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Monday, July 7, 2014

Plácido Domingo ofrece una noche triunfal junto a Verónica Villarroel en el Movistar Arena de Chile

Santiago. Johnny Teperman A. 

El famoso tenor español Plácido Domingo, una figura sobresaliente de la lírica mundial, ofreció un triunfal concierto gratuito ante 12 mil personas en el Movistar Arena de Santiago, en el cual tuvo como acompañante a la gran soprano nacional Verónica Villarroel, quien también cumplió una esplendorosa presentación. En la oportunidad, el popular cantante de reconocida fama mundial contó con la participación de la Orquesta Filarmónica de Santiago conducida por el maestro estadounidense Eugene Kohn y, junto a sus acompañantes, brindaron una seleccionada programación compuesta por arias líricas, temas de zarzuelas y clásicos de la música popular latinoamericana. En la parte culminante de la presentación, Plácido Domingo ofreció varias sorpresas que aportaron positivamente al total éxito de la programación de una noche espectacular, como fueron la presencia de la bailarina española Nuria Pomares y la cantante lírica rusa Julia Novikova. El gran cantante también mostró, por primera vez en Chile, su faceta de director orquestal, conduciendo a la Filarmónica de Santiago en un trozo de la zarzuela "El tambor de granaderos" y completó su actuación cantando al más puro estilo de charro mexicano,  junto a un grupo de mariachis el tema "Sigo siendo el rey", que fue coreado por todos los asistentes. Como despedida Plácido Domingo cantó "Granada", el inmortal tema de Agustín Lara y recibió, junto a sus acompañantes, una cerrada ovación final de los asistentes.

Wednesday, September 7, 2011

Verónica Villarroel ofrece master class en homenaje al primer aniversario del Centro Cultural Gabriela Mistral en Chile

Foto: Veronica Villarroel en clase maestra.

Johnny Teperman.

La cantante Verónica Villarroel, considerada entre las más destacadas sopranos chilenas de todos los tiempos, compartió su valiosa experiencia en una master class en homenaje al primer aniversario del Centro Cultural Gabriela Mistral.  Junto a la gran exponente de la lírica nacional, participaron cinco alumnos de canto previamente seleccionados de academias privadas y de planteles universitarios, tres sopranos y dos tenores, en una jornada abierta a público general, de dos horas y media de duración, la que asistieron más de 300 personas, de todas las edades y las actividades, unidas por su amor al canto lírico.  Para ya echar raíces en el medio chileno, Verónica se decidió a crear una Academia de Canto, que cada día adquiere más importancia: “Ha llegado el momento de entregar toda la experiencia y conocimiento acumulados en todos mis años de trayectoria, y qué mejor que hacerlo en mi Chile, donde hay tanta gente talentosa y que, creo, pueden obtener de mi muchas cosas que sé son necesarias para enfrentar la vida real del arte del canto”, expresó. “Espero que paso a paso este lugar vaya creciendo para poder ir entregando a más personas toda mi experiencia y ayudar a la formación de nuevos artistas con todo mi cariño”., señaló emocionada.  Profesores de la Academia de Verónica Villarroel, encabezados por el conocido tenor Pedro Espinoza seleccionaron a los cinco alumnos que participaron en la master class. a partir de una convocatoria entre estudiantes de canto. El programa de trabajo dispuesto para esta única jornada incluyó lecciones de interpretación, técnica vocal, desarrollo del personaje, contexto, y dicción. Los alumnos, todos de excelentes voces, interpretaron brillantemente, arias de las famosas óperas, "Capuletos y Montescos", de Vincenzo Bellini; "El Elixir de Amor" y "La Hija del Regimiento", de Gaetano Donizetti; "Rigoletto", de Giuseppe Verdi y "La Boheme", de Giacomo Puccini.

Posteriormente hubo una interesante y amable sesión de preguntas y respuestas entre Verónica y los asistentes de las cuales extractamos las siguientes:

¿Acostumbra usted a ofrecer clases a estudiantes de canto lírico?

Lo he hecho varias veces, en Chile y otros países. Me encanta hacerlo, pues así se aporta mucho a los profesionales jóvenes y también uno aprende de las clases. La técnica de canto no es una ciencia, sino que está abierta a muchas visiones y debates. Están las corrientes, rusas, italianas, francesas, alemanas… Como se basa en tu cuerpo y experiencia emocional, es algo difícil de fijar; es muy personal.

¿Cuáles son los pilares sobre los que basa sus lecciones?

No es una tarea fácil aprender cómo usar tu instrumento y experiencia para que el auditor capte lo que quieres decir. Si el canto realmente te apasiona hay una ventaja. Luego de treinta años de experiencia y de haber trabajado con grandes maestros del mundo, creo que puedo dar mucho. Como alumna, asistí a clases magistrales de Pavarotti, Alfredo Kraus, Renata Scotto. Entonces, aparte de mi propia percepción del trabajo del otro, puedo ofrecer una guía en torno a su dicción, su fraseo, su expresión como actor. Creo en entregar a la comunidad lo que uno ha aprendido a lo largo de su carrera. Me interesa trabajar con gente que esté realmente abierta y apasionada por el tema, y que realmente quiera entregarse a investigar más.

¿Qué buscaba usted cuando era una alumna de canto lírico?

Respuestas. Respuestas a los miedos, a las inseguridades. Respuestas a cómo pararme arriba de un escenario, cómo vestirme. He aprendido que el momento en el que pones un pie sobre el escenario ya es importante, pues eres alguien que lleva un carácter y que va a entregarse a una dimensión que es la música. También he aprendido que los trabajos emocionales y sicológicos son muy importantes. A veces nosotros mismos nos limitamos por cosas emocionales, y no nos damos cuenta de que trabajando personajes sacamos mucho de nuestro pasado, de nuestras vivencias que tal vez aportarían muchísimo a la construcción de un personaje. Uno aprende a sentir cada palabra; a saber emocionalmente lo que se está diciendo.

















Wednesday, August 18, 2010

Cavalleria Rusticana y Pagliacci en Lima Peru

Fotos: Foto de Pepe Sialer, Javier Espichán y Javier Súnico.

Gonzalo Tello (Opera Peru)

La asociación Romanza estrenó este jueves su temporada de ópera del 2010. Esta temporada presenta cuatro títulos cortos del estilo verista de los compositores Pietro Mascagni, Ruggiero Leoncavallo y Giacomo Puccini en dos programas dobles. En este primer programa vimos después de muchos años juntas, la dupla “Cavalleria Rusticana / Pagliacci”. “Pagliacci” fue montada por Prolírica hace no muchos años sobre el mismo escenario y la que aun es de recuerdo reciente.

El encargo de esta producción cayó sobre el argentino
Carlos Palacios, director de escena con gran experiencia en el Teatro Colón y en importantes teatros europeos. Su visión de “Cavalleria Rusticana” ilustra una escenografía tradicional y una puesta respetuosa de las tradiciones de la trama, donde existen códigos de conducta que una versión fuera de época y contexto podría confundir y afectar su efectividad teatral. La acción teatral durante la obra está presente permanentemente, incluso durante el preludio, destacando desde el inicio el amor prohibido entre Turiddu y Lola, y los celos de Santuzza, motor que mueve la trama. Colores sobrios en la escenografía, iluminación muy bien manejada y movimientos coordinados con el ritmo de la música se destacan en esta producción. Sobre todo por la disciplina de los artistas sobre el escenario, y por el esfuerzo en los detalles de la escenografía, a cargo de Pepe Sialer, la cual esta muy bien lograda y superando trabajos anteriores.

La italo-argentina
Maria Luján Mirabelli llega a Lima con una de sus grandes creaciones, el de Santuzza, con las que ha logrado grandes elogios en otros teatros. Su entrega al personaje lo deja a uno sin aliento, con una voz potente en el medio y desgarradora en los agudos. El dúo con Turiddu llega a niveles de excelencia gracias a su entrega y dedicación. Es un nivel de interpretación de tal nivel dramático que sus videos en youtube no logran captar. El tenor Andrés Veramendi, como Turiddu, se corona como nuestro más importante talento en ascenso. Este rol muy exigente necesita de un tenor que domine una técnica complicada, tenga el físico necesario para cantar y actuar desmedidamente y salir airoso tanto en el brindis como en el aria del adiós a la madre. Veramendi luce mucho más atlético y suelto, demuestra una dedicación al trabajo escénico y vocalmente supera las expectativas. El barítono italiano Giuseppe Altomare vuelve a triunfar en el Segura con una presencia imponente y vocalidad estupenda como Alfio. Su escena más destacada es el dúo con Santuzza, donde da rienda suelta a sus grandes capacidades canoras y con mucha elegancia en el fraseo. Grata sorpresa causa la reaparición en Lima de la mezzosoprano peruana Jimena Llanos, radicada en Italia desde hace varios años, y que vuelve a los escenarios locales en esta producción en el rol de Lola. La pastosidad de su voz es muy interesante, y se nota madurez y dominio en su instrumento. Escénicamente es efectiva, elegante y demostrando experiencia de tablas. Seguramente sería una “Carmen” muy interesante en el futuro cercano.

Completa el reparto la joven mezzo
Rosangela Merino, en el corto pero importante rol de mama Lucia. Totalmente a la altura de sus colegas y con una actuación convincente de inicio a fin. Es una voz muy interesante a la que deben abrírsele más espacios pronto. El maestro Enrique Ricci es fiel a la tradición de esta partitura, la cual conoce muy bien. Logra un buen trabajo con la orquesta Ciudad de Lima, la cual suena bien afinada, con volúmenes y matices interesantes. Seguramente ese sonido y la precisión en entradas y salidas irán mejorando conforme pasen las funciones. El único punto flojo viene del órgano, el cual estando en el foso produce un sonido muy fuerte, tanto en el “Innegiammo” como en el “intermezzo”.

El Coro “Ciudad de Lima” que dirige Javier Súnico logra imponerse ante tan difícil partitura. Destacan sobre todo en la muy emotiva y muy bien lograda escena de la procesión al templo. Teatralmente se nota un progreso en el trabajo, lo cual, he repetido muchas veces, es muy importante pues cualquier desorden o descoordinación siempre son percibidas y afectan a la trama. Bien por este grupo. También el Coro Nacional de niños dirigido por Mónica Canales merece reconocimiento por su correcta participación y muy buena disposición y soltura en sus actuaciones. Por el lado de "Pagliacci" vemos una puesta bastante diferente a la anterior "Cavalleria": Una puesta ambientada en algún punto de los años 1940. Algo que se aprecia desde el inicio. La escenografía llena completamente el escenario y también hay gran movimiento escénico, que junto al gran acabado de los vestuarios, pintan una imagen destacada.

La gran sorpresa para nuestro publico la da el tenor chileno
José Azócar, quien interpreta a Canio. Voz de tenor lírico hacia dramático, remueve el Segura con tal potencia y precisión que conmueve sobremanera tanto en su "ridi Pagliaccio" asi como al final en su gran escena de celos. Seria una gran acierto no perderlo de vista y volverlo a considerar en Lima para roles como el de Otello o Manrico en el futuro.

La soprano chilena y estrella de la temporada,
Verónica Villarroel, nos muestra no sólo uno de sus roles mas emblemáticos sobre los principales teatros del mundo, sino el por qué es tan considerada y admirada: Teatralmente se muestra entregada a su rol con un gran derroche histriónico corriendo de un lado al otro, luchando y amando al resto de personajes de manera realista y tosca, fiel al personaje de Nedda, una mujer poco educada y vida de la calle. Consigue encontrar una gran química con el barítono peruano José Sacín, en el rol de Silvio. Ambos logran conmover al público y levantar la ternura de la misma música. Elogios miles para esta actriz-cantante que trae su experiencia a nuestro teatro. Sacín sobre el escenario es elegante y logra buenos resultados, apoyado por la figura de Villarroel en su corto papel. Altomare vuelve a comerse al público con un extraordinaria interpretación del Prologo y en un rol tan detestable como el de Tonio. Altomare es bien considerado en nuestro teatro y esperemos volverlo a ver en un protagonico, como "Macbeth", pronto.

El tenor peruano José Marino destaca con una correcta interpretación como Arlecchino y como Beppe durante la primera escena. Tanto orquesta como los coros logran destacar de buena manera ante una obra que puede ser mas exigente que "Cavalleria". Un gran acierto de la producción es la de unificar ambos actos de Pagliacci en uno solo. De esta forma se le da mas unidad y similitud al formato de "Cavalleria" y no se dilata la salida del público del teatro. En resumen, esta “Cavalleria Rusticana / Pagliacci” desborda expectativas y aporta mucho a mejorar cada vez más la calidad de nuestras producciones locales. Algo en lo que se debe estar siempre alerta.

http://www.operaperu.com