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Thursday, August 8, 2019

La Flauta Mágica - Juventus Lyrica, Argentina


Fotos: Liliana Morsia 

Dr. Alberto Leal

LA FLAUTA MAGICA Buena versión de Juventus Lyrica OPERA DE MOZART- LIBRETTO DE EMANUEL SHINKANEDER DIRECCION MUSICAL -HERNAN SCHVARTZMAN DIRECCION ESCENICA -MARIA JAUNARENA Y VESTUARIO. ESCENOGRAFIA E ILUMINACION - GONZALO CORDOVA CORO DE JUVENTUS LYRICA DIRECCION DEL CORO HERNAN SANCHEZ AREATAGA TEATRO AVENIDA

“La Flauta Mágica”, una de las obras más populares de Mozart, fue estrenada en 1791.En el largo camino transcurrido hasta nuestros días generó las más diversas interpretaciones. Desde cuento infantil hasta folleto masónico, todo ha sido válido y por esa causa el espectador nunca sabe - a priori - que pasará cuando se abra el telón. Esta misma discrepancia tal vez sea una de las causas que ha llevado a famosos directores de cine a generar más de una versión cinematográfica. En su ambigüedad podemos encontrar una parte importante de su atractivo. Hernan Schvartzman es un espléndido Director como ya lo ha probado en la anterior versión de este título, además de Medea, Hamlet. Etc. Brindó excelencia musical con una pequeña orquesta que le respondió en todo momento. Gran trabajo,.Igualmente brillante, el del Coro en sus contadas intervenciones. Excelente el trabajo de Gonzalo Córdoba y el vestuario de Maria Jaunarena, además de brindar una marcación precisa para los cantantes. Esta producción ha merecido autenticamente como mejor puesta del año 2013 y es realmente justo. Creo que poco más se puede pretender de una puesta totalmente minimalista , siempre en carácter .y con momentos de gran belleza visual Figura indiscutible vocalmente fue la Pamina de Jaquelina Livieri. Un papel a su medida en sus actuales condiciones vocales. Cantó con un importante volumen, en estilo y excelente como actriz. Su volumen fue lejos el más grande del reparto y su estilo impecable. Su voz se está tornando con más cuerpo y este tipo de personajes son excelentes para su presente vocal, a lo que hay que agregar su bella presencia física. Brava. 
Nazareth Aufe, a quien vi en el mismo rol en el 2006, está normalmente cantando roles mucho más pesados, Don José, Ernani, etc. Su voz sonó sin brillo, aunque cantó sin problemas vocales, pero no creo que a esta altura sea un papel acorde a sus medios. Como actor repitió su Tamino notablemente estático. Oriana Favaro posee una hermosa voz, no creo que la Reina sea el papel más indicado para sus medios actuales. Excelente Julieta, creo que la Reina está fuera de sus condiciones ahora. No posee ni la voz ni el temperamento para el rol. Y no tuvo facilidad para las coloraturas, un rol que ha sido escrito para una dramático coloratura. Correcto Walter Schwarz, aunque su voz no sea la más adecuada para el rol.. Excelente las tres damas - LAURA PENCHI, VERONICA CANAVES y ROCIO ARBIZU, tanto vocal como actoralmente. Un párrafo aparte para Gabriel Carasso, un papageno, que ya lo hizo en el el 2013. Su prestación fue fundamental para darle vida al segundo acto. Gran actor y correcto cantante, supo darle una vuelta de rosca a un personaje que muchas veces pasa desapercibido. Bravo Correcto el resto del amplio elenco, destacándose el trio de niñas, tanto por su canto como por su desenvoltura escénica Una función que merece ser vista.

Thursday, September 2, 2010

Cosi Fan Tutte de Juventus Lyrica - Buenos Aires, Argentina

Fotos: Liliana Morsia /Juventus Lyrica
Ramón Jacques

Como parte de su temporada 2010, la Asociación de opera Juventus Lyrica de Buenos Aires, con la participación de dos entidades holandesas como son: la fundación Opera2day y el Conservatorio Real de la Haya, ofrecieron una brillante y divertida ejecución de la opera bufa de Mozart, Così fan tutte, que musicalmente fue interpretada por una orquesta con instrumentos de época. El director argentino Hernán Schvertzman, realizó una alegre y colorida lectura de la partitura mozartiana; y de la orquesta de instrumentos antiguos, reforzada con músicos provenientes del Conservatorio Real de la Haya, extrajo un sonido uniforme, compacto y adornado, favorable en la dinámica y elección de tiempos. Tambien el coro tuvo una digna y meritoria participación.

El montaje de la opera se realizó con apego al libreto y al tiempo en el que se desarrolla la opera,. Las escenografias ideadas por Daniel Feijóo fueron sencillas pero funcionales, con el uso de pocos pero indispensables elementos, y telones que subían y bajaban, se cerraban o se abrían, creando diversos ambientes, como en la partida del barco de los militares, el salón de una casa y en un jardín. La brillante iluminación y los elegantes y tradicionales vestuarios, muy coloridos en el caso de los turcos, crearon una imagen escénica visualmente atractiva. De la dirección escénica se encargó la regista Ana D’ Anna, quien realizó un adecuado trabajo, dentro de la justa comicidad y sin exagerar las actuaciones de los artistas, y que se expandió mas allá de los confines del escenario: hacia los corredores de la sala entre el publico, la primera fila del teatro, y el mismo foso de la orquesta de donde habitaba Despina. Colocó el clavecín sobre uno de los extremos del escenario, y su intérprete participaba como un observador y un personaje más.

Satisfactorio fue el desempeño del elenco de cantantes argentinos que contó con la presencia la soprano Sabrina Cirera que como Fiordiligi, mostró una voz dúctil de ágil y grato color, facilidad en la emisión de agudos, con la que cautivó en la interpretación de sus arias, y buena actuación. El tenor Santiago Bürgi cantó con elegancia y buen fraseo a Ferrando, personaje al que dio vida con diversión y seguridad. El barítono Santiago Tiscornia, fue un correcto Guglielmo, de buenos medios vocales, aunque por momentos el sonido nasal de su timbre vocal opacó su proyección. La mezzosoprano Guadalupe Barrientos creó una pasional Dorabella de robusta voz de tono oscuro. Convincente y autoritaria, en la parte vocal y actoral, fue la interpretación que el barítono Alberto Jáuregui dio al malicioso Don Alfonso. Una mención aparte merece la sobresaliente soprano Laura Polverini, por su simpática y amena Despina, a la que prestó su voz de cristalina tonalidad, transparente y ligera.

Wednesday, November 11, 2009

Agrippina - Teatro Comunale di Modena


Foto: XII Festival Musicale Estense 2009

Massimo Crispi

Che cosa succede se il Reale Conservatorio dell’Aja decide di metter su come saggio finale degli allievi un’opera di Händel (il 2009 è il duecentocinquantesimo anno dalla morte), peraltro complessa e articolata come Agrippina? E che succede se viene rappresentata a Modena in forma scenica ma senza scene, solo con alcune pedane? Il rischio è grosso, oggi, perché non è facile far digerire a un pubblico molto diverso da quello dell’epoca un’intera opera settecentesca, con una gran massa di recitativi che, per l’appunto, sono interpretati da un cast per la maggior parte formato da artisti stranieri. L’intera “Operazione Agrippina” è un progetto del coltraltista britannico Michael Chance e quella di Modena era l’unica data italiana, inserita nel ricco festival Grandezze & Meraviglie, curato dall’Associazione Musicale Estense da ormai dodici anni. Quest’operazione è stata accolta con fervore dal direttore artistico Enrico Bellei, coll’intento di cercare di dare un’impronta più nazionale alla musica antica italiana, diventata da tanti anni, troppi, quasi esclusivo monopolio di operatori culturali e musicali di nazioni più avanti di noi nel campo della ricerca e della cultura ma che, per ovvi motivi linguistici e, appunto, culturali, hanno un approccio più difficile verso un’autentica dimensione idiomatica ed espressiva del nostro teatro musicale. Per questo Lavinia Bertotti, esperta esecutrice di barocco, ha istruito per due settimane i cantanti d’oltralpe nella declamazione, con discreti risultati, per lo più. Ma bisognerebbe farlo per molto più tempo e con uno studio accurato della dizione e della prosodia... e questo varrebbe anche per molti cantanti italiani che si mangiano le parole e che si ascoltano in produzioni internazionali, non solo barocche. I giovani artisti che componevano il cast formavano un melting pot di nazionalità e culture diverse ed era anche affascinante osservare come ognuno cercasse di esprimere il proprio Händel, più o meno adeguatamente. Quella che più ha colpito, per la sua disinvoltura linguistica, musicale e scenica è stata Stephanie True, Poppea. Non c’era una nota fuori posto neanche nei momenti in cui i dettami registici, non sempre funzionali, potevano squilibrare il suono e metterla in difficoltà. Il personaggio veniva ben fuori e lasciava trasparire che la True sarà una grande Susanna e Norina nel futuro immediato. In seconda fila la protagonista, Agrippina, cantata da Aylin Sezer, di grande carisma, bella figura e splendida voce. L’imperatrice spregiudicata e crudele, madre premurosa esclusivamente per ragioni di potere, moglie perfida e inaffidabile, sortiva dalla Sezer come se non avesse mai fatto altro nella vita. Le sue arie emergevano per un’eccellente attenzione al fraseggio e al timbro, con belle mezzevoci e suoni pieni nei forte, ma i recitativi, per motivi idiomatici e per un concetto di prosodia non perfettamente assimilato erano, purtroppo, un po’ trascurati e, alla lunga, siccome di recitativi ce n’è davvero tanti, a un orecchio italiano suonavano un po’ molesti. Eccellente anche il Nerone di Riccardo Strano, un giovane contraltista con grande energia che ha ben delineato il fanciullo capriccioso e inetto che viene fuori dal libretto di Vincenzo Grimani e, prima ancora, da Tacito e Svetonio. Si ripropone sempre e comunque il problema degli estremi acuti per i contraltisti, perché non c’è verso di sentirli ben cantati, mai. Alterno invece l’altro contraltista principale, Jan Kullmann, Ottone, i cui suoni erano talvolta non proprio a fuoco e i cui pianissimo eccessivi erano tutt’altro che teatrali, anche se il suo personaggio era scenicamente credibile.
Il povero Claudio, il basso Achim Hoffmann, doveva essere affetto da qualche malattia di raffreddamento stagionale e va elogiato per la sua resistenza fisica e interpretativa, oltre che per essersi prestato alla rappresentazione, pur se ingiudicabile dal punto di vista vocale, in questo caso. I due patrizi spasimanti di Agrippina, Pallante, David Greco, e Narciso, Santiago Cumplido, hanno ancora da imparare sia linguisticamente che come emissione, soprattutto il secondo, che ha esibito dei suoni di falsetto assolutamente sgradevoli e inventati. Tutti gli artisti erano perfettamente a proprio agio sul grande palcoscenico del Comunale di Modena ed è ammirevole il lavoro di rapporti tra i personaggi che il regista Floris Visser ha fatto sui giovani interpreti. Mancando però l’apparato scenico, che prevedeva una piscina e altri diversi elementi, non utilizzati nella recita di Modena, non si spiegavano i nudi e i costumi e il significato della sua regia ne soffriva. Da ciò che abbiamo compreso tutto era un po’ trattato come se si trattasse di un feuilleton all’americana, un po’ Dallas un po’ Beautiful, cogli intrighi di famiglia e i pettegolezzi tipici dei polpettoni televisivi, e, in effetti, quasi tutto tornava. Molto carina la presenza costante di Amore, un mimo, che scocca le sue frecce e segue ogni personaggio, facendo agguati e interagendo cogli amanti. Ed efficace anche come Agrippina, l’unica veramente incapace di amare nel suo egoismo senza limiti, lo metta fuori combattimento strappandogli le ali, alla fine. Ciò che ogni tanto, però, rallentava l’azione drammatica erano alcuni recitativi inutili e anche alcune arie non indimenticabili che avrebbero potuto essere tranquillamente omesse, così come si è omessa la parte cantata di Giunone, la dea ex machina che alla fine scioglie tutto e benedice gli sposi, sostituita da un mimo. Soprattutto in un allestimento senza scene, il tempo sembra non trascorrere mai e, infatti, la seconda parte dello spettacolo, dove avvengono più eventi, è risultata più scorrevole. Un’altra cosa che abbiamo trovato un po’ stucchevole e, soprattutto, inutile, erano le innumerevoli capriole da arlecchini goldoniani richieste a diversi artisti. Perché? E perché Narciso era presentato come uno spastico (capace di fare capriole, però, da atleta consumato)? Mah... Fa forse parte di una visione che del teatro settecentesco italiano potrebbero avere all’estero? L’orchestra del Conservatorio dell’Aja era diretta da Hernan Schvartzman che ha concertato il tutto in maniera convincente e con una grande attenzione ai fraseggi, da cui veniva fuori tutto il fascino timbrico e melodico della musica di un Händel trentaquattrenne, maturo, ma giovane e vitale al tempo stesso, intriso di italianità e di luce mediterranea. Questo, alla fine, pur essendo altamente professionale, era un saggio di conservatorio, ossia ciò che ogni conservatorio dovrebbe fare per i propri allievi che si dedicano alle arti rappresentative. Per di più con un’opera italiana del Settecento e quindi con uno sforzo culturale enorme in aggiunta. Tutto ciò ci dà la misura di come l’Italia, non investendo in nulla del genere mentre altri paesi di culture lontane e, forse, molto meno ricchi dell’Italia, lo fanno, sia ormai un paese barbarico. Ci permettiamo di citare l’ultracitato Marcel Proust che, a quanto pare, mostrava di avere una visione piuttosto chiara del mondo intorno a sé, già un secolo fa: “La vera terra dei barbari non è quella che non ha mai conosciuto l’arte ma quella che, disseminata di capolavori, non sa né apprezzarli né conservarli”. A buon intenditor