viernes, 2 de diciembre de 2011

Niobe, Regina di Tebe en Boston

Foto: Phillippe Jaroussky BEMF
Lloyd Schwartz

Niobe, Regina di Tebe  fue la esperada producción de opera barroca presentada por el Boston Early Music Festival. Su compositor Agostino Steffani (1653-1728), coincidió con Lully, Purcell y Handel, y aunque la opera contiene música maravillosa no es consistente. La  trama es un poco extraña y confusa ya que es una amalgama de Ovidio con novelas del siglo diecisiete, y en esta producción en la que todo lo que no gusta de la autenticas producciones de música barroca contribuyeron al efecto total de la obra. No hubo un solo cantante que estuviera a la altura del papel, pero todos lograron hacer que esas rígidas y artificiales poses y gestos del barroco fueran más fluidos y expresivos. Las escenográfias del director de escena Gilbert Blin era imaginativas y estilizadas, y los vestuarios de Anna Watkins opulentos. Además de que los bailables tuvieron estilo.  Como siempre, la orquesta del BEFM, estuvo sobresaliente con sus directores Paul O’Dette y Stephen Stubbs (tiorba y guitarra) supieron entrar en los ritmos manteniendo todo en el aire. La intricada trama de la Metamorfosis de Ovidio trata sobre Niobe una madre orgullosa de sus hijos, más de lo que quisieran los dioses quienes los asesinan convirtiéndola en una estatua incapaz de llorar.  Al final la puesta en escena de Blint no clarificó la trama.  Agradó la joven heroína Manto, de la encantadora Yulia Van Doren.  La obra contó con cuatro contratenores, dos de los cuales: Kevin D. Skelton y Matthew White estuvieron excelentes, y los otros dos aun más, como  José Lemos que fue todo un éxito como la enfermera cómica,  y el reconocido contrátenor francés Philippe Jaroussky quien en su debut escénico Norte Americano, se ganó a publico con su hermoso, sólido y brillante tono y por su sobresaliente técnica y emocionantes matices en el papel de Anfione. La mejor música de la opera fue su himno por la armonía de las esferas.  Como Niobe, la soprano Amanda Forsythe mostró una brillante y volátil coloratura que sirvió bien al complejo personaje que interpretó de una tierna y orgullosa madre y reina, que es además capaz de engañar.  Por momentos se encontró en algunos puntos muertos de acústica en el teatro, pero cuando estuvo en el centro y de frente sonó como una cantante de alto nivel.  Bien estuvieron el resto de los cantantes y el coro de niños.

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