, sin dudas lo más notable de la versión donde solistas, orquesta y puesta se amalgamaron para crear ese clima. Esta fue su segunda función de Traviata, en realidad solo un borrador, un espléndido borrador de quien será sin dudas una gran Violetta. Bravo. Juan Carlos Valls, que vengo siguiendo su carrera desde hace años y nunca tuve en claro porque no se lo convocaba más a menudo debido a sus condiciones, fue el Alfredo de esta versión, uno de los roles que más ha cantado. Su prestación fue creciendo con el correr de los actos, aunque su momento más notable fue la vibrante caballeta - O mio rimorso” con impactante DO incluido luego del aria “De miei bollenti spiriti”. Esto no es una novedad ya que Valls siempre ha tenido una extensión envidiable para cualquier tenor. Aunque conserva todos los atributos de su hermosa voz, el tiempo oscureció el timbre, su voz tiene más cuerpo en todo el registro. Creo que es momento de ir despidiéndose lentamente de roles como Alfredo por otros mas acordes con el peso actual de su voz .Desenvuelto como actor, no fue en absoluto favorecido con su vestuario. Luciano Garay no posee la típica voz para Germont, pero que placer escucharlo. 
Aunque con un bello timbre pero no gran volumen, su musicalidad, su impecable línea de canto, la intención en su decir, hacen un momento muy placentero escucharlo. Correcto, sobrio como actor, solo es de lamentar que no se lo envejezca más para dar mayor realidad a su relación con Alfredo. Cantó en excelente forma la caballeta – que generalmente se omite – que cierra el primer cuadro del segundo acto. Interesantes participaciones de los comprimarios, muy buen desempeño de Ismael Barrile, una más que interesante voz de Bruno Sciaini que necesita trabajo, ya que posee un excelente material natural y el cálido timbre de Marcela Novero. Del resto del elenco nadie bajó de la corrección. Boris es una de las personas más carismáticas del medio operístico argentino, trabajador, buena persona y con algunas ideas realmente brillantes…aunque con poco sentido del límite. Hace dos semanas vi su puesta de Don Pasquale no apta para cardíacos. Durante las últimas semanas recibimos muchas consultas sobre cómo sería la puesta de esta Traviata. Creo que el público en general acepta cambios siempre que los mismos tengan coherencia. Creo que hay dos momentos de excelencia en su puesta que debo destacar, que Violetta se saque el vestido en el primer acto, sobre todo cuando se cuenta con una soprano con la figura de Livieri, creando un cuadro de gran nivel estético y el magnífico tercer acto, resuelto con fuerte impronta dramática y brillante movimiento actoral. Aquí si vimos una Violetta a punto de morir. Pero su afán de innovar lo llevó en el medio de ambas escenas a momentos sin lógica o sentido. La cachetada de Germont a Alfredo, el querer salvar- fallidamente - con el coro la escena de la danza del segundo cuadro del segundo acto, que Flora y sus amigas fueran esposadas y detenidas, pero lo peor, que el Baron rete a Alfredo a duelo antes que este le arroje el dinero a Violetta, lo que lleva luego a una escena de golpes de puño entre ambos totalmente fuera de lugar y de contexto. Yo estudié teatro, entre otros, con Hedy Crilla y la gran maestra siempre repetía que no son problemáticos los artistas que generan demasiado, si lo son los que poco generan pues eso no tiene arreglo. Creo que Boris llegará a un punto de equilibrio donde quiera generar cambios para acentuar lo que el compositor determinó y no solamente como medio de ser original a cualquier precio.. Una mención para la escenografía y el vestuario. Con una escenografía con pocos cambios, pero bella estéticamente y un inteligente trabajo coordinando vestuario de distintas puestas, la parte visual mantuvo un muy digno nivel estético.  Aunque parece no quedar claro la responsabilidad en el programa, la iluminación no admite análisis alguno. Momentos de total oscuridad, imposibilidad de ver las expresiones de los cantantes, inentendible. Felicito a la gente del Teatro El Círculo por la valentía de – viendo una excelente oportunidad – apartarse de los planes de la temporada y liberándose de toda burocracia,brindarnos estas dos hermosas funciones de una obra preferida en todo el mundo por los amantes de la ópera, La Traviata.

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