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Thursday, February 13, 2014

Requiem di Verdi - Amsterdam

Foto: Anne Dokter

Come già è diventata tradizione dalla stagione 2011, l'Orchestra Reale del Concertgebouw di Amsterdam (Koninklijk Concertgebouworkest) ha incorporato annualmente l'esecuzione di una messa o un requiem di autori tra i più vari. In quest'occasione e colla ragione del bicentenario della nascita del compositore è stato scelto il Requiem di Giuseppe Verdi. La programmazione di opere del repertorio italiano è stata scarsa da quando Riccardo Chailly si è allontanato dall'istituzione e per questa ragione il concerto aveva un interesse in più.  La leggendaria sala di concerti dall'acustica perfetta ha quindi vibrato per l'esecuzione di una delle migliori orchestre del mondo, con un'eccellente sezione di fiati, che si sono fatti valere nel Tuba mirum, così come i suoi archi compatti e uniformi, sotto la direzione del suo titolare Mariss Jansons. La sua lettura del Requiem è stata particolarmente sensibile, carica di emozione e umanità. Equilibrato dall'inizio alla fine nelle sue sezioni più drammatiche, come il Dies irae, il pezzo si è convertito una lunga e emozionante preghiera di salvezza. Nonostante le cancellazioni inattese di Anja Harteros, Stephanie Blythe e Orlin Anastassov solamente pochi giorni prima del concerto, l'orchestra ha trovato degni sostituti nella polacca Aga Mikolaj, un soprano dalla limpida voce lirica che ha prodotto un'intensa suggestione col suo  Libera me.  Il mezzosoprano russo Olesya Petrova ha svelato la sua voce ricca in tutti i registri, scura, vellutata e luminosa. Memorabile è stato il contrasto tra la sua voce e quella del soprano nel Recordare. Il tenore Dimitri Pittas era a corto di forza in certi passaggi e la sua voce è risultata sforzata, sebbene il timbro sia gradevole. Il basso Yuri Borobiev ha cantato con voce ombrosa, profonda e potente. Di livello elevatissimo la prestazione del Coro della Radio Olandese. RJ

Saturday, February 1, 2014

Réquiem de Verdi en Ámsterdam

Foto: Anne Dokter

Como ya se hizo tradición desde la temporada 2011, la Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam (Koninklijk Concertgebouworkest) ha incorporado anualmente la interpretación de una misa o réquiem de diversos autores. En esta ocasión y con motivo del bicentenario del nacimiento del compositor se eligió el Réquiem de Giuseppe Verdi. La programación de obras del repertorio italiano ha sido escasa desde el alejamiento de Riccardo Chailly de la dirección de esta orquesta, por lo cual dicho concierto adquirió un mayor interés.  La legendaria sala de conciertos con su impecable acústica vibró con la interpretación de una de las mejores orquestas en la actualidad, con su sobresaliente sección de metales, como las trompetas en el Tuba mirum, así como su uniforme y compacta sección de cuerdas bajo la conducción de su titular Mariss Jansons, quien ofreció una lectura particularmente sensible, y cargada de emoción y humanidad. Balanceada de inicio a fin en sus secciones más dramáticas, como el Dies Irae, la pieza se convirtió en una larga y conmovedora plegaria de salvación. A pesar de las inesperadas cancelaciones de Anja Harteros, Stephanie Blythe y Orlin Anastassov tan solo unos días antes del concierto; la orquesta pudo encontrar dignos reemplazantes como la polaca Aga Mikolaj, una soprano de clara voz lirica quien produjo una emoción intensa con su Libera me.  La mezzosoprano rusa Olesya Petrova exhibió una rica voz en todo su rango, oscura, aterciopelada y luminosa. Memorable y encantador fue el contraste que se creó entre su voz y la de la soprano en Recordare. La voz del tenor Dimitri Pittas careció de fuerza en ciertos pasajes y se sintió un poco forzada, aunque su timbre y color son gratos; y el bajo Yuri Borobiev canto con voz profunda, oscura y potente. El Coro de la Radio Holandesa ofreció una presentación de un nivel muy elevado. RJ

Thursday, June 21, 2012

Don Giovanni di Mozart - Los Angeles Philharmonic

Foto: LA Philharmonic

La Filarmonica di Los Angeles (LA Philharmonic) , che da qualche stagione ha incorporato nella propria. opere in forma di concerto, ha iniziato con le opere della trilogia Mozart/Da Ponte Senza la presenza della buca orchestrale l’orchestra era posta nella parte posteriore e a un livello superiore rispetto a dove si sviluppava l’azione. L’idea hollywoodiana dell’architetto Frank Gehry pure ideatore della Sala Walt Disney Concert Hall, di simulare rocce con teli bianchi mescolati a costumi in stile spaziale, e colorati per le donne, e disegnati da Rodarte, suggeriva una ambientazione alla Star trek, nel futuro in un pianeta sconosciuto. Seducenti immagini visuali venivano prodotte dall’uso del contrasto, del chiaroscuro per merito del brillante lavoro di Adam Silverman. Il regista Christopher Alden non è invece riuscito a risolvere in modo convincente la parte attoriale, a causa di movimenti lenti ispirati alla formula Wilson, privando così l’opera di drammaticità, sarcasmo e seduzione. Di fronte all’orchestra Gustavo Dudamel, che mancava dell’energia e dell’entusiasmo mostrati qui all’inizio della sua gestione, offriva una lettura che privilegiava tempi lenti, noiosa in alcuni momenti, anche se dobbiamo riconoscere che nei passaggi dove ha impresso maggior dinamismo sapeva estrarre dal tessuto musicale una ammirevole trasparenza. Il baritono Mariusz Kwiecien, oggi uno dei migliori interpreti di Don Giovanni, ha dominato vocalmente il ruolo con voce robusta, sonora e calda, pur condizionato dalla visione registica poco convincente del suo personaggio Il soprano italiano Carmela Remigio è stata una Donna Anna sensibile e elegante, di timbro nitico, molto musicale e impeccabile nella dizione, e Aga Mikolaj una energica Donna Elvira di voce robusta ma non omogenea timbricamente. Il tenore Pavol Breslik esibiva voce uniforme e agile e di piacevole timbro per Don Ottavio, e Anna Prohaska era una simpatica Zerlina di linea leggera. Stefan Kocan ha mostrato voce potente da basso come Commendatore, ma come il resto del cast (Leporello, Masetto), la sua prova passava senza lode e senza infamia. RJ

Tuesday, June 19, 2012

Don Giovanni con la Filarmónica de Los Ángeles


Foto: Matthew Imaging / Carmela Remigio (Donna Anna) / Mariusz Kwiecien (Don Giovanni y Stefan Kocan (Comendador)

Don Giovanni drama jocoso en dos actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en italiano de Lorenzo Da Ponte. Función escénica realizada el 18 de mayo del 2012 en la sala de conciertos Walt Disney Hall de Los Ángeles, California EUA. Temporada 2011-2012 de la Filarmónica de Los Ángeles (LA Philharmonic). Director musical: Gustavo Dudamel. Elenco: Mariusz Kwiecien (Don Giovanni), Kevin Burdette (Leporello), Carmela Remigio (Donna Anna), Aga Mikolaj (Donna Elvira), Pavol Breslik (Don Ottavio), Anna Prohaska (Zerlina), Ryan Kuster (Masetto), Stefan Kocan (Commendatore). Director de escena: Christopher Alden. Escenografía: Frank Gehry. Vestuarios: Kate y Laura Mulleavy de Rodarte. Iluminación: Adam Silverman. Coro: Los Angeles Master Chorale. Maestro del coro: Grant Gershon.

La Filarmónica de Los Ángeles, que desde hace algunas temporadas ha incorporado en sus temporadas operas en versión concierto, inició su ciclo de tres operas escenificadas de la trilogía Mozart- Da Ponte. Con un escenario sin foso la orquesta fue ubicada en la parte trasera en un nivel superior a donde transcurrió la acción. La hollywoodesca idea del arquitecto Frank Gehry, también diseñador de la sala de conciertos Walt Disney, de simular rocas con telas blancas y mezclarlas con vestuarios de estilo espacial, o coloridos para las mujeres, diseñados por la casa Rodarte, sugirieron una ambientación estilo Star Trek en el futuro y en un planeta indeterminado. El contrastante uso de claroscuros de la brillante iluminación de Adam Silverman creó seductoras imágenes visuales. La idea hasta aquí parecía funcionar, solo que Christopher Alden no pudo resolver convincentemente la parte actoral, porque recurrió a los movimientos lentos de la ya desgastada formula Wilson, condicionando a los personajes a una incesaría sobreactuación, que además privó a la obra del dramatismo, el sarcasmo y la seducción que esta opera requiere.
Frente a la orquesta, Gustavo Dudamel, quien carece de la energía y el entusiasmo desmedido que mostró aquí al inicio de su gestión, ofreció una lectura que privilegió los tiempos lentos y fue tediosa por momentos, aunque debe reconocerse que en los pasajes donde imprimió mayor dinamismo extrajo tejidos musicales de admirable claridad. El barítono Mariusz Kwiecien, en la actualidad uno de los mejores intérpretes del papel de Don Giovanni dominó vocalmente al personaje con voz robusta, sonora y calida, aunque estuvo muy condicionado en su actuación para desarrollar convincentemente su personaje. La soprano italiana Carmela Remigio fue una sensible y elegante Donna Anna de timbre nítido y muy musical y exhibió una impecable dicción, y Aga Mikolaj una enérgica Donna Elvira de voz robusta pero homogénea en el timbre. El tenor Pavol Breslik exhibió una voz uniforme y ágil de grato timbre como Don Ottavio y Anna Prohaska fue una simpática Zerlina de canto ligero. Correcto estuvo el coro que se ubicó en las butacas altas detrás del escenario. Stefan Kocan, mostró su potente voz de bajo como el comendador, pero tanto el como el resto de los cantantes que completaron el elenco, pasaron sin pena ni gloria. RJ

Monday, June 14, 2010

Das Rheingold en el Teatro alla Scala de Milán

Foto: Marco Brescia / Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Comenzó la aventura del nuevo Ring “scaligero” con un Das Rheingold que ciertamente dará mucho para discutir porque indudablemente ha marcado una nueva línea en la historia de la dramaturgia del teatro wagneriano. El director de escena belga Guy Cassiers, por primera ocasión al frente de una obra lírica, resultó ser el vencedor. Su idea de separar el cuerpo de la voz y de las ideas, pareció ser verdaderamente innovadora y sobre el escenario, al lado de los cantantes, vimos como incorporó mimos y bailadores muy movidos que encarnaron el físico de Wotan, de Fricka y de Loge, y logró seducir con este mundo “nibelungico” y por lo tanto con su propio magia – que fue guiado por la sapiente mano de Sidi Larbi Cherkaoui quien coordinó una serie de movimientos coreográficos muy estudiados y técnicamente atrevidos. Interesante fue también el uso de las proyecciones sobre el fondo que estratificaban aun más el mensaje, y muy bien lograda fue en tal sentido la primera escena de la opera con un Alberich atraído por imágenes de jóvenes mujeres, que se escapaban y se reincorporaban a la escena como webcam girls. La ligereza que Cassiers pudo infundir a la partitura wagneriana – por ejemplo en los intermedios musicales entre una escena y otra, se hicieron visiblemente corporales por los extraordinarios bailarines de la compañía Eastman de Amberes- y encontró una inaudita correspondencia en la conducción de Daniel Barenboim, que estuvo verdaderamente bien, sin sobrecargar nunca el tejido orquestal, siempre de manera ágil, transparente y dinámica.

También la parte vocal del espectáculo se presentó en un óptimo nivel, comenzando por el amargo y pesimista Wotan de René Pape (en su debut en el papel aquí en Milán) que hizo con emisión segura y solidez en el acento; como también el sinuoso, escurridizo y manipulador Loge de Stephan Rügamer; el Alberich de Johannes Martin Kränzle, optimo en el fraseo duro y agresivo en la energía escénica; y el Mime no tan lloroso pero de voz muy bien proyectada de Wolfgang Ablinger-Sperrhacke. Todos ellos lograron arrancar un meritorio aplauso del público. Carismáticas, mas allá del punto de vista escénico que del vocal estuvieron Doris Soffel (Fricka) y Anna Larsson, que hizo una Erda de timbre persuasivo. No más que correcta estuvo la Freia de Anna Samuil, mientras que muy “afiatadas” parecieron estar las tres Rheintochter de Aga Mikolaj, Maria Gortsevskaya y de Marina Prudenskaya, en un “Prologo” que nos genera muchas esperanzas. El Die Walküre se encuentra ya a la vuelta de la esquina, ya que de hecho, la“Primer jornada” del Ring, inaugurara la próxima temporada del Teatro alla Scala el 7 de diciembre del 2010.

Wednesday, June 2, 2010

Alla Scala Guy Cassiers fa danzare Wagner

Foto: Marco Brescia / Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

E’ cominciata l’avventura del nuovo Ring scaligero con un Rheingold che certamente farà discutere, ma che indubbiamente ha detto una parola nuova nella storia della drammaturgia del teatro wagneriano. Il regista belga Guy Cassiers, per la prima volta alle prese con un’opera lirica, ha vinto la scommessa! La sua idea di separare il corpo dalla voce e dalle idee è parsa davvero innovativa e sulla scena accanto ai cantanti abbiamo assistito ad un avvicendarsi di mimi e danzatori di volta in volta impegnati a rendere la fisicità di Wotan, Fricka o Loge, oppure irretiti dal mondo nibelungico - e quindi loro stessi elmo magico, ad esempio - guidati con mano sapiente da Sidi Larbi Cherkaoui che ha coordinato una serie di movimenti coreografici studiatissimi e tecnicamente arditi. Interessante anche l’uso delle proiezioni sullo sfondo che stratificavano ulteriormente il messaggio. Riuscitissima in tal senso la prima scena dell’opera con un Alberich attratto da ragazze-immagine, sfuggenti e incorporee come le webcam girls. La leggerezza che Cassiers ha saputo infondere nella partitura wagneriana - ad esempio negli intermezzi musicali tra una scena e un’altra, resi visivamente corporei dagli straordinari danzatori della compagnia Eastman di Antwerpen - ha trovato una inaudita corrispondenza nella direzione di Daniel Barenboim, davvero bravo a non sovraccaricare mai il tessuto orchestrale, sempre agile, trasparente, dinamico. Anche la parte vocale dello spettacolo è stata d’ottimo livello, a cominciare dal Wotan amaro e pessimista di René Pape (al suo debutto nel ruolo qui a Milano) reso con emissione sicura e solidità d’accento.
Ma anche il sinuoso, viscido, manipolatore Loge di Stephan Rügamer, ottimo fraseggiatore, il duro, aggressivo e scenicamente energico Alberich di Johannes Martin Kränzle e il Mime non soltanto piagnucoloso e di voce ben proiettata di Wolfgang Ablinger-Sperrhacke hanno saputo strappare alla fine della recita un lungo e meritatissimo applauso del pubblico. Ancora carismatiche, più scenicamente che vocalmente però, Doris Soffel (Fricka) e Anna Larsson, un’Erda di timbro comunque suadente. Non più che corretta, invece, la Freia di Anna Samuil, mentre molto ben affiatate sono parse le tre Rheintochter di Aga Mikolaj, Maria Gortsevskaya e Marina Prudenskaya. Insomma, un “Prologo” che fa ben sperare. E Die Walküre è già dietro l’angolo… La “Prima Giornata” del Ring, infatti, inaugurerà la prossima stagione del Teatro alla Scala il 7 dicembre 2010.

Wednesday, October 21, 2009

Le Nozze di Fígaro – Opera de Colombia, Bogotá

Foto: Valeriano Lanchas (Conde Almaviva)
Crédito: Herman Rosso

José Daniel Ramírez Combariza
Radio Clásica de Bogotá
Las Bodas de Fígaro con una sonrisa. El pasado 15 de octubre en el Teatro Bellas Artes de Bogotá regresó a Colombia la opera “Las Bodas de Fígaro” de W.A. Mozart después de 25 años de ausencia de los escenarios colombianos. Montar las Bodas mozartianas no es una tarea fácil. Se necesitan buenos cantantes con voces especializadas en el estilo clásico y con dotes actorales sobresalientes. Es esencial contar con un director musical atento a los múltiples detalles presentes en la partitura y también con un director escénico y un equipo de producción con clase. Lo mas importante en el éxito del montaje de esta opera está en el amor que los artistas puedan sentir por ella para así poder ofrecer una noche llena de magia en el mejor estilo Mozartiano. Los espectadores del 15 de Octubre tuvimos el privilegio de asistir a una velada llena de emociones que partían de una simple sonrisa. Nada mas bello que ver a los jóvenes y talentosos músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia concentrados y en perfecta sintonía con el director Ingles Hilary Griffiths quien dirigía la orquesta desde el clavicémbalo. En el escenario las aventuras de Fígaro, El Conde y la Condesa Almaviva, Susana, Cherubino y demás personajes corrían a la velocidad de un sueño en medio de vestidos escenarios y luces diseñados con el mejor de los gustos por Liliana Duque, Adán Martínez y Raúl Osorio. Un aplauso muy merecido a Alejandro Chacón, motor intelectual de este espectáculo y naturalmente a sus cantantes encabezados por Valeriano Lanchas, quien como siempre con su entrega y dedicación deleita a su publico, La muy sevillana y desenvuelta Ruth Rosique. La fuente musical proveniente de la garganta de la soprano Polaca Aga Mikolaj, los simpáticos Denise de Freitas y Pepes Do Valles y naturalmente el Fígaro de Eduardo Amir. Junto a ellos un grupo de sólidos solistas colombianos, el coro de la Opera de Colombia, un manantial de bellas voces con mucho futuro, dirigidos por Luis Días Herodier. Mención especial a la mezzo soprano del Valle Adriana Bastidas, quien ya está haciendo una interesante carrera en Alemania y debutó este año con la Opera de Colombia. Las Bodas de Fígaro estarán en escena hasta el domingo 25 de octubre en el Teatro Bellas Artes de Bogotá en el centro cultural Cafam de la Floresta.